CHIMENTOS
La reacción de Loli Bahía, la novia de Rosalía, a su despedida de Buenos Aires: “Menos fotitos”

Rosalía cerró su paso por Buenos Aires con cuatro shows en el Movistar Arena y una despedida que eligió hacer a su manera: un carrete en Instagram que mezcla imágenes del escenario con momentos de sus días libres por la ciudad. El posteo reunió en una misma secuencia a la artista sobre el escenario y a la persona que recorrió librerías, cenó en una cava de vinos y se tomó el subte entre función y función.
El carrete abre en blanco y negro, con una imagen que tiene algo de cuadro teatral. Rosalía sentada en el piso, micrófono en mano, mientras los bailarines con trajes negros y cuellos de volado blanco se inclinan hacia ella. Canta desde abajo, con las piernas cruzadas y las botas altas hasta la rodilla, rodeada de cuerpos que se organizan a su alrededor con una precisión que no deja nada al azar.
Esa misma estética de compañía se amplifica en la foto grupal con todo el elenco. Rosalía al centro, los bailarines apretados a su alrededor, todos con los mismos trajes negros y cuellos blancos, varios con tocados de plumas negras que se elevan por encima de las cabezas. El humo de fondo y el blanco y negro le dan al conjunto la densidad de un retrato de compañía teatral clásica: nadie sonríe, todos miran a cámara con la misma concentración.




El show trabajó con distintos registros visuales a lo largo de las noches. Una toma desde la platea muestra la arquitectura completa del escenario: una estructura escalonada de bloques sobre la que se distribuyen los bailarines en distintas posiciones, algunos de pie, otros recostados o arrodillados, con humo blanco que se expande a los costados y Rosalía en lo alto, recortada contra la luz. Otra imagen lleva el contraste al extremo: tan sobreexpuesta que casi borra los detalles, con ella de pie, vestida de blanco, un tocado largo de flecos que cae hasta el suelo y un gran foco circular que la envuelve por completo.
Hay también el gesto coreográfico de las manos con guantes blancos que le cubren el rostro desde atrás, una imagen que trabaja con la tensión entre lo que se muestra y lo que se oculta. Y la toma que la captura de espaldas al fotógrafo y de frente al público: vestido blanco con tutú, tocado de plumas, el brazo derecho en alto con una flor en la mano, y detrás el Movistar Arena repleto con miles de teléfonos encendidos en la oscuridad. Es la única foto del carrete que pone en escala real lo que significaron estas cuatro noches, confirmada por una vista general del recinto desde lo alto: el arena sin un lugar vacío, las pantallas gigantes encendidas y el escenario al fondo rodeado de músicos.
El carrete no se queda en un solo tono. Una escena a color muestra a Rosalía con un vestido corto rosa pálido y alas de plumas blancas en los hombros, rodeada de bailarines que agitan almohadas mientras ríen. La iluminación azul y el caos controlado de plumas y telas blancas le dan a esa imagen una ligereza que contrasta con la solemnidad de las tomas anteriores. Otra foto a color la muestra con un vestido de tul en tonos verde, blanco y naranja, con telas del mismo color desplegándose a su alrededor y una gran esfera naranja dominando el fondo oscuro. Son las dos imágenes más festivas del carrete y las que más se alejan del tono austero que predomina en el resto.




Fuera del escenario, el registro cambia por completo. Una de las fotos la muestra en lo que parece una librería porteña de barrio: estanterías hasta el techo, pilas de libros en el suelo, carteles en las paredes. En primer plano, unas manos con buzo azul cuentan un fajo de billetes de pesos argentinos, un detalle que habla de una visita sin protocolo ni producción.
Dos tomas en una rampa de estacionamiento suman otro registro callejero. En una, la figura se mueve con una falda de tul blanca y un buzo oscuro con estampado de calavera, el pelo negro suelto y el cuadro entero levemente borroso por la velocidad del gesto. En la otra, tomada desde abajo, el mismo conjunto aparece con más detalle: el buzo recortado a la altura de la cintura, un cinturón ancho de tachas plateadas que separa la tela del tul y el teléfono rosa en la mano extendida. El fondo es el techo bajo y las luces tenues de la rampa, sin ningún elemento de producción.
El restaurante aparece en tres imágenes seguidas: primero una bandeja de madera sobre mármol blanco con una docena de postres y helados en copas y vasitos, y luego dos fotos en la cava de vinos del mismo lugar, donde posa con un vestido largo de encaje blanco semitransparente, de frente y de espaldas, entre estanterías metálicas cargadas de botellas etiquetadas a mano.




El carrete cierra con una foto en un pasillo. Rosalía con un buzo oversize oscuro, el pelo rizado suelto y una expresión de asombro genuino mirando hacia arriba, el teléfono rosa apretado contra la mejilla. Sin producción, sin escenario, sin bailarines. Y como caption del posteo, una frase breve: “Una vez más. G R A C I A S A R G E N T I N A”.
Ante tal cantidad de postales porteñas, Loli Bahía,la modelo francesa que es pareja de la cantante, no dejó de reaccionar a la publicación de su novia con un cariñoso reto: “Menos fotitos y más trabajar”. Lali Espósito, que estuvo como invitada en uno de los confesionarios, reaccionó con un corazón.
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CHIMENTOS
Benjamín Amadeo revivió el peor momento que pasó después de separarse de Lali Espósito: «Me sentí expuesto»

Benjamín Amadeo sorprendió con una anécdota de su pasado sentimental durante su participación en PH: Podemos Hablar (Telefe). A más de diez años de su separación de Lali Espósito, el actor y músico recordó una situación que lo incomodó y que terminó convirtiéndose en una experiencia de aprendizaje sobre la exposición mediática y los titulares que pueden construirse a partir de una imagen.
Todo comenzó cuando Andy Kusnetzoff convocó al punto de encuentro a quienes alguna vez sintieron dolor al ver noticias sobre su vida privada en los medios. Amadeo dio un paso al frente y eligió contar lo que le ocurrió después de ponerle punto final a su relación con la cantante, en una época en la que todavía era una figura muy asociada a ella.
Sin embargo, lo que relató estuvo lejos de ser una escena dramática o un episodio de tristeza por la ruptura. El artista recordó que un domingo salió de su casa para comprar dos cebollas y preparar un tuco, pero una fotografía tomada durante esa caminata terminó convertida en una noticia sobre su supuesto mal momento.
“Me separé de Lali en su momento, hace ya 10 años o más, y me acuerdo que salí a comprar cebolla para hacer un tuco un domingo, que caminé mucho porque no había nada abierto. Estaba en pijama, con dos cebollas en una bolsa y me sacaron una foto y un medio tituló ‘El mal momento de Benja Amadeo’”, contó en el ciclo de Telefe.
BENJAMÍN AMADEO Y EL RECUERDO DE SU FOTO VIRAL
El músico explicó que la realidad era completamente distinta a la que sugería aquel titular. Según recordó, no estaba atravesando ninguna situación angustiante: simplemente tenía ganas de cocinar una buena salsa y había salido a buscar los ingredientes necesarios. La imagen, sin embargo, fue utilizada para construir otra interpretación de su vida personal.
Con el paso del tiempo, Amadeo pudo mirar aquella experiencia desde otra perspectiva y reconoció que le dejó una enseñanza importante. La exposición de su intimidad y la manera en que una escena cotidiana podía transformarse en una noticia le hicieron tomar conciencia de los límites que quería poner frente a los medios.
“Yo tuve un camino muy poco expuesto y aprendí que muchas veces no todo termina en lugares donde deseamos y que hay que ser cuidadosos si uno quiere mantener la paz. Estaba en pijama, con dos cebollas en la mano y pude aprender un montón”, reflexionó.
La anécdota tuvo una coincidencia particular: su relato se emitió el mismo día en que Lali Espósito se casó con Pedro Rosemblat, aunque el actor no centró su participación en la boda ni en la actualidad sentimental de su expareja. Su recuerdo estuvo puesto en aquella fotografía que, a más de una década de la ruptura, todavía conserva como ejemplo de cómo los medios pueden interpretar una situación privada.
Benjamín Amadeo, Lali
CHIMENTOS
Diego Páez Vilaró adelanta cómo es su documental Argentina Stone: “Los Rolling son mi vida”

Para Diego Páez Vilaró, el rock and roll no fue solo una influencia musical: fue el espacio en el que construyó su identidad antes de llegar a la actuación, la dirección, la producción y el circo. En diálogo con Teleshow, el productor habló de Argentina Stone, su segunda película, del vínculo personal que lo une a los Rolling Stones y de las figuras que participan en un documental que busca retratar la cultura stone en el país.
El filme, dirigida por Gabriel Grieco, reúne material de archivo, música, entrevistas y testimonios vinculados con el universo stone y rolinga. Tras dos años de trabajo, tendrá sus primeras proyecciones en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
—¿Qué significan los Rolling Stones en tu vida?
—De chico era rolinga. Lo fui antes de encontrar la actuación, la dirección, la producción, el circo y todo lo demás. En esa época, cuando buscaba mi personalidad y mi identidad, estaba siempre en la plaza con mis amigos, rodeado de músicos, malabaristas y gente de distintos estilos y gustos. Me juntaba con mis amigos rolingas porque nos gustaban Viejas Locas, Rolling Stones, La 25, Callejeros, Los Gardelitos y Los Ratones Paranoicos, que es mi banda preferida. De hecho, mi primer tatuaje, a los 16 años, fue el ojo de Los Ratones Paranoicos.
Los Rolling Stones son mi vida. Para mí, la banda más grande de todas son los Beatles, pero los Beatles y los Stones no eran rivales: eran muy amigos. Cuando empiezan a componer juntos, aparecen los Rolling Stones como una topadora de rock and roll. También reúnen las raíces negras y la negritud. En la película participa Bernard Fowler, que cambió el sonido de la banda en el disco Steel Wheels. O sea que hay alguien de los Rolling Stones adentro. También está John Pasche, el creador del ícono de la lengua, que no fue Andy Warhol. Y hay muchas celebridades más, pero no quiero adelantar.
—La música también ocupa un lugar en tu propio recorrido artístico. ¿Cómo convivió con tu trabajo en cine?
—Me animé a cantar. Tuve una banda que se llamaba La Brótola, tengo dos discos en Spotify y sigo escribiendo y cantando rock and roll, baladas y misiles de rock and roll. Aunque no sea mi fuerte, me animé a ser frontman. Además, como ya sabés, soy actor y productor de cine.
—¿Cómo nació Argentina Stone?
—Es mi segunda película como productor. Y cuando produzco me meto en todo: en la codirección, en conseguir a la estrella, en ejecutar, en llamar, en la prensa.
—¿Qué formato tiene la película?
—Es un documental. No hay nada ficcionado: todo es material de archivo, entrevistas y música.

—¿Qué historia busca contar el documental?
—La película cuenta la verdadera historia de los Rolling Stones: cómo se hicieron famosos a partir de un tema de los Beatles y cómo llegaron a la Argentina gracias a Los Ratones Paranoicos. Cuando Keith Richards vino como solista, la banda de Juanse ya tenía lleno el estadio de Vélez. Entonces Keith les avisa a los Rolling Stones: “Tenemos que ir a Argentina a tocar”. Y ahí llegan en 1995. Los Ratones fueron impulsores de esa llegada: si te fijás, en Río hacen dos estadios, en Chile uno y acá hacen cinco.

Después nacen o toman fuerza bandas como Viejas Locas, Blues Motel, Heroicos Sobrevivientes, Jóvenes Pordioseros, La 25, La Colosa, Callejeros, Los Ratones Paranoicos y Perros Calientes, la banda de Gabriel Carámbula. Todas esas bandas mantienen vivo el rock and roll.
Páez Vilaró es enfático al hablar del fenómeno local: “De ese rock and roll surge la cultura rolinga. Los rolingas fueron muchas veces marginados, pero son personas que imitan a Mick Jagger y son fieles a su público, a sus bandas y no solamente a los Rolling Stones. Es una tribu argentina, una especie de secta que siempre fue marginada. Decidí hacer esta película porque la cultura rolinga y la cultura stone son nuestras, una subcultura propia que nació del fanatismo por una banda inglesa. En ningún otro país corean las canciones o reciben a una banda como lo hacemos los argentinos”.
—¿Qué testimonios y figuras aparecen en Argentina Stone?
—Van a escuchar testimonios importantes, incluso desde Uruguay. Está la historia de cuando Mick Jagger fue a conocer el candombe a la casa de Lobo Núñez y se encontró con Dinamita Pereda. Lobo es uno de los grandes percusionistas de candombe de Uruguay, junto con el Negro Rada.

Como actrices, aparece Chloe Bello, que representa a la chica stone, y Andrea Rincón, como la rollinga más barrial. También hay muchas figuras que van a sorprender, y quienes disfrutan del rock and roll van a descubrir bandas. Está Turf y están casi todas las bandas barriales.
—Hay una participación que destacás especialmente: la de Pity Álvarez. ¿Qué significa para la película?
—Es la primera vez que Pity Álvarez actúa en cine y en la pantalla grande. Él había actuado en sus propios videoclips, pero es la primera vez que alguien lo lleva al cine, y fui yo. Sobre todo por el momento que atraviesa. Hace una performance que va a dar que hablar.

—¿Quiénes integraron el equipo que llevó adelante el documental?
—Quiero destacar a Gabriel Grieco, que fue el director. Es un trabajo de dos años, hecho a pulmón, de guerrilla: con una buena idea y gente que se sumó por pasión y no por un caché. Todos fuimos un equipo. También quiero nombrar a Juan Leo Magno, mi cámara oficial y director de fotografía; a los ayudantes de producción ejecutiva Edgardo Moré, exmánager de Los Ratones Paranoicos y de Luis Alberto Spinetta; Quique Passo y Pablo Simek. En el diseño gráfico, las placas, los zócalos y el juego de imágenes trabajó desde Uruguay Federico Verges Arteaga.
—¿Cuándo será el estreno de Argentina Stone?

—La película en principio iba a estrenarse en Colombia, en Rock al Parque, que es el festival de documentales de música más importante de Latinoamérica, pero me negué porque el documental se llama Argentina Stone. Las primeras tres proyecciones serán en la Argentina, en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que está entre los diez festivales más importantes del mundo, los días 8, 9 y 10 de noviembre. Primero estamos haciendo el recorrido por festivales, como hacen los mejores directores y productores del mundo. Está nominada en muchos países europeos. El año que viene está nominada para Bangladesh y Barcelona. También esperamos nominaciones en Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Berlín, Australia, Uruguay y Brasil. Después del recorrido de festivales, la película llegará a una plataforma.
CHIMENTOS
¡No la invitaron! La China Suárez hizo una fiesta en su casa justo el día del casamiento de Lali

Mientras Lali Espósito y Pedro Rosemblat celebraban su casamiento en una íntima ceremonia en San Telmo, la China Suárez tuvo su propio festejo y eligió una fecha muy especial para hacerlo. La actriz organizó una fiesta de Halloween en su casa de Nordelta, con una ambientación inspirada en el terror, disfraces y una puesta en escena que no pasó inadvertida en las redes sociales. Por supuesto, estuvo acompañada de Mauro Icardi que se lookeó especialmente para esta ocasión.
Las imágenes de la celebración fueron compartidas por Caro Nolte, amiga y representante de la China, y rápidamente despertaron comentarios por la coincidencia con la boda de la cantante. La artista no estuvo entre los invitados al casamiento y, mientras la pareja daba el sí rodeada de familiares y amigos, ella disfrutaba de una jornada de Día de Brujas junto a sus hijos y algunos vecinos que estuvieron invitados.
Para la ocasión, Suárez sorprendió con un disfraz de payaso triste que recuerda al escalofriante personaje de Terrifier. La actriz lució un enterito blanco y negro, con cuello característico y pompones a modo de botones, además de guantes blancos y un maquillaje impactante: se pintó el rostro de blanco y resaltó los ojos y la boca con trazos negros para completar una expresión tenebrosa. El detalle: el cuchillo con el que posó que seguramente habrá asustado a varios.
En cuanto a la decoración, hubo un castillo inflable con colores en alusión a la temática y la entrada de la casa contó con varias calaveras, telarañas y esqueletos. Quien llamó la atención fue Icardi que se animó a disfrazarse de Catrín, la versión masculina de la Catrina, un personaje que lució con la cara pintada. y una capa roja. En uno de los videos, se lo puede ver junto a unos niños, un muñeco inflable de bebé terrorífico y divertidos juegos con espuma.

LA FIESTA DE LA CHINA SUÁREZ COINCIDIÓ CON LA BODA MÁS ESPERADA
La megafiesta de la China Suárez tuvo lugar en la casa de los sueños que su pareja tiene en Nordelta y contó con la presencia de sus hijos y amigos. A través de las imágenes que publicó Caro Nolte, se pudo conocer parte de la intimidad del festejo, que tuvo disfraces, una decoración especialmente preparada y una estética de terror.
La coincidencia con el casamiento de Lali no pasó inadvertida. Ambas fueron amigas y compartieron distintos proyectos televisivos durante sus años de trabajo en las ficciones de Cris Morena, pero Eugenia no formó parte de la lista de invitados a la boda. El motivo: en los últimos años, pasaron de ser compañeras y confidentes a dos desconocidas que ya simplemente no forman parte de la vida de la otra.
Así, mientras Lali y Pedro Rosemblat daban un paso importante en su historia de amor en una casona de San Telmo, la China Suárez celebraba Halloween. Dos festejos muy distintos que terminaron compartiendo protagonismo en las redes, en una jornada en la que la ausencia de la actriz en el casamiento también generó repercusiones.
Pedro Rosemblat, Lali
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