ECONOMIA
Crédito en dólares: 8 de cada 10 préstamos en el sector agropecuario se pactan en moneda extranjera

En un contexto de relativa estabilidad cambiaria, el dólar se consolidó como la moneda de preferencia para el financiamiento del sector agropecuario. Durante el primer semestre de 2026, el 81% de las operaciones de crédito registradas en la plataforma Nera se pactó en dólares, 30 puntos porcentuales más que en el mismo período del año pasado.
La preferencia por el dólar se da en un sector que requiere un volumen elevado de financiamiento para sostener su actividad. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los productores destinan alrededor de USD 30.000 millones por campaña a la agricultura, considerando los seis principales cultivos, mientras que la ganadería también demanda financiamiento a través de créditos bancarios, comerciales y de proveedores.
La demanda de financiamiento varía según la actividad. En agricultura, los principales destinos fueron la protección y nutrición de cultivos y la compra de semillas. En ganadería, en tanto, el crédito se orientó principalmente a la nutrición, la mejora genética, la invernada y la retención de vientres.

En paralelo, el financiamiento digital mostró un fuerte crecimiento y acumuló un 40% más de operaciones a nivel interanual. “El primer semestre de 2026 confirmó que el productor elige crédito embebido para financiar sus insumos o hacienda, agilizando la operatoria con sus proveedores de manera directa. En un escenario de márgenes ajustados, contar con este tipo de herramientas puede marcar la diferencia en la rentabilidad del negocio”, señaló Marcos Herbin, CEO en Nera.
El informe destacó el regreso de las líneas de financiamiento en dólares para la actividad pecuaria y el lanzamiento de un nuevo producto, denominado Crédito Ganadero Garantizado, que permite acceder a fondos de libre disponibilidad utilizando animales como respaldo.
Mientras tanto, el Gobierno anunció la semana pasada una flexibilización para el otorgamiento de créditos en dólares a todas las empresas, permitiendo a los bancos prestar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera sin limitarse solo a empresas generadoras de dólares o con garantía.
Las restricciones previas al anuncio se habían establecido tras la crisis de 2001 para evitar un descalce de monedas en el sistema financiero: una eventual devaluación podía volver impagables los préstamos en dólares y, al mismo tiempo, comprometer la capacidad de los bancos para devolver los depósitos denominados en esa moneda.
La nueva normativa apunta a “incrementar el financiamiento disponible para la inversión privada”, lo que, en palabras del Banco Central, podría “impulsar la actividad económica, la productividad y el empleo, y reducir la dependencia del financiamiento externo”.
Evolución de las tasas
Otro dato relevante es que durante los últimos 12 meses, las tasas de mercado bajaron más de 30% tanto en pesos como en dólares y se mantuvieron estables durante el primer semestre. Si se toma como referencia el fuerte pico registrado en octubre por el contexto electoral, la caída de las tasas en moneda local supera el 60%.

Además, más de la mitad de los créditos se otorgó a tasas inferiores a las tasas de referencia del mercado. En algunos casos, las líneas denominadas en dólares llegaron a tener una tasa de 0%, principalmente debido a condiciones especiales ofrecidas por proveedores como incentivo comercial para sus clientes.
En cuanto a los plazos, el 54% de los créditos se pactó a 12 meses, una modalidad que permite hacer coincidir los vencimientos con el momento de la cosecha. El informe también detectó un mayor uso de créditos a 270 días en diciembre, asociado al crecimiento del maíz tardío y a la necesidad de extender los plazos cuando la cosecha se desplaza más allá de julio.
El financiamiento respaldado por producción también mostró un crecimiento. Durante el semestre se utilizaron más de 260.000 toneladas de granos como garantía, con la participación de 37 acopios, corredoras, exportadoras y cooperativas registradas en la plataforma.
El 69% de los contratos se pactó con precio a fijar. El maíz representó el 43% de los cultivos utilizados como respaldo, seguido por la soja, con 40%, y el trigo, con 12%.
Martina Donath, Directora de Producto en Nera, dijo: “El agro argentino tiene todavía un enorme potencial de crecimiento, y el crédito es la próxima frontera para destrabarlo. La tecnología es la palanca que va a permitir que ese crédito fluya mejor, más rápido y con mejores condiciones para el productor”.
Según explicó, esa transformación se apoya en tres frentes: el crédito embebido en el momento de la compra, el uso de datos e inteligencia artificial para personalizar la oferta crediticia, optimizar la toma decisiones y el desarrollo de nuevos productos financieros sobre activos reales del campo.
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ECONOMIA
La longevidad es femenina y eso transformará la economía

Durante décadas, gran parte de la riqueza, la inversión y las decisiones económicas estuvieron concentradas en manos masculinas. Ese equilibrio está cambiando y, con él, puede cambiar también la forma en que se asignan los recursos y se definen prioridades económicas.
En su libro 2030: How Today’s Biggest Trends Will Collide and Reshape the Future of Everything [2030: Cómo las mayores tendencias actuales confluirán y transformarán el futuro de todo], Mauro F. Guillén identifica el crecimiento del poder económico femenino como una de las grandes transformaciones de esta década. Su proyección era que hacia 2030 las mujeres llegarían a controlar más de la mitad de la riqueza mundial. El dato es relevante no sólo por su magnitud, sino por lo que implica en términos de capacidad de decisión: mayor patrimonio significa también mayor influencia sobre el consumo, el ahorro, la inversión, la protección financiera y la forma en que se administran los riesgos.

Más riqueza en manos de mujeres cambia la estructura del poder económico
El crecimiento del poder económico femenino no debería leerse únicamente como una redistribución cuantitativa de la riqueza. También supone una modificación en quién decide sobre esa riqueza y, por lo tanto, en qué necesidades, industrias y objetivos pueden ganar peso.
Guillén señala que existen diferencias en los patrones de consumo y de asignación de recursos. En términos generales, observa una mayor propensión de las mujeres a destinar recursos a educación, salud y seguros. Si esa tendencia se combina con una participación creciente en el patrimonio, el emprendimiento y el liderazgo empresarial, el impacto puede extenderse mucho más allá de las decisiones individuales.
No cambia solamente quién controla el dinero. También puede cambiar el destino de ese dinero y, con ello, la relevancia de determinados mercados y servicios.

Del consumo inmediato a las decisiones de largo plazo
Hay un aspecto especialmente interesante en los sectores que Guillén identifica. Educación, salud, prevención, seguros y protección financiera tienen algo en común: muchas veces sus beneficios no se ven de manera inmediata.
Invertir en educación significa construir capacidades cuyo retorno puede extenderse durante décadas. Invertir en salud o prevención supone actuar hoy para reducir riesgos futuros. Contratar un seguro implica anticiparse a una contingencia que todavía no ocurrió. Ahorrar requiere resignar consumo presente para generar seguridad futura.
Guillén no plantea de manera explícita que las mujeres tengan necesariamente una visión más orientada al largo plazo, y sería una simplificación afirmar eso. Sin embargo, sí aparece una conexión relevante: algunos de los rubros hacia los que las mujeres tienden a orientar una mayor proporción de sus recursos son, por naturaleza, inversiones con horizontes temporales más extensos.
Esto adquiere una importancia particular en un contexto en el que la economía, las empresas y las políticas públicas están obligadas a pensar cada vez más allá del corto plazo.

Decisiones que atraviesan generaciones
El impacto de estas decisiones tampoco termina necesariamente en la persona que las toma. Buena parte de los recursos destinados a salud, educación, protección o ahorro tiene efectos sobre el conjunto de la familia y puede alcanzar a varias generaciones.
Una decisión sobre educación puede afectar las oportunidades futuras de los hijos. Una decisión sobre ahorro o seguros puede proteger a una pareja o a una familia frente a determinados riesgos. Una inversión en salud puede reducir necesidades de cuidado futuras. En sociedades donde conviven durante más tiempo hijos, padres, abuelos y hasta bisabuelos, estas decisiones adquieren una dimensión cada vez más intergeneracional.
El crecimiento del poder económico femenino puede, por lo tanto, tener un efecto multiplicador. No se limita a modificar el bienestar de quien administra los recursos, sino que puede influir sobre la seguridad y las oportunidades de toda una red familiar.
Del hogar a los mercados y las organizaciones
Guillén también anticipa un crecimiento de la presencia femenina en el emprendimiento, el liderazgo y la propiedad de empresas. Eso implica que estos patrones de decisión pueden trasladarse progresivamente desde el ámbito doméstico hacia las organizaciones y los mercados.

A medida que aumenta la participación de las mujeres en posiciones de decisión, sus preferencias y prioridades pueden influir sobre qué productos se diseñan, qué servicios se desarrollan, qué riesgos se cubren y qué necesidades reciben mayor atención. Salud, educación, seguros y servicios financieros son algunos de los sectores en los que esta transformación puede resultar especialmente visible.
Por eso, el cambio no debería analizarse solamente desde una perspectiva de igualdad o participación. También tiene una dimensión económica: una modificación profunda en quién controla la riqueza puede terminar alterando la dirección de la innovación y el crecimiento de industrias enteras.
La conexión con la longevidad
Esta transformación se vuelve todavía más significativa cuando la analizamos desde la longevidad. Vivir más años obliga a extender casi todas nuestras agendas económicas y personales. Las personas deberán financiar períodos de retiro más prolongados, sostener la salud durante más décadas, actualizar conocimientos varias veces a lo largo de su vida y prepararse para convivir con más generaciones al mismo tiempo.
En ese escenario, educación, prevención, ahorro, seguros y protección financiera dejan de ser decisiones secundarias. Se convierten en parte de la infraestructura necesaria para sostener vidas que pueden extenderse hasta los 90 o 100 años.

Por eso, el aumento del poder económico femenino puede tener una relevancia particular en una sociedad longeva. Las mujeres no sólo viven, en promedio, más años. También tendrán una participación creciente en las decisiones económicas que determinarán cómo se financian, protegen y organizan esas vidas más largas.
En una economía acostumbrada a medir resultados en meses o trimestres, la longevidad obliga a pensar en horizontes mucho más extensos. Y el cambio en quién controla la riqueza puede convertirse en una de las fuerzas que ayuden a desplazar parte de esas decisiones hacia el largo plazo.
[Artículo publicado originalmente en The Shift ]
Mauro Guillén,Editorial Océano,ensayo
ECONOMIA
Un informe comparó la pérdida del empleo formal con un antecedente histórico: el ejemplo del país que sufrió años antes de repuntar

Un estudio del Centro de Empresa y Crecimiento (CEC) del IAE Business School comparó la situación del empleo formal en la Argentina con la de Australia a comienzos de los años noventa. El documento plantea que, a nivel local, la actividad económica recuperó terreno desde fines de 2023, pero con un mercado laboral formal comprometido. En Australia ya pasó algo similar hace décadas y el informe describe cómo el resultado de todo ese proceso puede dar algunos indicios de lo que le espera a la economía argentina.
Los datos estadísticos muestran con precisión lo que está pasando. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2026, el PBI real creció 5,8% en Argentina. En el mismo período, el empleo registrado total y el empleo privado registrado cayeron aproximadamente 4 por ciento. La fecha de partida coincide con la llegada del gobierno de Javier Milei y el inicio del actual programa de estabilización macroeconómica.

El CEC aclara que el fenómeno tiene antecedentes locales. Entre 2012 y 2026, el empleo registrado total creció, pero el empleo privado registrado permaneció prácticamente estancado. Según el estudio, la divergencia reciente entre producto y empleo se inserta en una trayectoria más extensa de bajo dinamismo del empleo asalariado privado.
El agregado del empleo registrado, además, combina modalidades con evoluciones contrastantes. El monotributo supera en 7,9% el nivel de fines de 2023 y los autónomos se mantienen prácticamente estables. El empleo privado registrado, el empleo público y el de casas particulares permanecen por debajo del nivel que tenían antes de la llegada del gobierno.
Un antecedente para mirar
Según el estudio, el patrón argentino, con un PBI que recupera terreno mientras el empleo registrado permanece rezagado, “tiene un antecedente de magnitud similar en la experiencia australiana”. El documento sostiene que Australia atravesó una dinámica parecida mientras implementaba reformas que transformaron las condiciones de competencia y la organización productiva del país. A principios de los noventa hubo un período de desacople entre PBI y empleo en el que la recuperación de la actividad no se tradujo de forma inmediata en una recuperación del empleo, en particular del asalariado privado.
El IAE recuerda que Australia había tenido un intento de apertura comercial en 1973 y que en 1983 inició una agenda de reformas con medidas sucesivas. Incluyó la desregulación financiera, la flotación del tipo de cambio, reducciones arancelarias, privatizaciones, reformas laborales y nuevas reglas fiscales y monetarias. La agenda se extendió durante más de una década y atravesó distintos gobiernos, ciclos económicos y shocks externos.
La cronología histórica ordena el proceso en tres etapas. La primera ola, entre 1983 y 1987, abarcó la flotación del tipo de cambio y la apertura financiera. La segunda, de 1988 a 1993, incluyó la apertura comercial y la reforma laboral. La tercera, de 1994 a 2000, se centró en la disciplina fiscal y la política monetaria. El mismo esquema registra una Cumbre Económica Nacional con consenso tripartito en 1983 y un acuerdo, identificado como “El Accord”, que duró 13 años y cinco elecciones.
El costo en empleo
El recorrido, según el CEC, “tuvo momentos de dolor”. En 1983, la tasa de desempleo australiana alcanzaba el 10 por ciento. La primera ola de reformas contribuyó a ordenar la macroeconomía, pero no eliminó las dificultades de la transición, que coexistieron con sectores en reconversión, tensiones laborales y una nueva recesión a comienzos de los noventa.
El momento más duro llegó en 1993, cuando el desempleo volvió a 11 por ciento. Entre 1990 y 1993 se perdieron más de 200 mil puestos de trabajo. La tasa de desocupación, que en 1989 era de 6%, tardó más de una década en volver a ese nivel, recién alcanzado en el año 2000. Para el informe, esa persistencia muestra que los costos laborales de una transición “pueden prolongarse incluso después de que la economía retoma su crecimiento”.
El desacople, en números
El estudio cuantifica la brecha australiana (entre empleo y PBI). Tomando como referencia el cuarto trimestre de 1989, cuando se profundizó la apertura comercial mediante un plan de reducción de aranceles, hacia el segundo trimestre de 1993 el PBI se ubicaba 6% por encima. El empleo asalariado privado, en cambio, todavía permanecía 3% por debajo de ese nivel. “La economía había vuelto a expandirse, pero las empresas aún no habían recuperado plenamente la demanda de trabajo”, analizaron los especialistas que elaboraron el informe.
El paralelo con la Argentina es directo, aunque con períodos distintos: aquí el PBI está 5,8% arriba de su nivel de fines de 2023 y el empleo privado registrado, cerca de 4% abajo. En Australia, la recuperación laboral llegó en el segundo trimestre de 1994. Según el CEC, cuando el crecimiento se consolidó, la inversión respondió y la economía ganó capacidad de adaptación, el empleo total y el asalariado privado retomaron una trayectoria ascendente. El informe lo plantea como un problema de tiempos: “El punto no es que el empleo pueda esperar indefinidamente, sino que el vínculo entre crecimiento y contratación tiene rezagos, especialmente cuando una economía atraviesa una reconversión profunda”.
Por qué Australia salió adelante
IAE Business School no atribuye el crecimiento de la economía australiana a haber evitado los costos, sino a haber sostenido la dirección de las reformas. Asimismo, destaca la construcción de acuerdos para administrarlas y por complementar los cambios macroeconómicos con medidas que mejoraron el funcionamiento de los mercados.
Pasado el período de reformas, Australia encontró viendo a favor en el contexto internacional. Luego diez años de crecimiento promedio del PBI de 4% y un piso de desempleo de 4,3% en 2008, llegaron el boom de las commodities y el shock de demanda de China. “El proceso de transformación ya estaba terminado y el país tuvo mayor capacidad para aprovechar la oportunidad”, explica el informe.
Qué deja la comparación para la Argentina
El análisis de los expertos aclara que el caso australiano no ofrece “una promesa automática ni una excusa para desatender el presente”. Su lectura es que la comparación deja una advertencia y una guía. La advertencia es que los costos laborales de la transición son reales y deben monitorearse con rigor. La guía es que la estabilidad macroeconómica necesita persistencia y debe complementarse con condiciones concretas para invertir, emprender, capacitar trabajadores y expandir empresas.

En ese marco, el estudio puso el foco en la cantidad de empresas activas y su impacto en el empleo. En concreto, IAE señaló que, según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, las empresas empleadoras pasaron de unas 569 mil a 540 mil entre el cuarto trimestre de 2023 y el cuarto trimestre de 2025, y los puestos de trabajo asalariado privado registrado, bajaron de 6,372 millones a 6,186 millones.
Para los expertos, un cambio sostenido de esos valores sería una señal observable de recuperación, y esa es su vara de medición: “La prueba de sostenibilidad de la transformación económica no será solo cuántos empleos se preservan hoy, sino cuántas empresas nuevas empiezan a crear los empleos de mañana”.
ECONOMIA
Cuánto cobran albañiles y trabajadores de UOCRA en octubre 2026

- Oficial especializado: $ 7.697 por hora
- Oficial: $ 6.585 por hora
- Medio oficial: $ 6.085 por hora
- Ayudante: $ 5.601 por hora
- Sereno: $ 1.017.485 por mes
- Oficial especializado: $ 8.544 por hora
- Oficial: $ 7.313 por hora
- Medio oficial: $ 6.745 por hora
- Ayudante: $ 6.245 por hora
- Sereno: $ 1.133.523 por mes

- Oficial especializado: $ 11.817 por hora
- Oficial: $ 11.079 por hora
- Medio oficial: $ 10.691 por hora
- Ayudante: $ 10.381 por hora
- Sereno: $ 1.701.015 por mes
- Oficial especializado: $ 15.395 por hora
- Oficial: $ 13.169 por hora
- Medio oficial: $ 12.170 por hora
- Ayudante: $ 11.201 por hora
- Sereno: $ 2.034.971 por mes
- Empalme: $ 17.813 por hora en la Zona C-Austral
- Líneas e Instalación: $ 17.327 por hora en la Zona C-Austral
- Canalización: $ 16.881 por hora en la Zona C-Austral

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