POLITICA
Alerta en la Justicia Electoral por la posibilidad de que PBA y CABA voten el mismo día con distintos sistemas

La posibilidad de que la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires (CABA) realicen sus elecciones locales el mismo día que las presidenciales de 2027 encendió las alarmas en la Justicia Electoral Nacional. La preocupación se concentra en las dificultades de podría representar organizar comicios concurrentes en los dos distritos que, en conjunto, reúnen casi la mitad del padrón argentino y obligarían a millones de ciudadanos a usar dos sistemas distintos para elegir autoridades nacionales, provinciales y municipales.
Según pudo saber Infobae, en la Justicia Electoral Nacional consideran que una eventual concurrencia supondría un desafío operativo de una magnitud muy superior a las experiencias conocidas hasta ahora. Las dificultades abarcarían los mecanismos de votación, la distribución y custodia del material electoral, la cantidad de urnas, la seguridad de los establecimientos, la capacitación de las autoridades y los procedimientos de escrutinio.
El peso electoral de ambas jurisdicciones explica la inquietud. En las elecciones nacionales de octubre de 2025, la provincia de Buenos Aires tenía 13.353.974 ciudadanos habilitados para votar, el 37,1% del padrón argentino. La Capital registraba otros 2.520.249 electores, cerca del 7%. En conjunto, reunían 15.874.223 votantes, el 44,1% de los 35.987.634 ciudadanos habilitados en todo el país.
Pero el universo que deberían administrar las autoridades electorales sería aún mayor, ya que los padrones locales incluyen a extranjeros residentes. Ellos pueden elegir autoridades provinciales, municipales o porteñas, aunque no participan de las elecciones presidenciales ni legislativas nacionales.
En las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025, el padrón provincial llegó a 14.376.592 electores, entre ellos 1.015.233 extranjeros. En la Ciudad, los comicios locales de mayo tuvieron 3.040.316 personas habilitadas, de las cuales 524.040 eran extranjeras. Las diferencias menores entre los registros de argentinos de cada jurisdicción y los padrones nacionales se explican porque fueron confeccionados para elecciones celebradas en fechas distintas.

La concurrencia en PBA y CABA obligaría a administrar dos sistemas de votación
La principal inquietud de los jueces electorales nacionales es que semejante cantidad de votantes deba atravesar dos procedimientos electorales diferentes en una misma jornada. Para elegir presidente, vicepresidente, diputados y, en los distritos que corresponda, senadores nacionales, se utilizará la Boleta Única de Papel (BUP), estrenada en las legislativas de 2025.
En Buenos Aires, si no cambia la legislación vigente, gobernador, vicegobernador, legisladores provinciales, intendentes, concejales y consejeros escolares serán elegidos mediante el sistema tradicional de boletas partidarias. En la Ciudad, para jefe y vicejefe de Gobierno, legisladores y miembros de las juntas comunales, se utilizaría la Boleta Única Electrónica si se mantiene el mecanismo de los últimos comicios locales.
Dos sistemas de emisión del sufragio, procedimientos distintos y urnas separadas. La eventual concurrencia también exigiría espacios diferenciados de votación, una resolución sobre la circulación de los electores y la coordinación de las tareas de autoridades nacionales y locales.

El operativo podría requerir cerca de 96.000 urnas entre Buenos Aires y la Ciudad
La preocupación tiene una dimensión material que los responsables de la organización electoral consideran especialmente sensible. En los comicios nacionales de octubre de 2025, Buenos Aires tuvo 38.760 mesas distribuidas en 6.487 establecimientos. En las elecciones provinciales de septiembre se habilitaron 41.189 mesas, incluidas 2.401 para extranjeros, en 6.934 establecimientos.
Si ambas estructuras se tomaran como referencia y se mantuviera una urna por mesa para cada jurisdicción, el operativo bonaerense podría involucrar un despliegue cercano a las 80.000 urnas. No es una previsión oficial para 2027: la cifra definitiva dependerá de la distribución de las mesas y de la organización de los circuitos de votación.
En la Capital, las elecciones nacionales de octubre de 2025 requirieron 7.284 mesas, mientras que las locales de mayo habían utilizado 8.825, incluidas las destinadas a extranjeros. La suma de ambas estructuras permite proyectar una referencia de aproximadamente 16.000 urnas.
Hay una particularidad relevante: en la Ciudad, las máquinas electrónicas no reemplazan a las urnas. Los ciudadanos usan los dispositivos para emitir e imprimir sus boletas y luego las depositan físicamente en una urna. En mayo de 2025 se dispusieron alrededor de 14.000 dispositivos electrónicos, además de las mesas receptoras.
La combinación de las estructuras utilizadas en Buenos Aires y CABA durante 2025 permite dimensionar un operativo potencial de cerca de 96.000 urnas, aunque ese número es solo una referencia logística y no una estimación definitiva de los materiales necesarios.
Para la Justicia Electoral Nacional, el problema también alcanza a la seguridad. Habría que coordinar el traslado, la custodia y la distribución de materiales de distintas jurisdicciones, con documentación electoral diferenciada y procedimientos propios para el cierre de mesas y el escrutinio.
En la provincia, el despliegue abarcaría los 135 municipios y miles de establecimientos. En la Ciudad se sumaría la instalación y el funcionamiento de las máquinas electrónicas, con soporte técnico y procedimientos específicos de control.
La organización requeriría coordinación entre la Justicia Electoral Nacional, las autoridades locales, la Dirección Nacional Electoral, el Correo Argentino y las fuerzas que integran el Comando General Electoral. El eventual aumento de urnas y materiales también tendría consecuencias sobre los espacios disponibles, los traslados y las tareas posteriores al cierre de la votación.
En la Justicia Electoral consideran que la duplicación de procedimientos podría extender los tiempos de votación y multiplicar las exigencias operativas, en especial si las mismas autoridades deben administrar dos sistemas diferentes.
Kicillof y Jorge Macri deben definir sus calendarios y la definición de las PASO

La advertencia judicial se produce mientras los gobiernos bonaerense y porteño todavía evalúan sus respectivos calendarios.
Infobae reveló el jueves que el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, analiza realizar las elecciones provinciales en la misma fecha que las nacionales si el gobierno de Javier Milei no consigue suspender las PASO. La alternativa está ligada a las negociaciones internas del peronismo y a la posibilidad de utilizar las primarias para resolver las candidaturas presidenciales y la sucesión del gobernador.
Kicillof decidió desdoblar las elecciones legislativas de 2025, una medida que provocó tensiones con el kirchnerismo. Para 2027, sin embargo, enfrenta una condición legal relevante: el artículo 2 de la Ley bonaerense 14.086 establece que, cuando el Gobierno nacional convoque a elecciones primarias, las PASO provinciales deberán realizarse el mismo día.
Esa obligación alcanza a las primarias, no a las elecciones generales. La fecha de los comicios provinciales definitivos es una facultad del gobernador, dentro del marco legal vigente. Si se mantienen las PASO nacionales, las bonaerenses deberán coincidir, salvo una modificación legislativa. Si las nacionales se suspenden, las primarias provinciales no desaparecen de manera automática y Buenos Aires deberá resolver su situación a través de su propia legislación.
En la Ciudad, fuentes del gobierno del jefe de Gobierno, Jorge Macri, tampoco descartaron en diálogo con Infobae la posibilidad de realizar las elecciones porteñas el mismo día que las presidenciales. Según explicaron fuentes cercanas al oficialismo, la definición política sobre el calendario se adoptaría entre febrero y marzo de 2027.
Para entonces también debería estar más claro si el PRO y La Libertad Avanza alcanzan un acuerdo electoral o compiten por la conducción de la Capital. El partido fundado por Mauricio Macri gobierna la Ciudad desde diciembre de 2007 y el año próximo cumplirá dos décadas consecutivas al frente del distrito.
La decisión sobre la fecha corresponde al jefe de Gobierno, aunque la legislación porteña exige convocar formalmente a las elecciones generales con una anticipación mínima de 185 días.
La posibilidad de realizar elecciones concurrentes en la Capital tiene un antecedente que todavía está presente en la Justicia Electoral.
En las PASO del 13 de agosto de 2023, los porteños votaron en los mismos establecimientos y el mismo domingo para cargos nacionales, con boletas partidarias tradicionales, y locales, con máquinas de votación electrónica. Las fallas de los dispositivos, las demoras y las extensas filas generaron fuertes cuestionamientos de la jueza federal María Romilda Servini y motivaron la intervención de la Cámara Nacional Electoral.
En las generales del 22 de octubre de ese año también coincidieron las elecciones nacionales y porteñas, pero se modificó el procedimiento: se abandonó el sistema electrónico y se usaron boletas partidarias de papel para ambas jurisdicciones, depositadas en una misma urna.
Si Jorge Macri decide convocar a elecciones concurrentes en 2027 y mantiene el voto electrónico local, volverían a coexistir dos mecanismos diferentes, aunque esta vez la elección nacional se realizaría con Boleta Única de Papel.
Otro antecedente se registró en Santiago del Estero, donde en octubre de 2025 se eligieron cargos nacionales con BUP y autoridades provinciales mediante boletas partidarias. Para administrar la concurrencia se amplió de manera considerable la infraestructura electoral, con más establecimientos, mesas y urnas, además de un refuerzo de las tareas de organización.
La experiencia permitió completar los comicios, pero en la Justicia Electoral Nacional entienden que su aplicación a Buenos Aires y CABA implicaría un desafío muy diferente, por la cantidad de electores y la magnitud del operativo requerido.
Mientras Buenos Aires y la Capital mantienen abiertas sus definiciones, la mayoría de las provincias se orienta hacia un calendario separado de las elecciones presidenciales.
Tucumán y Santa Fe son los dos distritos que ya tienen fechas anunciadas para sus comicios locales. El gobernador Osvaldo Jaldo fijó el 9 de mayo de 2027 para las elecciones tucumanas. Maximiliano Pullaro anticipó que las PASO santafesinas se realizarán el 18 de abril y las generales el 13 de junio, aunque aún resta formalizar la convocatoria.
Otros gobernadores también comunicaron decisiones o intenciones de separar las elecciones. Gustavo Sáenz, en Salta, trabaja sobre una votación en mayo; Hugo Passalacqua, en Misiones, prevé convocar durante el primer semestre; e Ignacio Torres, en Chubut, anticipó que los comicios provinciales se realizarán en una fecha distinta de la nacional, aunque todavía no precisó el día.
En Corrientes, Juan Pablo Valdés se inclina por separar las elecciones legislativas provinciales. Alberto Weretilneck, en Río Negro, también anticipó ese camino, mientras que Rolando Figueroa, en Neuquén, contempla mantener un calendario propio. Alfredo Cornejo, en Mendoza, trabaja con las fechas establecidas por el régimen provincial.
Chaco y Tierra del Fuego presentan condicionamientos legales que llevan sus elecciones locales a fechas diferentes de la presidencial. Jujuy también se encamina hacia un desdoblamiento, mientras que Entre Ríos, Córdoba y San Juan continúan evaluando sus alternativas.
Las situaciones no son idénticas: algunas provincias anunciaron decisiones políticas, otras tienen fechas previstas y unas pocas formalizaron sus convocatorias. Pero la tendencia predominante es separar las disputas provinciales de las nacionales.
Catamarca constituye, hasta ahora, la excepción más clara. El gobernador Raúl Jalil confirmó que las elecciones provinciales de 2027 coincidirán con las nacionales del 24 de octubre y comunicó su decisión al Gobierno nacional.
La preocupación por las elecciones concurrentes coincide con otra definición pendiente que también condiciona la organización de los comicios presidenciales: la eliminación o suspensión de las PASO nacionales.
El gobierno de Javier Milei mantiene ese objetivo entre sus prioridades legislativas, pero todavía no consiguió garantizar los votos necesarios en el Congreso. Las negociaciones con gobernadores y bloques aliados continúan abiertas, mientras distintos sectores de la oposición defienden la continuidad de las primarias.
La Cámara Nacional Electoral ya advirtió sobre la necesidad de aprobar las modificaciones al régimen electoral con suficiente anticipación. En la Justicia Electoral Nacional consideran que la definición debería producirse antes del 31 de diciembre de este año, para poder organizar el cronograma de 2027 con reglas claras.

La posición responde a las exigencias de planificación de una elección presidencial: padrones, contratación de servicios, adquisición de materiales, capacitación, distribución de establecimientos, autoridades de mesa y procedimientos de escrutinio.
En el Gobierno, sin embargo, existe una interpretación distinta. La Casa Rosada considera que, si finalmente se suspenden las PASO, una aprobación durante las sesiones extraordinarias de febrero no debería afectar de manera sustancial los tiempos disponibles para organizar la elección general.
El argumento oficial es que, al eliminarse un turno electoral, podrían desplazarse aproximadamente tres meses los principales plazos del calendario. Desde esa perspectiva, aprobar la suspensión en diciembre o febrero permitiría conservar un margen operativo similar para preparar los comicios de octubre.
La Justicia Electoral observa el asunto desde otra perspectiva. Para los responsables de administrar las elecciones, la previsibilidad del marco legal es indispensable, sobre todo si se incorporan de manera simultánea nuevos desafíos de organización en los distritos de mayor peso electoral.
El escenario reúne, por lo tanto, decisiones aún abiertas: el Congreso deberá resolver qué ocurrirá con las PASO; Kicillof tendrá que definir el calendario bonaerense, condicionado por la legislación provincial; y Jorge Macri deberá decidir si convoca a las elecciones porteñas junto con las presidenciales.
La preocupación central de la Justicia Electoral Nacional es que esa combinación de definiciones políticas traslade una complejidad extraordinaria a la organización de los comicios. Dos distritos que concentran el 44% del electorado, sistemas diferentes, decenas de miles de urnas, dispositivos electrónicos y un operativo de seguridad y logística de enorme magnitud: ese es el escenario que comenzó a encender las alarmas cuando todavía falta un año para elegir al próximo presidente.
POLITICA
En plena interna con el kirchnerismo, Kicillof suma apoyos para 2027 y se mostró con Grabois en la UBA

Axel Kicillof continúa sumando apoyos dentro del peronismo para su proyecto presidencial de 2027, en medio de la disputa que mantiene con el kirchnerismo por el liderazgo. Después de que Juan Grabois respaldara públicamente su candidatura, el gobernador bonaerense compartió un acto con el diputado nacional en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ambos convocaron a construir una alternativa política al gobierno de Javier Milei.
El acercamiento tiene un peso particular por la relación de Grabois con Cristina Kirchner, con quien mantuvo diferencias políticas que luego logró superar. El dirigente de Argentina Humana se acercó nuevamente a la expresidenta e incluso se incorporó a su equipo de abogados en la causa del Memorándum con Irán. Sin embargo, mientras el sector más cercano a la exmandataria insiste en impulsar su candidatura presidencial, Grabois expresó que Kicillof representa la principal alternativa si Cristina no puede competir.
En ese contexto, Kicillof retomó su planteo sobre la necesidad de construir una propuesta diferente para recuperar el respaldo electoral, una idea que ya había causado malestar en el kirchnerismo duro. “Necesitamos nuevas canciones porque con la nostalgia no alcanza para volver a enamorar, pero eso no significa renegar de nuestra historia, de Perón, de Evita, de Néstor y de Cristina: las nuevas canciones no las va a cantar alguien que venga de afuera, las va a escribir nuestro pueblo”, dijo.
“Estamos viviendo transformaciones geopolíticas y tecnológicas vertiginosas. No podemos responder siempre de la misma manera ante un mundo que está cambiando, pero tampoco vamos a renunciar a nuestros principios y convicciones”, desafió.
El diputado aclaró días atrás que su respaldo no implica una incorporación automática al Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político del gobernador, y que todavía existen diferencias por resolver. La posición contrasta con la estrategia de los dirigentes que responden a Máximo Kirchner y mantienen sus cuestionamientos al mandatario provincial.
Kicillof avanza en su armado y Grabois pide resolver las diferencias del peronismo
Durante el cierre del Foro hacia un nuevo Plan de Desarrollo Humano Integral, Grabois ratificó su acercamiento al gobernador y planteó las condiciones para avanzar en un acuerdo político. “Con Axel estamos construyendo un camino, donde hay condicionalidades, y yo creo que va a ser fácil, nos vamos a poner de acuerdo”, afirmó ante el auditorio de la Facultad de Ciencias Exactas.
El diputado también advirtió que las diferencias internas representan un obstáculo para la conformación de una coalición más amplia. “No hay un frente político que podamos construir con otros actores si no podemos suturar primero las heridas del peronismo”, sostuvo, en referencia a las disputas que atraviesan al principal espacio opositor.
Kicillof, por su parte, buscó ubicar la construcción de una alternativa presidencial por encima de las discusiones internas. “No los convoco a una interna, los convoco a una construcción colectiva: recorramos todas las provincias, llevemos estas discusiones a las fábricas, las escuelas y los barrios”, afirmó.
El gobernador también planteó que la oposición necesita elaborar propuestas que trasciendan las críticas al Presidente. “No alcanza con señalar el desastre que está provocando Milei: tenemos que elaborar una alternativa genuina, que tenga una perspectiva de futuro y sea capaz de volver a entusiasmar a los argentinos”, señaló.
El acercamiento entre Kicillof y Grabois también se produce mientras el peronismo intenta acordar una estrategia común para sostener las elecciones primarias como mecanismo para definir las candidaturas de 2027. El gobernador bonaerense, Sergio Massa y Máximo Kirchner se reunieron con los jefes de bloque José Mayans y Germán Martínez, y con los gobernadores peronistas para coordinar una posición en el Congreso e intentar impedir que el oficialismo avance con la eliminación o suspensión de las PASO.
La discusión tiene un impacto directo sobre la disputa por el liderazgo opositor. Mientras Kicillof avanza en la construcción de su candidatura presidencial y amplía sus respaldos, las primarias aparecen como una herramienta para dirimir las diferencias entre los distintos sectores del peronismo sin necesidad de alcanzar previamente un acuerdo sobre un candidato único. La defensa de ese mecanismo representa, por ahora, un punto de coincidencia entre dirigentes que mantienen diferencias sobre la conducción y el futuro del espacio.
El acto en la UBA y el desafío Milei
La aparición conjunta tuvo como escenario una universidad pública, en medio del conflicto entre el Gobierno y las instituciones universitarias por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, que el Congreso aprobó en 2025 y el Ejecutivo mantiene sin implementar de manera efectiva.
El Gobierno apeló el fallo que ordenó cumplir la norma y el 20 de octubre la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal habilitó una nueva revisión de la medida cautelar que exige actualizar los salarios docentes y no docentes y garantizar los fondos para becas estudiantiles.
Entre los asistentes estuvieron también Ofelia Fernández, Jorge Taiana, Itai Hagman y funcionarios bonaerenses.
En ese escenario, Kicillof insistió en la necesidad de construir un proyecto federal, inclusivo y soberano, mientras Grabois defendió la planificación democrática como alternativa al modelo libertario. La coincidencia programática acompaña el acercamiento político, aunque todavía resta definir cómo se traducirá ese respaldo en la organización electoral del peronismo para 2027.
Axel Kicillof, Juan Grabois, PJ, Peronismo
POLITICA
Senado: la oposición dialoguista se planta y se niega a votar al frente de una comisión clave a la elegida por Karina Milei

La atmósfera política del Senado ha virado en el último mes a un aire espeso, cargado de sospechas y desconfianzas que se traduce en un paulatino y sostenido alejamiento de varios legisladores de la oposición dialoguista, que empiezan a mirar a través del prisma electoral a Javier Milei y a sus principales espadas políticas.
Esa rebeldía ya tuvo algunos episodios públicos, pero se apresta a sumar un nuevo y revelador capítulo con la posibilidad de que un grupo de senadores que supieron ser habituales aliados del oficialismo decidan impedir que la libertaria neuquina Nadia Márquez asuma la presidencia de la estratégica Comisión de Acuerdos.
La movida, que por estas horas va sumando apoyos y que podría concretarse dentro de dos semanas, sería un auténtico cachetazo político para la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que se encargó en persona de comunicarle a Márquez, y de filtrarlo a algunos medios de comunicación, que era su elegida para reemplazar al fallecido riojano Juan Carlos Pagotto.
Este diario dio cuenta hace dos semanas del malestar que generó en los aliados de la oposición dialoguista la actitud de la senadora, que apenas cuatro horas después de la muerte de su compañero de bloque estaba enviando mensajes a varios miembros de Acuerdos comunicándoles que era la elegida por la hermana presidencial y pidiendo que la votaran como presidenta en la siguiente reunión de la Comisión.
La reacción inmediata fue dejar sin quorum la última audiencia pública, celebrada hace dos semanas atrás, por lo que no se pudo votar un reemplazo en la presidencia de la comisión que tiene a su cargo, entre otras funciones, evaluar los pliegos judiciales que envía el Gobierno.
Pero aquel enojo parece perdurar en el tiempo y en los últimos días viró hacia la decisión de mantener el statu quo en la Comisión y dejar que la conducción quede en manos de quien es su actual vicepresidente, el radical Maximiliano Abad (Buenos Aires), secundado por la peronista Sandra Mendoza (Tucumán), que responde al gobernador Osvaldo Jaldo.
El argumento para “desobedecer” las órdenes de Karina Milei sería estrictamente reglamentario: las autoridades de las comisiones se eligen por el plazo de un año y, por lo tanto, la elección del presidente puede esperar hasta marzo próximo, cuando hubiese vencido el mandato del riojano Pagotto. Mientras tanto, Abad conduciría los destinos del cuerpo de trabajo legislativo en condición de vicepresidente en ejercicio de la presidencia.
“Lo que hizo Márquez fue de muy mal gusto. No la vamos a votar como presidenta de Acuerdos; va a aprender que el agua no se masca”, le dijo a este diario, furioso, un senador peronista crítico del kirchnerismo. La frase, bien de tierra adentro, está dirigida a la senadora, pero es una clara advertencia también al sector de la mesa política que lidera Karina Milei y los primos Martín y Eduardo Menem, que funcionan como polea de transmisión al Congreso de las ordenes de la hermana presidencial.
En otro despacho de un senador con voto en la Comisión de Acuerdos el enojo era aún mayor y, medio en broma, medio en serio, se barajaba la posibilidad de votar a un senador libertario como presidente de Acuerdos, y así respetarle al tradicional manejo de una comisión considerada estratégica o “de Gobierno”, como suele denominársela.
Pero el elegido no sería Márquez, sino que el voto de los aliados −el kirchnerismo ha decidido darle la espalda a las comisiones y casi no participa en las reuniones−, sería para otro senador. Si hasta circula, en broma, en los chats de algunos senadores una boleta en la que se puede ver la foto de un legislador libertario, su nombre, el cargo para el que se postula (“presidente de Acuerdos”) y el número de la lista (“1”).
Telón de fondo
La pulseada por imponer a Márquez en la presidencia de Acuerdos está, además, aderezada con la siempre candente interna oficialista y con notas cada vez más fuertes del desgaste que está sufriendo el plan económico de Milei.
Así, una senadora le dijo a este diario que su enojo con Márquez pasaba por la mala actitud de la senadora, pero también se preocupó por destacar su actitud como un gesto de rechazo a la intención de Karina Milei de “puentear” a la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich (Capital).
“Patricia es nuestra interlocutora, para nosotros ella es La Libertad Avanza en el Senado; si no les gusta, que pongan otro jefe de bloque y nos sentaremos a conversar todo de nuevo”, comentó la legisladora que, como se puede ver, tiene un especial aprecio a la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio.
Palabras parecidas había dicho a este diario un legislador que colaboró a dejar sin quorum y a frustrar la elección de Márquez al frente de Acuerdos. “Va a aprender que a nosotros no nos puede manejar por los diarios”, dijo, en alusión a la hermana presidencial.
La falta de delicadeza de Márquez y de Karina Milei se magnifica, además, por el hecho de que Pagotto se convirtió en los casi tres años que ocupó su banca en uno de los senadores más queridos de las últimas dos composiciones de la Cámara alta, ganándose el cariño no sólo de los propios y de los dialoguistas, sino también de muchos peronistas que reconocían en el legislador a un militante del PJ.
Por lo pronto, desde el Gobierno siguen sin llamar a los senadores de los bloques dialoguistas para pedirles su apoyo a Márquez que, a este ritmo, corre el riesgo de convertirse en la cara de un duro desplante al Gobierno en el Senado.
Gustavo Ybarra,Senado de la Nación,Conforme a
POLITICA
Reforma del BCRA: el Gobierno buscará en Diputados recuperar el control sobre la remoción de sus autoridades – Nexofin

El Gobierno decidió volver a apostar por la versión de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que había aprobado Diputados en agosto. Después de haber evaluado aceptar las modificaciones realizadas por el Senado para evitar nuevas demoras, la Casa Rosada considera ahora que puede conseguir los votos necesarios para insistir con el texto original.
El punto que concentra la disputa es el mecanismo para remover al presidente, vicepresidente y directores del BCRA. La iniciativa que había aprobado la Cámara baja establecía que la decisión debía contar con el respaldo de dos tercios de los legisladores presentes en ambas cámaras del Congreso. El Senado, en cambio, modificó ese artículo y dejó la facultad exclusivamente en manos de la Cámara alta, con una mayoría absoluta de sus miembros.
La diferencia no es menor para el oficialismo. Para aceptar la redacción del Senado alcanza con una mayoría simple en Diputados, pero para recuperar el texto aprobado en agosto deberá reunir dos tercios de los presentes. Esa exigencia convierte la negociación con los bloques aliados en el principal desafío de la Casa Rosada.
Un cambio en los cálculos del oficialismo
En Balcarce 50 reconocen, en diálogo con TN, que la posición actual no era la que predominaba semanas atrás. A fines de septiembre, el Gobierno analizaba con mayor fuerza aceptar los cambios del Senado porque veía dificultades para alcanzar la mayoría agravada.
Ahora, según transmiten fuentes del Ejecutivo, el escenario de votos habría cambiado. La apuesta es conseguir los respaldos necesarios para insistir con el proyecto que salió originalmente de Diputados.
La modificación realizada por el Senado había conseguido una mayoría particularmente amplia: 66 votos a favor y apenas dos en contra. Incluso sectores del peronismo que habían rechazado el proyecto en general acompañaron ese artículo, lo que anticipa la dificultad de modificar nuevamente el texto.
El oficialismo deberá, por lo tanto, ampliar los acuerdos que consiguió durante el primer tratamiento de la reforma. La negociación no pasa solamente por obtener apoyo a los objetivos generales del proyecto, sino por convencer a los legisladores de acompañar específicamente el mecanismo de remoción de las autoridades monetarias.
Milei busca blindar la conducción del Banco Central
Detrás de la discusión parlamentaria aparece una preocupación central para Javier Milei: establecer mayores dificultades para que un futuro gobierno pueda desplazar rápidamente a las autoridades del Banco Central y modificar la orientación de la entidad.
La Casa Rosada considera que la estabilidad del directorio es un componente importante de la reforma que impulsa. El objetivo es establecer un procedimiento más exigente para la remoción y darle mayor previsibilidad institucional a la conducción del organismo.
La discusión también está vinculada con el futuro de Santiago Bausili. El Gobierno pretende avanzar posteriormente con el pliego del actual titular del BCRA para conseguir el acuerdo del Senado y completar el esquema institucional que busca implementar.
El calendario parlamentario complica los planes
El oficialismo pretende llevar nuevamente la reforma al recinto durante noviembre, aunque todavía no existe una fecha definida. La agenda legislativa de las próximas semanas aparece cargada y podría dificultar el tratamiento.
Entre los factores que complican el cronograma están los viajes de legisladores a Estados Unidos por las elecciones y la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.
A esto se suma la discusión del Presupuesto 2027, cuyo tratamiento el Gobierno proyecta para la semana del 21 de noviembre. Una de las alternativas que analiza la Casa Rosada es incluir allí la reforma del Banco Central si logra reunir previamente los acuerdos necesarios.
También existe la posibilidad de convocar antes al recinto para tratar otras iniciativas, entre ellas un proyecto relacionado con los biocombustibles. En paralelo, el Ejecutivo no descarta extender las sesiones ordinarias durante diciembre para avanzar con los proyectos que queden pendientes.
El retraso en el tratamiento del Presupuesto también modificó el esquema inicial del Gobierno. La intención era avanzar durante la primera semana de noviembre, pero las negociaciones por la Ley de Discapacidad, el financiamiento universitario y los recursos para las provincias desplazaron parte de la agenda.
Qué cambia con la reforma del Banco Central
Más allá de la disputa por la designación y remoción de sus autoridades, el proyecto plantea modificaciones profundas en el funcionamiento del BCRA. Entre sus principales objetivos figura establecer como prioridad la preservación del valor de la moneda y limitar la posibilidad de que el organismo financie al sector público.
La iniciativa elimina los adelantos transitorios al Tesoro, restringe la compra directa de títulos públicos y modifica el esquema de distribución de las utilidades del Banco Central. También introduce cambios vinculados con la administración de las reservas internacionales y el uso de determinados activos como garantía para operaciones financieras.
La definición sobre el artículo referido a las autoridades será, sin embargo, uno de los puntos más sensibles del próximo debate. El Gobierno deberá decidir si logra construir una mayoría de dos tercios para recuperar su propuesta original o si finalmente acepta la versión aprobada por el Senado para evitar que la reforma vuelva a quedar trabada.
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Banco Central,Javier Milei,Reforma del BCRA,Santiago Bausili
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