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Con la vuelta de Messi: La formación de la Selección Argentina vs. Islandia, por el amistoso internacional

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Argentina vs. Honduras. Foto: Twitter @Argentina

Los campeones del mundo se preparan para defender la corona en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026, y este martes 9 de junio, desde las 22.00 horas se enfrentará a la Selección de Islandia en el estadio Jordan-Hare Stadium, ubicado en Auburn, Alabama (Estados Unidos). Este será el último de los amistosos que tendrá la Selección Argentina antes de su debut mundialista.

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El equipo dirigido por Lionel Scaloni viene de vencer 2-0 a Honduras en su primera prueba antes de lo que será el debut en el Mundial 2026. La Selección Argentina, con un equipo alterno, no tuvo problemas para derrotar a la selección centroamericana, en un partido que le sirvió más al entrenador para probar algunos jugadores y darle minutos a otros que venían sin ritmo y recién recuperados de sus respectivas lesiones, como Cristian Romero.

Y para este encuentro frente a Islandia, Lionel Scaloni tiene pensado hacer algunos cambios en el 11 titular, pensando en darle minutos a algunos futbolistas que no participaron en el primer amistoso, como el caso de Lionel Messi, y que arranquen algunos que no lo hicieron ante Honduras, como el mediocampo de la final de Qatar 2022, es decir con Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Enzo Fernández.

Los únicos del mediocampo para arriba que se mantendrían en el equipo inicial, serían Exequiel Palacios y Lautaro Martínez, mientras que aún hay futbolistas que no estarán presentes en este partido pensando en preservarlos para el debut en el Mundial: Gonzalo Montiel, Nahuel Molona, Leandro Paredes, Emiliano Martínez y Julián Álvarez.

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La buena noticia es que Nicolás Paz ya trabaja a la par del grupo y es muy probable que vaya al banco de suplentes para ingresar en el segundo tiempo y sumar minutos con el objetivo de llegar con ritmo al debut frente a Argelia el próximo martes 16 de junio.

Probable formación de la Selección Argentina contra Islandia

Gerónimo Rulli; Nicolás Capaldo o Agustín Giay, Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul, Exequiel Palacios; Lionel Messi y Lautaro Martínez. DT: Lionel Scaloni.

Datos del partido entre Selección Argentina vs. Islandia, por un amistoso

  • Hora: 21.30.
  • TV: TyC Sports.
  • Arbitro: a confirmar.
  • Estadio: Jordan-Hare Stadium, Alabama.

Selección Argentina

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El cambio en la rutina del plantel de la selección argentina que decidió Scaloni después del triunfo ante Jordania en el Mundial

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Scaloni decidió no entrenar después del triunfo ante Jordania (IMAGN IMAGES via Reuters/Jay Biggerstaff)

(Desde Estados Unidos) Habían pasado casi una hora con 45 minutos desde el final del partido hasta que Gio Lo Celso pasó por la zona mixta como el último de los jugadores de la selección argentina tras el triunfo frente a Jordania en el Mundial. El reloj marcaba que ya era domingo 28 en Dallas, lo mismo en Argentina, pero ya entrada la madrugada. Mientras eso sucedía, la delegación partió en un vuelo chárter de regreso a su concentración en Kansas City con la idea de entrenarse el domingo a las 18 (hora local). Pero Lionel Scaloni y su cuerpo técnico cambiaron el plan.

“Día de descanso y recuperación en el hotel”, citó la página de la AFA sobre el cronograma del combinado nacional. De esta manera, el equipo no se dirigió al centro de entrenamiento del Sporting KC (Compass Minerals Center) y se quedaron en el Hotel Origin recuperando el cuerpo de cara a lo que se viene: el primer cruce eliminatorio de la Copa del Mundo ante Cabo Verde, el próximo viernes 3 de julio a las 19 (hora argentina) en el estadio de Miami.

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Más allá de la decisión de darle la jornada libre a los futbolistas, la quinta ocasión que el DT y su staff le otorgan tiempo de descanso a los jugadores en medio del torneo que se disputa en Norteamérica, hay una situación relevante para mencionar. En gran parte de la zona central de los Estados Unidos, existe una alerta por temperaturas extremas. Algo que llegó también a Kansas City y se desarrollará a lo largo de toda la semana.

Según indicaron reportes de varios medios locales, un aviso de calor extremo del Servicio Meteorológico Nacional rige para el área metropolitana de Kansas City y amplias zonas de Misuri y Kansas hasta la medianoche del jueves, ante una racha de altas temperaturas que también mantendrá condiciones sofocantes durante la noche. De acuerdo con la agencia, el índice de calor subirá cada tarde a entre 105 y 110 °F (40,6 a 43,3 °C), con poca o ninguna tregua tras la puesta del sol. Esa combinación de temperatura y humedad elevadas puede impedir que viviendas, superficies urbanas y el cuerpo se enfríen antes del siguiente día de calor.

Messi junto al profe Luis Martín (IMAGN IMAGES via Reuters/Denny Medley)
Messi junto al profe Luis Martín (IMAGN IMAGES via Reuters/Denny Medley)

El pronóstico advierte que varios días consecutivos de calor extremo aumentan el riesgo de enfermedades asociadas a la temperatura, en especial entre adultos mayores, niños muy pequeños y personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o hacen ejercicio al aire libre. En este sentido, la selección argentina, acostumbrada a entrenarse en turno vespertino, deberá estar atenta al factor climático.

La recomendación oficial de las autoridades es hacer pausas frecuentes en la sombra o con aire acondicionado, beber agua y evitar actividad extenuante en las horas más calurosas de la tarde. También se pidió revisar el estado de vecinos y familiares sin acceso confiable a aire acondicionado y no dejar nunca a niños o mascotas en vehículos estacionados, ya que el interior puede volverse mortal en minutos.

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Más allá de esta cuestión que afectará a la población de Kansas y zonas aledañas, hay que mencionar que el técnico de Pujato junto a su equipo de trabajo también decidió cambiar la metodología de la previa de los partidos de la Selección. Es que a diferencia de lo que se vio hasta ahora, el plantel se entrenará el miércoles 1 y por la tarde viajará para instalarse en Miami, un día antes de lo que lo hizo en los dos encuentros que disputó en Dallas.

De esta manera, el denominado día -1 por la FIFA, que tendrá al DT dando la conferencia de prensa en el estadio, también será una jornada con entrenamiento en otra ciudad para la Selección, algo que hasta ahora nunca sucedió. Y otro aspecto a tener en cuenta de cara al partido ante Cabo Verde será el intenso calor que se esperará. Ya lo dijo Scaloni luego del encuentro ante los jordanos: “Es un horario difícil de entender porque va a hacer mucho calor en Miami. Pero bueno, no podemos quejarnos porque todos juegan en horarios similares”.



North America,Soccer,Sport

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“Messi fue suplente mío”: el día que Argentina blindó a la “Pulga” y empezó la leyenda del capitán de la Selección

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El inicio de la leyenda: el primer partido de Messi con la camiseta de la Selección

Hace 22 años, el 29 de junio de 2004, se produjo un acontecimiento que resultó clave para el fútbol argentino: la AFA organizó un amistoso de la Sub 20 frente a su par de Paraguay con el objetivo de “blindar” al por entonces casi ignoto Lionel Messi, que era codiciado por los españoles para sumarlo a su selección.

La Pulga, de por entonces 17 años, ocupó un lugar en el banco de los suplentes con la camiseta con el mismo número, 17. El encuentro se jugó en el estadio de Argentinos Juniors y fueron menos de 500 personas los espectadores que terminaron siendo unos verdaderos privilegiados, al ser testigos de primera mano del inicio de la leyenda de Messi con la celeste y blanca.

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El equipo argentino que salió a jugar contra Paraguay

Argentina, dirigida por Hugo Tocalli, saltó al campo de juego con Nereo Champagne; Lautaro Formica, Ezequiel Garay, Ricardo Villalba; Pablo Zabaleta, René Lima, Juan Manuel Torres, Matías Abelairas; Pablo Barrientos; Ezequiel Lavezzi y Pablo Vitti. En el banco estuvieron Emiliano Molina, Pablo Alvarado, Franco Miranda, Pedro Galván, Messi y Federico Almerares.

El partido terminó 8 a 0 a favor de la Argentina. En el entretiempo hubo doble cambio: Messi y Miranda por Lavezzi y Pitu Abelairas. El crack rosarino anotó el 7-0 y asistió a Pablo Vitti y a Federico Almerares en otras dos conquistas.

Blindaje a Messi en la Selección
La formación del equipo dirigido por Hugo Tocalli

Abelairas, por entonces futbolista de River y uno de los principales protagonistas de aquella jornada histórica rememoró el acontecimiento con Infobae. “Messi fue suplente mío”, recordó entre risas Pitu.

-¿Ustedes sabían que era un partido para blindarlo?

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-No sabíamos nada. Pensamos que eran partidos amistosos como solíamos hacer. Nos enteramos antes del primer entrenamiento que venía un chico de Barcelona categoría 87. Nosotros éramos categoría 85. Con dos años menos era 20 veces mejor que nosotros. Nos sorprendió a todos.

-¿Cómo se enteraron de la llegada de Messi?

-Esto fue en junio del 2004. Nosotros nos juntábamos siempre a entrenar. La categoría era la 85 y él vino con dos años menos, 87. Nos enteramos que iban a hacer unos partidos, pero no sabíamos bien que era por Messi. Teníamos que jugar dos partidos amistosos, uno con Paraguay en cancha de Argentinos Juniors y uno con Uruguay en Colonia, de visitante. Al momento de presentarnos a entrenar nos dijeron que iba a venir un chico de Barcelona, que estaba en las inferiores del equipo español.

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Blindaje a Messi en la Selección
Messi estuvo en el banco de suplentes con la camiseta 17

-¿Y cómo fue aquel primer contacto con Leo?

-Nosotros nos creíamos los mejores porque acá jugábamos en River, en Boca, en clubes grandes, en San Lorenzo, Racing… al principio lo mirábamos como medio de reojo. Me acuerdo que ni bien llegó a la primer práctica saludó a todos, pero no hablaba, no decía nada. Era muy tímido, agachaba la cabeza, era muy vergonzoso.

-¿Cómo fue la primera practica?

Nos bailó a todos (risas), a todos, con dos años menos. Nosotros éramos categoría 85 y él, 87. En la primera práctica volaba, tenía dos velocidades más que nosotros y nos quedamos muy sorprendidos. También nos sorprendió con los controles que tenía, los controles en velocidad. No lo podíamos agarrar, era impresionante.

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-Después en el partido Leo estuvo en el banco

-Sí, entrenamos tres días y después fuimos a jugar con Paraguay. Me acuerdo que en ese partido él va al banco y entra en el segundo tiempo. Yo fui titular y él entra en el entretiempo. Salimos dos jugadores (NdR: Abelairas y Lavezzi) y entraron Leo y Franco Miranda. No sé si entró específicamente por mí, entonces me da vergüenza contarlo porque es como que Messi entró por mí, increíble (risas).

Primer partido de Lionel Messi en la selección argentina
Leo marcó un gol y dio dos asistencias ese día

-Encima en el partido juega muy bien

Ahí Leo jugó todo el segundo tiempo y la rompió toda, metió el golazo ese que salió por todos lados. Después del partido me acuerdo que todos nos acercamos a felicitarlo y él miraba para abajo, le daba vergüenza, como que quería pasar desapercibido, pero no podía, porque la descosió. Después de ese partido, en tres días, teníamos que jugar contra Uruguay, en Colonia. Me acuerdo que viajamos en Buquebus y ahí ya se empezó a soltar un poquito más, ya empezó a charlar un poco más. Nos contaba un poco su estadía ahí en Barcelona, que ellos jugaban en cancha de césped sintético siempre y entrenaban también así. Nos contaba un poco cómo entrenaban. Ya empezó como a hablar un poco más. Y en ese partido con Uruguay fuimos los dos al banco. Perdíamos 2 a 0 y lo dimos vuelta 3 a 2. Metió dos goles Messi y uno Lavezzi. Me acuerdo que entramos los dos juntos, al mismo tiempo, íbamos perdiendo y yo le digo: “Bueno, Leo, tenés que meter el gol del empate”. Y no me contestó nada, agachó la cabeza como que le daba vergüenza. Y al final entró él, metió dos goles y ganamos 3 a 2 ese partido. Después de esos dos amistosos nos fuimos recontra asombrados de lo que jugaba este pibito. Eso fue en junio y en octubre del mismo año él debuta en Barcelona. Ahí ya nos empezamos a dar cuenta del jugador que habíamos tenido la suerte de ver iniciar su camino en la Selección.

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Messi

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De una cómoda victoria, al sufrimiento del empate inesperado y la gloria final: a 40 años del título mundial en México

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Los goles de la inolvidable final de México 86 (Archivo Prisma)

Aquella frase. Habían transcurrido 55 días desde ese mediodía del lunes 5 de mayo, cuando la delegación argentina pisó suelo mexicano. Al ser abordado por los periodistas, en relación al porqué de tanta antelación, ya que la Copa del Mundo comenzaba el 31 de ese mes, un Carlos Bilardo tan serio como seguro respondió: “Somos los primeros en llegar, porque seremos los últimos en irnos”. Esas palabras despertaron algunas sonrisas socarronas en nuestro país, sobre todo de aquellos que no confiaban y habían hecho una dura campaña contra el Narigón. La realidad, le dio la razón al doctor, porque el 29 de junio de 1986 se tiñó para siempre de celeste y blanco, como broche de una coronación limpia y justa.

La final con Alemania. Lo que parecía una utopía hasta horas antes de comenzar el Mundial, fue una maravillosa realidad para ese equipo argentino, que paso a paso, fue edificando una gran cohesión dentro y fuera de la cancha, con cambios tácticos acertados, una muy buena convivencia y un Diego Maradona como nunca antes ni después podríamos disfrutar.

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El equipo antes de la final. Parados: Sergio Batista, José Luis Cuciuffo, Julio Olarticoechea, Nery Pumpido, José Luis Brown, Oscar Ruggeri y Diego Maradona. Abajo: Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Héctor Enrique y Jorge Valdano

Las horas previas a la final fueron de mucha ansiedad, donde pocos futbolistas lograron conciliar el sueño la noche anterior. Uno de ellos fue Jorge Valdano, que recordó una situación muy especial: “Era el partido más importante de mi vida. Y así estaba mentalizado. Apenas salí de mi habitación, lo crucé a Bilardo. En medio de la charla me dijo: ‘La final es uno contra uno. El que gana el duelo, hace campeón a su país’. Con lógica le respondí que lógicamente, si Diego superaba su marca, estaríamos cerca de la consagración. Me lo negó, puntualizando que, si yo le ganaba el duelo a Briegel, ganábamos. Me quedé pensando, porque me estaba enviando a hacer una función que jamás había desarrollado y que sentía impropia para un delantero. En el primer pique en el que seguí a ese tanque alemán, casi me quedo sin aire. Entonces me dije: ‘Jorge, es un acto por la patria’ (risas). Y así lo cumplí”.

Para el doctor Bilardo era muy importante seguir adelante con las costumbres, como describió en su autobiografía: “No hicimos las valijas, como no las habíamos preparado en todos los encuentros anteriores, a pesar que esa noche, terminara como terminara todo, nos volvíamos a Argentina. Cuando nos acercamos al micro, advertimos que nos habían asignado como 20 policías en motocicletas, pero exigimos que solo viajaran al frente Jesús y Tobías, los dos que nos acompañaron a lo largo de todo el campeonato. Como siempre, el conductor puso un cassette con la canción Gigante chiquito de Sergio Denis. El tema era más largo que lo que duraba el recorrido, entonces el chofer avanzó lentamente hasta que el vehículo entró al estacionamiento de la cancha justo cuando terminaba la canción”.

Dos futbolistas y un árbitro en un campo de fútbol. Un jugador con camiseta argentina y otro con camiseta verde se dan la mano junto a un banderín
Saludo de capitanes entre Diego Maradona y Karl-Hainz Rummenigge, con el juez de línea Benny Ulloa de testigo

Alemania también había ido de menor a mayor en el Mundial. Fue irregular en la fase de grupos donde igualó con Uruguay 1-1, superó a Escocia 2-1 y cayó ante Dinamarca 2-0, quedando en el segundo puesto de la zona. En los octavos de final fue muy parejo el partido ante Marruecos, ganando por 1-0 gol de Lothar Matthäus sobre el final. En los cuartos igualó en cero con México, avanzando por penales, mientras que en la semifinal fue superior a Francia, como marcó el 2-0 final.

El estadio Azteca mostró toda su imponencia, con 115.000 asistentes, en un mediodía a pleno sol. Bilardo mantuvo el esquema 3 – 5 – 2, con Brown de líbero y los stoppers con marcas personales: Cuciuffo sobre Allofs y Ruggeri con Rummenigge. Y luego la acostumbrada movilidad del resto del equipo en derredor del Checho Batista en el centro del campo.

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Cancha de fútbol con césped, arco blanco y pelota. Tres jugadores en acción: uno con camiseta celeste y blanca, dos con camiseta verde. Público en tribunas
Jorge Valdano termina una jugada personal y convierte el segundo gol

La primera situación de cierto riesgo fue en la valla alemana cuando el arquero Schumacher, como anticipo de una floja tarde, se complicó con un centro pasado, pero no tan difícil, lanzado por Olarticoechea desde la izquierda. A los pocos minutos, los alemanes tuvieron su acercamiento con un tiro libre al borde del área. La jugada terminó en las manos de Pumpido, pero el árbitro brasileño Romualdo Arphi Filho, lo hizo ejecutar de nuevo, ya que no había dado la orden. Diego protestó y se ganó la tarjeta amarilla. El remate, finalmente, pegó en la barrera, sin ninguna consecuencia.

A los 23 llegó la apertura del marcador. Una buena combinación por la derecha entre Diego y Cuciuffo terminó cuando éste recibió una dura infracción. ¿Cuántas veces habrá repetido, en interminables sesiones de entrenamiento, durante los tres años anteriores, Jorge Burruchaga la ejecución de un tiro libre desde esa posición? Tomó carrera y sacó un centro alto, pasado con respecto al arquero, con enorme precisión para que cayera en la cabeza de algún compañero.

Dos hombres vestidos con uniformes de fútbol de Argentina se abrazan en un campo de césped. Uno lleva el número 10 en la espalda. Llevan pantaloneta negra
Diego Maradona y Jorge Valdano festejan el segundo gol. Parecía una tarde tranquila para la selección argentina

La salida a destiempo de Schumacher hizo su parte y Tata Brown, el resto, ganando en el salto a Maradona y a Batista, para clavar ese frentazo que ya es leyenda en nuestro fútbol. “El hombre que viene del pueblo más humilde de toda la Argentina, el que viene de Ranchos, saltó entre los ranchos alemanes”, dijo Víctor Hugo Morales en su relato para coronar el gol que empezaba a marcar el rumbo de la final. Alemania fue en busca del empate y estuvo cerca en un centro pasado que bajaron al borde del área chica, por donde Rummenigge le ganó a Ruggeri para rematar forzado y alto.

Para el inicio del complemento, Franz Beckenbauer mandó a la cancha a Voeller por un Allofs que casi no había tocado la pelota por la gran marca de Cuciuffo. La primera del segundo tiempo fue para Argentina, en un contragolpe que comandó Burruchaga, llegando hasta el área rival, donde fue bloqueado cuando iba a rematar. Al concluir esa maniobra, llegó la preocupación. El Tata Brown estaba tendido en el césped, tomándose el hombro derecho. Quedó para el recuerdo la imagen del doctor Madero, llevándose el índice al ojo derecho, en el símbolo inequívoco que la situación era de alerta. Al líbero no lo iban a sacar de ese partido de ninguna manera. Con inmenso dolor continúo, haciendo un agujero en su camiseta, sitio donde colgó su brazo a modo de cabestrillo. Un héroe futbolero.

Tres paneles: jugador con camiseta argentina y otro con camiseta alemana disputan un balón, portero con camiseta amarilla. Césped, público y vallas publicitarias
Secuencia del tercer gol. La obra cumbre en la carrera de Jorge Burruchaga

A los 11 minutos, Pumpido descolgó un centro y se la dio a Valdano en posición de lateral derecho. Trabó y ganó frente a un rival y a la altura del círculo central se la pasó a Maradona, mientras hacía un excelente pique diagonal. Diego al Negro Enrique, que esperó el momento justo para volver a habilitar a Valdano, ya en su zona de confort, a la izquierda del ataque. Avanzó hasta pisar el área y definir con calidad ante el achique de Schumacher.

Parecía definido. Por la superioridad de uno sobre el otro y con una enorme chance, cuando Enrique picó habilitado y quedaba solo con el arquero, pero el juez de línea Ulloa le sancionó un insólito offside. Beckenbauer se la jugó poniendo al veterano gigante Hoennes. La fórmula de buscar por arriba, le iba a dar resultado. Argentina parecía tener todo controlado a diez minutos del final. Un tiro de esquina ejecutado por Brehme, fue peinado en el primer palo, para que Rummenigge la empujara en la boca del arco.

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A los 81, la historia se iba a complicar aún más. Pumpido quiso ir a buscar una pelota que se iba afuera tocada por un rival, y lo único que hizo fue mandarla al córner. Otra vez desde el mismo lugar el centro de Brehme, la bajaron al punto penal y Voeller metió el frentazo para congelarnos el corazón. Del posible 3-0 a ese inaudito 2-2.

Un hombre con camiseta de fútbol albiceleste levanta un trofeo dorado con ambas manos, rodeado de personas, algunas con cámaras, sobre un campo de césped
Diego en la gloria. Argentina también

El público mexicano, volcado desde el inicio del torneo en contra de Argentina, explotó de júbilo, al tiempo que los futbolistas de Bilardo se miraban atónitos. Diego llevaba la pelota hacia el círculo central para reanudar, en medio de los más variados insultos. Fue allí que Burruchaga le dijo: “Ahora vamos y lo ganamos”.

Y el destino quería que fuese él mismo el autor del gol de la victoria, que así evocó: “Cuando ví que la pelota le llegaba a Maradona, imaginé que la defensa alemana trataría de dejarnos en offside. Le grité a Diego, que estaba de espaldas a mí, reafirmando que parecía que tenía ojos en la nuca. Salí corriendo tras la habilitación con Briegel persiguiéndome, pero no llegué a verlo en ningún momento. Yo solo veía el arco a lo lejos y claramente a Schumacher, porque estaba todo de amarillo, lo cual me ayudó a calcular la distancia hacia el arco. Mi primera idea era picarla, pero al final me salió tirársela entre las piernas. Fue la carrera más larga y excitante de mi vida. Después del gol, me dejé caer de rodillas y lo mismo hizo el Checho Batista, que estaba también muy cansado. Por su barba, pensé que era como si Jesucristo se hubiera aparecido para decirnos que estábamos destinados a ser campeones”.

Quedaban un puñado de minutos, que se nos hicieron eternos frente al televisor. Casi no mirábamos el partido, sino que seguíamos los movimientos del árbitro. Y cuando Arphi hizo soñar su silbato, nos sentimos en la gloria. En una ráfaga se había pasado ese mes mágico. Ese Mundial al que Argentina parecía llegar como un simple participante, a donde eran pocos los que confiaban. Era la hora más gloriosa para un técnico trabajador, meticuloso y detallista, que había logrado imponer sus ideas, dándole una impronta muy particular, a partir de un sistema táctico que luego comenzó a utilizarse con mayor asiduidad.

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Diego recorrió el estrecho pasillo que conducía a los campeones en busca del anhelado trofeo. El titular de la FIFA, Joao Havelange, se lo pasó a Miguel de Lamadrid, presidente de México. Apenas un instante más tarde, le estrechó la diestra e inmediatamente Maradona cumplió su sueño. Y el nuestro. De verlo besar y levantar la Copa del Mundo, en una postal que nunca nos podremos olvidar. Iban a pasar 36 años, para repetir ese sentimiento, con el otro genio capitán, de brazalete y número 10 en la espalda.

La fiesta se desató en la cancha, con una vuelta olímpica multitudinaria, plena de banderas, incluida una que era un símbolo con su inscripción: “Perdón Bilardo”. Esa alegría se trasladó al vestuario, con la locura de todos. Menos uno. El Narigón se quedó sentado en un banco, sin poder creer que a un equipo suyo le hicieran dos goles de pelota parada en menos de diez minutos…

El día siguiente fue un hermoso delirio popular, cuando la delegación llegó al país y se trasladó, por momentos a paso de hombre, desde Ezeiza hasta la Casa Rosada. La Plaza de Mayo desbordaba de gente, que desafiaba el frío. La apoteosis se dio cuando Diego, trofeo en mano, salió al balcón. Enseguida, pidió cambiar el “Maradona, Maradona”, por “Argentina, Argentina”. Era justo. Todos habíamos aportado para ganar ese título, que poco tiempo antes, parecía imposible.

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