CHIMENTOS
¡Todo mal! La China Suárez desencajada con sus hijos en medio de sus vacaciones y Mauro Icardi muy enojado: «Una cagada se mandaron»

Mauro Icardi se encuentra definiendo lo que será su futuro en el fútbol. En ese marco, durante los últimos días viajó a Estados Unidos con la China Suárez y sus hijos para tener diferentes reuniones laborales que, según informaron, serán preponderantes para su futuro.
Asimismo, se acaba de sumar la posibilidad de arribar al fútbol mexicano, a donde diferentes equipos importantes manifestaron interés por el delantero. En medio de la incertidumbre que hay sobre su futuro, decidieron tomarse unas vacaciones por Cancún.
Hospedados en un lujoso complejo, en las últimas horas se filtraron algunas imágenes de la pareja. Sin embargo, un testigo que los vio habló con Rodrigo Lussich en Intrusos y le pasó información sobre cómo estaba la pareja.
“Esta persona me dijo, que están los hijos de la China, la madre de la China, en este lugar, están en el complejo hospedados y que ella venía muy enojada, retando a los pibes y Mauro fastidiado caminando adelante”, sostuvo.
QUÉ ESTÁ PASANDO CON LA CHINA SUÁREZ Y MAURO ICARDI
Rápidamente, Paula Varela tomó la palabra para afirmar que “alguna cagada se mandaron”, misma frase que repitió Lussich. Por su parte, también informaron sobre Icardi, a quien no lo notaron feliz ni disfrutando.
“Medio mala onda él”, destacó Rodrigo. Cabe destacar que antes de irse a Estados Unidos y posteriormente a México, el futbolista tuvo una pequeña polémica con Wanda Nara, quien acudió junto a un patrullero a retirar a su hija de la casa de los sueños.
Pese a que se muestran juntos y felices, lo cierto es que los rumores siguen apareciendo alrededor de la pareja. En tanto que Mauro, a quien se le empiezan a acabar la posibilidades de conseguir club, intenta finiquitar su futuro cuanto antes.
China Suárez, Mauro Icardi
CHIMENTOS
Caro Trippar mostró el video más doloroso de su lucha contra el cáncer y reveló la noticia que más la golpeó: “No voy a poder tener más hijos y…”

Caro Trippar volvió a conmover a sus seguidores con un video que muestra uno de los momentos más difíciles desde que recibió el diagnóstico de cáncer de mama con metástasis. A cinco meses de aquel día que le cambió la vida, la influencer decidió compartir las imágenes de su primera jornada de tratamiento y abrió su corazón sobre los miedos, las dudas y las decisiones que tuvo que tomar en medio de la incertidumbre.
El registro, que publicó en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, expuso una de las consecuencias que más la golpearon emocionalmente. Además de afrontar la enfermedad, Trippar tuvo que procesar una noticia que modificó sus planes de maternidad y la obligó a poner su salud en primer lugar, en un camino que todavía transita con la esperanza de seguir respondiendo favorablemente a la medicación.
«Psicológicamente estoy en una, porque oficialmente no voy a poder tener más hijos, pero al mismo tiempo estoy más cerca de estar sana, así que bueno, es lo que es», expresó la creadora de contenido en uno de los fragmentos más conmovedores de la grabación. Sus palabras reflejaron el dolor de tener que renunciar a la posibilidad de volver a ser madre biológica mientras enfrenta un tratamiento que busca controlar la enfermedad.
La jornada había comenzado muy temprano, a las 6.30 de la mañana, cuando Caro desayunó antes de salir hacia el centro médico acompañada por su mamá, Mónica Vázquez. En ese momento explicó que comenzaría un tratamiento hormonal y que recibiría una inyección para los ovarios, una medida que induciría la menopausia. «Oficialmente voy a estar menopáusica y me van a dar toda la medicación oral», contó mientras se preparaba para dar ese primer paso.
CARO TRIPPAR MOSTRÓ EL APOYO INCONDICIONAL DE SU MAMÁ
La presencia de Mónica fue fundamental durante aquellas horas de incertidumbre. En las imágenes se pudo ver la complicidad entre madre e hija, que incluso compartieron algunas bromas antes de la consulta. Sin embargo, el clima cambió cuando la emoción pudo más y Caro se quebró en llanto. Su mamá la abrazó y trató de contenerla con una frase que resumió el deseo de acompañarla en medio de una situación tan dolorosa: «Vas a estar bien, ya sé».
Al salir del consultorio,Trippar intentó recuperar su habitual sentido del humor, aunque no ocultó la tristeza que le provocaba el comienzo de esa nueva etapa. «Ay no, qué triste… deséenme suerte que hoy es mi primer día entrando en la menopausia», expresó después de recibir la inyección. Detrás de ese comentario quedó expuesto el impacto de un proceso médico que no solo involucra su salud física, sino también sus proyectos personales y familiares.
Junto a la publicación, Caro recordó cómo se sentía cuando todavía no sabía qué iba a suceder ni cómo reaccionaría su organismo. «Mi primer día de tratamiento, no sé por qué nunca lo compartí por acá. Me emociona mucho volver a ese momento, porque me acuerdo perfectamente cómo me sentía. Tenía miedo, mil preguntas y muchísima incertidumbre. No sabía qué iba a pasar ni cómo iba a responder mi cuerpo», escribió al presentar el material.
El video, publicado en Instagram, alcanzó a más de 40 mil «me encanta» y se colmó de mensajes cargados de apoyo y fuerzas para la influencer. Además, muchas mujeres compartieron sus testimonios personales reflejándose en el caso de Caro, a quien se le destacó su fortaleza de exponer algo tan íntimo con la finalidad de la concientización y la prevención.
Caro Trippar, cáncer de mama
CHIMENTOS
Entre autógrafos, flores y regalos, así fue la llegada de Aitana a Buenos Aires

Carteles escritos a mano, ramos de flores, cuadernos abiertos y decenas de teléfonos celulares con la cámara encendida componían la escena que aguardaba a Aitana en el sector de Arribos Internacionales de Ezeiza al mediodía del martes. La cantante española aterrizó este martes al mediodía en Buenos Aires luego de dar un show en Santiago de Chile, como parte de su gira “Cuarto Azul World Tour”, y se encontró con un grupo nutrido de seguidores que la esperaba desde temprano.
Con remera marrón sobre una musculosa de rayas finas, jeans oxford claro de tiro alto, cinturón negro, botas de cuero marrón y lentes de sol oscuros que no se quitó en ningún momento del trayecto por la terminal, la artista cruzó las puertas de arribos y frenó casi de inmediato. Un fanático le extendió la mano para saludarla y otros acercaron sus teléfonos a pocos centímetros de su rostro.
Aitana respondió con una seguidilla de autógrafos —firmó cuadernos, bolsas de papel blanco, la pantalla de un celular y hasta una remera con la ilustración de un futbolista con la camiseta de la selección argentina— mientras un hombre de seguridad privada le hacía de apoyo para que pudiera escribir con un marcador.
Una fanática le entregó un ramo de flores blancas y rosadas envuelto en papel negro con corazones dibujados, que la cantante sostuvo durante buena parte del recorrido hacia la salida junto a una bolsa de papel blanca que llevaba en la otra mano. Las fotografías del momento la mostraron sonriente, rodeada por decenas de personas que reían y conversaban con ella, mientras un fotógrafo con cámara profesional documentaba la escena desde un costado.
En todo momento, la intérprete de “Superestrella” se mostró feliz de estar con sus fanáticas y frenó en cada ocasión que se lo pidieron. Incluso mantuvo una breve charla en un círculo cerca de las puertas de salida del aeropuerto, donde una seguidora no pudo contener las lágrimas al tenerla enfrente. “Ay, pero no llores. Que si no lloro yo”, fue una de las frases que se logró captar del intercambio, que arrancó risas y lágrimas entre quienes rodeaban a la cantante.
Dentro del edificio, la cantante caminó acompañada por dos agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), identificados por las siglas de sus chalecos, quienes colaboraron para contener al grupo de seguidores. A su lado se desplazaba también un hombre que llevaba una mochila táctica con la inscripción y un parche con la bandera de Estados Unidos y abría camino entre la multitud, mientras que otro hombre, vestido de negro, de pelo canoso y barba, permaneció cerca del grupo en distintos tramos del recorrido, dentro y fuera de la terminal.


Ya en la vereda, una camioneta negra con puerta corrediza abierta y el baúl levantado esperaba para el traslado. Personal vestido de traje guardó parte del equipaje en el vehículo mientras otros integrantes del operativo aguardaban junto a las valijas con etiquetas rosas de prioridad. Un último contacto con los fans cerró la secuencia: un joven con remera estampada se sacó una foto final con la cantante, que levantó la mano en un saludo mientras ambos sonreían a cámara. Aitana volvió a saludar, todavía con el ramo de flores y la bolsa blanca, antes de subir al vehículo y partir rumbo al hotel que eligió para hospedarse durante su tiempo en el país.
La cantante se presentará en el Movistar Arena los días 21, 22 y 23 de octubre, las tres únicas fechas programadas para Argentina dentro de su gira internacional, y se espera que se vivan tres noches a pura emoción, baile y alegría.
CHIMENTOS
Murió Benito Di Paula, el pianista que convirtió un samba en un himno: del carnaval carioca a las canchas de fútbol

“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo…”. En la Argentina, la melodía se convirtió en una descarga colectiva, un grito que baja de las tribunas cuando la paciencia se agota y la bronca se transforma en canto. Pero mucho antes de llegar a las canchas, aquella música había nacido de la imaginación de un compositor brasileño que soñaba con llevar un personaje de historieta a su país. El hombre detrás de esa canción fue Benito Di Paula, el artista que logró que el samba cruzara fronteras y se instalara en la cultura popular de distintas generaciones.
Murió el domingo a los 84 años en San Pablo, tras atravesar complicaciones derivadas de un cáncer de próstata que padecía desde hacía aproximadamente un año. El cantante, compositor y pianista falleció en el Hospital 9 de Julho, aunque la noticia trascendió públicamente horas después.
Su partida conmocionó a la música brasileña y puso nuevamente en primer plano una trayectoria que tuvo su apogeo durante la década del ’70, con canciones como “Retalhos de cetim”, “Do jeito que a vida quer”, “Amigo do sol, amigo da lua” y, especialmente, “Charlie Brown”, la composición que terminó adquiriendo una dimensión internacional inesperada.
Nacido como Uday Velloso el 28 de noviembre de 1941 en Nova Friburgo, en el estado de Río de Janeiro, pasó buena parte de su infancia y juventud en la capital carioca. Con el tiempo, el nombre de Benito Di Paula se convirtió en una referencia de la música popular brasileña. Su propuesta se distinguió por una identidad sonora propia, construida a partir de la relación entre el samba y el piano, instrumento que ocupaba un lugar central en sus interpretaciones.
Él prefería definirse como “sambeiro” y “pianeiro”, dos palabras que resumían su vínculo con el género y con las teclas. Su manera de tocar imprimía una pulsación rítmica que dialogaba con la percusión y, por momentos, parecía reemplazarla. El piano no funcionaba como un simple acompañamiento: llevaba el pulso de las canciones y les daba una energía particular, capaz de combinar la tradición brasileña con otras cadencias populares. Esa personalidad musical le permitió construir un repertorio que conectaba con el público tanto desde la emoción de las letras como desde el impulso rítmico.
Su debut discográfico ocurrió en 1967, pero la consagración llegaría con “Charlie Brown”, una canción cuya historia comenzó varios años antes y que demuestra cómo una escena cotidiana puede convertirse en el punto de partida de un fenómeno cultural.
En 1969, Di Paula vivía en una pensión de Santos frecuentada mayoritariamente por integrantes de la comunidad italiana. Allí observó que algunos residentes leían historietas de Peanuts, la tira creada por Charles M. Schulz, protagonizada por Charlie Brown y su inseparable perro Snoopy. Intrigado por aquellas páginas, preguntó qué sucedía en los dibujos y pidió que le explicaran las historias. El personaje lo fascinó hasta el punto de inspirarlo a escribir una canción que lo invitara a conocer Brasil.
La idea tardó alrededor de cinco años en convertirse en el éxito que finalmente conquistaría al público. En la letra, Di Paula incorporó referencias a la geografía, la cultura y los personajes populares de su país, imaginando a Charlie Brown como un visitante de aquel universo. El protagonista de la historieta estadounidense se transformaba así en el invitado de una composición profundamente brasileña, sostenida por una melodía pegadiza y un ritmo que invitaba a acompañarla.
En 1975, “Charlie Brown” llegó a lo más alto de las listas brasileñas y se convirtió en uno de los grandes éxitos de su autor. Ese mismo año, Di Paula fue convocado para integrar la delegación de su país en el MIDEM, el Mercado Internacional de Discos y Edición Musical, celebrado en Cannes, Francia. Allí tuvo apenas tres minutos para presentar su música y eligió aquella canción que había comenzado a gestarse en una pensión de Santos.
La composición encontró una recepción favorable entre el público europeo. Sin embargo, su expansión internacional tuvo un protagonista fundamental: el trío belga Two Man Sound, que grabó una versión en portugués con un tratamiento musical más acelerado, cercano a la fusión entre la música disco y el samba. La reinterpretación conservó la identidad brasileña de la canción, pero la acercó a las pistas de baile europeas de la época.
El resultado fue contundente. En 1975, la versión de Two Man Sound alcanzó el número uno en Bélgica y el séptimo puesto en Alemania. La canción dejó de ser solamente un éxito brasileño para transformarse en una melodía reconocible más allá de las fronteras de su país. A partir de esa reinterpretación, su ritmo encontró nuevos espacios y públicos, en un recorrido que terminaría por llevarla desde los escenarios y las pistas de baile hasta las celebraciones multitudinarias.
En el carnaval carioca, la melodía encontró un terreno especialmente fértil. En Brasil, el samba es mucho más que un género musical: forma parte de una identidad cultural que se expresa en las calles, los blocos, los desfiles y las reuniones populares. En ese contexto, las canciones adquieren una vida propia, se adaptan a distintas celebraciones y se convierten en parte de un repertorio compartido. La energía rítmica de Charlie Brown favoreció esa circulación y contribuyó a que su música se asociara con el movimiento y la alegría de las grandes fiestas.
Pero sería en las canchas de fútbol donde la composición alcanzaría una de sus expresiones más sorprendentes. La estructura rítmica de la canción resultaba ideal para que miles de personas pudieran seguirla al unísono, cambiar la letra y adaptarla a las emociones de cada partido. Así, una melodía concebida para invitar a un personaje de historieta a conocer Brasil terminó convertida en un recurso habitual de las hinchadas, capaz de acompañar festejos, cargadas y protestas.
En la Argentina, su apropiación más conocida llegó con el canto aquel que refiere a la falta de “aguante” del equipo contrario o el “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, que las tribunas adoptaron para expresar su descontento con los jugadores, los dirigentes o el rendimiento de un equipo.
La melodía brasileña se transformó así en un vehículo para la bronca colectiva y demostró que una canción podía sobrevivir incluso cuando sus palabras originales quedaban relegadas. En otros estadios del mundo, la adaptación de músicas populares a las tradiciones futboleras responde a una misma lógica: tomar un ritmo reconocible y convertirlo en la voz de una multitud.
La paradoja es que Benito Di Paula había imaginado a Charlie Brown recorriendo Brasil, pero su música terminó viajando mucho más lejos. Su composición atravesó el Atlántico, conquistó las listas europeas y encontró un lugar tanto en las celebraciones populares como en los estadios. En ese camino, dejó de depender de su versión original para adquirir significados diferentes según el lugar y el momento en que se la cantara.
La trayectoria del músico, sin embargo, no se agota en ese éxito. Su repertorio, su particular manera de tocar el piano y su vínculo con el samba lo consolidaron como una figura representativa de la música brasileña de los años setenta. Charlie Brown fue la obra que amplificó su alcance internacional, pero canciones como Retalhos de cetim, Do jeito que a vida quer y Amigo do sol, amigo da lua también forman parte de una producción que acompañó a varias generaciones de oyentes.
La muerte de Benito Di Paula deja así la historia de un artista que encontró una voz propia dentro del samba y compuso una melodía que terminó escapando a los límites de su época y de su género. Su música todavía resuena en escenarios muy diferentes: en el pulso de un carnaval carioca, en la memoria de quienes crecieron escuchando sus canciones y en las tribunas donde una multitud reconoce los primeros compases y comienza a cantar.
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