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De Sergio Denis a la gloria de México 86: la canción que se convirtió en cábala de los campeones del mundo

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El exdirector técnico Carlos Bilardo relata una anécdota del Mundial de México 1986 con la canción «Gigante Chiquito», utilizada como cábala por la Selección Argentina

Hay historias que parecen escritas por el destino. O por esas fuerzas invisibles en las que algunos creen y otros prefieren llamar de otra manera. Carlos Salvador Bilardo jamás aceptó la palabra “cábala”. Para él eran simplemente “costumbres”. Así las definía cada vez que alguien intentaba asociar sus rituales cotidianos con la superstición. Era una forma elegante de esquivar discusiones, incluso las observaciones del sacerdote al que visitaba con frecuencia en la Basílica de Luján. Sin embargo, quienes lo conocieron de cerca sabían que detrás de esas “costumbres” se escondía una fe inquebrantable en ciertos hábitos que, según él, ayudaban a que las cosas salieran bien.

La historia venía de mucho antes del fútbol profesional. Desde sus años de estudiante de medicina en La Plata, Bilardo repetía recorridos, horarios y movimientos casi con precisión quirúrgica. Si debía rendir un examen importante, procuraba subir siempre al mismo interno de la línea 110 y abordar exactamente la misma formación del subte. Un cambio inesperado, una demora o una modificación del recorrido podía convertirse en una amenaza para ese delicado equilibrio que, estaba convencido, lo acercaba a la buena fortuna.

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Aquel universo de rituales terminó encontrándose, sin que nadie pudiera preverlo, con una canción de Sergio Denis. Y esa unión inesperada quedó para siempre asociada a una de las mayores gestas deportivas de la historia argentina.

Mientras el país recuerda la consagración en el Mundial de México 1986, de la que mañana se cumplirán 40 años, vuelve a cobrar fuerza una anécdota tan singular como entrañable: la de Gigante chiquito, el tema que acompañó a la Selección Argentina en su camino hacia la gloria y que terminó convirtiéndose en una especie de himno secreto de aquel plantel liderado por Diego Maradona.

La relación entre el fútbol y Sergio Denis no se remite sólo a esa canción. Años después, otro de sus grandes éxitos, Te quiero tanto, alcanzaría una dimensión impensada. Lo que nació como un tema romántico terminó transformándose en una de las melodías más adoptadas por las hinchadas de fútbol de todo el planeta.

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Sergio Denis en un show en el estadio Luna Park, celebrado en 1992, cantando «Gigante Chiquito»

Desde Argentina hasta Europa, pasando por Asia y distintos rincones de Latinoamérica, miles de fanáticos adaptaron su letra para convertirla en canto de cancha. Atlético de Madrid fue uno de los casos más emblemáticos: “Vamos, dale, Atléti, te sigo a todas partes, yo te quiero”, entonaban sus hinchas sobre la base musical creada por el oriundo de Coronel Suárez. El fenómeno también se replicó en Francia, Grecia, Alemania, Japón y numerosos países donde la melodía encontró una segunda vida completamente inesperada.

“¡Dios! Treinta años tiene esa canción. En ese momento me daba cuenta qué tema se podía transformar en un hit, pero no en esto. ¿Quién se iba a imaginar semejante sorpresa?”, confesaba el cantante en 2017, todavía maravillado por el alcance que había tenido aquella creación.

La emoción seguía intacta cuando recordaba algunas escenas que lo habían conmovido profundamente: “El otro día prendí la tele y estaba la hinchada del Mónaco cantándola y te juro que se me caían las lágrimas. Me mostraron a la hinchada del Barcelona cantándola en una jugada de Messi y me hizo llorar. Es muy fuerte. En Japón, Grecia y Alemania también cantan mis canciones”, relató en distintas entrevistas.

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Pero ninguna apropiación futbolera alcanzó la dimensión emocional de la que tuvo lugar en México durante el Mundial de 1986.

Gigante chiquito, incluida en el álbum Afectos de 1985, comenzó a sonar en la intimidad de la concentración argentina casi por casualidad. Lo que nadie imaginaba era que terminaría acompañando cada paso de una selección destinada a entrar en la eternidad.

Maradpna en una escena icónica en el triunfo ante Bulgaria en México ’86

Bilardo la convirtió en parte de sus rituales diarios. El tema sonaba durante los traslados entre el hotel y los estadios. Los futbolistas la escuchaban una y otra vez. La melodía se repetía hasta transformarse en banda sonora de aquella aventura que terminaría con la Copa del Mundo en manos argentinas.

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Años después, el propio entrenador reconstruyó una escena que retrata a la perfección el lugar que ocupaba la canción dentro de aquella rutina.

Antes de ir a jugar los partidos teníamos que escuchar Gigante chiquito. Teníamos la costumbre de escuchar esa canción desde que comenzaba hasta que terminaba. Y la íbamos escuchando y el del micro al principio no sabía cómo era la cosa. Y entonces los chicos ponían la canción y el micro iba despacito, tenía que terminar. Cuando apenas terminaba, el tipo frenaba y bajábamos del micro, ¿no?”, recordó Bilardo entre risas.

Pero claro, no nació de la nada: “Se hizo el primer partido, ganamos y después cuando ganamos, olvidate. Ganamos, ganamos, ganamos… Y siguió hasta el último día. El último partido pusieron más policía. Siempre nosotros llevábamos dos policías adelante y uno atrás, siempre. Y el último partido quedaban dos tipos solos y teníamos como diez policías delante, un ruido, un barullo. Y los tipos no sabían, porque los policías que sabían eran los dos que tenían que ir despacito para que nosotros podamos escuchar la canción. Pero después cuando vino todo el pelotón ese a encabezar al micro, ¿quién le va a hablar? No, nadie le habló. Y los tipos picaban como locos. Y yo le dije al del micro ‘No, no, pará, no le haga caso’. Y se enojaba, ¿viste? La policía nos venía a buscar otra vez y le decían al micro que se apure. Y yo que no le haga caso. Frenaba el micro, se acababa la canción. Y bajábamos y entrábamos al estadio.

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La anécdota resume la esencia del entrenador campeón del mundo: obsesivo, meticuloso y convencido de que ningún detalle debía alterarse antes de un partido decisivo.

Sergio conoció la historia tiempo después y jamás ocultó la emoción que le provocó saber que una de sus canciones había acompañado a la Selección en el camino hacia la gloria.

Durante una visita al programa de Susana Giménez, recordó con orgullo: “En el ’86, la canción que escuchaban desde el hotel hasta el Estadio Azteca era Gigante chiquito por cábala”.

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La revelación adquirió una dimensión todavía más profunda cuando Diego Maradona también habló del tema. En el libro México 86. Mi mundial, mi verdad: así ganamos la Copa, el capitán argentino mencionó a Gigante chiquito como una presencia imprescindible dentro de la concentración.

“Era una canción que no podía faltar”, escribió. Y agregó una confesión que resume el vínculo emocional que había desarrollado con ella: “Me hacía llorar como un nene”.

Detrás de aquella conexión existía además una historia personal. Según contó Sergio, fue un amigo platense quien funcionó como puente entre la canción y el entrenador.

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Dos hombres mayores, uno con suéter negro y camisa blanca, y el otro con chaqueta clara y bufanda roja y beige, sonríen frente a un fondo claro.
Sergio Denis y su amigo Julio Zuccolillo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un amigo de La Plata, Julio Zuccolillo, se la acercó a Bilardo antes de que se vaya a la Selección. Y no solamente me halaga Bilardo con sus palabras, sino que Maradona en 1991 me halagó con su presencia en un montón de Gran Rex que hicimos y me contó esa anécdota. Y la verdad, que una canción haya formado parte de un hecho histórico para el deporte argentino es muy conmovedor”, expresó el artista.

Para Denis, acostumbrado a llenar teatros y estadios con sus canciones románticas, aquella revelación representó un reconocimiento distinto. No provenía de la industria musical ni de los rankings de ventas. Llegaba desde el corazón de una hazaña deportiva que marcó a generaciones enteras de argentinos.

El 29 de junio de 1986, en el Estadio Azteca de Ciudad de México, la Selección derrotó 3 a 2 a Alemania Federal y levantó la segunda Copa del Mundo de su historia. Cuatro décadas después, aquella epopeya sigue alimentando recuerdos, homenajes y relatos. Entre ellos aparece esta historia singular donde una canción romántica, un entrenador obsesionado con sus costumbres y un grupo de futbolistas destinados a la inmortalidad terminaron unidos por un mismo hilo invisible.

Como si el destino hubiera decidido escribir una de esas coincidencias imposibles de planificar. Mientras Maradona emocionaba al mundo con la pelota y Bilardo conducía a su equipo hacia la gloria, la voz de Sergio Denis sonaba una y otra vez dentro de un micro que recorría las calles mexicanas. Nadie podía imaginar entonces que aquella melodía quedaría para siempre asociada a una de las páginas más gloriosas del deporte argentino.

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Ese mismo 1986 que inmortalizó a la Selección también encontró a Sergio Denis atravesando uno de los momentos más exitosos de su carrera artística. El cantante cerró aquel año inolvidable con dos funciones a sala llena en el Luna Park, mientras sus canciones seguían multiplicándose en radios, escenarios y hogares de todo el país. Sin saberlo, una de ellas ya había quedado grabada para siempre en la memoria de los campeones del mundo.

Fotografía en blanco y negro de un hombre con pelo castaño cantando en un micrófono. Lleva una camisa clara y un collar plateado
Sergio Denis canta en el escenario del Luna Park de Buenos Aires durante su primer concierto en el recinto el 14 de noviembre de 1986.

Sin embargo, detrás de aquella melodía que acompañó el recorrido de los campeones del mundo había una historia mucho más profunda de lo que la mayoría imaginaba. Porque Gigante chiquito no había nacido pensando en el fútbol, ni en las cábalas, ni en las tribunas. Había surgido de una herida íntima de Sergio Denis, de uno de los momentos más difíciles de su vida personal y de una emoción tan universal como desgarradora: el amor de un padre hacia sus hijos.

Años después, durante un recital, el cantante decidió revelar la verdadera génesis de la canción. Lo hizo con la voz quebrada por los recuerdos y con la sensación de que el público conocía la melodía, pero no necesariamente la historia que escondían sus versos.

“Quiero contarles… porque a veces no conocen la historia verdadera de una canción. Nos emocionamos tanto con un tema y no entendemos por qué una letra o una melodía nos conmueve tanto. Es porque hay un mensaje detrás, un mensaje intrínseco. Está escondido entre las palabras”, explicó.

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Denis relató entonces que la inspiración nació a partir de la transformación emocional que significó convertirse en padre. “Cuando tuve a mis hijos, creo que fue la primera vez en mi vida que verdaderamente amé. Había querido hasta ese momento, pero no había sentido el sentimiento de amor que me provocaron ellos tres”, recordó.

Aquella revelación modificó para siempre su manera de entender la vida. Tanto que, según confesó, llegó a jurarse que jamás se separaría de ellos. “No me quería ir al lado de ellos ni loco, porque no quería provocar ese dolor”, contó. Sin embargo, el tiempo y las circunstancias terminaron llevándolo por otro camino. “Las cosas de la vida no las decide uno. Van cambiando. Nos obligan a tomar decisiones que, a pesar del dolor, a veces hay que tomarlas”.

Mirtha Legrand desde Mar del Plata junto a Sergio Denis

La canción comenzó a tomar forma en medio de ese conflicto emocional. Existía una melodía sencilla compuesta en guitarra, una sucesión elemental de acordes que parecía pedir una historia determinada. Denis y el letrista Roly Hernández intentaron primero otros caminos, pero nada funcionaba. “La letra era un espanto, no tenía nada que ver con la sensibilidad de la melodía”, recordó entre risas.

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Fue entonces cuando, en pleno estudio Ion, apareció la verdadera esencia del tema. Mientras buscaban nuevas palabras para acompañar aquella música, Denis comprendió quién estaba hablando en la canción: “No era la historia de un padre que podía llevar a su hijo por el mundo y enseñarle todo. Era la historia de un padre que se va y está quebrado porque se va. Siente que el mundo que armó para ellos, en ese momento, él mismo lo está rompiendo. Entonces no sabe cómo pedir perdón ni cómo apaciguar el dolor que siente”, explicó.

Por eso, entendió mucho tiempo después, el protagonista de la canción pronuncia una frase tan particular como “ayúdame a querer ser bueno”. No era una expresión casual. “Se siente malo. Se siente un insensible por irse al lado de sus hijos”, confesó.

Mientras reconstruían la letra, Hernández le preguntó qué veía cuando pensaba en esos chicos que inspiraban la canción. Denis respondió casi sin pensarlo: “Son los seres más transparentes, más buenos, más dulces y más puros que tuve delante de mí”.

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Y cuando el compositor insistió preguntándole qué representaban para él, apareció la imagen definitiva: “Es como un enano grandote”, respondió. La devolución llegó de inmediato: “Es un gigante chiquito”.

Así nació el título. Y así nació también una de las canciones más conmovedoras del repertorio de Sergio Denis. Un tema atravesado por la culpa, el amor, la ausencia y el deseo desesperado de proteger a quienes más se ama. Tal vez por eso logró conmover a generaciones enteras. Tal vez por eso emocionó a Maradona hasta las lágrimas. Tal vez por eso terminó encontrando un lugar inesperado en el corazón de una Selección que, mientras perseguía la gloria en México, escuchaba una y otra vez una historia que hablaba, en el fondo, de amor, fragilidad y esperanza.



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¿Hay amor? Griselda Siciliani contó toda la verdad sobre su sorpresivo romance con un famoso: “Es un genio”

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Un inesperado romance sorprendió este viernes al mundo del espectáculo. En Intrusos aseguraron que Griselda Siciliani estaría comenzando una relación con Emiliano Brancciari, cantante y líder de la banda uruguaya No Te Va Gustar. Una bomba que nadie tenía en mente y que parecía indicar el nuevo amor de la actriz tras su escandalosa separación de Luciano Castro.

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Según revelaron en el ciclo de América TV, Siciliani habría sido vista en uno de los recitales de la banda. A eso se sumó otro dato que alimentó las especulaciones: la protagonista de Envidiosa sigue tanto a la cuenta oficial de No Te Va Gustar como a la de Brancciari en redes. Con esos elementos, comenzó a debatirse un posible vínculo entre ambos más allá de cuestiones profesionales.

Sin embargo, la propia Griselda decidió intervenir antes de que el rumor siguiera creciendo. Al enterarse de lo que estaban contando en el programa, la actriz se comunicó directamente con Intrusos y envió un audio junto a varios mensajes para aclarar todo. “No, Adri, desmiento rotundamente”, disparó dirigiéndose hacia Adrián Pallares.

Pero no se quedó solamente con esa frase ante el conductor. Ante la versión que comenzaba a circular, Siciliani volvió a negar cualquier tipo de vínculo sentimental con el músico uruguayo y explicó la verdad de su conexión. “Nada que ver. Te juro. Creo que lo vi alguna vez de lejos. Es un genio, pero nada más”, sostuvo.

QUÉ DIJO GRISELDA SICILIANI SOBRE SU NUEVO ROMANCE CON EMILIANO BRANCCIARI, EL CANTANTE DE NO TE VA GUSTAR

De esta forma, Siciliani buscó ponerle un freno a la versión que la relacionaba sentimentalmente con Brancciari. Sin embargo, a pesar de la desmentida de su propia protagonista, en Intrusos eligieron creer en su pálpito y mantienen la investigación abierta. Aunque todos se habían ilusionado con este posible nuevo romance de la actriz, parece que todavía nadie la volvió a conquistar.

Pero hubo más. Mientras el tema continuaba generando ruido, el propio cantante de No Te Va Gustar también tomó las riendas del asunto al conocer lo que se venía diciendo de él. A través de su cuenta de X, Brancciari reaccionó al rumor con una foto viendo parte del informe de Intrusos y sumando un mensaje que dejó en claro su sorpresa. “¡Me mandan esto que es cualquiera!”, escribió.

Al igual que Siciliani, el músico decidió aclarar cuál es realmente su relación con la actriz. Si bien reconoció que existe admiración de su parte, negó conocerla personalmente y mucho menos mantener una relación sentimental. “La admiro mucho, pero no nos conocemos”, concluyó.

 

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La reacción de Loli Bahía, la novia de Rosalía, a su despedida de Buenos Aires: “Menos fotitos”

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Rosalía se despidió de Buenos Aires con un carrete en redes sociales (Instagram)

Rosalía cerró su paso por Buenos Aires con cuatro shows en el Movistar Arena y una despedida que eligió hacer a su manera: un carrete en Instagram que mezcla imágenes del escenario con momentos de sus días libres por la ciudad. El posteo reunió en una misma secuencia a la artista sobre el escenario y a la persona que recorrió librerías, cenó en una cava de vinos y se tomó el subte entre función y función.

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El carrete abre en blanco y negro, con una imagen que tiene algo de cuadro teatral. Rosalía sentada en el piso, micrófono en mano, mientras los bailarines con trajes negros y cuellos de volado blanco se inclinan hacia ella. Canta desde abajo, con las piernas cruzadas y las botas altas hasta la rodilla, rodeada de cuerpos que se organizan a su alrededor con una precisión que no deja nada al azar.

Esa misma estética de compañía se amplifica en la foto grupal con todo el elenco. Rosalía al centro, los bailarines apretados a su alrededor, todos con los mismos trajes negros y cuellos blancos, varios con tocados de plumas negras que se elevan por encima de las cabezas. El humo de fondo y el blanco y negro le dan al conjunto la densidad de un retrato de compañía teatral clásica: nadie sonríe, todos miran a cámara con la misma concentración.

Una mujer con un micrófono sentada, rodeada por diez personas de pie, en un escenario oscuro. Es una foto en blanco y negro
Rosalía canta sentada en el escenario rodeada por sus bailarines durante uno de los conciertos en Argentina
Cantante Rosalía con micrófono, top blanco, falda de tul verde y naranja. Fondo oscuro, gran círculo luminoso naranja y tiras de tela naranjas extendidas
La cantante española hizo cuatro shows en el Movistar Arena
Una persona sostiene una bandeja de madera con diez copas de postres individuales, dos jarras metálicas y un recipiente con salsa oscura
La cantante aprovechó para degustar distintos postres
Interior de librería con estanterías de madera y blancas repletas de libros, una persona subida a una escalera, varias ventanas y cuadros decorativos
Rosalía aprovechó para recorrer librerías de la ciudad

El show trabajó con distintos registros visuales a lo largo de las noches. Una toma desde la platea muestra la arquitectura completa del escenario: una estructura escalonada de bloques sobre la que se distribuyen los bailarines en distintas posiciones, algunos de pie, otros recostados o arrodillados, con humo blanco que se expande a los costados y Rosalía en lo alto, recortada contra la luz. Otra imagen lleva el contraste al extremo: tan sobreexpuesta que casi borra los detalles, con ella de pie, vestida de blanco, un tocado largo de flecos que cae hasta el suelo y un gran foco circular que la envuelve por completo.

Hay también el gesto coreográfico de las manos con guantes blancos que le cubren el rostro desde atrás, una imagen que trabaja con la tensión entre lo que se muestra y lo que se oculta. Y la toma que la captura de espaldas al fotógrafo y de frente al público: vestido blanco con tutú, tocado de plumas, el brazo derecho en alto con una flor en la mano, y detrás el Movistar Arena repleto con miles de teléfonos encendidos en la oscuridad. Es la única foto del carrete que pone en escala real lo que significaron estas cuatro noches, confirmada por una vista general del recinto desde lo alto: el arena sin un lugar vacío, las pantallas gigantes encendidas y el escenario al fondo rodeado de músicos.

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El carrete no se queda en un solo tono. Una escena a color muestra a Rosalía con un vestido corto rosa pálido y alas de plumas blancas en los hombros, rodeada de bailarines que agitan almohadas mientras ríen. La iluminación azul y el caos controlado de plumas y telas blancas le dan a esa imagen una ligereza que contrasta con la solemnidad de las tomas anteriores. Otra foto a color la muestra con un vestido de tul en tonos verde, blanco y naranja, con telas del mismo color desplegándose a su alrededor y una gran esfera naranja dominando el fondo oscuro. Son las dos imágenes más festivas del carrete y las que más se alejan del tono austero que predomina en el resto.

Espalda de una persona con vestido blanco de encaje y tirantes finos. Estantería metálica con múltiples botellas de vino de distintos colores. Algunas botellas tienen etiquetas de papel
Con un vestido de encaje blanco, la cantante posó frente a una cava de vino
Manos sostienen una pila de billetes de 100. Fondo con un sillón verde, estantes con libros y piso de madera
«Gracias Argentina», fue todo lo que escribió en el pie de foto
Una mujer de cabello oscuro con un vestido largo de encaje blanco semitransparente posa de pie frente a un botellero metálico con numerosas botellas de vino
Durante su estadía en Buenos Aires, la cantante recorrió distintos restaurantes
Rosalía, borrosa por el movimiento, baila en una rampa de cemento con paredes blancas y franja amarilla, bajo luces industriales
Rosalía bailó en una rampa de cemento, preparándose para sus presentaciones

Fuera del escenario, el registro cambia por completo. Una de las fotos la muestra en lo que parece una librería porteña de barrio: estanterías hasta el techo, pilas de libros en el suelo, carteles en las paredes. En primer plano, unas manos con buzo azul cuentan un fajo de billetes de pesos argentinos, un detalle que habla de una visita sin protocolo ni producción.

Dos tomas en una rampa de estacionamiento suman otro registro callejero. En una, la figura se mueve con una falda de tul blanca y un buzo oscuro con estampado de calavera, el pelo negro suelto y el cuadro entero levemente borroso por la velocidad del gesto. En la otra, tomada desde abajo, el mismo conjunto aparece con más detalle: el buzo recortado a la altura de la cintura, un cinturón ancho de tachas plateadas que separa la tela del tul y el teléfono rosa en la mano extendida. El fondo es el techo bajo y las luces tenues de la rampa, sin ningún elemento de producción.

El restaurante aparece en tres imágenes seguidas: primero una bandeja de madera sobre mármol blanco con una docena de postres y helados en copas y vasitos, y luego dos fotos en la cava de vinos del mismo lugar, donde posa con un vestido largo de encaje blanco semitransparente, de frente y de espaldas, entre estanterías metálicas cargadas de botellas etiquetadas a mano.

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Persona con sudadera oscura, falda de tul blanca y cinturón de tachuelas. Sostiene un teléfono rosa. El fondo es un túnel iluminado
Pollera de tul, remera manga larga negra y cinturón fueron los elegidos
Cantante con vestido blanco y tocado levanta una flor en un escenario con músicos. Un público numeroso llena un estadio
Las cuatro fechas estuvieron completamente vendidas
Rosalía con micrófono blanco y vestido rosa en escenario, rodeada de bailarines con alas de plumas y almohadas blancas
La catalana tuvo como invitadas a Ángela Torres, Lali, La Joaqui y Taichu
Rosalía en un escenario con un vestido claro y una capa blanca, con una mano en el pecho. Focos de luz la iluminan desde atrás
La cantante Rosalía interpreta una canción en el escenario durante un concierto, iluminada por focos de luz cálida.

El carrete cierra con una foto en un pasillo. Rosalía con un buzo oversize oscuro, el pelo rizado suelto y una expresión de asombro genuino mirando hacia arriba, el teléfono rosa apretado contra la mejilla. Sin producción, sin escenario, sin bailarines. Y como caption del posteo, una frase breve: “Una vez más. G R A C I A S A R G E N T I N A”.

Ante tal cantidad de postales porteñas, Loli Bahía,la modelo francesa que es pareja de la cantante, no dejó de reaccionar a la publicación de su novia con un cariñoso reto: “Menos fotitos y más trabajar”. Lali Espósito, que estuvo como invitada en uno de los confesionarios, reaccionó con un corazón.



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Murió a los 51 años Leandro Rud, histórico representante de modelos como Jésica Cirio, Pamela David y Rocío Marengo

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El mundo de la farándula argentina está de luto. Leandro Rud murió a los 51 años, después de haber atravesado durante años una dura batalla contra un cáncer de las glándulas salivales que había avanzado con metástasis hacia los huesos. Empresario, representante y conductor televisivo, construyó buena parte de su carrera detrás de algunas de las figuras más populares del espectáculo nacional.

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Nacido el 19 de septiembre de 1974 en Buenos Aires, Rud comenzó a construir su nombre dentro del modelaje en la década del 90. En 1996 fundó su propia agencia, que con el paso de los años se transformó en una de las más reconocidas del país y lo ubicó entre los managers de referencia de la farándula.

Por su staff pasaron nombres que después se instalarían fuertemente en televisión. Jésica Cirio, Pamela David, Rocío Marengo, Alejandra Maglietti, Jimena Cyrulnik, María Susini, Melina Pitra, Débora Bello, Magalí Montoro, Amalia Granata y Virginia Gallardo, entre otras, estuvieron vinculadas a su agencia en diferentes etapas. Varias de ellas trascendieron las pasarelas para convertirse en conductoras, panelistas, actrices y figuras habituales de los principales programas de espectáculos.

LEANDRO RUD Y SUS FUERTES VÍNCULOS CON LA FARÁNDULA

La relación que Rud construía con sus representadas muchas veces excedía lo estrictamente profesional. Cuando en 2014 decidió ponerle fin a una etapa de casi dos décadas al frente de la agencia, varias de sus figuras salieron públicamente a respaldarlo. Cirio contó entonces que estaba con él desde los 16 años, mientras que Maglietti destacó que, además de haber sido su representante, era su amigo. Pamela David también expresó públicamente su apoyo.

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En aquel momento, Rud explicó que el ritmo de trabajo y los ataques de pánico lo habían llevado a bajar la intensidad de su actividad. Aunque dejó la representación tradicional, continuó ligado al espectáculo mediante eventos, prensa, desfiles y televisión. Más adelante condujo su propio ciclo, La Noche, primero por C5N y posteriormente por Canal 9.

Leandro Rud en su ciclo La Noche.

Su vida cambió definitivamente con el diagnóstico de cáncer, en 2014. En los últimos años habló públicamente de su enfermedad, compartió distintos momentos de su tratamiento y buscó transmitir un mensaje de lucha a otras personas que atravesaban situaciones similares. También hizo de la defensa de los animales una parte importante de su vida y convivió con perros que había rescatado de la calle.

Con su partida, el espectáculo despide a uno de esos personajes que, aunque muchas veces trabajaron detrás de cámara, resultaron fundamentales para una época de la televisión y el modelaje argentino. El apellido Rud quedó ligado a una generación de figuras que ocuparon tapas, pasarelas y horas de televisión, y que encontraron en él a uno de los representantes más reconocibles del ambiente.

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