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ECONOMIA

Caputo aseguró que la inflación de marzo será mayor a 3% y proyectó una desaceleración a partir de abril

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El ministro de Economía, Luis Caputo participó de la presentación de un libro en la Bolsa de Comercio de Rosario.

En la Bolsa de Comercio de Rosario, el ministro de Economía, Luis Caputo, abordó el escenario económico actual del país y anticipó que la inflación de marzo superará el 3%. Frente a un auditorio compuesto por empresarios y representantes del sector financiero, el titular del Palacio de Hacienda expuso una serie de conceptos sobre la situación macroeconómica, la confianza del equipo económico y el rumbo que impulsa la administración encabezada por el presidente.

Respecto al dato de inflación de marzo que mañana va a publicar el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Caputo señaló: “Seguramente será arriba del 3% porque hubo un shock que evidentemente tuvo impacto obvio en todo lo que está relacionado con el petróleo, desde pasajes de avión de cabotaje hasta de transporte; tenes temas como la educación, que en marzo tiene su estacionalidad. A partir de abril se viene un proceso de desinflación y crecimiento, se vienen los mejores meses”.

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La afirmación se produjo horas antes de la publicación oficial del índice de precios al consumidor y en la presentación del libro “Cambia la música, ahora hay que cambiar el paso” de Salvador Di Stefano en la Bolsa de Comercio de Rosario. En la previa de su viaje del ministro Caputo a Washington D.C., Estados Unidos, para participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

Se trata de un dato que coincide con las proyecciones de las consultoras que consideran que la inflación se va a ubicar entre 2,7% —las más optimistas— y 3,5% en marzo. Como también del último Relevamiento de Expectativa de Mercado del Banco Central, en donde el “Top 10″ marcó que se ubicaría en 3,1 por ciento.

Lo que pasa desde abril

De cara a lo que viene, el ministro sostuvo que a partir de abril comienzan los mejores 18 meses en donde va a haber desinflación y crecimiento. “No puede estar más optimista; el contraste que yo siento y que sentimos en el equipo económico y el presidente versus lo que se lee, ese gap, está en los máximos porque se vienen los mejores 18 meses de la Argentina en las últimas dos décadas”, afirmó.

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Apertura sesiones ordinarias Congreso - Javier Milei - Recinto
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que se vienen los mejores 18 meses a partir de abril.

El ministro dedicó buena parte de su exposición a desarmar lo que describió como una tendencia cultural local: “Hay como una tendencia común en Argentina de creer que ya la vimos toda y porque a Argentina le fue mal en el pasado, ahora le va a ir mal (…)”. Según el funcionario, este tipo de perspectivas condiciona la visión de los actores económicos y sociales, dificultando la instalación de un clima de optimismo sostenido.

Sin embargo, reitero, que ellos nunca dijeron que los problemas se van a solucionar en 24 horas y que gran parte del cambio no solo depende de los sectores, sino también de lo actitudinal. “Cambio la música, ¿estoy dispuesto a bailar esta música nueva? Esa es una decisión personal, cada uno es libre de hacerlo. FATE cazaba en el zoológico; entraron cuatro gomas chinas y dijo: “No juego”. Esa es una opción. Entonces uno puede decir que la industria de los neumáticos en Argentina no es competitiva y no sabemos si fue una decisión de alguien”, planteó.

Es que el equipo económico, en palabras de Caputo, no se quiere arrogar tener que decir cuáles son los sectores a los que les tiene que ir bien y a los que les tiene que ir mal. Y volvió a poner el ejemplo de la joven que se le acercó en el Argentina Week para comentarle que una empresa de transformadores cerró un contrato de exportación a Estados Unidos por USD 300 millones. “Son ustedes los que van a explotar el potencial que Argentina tiene y la mayoría de las veces nosotros mismos nos vamos a sorprender. No será una sorpresa energía o minería, pero estoy seguro de que va a haber un monto de casos que no hubieran pasado por el radar nuestro ni mucho menos”, comentó.

La llegada al Gobierno

Se trató de la primera vez que Caputo habló de cómo fue su llegada al Gobierno de La Libertad Avanza (LLA). En su relato confesó que antes de que tomara la decisión de ser ministro, diferentes políticos y economistas lo llamaron para que no lo hiciera y que, una vez que tomó la decisión, le dijeron que dejara que explotara todo, comentarios a los que asegura que no escuchó. ”La potencia del plan era que nosotros realmente creíamos y teníamos la confianza absoluta de que se podía arreglar, evitándole una crisis a la gente. No escuché ni por dos segundos esos consejos de hacer pomada todo», marcó.

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ECONOMIA

Cuál es la provincia que concentró el 60% de la creación neta de empleo privado en los últimos 15 años

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Las inversiones asociadas a Vaca Muerta impulsaron el empleo en provincias energéticas. (Reuters)

Entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025, el empleo privado formal en Argentina creció apenas 96.052 puestos de trabajo a nivel nacional. Detrás de ese número se esconde un dato que revela la magnitud de la transformación productiva que atraviesa el país: Neuquén explicó por sí sola el 60,8% de ese crecimiento neto. Ninguna otra provincia se acerca a ese protagonismo.

Los datos surgen de estadísticas del Ministerio de Capital Humano en base al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En ese período, Neuquén pasó de 90.642 a 149.028 trabajadores registrados en el sector privado, una ganancia neta de 58.386 puestos. El dato forma parte de un análisis del economista jefe de PwC Argentina, José María Segura, quien en la edición de abril de la publicación Economic GPS señaló que “Neuquén es quizás el caso más elocuente” del proceso de cambio estructural que experimenta la economía argentina.

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Segura precisó que, en 15 años, la provincia patagónica “explicó el 58% del crecimiento neto del empleo privado registrado a nivel nacional”. La leve diferencia con el 60,8% que arrojan las estadísticas mencionadas se debe a las diferentes metodologías de cálculo utilizados, pero ambos números apuntan en la misma dirección: ninguna jurisdicción del país generó empleo formal a una escala remotamente comparable a la de Neuquén.

La explicación central del fenómeno neuquino está en el desarrollo de Vaca Muerta, que convirtió a la provincia en el corazón de la producción de petróleo y gas no convencional de Argentina. El boom de inversiones asociado a ese fenómeno traccionó la demanda de empleo en la provincia de forma sostenida durante más de una década.

Segura enmarca este proceso en una transformación más profunda de la estructura productiva del país. Según su análisis, “la minería, la energía —impulsada por el desarrollo de petróleo y gas no convencional—, el agro y los servicios financieros consolidan su rol como motores de actividad”, mientras que sectores históricamente ligados a la demanda interna “muestran un rezago”. El mapa del empleo, escribe, “se está redibujando a lo largo de la cordillera, lejos de los centros urbanos tradicionales”.

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El contraste con otras provincias es marcado. Buenos Aires, la jurisdicción con mayor cantidad de trabajadores registrados del país, sumó 37.572 puestos en el mismo período, con una variación de apenas 1,9%. Santa Fe incorporó 13.882 empleos y Córdoba, 12.822. Río Negro, que también tiene exposición a la actividad energética por su cercanía con Neuquén, sumó 13.120 puestos y explica el 13,7% del crecimiento total.

En el otro extremo, nueve provincias registraron caídas absolutas en el empleo privado formal durante el período: CABA perdió 42.941 puestos, Santa Cruz 9.020 y San Luis 5.512. También cayeron San Juan (-5.492 empleos), Chubut (-3.513), Formosa (-4.077), La Rioja (-1.958), Tierra del Fuego (-2.361) y Tucumán (-495).

El análisis de Segura advierte que esta redistribución geográfica del empleo no es neutral. Los datos de desocupación por aglomerado del cuarto trimestre de 2025 muestran que las ciudades vinculadas a la energía y la minería registran tasas de desempleo sensiblemente menores al promedio nacional, mientras que los aglomerados donde se concentra la actividad industrial y de la construcción —en particular el AMBA y su cordón urbano— “muestran un deterioro relativo”.

Este proceso no solo enfrenta restricciones económicas, sino también geográficas y sociales. Como señala el economista, el desplazamiento entre sectores “implica que familias enteras consideren relocalizarse, con todo lo que eso supone en términos de arraigo, infraestructura y calidad de vida”. Y hay indicios de que esa tensión ya opera en la práctica: en ciertas zonas y sectores, “las empresas enfrentan dificultades para cubrir posiciones calificadas y evalúan recurrir a trabajadores del exterior para sostener sus proyectos”.

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En zonas vinculadas a la energía no convencional, las empresas ya enfrentan dificultades para cubrir posiciones calificadas y evalúan incorporar trabajadores del exterior. (Freepik)
En zonas vinculadas a la energía no convencional, las empresas ya enfrentan dificultades para cubrir posiciones calificadas y evalúan incorporar trabajadores del exterior. (Freepik)

La objeción más frecuente al modelo económico actual es su capacidad para generar empleo masivo. Sin embargo, José María Segura indicó que “no debería abstraerse del análisis la creación de empleo indirecto que, por ejemplo, conlleva la construcción de infraestructura asociada”.

El economista de PwC agrega una variable que el debate público suele ignorar: la demografía. La tasa de natalidad en Argentina viene cayendo de forma sostenida, los hogares sin hijos menores ya son mayoría y el promedio de hijos por mujer se ubica por debajo del nivel de reemplazo poblacional. En ese escenario, la presión sobre el mercado laboral para absorber nueva oferta de trabajadores sería menor que en el pasado.

Para Segura, el caso neuquino es la mejor evidencia de que el mercado, con tiempo, tiende a equilibrarse. “La evidencia sugiere que con el tiempo el mercado ajusta”, escribe, aunque advierte que “el factor clave aquí es el tiempo y la paciencia o no que tenga la sociedad para transitar el proceso”.

En esa línea, el análisis concluye que el desafío principal de Argentina no es tanto la cantidad de empleos que el nuevo modelo productivo puede generar, sino la capacidad del sistema educativo, institucional y territorial de “formar el capital humano y favorecer los flujos migratorios que esa transformación demanda”. La Argentina que viene, según Segura, “parecería tener menos un problema de empleo que un problema de empleabilidad”.

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South America / Central America

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ECONOMIA

¿Cuál es el costo de la transición?

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Durante años, el funcionamiento de la economía argentina estuvo sostenido por un entramado de controles, subsidios y distorsiones de precios relativos (Foto: Adrián Escandar)

La transición económica que atraviesa Argentina bajo la presidencia de Javier Milei no puede entenderse únicamente como un cambio de políticas: es, en esencia, un cambio de modelo económico. Y como toda mutación de este tipo, implica costos inevitables en el corto plazo, aun cuando prometa beneficios más estructurales en el mediano y largo plazo.

Durante años, el funcionamiento de la economía estuvo sostenido por un entramado de controles, subsidios y distorsiones de precios relativos. En ese contexto, muchas decisiones a nivel microeconómico -desde la fijación de precios hasta la asignación de capital- no respondían a señales genuinas del mercado, sino a incentivos artificiales. Empresas rentables en ese entorno no necesariamente lo eran por eficiencia, sino por capacidad de adaptarse a regulaciones, aprovechar brechas o capturar transferencias implícitas.

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El actual programa apunta a corregir ese andamiaje: equilibrio fiscal, menor emisión monetaria, desregulación y liberalización de precios. Pero ese sinceramiento tiene un correlato inmediato: expone fragilidades acumuladas.

La macroeconomía puede ordenarse relativamente rápido en términos conceptuales, pero la micro necesita tiempo y capital para adaptarse

Aquí aparece el núcleo del problema: la macroeconomía puede ordenarse relativamente rápido en términos conceptuales, pero la microeconomía necesita tiempo y capital para adaptarse.

Un caso concreto ayuda a ilustrarlo. Pensemos en una pyme industrial que durante años operó con energía subsidiada, acceso intermitente a importaciones y una demanda interna sostenida artificialmente por políticas expansivas. En el nuevo esquema, enfrenta tarifas más altas, costos financieros más elevados en términos reales, apertura parcial a la competencia externa y un consumidor con menor poder adquisitivo. El resultado inmediato no es eficiencia automática, sino tensión: caída de márgenes, necesidad de inversión y riesgo de salida del mercado.

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EMPRESAS Y EMPLEO PYME
En una pyme industrial que durante años operó con energía subsidiada, acceso intermitente a importaciones y una demanda interna sostenida artificialmente por políticas expansivas, ahora enfrenta tarifas más altas, costos financieros más elevados en términos reales, apertura parcial a la competencia externa y un consumidor con menor poder adquisitivo (Foto: Unión Industrial Provincia de Buenos Aires -Uipba-)

Este fenómeno no es nuevo en la historia económica. Rudigger Dornbusch, el economista del MIT, al analizar programas de estabilización en América Latina, señalaba que los costos de transición suelen ser subestimados políticamente y sobreestimados socialmente en su duración. Es decir, el ajuste duele más de lo esperado al principio, pero también puede generar condiciones para una recuperación más sólida si se sostiene en el tiempo.

El punto crítico, entonces, no es negar el costo, sino entender su naturaleza. No se trata solo de un “ajuste” en el sentido clásico. Es una reasignación de recursos. Sectores menos productivos pierden peso, mientras que aquellos con mayor eficiencia potencial -o capacidad de adaptarse- encuentran nuevas oportunidades.

Sectores menos productivos pierden peso, mientras que aquellos con mayor eficiencia potencial -o capacidad de adaptarse- encuentran nuevas oportunidades

En ese marco, la promesa de una macroeconomía más estable no debe subestimarse. La previsibilidad, si se sostiene, tiene efectos profundos: permite planificar inversiones, reducir el horizonte de incertidumbre y reconstruir el crédito. Los precios, al reflejar condiciones reales, mejoran la asignación de recursos. Y la competencia, lejos de ser únicamente una amenaza, se convierte en un mecanismo de disciplina y mejora continua.

Hay una tensión evidente: los beneficios de la estabilidad son graduales, mientras que los costos del ajuste son inmediatos. Esa asimetría define el clima económico y social de la transición.

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La respuesta no pasa únicamente por la reducción de costos -una estrategia defensiva y limitada-, sino por un cambio más profundo en la lógica empresarial. Replantear modelos de negocio, invertir en productividad, incorporar tecnología y diferenciarse en términos de valor agregado dejan de ser opciones para convertirse en condiciones de supervivencia.

También implica un cambio cultural: pasar de una economía donde el éxito muchas veces dependía de “leer” al Estado, a otra donde depende de entender al cliente y competir en calidad y eficiencia.

En definitiva, la transición actual expone una verdad: no todas las estructuras económicas heredadas son sostenibles en un entorno de mayor disciplina macroeconómica. El desafío no es evitar ese proceso, sino gestionarlo.

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EMPRESAS Y EMPLEO PYME
No todas las estructuras económicas heredadas son sostenibles en un entorno de mayor disciplina macroeconómica (Foto: Unión Industrial Provincia de Buenos Aires -Uitba-)

Si el programa logra sostener estabilidad, el terreno que emerja será más exigente, pero también más fértil para quienes logren adaptarse. La historia muestra que las economías que logran atravesar estas transiciones no son las que evitan el costo, sino las que consiguen transformarlo en una inversión hacia un nuevo equilibrio.

La pregunta, entonces, no es si el costo existe -porque es evidente-, sino quiénes estarán en condiciones de capitalizar las oportunidades cuando ese costo deje de ser transición y pase a ser pasado.

El autor es Analista económico y director de Focus Market

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ECONOMIA

La geopolítica como motor de crecimiento

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La llegada de Milei marcó el retorno a una economía de mercado y, en simultáneo, el inicio de un cambio drástico de la política exterior argentina (Foto: Reuters)

Javier Milei asumió la presidencia en un momento en que Argentina debía redefinir tanto su modelo económico como su inserción internacional. La economía nacional experimentó profundas transformaciones en los últimos dos años, ubicándose en la antesala de un posible ciclo expansivo de largo plazo, basado en fundamentos sólidos que no se observaban desde finales del siglo XIX.

El nuevo Gobierno implementó un programa de cinco anclas: fiscal, monetaria, cambiaria, política y geopolítica, orientadas por una corriente cultural emergente -sobre todo entre los jóvenes- que articula la conciencia de que todo gasto estatal se financia mediante impuestos, deuda o inflación.

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Argentina es el único país que llegó a desarrollarse para luego abandonar ese sendero al adoptar el colectivismo de corte corporativista. A diferencia de otros intentos del siglo pasado por romper el ciclo de decadencia, el proceso actual se apoya en bases robustas: superávit fiscal, inversiones canalizadas a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y la desarticulación del esquema corporativista instaurado en los últimos 80 años.

Gráfico de líneas con título "Ranking PBI per Cápita - 1875-2022" que compara la posición de Argentina (línea azul) y Australia (línea naranja); la línea azul desciende marcadamente
El gráfico muestra cómo Argentina, que ocupaba los primeros puestos del ranking de PBI per cápita en 1875, descendió drásticamente hasta la posición 67 en 2022, en contraste con la estabilidad de Australia en la élite global.

A fines de 2023, el país enfrentaba una inflación superior al 200% y un déficit fiscal consolidado equivalente al 15% del PBI (5% Nación, 10% en el Banco Central de la República Argentina (BCRA)). Las reservas netas eran negativas, el déficit comercial y energético era persistente y la economía se encontraba en virtual default comercial; el 54% de la población estaba bajo la línea de pobreza, y el sistema de precios -distorsionado por brechas, controles y regulaciones- había colapsado.

A diferencia de otros intentos del siglo pasado por romper el ciclo de decadencia, el proceso actual se apoya en bases robustas

Tras dos años de gestión de Javier Milei, los indicadores exhiben notables mejoras: el PBI alcanzó niveles récord, la inflación bajó al 33%, los precios y las importaciones se liberalizaron, el país recuperó superávit comercial y energético, la pobreza disminuyó al 28%, el gasto público fue ajustado en un tercio hasta lograr el equilibrio fiscal, se eliminaron impuestos, la deuda pública consolidada bajó, y las reservas del BCRA comienzan a repuntar.

Gráfico de línea sobre fondo blanco que muestra la evolución de la inflación interanual de 2022 a 2026, con un pico en 2024 y descenso posterior
El gráfico muestra la evolución proyectada de la inflación interanual en Argentina entre 2022 y 2026, indicando un pico de 289,4% en abril de 2024 seguido de una marcada caída hasta aproximadamente 32% para marzo de 2026

Todo esto se logró sin afectar los derechos de propiedad, a diferencia de lo registrado durante la expansión económica inicial de la convertibilidad y la poscrisis de 2002.

En un escenario internacional signado por las mayores tensiones geopolíticas desde la Guerra Fría, Argentina avanzó en su posicionamiento como proveedor principal de alimentos, hidrocarburos y minerales estratégicos para el mundo, y logró distanciarse de focos regionales de conflicto.

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La llegada de Milei marcó el retorno a una economía de mercado y, en simultáneo, el inicio de un cambio drástico de la política exterior argentina. El apoyo expreso del presidente argentino a Donald Trump precedió el renacimiento de la relación bilateral y un firme respaldo estadounidense, que se materializó en año electoral bajo el compromiso: “Whatever it takes to support Argentina”. Esto se tradujo en un swap por USD 20.000 millones, que logró frenar la corrida cambiaria previa a la elección.

Argentina concretó acuerdos comerciales y de inversión, reafirmando su intención de ocupar un papel principal como aliado y socio de Occidente

Sumado a esto, Argentina concretó acuerdos comerciales y de inversión, reafirmando su intención de ocupar un papel principal como aliado y socio de Occidente. El quiebre con el eje anterior fue evidente: en 2005, el presidente Néstor Kirchner rechazó públicamente el “ALCArajo”, cerrando al país al comercio internacional y alejándolo de los aliados históricos.

Ya en 2012 y 2013, las relaciones exteriores se volcaron a negociar con Venezuela, Angola e Irán, y en años recientes se buscaron vacunas en Cuba y se ofreció a Rusia una vía de apertura a Latinoamérica previo a la invasión de Ucrania.

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Con Milei, Argentina restauró rápidamente los vínculos con sus aliados tradicionales, firmó acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa (Foto AP)
Con Milei, Argentina restauró rápidamente los vínculos con sus aliados tradicionales, firmó acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa (Foto AP)

Con Milei, Argentina restauró rápidamente los vínculos con sus aliados tradicionales, firmó acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa, activó inversiones millonarias en el marco del RIGI y recibió asistencia financiera de Organismos Multilaterales y financiamiento directo estadounidense.

La alianza renovada con Occidente consolidó el papel destacado del país en la seguridad energética, alimentaria y de minerales estratégicos, con la estabilidad macroeconómica y el RIGI impulsando el salto exportador, respaldado por la coyuntura geopolítica global.

El tipo de cambio continúa bajo presión a la baja, con el BCRA interviniendo para mantenerlo cerca de $1.350 y acumulando compras superiores a USD 6.000 millones en lo que va del año. La volatilidad del mercado cambiario es mínima y las perspectivas siguen estables: el superávit fiscal, el auge exportador, el ingreso de divisas impulsado por el RIGI y la decisión política de capitalización del BCRA contribuyen al escenario favorable.

Gráfico de líneas con proyecciones del tipo de cambio oficial, Contado con Liquidación y futuros de dólar en Argentina de 2025 a 2027
Un gráfico de líneas ilustra la evolución del tipo de cambio oficial, Contado con Liquidación (CCL), la banda superior del BCRA y futuros de dólar en Argentina desde enero de 2025 hasta febrero de 2027, mostrando proyecciones futuras

De acuerdo con el programa monetario oficial, este año el BCRA planea adquirir entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, con margen para hacerlo sin generar presiones inflacionarias, ya que los pesos emitidos se absorben vía superávit fiscal, deuda en moneda local o mayor demanda de dinero.

En paralelo, el BCRA ha reducido de manera importante las tasas de interés: la Tasa de referencia descendió al 22% nominal anual, desde el 38% a comienzos del año. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, para 2026 se proyecta un crecimiento superior al 3% en el PBI, luego de un alza del 4,4% en 2023. Se trata del primer bienio de crecimiento consecutivo desde 2011, descontando el rebote poscuarentena.

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Para 2026 se proyecta un crecimiento superior al 3% en el PBI (REM)

El crecimiento actual se apoya en la recuperación de la demanda de dinero, evidenciada por la baja del dólar, las tasas y el riesgo país, factores que resultan en una mejora del nivel de actividad. Se espera que las exportaciones alcancen USD 100.000 millones este año, impulsadas por cosechas récord y producción petrolera en máximos históricos, a lo que se suma el efecto de los altos precios internacionales en un contexto de crisis en Medio Oriente.

Históricamente, el agro fue el único motor exportador relevante del país, pero el auge de los hidrocarburos y la minería proyecta que, para 2033, ambos sectores podrían generar superávits por USD 65.000 millones, cifra equiparable al desempeño tradicional del campo.

Gráfico de líneas sobre la compra acumulada anual del BCRA en USD. Muestra líneas para 2024 (azul), 2025 (rojo) y metas de 2026 (verde punteado)
El gráfico muestra la compra acumulada anual del Banco Central de la República Argentina en millones de USD, comparando 2024 y 2025 con las metas de 2026

Los proyectos presentados en el marco del RIGI superan los USD 97.000 millones, de los cuales ya se aprobaron más de USD 27.000 millones, principalmente en el sector energético. A esto se suma la reciente modificación de la Ley de Glaciares, aprobada por el poder legislativo nacional, que permite destrabar inversiones en minería por más de USD 40.000 millones.

El principal reto para el resto del mandato de Javier Milei radica en dos frentes: reducir la inflación mensual por debajo del 1% y alcanzar un riesgo país inferior a los 400 puntos básicos.

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Ambos objetivos son clave para fortalecer la demanda de dinero y permitir una baja sostenida en las tasas de interés que incentive la expansión del crédito. Las condiciones monetarias actuales, con un rezago monetario que tiende a corregirse tras la fuerte caída en la demanda de dinero durante el período electoral de 2025, refuerzan las perspectivas de lograr la meta inflacionaria.

Gráfico de líneas muestra la evolución de tasas de plazo fijo Tamar Priv. (naranja) y Badlar priv. (verde) en porcentaje TNA, de Nov-25 a Abr-26
Gráfico de línea muestra la evolución de las tasas de plazo fijo Tamar Priv. y Badlar priv. en porcentaje TNA, revelando una tendencia descendente entre noviembre de 2025 y abril de 2026

Por el lado del índice de riesgo país, el resultado de las próximas elecciones será determinante. Argentina todavía paga una prima que responde a su historial crediticio, más que a los fundamentos macroeconómicos presentes. Sin embargo, la menor oferta de bonos en el mercado, consecuencia del equilibrio fiscal y de las compras de dólares por parte del BCRA, coadyuva a la reducción del índice de riesgo país.

Argentina todavía paga una prima que responde a su historial crediticio, más que a los fundamentos macroeconómicos presentes

La deuda neta del Estado, descontando tenencias intra-sector público, representa el 43% del PBI y los vencimientos en moneda extranjera con privados no superan el 2% del PBI al año. Aunque el volumen no es elevado, el desafío es atenderlos sin emitir deuda internacional. El Gobierno buscará afrontarlos mediante superávit fiscal y externo, compras de dólares, colocaciones en el mercado local, Organismos Multilaterales, repos y privatizaciones, acelerando también así la disminución del índice de riesgo país.

Gráfico de línea del PIB de Argentina, índice base 2009=100, mostrando fluctuaciones y una proyección creciente de 100 en 2009 a 125,2 en 2026
El gráfico muestra la evolución del Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina desde 2009 con una proyección de crecimiento hasta 2026, alcanzando un índice de 125,2 unidades

En el plano fiscal, si continúan el crecimiento económico y las políticas de reducción del gasto (la denominada “motosierra”), el Ejecutivo tendría espacio para seguir bajando y eliminando impuestos -en especial, las retenciones-, otorgando así un impulso adicional al campo y las economías regionales.

Gráfico de barras que muestra el resultado fiscal del Gobierno Nacional de 2016 a 2026 en porcentaje del PBI, con valores negativos hasta 2023 y positivos a partir de 2024
Este gráfico de barras muestra la evolución del resultado fiscal del Gobierno Nacional de 2016 a 2026, expresado como porcentaje del PBI, destacando un déficit pronunciado en 2020 y una proyección de superávit a partir de 2024

El turno electoral de 2027 será determinante, en un contexto donde el oficialismo ostenta los logros económicos y la oposición se muestra fragmentada ante el peso del fracaso inflacionario reciente.

Con la convalidación política del superávit fiscal en las urnas, Argentina entraría en una etapa muy sólida de crecimiento, quebrando casi un siglo de decadencia.

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El autor es Economista



Corporate Events,Diplomacy / Foreign Policy

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