POLITICA
Cúneo y Moyano en Camioneros: la segunda foto tras volver al PJ, una interna 2027 en marcha y el reclamo de que decidan las urnas

Santiago Cúneo se reunió este viernes con Hugo Moyano en la sede de la Federación de Camioneros, en el segundo movimiento político de peso que protagonizó desde que hace apenas diez días formalizó su afiliación al Partido Justicialista bonaerense. El encuentro con el histórico dirigente sindical formó parte de una estrategia más amplia: construir volumen dentro del peronismo, recorrer sus estructuras tradicionales y preparar una interna por la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2027.
La reunión se realizó en la oficina de Moyano y tuvo como eje la situación social y económica de la provincia, la realidad de los trabajadores y el escenario que enfrenta el sindicalismo ante la crisis. Pero la importancia política del encuentro excedió su contenido formal: para Cúneo, representó la segunda foto con peso político específico desde su ingreso al PJ y otro paso de una hoja de ruta que continuaría en las próximas semanas con contactos con la CGT, sindicatos, intendentes y estructuras partidarias de los 135 municipios bonaerenses.
Después del encuentro, el dirigente publicó una fotografía junto al ex secretario general de la CGT y dejó una definición pública sobre el significado que le asignó a la reunión.
“Gracias Hugo Moyano por las luchas y el peronismo. Sos parte de la historia grande del movimiento obrero”, escribió Cúneo en su cuenta de Instagram.

La secuencia formó parte del mensaje. A principios de agosto, Cúneo formalizó su regreso al Partido Justicialista bonaerense en un encuentro en el que participaron el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, y el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares. Allí confirmó además una decisión que alteró, al menos, el mapa preliminar de la sucesión bonaerense: sería precandidato a gobernador en 2027.
Diez días después apareció la fotografía con Moyano.
Los dos episodios permitieron empezar a dimensionar el sentido de su desembarco. Cúneo no volvió al PJ solamente para recuperar una pertenencia partidaria: su objetivo fue construir desde adentro una candidatura provincial y plantear una discusión que, tarde o temprano, atravesaría a todas las vertientes del peronismo: quién sucederá a Axel Kicillof y, sobre todo, mediante qué mecanismo se resolverá esa candidatura.
Cúneo quiere que sea en las urnas.
Su planteo fue que ninguno de los dirigentes que aspire a ocupar la Casa de Gobierno de La Plata pudiera eludir una interna y que el candidato del justicialismo no surgiera únicamente de un acuerdo entre las estructuras que hoy concentran el poder partidario. La pretensión supuso irrumpir en una discusión en la que conviven el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof, La Cámpora, los intendentes, el Frente Renovador, el sindicalismo y las distintas expresiones territoriales del PJ.
Por eso, la reunión con Moyano también pudo leerse como el comienzo de una etapa diferente.
Superada su condición de dirigente situado por fuera de la estructura formal del PJ, Cúneo comenzó a buscar interlocución con sectores que integran históricamente el universo justicialista. La primera prioridad es el movimiento obrero. La agenda que prepara contempla contactos con la conducción de la CGT y con diferentes organizaciones sindicales, pero también un despliegue territorial más ambicioso: buscará llegar a las delegaciones gremiales de los 135 distritos bonaerenses.
En paralelo, proyecta reuniones con intendentes y dirigentes territoriales y una recorrida por los partidos justicialistas locales, donde pretende participar de encuentros y charlas políticas. La estrategia combina así tres dimensiones clásicas de la construcción de poder dentro del peronismo bonaerense: sindicatos, jefes comunales y estructura partidaria.
Por eso, la foto con Moyano adquirió otra significación dentro de ese esquema. No implicó, por sí misma, un alineamiento electoral del dirigente camionero detrás de la candidatura de Cúneo. Sí mostró que el nuevo afiliado empezó rápidamente a abrir puertas dentro de estructuras centrales del movimiento peronista y que su anunciada precandidatura comenzó a traducirse en actividad política concreta.

Hay, además, una discusión de identidad.
Cúneo pretende que su regreso al PJ represente la recuperación de una tradición peronista que ubica al trabajo, la producción y el desarrollo industrial en el centro de su programa político. Y busca combinar esa reivindicación histórica con una agenda vinculada con las transformaciones tecnológicas que atraviesan la economía mundial.
La definición que utilizó para plantear esa disputa fue deliberadamente provocadora.
“Soy el PJ de la inteligencia artificial y la robótica contra los pibes de la birra, el porro y el maní de San Telmo”, sostuvo Cúneo.
Detrás de la frase apareció una diferenciación política más profunda. El dirigente intenta contraponer un peronismo productivista, industrialista, sindical y atravesado por la incorporación de nuevas tecnologías con una cultura progresista y urbana que identifica con una parte de las expresiones que ganaron espacio dentro del movimiento durante las últimas décadas.
Esa discusión tendrá un capítulo particularmente fuerte el próximo 25 de septiembre.
Para esa fecha, aniversario del asesinato de José Ignacio Rucci, Cúneo prepara una demostración política con la que volverá a reivindicar la figura del histórico secretario general de la CGT y convertirlo en uno de los símbolos de su regreso al Partido Justicialista.
Rucci fue asesinado el 25 de septiembre de 1973, apenas dos días después del triunfo electoral que llevó por tercera vez a Juan Domingo Perón a la Presidencia. El crimen nunca tuvo una resolución judicial definitiva sobre su autoría, aunque históricamente fue atribuido a Montoneros y quedó convertido en una de las heridas más profundas de la historia política del peronismo.
Cúneo pretende intervenir directamente sobre esa fractura histórica.
La señal que prepara para septiembre apunta a mostrar que, con su ingreso al PJ, vuelve a tener expresión interna un peronismo identificado con Rucci y enfrentado con la tradición política de quienes reivindicaron a las organizaciones armadas de los años setenta. La consigna que intenta instalar es particularmente fuerte: el regreso del peronismo de Rucci y el alejamiento político de quienes identifica con sus “asesinos”.
No fue casual que ese movimiento aparezca después de la fotografía con Moyano.
El sindicalismo constituyó uno de los pilares sobre los que Cúneo apunta a apoyar su construcción. La reivindicación de Rucci le permite, además, enlazar esa búsqueda de representación gremial con una determinada interpretación de la historia del justicialismo y con una disputa sobre la identidad futura del partido.
Pero la batalla principal estará en otro terreno: las urnas.

Cúneo ya dejó trascender entre sus interlocutores la comparación histórica con la que imaginó la competencia que viene: la interna presidencial que Carlos Menem le ganó a Antonio Cafiero en 1988, una de las disputas partidarias más importantes de la historia moderna del justicialismo.
Cafiero era entonces gobernador de Buenos Aires, presidente del PJ y principal figura de la renovación peronista. Concentraba buena parte de la estructura partidaria y aparecía como el favorito para quedarse con la candidatura presidencial. Menem, gobernador de La Rioja, desafió ese dispositivo desde una posición inicialmente menos favorecida y terminó imponiéndose en la interna del 9 de julio de 1988.
La comparación tiene una intención política.
La evocación llega incluso al lenguaje de aquella disputa. Cúneo se imaginó ocupando el lugar de la “revolución productiva” con la que Menem construyó su desafío y ubicó enfrente lo que, apelando a una expresión de aquella interna, definió como “la cafieradora”. La provocación apunta a instalar una división entre una candidatura que pretendía presentarse como disruptiva frente a estructuras partidarias consolidadas y quienes buscaran resolver la sucesión bonaerense mediante un acuerdo entre los sectores que hoy controlan el PJ.
Cúneo se presenta, así, como un candidato dispuesto a desafiar a las estructuras consolidadas del PJ bonaerense y obligarlas a competir. Su apuesta no consiste en esperar que alguna de las principales terminales del peronismo lo incorpore a un acuerdo de cúpulas, sino en construir una fuerza propia desde adentro y reclamar que la candidatura a gobernador se resuelva mediante una elección.
En esa lógica también se inscribe su respaldo a Kicillof. Cuando concretó su afiliación, Cúneo se alineó con el gobernador bonaerense en la disputa interna que mantiene con Máximo Kirchner, pero ese posicionamiento no supuso resignar su proyecto propio para la sucesión provincial.
Por el contrario, pretende construir sobre el escenario que se abrirá en la competencia por la gobernación.
La provincia de Buenos Aires será uno de los centros de la discusión política de 2027. Kicillof no puede buscar otra reelección consecutiva y su sucesión cruzará necesariamente la pelea por el liderazgo nacional del peronismo. El candidato que logre quedarse con la postulación del PJ administrará, además, la posibilidad de pelear por el principal distrito electoral del país y por la estructura política más importante que conserva la oposición a Javier Milei.
Cúneo apunta a entrar en esa discusión antes de que las principales terminales partidarias terminen de ordenar sus estrategias.
Por eso aceleró.
En diez días acumuló su afiliación al PJ, una primera fotografía con dirigentes vinculados al esquema político de Kicillof y ahora el encuentro con Hugo Moyano. El siguiente paso será ampliar el contacto con el sindicalismo, avanzar sobre el territorio bonaerense, reunirse con intendentes y empezar a recorrer los partidos justicialistas de los municipios.

Y el 25 de septiembre buscará producir su primera demostración política propia desde el regreso al partido, con Rucci como bandera.
La secuencia empezó a revelar una estrategia: construir legitimidad partidaria, representación sindical, despliegue territorial y una identidad política diferenciada antes de que la discusión por 2027 terminara de cristalizar.
Cúneo apunta a llegar a ese momento con una candidatura instalada y una premisa difícil de ignorar para quienes también aspiren a la gobernación: que la sucesión de Kicillof no se defina entre pocos dirigentes y que todos los candidatos tengan que pasar por las urnas.
La referencia que eligió para explicar el desafío fue la de Menem y Cafiero.
Y su mensaje hacia el resto del PJ bonaerense fue que esta vez también quiere interna.
POLITICA
El Gobierno y la oposición miden fuerzas en Diputados por el DNU de la Ley de Tierras, las deudas de las familias y discapacidad

La Cámara de Diputados se prepara para una nueva pulseada entre el Gobierno y la oposición. Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, sectores de Provincias Unidas, la Coalición Cívica y fuerzas provinciales pidieron una sesión especial para el jueves 15 de octubre con el objetivo de tratar, entre otros puntos, la derogación del DNU 70/2023. Mientras tanto, La Libertad Avanza analiza convocar a otra sesión para el miércoles 21, con una agenda propia que incluya el endeudamiento familiar y la situación de las personas con discapacidad.
El pedido opositor tiene como uno de sus principales impulsores al radical crítico Pablo Juliano, integrante de Provincias Unidas. El legislador fundamentó la convocatoria en la necesidad de avanzar con medidas para las familias endeudadas, extender hasta diciembre de 2027 la Emergencia Nacional en Discapacidad y dejar sin efecto el decreto firmado por Javier Milei al comienzo de su gestión.
Juliano cuestionó especialmente las consecuencias del DNU sobre la Ley de Tierras, luego del fallo de la Corte Suprema que dejó vigente la derogación de ese régimen.
“Porque una sentencia de la Corte Suprema dejó abierta la posibilidad de que cualquier extranjero se compre ‘una provincia’, como predica el canciller Pablo Quirno. Para esto es necesario rechazar el DNU 70/23, un decreto a todas luces inconstitucional que reseteó la Argentina sin el aval del Congreso”, sostuvo.
El diputado recordó además que el Senado ya rechazó el decreto en 2024, aunque hasta ahora la oposición nunca consiguió reunir en Diputados los votos suficientes para tratarlo.
“En Diputados no pudimos nunca juntar quórum. Creemos que llegó el momento de tomar cartas en el asunto. Si en tres años el Gobierno no envió leyes que suplanten ese DNU, es porque no está interesado realmente en el cuerpo normativo”, planteó.
La oposición busca los votos para alcanzar el quórum y rechazar el DNU 70/23
La convocatoria para el 15 de octubre lleva las firmas de Germán Martínez, Miguel Pichetto, Martín Lousteau, Myriam Bregman, Jorge Fernández, Natalia de la Sota y Mónica Frade, entre otros diputados.
El desafío central será llegar a los 129 legisladores necesarios para abrir la sesión. De acuerdo con los cálculos preliminares de los convocantes, los bloques que respaldan el pedido reúnen alrededor de 121 diputados, por lo que todavía necesitan sumar adhesiones.
Una de las principales incógnitas pasa por Provincias Unidas. Aunque algunos de sus integrantes acompañan la convocatoria, no está garantizado que todo el interbloque se siente en sus bancas.
Entre las presencias que aparecen como más firmes están los cinco radicales críticos, Lourdes Arrieta, Esteban Paulón y Juan Brügge. El resto de los legisladores mantiene discusiones internas sobre qué postura adoptar.
La oposición también mira hacia Argentina Federal, que responde principalmente a los gobernadores de Misiones y Salta, y al MID. Esos votos podrían resultar decisivos, especialmente por el debate vinculado con la emergencia en discapacidad.
En paralelo, Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, defendió el rechazo del decreto y sostuvo que no tendría efectos retroactivos sobre las relaciones jurídicas ya consolidadas.
“El posible rechazo del DNU 70/2023 no implica efectos retroactivos ni afecta las relaciones jurídicas que se establecieron anteriormente. El Gobierno tiene la posibilidad de enviar un proyecto de ley para sostener las reformas”, afirmó.
Y agregó: “Argentina lleva demasiados años buscando atajos. Es hora de entender que los atajos institucionales no solo son peligrosos, son ineficaces”.

El Gobierno prepara su propia sesión y también necesita construir una mayoría
Mientras la oposición busca asegurar el quórum para el 15, La Libertad Avanza prepara una estrategia para evitar perder el control de la agenda parlamentaria.
El oficialismo espera el regreso de Javier Milei y de parte de su mesa política desde Francia para terminar de definir los movimientos. Entre los funcionarios que participan del viaje se encuentran Karina Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
La posibilidad que analiza el Gobierno es convocar a una sesión especial para el miércoles 21 de octubre, con dos cuestiones que también impulsa la oposición: el endeudamiento de las familias y la emergencia en discapacidad.
Ambos temas ya atravesaron distintos plenarios de comisión y cuentan con dictámenes. Sin embargo, en el oficialismo admiten que tener dictamen de mayoría no garantiza los votos necesarios en el recinto, debido a las diferencias que existen entre los bloques dialoguistas.
Para comenzar el poroteo, La Libertad Avanza parte de sus 95 diputados, a los que busca sumar los 12 del PRO que conduce Cristian Ritondo y seis radicales alineados con Pamela Verasay.
Ese esquema reuniría 113 legisladores. A partir de allí, la Casa Rosada apunta a conseguir adhesiones entre fuerzas provinciales como Producción y Trabajo de San Juan, representantes de Neuquén y Santa Cruz y otros bloques que suelen negociar voto por voto.
El escenario permanece abierto: varios de los diputados que el Gobierno necesita para su propia convocatoria son los mismos a los que la oposición intenta convencer para sesionar seis días antes.
POLITICA
La guerra entre Jaldo y Manzur divide al PJ de Tucumán: el rol de Cristina Kirchner y el poder en juego

“Para que no sigan las especulaciones, que hoy se pelean, que mañana se juntan. Le digo a Manzur que lo espero el 9 del mayo del 2027 en las urnas. Los dos como candidatos a gobernador”. Osvaldo Jaldo, actual gobernador de Tucumán, le dedicó esas palabras a su enemigo íntimo, senador nacional y ex mandatario provincial, Juan Manzur. El mensaje fue contundente: no hay tregua ni unidad. Es uno otro.
Los dos peronistas. Ambos importantes en las últimas dos décadas de la política tucumana. Los dos integrantes de una fórmula que gobernó la provincia durante ocho años y que terminó con el reinado de José Alperovich. Algunos días atrás, cuando pronunció esas pocas oraciones, Jaldo dejó en claro que no habrá convergencia entre los dos nombres más pesados del PJ tucumano. La guerra está declarada.
La unidad del peronismo en el sexto distrito electoral más importante del país, que concentra a cerca de un 1.300.000 electores, es una utopía. Quienes supieron formar parte de una sociedad política sólida, hoy ni siquiera se hablan. El poder cambió de mando. La estructura política, que contiene a intendentes y legisladores, responde, mayoritareamente, a Jaldo. Manzur tiene una representación más chica y trata de hacerse fuerte en la adversidad. Está al frente de una resistencia contra los libertarios, pero también contra la conducción de Jaldo, que controla la mayor parte del peronismo tucumano.
En ese contexto se inscribió la visita que la semana pasada el senador le hizo a Cristina Kirchner en San José 1111, con quien habló de la interna que atraviesa a la provincia y de su juego político de cara a las elecciones locales, fijadas para el 9 de mayo del 2027. Manzur entiende que él representa la propuesta del peronismo nacional en Tucumán. La voz que puede enarbolar el discurso más opositor a Milei. Una diferencia sustancial con Jaldo, quien se convirtió en un aliado táctico de la Casa Rosada y, desde hace tiempo, recibe cuestionamientos de los distintos sectores del PJ por prestar el voto de sus legisladores a las iniciativas libertarias.
Jaldo está lanzado a buscar su reeleción. Sería su segundo mandato como gobernador y el cuarto integrando una fórmula, ya que entre el 2015 y el 2023 compartió la dupla de gobierno con Manzur. Su intención es darle continuidad a la sociedad con Miguel Acevedo, el actual vicegobernador, y con Rosana Chahla en la intendencia de San Miguel de Tucumán. Acevedo heredó el cargo porque la corte Suprema volteó la candidatura de Manzur en la fórmula durante el 2027. Chahla estuvo mucho tiempo cerca del actual senador pero, en los giros del poder y el despoder, terminó cerrando filas con el Gobernador.
De cara al año electoral, existe cierta incertidumbre sobre las condiciones de la candidatura de Jaldo. Según marca el artículo 90 de la Constitución tucumana, el mandatario está en condiciones de competir el año que viene y, en el caso de ganar, de completar su cuarto mandato en la cúpula del Poder Ejecutivo de la provincia. Sin embargo, hay sectores de la oposición que amenazan con trabar ese camino con un planteo a la Corte Suprema.
Hay dos posibilidades que consideran los rivales político. Una es plantear que Jaldo ocupó el rol de gobernador durante la licencia que tomó Manzur para hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete en el gobierno de Alberto Fernández, por lo que se le debería computar ese mandato como primero y el actual como segundo. En consecuencia, no podría tener un tercero.

La otra opción es plantear que, al buscar un cuarto mandato dentro de la fórmula ejecutiva, no se está respetando el principio de alternancia que marca la Constitución Nacional. Es un tema que tomaron como argumento en La Libertad Avanza tucumana, pero que, por el momento, no utilizarán para avanzar ante la justicia electoral.
El artículo 90 de la Constitución provincial, en el que se respalda Jaldo, es claro y no deja lugar a segundas interpretaciones. “El Gobernador y el Vicegobernador duran cuatro años en sus funciones y podrán ser reelectos por un período consecutivo. El Vicegobernador, aun cuando hubiese completado dos períodos consecutivos como tal, podrá presentarse y ser elegido Gobernador y ser reelecto por un período consecutivo. Si el Gobernador ha sido reelecto para un segundo período consecutivo no puede ser elegido nuevamente, sino con el intervalo de un período. Lo mismo resulta de aplicación para el cargo de Vicegobernador”, sostiene.
En el sector del peronismo que lidera Manzur no creen que el ex gobernador presente un recurso de amparo para frenar el camino a la reelección del actual mandatario. Sería hacer lo mismo que sufrió en carne propia tres años atrás, cuando la Corte Suprema lo invalidó para ir como vicegobernador. Hay una diferencia clave entre los dos casos. Manzur buscaba en ese momento un quinto mandato en una fórmula, luego de ser dos períodos vicegobernador de Alperovich y dos períodos gobernador, con una interrupción por licencia debido a su desembarco en la Casa Rosada. Jaldo busca su cuarto ciclo en una fórmula.
Si por alguna traba judicial Jaldo no puede competir, el tablero electoral tucumano se rompería completamente. Hay quienes piensan que la salida a esa encrucijada sería catapultar a Acevedo a la gobernación. Otros, en lo que parece ser una opción más arriesgada, creen a Jaldo capaz de impulsar a su hermana. Lo cierto es que en el oficialismo tucumano descartan cualquier inconveniente judicial que pueda entorpercer el camino hacia la reelección.

Por el momento Manzur no confirmó qué hará respecto a su futuro electoral. Algunos creen que va a competir como candidato a gobernador para quedarse con la representación de un sector del peronismo tucumano. Otros advierten que, sabiendo de antemano que es muy posible que enfrente una derrota ante Jaldo, decida correrse y construir un rol de armador nacional del peronismo, con una identidad federal bien marcada. Es decir, un eslabón entre la dirigencia nacional y los caudillos del centro y norte del país. Como espalda, tiene mandato hasta el 2029 en su banca del Senado.
En el caso de que Manzur no sea candidato, el peronismo nacional tiene dos opciones: buscar un acuerdo con Jaldo para el armado de listas nacionales – Tucumán elige diputados – o poner en cancha a un candidato propio. Ahí el nombre apuntado es el del diputado nacional Pablo Yedlin, hombre de confianza de Manzur. Su participación tendrían una proyección de posicionamiento, más que de competencia real. Pensando en una etapa de sucesión en los años siguientes.
Yedlin es un ferviente opositor de Jaldo y de Milei. En el último mes se metió dos veces para interceder a favor de Manzur frente a las críticas de Jaldo. Primero fue cuando el Gobernador dijo en una rueda de prensa que su ex compañero de fórmula mandaba “algunos caniches a ladrar”, en referencia a los dirigentes cercanos que lo cuestionaban. Yeldlin subió una foto a sus redes sociales en la que aparecía abrazando a un perro caniche. Pura ironía.
Después salió al cruce cuando Jaldo cuestionó a Manzur por ir a visitar a Cristina Kirchner. “Viéndose en la debilidad política el senador fue en búsqueda de una pollera. Es un pollerudo”, afirmó el mandatario provincial. Yeldlin respondió otra vez en sus redes. “Siempre de este lado de la vida. Lo que atrasa es ser despectivo y machirulo, ¿huele a viejo, no?”, escribió junto a una foto suya con CFK y otras de ella con el presidente de Brasil, “Lula” Da Silva, el dirigente social Adolfo Pérez Esquivel y el ex presidente de Colombia Ernesto Samper. Todas en el departamento donde cumple condena por la causa Vialidad.
En el círculo más chico de Cristina también defendieron al ex gobernador: “Juan no es pollerudo, es un hombre de la política que va a a visitar a una compañera que está injustamente presa”. La tensión reina en el ambiente. En la cumbre peronista que tuvo lugar en el Hotel Emperador el 11 de agosto, uno de los temas que se habló fue la posibilidad de tratar de acercar a Jaldo y a su par de Catamarca, Raúl Jalil, al armado nacional del PJ. Movimientos pensados como parte de una estrategia electoral de cara al 2027. Por el momento no hay avances en ese sentido. La guerra a cielo abierto no contribuye en esa línea.
En el gobierno tucumano aseguran que para el año que viene no habrá acuerdos con el gobierno de Milei ni con Manzur. Seguros de ganar, avanza con la convicción de que van a fortalecer su poder territorial y político en la provincia. El peronismo, claro está, quedará dividido en dos.
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, en vivo: el mandatario cargó contra la prensa y la calificó de “sicarios de la pluma”

MAR DEL PLATA.– Durante varias horas nadie quería decir dónde iba a almorzar Patricia Bullrich con algunos de los principales ejecutivos del país. No figuraba entre las actividades abiertas del Coloquio de IDEA y quienes tenían el dato no lo soltaban. El secreto se terminaba afuera: una de las camionetas estacionadas en el encuentro empresario llevaba un cartelito en el parabrisas: “Almuerzo con la dirigencia política. Costa Galana”.
Bullrich llegó después de hablar en el escenario principal. Subió al primer piso y entró al salón Juan de Garay, con vista al mar. La esperaban 35 ejecutivos. No era una representación menor del poder económico: estaban Fabián Kon, del Galicia; Julio Patricio Supervielle, dueño del banco que lleva su apellido; Juan Martín Parma, de Macro; Javier Martínez Álvarez, de Techint; Oscar Sardi, de TGS; Juan Farinati, de Bayer; María Eugenia Sampalione, de Newmont; Sofía Vago, de Accenture; Wanda Weigert, de Globant; Agustín Bellido, de IBM; Eduardo Gorchs, de Siemens, y Juan Pablo Estévez, de AWS, entre otros. Había representantes de bancos, industria, minería, energía y tecnología sentados alrededor de la misma mesa.
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