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Carmen Barbieri habló de su ausencia en la serie de Moria Casán: “Es la más grande”

El estreno de la serie sobre la vida de Moria Casán, que fue le 14 de agosto, no solo generó repercusión por su contenido sino también por las reacciones que desató en el mundo del espectáculo. Carmen Barbieri, quien mantuvo varios cruces con la diva a lo largo de los años, habló sobre el vínculo actual que las une en diálogo con Puro Show (América TV). Dejó en claro que hoy no existe ningún conflicto entre ellas y que, aunque no vio la ficción, celebró el reconocimiento a la trayectoria de Moria.
Lo primero que aclaró fue que todavía no había podido ver la serie. “La verdad, no vi Moria, no vi televisión porque me dediqué a descansar”, explicó. Pero eso no le impidió opinar. “No se habla de otra cosa y está perfecto y además se lo merece Moria, es la más grande”, dijo. Y agregó: “Me contaron que está genial la serie y con todas las actrices maravillosas que están trabajando. Y supongo que no es que está dirigiendo Moria, pero bajo el ala de Moria todo crece maravilloso. Maravilloso”.
Cuando la cronista le preguntó cómo estaba hoy su relación con Moria, Barbieri fue escueta y directa: “Bien. Sí, ningún problema”. Ante la mención de los cruces del pasado, los ubicó en un tiempo lejano: “Hace mil años”. Y sobre la posibilidad de volver a trabajar juntas, no dudó: “Me encantaría, sí, cómo no. Sí, si se da, sí, claro, bueno. Yo no tengo ningún problema”.
La conductora también reflexionó sobre cómo cambió su mirada con el paso del tiempo. “Hemos tenido encontronazos, sí, pero eso adelante. Para mí, ya que estoy grande, las cosas que antes le daba uno importancia pasaron no a no tener importancia, pero a no ser la parte de la vida, es una cosa más que pasa”, señaló.
El momento más distendido de la entrevista llegó cuando la cronista le recordó una frase que Moria había dicho sobre ella: “Carmen tiene cara de pato y cuerpo de lavarropas”. Barbieri no solo no se ofendió sino que la avaló con humor. “Tiene razón. Yo tengo cara de pato, mirá”, dijo, y acompañó la respuesta con un graznido. Luego aclaró el contexto de aquellos intercambios: “Yo le dije Paturuzú a ella, ella me dijo eso”.
Sobre quién iniciaba esos cruces, fue categórica: “Yo no empecé nunca las peleas. No, yo no empezaba. Ella empezaba a tirar, no eran peleas, era a tirar bocadillos y yo le contestaba. Y yo en ese momento era muy contestadora. Ahora estoy más frágil”.
Cuando la cronista le preguntó si hoy esas palabras podían dolerle más, Barbieri lo negó: “No, no, no, no me dolía, le contestaba a la par. Quizás fuimos fuertes en algún momento, pero bueno, fue ese momento nada más. Ese juego, el lugar tiene mucho que ver. La época también”.
El cierre llegó con una pregunta sobre si ella tendría su propia serie. La respuesta fue tan directa como todo lo anterior: “No, yo ya lo conté todo. No hace falta tener mi serie, ya está todo contado”.
Si bien la capocómica se tomó el tema con liviandad, hay una contraparte que no está tan feliz con la biopic. Uno de sus primeros capítulos retrata la relación que la vedette tuvo con Luis Vadalá, con quien se casó en 1990 en Miami. El vínculo duró diez años y terminó en un escándalo que incluyó acusaciones de infidelidades reiteradas, un supuesto consumo de drogas y deudas millonarias.
La escena en la que se muestra a Vadalá consumiendo drogas de manera excesiva encendió la mecha: su familia anunció acciones legales, tal como lo anunció Ángel de Brito en LAM (América TV). “Está el primer juicio a la serie de Moria”, dijo el conductor. La demanda, según detalló, apuntaría en varias direcciones: “Va a ir contra la producción, contra la productora, contra la plataforma”.
La cara visible de esta querella es Ingrid Vadalá, hija mayor de Luis, de 47 años, licenciada en Recursos Humanos y completamente ajena al mundo del espectáculo. De Brito contó que le ofrecieron hacer una nota y la rechazó. “Dijo que no quiere saber nada con la nota, que mañana ingresa la querella porque siente que muchas cosas no fueron bien representadas”.
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“No tenés corazón”: el comentario de Marcela Kloosterboer a Celeste Cid que generó risas al hablar de sus hijos

La conversación entre las actrices estuvo atravesada por risas, ternura y anécdotas familiares
Celeste Cid y Marcela Kloosterboer compartieron una charla íntima sobre los recuerdos materiales de la crianza, desde carpetas y cuadernos hasta dibujos, zapatillas y juguetes que pasan de un hijo a otro. Entre risas y confesiones, las actrices dejaron en evidencia dos formas muy distintas de relacionarse con esos objetos que suelen acumularse en las casas con chicos.
La conversación subida al canal de YouTube de Kloosterboer, comenzó con una pregunta simple de Marcela: “¿Vos sos de guardar las carpetitas, los cuadernitos?”. La respuesta de Celeste Cid fue inmediata y contundente: “Todo tengo”. Esa diferencia de hábitos abrió un intercambio espontáneo, en el que una defendió la importancia de atesorar cada etapa y la otra explicó por qué prefiere soltar buena parte de esas pertenencias.
Kloosterboer contó que no guarda todos los trabajos escolares de sus hijos y que, a veces, ellos descubren sus antiguas carpetas entre las cosas destinadas al reciclaje. Según relató, esa situación suele generar reproches en casa. “Todo tiro. Mis hijos encuentran sus carpetas en la recicladora y se enojan”, admitió.
La reacción de Cid mostró de inmediato de qué lado estaba en ese debate doméstico. “Ay, boluda”, le dijo entre sorprendida y divertida. Más adelante, ante la explicación de su compañera, insistió: “Pero no tenés corazón”.
Para Celeste Cid, los objetos que acompañan la infancia de sus hijos no son simples cosas guardadas. La actriz explicó que conserva muchos dibujos enmarcados y que le cuesta desprenderse de aquellas piezas que remiten a los primeros años de crecimiento.

“Yo tengo mucho dibujito enmarcado”, contó. Kloosterboer respondió que ella guarda algunos, pero solo unos pocos: “Claro, yo tengo tres, ponele”. La diferencia entre ambas volvió a quedar expuesta cuando Marcela explicó que, al encontrar un dibujo viejo, suele preguntarse qué hacer con él y termina por descartarlo.
Cid no pudo ocultar su incomodidad frente a esa idea. “Ay, no, no puedo”, repitió varias veces. Su postura no se limitó a los dibujos: también reveló que guardó las primeras zapatillas de André durante 13 años, hasta que Antón pudo usarlas.

“Las primeras zapatillas de André fueron las primeras de Antón. O sea, las guardé trece años”, explicó. El dato condensó su forma de mirar esos recuerdos: los objetos conservan una historia familiar y, a veces, pueden acompañar a más de una generación dentro de la misma casa.
Para Cid, ese apego no tiene que ver solamente con una cuestión práctica. En tono de broma, reconoció que su manera de cuidar se parece más a la de una abuela. “Yo soy más abuela que madre, me doy cuenta por momentos”, afirmó entre risas.
La mirada de Marcela Kloosterboer es distinta, aunque no por eso está desconectada del valor afectivo de ciertos recuerdos. La actriz aclaró que, cuando decide desprenderse de cuadernos o dibujos, intenta que tengan un destino responsable.

“Y lo pongo a reciclar, que por lo menos siento que le hago un…”, comenzó a explicar. Cid interrumpió, todavía afectada por la posibilidad de que esos objetos dejaran la casa. Kloosterboer completó la idea con una razón concreta: “No hago basura”.
Su decisión de conservar menos cosas también aparece vinculada a la necesidad de ordenar el espacio cotidiano. “Los demás los encuentro y digo: ‘¿Y este? Bueno, ya está’. Tiro”, relató. Sin embargo, en la misma charla reconoció que hay objetos que adquieren otra dimensión cuando siguen en circulación dentro de la familia.

La actriz contó que Otto juega actualmente con los Legos de Fer cuando era chico. La escena despertó una reacción de entusiasmo en Celeste, quien respondió: “Ay, hermoso. Me encanta”. Kloosterboer, fiel a su postura, confesó que probablemente se habría desprendido de esas piezas mucho tiempo atrás. “Yo los hubiera tirado hace un siglo”, dijo, antes de agregar que quizás los habría regalado.
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CHIMENTOS
El explosivo casamiento del hombre más polémico de los medios con una actriz más joven que él: entró vestido de uniforme y la fiesta estuvo plagada de famosos

¿Milagro? Sí, y por duplicado.
Tratándose de él, para casi toda la platea el «mejor y más compulsivo puteador» de la televisión argentina, fue un hecho divino que hayan abundado las declaraciones de amor y no se haya escuchado un solo insulto en toda la noche.
El segundo tiene que ver con la época: en esta era de relaciones volátiles, esporádicas y alejadas de cualquier compromiso, que dos personas hayan decidido unir sus vidas en matrimonio y firmar un papel donde prometen pasar la vida juntos «hasta que la muerte los separe» es todo un acontecimiento.
Pues bien, ambas situaciones se dieron el último fin de semana cuando Santiago Cúneo, el hombre que ha mandado a la mismísima recalcada…(sí ahí) a presidentes, reyes, empresarios, políticos de todo tipo, periodistas, actores y otras yerbas (no se salvó ninguno, literalmente hablando) dio el sí y se casó con Ximena Rijel, una actriz más joven que él.
Ella estaba espléndida en su vestido blanco y luminosa y radiante con una enorme sonrisa que le cruzaba todo el rostro. Se la veía plena y feliz, dueña de un momento único e inolvidable, probablemente soñado y deseado durante mucho tiempo. Esperado, imaginado y planeado para que todo salga como se dio: 10 puntos. O mejor, 11.
EL FAMOSO MAS POLEMICO DEL PAIS SE CASO CON UNA ACTRIZ MAS JOVEN QUE EL: ENTRO VESTIDO DE UNIFORME Y LA FIESTA ESTUVO PLAGADA DE FIGURAS
El, como no podía ser de otra manera, llamó la atención apenas apareció en escena, pues vestía una suerte de «uniforme» que se hizo notar en cuestión de segundos, o menos. Como dice ser «el primer confederado» muchos arriesgaron que su particular vestimenta tenía que ver con ese sentimiento tan arraigado en su sentir y en sus entrañas.
La fiesta fue a todo trapo y estuvo llena de famosos. Tocó La Mosca y entre quienes saludaron a su novio y bailaron al ritmo del grupo que reverdeció laureles con el famoso «Muchaaaaachos» del Mundial 2022. Luis Ventura, Nito Artaza, Gustavo Lutteral, el locutor Claudio Orellano, el abogado Marcelo Boindi, Hugo Varela, Cacho Rubio y el ex conductor de Disney Leonardo Grecco, entre otros, estuvieron presentes para acompañarlos en un momento tan especial.
La rep… madre que lo p… qué fiestón se mandaron Cuneo y la mujer.
LAS FOTOS DEL CASAMIENTO DE SANTIAGO CUNEO, EL HOMBRE MAS POLEMICO DE LOS MEDIOS, Y LA ACTRIZ XIMENA RIJEL









Santiago Cúneo, Ximena Rijel
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El conmovedor recuerdo de Saula Benavente a 6 meses de la muerte de Luis Brandoni: “A sus pies la eternidad, Sr. Beto”

Una foto frente al espejo de un hotel, un abrazo, una alfombra roja, el campo, un museo, un gato sobre el diario. Saula Benavente abrió su álbum más íntimo para recordar a Luis Brandoni a casi seis meses de su muerte. Con una selección de escenas de su vida juntos, la directora y productora dedicó unas palabras al actor, su compañero durante 13 años.
“Van a ser seis meses. Y a medida que se acumulan, la tristeza va acomodándose y cotizan cada vez más todas esas cosas que hicimos juntos”, escribió Benavente en Instagram, junto a las imágenes que eligió para retratar su vínculo con quien llamaba Beto.
El posteo reúne instantes lejos de los personajes, los estrenos y las funciones. En una de las fotos, ambos se abrazan. En otra, comparten un banco de diseño en un museo de arte. También aparece una postal en blanco y negro: miran hacia el sol y el actor levanta una mano frente a sus ojos, como una visera.
Hay espacio para los eventos públicos, como una alfombra roja, y para las escenas domésticas. Una imagen muestra a Luis leyendo el diario en una mesa, con un gatito sobre las hojas. Otra los encuentra con batas blancas frente al espejo de un hotel. El recorrido suma viajes, días de campo y una dedicatoria que Robert De Niro le escribió al actor argentino.

“Qué maravilla esos viajes, las lecturas en voz alta, las batallas que dimos. Qué maravilla los amigos y el haber sido así, cómplices”, continuó Saula. La publicación no busca explicar cada fotografía. Deja que las imágenes acompañen la evocación de esos años compartidos, entre conversaciones, recorridos y afectos en común.
“A sus pies la eternidad, Sr. Beto”, cerró. La frase puso un punto final al mensaje y recuperó el nombre con el que el círculo íntimo de Brandoni lo reconocía.
Benavente conoció al actor en 2013, durante una celebración organizada por Claudio Segovia. Ambos se movían en ámbitos ligados al teatro, aunque aquella noche marcó el comienzo de una relación que encontró su propia forma desde el inicio. Ella, hija del escenógrafo Saulo Benavente y de la vestuarista Graciela Galán, desarrolló su carrera como directora, productora y guionista. Él sostuvo una trayectoria central en el teatro, el cine y la televisión argentina.

La diferencia de edad, de 33 años, nunca ocupó el centro de la pareja. En cambio, los unieron el interés por la cultura, las charlas largas y una forma particular de estar juntos. Saula Benavente y Luis Brandoni eligieron no convivir: él mantenía su casa en Retiro y ella vivía en Palermo.
“No convivimos porque cada uno tiene sus cosas, pero somos novios. Es muy lindo porque evitamos el desgaste de la convivencia”, dijo Brandoni en una entrevista con Jey Mammón durante la pandemia. El acuerdo no limitaba la cercanía. Hablaban con frecuencia, compartían salidas y acompañaban los proyectos profesionales del otro.


En la casa de Benavente, los animales eran parte del día a día. Perros, gatos, tortugas y otras especies formaban parte de una rutina que el actor conoció de cerca. Brandoni tenía mayor afinidad con los perros, pero ese mundo también integró la cotidianeidad de la pareja.
El actor entabló, además, un vínculo cercano con Baldomero, hijo de Saula. Lo cuidó y lo llevó al teatro, donde el adolescente advirtió la dimensión pública de aquel hombre que, dentro de su entorno familiar, era simplemente Beto.

Durante más de una década, la pareja sostuvo una relación marcada por la independencia, el trabajo y la compañía. Se acompañaron en presentaciones, viajes y encuentros con amigos, sin exponer cada aspecto de su intimidad. Ahora, las fotos que Saula eligió para Instagram ofrecen una mirada a esa historia desde los detalles: una lectura, un paseo, una mesa compartida, una sonrisa frente a un espejo.
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