DEPORTE
A 20 años del Mundial más estelar de la historia: los nombres legendarios que marcaron una era

Hubo Mundiales mejores organizados. Hubo otros con finales más dramáticas. Algunos tuvieron más goles, otros dejaron historias políticas, culturales o emocionales imposibles de olvidar. Pero cuando se pone sobre la mesa una sola pregunta —qué Copa del Mundo reunió la mayor cantidad de estrellas, leyendas y futuros íconos del fútbol en un mismo escenario— pocas ediciones, por no decir ninguna, pueden competir con Alemania 2006.
A dos décadas de aquel torneo, el tiempo parece haber fortalecido una teoría que para muchos ya dejó de ser una simple percepción nostálgica: el Mundial de 2006 fue la reunión más extraordinaria de talento y de nombres que haya tenido una Copa del Mundo.
Porque en aquellas canchas convivieron futbolistas que ya eran monumentos del deporte con jóvenes que terminarían dominando el fútbol durante los siguientes 15 años. Fue el último baile de una generación irrepetible y, al mismo tiempo, el nacimiento de otra que cambiaría la historia.
En Alemania coincidieron Zinedine Zidane, Ronaldinho, Ronaldo Nazário, Andrea Pirlo, Gianluigi Buffon, Francesco Totti, Thierry Henry, Luis Figo y Fabio Cannavaro en plenitud competitiva. Pero también aparecían jóvenes como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modrić, Andrés Iniesta, Franck Ribéry, Philipp Lahm y Bastian Schweinsteiger, futbolistas que luego dominarían Europa y las grandes competiciones internacionales.
Esa combinación generacional provocó que cualquier fanático que encendiera el televisor encontrara, incluso en las selecciones menos poderosas, nombres destinados a dejar una huella en la historia del fútbol. Costa de Marfil tenía a Didier Drogba y Yaya Touré; Ucrania contaba con Andriy Shevchenko; Serbia y Montenegro llevaba a Mateja Kezman; y República Checa reunía a figuras como Pavel Nedved y Tomás Rosicky. Alemania 2006 terminó convirtiéndose en un torneo irrepetible precisamente por eso: las estrellas estaban en todas partes.

Pocas veces una Copa del Mundo tuvo semejante concentración de nombres históricos. Alemania 2006 reunió ganadores del Balón de Oro de distintas épocas y, además, futuros vencedores que todavía estaban dando sus primeros pasos.
Ya habían ganado el Balón de Oro figuras como Zinedine Zidane (1998), Ronaldinho (2005), Ronaldo Nazário (1997 y 2002), Michael Owen (2001), Pavel Nedved (2003), Andriy Shevchenko (2004) y Luis Figo (2000). Después de aquel Mundial, Fabio Cannavaro también levantaría el trofeo tras liderar a Italia al título.
Pero además estaban presentes Messi y Cristiano Ronaldo, de 18 y 21 años respectivamente, quienes terminarían monopolizando el Balón de Oro durante más de una década (entre 2008 y 2017). Modric, otro ganador futuro (2018), daba sus primeros pasos internacionales con Croacia con 20 años mientras el mundo todavía miraba hacia otras figuras.
A diferencia de otros Mundiales históricos, Alemania 2006 no dependía de una sola generación dorada. Reunía varias al mismo tiempo.

Si hay una selección que simboliza el poder estelar de aquel Mundial, esa fue Brasil.
La Verdeamarela llegó a Alemania con un plantel que todavía hoy parece salido de un videojuego. En cancha convivían Ronaldinho, Ronaldo, Kaká, Adriano, Robinho, Cafu y Roberto Carlos.
Muchos consideran a esa selección como el último gran Brasil de las superestrellas. Un equipo que llegaba como campeón del mundo, campeón de América y con futbolistas que eran considerados los mejores del planeta en sus puestos.
Ronaldinho venía de ganar la Champions League con el Barcelona y era, probablemente, el jugador más admirado del mundo. Kaká estaba en ascenso hacia su Balón de Oro. Ronaldo buscaba otro título mundial después de haber sido figura en 2002. Y detrás aparecía Robinho como heredero natural.
El impacto mediático de aquel Brasil fue tan grande que incluso una eliminación en cuartos de final frente a Francia terminó siendo vista como una de las grandes sorpresas del torneo.
Los 23 convocados de Brasil para el Mundial 2006:
Arqueros: Dida, Julio César, Rogerio Ceni
Defensores: Cafú, Lucio, Juan, Roberto Carlos, Luisao, Cris, Gilberto, Mineiro
Mediocampistas: Emerson, Kaká, Ronaldinho, Ze Roberto, Cicinho, Gilberto Silva, Juninho, Ricardinho
Delanteros: Ronaldo, Adriano, Robinho, Fred

Alemania 2006 también quedó inmortalizado como el Mundial de Zidane.
Con 34 años y en el cierre de su carrera, el francés construyó uno de los recorridos individuales más recordados en la historia de las Copas del Mundo. Su actuación contra Brasil en cuartos de final todavía es considerada una exhibición futbolística. Aquella noche en Frankfurt, Ronaldinho, Ronaldo y Kaká quedaron eclipsados por un mediocampista veterano que parecía jugar a otro ritmo. Los sudamericanos cayeron por 1-0 con gol de Thierry Henry, y asistencia de Zizou, a los 57 minutos.
Francia también representaba el choque entre generaciones. Junto a Zidane y Henry estaban Patrick Vieira, Claude Makelele, Lilian Thuram, pero también aparecía Frank Ribéry, símbolo de una nueva etapa.
El cabezazo de Zidane, por ese entonces en Real Madrid, a Marco Materazzi en la final terminó transformándose en una de las imágenes más icónicas de la historia del deporte. Una despedida tan brillante como caótica para uno de los grandes genios del fútbol moderno.
Los 23 convocados de Francia para el Mundial 2006:
Arqueros: Mickael Landreau, Fabian Barthez, Gregory Coupet
Defensores: Jean-Alain Boumsong, Éric Abidal, William Gallas, Mikael Silvestre, Lilian Thuram, Gael Givet, Willy Sagnol, Pascal Chimbonda
Mediocampistas: Patrick Vieira, Claude Makelele, Florent Malouda, Vikash Dhorasoo, Zinedine Zidane, Alou Diarra, Frank Ribery
Delanteros: Sidney Govou, Sylvian Wiltord, Thierry Henry, Louis Saha, David Trezeguet

El campeón también estaba lleno de nombres históricos.
Italia construyó una de las campañas más sólidas jamás vistas en un Mundial. Buffon, Cannavaro, Alessandro Nesta, Pirlo, Gennaro Gattuso, Totti y Alessandro Del Piero formaban una columna vertebral legendaria.
Los números ayudan a entender la magnitud de aquel equipo: recibió apenas dos goles en todo el torneo; uno fue un gol en contra; el otro, un penal. Otro detalle clave fue que todos los convocados jugaban en su país en ese momento.
Cannavaro firmó una actuación defensiva histórica y terminó ganando el Balón de Oro, algo extremadamente inusual para un zaguero. Pirlo manejó los tiempos del equipo y Buffon sostuvo a Italia en momentos decisivos.
Para muchos analistas, fue una de las últimas grandes selecciones campeonas construidas desde el equilibrio táctico y la fortaleza defensiva clásica italiana. De hecho en las siguientes ediciones todo fue a peor. Mientras que en 2010 y 2014 fue eliminada en fase de grupos, desde el 2018 lleva tres ediciones sin poder participar del máximo torneo deportivo tras caer en la fase de repechajes.
Los 23 convocados de Italia para el Mundial 2006:
Arqueros: Gianluigi Buffon, Angelo Peruzzi, Marco Amelia
Defensores: Cristian Zaccardo, Fabrio Grosso, Fabio Cannavaro Andrea Barzagli, Alessandro Nesta, Gianluca Zambrotta, Massimo Oddo, Marco Materazzi
Mediocampistas: Daniele De Rossi, Genaro Gattuso, Mauro Camoranesi, Simone Barone, Simone Perrota, Andrea Pirlo,
Delanteros: Alessandro Del Piero, Luca Toni, Francesco Totti, Alberto Gilardino, Vicenzo Iaquinta, Filippo Inzaghi

La selección argentina también representó mejor que nadie el concepto del “traspaso generacional”.
En el mismo plantel convivían figuras consolidadas como Juan Román Riquelme, Hernán Crespo, Pablo Aimar, Juan Pablo Sorín, Roberto Ayala y Javier Zanetti con jóvenes como Messi, que tenía apenas 18 años, Javier Mascherano (22) y Carlos Tévez (22).
El equipo dirigido por José Pekerman dejó una de las jugadas más recordadas de la historia de los Mundiales: el gol colectivo ante Serbia y Montenegro, finalizado por Cambiasso después de 25 toques consecutivos. Aquella selección no fue campeona, pero quedó instalada en la memoria colectiva como uno de los equipos que mejor fútbol practicó en el torneo.
Y, con el tiempo, también quedó asociada al primer capítulo mundialista de Messi y a una imagen icónica durante la derrota en cuartos de final frente a Alemania en la que se lo vio sentado en el banco de suplentes. En aquel momento, el entrenador consideró que La Pulga no debía disputar minutos debido a una combinación de imponderables tácticos, con lesiones como la de Roberto Abondanzzieri o desgastes físicos como los de Juan Román Riquelme o el propio Messi, que venía arrastrando un desgarro sufrido durante las últimas semanas de competencia con el Barcelona.
En su visita al programa F90 de ESPN en 2024, el propio Pekerman habló de ese momento: “Yo sufrí un poco el tema de Alemania, porque quedó un poco reflejada la tristeza del día que no entró Leo. Yo siempre digo que ese equipo fue un orgullo, porque representó a Argentina muy bien (…) La tristeza es la repercusión, que tan fácilmente dijeron ‘porque él no entró, no ganamos’. Y qué cosa fea es retirarse con eso (…) tampoco entró Aimar, no entró Saviola, que había hecho un buen campeonato… Tampoco entró Rodrigo Palacio”.
Los 23 convocados de Argentina en el Mundial 2006:
Arqueros: Roberto Abbondanzieri, Leo Franco, Oscar Ustari
Defensores: Roberto Ayala, Juan Pablo Sorín, Fabricio Coloccini, Gabriel Heinze, Lionel Scaloni, Gabriel Milito, Leandro Cufré, Nicolás Burdisso,
Mediocampistas: Esteban Cambiasso, Javier Mascherano, Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Maxi Rodríguez, Lucho González
Delanteros: Javier Saviola, Hernán Crespo, Carlos Tévez, Rodrigo Palacio, Lionel Messi, Julio Ricardo Cruz

Portugal tenía a Figo como emblema, pero detrás aparecía un joven Cristiano Ronaldo de 21 años que comenzaba a mostrar el carácter competitivo que marcaría su carrera.
A su alrededor estaban Deco, Ricardo Carvalho y Pauleta, en otro plantel atravesado por generaciones distintas.
Alemania, en tanto, mostraba la base del equipo que dominaría la siguiente década. Lahm, Schweinsteiger, Miroslav Klose y Lukas Podolski empezaban a consolidarse mientras Michael Ballack lideraba al anfitrión.
Muchos de ellos serían protagonistas del título alemán en 2014.
Los 23 convocados de Portugal para el Mundial 2006
Arqueros: Ricardo, Quim, Paulo Santos
Defensores: Paulo Ferreira, Caneira, Ricardo Costa, Fernando Meira, Miguel, Nuno Valente, Ricardo Carvalho
Mediocampistas: Costinha, Luís Figo, Armando Petit, Hugo Viana, Simao Sabrosa, Maniche, Tiago Mendes, Deco
Delanteros: Pauleta, Luís Boa Morte, Cristiano Ronaldo, Nuno Gomes, Hélder Postiga
Los 23 convocados de Alemania para el Mundial 2006:
Arqueros: Jens Lehmann, Oliver Kahn, Timo Hildebrand
Defensores: Marcell Jansen, Arne Friedrich, Robert Huth, Jens Nowotny, Philipp Lahm, Per Mertesacker, Bernd Schneider, Christoph Metzelder
Mediocampistas: Bastian Schweinsteiger, Torsten Frings, Michael Ballack, Thomas Hitzlsperger, Tim Borowski
Delanteros: Sebastian Kehl, Mike Hanke, Oliver Neuville, Miroslav Klose, Gerald Asamoah, Lukas Podolski, David Odonkor

Alemania 2006 también ocupa un lugar especial por el contexto histórico en el que ocurrió. Fue uno de los últimos grandes torneos antes de la explosión total de las redes sociales y de la hiper exposición digital de los futbolistas. Todavía existía una relación más artesanal entre el jugador y el espectador. Las figuras parecían más inaccesibles, más míticas.
También fue el último gran Mundial de los enganches clásicos. Zidane, Riquelme, Totti, Aimar y Deco, entre otros, representaban un tipo de futbolista, considerados como “El diez clásico”, que empezaba a desaparecer lentamente frente al avance del vértigo físico y los sistemas cada vez más mecanizados y dinámicos.
El torneo también se puede decir que funcionó como una frontera simbólica entre dos épocas. Porque mientras Zidane disputaba su último partido profesional, Messi jugaba su primera Copa del Mundo. Mientras Ronaldo intentaba defender su legado, Cristiano Ronaldo empezaba a construir el suyo. Mientras Cafú se despedía, Lahm daba sus primeros pasos hacia la élite.
Y quizás ahí esté la verdadera explicación de por qué Alemania 2006 sigue siendo visto como el Mundial más estelar de todos. No necesariamente porque haya tenido el mejor nivel futbolístico de la historia. Tampoco porque haya contado con la mejor final o el campeón más dominante, de hecho en el tiempo reglamentario terminó 1-1 y se definió por penales. Sino porque nunca antes tantas leyendas consagradas y futuras leyendas coincidieron al mismo tiempo bajo un mismo escenario.
La lista de las máximas figuras y leyendas que coincidieron en el Mundial 2006 por países:
Alemania:
Oliver Kahn, Bastian Schweinsteiger, Miroslav Klose, Michael Ballack, Philipp Lahm, Lukas Podolski
Inglaterra:
Gary Neville, Ashley Cole, Steven Gerrard, Rio Ferdinand, Frank Lampard, Wayne Rooney, Michael Owen, David Beckham
Suecia:
Fredrik Ljungberg, Zlatan Ibrahimović, Henrik Larsson
Argentina:
Roberto Ayala, Juan Pablo Sorín, Esteban Cambiasso, Gabriel Heinze, Hernán Crespo, Juan Román Riquelme, Carlos Tévez, Pablo Aimar, Lionel Messi, Nicolás Burdisso
Costa de Marfil:
Kolo Touré, Didier Drogba, Yaya Touré, Emmanuel Eboué
Países Bajos:
Edwin van der Sar, Ruud van Nistelrooy, Rafael van der Vaart, Arjen Robben, Robin van Persie, Wesley Sneijder
Serbia y Montenegro:
Nemanja Vidić, Mateja Kezman, Savo Milosević, Dejan Stanković
Portugal:
Luís Figo, Cristiano Ronaldo, Deco
República Checa:
Petr Cech, Tomás Rosický, Pavel Nedved
Italia:
Gianluigi Buffon, Daniele De Rossi, Fabio Cannavaro, Alessandro Del Piero, Gennaro Gattuso, Francesco Totti, Andrea Pirlo
Brasil:
Dida, Cafú, Roberto Carlos, Lúcio, Adriano, Kaká, Ronaldo, Ronaldinho
Croacia:
Niko Kovac, Luka Modrić
Francia:
Éric Abidal, Patrick Vieira, Zinedine Zidane, Thierry Henry, David Trezeguet, Franck Ribéry
España:
Iker Casillas, Carles Puyol, Raúl González, Xavi Hernández, Fernando Torres, Andrés Iniesta, Xabi Alonso, Sergio Ramos, Cesc Fàbregas, Santiago Cañizares, David Villa
Ucrania:
Andriy Shevchenko
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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