DEPORTE
Boca Juniors y River Plate disputarán el Superclásico de Reserva: hora, cómo verlo y probables formaciones

El predio de Ezeiza será el escenario desde las 20 para una nueva edición del Superclásico de Reserva entre Boca Juniors y River Plate, un duelo que se presenta como decisivo en la lucha por la clasificación a los cuartos de final del Torneo Proyección. El encuentro enfrenta a dos equipos que llegan con presentes distintos, pero con el mismo objetivo: avanzar en la tabla y consolidar el futuro de sus juveniles.
Boca Juniors, dirigido por Mariano Herrón, llega a este choque con el objetivo de recuperar la cima de la Zona B: por el momento marcha tercero con 20 puntos, al igual que Defensa y Justicia que tiene mejor diferencia de gol, y a una unidad del líder Quilmes. El Xeneize acumula seis victorias, dos empates y una derrota.
El conjunto de Herrón se apoya en varios jugadores que ya han sumado minutos en Primera División, como Iker Zufiaurre, Gonzalo Gelini y Dylan Gorosito, quienes formaron parte del equipo titular en el último empate ante Atlético de Rafaela. Además, Camilo Rey Domenech pidió jugar y Claudio Úbeda lo licenció de la Primera División. Un triunfo esta noche dejaría a Boca en lo más alto de su grupo, cerca de asegurar su pase a la siguiente fase.
Por su parte, River Plate, bajo la conducción de Marcelo Escudero, ocupa el sexto lugar en la Zona A con 14 puntos, a dos unidades de Talleres que es el cuarto de la tabla. El Millonario logró cuatro victorias, dos empates y tres derrotas. Los dirigidos por Escudero también cuentan con jóvenes que han debutado en la máxima categoría como Agustín Obregón, Agustín De la Cuesta y Cristian Jaime, necesitan sumar de a tres para escalar en la tabla y no perder terreno en la pelea por un lugar en los cuartos de final.
El partido no será transmitido por televisión por cable, como ocurre con los encuentros de la Primera División, por lo que los hinchas solo podrán seguir las acciones por medio de la plataforma digital LPF Play, el servicio oficial gratuito de la Liga Profesional de Fútbol.
La previa se vive con intensidad tras el reciente triunfo del primer equipo de Boca sobre River en el Monumental, un resultado que genera expectativas adicionales entre los simpatizantes de ambos clubes. El árbitro Ignacio Domínguez será el encargado de impartir justicia en un duelo que puede modificar el panorama de ambas zonas de cara a la definición del torneo.
Probables formaciones:
Boca Juniors: Fernando Rodríguez; Dylan Gorosito, Gadiel Paoli, Matías Satas, Santiago Zampieri; Camilo Rey Domenech, Lautaro Mendieta, Tomás Márquez; Gonzalo Gelini, Joaquín Ruiz y Rodrigo Bacidalupe. DT: Mariano Herrón.
River Plate: Franco Jarovsewicz; Agustín Obregón, Juan Segundo Miretti, Cirilo Pereyra, Valentín Lucero; Santiago Espindola, Agustín De La Cuesta, Thiago Acosta, Cristian Jaime; Felipe Esquivel y Jonathan Spiff. DT: Marcelo Escudero.
Árbitro: Ignacio Domínguez.
Hora: 20:00.
Estadio: Boca Predio (Ezeiza).
TV: LPF Play (plataforma digital de la Liga Profesional de Fútbol).
DEPORTE
“Me abrió la mente”: la lección de dinero que forjó a Michael Phelps, el nadador más exitoso de la historia

La historia de Michael Phelps no solo se define por sus logros en la piscina, sino también por la disciplina que aplicó fuera de ella. El estadounidense, considerado el deportista olímpico con más medallas de oro de todos los tiempos, relató durante una entrevista en el programa de podcast financiero Richer Lives cómo un trato con su madre marcó los primeros años de su carrera profesional. El exnadador recordó que, siendo apenas un adolescente, empezó a recibir ingresos significativos por sus patrocinios, lo que llevó a su madre a establecer una estricta norma para gestionar esos recursos.
Según contó, su madre le permitió gastar USD 25.000 únicamente tras batir un récord mundial. La intención era clara: evitar que el joven perdiera la perspectiva ante la repentina abundancia y enseñarle el valor del dinero. Esta anécdota, compartida durante la conversación con el ciclo especializado en finanzas y deporte, ilustra una faceta poco conocida del campeón olímpico.
Al convertirse en profesional a los 15 años, Phelps comenzó a recibir contratos de patrocinio que representaban sumas inesperadas para su entorno. Su madre, Deborah Sue Phelps, diseñó un mecanismo de incentivos: solo podía gastar una cantidad considerable, de entre USD 20.000 y 25.000, cada vez que rompía un récord mundial. “Mi madre me dijo: ‘Cada vez que rompas un récord del mundo, podrás gastar 20.000 o 25.000 dólares’”, relató el propio deportista durante la entrevista en Richer Lives.
El sistema buscaba evitar el derroche y fomentar la responsabilidad. Lo que ninguno de los dos previó fue la cantidad de veces que esa cláusula se activaría: Phelps estableció 39 récords mundiales a lo largo de su trayectoria. El propio nadador reconoció que en sus primeras compras optó por videojuegos y consolas, aunque más adelante adquirió un Cadillac Escalade al cumplir 16 años.
La anécdota refleja una dinámica familiar tan estricta como flexible. Cuando el exatleta comenzó a batir récords estadounidenses con frecuencia, su madre modificó el acuerdo para mantener el control sobre los gastos. Durante la charla, el deportista detalló que, pese a las tentaciones y los ingresos crecientes, mantuvo la conciencia sobre la necesidad de administrar su fortuna.

El propio Michael reconoció que la lección de su madre influyó en su visión sobre el dinero y la carrera profesional. “Creo que, gracias a que mi madre me enseñó el enfoque basado en incentivos para batir el récord mundial, empecé a pensar: ‘¿Qué más puedo hacer con mi dinero? ¿Lo voy a invertir? ¿Invertir en acciones?’”, explicó.
El exnadador afirmó que el dinero no fue su principal motivación, sino una consecuencia de los resultados deportivos. Subrayó la importancia del asesoramiento financiero temprano y contó que, desde los 15 años, trabaja con el mismo asesor, quien le ayudó a desarrollar hábitos de ahorro y planificación a largo plazo. “Realmente me abrió la mente a una forma diferente de pensar sobre mi carrera, no solo como nadador, sino como profesión”, enfatizó en el programa.
La gestión responsable del dinero se convirtió en un pilar de su crecimiento personal y profesional. Según lo relatado durante la entrevista, la influencia materna y el entorno familiar permitieron que el deportista estableciera límites claros en el uso de sus recursos, algo inusual entre jóvenes que, de un momento a otro, acceden a grandes sumas de dinero.

La disciplina financiera aprendida en la adolescencia lo acompañó durante toda su carrera. Luego de conquistar ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el nadador destinó el millón de dólares recibido como bonificación de Speedo a la creación de la Michael Phelps Foundation. Esta organización promueve la seguridad acuática y estilos de vida saludables, un proyecto que refleja el compromiso del ex atleta con la sociedad.
A los 41 años, Phelps sostiene que las enseñanzas económicas de su juventud resultaron tan relevantes como los entrenamientos que lo llevaron a la cima del deporte mundial. Según relató en el podcast, la disciplina y la preparación marcaron tanto su vida en la piscina como fuera de ella, y la figura de su madre aparece como clave en la construcción de ese carácter.
“Siempre fui consciente de que debía actuar con responsabilidad pese a los importantes ingresos que empezaban a llegar a mi cuenta bancaria”, resumió el exnadador durante la entrevista. Para muchos, la historia de la estrella estadounidense sirve como ejemplo de cómo una educación financiera adecuada puede influir en el futuro de los deportistas de élite, más allá de sus logros deportivos.
DEPORTE
De Ronaldo a Batistuta: las lesiones más escalofriantes de figuras indiscutidas del fútbol mundial

Durante una conversación difundida por LUCAS TYLTY, varias leyendas del fútbol compartieron sus experiencias más difíciles dentro y fuera de las canchas. Entre los temas principales surgieron el episodio vivido por Ronaldo antes de la final del Mundial de 1998 y los problemas físicos que marcaron la carrera de Gabriel Batistuta, además de otras anécdotas de Roberto Carlos y Roberto Baggio.
Ambos futbolistas, junto a otras figuras, relataron cómo enfrentaron el dolor, la soledad y las secuelas físicas a lo largo de sus trayectorias profesionales.
Ronaldo contó que antes de la final del Mundial de 1998 luchaba con una convulsión inesperada y que fue al hospital para hacerse estudios y confirmar que podía jugar sin ponerse en riesgo. Batistuta dijo que disputó partidos casi sin poder caminar por el tobillo, hasta que el daño fue total, y que después entendió que no era invulnerable.
Ronaldo describió en LUCAS TYLTY la tensión previa a aquella final como un pulso entre el miedo y la voluntad de querer jugar: “Estaba disputando con el fantasma de una convulsión que me tomó por sorpresa y con una inmensa voluntad de querer jugar”.

El exdelantero añadió que salió hacia el hospital para someterse a los estudios necesarios. “Para garantizar que podía jugar con seguridad, sin morir ahí en el campo”, dijo, y agregó que tampoco quería cargar con la idea de haber cedido en una final del Mundial.
También dijo que volvió al vestuario con los resultados en la mano y se preparó para jugar. Roberto Carlos, que compartía habitación con él, contó en el mismo espacio que ese día ni siquiera pensó en el partido: “Aquel día fue el peor día de mi vida”.
El exlateral recordó que su prioridad era verlo despertar y comprobar que estaba bien. También contó la primera reacción de Ronaldo al recobrar la conciencia: “Estoy todo dolorido. Parece que un camión pasó por encima de mí”.
Gabriel Batistuta situó el origen de sus problemas en una época con menos respaldo médico y humano para los jugadores. “No teníamos mucha gente que nos aconsejara. Estábamos solos”.

El argentino dijo que entonces no había acompañamiento integral, ni orientación psicológica, ni una estructura que ayudara a entender los límites del cuerpo. “Pensaba que tenía que jugar todos los partidos, porque había gente que pagaba la entrada, había hinchas de la Fiorentina o de la selección argentina y yo tenía que responder a todo eso”.
Después llegó su confesión: “Jugué con el tobillo que no podía caminar, pero jugué. Hasta que se rompió todo”.
Batistuta sostuvo que, si pudiera cambiar algo de su carrera, modificaría ese cuidado personal y la falta de asesoramiento que tuvo en sus primeros años. Más adelante, al recordar la operación que se hizo en la Roma tras salir campeón, dijo: “Ahí entendí que era un hombre común y mortal”.
También relató que esa operación le hizo aceptar algo que hasta entonces no admitía. “Entendí que no era el superhombre que tenía en mi cabeza” y que debía dejar de hacer lo que amaba.

Ronaldo amplió ese panorama de lesiones al hablar de sus rodillas y del modo en que su generación entrenaba. “Solo de rodilla me operé unas diez veces”, afirmó, antes de recordar una primera cirugía a los 17 años y otras nueve después.
El brasileño señaló la rotura del tendón rotuliano como el episodio más grave de todos. Dijo que entonces casi no había antecedentes claros de tratamiento y que la recuperación avanzaba entre incertidumbres, “como por un camino oscuro”.
También vinculó parte de esas secuelas a métodos de trabajo que, a su juicio, no se ajustaban a las características de muchos atacantes. Puso como ejemplo sesiones de larga distancia y recordó una etapa con Héctor Cúper en la que, según dijo, el calentamiento incluía correr tres kilómetros.

Ronaldo explicó que veía en Romário un modelo de preparación específico para la explosión en pocos metros. “Si pudiera volver atrás, habría sido mucho más firme en la idea de que no tenía que correr junto con Roberto Carlos y Cafú en un entrenamiento de larga distancia”.
Roberto Baggio añadió que convivió desde muy joven con una lesión que condicionó toda su carrera. Contó que se rompió la rodilla a los 18 años, que estuvo dos años sin jugar y que después necesitó trabajos particulares dos veces por semana, además de los entrenamientos con el equipo, para sostener el tono muscular.
Baggio dijo que se retiró “con mucho sufrimiento” y que su historia, como la de otros exjugadores, merecería contarse para ayudar a personas que atraviesan depresión u otras dificultades. “Cada uno de nosotros tiene una historia propia, única”, afirmó.
El exdelantero dijo que la idea de no volver a competir siguió presente durante un tiempo. Después entendió que había otras cosas por hacer y que podía reinventarse, aunque definió el corte con la rutina del jugador como un momento difícil.

Roberto Carlos contó una experiencia opuesta en el tono, aunque nacida del mismo desgaste físico. “Le di gracias a Dios”, dijo sobre su retiro, y explicó que llegó un punto en que ni siquiera podía subir las escaleras de su casa por el dolor.
Batistuta, en cambio, contrapuso la pérdida del jugador con una vida nueva fuera del estadio. Dijo que ahora “hacer un gol” puede ser besar o abrazar a un hijo o a un nieto, y que aprendió a encontrar sentido lejos de la competición.
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DEPORTE
Lo que no se vio del épico triunfo de Argentina sobre Inglaterra: una arenga clave, el cruce Montiel-Bellingham y el gesto de Messi

(Desde Estados Unidos) Qué difícil es describir con palabras lo que se vivió este 15 de julio en Atlanta, una ciudad que por siempre será recordada por todos los argentinos como el lugar donde Argentina revirtió un 0-2 en 13 minutos contra Egipto para seguir en el Mundial y como la sede de una nueva gesta histórica de esta Selección, que le dio vuelta el resultado a Inglaterra para clasificarse a su segunda final de la Copa del Mundo consecutiva tras el título en Qatar 2022.
El duelo empezó un rato antes del comienzo del encuentro. Como se esperaba, el cruce de hinchadas fue uno de los espectáculos más maravillosos que nos regaló este torneo. En un estadio que contó con más del 60 por ciento de fanáticos argentinos, la hinchada nacional se quedó con el show. Fue estruendosa la silbatina cuando por los parlantes surgió “God Save the King”, el himno inglés. Mientras en la pantalla gigante 360° que tiene el recinto se veía a los jugadores de los Tres Leones cantando, el bullicio fue impactante.
Lo mismo sucedió en el momento del himno argentino. La parcialidad inglesa abucheó el himno patrio, pero desde las tribunas y en la cancha, el sonido habrá llegado a más de 120 decibeles cuando los futbolistas argentinos empezaron a entonar la canción mientras desde afuera se los acompañó como nunca antes en este torneo de la FIFA. El semblante de los jugadores lo decía todo: la procesión fue por dentro, pero se desató en un momento único para todos y que también será para coleccionar.
Más allá del clima en las tribunas, se jugó un partido y ahí la selección argentina fue más. Por eso sorprendió cuando el equipo de Thomas Tuchel golpeó a los 10′ del complemento gracias a Anthony Gordon, flamante refuerzo del Barcelona español. Pero a partir de ahí fue que Messi y compañía se adueñaron para siempre del trámite del encuentro. La reacción de los futbolistas tras el cabezazo de Alexis Mac Allister que pegó en el palo lo decía todo. Algo similar ocurrió con la definición de Nicolás González, que se fue cerca del segundo palo que defendió Pickford. Hasta que llegó el desahogo total.
Argentina encontraba pases filtrados en los espacios que dejaba la defensa inglesa y Enzo Fernández agarró un papel de calcar y frotó hasta hacer un golazo parecido al que le convirtió a México hace poco menos de cuatro años en Medio Oriente por cómo fue la ejecución del disparo. La celebración fue total, pero hubo algo que sobresalió por encima de todo: una buena parte de los jugadores (el propio volante del Chelsea, Nicolás Otamendi y Rodrigo de Paul sobre todo) empezó a pedir aún más aliento del público, y entre ellos se arengaba para ir a buscar el triunfo, como el tiburón cuando huele sangre en medio del mar. La contracara fueron Harry Kane, Anderson y John Stones, para citar algunos ejemplos de un seleccionado europeo que sintió el cachetazo en la cara.
Y antes del segundo tanto argentino, después de que Messi mostró la mejor versión de su pierna inhábil para darle un pase a la cabeza a Lautaro Martínez, se vio otro fiel reflejo del gen competitivo y victorioso que tiene este equipo nacional. En una corrida por la banda derecha entre Jude Bellingham, De Paul y Gonzalo Montiel, la estrella del Real Madrid se fue afuera con la pelota y la figura de River se dio vuelta, lo miró a la cara y le dijo algo que sólo ellos sabrán qué, pero demostró el tenor del momento del juego que acabó a los pocos minutos con un 2-1 glorioso para los campeones del mundo.
Una vez que el árbitro marroquí pero nacionalizado estadounidense Ismail Elfath pitó el final del partido en Atlanta, se desató el caos y la locura. En las tribunas y en el campo de juego. Del público y de los jugadores argentinos, que festejaron a tono una victoria heroica que va a ser recordada por generaciones presentes y futuras. Y en el medio de eso, el capitán de la Selección con el 10 en su espalda saludó uno por uno a todos los ingleses tras el duelo. Si bien todos la aceptaron, Kane lo felicitó por el pase a la definición del Mundial. La segunda para este grupo que no para de agigantar su leyenda.
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