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POLITICA

¿Qué pasa si el Canal de Panamá se queda sin agua?

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CIUDAD DE PANAMÁ.– Frente a las esclusas de Miraflores, el canal impone. Las compuertas de acero, las cámaras que se llenan y se vacían doblegando el agua a su conveniencia y la magnitud de una de las obras de ingeniería más complejas del mundo hacen difícil creer que no puede controlar el recurso que la hace funcionar: el agua.

Llegué en plena temporada de lluvias, bajo un cielo gris y cargado que anunciaba una tormenta más que tropical. Otra imagen engañosa, desleal a lo que los números cuentan. Entre mayo y agosto, en la cuenca del canal llovió un 34% menos de lo normal. Del lado del Pacífico, el déficit llegó al 60%.

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El responsable tiene nombre. Normalmente, los vientos del Pacífico soplan de este a oeste y empujan el agua caliente hacia Asia. Cada dos a siete años, esos vientos se debilitan, el agua caliente vuelve hacia América y las lluvias se corren de lugar. Es El Niño, el fenómeno que debe su nombre a que llega siempre cerca de Navidad. En Centroamérica, significa sequía. En nuestro país y los vecinos, inundaciones.

El Niño, este año, no es tan solo un evento recurrente. Lo que alarma a los especialistas es que, esta vez, golpeó a la región con una virulencia de la que no se tiene registro desde hace décadas. La NOAA, la agencia climática de Estados Unidos, le asigna un 75% de probabilidades de ser el más intenso desde 1950. Panamá y su canal son puntos neurálgicos para comprender la cadena de eventos -no sólo meteorológicos-, que se producen a partir de estos cambios en la distribución del agua del continente y la preocupación que hay a nivel geopolítico por la continuidad de los problemas que acarrea. Incluido nuestro país.

El 25 de agosto, unos días antes de nuestro arribo, Panamá declaró la emergencia nacional. Once de sus 51 cuencas hidrográficas están en estrés hídrico. La hidroeléctrica de Bayano se frenó por falta de caudal y más de cincuenta tomas de agua potable resultaron afectadas.

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El canal también tuvo que ceder. Para comprender el impacto hay que entender cómo se transportan los buques de un lado a otro del continente. Para cruzar el canal, un barco tiene que subir una montaña de agua. Dulce, no salada. El lago Gatún, en el centro del istmo, funciona como un cuerpo de agua “intermedio” entre los dos océanos. Está a 26 metros sobre el nivel del mar y las esclusas funcionan como una escalera. El barco entra a una cámara, las compuertas se cierran detrás de él y se abren unas válvulas. Por túneles abiertos en las paredes, el agua del lago baja por gravedad, sin una sola bomba, y llena la cámara hasta levantar el barco al escalón siguiente. Así, escalón por escalón, llega al lago, lo cruza y desciende del otro lado de la misma forma: vaciando las cámaras hacia el mar.

Esa agua no vuelve. Cada cruce por las esclusas tradicionales descarga en el océano unos 200 millones de litros de agua dulce, la misma que abastece a más de la mitad de Panamá. Las esclusas nuevas, inauguradas en 2016 para los buques más grandes, tienen piletas laterales que recuperan cerca del 60% del agua de cada operación. Aun así, el sistema entero sigue dependiendo de lo mismo que hace un siglo: que el lago se vuelva a llenar con lluvia.

Desde septiembre, los cruces diarios bajaron de 36 a 32 y se redujo el calado máximo, lo que obligó a los barcos a viajar con menos carga. Hubo días con casi cien buques esperando turno. Los vimos desde el aire, antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. Quien no quiere esperar, paga. En las subastas de cupos se ofrecieron más de US$5.000.000 por un lugar, cuando a principios de año el promedio era de US$55.000. La Autoridad del Canal proyecta que en este año fiscal pasarán 743 barcos menos.

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Lo peor, advierten, todavía no llegó. En enero empieza la estación seca, y el Instituto Meteorológico panameño prevé lluvias por debajo de lo normal hasta marzo.

En Panamá, 2023 sigue siendo la vara con la que se mide todo. Ese fue, según la propia Autoridad del Canal, el año más seco en la historia de la vía (por fuera de los registros de El Niño, con los que habría que remontarse casi ocho décadas para ver números comparables). Los cruces llegaron a limitarse a 22 por día. Entre 2200 y 2700 barcos no pudieron pasar, con un impacto cercano a los US$900 millones.

Esta vez, el lago Gatún arrancó con algo más de margen. Pero nadie en Panamá se anima a hablar de alivio. La discusión de fondo dejó de ser coyuntural. Una mirada sostiene que el cambio climático está volviendo las lluvias más escasas e impredecibles. Otra pone el acento en El Niño, pero también en lo que creció alrededor: más población que consume la misma agua, más barcos, buques cada vez más grandes. Las dos coinciden en algo: el agua que alcanzaba ya no alcanza.

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La otra cara de la sequía

Lo que en el canal se mide en barcos, en el resto de Centroamérica se mide en comida. En el Corredor Seco, la franja que va del sur de México a Costa Rica, viven unos 11,5 millones de personas. La mitad depende de lo que siembra. Este año, la primera cosecha se perdió. Según Unicef, en Guatemala, Honduras y El Salvador casi ocho de cada diez familias productoras de maíz perdieron entre el 75 y el 100% de lo sembrado. Muchas tienen reservas para tres semanas. El Programa Mundial de Alimentos calcula que en América Latina unos 16 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria. En Panamá, los políticos insisten en que la falta de agua impactará en el comercio internacional antes que en la población, pero la reducción del cruce de buques genera estrés financiero en las navieras y preocupación en los países que quieren tener qué decir sobre el funcionamiento del canal. Especialmente, Estados Unidos y China.

Durante un siglo, Panamá fue sinónimo de tensión mundial. En 1997, dos años antes de que Estados Unidos entregara la vía, Panamá concesionó Balboa, sobre el Pacífico, y Cristóbal, sobre el Atlántico, a Panama Ports Company, filial del grupo hongkonés CK Hutchison. Durante casi tres décadas, una empresa con sede en Hong Kong operó las dos puertas del canal, y en 2021 el contrato se prorrogó por otros 25 años. Nadie lo discutía demasiado hasta que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y convirtió esa presencia en prueba de que China “controlaba” el canal.

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En marzo de 2025, CK Hutchison intentó salir del problema: acordó vender su negocio portuario a un consorcio de la estadounidense BlackRock y la naviera MSC. Pekín objetó la operación y quedó en suspenso. La salida llegó por otro lado. En enero de 2026, la Corte Suprema panameña declaró inconstitucional la concesión. El Estado ocupó temporalmente los puertos y entregó contratos transitorios de hasta 18 meses: Balboa quedó a cargo de APM Terminals, filial de la danesa Maersk, y Cristóbal de TIL, el brazo portuario de MSC. CK Hutchison reclama más de US$1500 millones, y el Gobierno prepara licitaciones separadas por 25 a 30 años, que espera adjudicar antes de mediados de 2027.

El espejo en la Argentina

La disputa por Balboa y Cristóbal es, en el fondo, una disputa por el control de un paso. Y cuando ese paso se angosta, el valor estratégico se muda a otro. En agosto y septiembre, con el canal recortado por la sequía, el tráfico por el estrecho de Magallanes creció más de un 70% respecto del año anterior, según datos de la Armada de Chile. Es el único paso natural entre el Atlántico y el Pacífico, y por él pueden pasar buques que no entran en las esclusas de Panamá. Washington ya tomó nota: en octubre, su embajador en Santiago, Brandon Judd, dijo que si Chile quiere ayuda para proteger sus derechos sobre el estrecho, también tiene que atender los intereses de Estados Unidos. El canciller chileno respondió que Magallanes “fue, es y será siempre chileno”.

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La Argentina también mira al sur. El estrecho es chileno por los tratados de 1881 y 1984, pero su boca atlántica da a aguas argentinas, y el país se comprometió a garantizar el paso de todo barco que entre o salga por ahí. En agosto, el jefe de la Fuerza Aérea lo llamó “una llave bioceánica” donde hay que “hacer presencia”. Chile mandó una nota de protesta y la Cancillería tuvo que ratificar los tratados. Cuando el canal de Panamá se seca, la competencia por los pasos estratégicos se corre hacia el sur. Hacia la Argentina.

Panamá parece ser un espejo inverso de lo que sucede y sucederá en la Argentina. El fenómeno que vacía el lago Gatún es el mismo que hoy inunda el Litoral argentino. El caudal del Iguazú pasó de 1500 a 9000 metros cúbicos por segundo. Yacyretá abrió sus compuertas y el río Uruguay obligó a evacuar familias en Concordia. En los Niños fuertes anteriores, las peores inundaciones llegaron en marzo y abril. Y después puede venir su opuesto, La Niña, con sequías prolongadas.

Desde Miraflores, la conclusión es difícil de esquivar. El canal no va a desaparecer. Pero cada temporada seca lo vuelve más caro, más lento, más disputado. Y lo que pasa acá también se va a sentir en la Argentina. Un comercio mundial con menos lugar para pasar encarece los fletes de un país que vive de exportar. Y si el tráfico entre los dos océanos se sigue corriendo hacia el sur, la Argentina va a tener que decidir qué lugar ocupa en ese mapa. La pregunta que definió al canal durante cien años era política. La que lo va a definir en los próximos cien años es climática. Y la Argentina, esta vez, está adentro de las dos.

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LA NACION,Política,Cada dos a siete años,,Camila Dolabjian,Conforme a

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Milei recibió al vicesecretario de Estado de EE.UU., que había mencionado la preocupación de las empresas por la ley Malvinas

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Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada al vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau y al secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, en un encuentro que se extendió por casi una hora y media en el despacho presidencial.

Poco después de comenzado el encuentro desde Balcarce 50 se difundieron una serie de imágenes del encuentro entre Milei y Landau, quien le entregó un obsequio, e incluso una de ambos con la motosierra del mandatario.

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Este jueves, en la previa a su encuentro con el mandatario, Landau, hizo pública la preocupación de las empresas norteamericanas por una parte de la ley de defensa de la soberanía nacional, impulsada por el Poder Ejecutivo en el Congreso.

“Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina”, afirmó, ante una pregunta de y en una conferencia de prensa realizada en el Palacio San Martín, sede de la cancillería.

El proyecto no solo establece sanciones para las compañías Rockhopper (británica) y Navitas (israelí) que llevan adelante el proyecto Sea Lion en las aguas circundantes de Malvinas, sino también contra compañías asociadas a ellas en otros proyectos.

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Para el canciller Pablo Quirno, que acompañó a Landau en la rueda de prensa de este jueves luego de una reunión de trabajo compartida, “hoy existe una ley que el gobierno argentino considera que tiene que ser mejorada, porque justamente no le da a la Argentina las herramientas necesarias en el marco que tenemos, para defender de la mejor manera nuestros intereses en la vida”.

Quirno también enfatizó que el proyecto oficialista “no va en contra de nadie en particular, sino que se le da a las diferentes empresas que quieren operar en Argentina la posibilidad de elegir entre una oportunidad que tiene un potencial muchísimo mayor, de manera legítima, y una operación más riesgosa e ilegítima”, en referencia explícita a las inversiones en Vaca Muerta, y sus diferencias con inversiones en Malvinas.

Milei y Landau, este viernes en Casa Rosada

La admisión pública de Landau fue en línea con lo que el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, ya se había encargado en los últimos días, y según distintas fuentes oficiales, de transmitir a los funcionarios argentinos: la preocupación de Washington, compartida por empresas norteamericanas, por la “laxitud” del Título I del proyecto. Allí se sanciona a empresas vinculadas con las petroleras que trabajan en Malvinas, denunciadas por el gobierno argentino en el Tribunal Internacional del Mar, en Hamburgo.

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Del encuentro de este viernes también participaron Quirno; el embajador norteamericano en Buenos Aires, Peter Lamelas; el embajador de la Argentina en Estados Unidos, Alec Oxenford, y la asesora principal para Asuntos del Hemisferio Occidental, Viviana Bovo.

El de este viernes fue el segundo encuentro de esta semana entre ambas administraciones luego de que el miércoles, mientras el mandatario estaba de viaje en España, su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei recibiera a Lamelas.

La funcionaria estaba previsto que también participe hoy, pero finalmente no estuvo en la reunión.

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Milei y Landau, este miércoles en Casa Rosada

En tanto ayer jueves, poco después de llegar al país, Landau y Segura visitaron el Palacio de Hacienda, en el que fueron recibidos por el ministro de Economía, Luis Caputo, Oxenford, y el asesor presidencial, Santiago Caputo.



en la previa a su encuentro,segundo encuentro de esta semana,Cecilia Devanna,Conforme a

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Patricia Bullrich alimentó las versiones sobre su candidatura con un video musicalizado por el dúo Plan B

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En plena ebullición por los rumores sobre una eventual candidatura presidencial, Patricia Bullrich publicó este jueves un nuevo video en su cuenta de X que refuerza la estrategia de diferenciación política con el gobierno nacional. La pieza audiovisual, breve y sin una sola palabra de la legisladora, recorre en silencio los pasillos del Congreso y distintos rincones del Senado mientras suena la versión instrumental de “Es un secreto”, el clásico de reggaetón del dúo puertorriqueño Plan B.

La secuencia cierra con una imagen de Bullrich de frente, seria, con los puños apoyados sobre su escritorio en el despacho. Ayer, en Infobae a las 9, la exministra de Seguridad habló de sus ambiciones políticas y aseguró: “Estoy preparada para ser presidente, pero una tiene que saber esperar su momento”. El texto que acompaña el posteo habla de ella en tercera persona: “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina”.

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La elección musical no es casual y la referencia a “Plan B” podría interpretarse en clave política como una alternativa al presidente Javier Milei dentro de La Libertad Avanza en cara a las elecciones de 2027. La canción del dúo puertorriqueño, integrado por Chencho Corleone y Maldy, comienza con la siguiente frase: “Será cuestión de tiempo…; (Presentimiento…) De un lugar, De un momento…”.

El video es el séptimo de una saga que comenzó en febrero, cuando Bullrich celebró la media sanción de la reforma laboral con un clip al ritmo de “Vogue”, de Madonna. En junio usó “Se dice de mí”, de Tita Merello, en la versión de La Joaqui, tras diferenciarse de Javier Milei por el pliego de una jueza federal.

En agosto apeló a “La Perla”, de Rosalía, en un momento de fricciones con los hermanos Milei y con el ministro Federico Sturzenegger. Y en septiembre agitó los despachos de la Casa Rosada con “No me importa”, de Lali Espósito, la artista más cuestionada por el Presidente, luego de denunciar que el Gobierno le ocultó cambios en materia de discapacidad incluidos en el Presupuesto 2027. Ayer, ya había adelantado: “Se vienen cositas”.

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“Estoy preparada…”

En diálogo con Infobae, la senadora evitó confirmar una futura postulación y sostuvo que las candidaturas deben definirse más cerca de la elección. “Uno tiene que saber esperar su momento”. En esta línea, ubicó su prioridad en la marcha de la gestión. “Hoy estoy trabajando para que el proyecto llegue con una economía que la gente la sienta”, planteó, al referirse a la necesidad de que la recuperación alcance la vida cotidiana de los ciudadanos.

Consultada sobre una eventual fórmula con Milei, Bullrich respondió que él no le ofreció la vicepresidencia. Ante la repregunta sobre si aceptaría esa propuesta, también evitó dar una definición.

La posición de la senadora se inserta en una discusión más amplia dentro de La Libertad Avanza sobre el armado electoral. Durante la entrevista, afirmó que un partido no puede quedar atado a las decisiones de un único dirigente y que sus referentes deben construir una relación directa con sus votantes. “No que te bajen los votos del número uno, sino que vos también aportás votos”, expresó.

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En ese punto, reivindicó el electorado que la acompañó en la interna de Juntos por el Cambio y que luego respaldó a Milei en el balotaje de 2023. Para la senadora, existen coincidencias entre esas dos bases de votantes, aunque también matices que justifican que los dirigentes mantengan identidad y presencia propia dentro del oficialismo.

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Cristina y Máximo Kirchner, por primera vez juntos en el banquillo: tres minutos en cámara, papeles y un cigarrillo

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Pasadas las 10:30, la transmisión oficial del juicio por el caso Hotesur-Los Sauces los mostró por primera vez. La expresidenta Cristina Kirchner, en su casa de San José 1111, leía unos papeles, acompañada por alguien a quien no se le veía la cara. Su hijo, el diputado Máximo Kirchner, fumaba un cigarrillo.

Fueron tres minutos en los que la transmisión del inicio del juicio de la causa mostró a los imputados no presentes en la sala de audiencias de los tribunales de Comodoro Py. Debía acreditarse que todos estuvieran siguiendo la lectura de la acusación hecha por los fiscales de instrucción que promovieron el juicio.

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Ya habían transcurrido cerca de 10 minutos desde el inicio de la audiencia. Primero, se mencionó quiénes eran los acusados. La lista comenzó con Cristina Kirchner, siguió con Lázaro Báez (que tuvo un problema de conexión en el inicio de la audiencia) y continuó con Máximo Kirchner hasta completar el listado. Después, se leyó la explicación de los detalles de la acusación.

Máximo y Cristina Kirchner, en el comienzo del juicio de Hotesur-Los Sauces

En ese contexto aparecieron en una pantalla los distintos imputados. Arriba, a la izquierda, Máximo Kirchner. Su madre, en un cuadro de más abajo, en el departamento donde cumple prisión domiciliaria, escuchaba al secretario del tribunal; leía papeles, señalaba las hojas y las iba pasando. Su abogado, Carlos Beraldi, se encontraba en la sala de audiencias, sentado en primera fila.

Además de ellos, en la pantalla también estaban, en sus respectivos cuadraditos, otros acusados, como Cristóbal López, Fabián de Sousa, Lázaro Báez y su hijo Martín Báez.

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López miraba hacia abajo, al igual que De Sousa. Lázaro Báez se conectó desde la cárcel donde está detenido, una vez resueltos los problemas de conexión.

Quien sí estaba presente en el auditorio, en calidad de imputado, fue Víctor Manzanares. Llegó a la sala cinco minutos antes de las 10, el horario de inicio de la audiencia. Manzanares era el contador de los Kirchner. En la causa de los cuadernos de las coimas declaró como arrepentido.

En Comodoro Py se preveía que habría más gente en el auditorio, dado que se unificaron las causas Hotesur y Los Sauces. Pero se impuso la virtualidad. En una de sus primeras alocuciones de hoy, el presidente del tribunal, José Michilini, resaltó que se trata de una “excepcionalidad”.

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En las causas Hotesur y Los Sauces se investiga si existió una asociación ilícita entre funcionarios y empresarios que habrían inyectado en empresas de la familia Kirchner dinero proveniente de contratos con el Estado o de beneficios impositivos.

En Hotesur, la acusación apunta contra las empresas de Báez que reservaban habitaciones en los hoteles Alto Calafate y Las Dunas, que supuestamente no usaban. Por esa vía, los Kirchner recibieron más de $28 millones entre 2008 y 2015, de acuerdo con los investigadores.

Carlos Alberto Beraldi, abogado de Cristina KirchnerRicardo Pristupluk

En Los Sauces se indaga la relación entre las compañías de Lázaro Báez y del Grupo Indalo, de Cristóbal López y Fabián de Sousa, con alquileres de las propiedades de la familia Kirchner.

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Para la fiscalía, ese dinero tenía un origen ilícito. En el caso de Báez, sería el fraude probado en la causa Vialidad. Según la acusación, que se basa en un peritaje de 2021, en 21 ocasiones el empresario transfirió a los Kirchner fondos que, en el mismo día, había cobrado por contratos de obra pública.

El tribunal oral que juzga el caso Hotesur-Los SaucesRicardo Pristupluk

En el caso de López, el supuesto delito precedente del presunto lavado que se investiga en este caso estaría relacionado con la retención de $8000 millones del impuesto a los combustibles líquidos a través de Oil Combustibles. Tanto él como De Sousa fueron absueltos en esa causa y la absolución está en revisión en la Corte Suprema. Ricardo Echegaray, jefe de la AFIP durante el kirchnerismo, fue condenado por estos hechos.



juicio por el caso Hotesur-Los Sauces,Conforme a

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