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POLITICA

El sugestivo video que publicó Patricia Bullrich en medio de los rumores sobre su candidatura

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La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, hizo un sugestivo posteo luego de que esta semana deslizara que está “preparada” para ser presidenta. La exministra de Seguridad de Javier Milei publicó un video de ella en el Senado y de fondo suena la canción “Es un secreto” del dúo puertorriqueño Plan B.

En la pieza audiovisual se escucha el tema “Es un secreto”, en versión instrumental. Muestra distintas partes del Senado. Finalmente, aparece Bullrich en su despacho, seria y con los puños firmes en su escritorio. “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina”, escribió la senadora para acompañar las imágenes.

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El jueves por la noche, Bullrich había anticipado que “se vienen cositas” a través de su cuenta de X.

Parte de la letra de la canción que eligió la senadora para su video dice: Será cuestión de tiempo…(Presentimiento…) De un lugar, De un momento… Conozco tu debilidad, como hacer para envolverte. Si no es hoy, Mañana tal vez…Pero algún día voy a tenerte. Tengo la capacidad. Sin que me hables entenderte. Yo sé lo que traes en tu mente. Que estás loca por tenerme…“.

“Estoy preparada”

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Bullrich habló el martes sobre una posible candidatura a la presidencia y dijo que, si bien se encuentra “preparada” para hacerlo, Milei “lleva la delantera” para encabezar la fórmula del oficialismo.

“Cuando sos parte de un proyecto y querés defenderlo, hay quienes prefieren a un candidato antes que a otro. El Presidente siempre lleva la delantera para ser candidato, es así. La reelección es una demostración de que el proyecto anda bien. Ahora, yo soy una persona que me jugué por una candidatura y eso no quiere decir que haya guardado el proyecto en el bolsillo”, señaló la líder de LLA en el Senado en diálogo con TN.

Manifestó que pese a haberse preparado para encabezar el Poder Ejecutivo, en este momento “no está en esa carrera”. “Yo estoy preparada, pero eso no quiere decir que vaya a ser candidata. Soy una persona que puede cumplir ese rol”, consideró.

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Bullrich expresó su molestia respecto a ser consultada sobre este tema y acusó: “Plantearlo como una negativa total es algo que me quieren forzar a decirlo y yo no quiero hacerlo. Me quieren obligar a tomar una decisión, pero yo en este momento no soy candidata. Sería querer contestar algo en oposición a quien hoy es candidato”.

Más tarde fue consultada sobre la interna en el Gobierno, luego de que este martes la mesa política publicara una imagen tras una reunión en la Rosada. La jefa del bloque libertario en el Senado subrayó: “Yo planteo las cosas y me escuchan. Después, yo no soy del equipo económico y el Presidente tiene que tomar decisiones frente a una situación compleja. Yo hablo de todos los temas con él. Planteo las cosas y soy escuchada”.

Entre los asuntos que propone como importantes a tratar, aseguró que el Gobierno debe llegar “más holgado” en materia económica a las elecciones. “Lo planteo y lo discuto. Y políticamente también, por eso es tan importante realizar un acuerdo con todos aquellos que sientan que son parte de este cambio”, manifestó.

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“Si hacemos una proyección, la economía está mucho mejor que cuando asumimos. Ahora, si pensamos en cuál es la expectativa que tiene la sociedad, estamos lejos de nuestro ideal y de lo que queremos. Faltando un año de gobierno, es necesario prender esos motores y lograr que haya más actividad en la Argentina”, remarcó.

Noticia en desarrollo



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POLITICA

¿Qué pasa si el Canal de Panamá se queda sin agua?

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CIUDAD DE PANAMÁ.– Frente a las esclusas de Miraflores, el canal impone. Las compuertas de acero, las cámaras que se llenan y se vacían doblegando el agua a su conveniencia y la magnitud de una de las obras de ingeniería más complejas del mundo hacen difícil creer que no puede controlar el recurso que la hace funcionar: el agua.

Llegué en plena temporada de lluvias, bajo un cielo gris y cargado que anunciaba una tormenta más que tropical. Otra imagen engañosa, desleal a lo que los números cuentan. Entre mayo y agosto, en la cuenca del canal llovió un 34% menos de lo normal. Del lado del Pacífico, el déficit llegó al 60%.

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El responsable tiene nombre. Normalmente, los vientos del Pacífico soplan de este a oeste y empujan el agua caliente hacia Asia. Cada dos a siete años, esos vientos se debilitan, el agua caliente vuelve hacia América y las lluvias se corren de lugar. Es El Niño, el fenómeno que debe su nombre a que llega siempre cerca de Navidad. En Centroamérica, significa sequía. En nuestro país y los vecinos, inundaciones.

El Niño, este año, no es tan solo un evento recurrente. Lo que alarma a los especialistas es que, esta vez, golpeó a la región con una virulencia de la que no se tiene registro desde hace décadas. La NOAA, la agencia climática de Estados Unidos, le asigna un 75% de probabilidades de ser el más intenso desde 1950. Panamá y su canal son puntos neurálgicos para comprender la cadena de eventos -no sólo meteorológicos-, que se producen a partir de estos cambios en la distribución del agua del continente y la preocupación que hay a nivel geopolítico por la continuidad de los problemas que acarrea. Incluido nuestro país.

El 25 de agosto, unos días antes de nuestro arribo, Panamá declaró la emergencia nacional. Once de sus 51 cuencas hidrográficas están en estrés hídrico. La hidroeléctrica de Bayano se frenó por falta de caudal y más de cincuenta tomas de agua potable resultaron afectadas.

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El canal también tuvo que ceder. Para comprender el impacto hay que entender cómo se transportan los buques de un lado a otro del continente. Para cruzar el canal, un barco tiene que subir una montaña de agua. Dulce, no salada. El lago Gatún, en el centro del istmo, funciona como un cuerpo de agua “intermedio” entre los dos océanos. Está a 26 metros sobre el nivel del mar y las esclusas funcionan como una escalera. El barco entra a una cámara, las compuertas se cierran detrás de él y se abren unas válvulas. Por túneles abiertos en las paredes, el agua del lago baja por gravedad, sin una sola bomba, y llena la cámara hasta levantar el barco al escalón siguiente. Así, escalón por escalón, llega al lago, lo cruza y desciende del otro lado de la misma forma: vaciando las cámaras hacia el mar.

Esa agua no vuelve. Cada cruce por las esclusas tradicionales descarga en el océano unos 200 millones de litros de agua dulce, la misma que abastece a más de la mitad de Panamá. Las esclusas nuevas, inauguradas en 2016 para los buques más grandes, tienen piletas laterales que recuperan cerca del 60% del agua de cada operación. Aun así, el sistema entero sigue dependiendo de lo mismo que hace un siglo: que el lago se vuelva a llenar con lluvia.

Desde septiembre, los cruces diarios bajaron de 36 a 32 y se redujo el calado máximo, lo que obligó a los barcos a viajar con menos carga. Hubo días con casi cien buques esperando turno. Los vimos desde el aire, antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. Quien no quiere esperar, paga. En las subastas de cupos se ofrecieron más de US$5.000.000 por un lugar, cuando a principios de año el promedio era de US$55.000. La Autoridad del Canal proyecta que en este año fiscal pasarán 743 barcos menos.

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Lo peor, advierten, todavía no llegó. En enero empieza la estación seca, y el Instituto Meteorológico panameño prevé lluvias por debajo de lo normal hasta marzo.

En Panamá, 2023 sigue siendo la vara con la que se mide todo. Ese fue, según la propia Autoridad del Canal, el año más seco en la historia de la vía (por fuera de los registros de El Niño, con los que habría que remontarse casi ocho décadas para ver números comparables). Los cruces llegaron a limitarse a 22 por día. Entre 2200 y 2700 barcos no pudieron pasar, con un impacto cercano a los US$900 millones.

Esta vez, el lago Gatún arrancó con algo más de margen. Pero nadie en Panamá se anima a hablar de alivio. La discusión de fondo dejó de ser coyuntural. Una mirada sostiene que el cambio climático está volviendo las lluvias más escasas e impredecibles. Otra pone el acento en El Niño, pero también en lo que creció alrededor: más población que consume la misma agua, más barcos, buques cada vez más grandes. Las dos coinciden en algo: el agua que alcanzaba ya no alcanza.

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La otra cara de la sequía

Lo que en el canal se mide en barcos, en el resto de Centroamérica se mide en comida. En el Corredor Seco, la franja que va del sur de México a Costa Rica, viven unos 11,5 millones de personas. La mitad depende de lo que siembra. Este año, la primera cosecha se perdió. Según Unicef, en Guatemala, Honduras y El Salvador casi ocho de cada diez familias productoras de maíz perdieron entre el 75 y el 100% de lo sembrado. Muchas tienen reservas para tres semanas. El Programa Mundial de Alimentos calcula que en América Latina unos 16 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria. En Panamá, los políticos insisten en que la falta de agua impactará en el comercio internacional antes que en la población, pero la reducción del cruce de buques genera estrés financiero en las navieras y preocupación en los países que quieren tener qué decir sobre el funcionamiento del canal. Especialmente, Estados Unidos y China.

Durante un siglo, Panamá fue sinónimo de tensión mundial. En 1997, dos años antes de que Estados Unidos entregara la vía, Panamá concesionó Balboa, sobre el Pacífico, y Cristóbal, sobre el Atlántico, a Panama Ports Company, filial del grupo hongkonés CK Hutchison. Durante casi tres décadas, una empresa con sede en Hong Kong operó las dos puertas del canal, y en 2021 el contrato se prorrogó por otros 25 años. Nadie lo discutía demasiado hasta que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y convirtió esa presencia en prueba de que China “controlaba” el canal.

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En marzo de 2025, CK Hutchison intentó salir del problema: acordó vender su negocio portuario a un consorcio de la estadounidense BlackRock y la naviera MSC. Pekín objetó la operación y quedó en suspenso. La salida llegó por otro lado. En enero de 2026, la Corte Suprema panameña declaró inconstitucional la concesión. El Estado ocupó temporalmente los puertos y entregó contratos transitorios de hasta 18 meses: Balboa quedó a cargo de APM Terminals, filial de la danesa Maersk, y Cristóbal de TIL, el brazo portuario de MSC. CK Hutchison reclama más de US$1500 millones, y el Gobierno prepara licitaciones separadas por 25 a 30 años, que espera adjudicar antes de mediados de 2027.

El espejo en la Argentina

La disputa por Balboa y Cristóbal es, en el fondo, una disputa por el control de un paso. Y cuando ese paso se angosta, el valor estratégico se muda a otro. En agosto y septiembre, con el canal recortado por la sequía, el tráfico por el estrecho de Magallanes creció más de un 70% respecto del año anterior, según datos de la Armada de Chile. Es el único paso natural entre el Atlántico y el Pacífico, y por él pueden pasar buques que no entran en las esclusas de Panamá. Washington ya tomó nota: en octubre, su embajador en Santiago, Brandon Judd, dijo que si Chile quiere ayuda para proteger sus derechos sobre el estrecho, también tiene que atender los intereses de Estados Unidos. El canciller chileno respondió que Magallanes “fue, es y será siempre chileno”.

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La Argentina también mira al sur. El estrecho es chileno por los tratados de 1881 y 1984, pero su boca atlántica da a aguas argentinas, y el país se comprometió a garantizar el paso de todo barco que entre o salga por ahí. En agosto, el jefe de la Fuerza Aérea lo llamó “una llave bioceánica” donde hay que “hacer presencia”. Chile mandó una nota de protesta y la Cancillería tuvo que ratificar los tratados. Cuando el canal de Panamá se seca, la competencia por los pasos estratégicos se corre hacia el sur. Hacia la Argentina.

Panamá parece ser un espejo inverso de lo que sucede y sucederá en la Argentina. El fenómeno que vacía el lago Gatún es el mismo que hoy inunda el Litoral argentino. El caudal del Iguazú pasó de 1500 a 9000 metros cúbicos por segundo. Yacyretá abrió sus compuertas y el río Uruguay obligó a evacuar familias en Concordia. En los Niños fuertes anteriores, las peores inundaciones llegaron en marzo y abril. Y después puede venir su opuesto, La Niña, con sequías prolongadas.

Desde Miraflores, la conclusión es difícil de esquivar. El canal no va a desaparecer. Pero cada temporada seca lo vuelve más caro, más lento, más disputado. Y lo que pasa acá también se va a sentir en la Argentina. Un comercio mundial con menos lugar para pasar encarece los fletes de un país que vive de exportar. Y si el tráfico entre los dos océanos se sigue corriendo hacia el sur, la Argentina va a tener que decidir qué lugar ocupa en ese mapa. La pregunta que definió al canal durante cien años era política. La que lo va a definir en los próximos cien años es climática. Y la Argentina, esta vez, está adentro de las dos.

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POLITICA

Javier Milei recibió a Christopher Landau en Casa Rosada tras acordar cambios en la ley sobre Malvinas

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El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, habla en una rueda de prensa con el canciller de Argentina, Pablo Quirno (fuera de cuadro), este jueves en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

El presidente Javier Milei recibió al vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, esta mañana en la Casa Rosada. El encuentro duró menos de una hora y se produjo en medio de las observaciones que la administración de Donald Trump realizó sobre el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Las sugerencias que emanaron desde Washington referían a que la redacción original podía afectar empresas vinculadas que no estuvieran involucradas de manera directa con la explotación de hidrocarburos en las Malvinas.

En una conferencia realizada este jueves en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería argentina, Landau sostuvo que la legislación es una cuestión de las autoridades argentinas, pero admitió que Washington sigue de cerca sus consecuencias para el sector privado estadounidense. “Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo”, afirmó.

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Participaron del encuentro el canciller Pablo Quirno; el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford; el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura; el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas; y la asesora principal para Asuntos del Hemisferio Occidental, Viviana Bovo. Aunque se preveía que estuviera en el encuentro, finalmente no participó la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Se prevé que entre los temas de conversación se incluyan aspectos vinculados a la seguridad y la “lucha contra el terrorismo” en la región, así como de las diferentes políticas de apoyo económico que ambos países vienen manteniendo en los últimos años.

Un régimen sancionatorio con alcance sobre socios y proveedores

Aunque quiso ser desmentido por funcionarios del Gobierno, fueron los mismos integrantes de la administración estadounidense quienes reconocieron su preocupación por la redacción original del proyecto por Malvinas. La iniciativa no alcanzaba solo a las firmas que operan en el archipiélago, sino también a filiales, accionistas, intermediarios financieros y proveedores relacionados con actividades petroleras sin autorización argentina.

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El embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, había transmitido a funcionarios argentinos la inquietud de Washington y de empresas estadounidenses por el alcance del Título I. La preocupación se concentraba en las penalidades contra compañías asociadas con las petroleras que trabajan en Malvinas y que fueron denunciadas por la Argentina ante el Tribunal Internacional del Mar, en Hamburgo.

El oficialismo postergó el tratamiento parlamentario ante la falta de apoyos y las diferencias sobre varios artículos. Aun así, podría no tardar en reactivarse. La Cámara de Diputados podría abordar el proyecto hacia finales de octubre, aunque otras fuentes consultadas señalaron que la fecha aún no estaba definida; las estimaciones internas marcan que los números estarán disponibles después de que se terminen de configurar los cambios.

Las conversaciones con el PRO, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), otros bloques aliados y la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) derivaron en la promesa oficial de habilitar cambios.

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Christopher Landau. REUTERS/Alessia Maccioni

Entre los cambios principales, se limitarán las sanciones exclusivamente a operadoras directas, licenciatarias, proveedores y accionistas directos de proyectos ilegales en territorio argentino, lo que exime a fondos de inversión indirectos. También se incorporará que el nuevo Consejo de Seguridad Nacional tenga la facultad de aceptar o rechazar inversiones de estados y empresas con capitales extranjeros, y se acotó la intervención de las Fuerzas Armadas en infraestructuras críticas solo a casos en que la defensa nacional esté amenazada.

Además, el oficialismo accedió a crear una Comisión Bicameral en el Congreso para auditar las decisiones del Consejo de Seguridad Nacional —compuesto únicamente por miembros del Ejecutivo—, como garantía para los aliados legislativos. Se modificará también el polémico artículo 111, que penaliza la injerencia extranjera en procesos electorales y campañas de desinformación, excluyendo expresamente al periodismo, la investigación académica, la actividad diplomática y la representación abierta de intereses.

El reclamo de soberanía y el futuro del comité de la ONU

La discusión legislativa coincidió con la propuesta estadounidense de disolver el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, el foro en el que la Argentina sostiene desde 1965 su reclamo de soberanía ante el Reino Unido. Landau respaldó la eliminación como parte de una reforma general de los organismos multilaterales.

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“El comité, a través de los años, ha tomado posiciones bastante radicales en ciertos temas contra Estados Unidos, el caso de Puerto Rico y otros temas”, planteó el funcionario. También señaló que existen numerosos comités que “a través de los años no han hecho casi nada” y pidió no interpretar la reforma como una decisión vinculada específicamente con Malvinas.

Quirno calificó el reclamo argentino como “innegociable” y sostuvo que una eventual desaparición del comité no modificaría la posición nacional. Explicó que las resoluciones que respaldan la causa son generales de las Naciones Unidas y no dependen de un organismo en particular, aunque reconoció que se trata de un ámbito de interés porque la Argentina presenta allí su posición todos los años.

La Argentina se abstuvo el 15 de octubre en dos de los 23 proyectos de la Cuarta Comisión de la ONU sobre descolonización. El canciller atribuyó la decisión a razones técnicas, mientras sectores de la oposición la interpretaron como un gesto hacia Washington.

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En la Casa Rosada admitieron que la iniciativa estadounidense llegó en un momento inconveniente para el debate sobre la ley. Funcionarios del Poder Ejecutivo sostuvieron que la eliminación del comité no sería favorable porque permite mantener el reclamo jurídico argentino, aunque no esperan avances concretos en la disputa de soberanía y consideran que Trump busca dar una batalla discursiva sobre el tema.

Fondos estadounidenses y la cuestión china

La visita de Landau incluyó anuncios de cooperación en seguridad y negociaciones sobre inversiones. Quirno detalló que la administración Trump aprobó USD 13 millones para programas contra el narcotráfico: USD 7,5 millones estarán destinados a proyectos en la Argentina y el resto a iniciativas regionales.

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, firmó con Landau el Pacto para la Protección de la Infancia, que prevé un respaldo de hasta USD 10 millones para combatir la trata de menores. También se anunció un aporte no reembolsable de USD 15 millones para un centro de operaciones de ciberseguridad, que incluirá una evaluación de la red troncal de Arsat.

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Ante una consulta sobre el uso de tecnología china en obras de infraestructura, Quirno negó que existiera una política de discriminación. Dijo que las decisiones responden a análisis sobre seguridad informática y a la necesidad de ser más cuidadosos respecto de quiénes controlan las tecnologías utilizadas en el país.

El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunión con el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau. (Ministerio de Economía)

Landau fue más enfático sobre las visas como herramienta de política exterior. “Por algo me llaman el quitavisas”, afirmó, antes de explicar: “No queremos invitar como huéspedes a nuestro país a personas que amenazan la seguridad de nuestro país”.

El funcionario estadounidense elogió la sintonía con el Gobierno argentino y aseguró que no existe “otro país en todo el mundo” con el que Estados Unidos esté tan alineado. Señaló que los acuerdos comerciales entre ambos países pueden atraer inversiones masivas y abrir una “nueva era dorada” para la Argentina.

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Consultado sobre si el respaldo estadounidense dependía de una victoria de Milei en 2027, Quirno respondió que el único condicionamiento era mantener el rumbo económico. Mencionó el crecimiento, el orden macroeconómico y el equilibrio fiscal como condiciones para dar previsibilidad a inversiones de largo plazo.

International,Relations,Diplomacy / Foreign Policy,South America / Central America

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POLITICA

El excontador de la familia Kirchner habló sobre el juicio Hotesur-Los Sauces: “Vengo a recibir mi sentencia”

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El excontador de la familia Kirchner, Víctor Manzanares, habló por la mañana antes de ingresar a los tribunales de Comodoro Py para el inicio del juicio por las causas Hotesur y Los Sauces. “Tengo un arrepentimiento profundo”, afirmó ante la prensa, y aseguró que se presentó para responder por sus actos ante la Justicia.

“Yo vengo a estar a derecho, a responder ante la sociedad, ante la Justicia por lo que he cometido”, sostuvo Manzanares, uno de los imputados en el proceso que tiene entre sus principales acusados a la expresidenta Cristina Kirchner y a su hijo Máximo.

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El contador dijo que estaba preparado para afrontar el debate oral, cuyo comienzo estaba previsto para las 10 ante el Tribunal Oral Federal 5. “Estoy muy bien, preparado, es algo que estaba esperando hace muchos años”, expresó al llegar al edificio judicial.

También manifestó su intención de aceptar la resolución que adopten los jueces sobre su situación. “Vengo a recibir mi sentencia en el momento que corresponda. Yo necesito cerrar este capítulo de mi vida”, señaló.

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