INTERNACIONAL
La belleza de la semana: la espera y el secreto de las cartas sin abrir

En la historia del arte, la llegada de una carta funciona como un umbral: el instante preciso en que el espacio público y exterior invade el refugio de la intimidad doméstica. Porque el papel plegado sobre un lienzo nunca es solo correspondencia. Sin embargo, cuando la pintura captura el momento previo a la lectura, o el abismo del secreto guardado, la narrativa se suspende.
No sabemos qué dicen esas líneas, pero la tensión geométrica, el juego de luces y la postura de los cuerpos nos revelan todo sobre el estado psicológico de quien espera. A continuación, recorremos cuatro obras maestras donde las cartas actúan como detonantes del misterio, el deseo latente y la melancolía del aislamiento.
El deseo domesticado

En el corazón del Siglo de Oro neerlandés, Johannes Vermeer convierte una escena cotidiana en un santuario del misterio. Una joven se sitúa de perfil ante una ventana abierta; la luz inunda su rostro y el papel que sostiene firmemente con ambas manos.
El magnetismo visual de la obra se apoya en un sutil detalle técnico: el reflejo de la muchacha en los vidrios de la ventana no coincide del todo con su expresión frontal. Esta pequeña distorsión introduce una duplicidad que insinúa una doble vida o un pensamiento oculto. Por otra parte, el secreto de la obra permaneció oculto durante siglos.
Una restauración reciente reveló que detrás de la joven había un gran cuadro de Cupido, tapado deliberadamente décadas después de la muerte del pintor. Al descubrirse este lienzo oculto, la carta se revela inconfundiblemente como una misiva de amor.
El vacío de la incomunicación

Damos un salto hacia el final del siglo XIX con el maestro danés de la luz gris y los silencios domésticos. En esta obra, Vilhelm Hammershøi retrata a su esposa, Ida, de espaldas al espectador en un interior severo y minimalista.
A diferencia de la calidez holandesa, en esta atmósfera predomina una paleta apagada de negros, grises y blancos sucios donde la carta apenas resalta en la mano de la mujer. La decisión de mostrar a la protagonista de espaldas corta cualquier empatía gestual inmediata, volviéndonos cómplices de una intimidad que se siente del todo inaccesible.
La carta que sostiene Ida parece congelada en el tiempo; el contenido es secundario frente a la abrumadora sensación de aislamiento urbano y conyugal que emana de las paredes desnudas. Lo que ella lee es poco probable que sea un mensaje idílico; la verdadera misiva de amor termina siendo el cuadro mismo, pintado por un marido que intentaba desentrañar el misterio de su esposa a través de la distancia.
La tragedia contenida

El pintor francés Armand Cambon nos sitúa en una veta mucho más dramática y literaria. En Demasiado tarde, la protagonista sostiene un pliego de papel con una expresión que bascula entre el desamor y la franca desazón.
La narrativa visual se construye a partir de la rigidez de sus manos y la sombra profunda que cae sobre sus ojos, sugiriendo de inmediato que el mensaje ha llegado cuando ya nada puede remediarse. La fuerza del cuadro radica justamente en ese gran secreto de lo no dicho. El espectador se ve empujado a rellenar los huecos de la historia y a preguntarse si se trata de una propuesta de matrimonio que llega a destiempo o de una disculpa inútil de un amante ausente.
La carta se convierte así en el testimonio físico de una sincronía rota; un objeto que, lejos de unir a dos personas, materializa una distancia insalvable.
El suspenso de la sospecha

Para cerrar el recorrido, el rococó de Jean-Honoré Fragonard nos ofrece una perspectiva completamente distinta, dominada por la picardía, la urgencia y el secreto cortesano. Una joven, acompañada por un pequeño perro faldero, mira directamente hacia el espectador en el instante exacto en que desdobla una nota romántica que ha llegado camuflada junto a un vistoso ramo de flores.
A diferencia del estatismo melancólico de Vermeer o Hammershøi, aquí nos encontramos ante un dinamismo absoluto. Las pinceladas libres y los pliegues de su vestido acentúan el latido veloz de la escena y la premura del hallazgo. El secreto aquí no es triste, sino puramente táctico. Al romper la cuarta pared con su mirada cómplice, la joven nos hace partícipes directos de su correspondencia clandestina.
La carta abierta —con las flores aún frescas sobre el escritorio— se transforma en un símbolo de la audacia, el flirteo y los complejos juegos de poder amorosos en la Francia del siglo XVIII.
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De “remontada espectacular” a “freno al giro a la derecha”: qué dijo la prensa internacional sobre el triunfo de Lula en Brasil

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil, celebrado este domingo, tuvo una amplia repercusión en los principales diarios del mundo. Medios de Estados Unidos, Europa y América Latina destacaron la remontada histórica del mandatario frente a Flávio Bolsonaro, después de haber perdido la primera vuelta, y analizaron las consecuencias políticas de un resultado que interrumpió una serie de triunfos de la derecha en la región.
Con el 51,78% de los votos válidos frente al 48,22% de su rival, Lula consiguió un cuarto mandato presidencial, un hecho sin precedentes en Brasil. Además, logró revertir el resultado de la primera vuelta, en la que Bolsonaro había obtenido cerca del 47% de los sufragios y había superado al mandatario por casi dos puntos porcentuales.
La elección también abrió un escenario de incertidumbre política: Flávio Bolsonaro rechazó reconocer la derrota y anunció que buscará la anulación de los comicios.
En ese contexto, la prensa internacional concentró su cobertura en tres aspectos: el carácter inesperado de la victoria, el traspié del bolsonarismo y las consecuencias del resultado para el mapa político latinoamericano.
De la “sorpresa electoral” a la “remontada histórica”: qué dijeron los diarios europeos
En Alemania, el diario Bild sintetizó el resultado con una expresión contundente: “¡Sorpresa electoral en Brasil!”.
El periódico destacó que las encuestas previas habían mostrado una contienda favorable a Bolsonaro y recordó que el senador había conseguido más de dos millones de votos de ventaja en la primera vuelta. La publicación consideró histórica la remontada de Lula, que logró revertir ese escenario en apenas tres semanas.
También en Alemania, Die Zeit llevó la noticia a su portada digital con un título directo: “Lula gana las elecciones presidenciales en Brasil”. En la bajada, el periódico destacó la victoria del mandatario y la negativa de Flávio Bolsonaro a aceptar el resultado.
En España, El País presentó la noticia con un título destacado en su portada: “Lula gana en Brasil”. Debajo, señaló que el presidente había conseguido una remontada histórica y que su triunfo representaba una victoria de la izquierda frente al avance de la ultraderecha vinculada a la familia Bolsonaro.
En su cobertura, el diario madrileño también destacó las implicancias internacionales de la elección y consideró que Lula se consolidaba como una figura de resistencia frente a Donald Trump.
En el Reino Unido, The Independent calificó el resultado como una “remontada espectacular” y sostuvo que tendría una fuerte repercusión en Sudamérica.
El diario británico destacó la dimensión histórica de la victoria del dirigente del Partido de los Trabajadores, que consiguió imponerse pese a haber llegado al balotaje después de una derrota electoral.
Por su parte, The Guardian puso el foco en la conquista del cuarto mandato y en el revés sufrido por el bolsonarismo, uno de los principales movimientos de derecha de América Latina.
En Francia, Le Monde eligió un enfoque diferente. En su portada digital destacó que Lula había derrotado a Flávio Bolsonaro con el 51,75% de los votos, después de una jornada electoral que calificó como caótica.
El periódico francés puso especial atención en la decisión judicial de extender dos horas la votación, una de las principales controversias del domingo.
En Italia, Corriere della Sera también destacó la victoria del mandatario brasileño en su portada digital, acompañada por una fotografía de los simpatizantes del Partido de los Trabajadores que salieron a festejar el resultado.
Las coberturas europeas coincidieron en señalar el carácter excepcional de la remontada electoral, aunque exhibieron distintos enfoques: mientras algunos medios destacaron el triunfo político de Lula, otros pusieron el acento en las tensiones institucionales y las dificultades que enfrentará durante su nuevo mandato.
De Estados Unidos a América Latina: la victoria de Lula como un freno al avance de la derecha
En Estados Unidos, The New York Times abrió su cobertura con un título que combinó los dos acontecimientos centrales de la jornada: “Lula gana la reelección en Brasil mientras Bolsonaro rechaza el resultado”.
El diario estadounidense destacó que la victoria del mandatario interrumpió una serie de triunfos conservadores en América Latina y subrayó la decisión de Flávio Bolsonaro de cuestionar el resultado electoral.
En la misma línea, The Washington Post llevó a su portada digital el título: “Lula gana la reelección en Brasil, frenando el giro a la derecha de América Latina”.
El periódico sostuvo que el triunfo del dirigente del PT impidió que la mayor democracia latinoamericana se sumara al cambio de orientación política registrado en otros países de la región.
En Canadá, The Globe and Mail informó sobre la reelección de Lula para un cuarto mandato y destacó que el resultado representaba un alivio para los sectores que cuestionan la creciente influencia estadounidense en América Latina.
También desde Canadá, The Toronto Star presentó la noticia con un enfoque centrado en la relación entre Brasil y Estados Unidos: “El crítico de Trump, Lula, gana la reelección en Brasil, asegurando así su cuarto mandato presidencial”.
En Chile, La Tercera eligió un título más descriptivo: “Lula se impone a Bolsonaro en balotaje en Brasil y asegura su cuarto mandato”.
El diario trasandino destacó que el presidente había revertido la ventaja obtenida por su rival en los comicios del 4 de octubre, un acontecimiento sin antecedentes desde el restablecimiento de las elecciones presidenciales directas en Brasil.
En Bolivia, La Razón también destacó el factor sorpresa: “Lula gana contra todos los pronósticos y gobernará por cuarta vez”.
Desde Cuba, el diario Granma tituló: “Gana Lula segunda vuelta electoral y conserva presidencia de Brasil”. La publicación hizo hincapié en el carácter histórico del resultado y en la continuidad del Partido de los Trabajadores al frente del gobierno brasileño.
Las diferentes coberturas mostraron una coincidencia: la reelección de Lula tuvo una dimensión política que excedió las fronteras de Brasil y modificó las expectativas sobre el avance de gobiernos de derecha en América Latina.
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Miles de brasileños salieron a las calles para celebrar la reelección de Lula: “La democracia ha vencido”

Miles de brasileños salieron a las calles de São Paulo, Río de Janeiro, Brasilia y Salvador este domingo para celebrar la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, quien derrotó a Flávio Bolsonaro en el balotaje presidencial y consiguió un histórico cuarto mandato. Entre abrazos, lágrimas, banderas y fuegos artificiales, los simpatizantes del mandatario festejaron una victoria que definieron como un triunfo de la democracia.
La mayor concentración tuvo lugar en la avenida Paulista de São Paulo, donde una multitud recibió al presidente con gritos de “¡Vamos, Lula!” y cánticos de “Democracia, democracia”.
Lula, de 80 años, recorrió parte de la avenida asomado por el techo solar de un auto, con un megáfono en la mano y la voz más ronca de lo habitual. Después, subió a un escenario para dirigirse a sus seguidores.
“Tenía que decirles que los amo (…) mañana la lucha continúa”, expresó el mandatario ante la multitud.
El candidato progresista se impuso al senador Flávio Bolsonaro por una diferencia de más de cuatro millones de votos, después de haber terminado segundo en la primera vuelta electoral del 4 de octubre.
Lágrimas, abrazos y un grito que se repitió en Brasil: “La democracia ha vencido”
La celebración estuvo marcada por una mezcla de alegría y alivio entre los votantes que temían un triunfo del hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Anna Zanatta, de 43 años, rompió en llanto mientras participaba de los festejos en São Paulo. “La victoria de Lula representa muchas cosas para nosotros, la libertad, nuestra democracia, nuestra historia”, contó a la agencia AFP.
La mujer recordó que nació durante la dictadura militar brasileña, que gobernó entre 1964 y 1985, y aseguró que había prometido a su nieta que el país no volvería a atravesar una etapa similar.
Entre los manifestantes también estaba Paulo, de 56 años, que llegó a la avenida Paulista con sus dos hijos, de siete y tres años, y un ejemplar de la Constitución brasileña bajo el brazo. “Lula representa la defensa de la Constitución y la garantía de que se va a respetar”, afirmó a EFE.
Júlia, una abogada de 30 años, expresó una preocupación similar: “Tenemos que dejar atrás un fantasma todavía muy reciente en nuestra historia: la dictadura”.
La emoción también estuvo acompañada por reivindicaciones sociales. Mateus Freitas, un actor de 33 años, agitaba una bengala roja mientras coreaba “¡Sin amnistía!”, una consigna contra un eventual perdón al expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. “Es la victoria de las minorías, del pueblo, del trabajador brasileño”, sostuvo.
Por su parte, Letícia, de 44 años, reivindicó la soberanía brasileña frente a las presiones internacionales. “No vamos a entregar nuestro país a los estadounidenses. No le lamemos las botas a nadie”, expresó antes de resumir su sentimiento con una frase: “La democracia ha vencido”.
Lula agradeció a sus seguidores y prometió continuar la lucha tras su histórica remontada
El triunfo de Lula tuvo un componente político inédito: se convirtió en el primer candidato de la historia democrática brasileña que logró ganar un balotaje después de haber terminado segundo en la primera vuelta.
Flávio Bolsonaro había obtenido la mayor cantidad de votos el 4 de octubre y llegaba a la segunda vuelta con una leve ventaja en las encuestas.
Sin embargo, Lula revirtió el resultado y consiguió un cuarto mandato presidencial, algo que ningún otro dirigente había logrado en la historia de Brasil.
Durante los festejos, el mandatario reconoció el papel de sus seguidores más jóvenes en la campaña. “Le debo esta victoria a la juventud rebelde que se levantó para defender la democracia”, aseguró frente a la multitud.
En su discurso también reivindicó la autonomía de Brasil en la política internacional con una declaración: “No somos el patio trasero de nadie”.
El resultado representa un revés para el bolsonarismo. Flávio Bolsonaro no reconoció la derrota, mientras que su padre, Jair Bolsonaro, cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado. Durante la campaña, el senador había prometido indultarlo si llegaba a la presidencia.
Pese al clima de celebración, Lula enfrentará un escenario complejo en su nuevo mandato, con un Congreso de mayoría conservadora y el desafío de construir acuerdos para avanzar con su programa de gobierno.
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Cómo René Magritte sigue desconcertando al mundo del arte: el pintor que odiaba ser llamado “surrealista” y hoy vale USD 120 millones

René Magritte, el surrealista belga, era, como es sabido, un excéntrico. En una ocasión enumeró las cosas que odiaba: el pasado, las artes decorativas, el folclore, la publicidad, las voces que hacen anuncios, la aerodinámica, los Boy Scouts, el olor a naftalina y la gente ebria.
Sobre todo, detestaba que alguien creyera poder encontrar un significado simbólico en su obra.
En 1966, mostró una pintura nueva a un amigo poeta y se alegró cuando este la miró y quedó desconcertado. “Un momento de pánico me repatria”, le dijo más tarde a la historiadora del arte estadounidense Suzi Gablik, como si el rechazo del significado no fuera una postura intelectual, sino un país al que podía regresar, el lugar al que pertenecía. “Estos son los momentos privilegiados que trascienden la mediocridad”, añadió.
Una muestra colectiva titulada Esto todavía no es una pipa: la vida posterior de Magritte, que se presenta en la galería Grosvenor Hill de Gagosian en Londres hasta el 12 de diciembre, indaga cómo los artistas continúan persiguiendo esa misma capacidad de desconcertar.
En una entrevista a mediados de septiembre, el curador británico Jasper Sharp, cocurador de la exposición, señaló la vigencia de Magritte. Si bien sus obras más célebres parecen antiguas porque forman parte del lenguaje visual desde hace mucho tiempo —la pintura de una pipa que declara en su título que no es una pipa, el hombre con sombrero hongo, la figura con una manzana por cabeza—, muchos cuadros del belga no desentonarían en Frieze London, la feria de arte contemporáneo que se celebra en Regent’s Park y abre al público desde el jueves hasta el 18 de octubre.

Al referirse a la obra de 1948 La marcha triunfal, con sus pies bulbosos y separados del cuerpo, provistos de rostros de payaso obscenos, Sharp afirmó: “Si tú y yo viéramos eso al recorrer la carpa de Regent’s Park en octubre, estaríamos seguros de que fue hecho en los últimos seis meses”.
Junto a 50 pinturas y obras sobre papel de Magritte —varias de ellas prestadas por colecciones privadas de artistas— se exhiben piezas de 46 creadores contemporáneos invitados por Sharp y su cocurador, Bernard Lagrange, director belga de Gagosian Art Advisory, la consultora de mercado artístico de la marca.
Algunos artistas se sorprendieron con la invitación. Uno la rechazó. La mayoría aceptó de inmediato y varios realizaron obras nuevas. Sharp explicó que la intención no era identificar a todos quienes alguna vez mencionaron a Magritte, sino encontrar afinidades de propósito.
Una nueva taxonomía
Gablik escribió en 1970 el primer libro definitivo sobre Magritte. En 1959 vivió ocho meses en Bélgica con el artista y su esposa, Georgette, y continuó su investigación durante años. Sharp señaló que muchas exposiciones posteriores se han ajustado a las categorías con las que Gablik ordenó su obra.

En cambio, Sharp y Lagrange concibieron temas propios, más imprecisos, al intuir conexiones con los artistas invitados. Entre ellos figuran el temor, la compresión, la claustrofobia y la normalidad. “Veo una banalidad en buena parte del arte contemporáneo, una banalidad deliberada o una inexpresividad que considero que él domina”, dijo Sharp sobre Magritte.
También se exponen obras realizadas durante la vida de Magritte. Entre ellas están Sky TV, de 1966, de Yoko Ono, quien apuntó una cámara por la ventana y transmitió imágenes del cielo en el televisor de su casa; y una pintura de Ed Ruscha con un pájaro gigante, realizada ese mismo año, cuando conoció a Magritte.
Entre las piezas recientes, Sharp se sorprendió de que los artistas a veces se concentraran en la misma referencia de Magritte. La exposición incluye una gouache de una pintura muy temprana, Placer, de 1927, en la que una mujer mastica un cuervo mientras la sangre cae sobre el encaje blanco de su cuello. “Tres artistas distintos me mencionaron esta pieza”, dijo Sharp, entre ellos la pintora estadounidense Dana Schutz, quien realizó en respuesta un lienzo titulado La cantante.
Otros artistas han señalado desde hace tiempo la afinidad que sienten con el maestro belga. El artista conceptual venezolano-estadounidense Alex Da Corte, destacado recientemente como innovador en la lista inaugural Time 100 Art 2026, ya había retomado títulos de Magritte para instalaciones propias.

Sharp ubicó la escultura de Da Corte de 2018, Farola para borracho, en la entrada, delante de una pintura de 2016 de la artista estadounidense Laura Owens, compuesta por garabatos blancos sobre un fondo azulado. Según Sharp, es una reinterpretación “con un poco de ironía” de la emblemática serie de Magritte El imperio de la luz, integrada por 27 variaciones de un paisaje urbano nocturno iluminado por una farola bajo un cielo nublado y diurno. “Magritte te da permiso, mediante el montaje, para tomarte ese tipo de libertades, más que riesgos”, afirmó Sharp.
Un montaje concentrado
El imperio de la luz funciona como principio organizador de la muestra. Desde la recepción, los visitantes llegan a una gran sala nocturna. Con iluminación tenue, varias esculturas se agrupan sobre un alto pedestal revestido de madera en el centro del espacio.
Luego atraviesan una sala de transición similar a un gabinete, con paneles de madera en las paredes oscurecidos para igualar el piso. Allí, obras sobre papel de Magritte conviven con delicados dibujos del artista multimedia Matthew Barney y grabados en blanco y negro de ojos separados del cuerpo, realizados por la fotógrafa japonesa Kazuna Taguchi, entre otros.
En la segunda sala, la diurna, un pedestal más bajo construido con ladrillos exhibe la maleta con la que Magritte viajaba por el mundo, junto a una combinación de esculturas. Entre ellas hay pequeñas maquetas de algunas formas abstractas de Sitzengebliebene, la serie escultórica monumental en curso de Nairy Baghramian, cuyo título puede traducirse como “Los que se quedan sentados”. Sharp indicó que se parecen de manera exacta a personajes de pinturas del período “vache” de Magritte, de 1948. “Cuando Baghramian las propuso, mi corazón dio un salto”, recordó.

Entre las pinturas figura El ecuador, de Magritte, de 1942, vista por última vez en público en la película de 2025 de Wes Anderson, El esquema fenicio. La obra aparece como pieza destacada de la colección de arte reunida por el personaje principal, el industrial Zsa-Zsa Korda, interpretado por Benicio Del Toro.
El diseño de la exposición incorpora pesadas cortinas corredizas que cubren las paredes desde el techo hasta el suelo, con secciones recortadas que enmarcan obras de Magritte colocadas detrás de un cristal. Las cortinas son un motivo recurrente en los interiores del pintor. “En cuanto lo ves, piensas: “¡Claro!””, dijo Sharp. “Está en toda su obra”.
Los colores también proceden directamente de los lienzos de Magritte: verde bosque oscuro, rubor anaranjado, rojo de vetas profundas y dos tonos distintos de azul.
Las obras cuelgan muy cerca unas de otras y a menudo están superpuestas, como en los salones de comienzos del siglo XX que Magritte conoció. Esa proximidad genera diálogos visuales: una botella pintada con cielo de Magritte junto a una botella con un ladrillo dentro del artista visual italiano Maurizio Cattelan, y pequeños ladrillos del escultor estadounidense Charles LeDray apilados cerca.
Museos de todo el mundo han celebrado el centenario del Manifiesto surrealista de André Breton, publicado en 1924, y el mercado ha mostrado un entusiasmo similar. La base de datos de precios de Artnet registra un aumento del 65 % en las ventas totales de obras surrealistas en subastas entre 2020 y 2024. Una de las versiones de El imperio de la luz de Magritte, de 1954, se vendió por $ 121 millones y estableció un nuevo récord en subasta para una obra del artista. Sin embargo, esa no fue la razón por la que Sharp propuso la muestra.

El motivo es la influencia persistente de Magritte. Fue el artista que figuras como Jasper Johns, Robert Rauschenberg y Jeff Koons descubrieron por cuenta propia en la década de 1960 y comenzaron a coleccionar cuando hicieron fortuna. También es una referencia fundamental para algunos de los nombres más importantes del arte contemporáneo, entre ellos Sonia Boyce, quien representó a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia de 2022.
Magritte también está presente en el trabajo de artistas emergentes. Una de las participantes de la exposición, la pintora polaca Joanna Wos, acaba de terminar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Viena, de la que se graduó este año.
El afecto del público por Magritte también está consolidado. Durante los seis años que Sharp trabajó en la Colección Peggy Guggenheim de Venecia, entre 1999 y 2005, la versión de El imperio de la luz que conserva la institución solo salió una vez en préstamo, y los visitantes se molestaron mucho. «Se había convertido en parte de la arquitectura del edificio. Cuando no estaba, era como si se hubiera derrumbado una pared», afirmó.
Sharp describió a Magritte como «un artista de imanes para heladera y repasadores» cuya obra, a diferencia de la de otros creadores debilitados por su ubicuidad en la cultura popular —mencionó a Salvador Dalí—, no ha perdido potencia ni vigencia.
Al salir de la galería, los visitantes ven dos fotografías tomadas en el funeral de Magritte en 1967 por el fotógrafo belga Georges Thiry. Una de ellas muestra la tumba recién excavada, con un montón de tierra a un costado.
Sharp se mostró encantado cuando la encontró. “Casi parece que se hubiera escapado y anduviera por ahí”, dijo. El embaucador todavía mantiene alerta al mundo del arte.
Fuente: The New York Times
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