ECONOMIA
De Vaca Muerta a Miami: la frase de Melconian que reabre el debate sobre un nuevo «dólar turista»

Ya es un clásico argentino: la discusión sobre si los turistas deben pagar el dólar oficial o si deben tener un impuesto para frenar la salida de capitales siempre vuelve. Incluso si, como ocurre este año, hay un boom exportador y el gobierno proyecta un superávit de la cuenta corriente.
En los últimos tiempos parecía que el castigo tributario al turismo era sólo un tema del peronismo: al día de hoy se recuerda la entrevista en la que la ex ministra Silvina Batakis argumentó que el derecho de los turistas a viajar no podía colisionar con el derecho a generar trabajo en la industria argentina.
Por cierto que el gobierno de Javier Milei está en la antípoda de ese pensamiento, lo cual no fue obstáculo para que haya mantenido durante el primer año de su gestión el impuesto PAIS, que gravaba la compra de divisas o el uso de tarjeta de crédito en el exterior. Luego, eliminó ese tributo, pero no eximió del pago adelantado de los impuestos a las Ganancias y a los Bienes Personales. En consecuencia, el «dólar turista» está ahora en $1.943,50, un 30% por encima del tipo de cambio minorista.
Es cierto que hay formas de eludir esa carga: una es pagar la tarjeta con dólares, la otra es reclamarle a ARCA la devolución de esa percepción, si uno no está alcanzado por Ganancias ni Bienes Personales, pero muchos prefieren pagar y evitarse el riesgo de ser auditados por la agencia recaudadora.
El debate por un nuevo «dólar turista»
Aun con esa situación, en los últimos días ha regresado la inquietud por el costo del turismo en términos de divisas y por la «competencia» que se genera entre el turismo y otras necesidades del aparato productivo, como la importación de insumos y bienes de capital para la industria. Uno de los economistas que planteó esta situación de manera más gráfica fue Carlos Melconian, quien no duda en calificar como un error –»margaritas a los chanchos», fue su expresión textual- el levantamiento del cepo para los ahorristas y turistas.
Hablando ante un auditorio de empresarios pyme, Melconian comparó la demanda minorista de dólares registrada en mayo con el saldo de la balanza comercial, y concluyó con otra frase provocadora de su acervo: «Los dólares de Vaca Muerta terminan todos en la Comuna 16, que es Miami».
Pocos días antes, su socio en la consultora Econviews, Rodolfo Santangelo, había tocado el mismo tema en el programa de streaming «Economía en off», donde opinó sobre la afirmación del ministro Toto Caputo respecto de que la abundancia de dólares de la economía permite que todos los sectores tengan acceso a las divisas y que incluso el Banco Central compre reservas.
Santangelo no solamente argumentó sobre «el desperdicio» que supone que salgan del país unos u$s10.000 millones anuales por turismo en el exterior mientras la economía todavía sigue en crisis, sino que, además, propuso que se repusiera un impuesto al turismo. «El dólar para viajar debería ser de 2.000 pesos», defendió.
En definitiva, eso equivaldría a aplicar un impuesto de un 30%. Si, además, se le suma la percepción ya existente por Ganancias y Bienes Personales, eso implicaría que el «dólar turista» que pide Santangelo costaría $2.450.
Afinando el lápiz para el debate
Estas opiniones sobre la salida de dólares por turismo generaron, como suele suceder, una ola de respuestas. Pero, en todo caso, lo que pone en evidencia es que el tema sigue siendo motivo de discusión acalorada y que podría transformarse en un punto de debate en la campaña electoral. Después de todo, Melconian era en 2023 el «candidato a ministro de economía» si Patricia Bullrich llegaba a ganar la presidencia.
Lo cierto es que Melconian y Santangelo se pusieron en el centro de las críticas. Y no sólo por la discusión filosófica sobre si los dólares de la economía «son del Banco Central» o si son de todo el mercado. Ocurre que, además, hay un problema con las cuentas, que debilitan el argumento de los que quieren castigar al turismo.
Para empezar, Melconian hizo una comparación errónea: el saldo comercial de mayo no fue de u$s2.700 millones, sino de u$s3.500 millones. Y, además, el gasto por turismo tampoco fue de u$s2.600 millones, porque esa cifra es la demanda total, que incluye compra de dólares para ahorro, transferencias al exterior, pago de servicios digitales como Netflix, importaciones online como Temu y Shein y, además, pagos con tarjeta en el turismo.
El Banco Central suele hacer hincapié en que, del total de dólares que se compra en los bancos, un 70% queda depositado. Es decir, no es técnicamente una «fuga de capitales», sino que permanece en la economía.
Además, también estableció que, cuando un argentino usa su tarjeta para hacer turismo en el exterior y luego le llega el resumen, usa en promedio un 70% de dólares propios para cancelar el pago. Es decir, es un error técnico sumar los dólares del ahorro y del turismo y considerar que la totalidad de esa suma se fuga al exterior ni que haya implicado un sacrificio de reservas del BCRA.
¿Cuántos dólares cuesta el turismo?
Para poner el tema en cifras, en los primeros cinco meses del año, los gastos en dólares con tarjeta de crédito sumaron u$s3.832 millones. Pero si a esa cifra se le descuenta la compra de productos online -efecto Temu- y se contabiliza sólo el turismo propiamente dicho, entonces la salida de divisas se reduce a u$s3.340 millones.
Este número cuenta sólo los dólares que se van por el turismo, pero no los que entran por los extranjeros que vienen de vacaciones a Argentina. De manera que se trata de cifras brutas, y no netas.
En contraste, las exportaciones del sector energético ascienden, en cinco meses, a u$s6.182 millones. Para utilizar la comparación que realizó Melconian, no todos los dólares de Vaca Muerta se van a Miami, sino algo más de la mitad.
Si, en cambio, la comparación se realiza entre el turismo y el saldo total de la balanza comercial, entonces la relación es mucho menor: el turismo es un 28% de los u$s11.783 millones que registra el superávit de la balanza.
Sigue siendo mucho, claro, pero es una cifra que luce pequeña en comparación con otros años, en los cuales no sólo había un alto gasto turístico sino que, además, la balanza generaba déficit.
Del Mundial de Rusia 2018 a Miami
Si al turismo «puro» se le agrega el costo de las compras online y, además, las transferencias realizadas por las agencias de viaje, entonces la cifra se agranda a u$s4.413 millones en términos brutos. Aun así, sigue siendo un 29% menos que las ventas petroleras de Vaca Muerta.
En una proyección, se puede establecer que esa salida bruta -es decir, sin descontar los dólares que los extranjeros dejan en el país- llegará a u$s10.000 millones en el total del año. En contraste, el saldo de la balanza comercial podría ubicarse en torno a u$s23.000 millones, según las estimaciones que realiza el gobierno.
¿Es mucho ese gasto por turismo? Depende de con qué se lo compare. En términos internacionales, Argentina siempre ha tenido un costo alto en ese rubro, y su balanza de servicios es históricamente deficitaria.
Pero cuando se compara el momento actual con el pasado reciente, no puede concluirse que el turismo sea un problema. En 2017, por ejemplo, durante la gestión macrista -cuando el dólar era, en teoría, flotante, pero abundaban las críticas sobre atraso cambiario-, salieron u$s10.600 millones por concepto de viajes. O sea, una cifra parecida a la que se espera para este año.
Pero, a diferencia de lo que ocurre hoy, ese año la balanza comercial dio un saldo negativo de u$s8.471 millones. Y el saldo de la cuenta corriente arrojaba un déficit por un impactante 5% del PBI, lo cual derivó luego en la gran devaluación del 2018.
Ese año, por cierto, se jugó el Mundial de Rusia. Y el hecho de que el dólar hubiera pasado desde $18 en enero a $28 en junio no impidió que igualmente miles de hinchas viajaran a alentar a Messi y compañía. En todo caso, el mayor efecto causado por la devaluación fue que la barra albiceleste cantara en la Plaza Roja, ante la mirada de los moscovitas sorprendidos, «que baje el dólar, la puta que los parió…». Ese año, tanto la balanza comercial como la cuenta corriente volvieron a dar déficit.
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ECONOMIA
Boom de RIGI con caída de la inversión

El problema no es tanto el nivel de la construcción sino la falta de gasto en equipamiento productivo
- más del 95% del volumen anunciado corresponde a minería e hidrocarburos;
- su impacto es un cambio de nivel y no una trayectoria, porque el capital que hoy se contabiliza pertenece a la etapa de construcción; y
- no alcanza a las decenas de miles de empresas que nunca calificarán para un régimen especial. Esto último abre una nueva pregunta: ¿se necesitaría un mini-RIGI?
Si resulta necesario garantizar la estabilidad de las reglas de juego por ley durante treinta años a un grupo de grandes proyectos, es porque las reglas generales aún no gozan de credibilidad plena

- la consolidación del ordenamiento macroeconómico ya alcanzado: inflación baja de manera duradera, tasas reales compatibles con proyectos productivos y acumulación genuina de reservas.
- el desarrollo del financiamiento de largo plazo. Argentina exhibe la relación entre crédito al sector privado y PBI más baja de la región; sin ahorro interno canalizado hacia plazos largos, la inversión seguirá dependiendo de capital externo concentrado en recursos naturales.
Lo que se pondera no es la orientación ideológica de un gobierno, sino la previsibilidad de las reglas
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ECONOMIA
Cómo deciden las empresas exitosas si endeudarse en moneda local o extranjera

- La tasa de interés en dólares, mucho más baja que la tasa en pesos porque corresponde a una moneda con inflación baja.
- La tasa de devaluación del peso durante la vida del préstamo: como la empresa recibió pesos, convirtió esos dólares a pesos al inicio y, al final, debe volver a comprar dólares para cancelar la deuda. Cualquier suba del tipo de cambio encarece la operación en pesos, más allá de lo que indique la tasa de interés en dólares.
La regla de decisión se reduce, entonces, a comparar dos números: la tasa de interés en pesos contra la suma de la tasa de interés en dólares más la devaluación del período
Al momento de pedir el préstamo, nadie conoce todavía cuánto va a devaluar el peso
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ECONOMIA
Martín Kalos, de Epyca Consultores: “La contracción económica del segundo trimestre no fue un accidente”

“La mayor parte de la economía no crece, en particular los sectores intensivos en trabajo”

“El mercado financiero siempre va a festejar que el Estado ahorre para pagar sus deudas”

“Hoy las empresas de muchos sectores, y en particular las industriales, tienen demasiada capacidad ociosa. Con una demanda deprimida, no hay razón para invertir”

“Toda esta precarización laboral y de la vida, en el contexto de nuestra sociedad, recae principalmente en las mujeres y así agrava aún más la desigualdad de género en Argentina”

“Argentina mejoró en el plano financiero, pero no deja de tener en buena medida los mismos riesgos de siempre y en 2027 se suma la incertidumbre electoral”

“O el Gobierno está sobre-estimando nuevamente cuánto crecería la economía en 2026, o está planteando que en 2027 tendríamos una recesión importante”
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