SOCIEDAD
Acaba de cumplir 87 años, fundó los Monty Python, nos regaló uno de los sketches más famosos de la comedia y también fue un personaje inolvidable de Harry Potter

John Cleese nació el 27 de octubre de 1939 en Weston-super-Mare, en el condado inglés de Somerset, y llega a los 87 sin pinta de querer jubilarse. En mayo de 2024 estrenó en el Apollo Theatre de Londres su propia adaptación teatral de Hotel Fawlty, que ha estado de gira por el Reino Unido hasta este pasado julio, y desde 2023 tiene su propio programa en GB News. Para mí siempre será el Ministro de Andares Tontos, Mr. Teabag.
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Los Monty Python le dieron la fama
Cleese se curtió en el grupo de teatro universitario Footlights de Cambridge y en 1969 fundó junto a Graham Chapman, Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin y Terry Gilliam el Monty Python’s Flying Circus de la BBC, que abandonó tras la tercera temporada. Tal vez su sketch más famoso, el del Ministerio de Andares Tontos, el que todos asociamos a sus piernas interminables, lo escribieron Palin y Jones, como recuerda su biografía. ¿Quién no ha terminado alguna que otra noche volviendo así a casa? Con los Python firmó además Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (1975), La vida de Brian (1979) y El sentido de la vida (1983), tres pelis que siguen funcionando igual de bien medio siglo después de su estreno.
En 1975 y 1979 escribió junto a Connie Booth las dos temporadas de Hotel Fawlty (Fawlty Towers), con él en la piel del hotelero más maleducado de Torquay, un papel que le valió el BAFTA en 1980 y que es toda una institución televisiva en el Reino Unido. En 1988 escribió y protagonizó Un pez llamado Wanda, que le dio una nominación al Oscar al mejor guion original y el BAFTA al mejor actor. El regreso televisivo de Basil, en el que trabajaba con su hija Camilla, va más lento de lo previsto: en unas declaraciones al Toronto Star, Cleese contó que el proyecto se desarrollaba en Castle Rock y que, tras la muerte de Rob Reiner, todo se ha quedado bastante parado.
Del laboratorio de Q a los pasillos de Hogwarts
Su lado fantástico es menos conocido, pero da para rato. Fue Robin Hood en Los héroes del tiempo de Terry Gilliam, apareció en el Frankenstein de Mary Shelley de Kenneth Branagh y heredó el taller de gadgets de Desmond Llewelyn, primero como R en El mundo nunca es suficiente (1999) y después ya como Q en Muere otro día (2002). Entre medias se convirtió en Nick Casi Decapitado, el fantasma de Gryffindor, en Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara secreta.
Los videojuegos tampoco se le han resistido. Puso voz a Q en 007: Todo o nada, a Sir Roderick en Jade Empire y, sobre todo, a Jasper, el mayordomo flemático de Fable III, en un reparto de lujo con Ben Kingsley, Michael Fassbender, Simon Pegg y Stephen Fry. Pocas carreras se pueden resumir tan bien con una frase suya: «y ahora, algo completamente diferente». Felicidades, John.
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La noticia
Acaba de cumplir 87 años, fundó los Monty Python, nos regaló uno de los sketches más famosos de la comedia y también fue un personaje inolvidable de Harry Potter
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3DJuegos
por
Chema Mansilla
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SOCIEDAD
Brutal crimen en Río Negro: bajó de un vehículo, atacó a tiros a una mujer y escapó

Una mujer de 35 años murió tras recibir un disparo cerca de una pasarela del barrio Colonizadora del Sur, en Allen, provincia de Río Negro. Por el crimen, los investigadores buscan a un hombre que descendió de un auto gris, efectuó varios tiros en dirección a la víctima y escapó antes de la llegada de la Policía.
El ataque ocurrió el domingo 25 de octubre por la tarde. La víctima fue identificada como Laura Estefany Gutiérrez, de 35 años. Según información policial publicada por ANB, estaba de visita en la vivienda porque era pareja de uno de sus ocupantes y no residía en el lugar. Hasta el momento, no se estableció que tuviera una relación previa con el sospechoso.
Los llamados que advirtieron sobre detonaciones de arma de fuego en el sector permitieron reconstruir la secuencia. De acuerdo con el medio local Diario de Río Negro, cerca de las 16:30 personal de la Comisaría 33° fue despachado al lugar. Al llegar, los efectivos encontraron a la mujer con una herida de gravedad en el tórax.
Ante la gravedad de la herida que presentaba la víctima, los agentes decidieron trasladarla en un patrullero hasta el hospital local. A pesar de esto, el equipo médico confirmó al recibirla que la mujer ingresó al centro de salud sin signos vitales.
Tras el desenlace, el operativo inicial derivó en una investigación por homicidio. La escena quedó preservada para el trabajo del Gabinete Criminalístico, que recolectó elementos que podrían ayudar a precisar cómo se produjo el ataque, determinar la cantidad de disparos y establecer el recorrido del agresor antes y después del crimen.
Bajo las directivas de la Fiscalía, la Comisaría 33° y unidades especiales realizan diligencias para identificar al agresor, establecer si viajaba acompañado y reconstruir el recorrido del vehículo después del ataque. Las medidas incluyen el relevamiento de posibles testigos y de registros.

La causa se trabaja con perspectiva de género, una definición que implica analizar si existieron circunstancias vinculadas con violencia contra las mujeres, relaciones previas, amenazas o antecedentes que pudieran aportar contexto al hecho. Por ahora, las autoridades no comunicaron públicamente información que permita establecer un móvil ni una calificación definitiva del caso.
Una de las hipótesis bajo análisis vincula ese episodio con una discusión ocurrida días antes en la vivienda. El sospechoso habría intentado comprar bebidas alcohólicas fiadas y, ante la negativa de las personas que se encontraban en el lugar, se habría producido un enfrentamiento verbal. Los investigadores aún deben establecer si ese antecedente tuvo relación con el homicidio.
El cuerpo de la mujer fue trasladado a la morgue, donde se realizará la autopsia. El examen forense deberá determinar cuáles fueron las características de la lesión, cuál fue el trayecto del proyectil y qué otros elementos técnicos deberán ser incorporados al expediente.
Esos resultados se sumarán al análisis de los indicios recogidos en el barrio Colonizadora del Sur. Las pericias sobre la escena pueden ser relevantes para conocer desde qué posición se efectuaron los disparos, si se encontraron vainas servidas y qué tipo de arma pudo haber sido utilizada.
Según informó el comisario inspector Carlos Freydoz, quien se desempeña como segundo jefe de la Unidad Regional Segunda, la Policía ya logró individualizar al hombre que fue señalado como el presunto autor del ataque. Sin embargo, el sospechoso sigue prófugo y, hasta el momento, su identidad no fue comunicada públicamente.
Además, poco antes del ataque, la Policía había recibido un aviso por disturbios en el mismo sector. Los investigadores buscan determinar si ese episodio tuvo alguna relación con el homicidio de Laura Estefany Gutiérrez o con la discusión previa que forma parte de las hipótesis bajo análisis.
SOCIEDAD
La psicología afirma que las personas que dan las gracias al conductor del taxi no sólo son educadas, sino que demuestran gran empatía y consideración por los demás

Dar las gracias al conductor de un taxi al llegar a destino es una costumbre que muchas personas mantienen incluso cuando tienen prisa o están distraídas. Aunque pueda parecer una simple norma de cortesía, este pequeño gesto también puede reflejar consideración por los demás y reconocimiento hacia alguien que está trabajando.
La psicología estudia desde hace años cómo la gratitud influye en las relaciones sociales y en los comportamientos de ayuda. Si bien agradecer no demuestra por sí solo que una persona sea más empática que otra, sí puede favorecer interacciones más positivas y contribuir a construir una convivencia más respetuosa.
TNS
SOCIEDAD
El enigma del “Loco de la ruta”: 14 trabajadoras sexuales asesinadas y el fantasma de la mafia policial en Mar del Plata

Las encontraban desnudas al costado de la ruta. Algunas con inscripciones cortadas en la piel. Otras, en pedazos. Entre 1996 y 1999, 14 mujeres desaparecieron o fueron asesinadas en los alrededores de Mar del Plata, y la Policía bonaerense instaló un nombre para el responsable. Lo llamaron el “Loco de la ruta”. Nunca fue detenido.
El 26 de octubre de 2026, la División Homicidios de la Policía de la Ciudad arrestó a Renato Iván Tabella, de 28 años, acusado de matar a dos trabajadoras sexuales en dos provincias distintas con un intervalo de días. Si las sospechas son finalmente confirmadas por la Justicia, las autoridades estarán ante un asesino serial de prostitutas, con un caso que resuena al de Mar del Plata de fines de la década del 90.
El primer cuerpo y el nombre que inventó la prensa
El 1 de julio de 1996, un camionero encontró bajo un puente, al costado de la ruta nacional 226, el cuerpo desnudo de Adriana Jaqueline Fernández. Tenía 27 años, era uruguaya y trabajaba como artesana. Había sido estrangulada.
En noviembre del mismo año, el cadáver de María Esther Amaro, de 35 años, apareció al costado de la ruta provincial 55 con la palabra “Puta” cortada en la espalda. El 21 de enero de 1997, al costado del camino que une Mar del Plata con Necochea, aparecieron un torso, dos piernas y un brazo. Eran los restos de Viviana Guadalupe Spíndola, de 26 años. En mayo del mismo año, en la misma ruta, el cuerpo de Mariela Giménez, de 27, fue abandonado sin nalgas ni brazo izquierdo. El 20 de octubre de 1998, dos menores encontraron en un descampado del barrio Las Heras los muslos de María del Carmen Leguizamón, de 25 años, cortados desde la ingle hasta la rodilla y cubiertos por un sacón femenino. El resto de su cuerpo nunca apareció.

A esos cinco femicidios se sumaron las desapariciones de Ana Nores, Patricia Prieto, Silvana Caraballo, Jacqueline Romero, Verónica Chávez, Mirta Bordón, Sandra Villanueva, Mercedes Almaraz y Fernanda Varón. Todas trabajadoras sexuales del barrio La Perla. Catorce casos en total, según el recuento que terminó siendo el más aceptado por los medios de la época.
Fue la prensa quien les puso un nombre al conjunto. La Policía lo adoptó de inmediato. Llamaron al FBI, convocaron a investigadores de la Policía Nacional francesa y pegaron un cartelito en la puerta de una oficina de comisaría. Crearon la “División Homicidios Seriales”. El Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense ofreció una recompensa de 30.000 pesos para quien aportara información. Luego la elevó a 500.000. Nadie cobró esa recompensa.
La mafia que pudo haber inventado un fantasma
Para 2002, la investigación había virado. Los expedientes mostraban que la mayoría de las víctimas tenían algo en común. Policías de la comisaría 1ª de Mar del Plata, de la ex brigada de Investigaciones y de la brigada de calle de la ex Unidad Regional les cobraban a las trabajadoras sexuales 100 pesos por semana a cambio de protección y de dejarlas ejercer su oficio sin interferencias.
El sistema informático Excalibur, utilizado para cruzar llamadas, detectó numerosas comunicaciones entre dependencias policiales y el prostíbulo de la calle Salta 1337, en el barrio La Perla, donde habían trabajado al menos tres de las desaparecidas: Ana Nores, Silvana Caraballo y Verónica Chávez.
El juez Pedro Federico Hooft ordenó interceptar todos los teléfonos registrados en la agenda de Verónica Chávez —entre los que figuraban policías y el fiscal Marcelo García Berro— e investigar las llamadas de ese prostíbulo.

El 9 de agosto de 1999, Hooft ordenó la detención de diez policías y cuatro civiles, acusados formalmente de las desapariciones de Nores, Chávez y Caraballo. La banda, según la acusación, estaba liderada por el suboficial Alberto Adrián Iturburu y protegida por el fiscal García Berro. En 2004, todos fueron absueltos por falta de pruebas.
La aparición del denominado “Loco de la ruta” como responsable de los asesinatos y las desapariciones le vino muy bien a la policía para desviar la atención hacia otro lado, para cubrir con una nube de humo el sistema de recaudación ilegal que había montado en los distintos prostíbulos de Mar del Plata.
El ex juez Hugo Trogu, que participó en la investigación, fue todavía más directo. En declaraciones a Infobae en 2020, sostuvo que el “Loco de la ruta” fue un invento de un juez y de los diarios, y que los casos eran distintos entre sí, algunos esclarecidos, sin un solo autor.
Los que creen que hubo un asesino
Raúl Torre, comisario retirado, criminólogo y abogado, fue convocado por el fiscal Carlos Pelliza en los primeros años de la investigación. Junto a un colaborador desarrolló un software basado en la metodología del FBI para el análisis de crímenes violentos.
“Los primeros cinco casos reflejan una serialidad —dijo Torre a Infobae—. ¿Sabe cuál fue el problema? Que empezaron a meter todos los crímenes de mujeres en la investigación. Y eso empantanó la pesquisa. Llegaron a haber como 15 casos o más. Y no todos respondían a una serialidad. De hecho algunos fueron esclarecidos y se trataron de mafias.»

“Las prostitutas siempre fueron víctimas vulnerables, despreciadas por la policía. Si iba una a hacer una denuncia por violación, la humillaban. Y el asesino se aprovechó de eso. Salía de cacería”, agregó Torre a su hipótesis.
Los sospechosos que no alcanzaron
A lo largo de los años, varios hombres fueron señalados y descartados. José Luis Andújar, dueño de una discoteca sobre la ruta provincial 88, tuvo su Ford Galaxy color bordó secuestrado el 26 de junio de 1997 después de que testigos dijeran haberlo visto circular por las zonas de las desapariciones. Los peritos encontraron en la alfombra restos de sangre y cabellos de origen humano. Las pruebas genéticas no los vincularon con ninguno de los crímenes.
Antes del “Loco de la ruta” hubo otro asesino que sí fue condenado. Entre 1987 y 1988, Celso Arrastía captaba víctimas en el cabaret de su novia y las estrangulaba. Tenía un ritual: dejaba un mordisco en el pezón de cada víctima. La primera fue Ana María Palomino, santiagueña, de 16 años, empleada doméstica, encontrada el 18 de octubre de 1987 en la Barranca de los Lobos, en Chapadmalal, violada y estrangulada con su propia ropa interior.
La Cámara Federal condenó a Arrastía a 25 años de prisión, aunque solo pudo probarse su responsabilidad en dos de los cinco femicidios investigados. Durante el período de los crímenes de los 90, Arrastía estaba preso. La investigación lo descartó como el “Loco de la ruta”.

Los diarios locales La Capital y El Atlántico publicaron alrededor de 400 artículos cada uno sobre el caso entre 1996 y 2004. El mito creció también con un presunto llamado del asesino a una redacción y con una “ofrenda floral misteriosa” que resultó ser el ramo que un fotógrafo había dejado para ilustrar una nota. El caso inspiró además la novela policial La plegaria del vidente, del periodista y escritor Carlos Balmaceda, y una adaptación cinematográfica.
Ninguna de las 14 muertes y desapariciones fue resuelta.
El eco de 2026: dos muertes, un detenido
El domingo 25 de octubre de 2026, agentes de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad detuvieron a Renato Iván Tabella en el primer piso del Hotel Centro 1555, sobre la calle Presidente Perón al 1500, en el barrio porteño de Monserrat.
Tabella es acusado de dos asesinatos. El primero: Daniela Villalba, madre de un hijo, degollada el miércoles previo en su departamento del barrio Cofico de la ciudad de Córdoba, con varios cortes en los brazos que los investigadores identificaron como posibles heridas defensivas.

El segundo: Tatiana Micaela Fernández, de 27 años, porteña, encontrada sin vida y desnuda bajo una sábana en un departamento de la calle Libertad al 1200, en Retiro, tras una cita con un cliente. En la escena, la Policía de la Ciudad encontró rastros de ADN. El celular de ambas víctimas había desaparecido.
Lo que lo delató fue el número de teléfono con característica cordobesa que usó para coordinar el encuentro con Fernández. La compañera de Tatiana, quien alertó al 911, aportó ese número y el apodo del hombre: “Iván”.
El fiscal Matías Di Lello ordenó un seguimiento de cámaras, un cruce de antenas y un allanamiento. Las filmaciones apuntaban al hotel de Monserrat. La Justicia cordobesa ya tenía un expediente abierto contra Tabella, a cargo del fiscal Pablo Camacho, por el crimen de Villalba.
Tanto el cuerpo de Villalba como el de Fernández habían sido cubiertos con una sábana después de la muerte. En ambos casos, una mujer cercana a la víctima fue quien alertó a las autoridades.
Tatiana, que había trabajado en blanco en un restaurante de hamburguesas hasta febrero de 2026, enfrentaba una deuda de varios cientos de miles de pesos en un banco. Su compañera de departamento aseguró a las autoridades que había comenzado a dedicarse a la prostitución recientemente.
Si las sospechas contra Tabella se confirman en la Justicia, según consignó Infobae, las autoridades estarán ante un asesino serial de trabajadoras sexuales: un caso que resuena con los crímenes del Loco de la ruta, cometidos entre 1996 y 1999 en la periferia de Mar del Plata, con 14 víctimas y ningún culpable hasta hoy.
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