DEPORTE
Alarma en la selección argentina: Gonzalo Montiel se lesionó en el calentamiento y fue reemplazado por Bustos en River-Gimnasia
Un contratiempo inesperado complicó a River Plate en la previa del duelo ante Gimnasia La Plata por los cuartos de final del Torneo Apertura y, a la vez, hizo sonar las alarmas en la selección argentina. Gonzalo Montiel sufrió una contractura en el isquiotibial izquierdo durante el calentamiento y debió cederle su lugar entre los titulares a Fabricio Bustos.
El defensor, de 29 años, sintió la molestia y junto al cuerpo técnico y médico decidieron no arriesgar de cara al cierre del semestre con el Millonario (que también tiene en el horizonte dos cotejos por la Copa Sudamericana) y a menos de 30 días del Mundial. El autor del penal que le dio el título a la Scaloneta en Qatar 2022 es una de las fijas de la lista de 26 de cara a la defensa del título en Estados Unidos, México y Canadá 2026.
Se espera que en las próximas horas el futbolista, con pasado en el Sevilla y el Nottingham Forest, sea evaluado. Si el freno llegó a tiempo, un par de semanas serían suficientes para que esté a disposición de Scaloni para la Copa del Mundo. Si existió ruptura muscular, llegará con lo justo para la competencia.
La preocupación en el predio de Ezeiza continuó en el primer tiempo. Es que Marcos Acuña también sintió una molestia y pidió el cambio. Lo reemplazó Matías Viña.
Vale recordar que el otro lateral derecho, Nahuel Molina, sufrió un desgarro en el último encuentro del Atlético de Madrid. Habrá que ver si la coyuntura obliga al DT a modificar su pensamiento respecto a llevar más jugadores que puedan cumplir con ese rol. En la prelista de 55 jugadores presentada ante la FIFA están Agustín Giay, del Palmeiras, y Nicolás Capaldo, volante ex Boca que puede desempeñarse en esa función.
Hay otros jugadores tocados, como Nicolás González, otro hombre del Colchonero, con una lesión muscular, y Cristian Romero, quien padece un esguince en el ligamento colateral de su rodilla derecha y realiza un trabajo especial con Luis García, kinesiólogo del seleccionado, para llegar en condiciones a la cita ecuménica. Por lo pronto, ya no utiliza férula.
La delegación de Argentina va a aterrizar en Kansas, Estados Unidos, la sede elegida como base durante la Copa del Mundo. Allí, comenzarán a preparar los amistosos del 6 y el 9 de junio. La Albiceleste se enfrentará a Honduras e Islandia en el Kyle Field de Texas y el Jordan-Hare Stadium de Auburn, de Alabama, respectivamente. El estreno del campeón vigente en el certamen será el próximo 16 de junio ante Argelia por la primera jornada del Grupo J en el estadio de los Kansas City Chiefs de la NFL. Luego, jugará dos duelos en el Dallas Stadium: el 22/6 contra Austria y el 27 frente a Jordania.
Como detalló Infobae, Scaloni tiene en mente 24 de los 26 nombres de la lista definitiva, aunque la temporada a nivel clubes todavía no terminó y, como viene ocurriéndoles también a otros seleccionados, todavía puede haber nuevos dolores de cabeza en el horizonte.
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DEPORTE
Un delantero fue ofrecido a Boca Juniors en las últimas horas
El posible nuevo centrodelantero de Boca Juniors. Foto: Twitter @RealBetis
Boca Juniors continúa activo en el mercado de pases y uno de los principales objetivos de la dirigencia es incorporar un centrodelantero para reforzar el plantel de Rodolfo Arruabarrena. Tras las dificultades para cerrar otras negociaciones, en las últimas horas apareció un nombre con experiencia en Europa y en el fútbol argentino: Ezequiel «Chimy» Ávila.
El atacante de 32 años quedó con el pase en su poder luego de rescindir su contrato con el Real Betis de España y fue acercado al Consejo de Fútbol como una alternativa para potenciar el ataque del Xeneize. Su situación contractual, al encontrarse libre, facilita cualquier negociación y despertó el interés de la dirigencia.
El delantero fue ofrecido al Xeneize
El nombre del Chimy Ávila llegó a las oficinas de Boca mediante un ofrecimiento. Ante esa posibilidad, Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol analizaron el perfil del futbolista y trasladaron la consulta al cuerpo técnico encabezado por Arruabarrena para conocer si encajaba dentro de las prioridades del entrenador.
En un primer momento, el exdelantero de San Lorenzo, Huesca, Osasuna y Betis no aparecía entre las principales opciones del cuerpo técnico, que manejaba otros nombres para reforzar el puesto de centrodelantero. Sin embargo, con el correr de los días y las complicaciones para concretar otras incorporaciones, su candidatura comenzó a ganar fuerza dentro del club para ser refuerzo en este mercado de pases.
La experiencia que puede aportar
Ávila construyó una destacada carrera en el fútbol español, donde defendió las camisetas de Huesca, Osasuna y Betis. Se caracteriza por su intensidad, presión constante sobre los defensores, movilidad y capacidad para desempeñarse tanto como centrodelantero como por los extremos.
Si bien en las últimas temporadas perdió continuidad por distintas lesiones, su experiencia en una de las ligas más competitivas del mundo lo convierten en una opción atractiva para cualquier equipo del fútbol argentino. Además, llegar con el pase en su poder representa una oportunidad de mercado que Boca analiza con atención.
¿Cómo está la negociación?
Por el momento, no existe un acuerdo cerrado entre las partes. Boca Juniors continúa evaluando distintas alternativas para reforzar el ataque y el nombre del Chimy Ávila permanece sobre la mesa. La decisión final dependerá tanto de la evaluación deportiva del cuerpo técnico como de las condiciones económicas de un eventual contrato.
Mientras tanto, el delantero también analiza otras propuestas para continuar su carrera luego de finalizar su vínculo con el Betis, por lo que su futuro todavía permanece abierto.
Un mercado de pases que sigue abierto
Con el libro de pases todavía en movimiento, Boca Juniors busca cerrar un delantero que pueda aportar goles y experiencia para afrontar el Torneo Clausura y las competencias internacionales. El Chimy Ávila aparece como una posibilidad concreta que fue acercada a la dirigencia y que continúa bajo análisis.
En los próximos días podría haber novedades sobre su futuro. Si las restantes negociaciones no prosperan, el ex Betis reúne condiciones que lo convierten en una alternativa interesante para el Xeneize, que sigue explorando el mercado con el objetivo de sumar un nuevo atacante antes del cierre de las incorporaciones.
Boca Juniors,mercado de pases
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Cumplió 30 años ininterrumpidos como DT de su club, hace más de siete años que no gana pero no renuncia porque todavía sueña con ascender
La alarma suena a las 5. Todavía es noche en Montevideo. Fresca noche en la barriada de La Unión. José Luis de La Quintana se levanta como puede. Lagañoso pero acostumbrado. Como cada día. Lleva 21 años con la misma rutina. Un café o un cortado para despabilarse y entrar en calor. “ Soy un uruguayo atípico. No me gusta el mate aunque mi madre toma yerba Canarias. Cuando éramos chicos, y siendo yo parte de una familia numerosa, la vuelta era larga y yo muy impaciente… Lo mío es el mate cocido…”, le explica sus motivos a Olé este capitalino de 62 agostos para 63 que no baja los brazos. Ni quiere hacerlo ni puede hacerlo. Hará, rato más tarde, unas 15-20 cuadras hasta su laburo en La Blanqueada y se pondrá al hombro una ardua jornada de trabajo. Lejos de la pelota. El fútbol charrúa también tiene sus cositas organizativas, a la argentina. La Divisional C, por caso, arrancó el 10 de mayo y, para un puñado de clubes que no dieron el piné, terminó el 28 de junio. La temporada duró dos meses. Habrá que rebuscárselas. Buscar otra actividad, otro cuadro, otro cantar, otro amanecer. Lo dice La Vela. Cuando todo parece jodido es cuando hay que poner. Y José sabía.
A unos dos kilómetros del mítico estadio Centenario, el Autohouse Parking, al 3300 de la avenida 8 de Octubre, un estacionamiento cerrado que parece haberse quedado en el tiempo, espera por De La Quintana, quien llegará para ganarse el mango. “Recibo clientes, estaciono vehículos, brindo buena atención y cobro…”, cuenta el veterano empleado que le quitó la vista al reloj y al añejo calendario. De no creer, ese canoso playero -casi sin saberlo o sin importarle- está haciendo historia lejos de una cancha, su verdadero hábitat. Un 4 de Agosto de 1996, hace exactamente 30 años, se hizo cargo del primer equipo de Alto Perú en el arranque del torneo de Aficionados, una suerte de tercer escalón del fútbol uruguayo. En el Méndez Piana, habitual casa de Miramar Misiones en el Parque Battle y Ordóñez, y hoy por hoy, un estadio de pasto sintético también pensado para el rugby, el Negrirrojo le ganó 1-0 a Huracán de Paso de la Arena por el gol de Aldrin Almeida ante escasos 200 testigos. Fue su primer partido como entrenador. Para enmarcar: las alegrías nunca sobraron.
Desde ese momento, hace tres décadas ya, De La Quintana nunca más dejó de dirigir al particular equipo de Malvín Norte. Ni desde adentro ni desde afuera. Porque Don José Luis no solo hace las veces de técnico: también es el presidente y máximo referente de la institución desde la muerte de Carlos Acosta Vidiella, el pope de Los Ácratas, allá por 2019. Si “lucha y resiliencia” es el actual slogan del club, el dicho -a la vez- puede pintar a su DT, que no se pondrá el buzo hasta noviembre, cuando comiencen las captaciones de jugadores de cara a un nuevo campeonato que, seguro, no lo sacará de pobre. Porque acá viene la otra rareza cósmica: desde el sábado 20 de julio de 2019 en el Parque ANCAP, cuando Alto Perú goleó a la tardecita y como visitante a Artigas por 5-2 en la vieja Primera División Amateur, el equipo no gana un partido de campeonato en la cancha. Sí, lleva más de siete años sin ganar por la Liga local y va camino a los ocho por designios organizativos.
-En el fútbol los resultados mandan. Pero usted, como presidente, no puede echar al técnico porque son la misma persona, José Luis.
-Si me salen mal las cosas no me pongo a llorar. Si en tu casa hay algo que no funciona… ¿Te vas o te quedás? No tenés que aflojar. Es un tema de mentalidad. Mi mente tiene 25 años. Razono como un hombre de 25 años más allá de lo que diga el documento. Cuando no tenga la fuerza ni la voluntad, me retiro y se terminó. Nunca nadie me dijo nada porque solo los que estamos acá adentro sabemos de qué se trata.
-Sin embargo… ¿Nunca pensó en dar un paso al costado? Al menos, para descomprimir.
-No hay cosas turbias. No somos una improvisación. Planificamos todo pero con nuestros recursos. Queremos subir a la B pero es difícil, muy difícil. El fútbol es un concepto y te tenés que preparar para ganar. Aunque no siempre se puede. ¿O en la vida te va bien todos los días?
De un truquito en el bar a una impensada invitación
El hombre de la calle atraviesa el temporal. Sin fútbol, las horas no corren más. Montevideo se hace todavía más lenta y, desde el parking, la vida va y viene en la cabeza de De La Quintana. Su vínculo con la redonda llega color sepia a la charla. Comenzó en el baby fútbol de Uruguay Buceo, luego pasó por Alumni, y ya en el secundario, “un señor que organizaba torneos” lo invitó a probarse en Wanderers. Luego deambuló por Liverpool hasta que el fútbol quedó en un segundo plano porque el trabajo pudo más que sus sueños. “Pero un día, jugando al truco en Puerta del Sol, el bar de Pepe y Manolo en Avenida Italia y Luis Alberto Causa, un muchacho me invitó a probarme en Alto Perú, un club de la zona. Estuve practicando durante 1986 hasta que recién un año más tarde, me llegó una carta de Acosta, el presidente, para sumarme al plantel. Conmigo entró mi papá, Antonio, que falleció como delegado activo en 2020. Tuve años negativos porque las lesiones me tuvieron a maltraer. Pude jugar hasta 1994 y, en simultáneo, hice el curso de entrenador en el ISEF (Instituto Superior de Educación Física), dentro del Parque de los Aliados…”, rememora José Luis para Olé.
Hubo vida, claro, antes de De La Quintana DT. El 2 de octubre de 1994, en el Parque Oriental, de La Paz, Alto Perú cerraba la temporada con un 2-2 como visitante ante Salus. El Alto fue dirigido por un tal Luis Gómez, de quien el Mundo Fútbol uruguayo le perdió el rastro. Se hizo un bache profundo. En 1995, cuando el presidente del club se acercó a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) para pagar el canon por la participación en el torneo, apareció una deuda que los dejó afuera por morosos. “Revisando en el taller de mi viejo Pocho antiguos balances, vimos que a algunos clubes les habían prestado desde adentro hasta 5000 dólares para ponerse al día. Por eso, pusimos un abogado, apelamos la sanción y nos dieron la razón por votación. Por eso, en 1996, volvimos a competir…”, recuerda JldlQ sin perder su tono monocorde y armonioso. “Pensar que arranqué con un triunfo… La vida fue andando y hoy, cuando me quiero dar cuenta, ya pasaron 30 años. Ahora queda mal salir de un proyecto que necesita de gente para salir adelante. Necesitás de gente como Acosta y mi papá”, reflexiona De la Quintana. Alto Perú, sí, es una familia. Y como en toda familia…
-¿Y a qué le ha gustado jugar?
-Me gusta ser un equipo fuerte defensivamente, rápido en las transiciones y con buenos definidores. Un equipo que defienda como los italianos, que sea rápido como los ingleses y que defina como los brasileños. Pero en el Ascenso uruguayo… Antes éramos todos amateurs. Ahora muchos son ultra profesionales. Y acá no hay punto medio: nos quedamos quietos o remamos.
-30 años es mucho tiempo, José Luis. Encima sin grandes resultados…
-Me gustaba mucho Alex Ferguson y cómo, en los ’80, la dirigencia del Manchester United apostó por el largo plazo. Después ganó más de 30 títulos con los ingleses.
-Más acá en el tiempo me gustaba mucho ver en la TV argentina el programa ‘Atlas, la otra pasión’. Aunque ellos tenían mayor infraestructura por ser un reality. Me encantaba Néstor Retamar, su técnico, que la peleaba y le daba para adelante a pesar de todo. Una vez nosotros actuamos: tuvimos una pequeña participación en cancha de Rampla dentro de una serie llamada Uruguayos Campeones -de Adrián Caetano-.
-Ferguson, Retamar… El agua y el aceite.
-No quiero compararme con nadie porque eran otras condiciones económicas y materiales. Pero ya viví lo que es pelearla acá. Y más allá de los resultados. Cuando llegué al club, Alto Perú ya no tenía cancha ni sede ni nada. Y cuando se pierde el arraigo, se pierde el barrio. Y se pierde todo…
Entre anarquistas, carnavaleros y víctimas de la dictadura militar
Allá por 1936, cuando los uruguayos sumaban su quinta temporada de fútbol profesional, el juguete perdido de esos pibes del barrio Valparaíso era una pelota desclasada. Bajo el flamear de banderas rojas, banderas negras, los adolescentes (y no tanto) se reunían en un campo de la calle Alto Perú para darle rienda suelta al vicio de la redonda. De corazón anarquista -de allí el origen de sus colores, Sangre y Luto- y ajenos a aquellas batallas del Siglo XIX, un 1° de mayo de 1940, el Día Internacional de los Trabajadores, los botijas decidieron formalizar su agrupación y fundaron un club. Así, continuaron disputando campeonatos de potrero hasta que, en 1961, optaron por afiliarse a la AUF para participar de la Divisional Extra B, quinta categoría charrúa por esos tiempos.
Sus logros se cuentan con los dedos de una mano (izquierda, claro). Las rústicas y discontinuas redes sociales de la institución destacan en sus bío que El Alto fue “ campeón Extra 1965, campeón Intermedia 1968 y campeón Apertura 2006”. Todos logros del Ascenso profundo. Incluso supo jugar algunas (poquitas) temporadas en la B, coqueteó con elencos de Primera en la Copa Alberto Lois de 1969 y, en 1981, estuvo cerca de subir a la A pero un fallo errático del árbitro mundialista Ramón Barreto lo dejó sin chances de clasificar a un triangular final. Aunque lo peor aún no había llegado.
Un año más tarde, la vida de la institución tuvo un antes y un duro después: la dictadura militar se quedó con su casa de 11 contra 11, el Parque Domingo López de Avenida Italia y Mataojo (el último con tablones de madera en Montevideo), con el tablado de hormigón Antonio ‘Cachela’ Casaravilla que era punto de atracción del Carnaval, con los legendarios campeonatos nocturnos y con la vida social de todo club de barrio para transformar el terreno en el Liceo n°10 y en la linda canchita del baby fútbol de Terremoto. Más allá de tibias negociaciones, la Intendencia de Montevideo jamás realizó una reparación histórica por aquellos terrenos municipales transformados en educación y esparcimiento. En Alto Perú, puede decirse, son nómades desde hace 44 interminables años.
-¿Y dónde juegan, José Luis?
-Alquilamos lo que queda disponible. Acá son muchos los cuadros en esa situación. Cuando el club perdió la cancha comenzó a navegar en aguas turbulentas.
-¿Y no consiguieron sede social? ¿Una sala de reuniones? ¿Un buffet? ¿Un metegol? Algo…
-Tenemos una sede administrativa. Moreli al 4000.
-¿Tiene algún escudo? ¿Algún cartel?
-Desde afuera no te das cuenta. Es la casa donde vivo. Pero es provisoria, eh.
El dedo acusador: del “equipo en situación de calle” a “los juegos del hambre”
La estadística es ingrata. Por lo menos, en los últimos tiempos. Aquella final para definir al mejor de la C en 2006 lo encontró -sin suerte- en una final contra Boston River, hoy en Primera, y fue casi una excepción a la regla. Los números no cierran. Desde aquella mentada victoria en 2019, Alto Perú lleva la friolera de 76 partidos ligueros sin ganar ‘jugando’ con 14 empates y 62 derrotas. Y la aclaración tiene sentido: se ha llevado puntos por la no presentación del rival o la mala inclusión de algún jugador de enfrente. También se dio un gusto aunque por la fase preliminar de la Copa AUF cuando el 29 de junio de 2022 le ganó 3-2 a Progreso de Estación Atlántida -un equipo de la OFI, Organización del Fútbol del Interior- y en cancha de los aurinegros canarios allá en Canelones. Y hace un par de semanas, olía a triunfo contra Los Halcones pero a falta de dos malditos minutos, un tal Diego De Souza puso el 1-1 y los dejó sin la chance de volver a descorchar un agua con gas.
El equipo de De La Quintana no gana un partido desde 2022. Y por torneo de liga charrúa desde 2019.
“ Se la da mucho color a eso. Al tiempo que llevamos sin ganar. A los partidos que llevamos sin ganar. Pero hubo temporadas en las que solo jugamos nueve partidos al año. Como que se empeñan en resaltar algo que no anda. La prensa le da más color a eso que a nuestros valores solidarios, a nuestros chicos que dan como 20.000 vueltas para poder cumplir con los entrenamientos. Acá es el espíritu humano contra la adversidad. La ilusión de progresar es el motor, el sueño. Y eso no lo podés comprar con plata ni con una SAD…”, sentencia sin perder la calma -en charla con Olé– un De la Quintana a quien suele señalárselo del otro lado del charco como el gran responsable de los momentos de tensión de Alto Perú, un club que además de carecer de buenos resultados, de una cancha y de una verdadera sede social, también carece de hinchas. Y no los busca más allá de los (pocos) interesados. Ni siquiera maneja un mínimo Depto. de Marketing que venda camisetas a pesar de los innumerables pedidos. Como si nada les interesase por ser un poquito mejores.
“Un equipo en situación de calle…”, llegó a bautizarlo el periódico La Diaria. Y Gonzalo Scotti, uno de sus referentes hasta 2025, el ex capitán, habló en caliente de una institución manejada en la “total clandestinidad” y, entre tanta denuncia pública, comparó el momento con “los Juegos del Hambre”. Pensar en un guiño político también sería una trampa: en estos 30 años de JldlQ como entrenador del Sangre y Luto, pasaron presidentes como Sanguinetti, Battle y Vázquez; pasaron Mujica, Pou y Orsi; pasaron blancos, colorados y frenteamplistas. Y la historia, la deuda interna, no cambió…
-¿Cómo sobreviven? ¿Cuántos socios tienen? ¿Cuántos colaboran con la cuota? Hay gente que dice que quiere asociarse y nunca tiene respuesta.
-Somos unos 40. Para hacerte socio tenés que hablar con otro socio y después la Comisión Directiva resuelve… ¿Cómo nos mantenemos? Cuando andás en la mala, los sponsors no aparecen. Será cosa de conseguir buenos resultados. No gastamos más de lo que contamos. Si tenemos 5 pesos, gastamos 5 pesos. Nos acomodamos también al contrato de la TV. La divisional es amateur. Practicamos después de las 16 porque el 90% del plantel es laburante. Somos una gran familia. Jorge Caetano, Chochi, desde hace 26 años es el equipier (utilero); Fernando Andino fue campeón con la Cuarta en 2004 y sigue vigente con récord de partidos; Danilo Fernández, nuestro golero, también nos acompaña desde hace rato. Somos un buen grupo de gente anónima.
-¿No es como quedarse en el tiempo? Justamente en Uruguay donde las SAD’s son moneda corriente, la lógica de la autogestión se aplaude pero… ¿A qué costo? Es perder y perder.
-El año pasado tuvimos ocho, diez ofrecimientos para ser SAD. Recibí incluso llamadas desde la Argentina. Uno me mandó una foto con Maradona para sacar chapa. Mis mejores épocas en Alto Perú fue cuando transité con gente de honor y palabra. Eso nos fortalece. Me encanta que varios clubes que competían con nosotros en la C hoy estén en Primera gracias a las SAD. Me parece bárbaro. Sin embargo, por ahora, mantenemos los lineamientos del club de barrio. Somos un club social. El año pasado tuvimos varias peleas por ponernos firmes en nuestras ideas. Entiendo la situación de los gurises que no pudieron jugar. Igual, no somos necios. No le podemos cerrar la puerta a nadie. Estamos preparados para todo siempre que sea derecho, concreto y honesto.
-¿Lo peor son los resultados o lo que se dice? Parece mucho pero algunos comentarios en las redes sociales hablan de “una dictadura” por encima de una marca de continuidad que, en la actualidad, debe ser récord regional…
-No me preocupa lo que puedan hablar afuera. En el club no se habla ni de política ni de religión. Yo trabajo para ganar. Nos vamos vacíos de la cancha. El fútbol es un permanente renacer: termina un juego y vamos al otro. Venimos perdiendo porque la categoría ha cambiado. Si te llama un jugador y te dice que no puede venir porque tuvo que llevar al médico a su gurí, ¿qué voy a decir? Solo pierde el que deja de luchar. Si no podemos crecer, nos tenemos que mantener. Queremos volver a contar con nuestro espacio, nuestra casa, nuestra sede. Pero, mientras tanto, competimos. En mi mente solo me preocupa si me levanto sin ganas de seguir en la lucha…
Y la alarma de José Luis de la Quintana, como todos los días, volverá a sonar a las 5.
José Luis de la Quintana,Alto Perú,Uruguay
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Neymar deja su retirada en el aire: ‘No sé cuánto tiempo debo continuar’
El futuro de Neymar sigue siendo una incógnita. A sus 34 años y después de una temporada marcada, una vez más, por los problemas físicos, el delantero brasileño evitó despejar las dudas sobre su continuidad como futbolista y reconoció que todavía no ha decidido qué hará cuando finalice su contrato con el Santos, previsto para el mes de diciembre.
El atacante regresó a finales del 2025 al club donde dio sus primeros pasos con el objetivo de recuperar sensaciones y volver a sentirse importante. Sin embargo, las lesiones han vuelto a condicionar su rendimiento y también su presencia con la selección brasileña. Carlo Ancelotti apostó por incluirlo en la convocatoria para el Mundial pese a que no estaba al cien por cien físicamente, pero Neymar apenas pudo tener protagonismo en un torneo que terminó de forma prematura para la ‘Canarinha’, eliminada antes de lo esperado por Noruega.
Ese escenario ha alimentado las dudas sobre el futuro del exjugador del Barça y del PSG. Aunque mantiene el deseo de competir, el desgaste físico acumulado durante los últimos años le obliga a reflexionar sobre el siguiente paso de su carrera.
Neymar abordó la cuestión durante un acto benéfico organizado por la Fundación Neymar Jr., que reunió a cerca de un millar de invitados. Allí admitió que todavía no tiene tomada una decisión sobre su continuidad: «No sé cuánto tiempo debo continuar. Ni pienso en parar. Y tampoco sé hasta cuándo seguiré. Tengo contrato con el Santos hasta diciembre. Pretendo cumplirlo, honrar la camiseta del Santos de la mejor manera posible. Y después pensaré. Cuando termine mi contrato, pensaré si continúo en el Santos, si me voy, si dejo de jugar o sigo. Realmente no sé qué voy a hacer. Falta mucho hasta diciembre».
Las palabras del brasileño reflejan que, por primera vez, la posibilidad de poner fin a su carrera está encima de la mesa. No es una decisión inmediata, pero tampoco la descarta. Su prioridad pasa por completar su contrato con el Santos y, una vez concluido su vínculo con el club paulista, valorar si su cuerpo y su motivación siguen invitándole a continuar en la élite.
No obstante, durante el mismo evento también intervino su padre y representante del futbolista, que rebajó el tono de las especulaciones con una respuesta en clave de humor sobre el futuro de su hijo. «A Neymar le encanta jugar al fútbol. ¿Qué otra cosa va a hacer? Todavía no tiene el título de medicina, así que seguirá jugando», afirmó.
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