POLITICA
Cuántos proyectos llevan presentados los diputados que ingresaron en diciembre

Este mes se cumplieron seis meses del funcionamiento del nuevo Congreso de la Nación, tras la asunción de 127 diputados el pasado 10 de diciembre, la mitad del total de sus miembros. De ese total, 95 fueron debutantes, sin experiencia previa en la Cámara baja.
En este primer semestre de 2026, se presentaron un total de 1.354 proyectos de ley, 691 de resolución (pedidos de informes) y 1.088 de declaración.
La mayoría de las iniciativas de ley fueron impulsadas por diputados de la oposición, algo usual históricamente, ya que son los más proclives a presentar proyectos que buscan marcarle la agenda al oficialismo.
El bloque con más integrantes nuevos es el de La Libertad Avanza (LLA): 55 de sus 95 miembros actuales. Es el que más creció respecto del período anterior y, hoy, es el más numeroso. A su vez, es bancada en la que la mayoría de sus integrantes no tenían experiencia legislativa, o incluso política previa, cuando ingresaron.
Le sigue en cantidad de debutantes el bloque de Unión por la Patria (UxP), con 43 legisladores nuevos de 93 miembros. El peronismo/kirchnerismo es la segunda minoría y es el sector que tuvo una mayor renovación de integrantes, aunque – a diferencia de LLA – con militancia previa de algún tipo.
Lejos en número, luego, aparecen el bloque de Provincias Unidas con 7 miembros nuevos de una bancada de 18; el PRO, con 6 diputados que ingresaron en diciembre de sus 12 actuales; la UCR, con 4 nuevos de 6.
A continuación, siguen los espacios provinciales y de izquierda: el bloque Independencia, que responde al mandatario tucumano Osvaldo Jaldo, con dos integrantes debutantes de un total de 3; Innovación Federal, con dos diputados nuevos de un total de 9 que tiene esta bancada integrada por representantes de Misiones, Salta, San Luis y Formosa; el PTS-Frente de Izquierda con una renovación de sus dos integrantes; Elijo Catamarca, alineado con el mandatario peronista Raúl Jalil, con un legislador nuevo de los tres que forman esta bancada que se abrió de UxP; el Partido Obrero en el Frente de Izquierda, con uno nuevo de de uss dos miembros; Producción y Trabajo, ídem; y finalmente, los monobloques Defendamos Córdoba, La Neuquinidad y Primero San Luis, cuyos integrantes debutaron el 10 de diciembre.
Los de menor productividad
Del análisis de los datos publicados en el sitio web de la Cámara baja que hizo Infobae, 24 diputados presentaron menos de 10 proyectos en total, incluidos los de ley, resolución y declaración: 18 legisladores son de LLA, 2 son de la UCR y del bloque Independencia, y el resto de La Neuquinidad y de Primero San Luis.
De los 127 nuevos legisladores, 4 no presentaron ningún proyecto de ley en estos seis meses desde el 10 de diciembre, todos de La Libertad Avanza, los de “menor productividad” legislativa.
Los proyectos de ley son las más relevantes, y requieren la aprobación de ambas Cámaras, a diferencia de los de resolución y declaración que se refieren a cuestiones internas del cuerpo, pedidos de informes, expresión de posiciones o recomendaciones.
Uno de esos cuatro legisladores de LLA que no presentaron proyectos de ley desde que asumieron el 10 de diciembre es Adrián Ravier, de La Pampa, el flamante vocero presidencial. Este economista muy cercano a Javier Milei sólo presentó 2 proyectos de declaración (uno de repudio por el atentado contra Donald Trump en Washington, y otro por las pintadas en fachadas públicas y privadas, atribuidas al diputado nacional Juan Grabois), y 3 de resolución (un homenaje al Papa Francisco en el primer aniversario de su fallecimiento; un repudio a la agresión física sufrida por el diputado nacional Federico Pelli en Tucumán; y una modificación del artículo 128 del Reglamento de la Cámara para acotar las cuestiones de privilegio).

Su colega Nicolás Emma, electo por la Ciudad de Buenos Aires, no presentó ninguna iniciativa en estos seis meses, pero sí entre 2023 y 2025 ya que integraba la lista legislativa de LLA cuando Milei ganó la presidencia, y asumió la banca que dejó el primer mandatario al ir a la Casa Rosada. De profesión abogado, es presidente del Partido Libertario de la Ciudad.
María Luisa González Estevarena, electa por la Provincia de Buenos Aires, tampoco presentó proyectos de ningún tipo hasta ahora. Fue hasta diciembre legisladora porteña. Ingresó a la Legislatura de la Ciudad por el PRO, alineada con Patricia Bullrich, pero pegó el salto al bloque libertario cuando la entonces ministra de Seguridad se alineó con LLA.

Agustín Pellegrini, electo por Santa Fe y vicepresidente de LLA en esa provincia, tampoco impulsó iniciativas de ningún tipo, según figura en el sitio oficial de la Cámara baja.

Desde el 10 de diciembre hubo solo seis sesiones: tres en período extraordinario y tres ordinarias, el 8 y 29 de abril (informe del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni), y el 20 de mayo.
En estos seis meses de la renovación de la Cámara, el cuerpo aprobó la ley de Presupuesto 2026, la de Inocencia Fiscal, la Reforma Laboral, el Régimen Penal Juvenil que significó la baja de imputabilidad, la modificación de la Ley de Glaciares, la llamada Ley Hojarasca (derogación de legislación obsoleta) y cambios en la ley de Zonas Frías. Todas fueron iniciativas promovidas por el Ejecutivo. En el período de sesiones extraordinarias, entre diciembre y finales de febrero, solo se trata el temario que envía el Presidente.

Más allá de asistir a las reuniones del pleno, los diputados participan en distintas comisiones, en un número que varía entre 5 y 9, para discutir los distintos proyectos y emitir dictámenes.
La dieta mensual que cobran – a mayo – es $6 millones brutos ($4,5 millones netos), más un plus de $600.000 por gastos de representación.
“Soldados del Ejecutivo”
Desde el bloque de LLA sostuvieron, ante la consulta de Infobae, que “no es la tarea principal” de los legisladores del oficialismo presentar proyectos y que, en cambio, sí deben apoyar las iniciativas del Ejecutivo. “No es un valor para nosotros. Somos conscientes que somos soldados del Ejecutivo, y ese es el mandato popular que planteamos ya en la campaña”.
“Se habló en la escuela parlamentaria que las iniciativas que alguno pueda querer presentar, se acuerdan con el equipo parlamentario de Ignacio Devitt (Secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación). Todo el bloque está alineado con ese objetivo. La excepción son proyectos de declaración de interés en sus provincias o beneplácito o repudio por algún hecho», explicaron.
Pusieron como ejemplo, el proyecto de regulación del lobby que estuvo trabajando el diputado de LLA Andrés Laumann (Entre Ríos), que había sido enviado a revisión del Ejecutivo cuando entró la iniciativa sobre el mismo tema que impulsa el Gobierno. “Llegó el de Ejecutivo antes de que sea revisado el de Laumann. Pero finalmente, en los cambios que se están acordando con la oposición, se están tomando aspectos muy parecidos al qué él había elaborado y que no había llegado a presentar”, señalaron fuentes del bloque libertario.
Los que más proyectos presentaron
En el otro extremo, los nuevos diputados de Unión por la Patria son los que más iniciativas de todo tipo presentaron. Lideran el ranking entre todos los legisladores que asumieron el 10 de diciembre, considerando los proyectos de ley, resolución y declaración.
Juan Carlos Molina, de profesión cura y electo por Santa Cruz, sin mandatos previos, presentó o firmó 173 iniciativas, de las cuales, 60 proyectos fueron de ley (ocupa el tercer lugar si se consideran solo este tipo de normas presentadas). Otros 18 proyectos fueron de declaración y 95 proyectos de resolución.
Le sigue la bonaerense Agustina Propato, con 172, en total, de los cuales 61 fueron de ley (en segundo lugar si se consideran solo estas iniciativas). Ya había sido diputada nacional por el peronismo, electa en 2021.
El tercer lugar lo ocupa Agustín Rossi, de Santa Fe. En los últimos seis meses firmó 168 iniciativas, de las cuales 40 fueron proyectos de ley. Tampoco es su primer mandato ya que desde 2005 ocupó una banca de diputado nacional por el Frente para la Victoria y retuvo su mandato hasta el 2013. Repitió cargo entre 2017 y 2019 y dejó su banca para asumir en este último año como ministro de Defensa de Alberto Fernández.
Luego aparece en cantidad de iniciativas impulsadas desde el 10 de diciembre, Gabriela Pedrali, electa por La Rioja, quien también había ocupado una banca desde 2021. Firmó 161 proyectos, de los cuales 65 fueron de ley. Es una de las legisladoras más prolíficas, ya que que lidera el ranking de iniciativas de este tipo como autora o cofirmante.

Le siguen Cristian Andino, de San Juan, diputado por primera vez, aparece con 146 proyectos firmados, de los cuales 54 son de ley; y Moira Lanesan Sancho, de Santa Cruz, también novata en su banca, con 46 proyectos de ley, de los 144 que firmó.
En el ranking aparece después Hugo Yasky, el secretario general de la CTA desde 2006 y ex secretario general de la CTERA. Llegó a la Cámara de Diputados en 2017. En el último semestre firmó 137 proyectos de los cuales 41 fueron de ley.
En tanto, María Teresa García, diputada por Buenos Aires y muy cercana a Cristina Kirchner, es autora o coautora de 133 proyectos, entre ellos 56 de ley. Ya había pasado por el Congreso entre 2005 y 2017, y luego fue legisladora provincial bonaerense.
Si se consideran sólo los proyectos de ley, también lideran la tabla los nuevos legisladores de UxP. De los 8 que presentaron más de 40 iniciativas desde diciembre hasta ahora, todos son peronistas/kirchneristas. Lidera el ranking la riojana Pedrali.
Los diputados del oficialismo
Sólo tres diputados de LLA presentaron 10 o más proyectos de ley en este semestre: el salteño Carlos Zapata, 18; y el puntano Carlos Almena y la bonaerense Johana Longo, 10 cada uno.
Otros 8, firmaron entre 7 y 9 iniciativas de este tipo: Laura Soldano, Sabrina Ajmechet, Soledad Molinuevo, Alejandro Fargosi, Laura Rodríguez Machado, María Gabriela Flores, Rosario Goitia y Aníbal Tortoriello.
Si se consideran todas las iniciativas de ley, resolución y declaración que firmaron desde que asumieron en diciembre, el ranking de los libertarios lo encabezan Zapata (52); Almena (41); Soldano, de Córdoba (37); Longo (36); Molinuevo, de Tucumán (36); Soledad Mondaca, de Neuquén (34); Flores, de Salta (32); Adrián Brizuela, de Catamarca (31); Goitía, de Chaco (31) y Federico Pelli, de Tucumán (30).
Cómo se procesó la información
La fuente de información fue el sitio Web de la Cámara de Diputados, de donde se realizó la extracción de datos. De los 257 legisladores en total, se analizó el universo de 127 que asumieron el 10 de diciembre. De este grupo se procedió a la descarga de los proyectos en los que aparecen como autores o confirmantes, discriminando entre proyectos de resolución, de declaración o de ley. La información se cruzó por pertenencia geográfica y de bloque. La fecha de corte para el análisis de los datos fue el 10 de junio.
Procesamiento y visualización de datos: Daniela Czibener
Carga y chequeo: Desiré Santander
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POLITICA
En la zona cero de la Base Naval Integrada: el presupuesto y el plan para reactivar la obra en medio de la tensión por Malvinas

Una vez aterrizado en el Aeropuerto Internacional de Ushuaia, si se camina en línea recta unos 200 metros, se llega al punto exacto, a la zona cero, de lo que será la Base Naval Integrada, el proyecto militar que lleva décadas a la espera de concretarse y que volvió a escena con el discurso de Javier Milei sobre el reclamo de soberanía de las Islas Malvinas. En ese lugar, estratégico por ser el punto más próximo entre el continente y la Antártida, no hay nada más que una platea de 20 metros y un monolito que inauguró en 2022 el entonces ministro de Defensa Jorge Taiana. Y barro, nieve y tres carpas calefaccionadas para protegerse del frío.
Se trata de un predio que ocupa una franja costera extensa al sur de la ciudad, con el frente abierto sobre la bahía de Ushuaia, que desemboca en el canal de Beagle, la vía de navegación que conecta el Atlántico Sur con el Pacífico. La ubicación es privilegiada: el área está separada del casco urbano, tiene acceso directo al agua y queda a metros de la pista del aeropuerto, lo que permite integrar en un mismo perímetro las capacidades marítimas, aéreas y logísticas.
Sobre ese espacio, la Armada proyecta 39.362 metros cuadrados de superficie cubierta en instalaciones principales: más de una docena de inmuebles que van desde el edificio de comando y la jefatura de la base, hasta alojamientos para suboficiales, galpones de intendencia, un helipuerto y una capilla. Sobre el borde del agua, lo más importante, 585 metros de muelle, y el sector de logística antártica: galpones de carga, cámaras frigoríficas, talleres, depósitos de combustible y un galpón de grúas, orientados a dar soporte a las campañas hacia el continente blanco.

Hasta allí llegaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno, para conocer los detalles técnicos. La reanudación de las obras comenzarán a principios de 2027 y se prevé terminar, si no hay imprevistos, a finales de 2029. En la comitiva viajaron también el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Marcelo Dalle Nogare, y el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, entre otros altos mandos militares, y cuatro legisladores libertarios de Tierra del Fuego: los diputados Miguel Rodríguez y Santiago Pauli, y los senadores Agustín Coto y Belén Monte de Oca.
Para la Armada Argentina, este proyecto es de importancia central. Lo explicó el propio Romay durante una presentación a la que asistió Infobae. “La zona económica exclusiva, que abarca hasta doscientas millas, es prácticamente una superficie igual a la superficie continental de nuestro país”, sostuvo.
La Base Naval Integrada no es un proyecto nuevo. Durante décadas, atravesó los vaivenes de la política argentina. El contraalmirante Guillermo Prada recordó que los primeros estudios para la construcción son de 1971, cuando se analizó el traslado de la base naval a la península. Desde entonces, el proyecto sobrevivió en los cajones de la planificación militar durante cinco décadas.
El arranque formal de obras llegó recién en marzo de 2022, bajo la gestión de Alberto Fernández, con Jorge Taiana al frente del Ministerio de Defensa. En aquella primera etapa se niveló el terreno y se construyó una platea de hormigón. Para diciembre de 2023, la obra había alcanzado un 9,13% de avance. Ahí se frenó. Durante casi dos años no hubo movimiento, en sintonía con la llegada de Milei al poder y su política de déficit cero. Recién en agosto de 2025 volvieron a mostrar señales de actividad.

“Esta decisión del presidente es un paso muy importante en nuestra estrategia sobre la Causa Malvinas. Esta estrategia integral que se ha diseñado en estos meses de trabajo va a permitir defender nuestros intereses desde una perspectiva completamente diferente a la que se ha hecho hasta ahora”, sostuvo Quirno a los medios que participaron de una recorrida por el terreno.
Antes, junto a Presti, se reunió en la sede de gobierno con Gustavo Melella, el mandatario de Tierra de Fuego que atraviesa una compleja situación: el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF) mantiene un paro docente desde hace más de un mes.
Para el canciller, este nodo logístico es clave en la proyección soberana argentina hacia el sur. “Si Ushuaia es el punto más cercano a la Antártida y desde allí se darán servicios logísticos a todos los países que también tengan presencia allí, esto nos va a permitir revalidar nuestro reclamo de soberanía de una manera diferente”, planteó.
Presti, por su parte, graficó el estado de situación actual: “Lo sintetizaría con la nada misma. Hay un monolito y hay un playón de cemento. Venimos a cambiar eso. Hay una decisión presidencial, hay un decreto y tenemos los recursos por primera vez en cuarenta años, que ya los tiene el Ministerio de Defensa, ya los tiene la Armada, para ponerlos en ejecución”.
Hasta ahora, mediante el Decreto 867 que firmó Milei, se reasignaron $217.954 millones de pesos que ya tiene Defensa para reiniciar las obras. El segundo tramo depende del Presupuesto 2027, donde el Gobierno proyecta incluir más de 300.000 millones de pesos adicionales para este proyecto. En este caso, queda supeditado a la votación del Congreso.
Consultados sobre el origen de los fondos, o la posibilidad de financiamiento de otros países, como Estados Unidos, u organismos extranjeros, tanto Quirno como Presti fueron categóricos y señalaron que la obra se financia íntegramente con recursos del Estado argentino, sin financiamiento multilateral ni colaboración extranjera

“Cien por ciento argentina. Hasta por el nombre mismo uno lo puede identificar: es una base naval integrada porque pertenece cien por ciento a la Armada argentina. No está vinculada con otros países, no es una base combinada”, explicó el ministro de Defensa. “No hay posibilidad de ninguna otra vinculación con países que vengan a aportar sus recursos o a pretender tener algún tipo de interés en nuestra patria”, agregó.
La mención a Estados Unidos no es casual. La entonces comandante del Comando Sur, la general Laura Richardson, visitó la zona en 2024 junto al propio Milei.
Otro aspecto a tener en cuenta es el mecanismo de contratación. En la gestión anterior, y según se informó de manera oficial, la obra tenía un contrato cerrado con el astillero estatal Tandanor. Ahora, el Gobierno anunció que toda la construcción se realizará por licitación pública. El Ministerio de Defensa ya recibió los pliegos y los derivó a la Armada, que tiene previsto salir con cinco licitaciones en simultáneo. La fecha que se maneja internamente para el inicio efectivo de los trabajos es el 2 de enero de 2027.

Ushuaia contra Punta Arenas
Hay otra dimensión del proyecto que atraviesa todas los análisis oficiales: la competencia con Punta Arenas. Hoy, la ciudad chilena concentra la mayor parte del tráfico logístico y científico hacia la Antártida, precisamente porque tiene la infraestructura que Ushuaia todavía no tiene. “Punta Arenas se lleva todo, porque es por la infraestructura que tiene”, señaló uno de los oficiales presentes en la presentación técnica.
La geografía, en principio, favorece a Ushuaia: navegar el canal Beagle desde el puerto de la ciudad permite estar en aguas abiertas en un período significativamente más corto que desde el puerto chileno. Además, la bahía tiene características que la hacen atractiva para buques de gran porte: es una bahía cerrada, medianamente protegida y con condiciones de viento que permiten el ingreso de embarcaciones de gran calado.
El horizonte que le da más peso estratégico a esta discusión es 2048, el año de la primera revisión del Tratado Antártico. En esa instancia, los países con presencia activa en el continente blanco tendrán una posición negociadora cualitativamente distinta a los que no la tienen. La lectura que hacen en la Armada es directa: si Argentina es la puerta de entrada y salida a la Antártida, su lugar en esa negociación está mucho menos en discusión. “A vos te interesa estar en un lugar donde todo el mundo no va a poner en discusión si tenés que estar vos o no en Antártida. Porque ya sos la puerta de entrada”, planteó uno de los oficiales.
Seis obras, un muelle de 585 metros y 30 meses para la primera etapa
Según explicó el contraalmirante Daniel Francisco Finardi, director general de Material de la Armada, a cargo de la ejecución del proyecto, la base contempla la ejecución de seis obras de infraestructura: la construcción del muelle —la más importante—, los obradores para apoyar la obra durante la temporada invernal, el edificio de servicios marítimos, la urbanización del predio para llevar los servicios básicos (agua, luz, gas, Internet), los edificios de logística antártica y, finalmente, la relocalización de la base naval actual con la construcción de viviendas para el personal.
El eje central de la primera etapa es el muelle. La longitud total proyectada es de 585 metros, pero el objetivo inicial es construir los primeros 240 metros en un plazo de 18 meses desde el inicio de obras. Ese tramo ya permitiría recibir a las lanchas de la División Patrulla Austral, que hoy amarran en el muelle auxiliar. La obra continuará de manera simultánea con los demás frentes, con el objetivo de que tanto el muelle completo como la logística antártica estén terminados para mediados de 2029, a más tardar a fines de ese año. Para 2028 está previsto iniciar la relocalización de la base naval actual, y a partir de 2029, la construcción de viviendas para el personal.
Hay además una dimensión económica que los mandos navales mencionan con énfasis: la base no solo servirá a la Argentina, sino que podría prestar servicios logísticos a los buques de cualquier país que opere en la Antártida, con un retorno sobre la inversión inicial.
Hay otro aspecto. En Defensa aseguran que con la nueva base habrá “mejor monitoreo de la milla 201 y del Atlántico Sur”, sobre todo para contrarrestar la actividades no permitidas en la zona, como la pesca ilegal china. También, las actividades de las empresas que participan del proyecto Sea Lion. Consultado por Infobae sobre las medidas del gobierno, Quirno concluyó: “Seguiremos avanzando a los diferentes niveles de sanciones justamente para que ese proyecto no avance”.
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POLITICA
En medio de la tensión por Malvinas, el Gobierno destinará más de $300 mil millones en 2027 para la Base Naval de Ushuaia y planea terminarla en 2029

Con la misión de finalizar la Base Naval Integrada (BNI) de Tierra del Fuego para fines de 2029, el Gobierno destinará una partida de más de $300 mil millones en el Presupuesto 2027 que enviará esta semana al Congreso.
El proyecto, a cargo de la Armada, busca convertirse en el principal polo logístico militar de la región para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y hacer de puente de entrada a la Antártida.
La decisión de retomar la obra —ideada durante décadas, iniciada en 2022 y nunca concretada—, ganó nuevo impulso tras la cadena nacional de Javier Milei. Esa misma noche, el Presidente firmó un DNU que reasignó casi $218.000 millones para Defensa y las Fuerzas Armadas y días después instruyó al Ministerio de Economía a incorporar en el Presupuesto 2027 los fondos necesarios para darle continuidad al programa.
En ese sentido, el ministro de Defensa, Carlos Presti, confirmó a TN que el proyecto de Presupuesto que presentará el Ejecutivo en los próximos días contemplará partidas por más de $300 mil millones adicionales para avanzar las obras, cuyo costo total ronda los US$450 mil millones.
“Saldrán obviamente de los propios recursos del Estado. El gobierno a través del Presidente ha determinado que, manteniendo el equilibrio fiscal, los recursos están”, enfatizó Presti, durante la recorrida que protagonizó este viernes por la Península de Ushuaia para revisar el estado actual del proyecto.
Presti, junto al canciller Pablo Quirno, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Marcelo Alejandro Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay, aclaró que la iniciativa no prevé recurrir a financiamiento externo, sean créditos de organismos multilaterales o asistencia de otros países.
“Es una base de Argentina con sus propios recursos, un proyecto que está hace décadas y que ahora lo podemos empezar a ejecutar. Después, que se unan países que van a utilizar nuestra Base Naval Integrada en aspectos logísticos para su llegada a la Antártida es otro tema, pero hoy está concebida con una base argentina”, ratificó Quirno.
Del monolito de 2022 a la nueva puesta en marcha en 2027
El proyecto de crear una Base Naval Integrada en Ushuaia lleva más de 50 años en la mente de los generales de la Armada. De acuerdo a Guillermo Prada, comandante del Área Naval Austral y jefe de la Base Naval de la Armada en Ushuaia, ya en 1971 se estudiaba la posibilidad de construir un nuevo puerto militar en la Península, un plan que nunca prosperó por falta de fondos.
Recién en 2022, durante el mandato de Alberto Fernández, el Gobierno nacional avanzó con un acuerdo con el astillero Tandanor para construir un galpón modular desde el cual construir la BNI. En aquel entonces, se inauguró un monolito para marcar el punto donde se proyectaría el muelle, una obra que nunca comenzó.

Los primeros trabajos sobre el terreno comenzaron en 2023 y en 2025, ya durante la gestión de Milei, se completó la platea de hormigón que hoy es la única obra visible en el terreno. A diferencia del esquema anterior —que preveía que Tandanor ejecutara la totalidad de la obra—, el Gobierno definió que el grueso se hará por licitación pública.
Según confirmaron a este medio fuentes del Ministerio de Defensa, en las próximas semanas se lanzarán las primeras cinco licitaciones, con el objetivo de que las obras arranquen el 2 de enero de 2027.
Las claves del proyecto
“Puntualmente, el mandato que nos ha dado el Presidente es mostrar hechos, no palabras, y darle impulso a toda la construcción de esta capacidad. Hace 40 años que todos miran para otro lado y nadie la materializa”, dijo Presti a este medio.
Bajo una tienda de campaña montada sobre un barrial, el director General del Material de la Armada, Daniel Francisco Finardi, explicó a las autoridades nacionales y militares los ejes centrales para completar la obra y sus plazos.
Según explicó, el plan contempla seis ejes de infraestructura: la construcción del muelle —la obra principal—; los obradores para sostener esa construcción; la Unidad de Servicios Marítimos (que proveerá al muelle de agua, energía, combustible, practicaje y remolque); el desarrollo de un área de logística antártica; la urbanización del predio con sus respectivos servicios; y en una etapa posterior, la relocalización de la Base Naval actual de Ushuaia y la construcción de viviendas para el personal.
La prioridad absoluta es poner a funcionar el muelle lo antes posible, ya que el que actualmente posee la Armada en la zona no tiene capacidad para recibir al rompehielos Irízar ni a los buques logísticos de la clase Patagonia, de 18 mil toneladas, que hoy deben operar desde el puerto comercial de la ciudad.
Los tiempos son ajustados: a principios de 2027 comenzará la ingeniería del muelle en paralelo con la arquitectura de los obradores y los servicios marítimos. El objetivo es que en 18 meses esté construido el 40% del muelle —240 de los 585 metros totales que tendrá la estructura final— para que ya esté en condiciones de recibir a las lanchas de la División Patrulladora Austral, que hoy amarran en el muelle auxiliar de la base naval de Ushuaia.
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La obra del muelle completo aspira a cerrarse en un plazo de entre 30 y 36 meses, en simultáneo con la logística antártica, con la meta de que ambas etapas terminen a mediados o fines de 2029, cuando la base ya podría recibir al rompehielos y a cualquier otra unidad de la Armada. A partir de 2028 comenzaría la relocalización de la base naval al nuevo predio y desde 2029, la construcción de las 450 viviendas proyectadas para el personal, sobre el área donde hoy ya existen algunas construcciones a ampliar.
La disputa por el Atlántico Sur y la puerta a la Antártida
Para el Gobierno, la BNI excede lo estrictamente militar: la apuesta es transformarla en el corredor de entrada al continente antártico, tanto para actividades científicas como eventualmente comerciales, de cara a la revisión del Tratado Antártico prevista para 2048.
“Hoy estamos corriendo muy de atrás. Todo el mantenimiento pasa por Punta Arenas (Chile), se lleva todo”, advirtió una fuente de la Armada que subrayó la ventaja comparativa argentina en caso de desarrollar la infraestructura necesaria.
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Ushuaia está a un día y medio de navegación menos que la ciudad trasandina, con todo el ahorro de costos que eso implica. “Para Estados Unidos y cualquier país que opere en la Antártida es clave. Es el mejor punto para llegar a aguas abiertas”, indicó la misma fuente.
En paralelo, el proyecto del Gobierno también incluye mejoras en la pista de aterrizaje de la base Petrel, en la propia Antártida, que se ampliará para permitir el aterrizaje seguro de aviones Hércules C-130 y sumará módulos habitacionales, también por licitación pública.
La iniciativa llega con la promesa de consolidar el control estratégico de la Argentina sobre todo el Atlántico Sur y las Islas Malvinas y asegurar la proyección hacia el continente antártico. Los próximos tres años dirán si, a diferencia de sus antecesores, esta vez el anuncio se transforma en algo más que una piedra en el barro.
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POLITICA
El espinoso camino del PJ hacia la unidad: los focos de conflicto en el interior que complican el armado nacional

En las últimas semanas el peronismo, en sus distintas vertientes, empezó a transitar la etapa preelectoral con la certeza de que todos deben contribuir para una causa común. Aún en sus diferencias, desde Axel Kicillof hasta Sergio Massa, pasando por los intendentes de la provincia de Buenos Aires y los principales dirigentes del interior, entendieron que sin la unidad del espacio político, la elección será imposible de ganar.
En la superestructura las señales son más o menos parecidas. Cada cual atiende su juego y lleva adelante su estrategia de desplazamiento, pero todos buscan sumar por algún costado y generar la idea de que la construcción electoral necesita de una convergencia política heterogénea.
El viaje de Kicillof a La Pampa y Misiones en las últimas dos semanas, donde se encontró con ambos gobernadores; la reunión de La Liga de Intendentes con Massa y Ricardo Quintela; los encuentros de Sergio Uñac en el conurbano y el interior; y el abroquelamiento de las diferentes extracciones justicialistas en la Cámara de Diputados para emplazar el tratamiento de los proyectos de morosidad, construyeron una foto que reduce la especulación. Todos caminan para el mismo lado.
Sin embargo, en distintas provincias existen focos de conflicto que amenazan la edificación de la unidad a nivel país. Porque más allá de lo que suceda en las vertientes nacionales, el PJ necesita que la fuerza política se ordene en el interior para poder darle un sostén sólido al esquema federal. Además, muchas de las provincias van a tener elecciones desdobladas y el peronismo hará esfuerzos para construir, a través del voto, una ola de cambio en base a triunfos.

Esta semana el principal foco de conflicto estuvo en La Pampa, donde se reflotó la tensión que existe entre el gobernador, Sergio Ziliotto, y el ex mandatario y cacique histórico del peronismo pampeano, Carlos Verna. Todo fue por una foto que subió Verna a sus redes sociales en la que aparece con el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, quien tiempo atrás desafió la autoridad de Ziliotto en el PJ, cuando intentó abrirle una interna para despojarlo de la presidencia. En la actualidad es uno de los precandidatos más firmes para la gobernación.
El movimiento de Verna fue interpretado como una chicana para el actual gobernador, que tiene como objetivo contener a todos los sectores y ser garante de la unidad del espacio de cara a las elecciones del 2027. El problema que aparece a futuro es que Di Nápoli ya avisó que no está dispuesto a competir en una interna dentro del PJ porque entiende que no están dadas las garantías, y promocionó, detrás de bambalinas, la construcción de un nuevo partido llamado Fuerza Pampa, lo que lo habilitaría a competir por afuera de la estructura central del Justicialismo.
Otro foco de tensión está abierto en Jujuy, donde esta semana la senadora Carolina Moisés recibió la noticia de que la lista rival, comandada por Rubén Rivarola, un histórico dirigente del peronismo provincial, fue dada de baja por el juez federal Esteban Hansen, luego de que la Cámara Nacional Electoral (CNE) ordenara realizar una verificación concreta de los requisitos básicos para competir.
Moisés se quedó con la conducción del partido que, en lo formal estará a cargo de Carlos de Aparici, al mando de la presidencia. Pero el liderazgo político será de la senadora nacional, que tiene aspiraciones de competir por la gobernación el año que viene. Del otro lado del mostrador quedaron, además de Rivarola, otros dirigentes de larga trayectoria como Guillermo Jenefes, Eduardo Fellner y Guillermo Snopek. En ese sector también se posicionó la representante de La Cámpora, Leila Chaher.
La unidad del peronismo jujeño parece, a priori, un objetivo difícil de cumplir. La intervención respaldada por Cristina Kirchner, la falta de acuerdo entre las partes para lograr una lista de unidad y la ausencia de competencia interna, dejaron demasiados cabos sueltos. Hay desconfianza, enojos y rencores. Y no hay nadie que los pueda subsanar con una lapicera en la mano.
En el PJ de Jujuy no hay ningún liderazgo que tenga supremacía por sobre el resto. Por eso la única forma de unificar una propuesta es que todos bajen las armas, admitan sus limitaciones, pisoteen sus egos y se propongan reconstruir la representatividad del peronismo en la provincia. El desafío es enorme. Tal vez, demasiado grande.
En Salta el peronismo también está partido y con un conflicto latente. El gobernador Gustavo Sáenz se quedó con el control del PJ luego de un período de intervención y una elección que nunca llegó porque el sector opuesto, encabezado por el ex gobernador Juan Manuel Urtubey, había hecho un reclamo ante CNE, que al momento de la decisión de la justicia federal no había emitido su fallo. El nuevo presidente es Julio Argentino San Millán, que llegó al poder después de la intervención de José Luis Gambetta, un hombre cercano a Sáenz.
En el sector del peronismo salteño que lidera Urtubey creen que Sáenz tiene como principal objetivo ser el candidato a vicepresidente de Javier Milei. En caso contrario, puede evaluar la posibilidad de una candidatura a gobernador en acuerdo con el gobierno nacional. En todos los escenarios, creen que el mandatario terminará haciendo un acuerdo con la Casa Rosada.

Una parte del PJ, donde se concentran varios intendentes, está dentro de la estructura política de Sáenz. Otro sector se mantiene alejado de la gobernación y a la espera de los movimientos políticos del año electoral. En cualquier caso, la posibilidad de un acuerdo de unidad es bastante baja. La conflictividad, en cambio, va en crecimiento.
En Mendoza la situación también está muy tensa. El peronismo está totalmente partido. De un lado quedó la conducción del PJ, a cargo del diputado Emir Félix, y una gran cantidad de intendentes, que a fines de agosto se quedaron con el control de la Junta Electoral del partido, un órgano clave para el armado electoral del año que viene.
En el último congreso partidario hubo una convergencia de sectores. Confluyeron los hermanos Félix (uno al frente del partido y otro que es el actual intendente de San Rafael); Fernando Ubieta, que gobierna La Paz; Matías Stevanato, jefe comunal de Maipú y uno de los nombres que suena para competir el año que viene por la gobernación; y los intendentes de Tunuyán, Emir Andraos, y de Malargüe, Celso Jaque.
Del otro lado se posicionó La Cámpora, con el liderazgo de la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, y los intendentes Flor Destéfanis (Santa Rosa) y Edgardo González (Lavalle). Más allá de lo ocurrido en el congreso partidario, existe una línea divisoria en el peronismo de la provincia que, hasta ahora, no puede borrarse.

El conflicto entre los dos sectores se acrecentó en mayo de este año cuando el Tribunal de Disciplina del PJ decidió sancionar e inhabilitar para competir por cargos públicos a diez dirigentes del kirchnerismo que en las elecciones 2025 jugaron por afuera del partido. Esa decisión, que en el mundo K entendieron con claridad que venía avalada por Félix, generó un quiebre en la convivencia del espacio político.
Mendoza está entre los cinco distritos electorales de mayor peso. Para el peronismo es muy importante lograr un ordenamiento del esquema político. Si bien falta para las elecciones provinciales, que serán desdobladas, el escenario que está dibujado en la actualidad da una señal inequívoca: la unidad será muy difícil de lograr.
Los enfrentamientos en el interior le suman más páginas a la novela de la reorganización peronista de este tiempo. Claro está que entre los capítulos principales de ese libro virtual está la extensa y destructiva interna del PJ Bonaerense. El final de la historia empezará a conocerse cuando lleguen las elecciones nacionales y las especulaciones sobre las candidaturas lleguen a su fin.
luciano ingaramo/ comunicación institucional senado.-
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