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ECONOMIA

Bombazo fiscal: Arca actualizó pisos y si facturás menos de esta cifra te salvás

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La noticia llegó en el momento justo, cuando los departamentos de impuestos de las compañías argentinas ya estaban cerrando el año con el estrés al límite. En ese contexto, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) decidió patear el tablero con una actualización masiva y sorpresiva del régimen de Precios de Transferencia, uno de los más complejos y temidos por el sector privado.

No se trata de un ajuste técnico menor ni de una corrección marginal. Es una simplificación estructural que el mercado venía reclamando desde hace tiempo, en un escenario donde la inflación acumulada había dejado los montos históricos completamente desactualizados, forzando a las empresas a cumplir obligaciones que ya no tenían sentido económico.

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Esa distorsión obligaba a declarar operaciones que, en términos reales, resultaban irrelevantes para el fisco, pero extremadamente costosas para las empresas, especialmente para pymes y medianas compañías que debían destinar recursos humanos y financieros desproporcionados a cumplir con exigencias puramente formales.

Menos burocracia y un cambio de lógica fiscal

El corazón de la medida, que ya genera ruido en la city porteña y en los parques industriales, apunta a eliminar trabas burocráticas innecesarias y reordenar el sistema de control. El objetivo oficial es claro: modernizar la fiscalización, concentrar recursos y dejar de perseguir contribuyentes que no representan un riesgo real en términos de elusión fiscal internacional.

Hasta ahora, miles de empresas debían presentar informes complejos, costosos y redundantes simplemente porque los umbrales de facturación habían quedado congelados en valores nominales que ya no reflejaban la dimensión real de los negocios en la Argentina actual.

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Los Precios de Transferencia regulan los valores a los que se realizan operaciones entre empresas vinculadas, como una filial local y su casa matriz en el exterior. Es un punto sensible que el fisco siempre mira con lupa para evitar maniobras de traslado artificial de utilidades fuera del país.

Sin embargo, los montos anteriores obligaban a justificar hasta lo injustificable, generando montañas de papeles digitales y costos administrativos crecientes. Con la nueva normativa, ARCA reconoce implícitamente que no tiene sentido aplicar el mismo nivel de control a todos y decide focalizarse en los verdaderos grandes jugadores.

El alivio para empresas y contadores

Lo más relevante para el empresario local aparece en la letra chica de los nuevos pisos mínimos, que dejan de funcionar como una trampa administrativa y pasan a ser un filtro real de capacidad contributiva, alineado con el tamaño efectivo de cada compañía.

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La actualización no fue un simple ajuste automático por inflación. Se trata de un salto discreto y contundente que redefine de manera concreta quién queda obligado y quién no dentro del régimen, modificando la lógica con la que se venía aplicando el control fiscal.

Para contadores y gerentes financieros, el impacto es inmediato y tangible: menos horas hombre dedicadas a cumplir formalidades, menos honorarios a consultoras externas y más foco en la gestión del negocio, especialmente en un cierre de año siempre cargado de presión.

En la práctica, esto implica menos riesgo de sanciones formales, menor carga operativa y un alivio presupuestario relevante, en un contexto donde cada peso cuenta y donde los costos administrativos suelen ser uno de los grandes dolores de cabeza.

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Un salto gigante: de 30 a 1.500 millones

El cambio más celebrado se da en el Régimen General de información. Hasta ahora, cualquier empresa con operaciones vinculadas y ingresos superiores a 30 millones de pesos debía presentar el formulario F. 2668, una obligación que se había vuelto prácticamente universal.

En la economía argentina actual, ese monto era meramente simbólico. Generaba un cuello de botella administrativo, donde el costo de cumplir con la norma superaba ampliamente cualquier beneficio fiscal y saturaba tanto a las empresas como a los propios organismos de control.

Con la nueva resolución, ARCA elevó el piso a 1.500 millones de pesos anuales. El salto es brutal y cambia de raíz la filosofía del control tributario, adaptándolo a la escala real de la actividad económica.

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Si la facturación total anual no alcanza ese nivel, la empresa queda automáticamente fuera del radar para este requerimiento específico, liberando a un universo enorme de contribuyentes que hasta ahora estaban atrapados en una obligación desproporcionada.

Más racionalidad en las operaciones vinculadas

La actualización no se limita a la facturación global. También se modificaron los montos específicos que obligan a presentar el Estudio de Precios de Transferencia, uno de los informes técnicos más costosos y complejos del régimen.

Hasta ahora, el límite era de 3 millones de pesos en conjunto o 300.000 pesos por operación individual, cifras tan bajas que cualquier pago habitual al exterior podía disparar automáticamente la obligación formal.

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Con la nueva normativa, los topes se elevan a 150 millones de pesos en conjunto y 15 millones de pesos por operación individual, incorporando una dosis de racionalidad largamente reclamada por el sector privado.

Esto permite que operaciones habituales —licencias, servicios, insumos o repuestos— dejen de generar trámites que costaban miles de dólares en honorarios profesionales y consumían tiempo valioso de los equipos administrativos.

Chau al Informe Maestro para la mayoría

Otro de los grandes dolores de cabeza para las filiales locales de grupos internacionales era la presentación del «Informe Maestro«. Este documento es una radiografía completa del grupo económico a nivel mundial: qué hacen, cómo ganan dinero, dónde pagan impuestos, quiénes son sus directivos y cuál es su cadena de valor global.

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La nueva norma fija un filtro muy elevado: solo deberán presentarlo los grupos con ingresos consolidados superiores a 100.000 millones de pesos, y además con operaciones vinculadas relevantes desde la Argentina.

Si no se cumplen ambas condiciones en simultáneo, la obligación desaparece, liberando a la enorme mayoría de las filiales locales de un trámite complejo y difícil de gestionar.

Además, se incorpora la Nota de Ratificación, que permite confirmar que la información presentada en años anteriores sigue vigente sin necesidad de volver a cargar toda la documentación.

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Pymes al poder y régimen simplificado renovado

Las pequeñas y medianas empresas que se animan a operar internacionalmente solían quedar en un limbo incómodo y peligroso. No eran lo suficientemente grandes para tener departamentos de impuestos sofisticados internos, pero los montos viejos las obligaban a cumplir normativas diseñadas para multinacionales.

Para solucionar esto existía teóricamente el «Régimen Simplificado», una vía rápida para cumplir con el fisco, pero que había quedado con umbrales irrisorios de entre 10 y 60 millones de pesos. Básicamente, casi nadie podía entrar ahí porque cualquier pyme exportadora superaba esos montos en dos o tres meses de facturación normal.

La actualización de ARCA resucita esta herramienta y la vuelve utilizable para el sector productivo real. El nuevo rango para acceder al Régimen Simplificado se establece para quienes tengan ingresos anuales entre 500 millones y 3.000 millones de pesos.

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Este es el verdadero segmento «medio» de la economía argentina, la franja donde se mueven las empresas nacionales que están creciendo. Si tu empresa cae en esta categoría, podés optar por un cumplimiento mucho más laxo y directo, sin necesidad de presentar los informes técnicos exhaustivos y caros que se les piden a los grandes conglomerados globales.

Además, se alinearon los requisitos de operaciones con vinculadas dentro de este régimen para que sea consistente. Ahora, para mantenerte en el carril rápido y sencillo, tus operaciones con partes relacionadas no deben superar los 150 millones de pesos en conjunto (o 15 millones por operación individual).

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ECONOMIA

Orlando Ferreres, contundente: «El dólar debería estar en $1.815; faltaría una devaluación del 23%»

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La economía argentina enfrenta un escenario de crecimiento moderado, baja inversión y desequilibrios externos que condicionan su desarrollo. Así lo afirmó el economista Orlando Ferreres, quien analizó la coyuntura macroeconómica y se refirió también al valor que debería tener hoy el dólar.

Según sus proyecciones, el crecimiento previsto para el próximo año será acotado. «Para este año, o sea, 2026, está previsto 3,5. No es un número muy interesante, pero en el mundo tampoco hay tantos lugares que crezcan. O sea, dentro de todo es pasable», explicó. No obstante, aclaró: «Es un crecimiento bajo, pero pasable».

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La inversión, el principal límite al crecimiento

Ferreres señaló en diálogo con Canal E que el principal freno para una expansión más sólida es el bajo nivel de inversión. «Esto da 3,5 porque no hay mucha inversión bruta interna fija, que es demasiado baja en relación al producto«, sostuvo durante la entrevista.

Actualmente, la inversión se ubica entre el 14% y el 15% del Producto Bruto Interno (PBI), un nivel que considera insuficiente para sostener tasas de crecimiento más altas. «Para poder crecer al 6%, digamos, habría que invertir 26% del producto y eso estamos lejos todavía», subrayó.

Ferreres, contundente al referirse al tipo de cambio 

Ferreres fue contundente al referirse al nivel del tipo de cambio necesario para equilibrar la cuenta corriente. «El tipo de cambio debería estar en $1.815 ahora, en enero de este año, pero está en 1.450, o sea que faltaría una devaluación del 23%«, afirmó.

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Sin embargo, advirtió que una corrección cambiaria no está exenta de costos. «Eso trae cierta inflación, con lo cual, habría que calcular también», sostuvo, al referirse al impacto que una devaluación tendría sobre los precios.

Al analizar el atraso cambiario, el economista recordó que la Argentina convivió durante largos períodos con un tipo de cambio bajo. «En los siglos XIX y XX, el tipo de cambio promedio real estuvo 41% por debajo del promedio del tipo de cambio real desde largo plazo», explicó.

En esa línea, agregó una reflexión histórica: «La Argentina era rica y la gente venía para trabajar acá, seguro», concluyó.

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Inversiones extranjeras, exportaciones y dólares

El economista también relativizó los recientes anuncios oficiales sobre inversiones externas. En ese sentido, cuestionó el énfasis puesto en desembolsos de bajo monto.

«Es muy poco el número y pensar que eso tiene que ser anunciado por el Codbene, también me parece un poco exagerado», afirmó, en referencia a inversiones de alrededor de 10 millones de dólares. Y agregó: «Obviamente no tiene sentido dar eso como gran noticia de inversión».

En relación al sector externo, Ferreres advirtió que el actual tipo de cambio no favorece el crecimiento de las exportaciones. «Las exportaciones están creciendo un poco, pero no mucho«, señaló, y remarcó que «para crecer más requerirían un tipo de cambio un poco más alto».

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Además, alertó que el dólar barato incentiva la salida de divisas por turismo y consumo en el exterior. «Evitaría los viajes a Brasil, a otros lugares, que la gente está yendo bastante y eso, digamos, no ahorra dólares para el país», explicó en Canal E.

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ECONOMIA

Por la baja del riesgo país, el Gobierno ya se podría financiar a tasas de un dígito en el mercado internacional

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El riesgo país tocó un piso de 513 puntos básicos, un mínimo desde mediados de 2018. (AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo)

El riesgo país bajó ayer otro 2% y ya está al borde de perforar los 500 puntos básicos, algo que no sucedía hace ocho años. Esta fuerte demanda que favorece la cotización de los bonos argentinos implica además que para el Gobierno se acerca la reapertura del mercado internacional para la colocación de nuevos bonos.

La reducción del riesgo país hasta 513 puntos básicos es sinónimo a una reducción del costo de financiamiento para Argentina, aunque todavía hay camino para recorrer. El próximo objetivo es llevar ese indicador a unas 450 unidades, el mismo nivel que actualmente tiene Ecuador.

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Este país sudamericano se encuentra en pleno proceso de colocación de su primer bono en dólares en el mercado internacional en más de siete años. Los fondos se utilizarían para recomprar deuda ya emitida, en una típica operación de administración de pasivos.

Pero además, también hay una ola de emisiones de deuda internacional de empresas y provincias argentinas. La semana pasada fue YPF, que reabrió un bono al 2034 y pagó un costo de 8,10% anual en dólares. Esta semana se viene la colocación de Córdoba, luego de salidas exitosas recientes de otros distritos como la ciudad de Buenos Aires y luego Santa Fe.

Según un posteo del experto en renta fija Juan Battaglia, los bonos ecuatorianos a 8 y 13 años de plazo podrían salir a tasas de 8,75% y 9,25% anual respectivamente. Como la deuda argentina cotiza a menos valor que la ecuatoriana, el rendimiento hoy de un bono a diez años se ubicaría en la zona de 9,5% anual.

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Se trata de rendimientos que están todavía por encima de lo que consiguen empresas o provincias. La expectativa del equipo económico es que rápidamente converja esa tasa a la que paga el Gobierno. Por lo tanto, es razonable que decidan esperar un poco más para volver a los mercados internacionales para emitir nueva deuda, lo que resultaría un hito después de casi ocho años de ausencia total.

La baja del riesgo país está en línea con un dato que los inversores le dan un gran valor, que es la compra de dólares por parte del Central y la consiguiente mejora del nivel de acumulación de divisas. La intervención en enero supera ya los USD 1.000 millones (muy por encima de lo que esperaba el mercado) y el stock de reservas brutas cerró ayer en un nuevo máximo desde que gobierno Javier Milei, a 45.740 millones de dólares.

Esto refleja que el BCRA se tomó en serio la fase 4 del plan monetario, que consiste básicamente en la acumulación de reservas y la consiguiente emisión de pesos para remonetizar la economía. Un fortalecimiento del balance de la entidad monetaria es un reclamo insistente de parte de los inversores y la baja del riesgo país refleja el optimismo ante la decisión del Gobierno de encarar decididamente el asunto.

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Enero arrancó de manera muy favorable para las expectativas del equipo económico. A la baja del riesgo país y la acumulación de reservas se suma la estabilidad cambiaria. La fuerte disminución de la demanda de dólares por parte del público y de las empresas le dio justamente más espacio al Central para comprar divisas en el mercado a lo largo del mes, incluso por encima de los proyectado por la mayoría de los analistas.

Incluso la colocación de deuda internacional por parte de otros emisores también le permite al Central acelerar sus compras, debido a que hay un aumento de la oferta de divisas que de otra forma no tendría demanda en el mercado.

Según informó el propio BCRA la semana pasada, aún restarían liquidar en el mercado local unos 3.600 millones de dólares.

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ECONOMIA

Bonos y acciones que pican en punta con un riesgo país que ya marcó el menor nivel en más de 7 años

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El riesgo país sigue en descenso, se acerca a los 500 puntos básicos y toca su menor nivel desde mediados de 2018. En este contexto, analistas consultados por iProfesional destacan cuáles son las acciones y bonos que se presentan como oportunidad de inversión.

El riesgo país es un indicador económico que mide la probabilidad de que un Estado incumpla con sus obligaciones financieras (default) en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Por lo que este índice influye directamente en el valor de los activos locales, ya que una baja en su nivel suele impulsar el precio de las acciones y bonos nacionales.

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De hecho, que baje el riesgo país no solo le brinda mayor confianza a la economía doméstica, sino que también favorece a las empresas a la hora de tener que salir a financiarse, porque les disminuye la tasa de interés que deben convalidar para endeudarse en dólares.

El descenso de este indicador tiene correlación con el actual escenario económico, en el que se destacan el precio del dólar estable y las compras sostenidas de reservas por parte del Banco Central desde el pasado 5 de enero hasta la fecha, para reforzar las reservas.

A ello se le suman los ingresos de divisas por las emisiones de deuda del sector privado y de las provincias, sin incurrir en nuevo endeudamiento nacional.

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«Es lindo lo que está pasando con el riesgo país. Creo que viene mucho de la mano de que el Gobierno está seriamente comprando reservas con el Banco Central y en un contexto en el que, además, el tipo de cambio está hasta bajando. También por la cantidad de dólares que entran de colocaciones privadas y de provincias», resume José Bano, economista y analista de mercados.

Por lo pronto, los distintos analistas consultados por iProfesional, recomiendan en qué acciones y bonos invertir en este momento de baja del riesgo país.

Bonos favorecidos por la baja del riesgo país

Con la baja del riesgo país, para los expertos, los bonos más favorecidos serán los emitidos a más largo plazo.

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«Nos gusta la parte larga de la curva, en particular el Global 2041 (GD41), que vemos como el bono con el mejor retorno esperado en un escenario positivo», afirma Alejo Rivas, estratega en Balanz.

En un contexto muy favorable para créditos emergentes, sostiene que los bonos globales «empezaron a reaccionar» ante los más de u$s1.000 millones que el BCRA lleva comprados en enero para las reservas. 

«Hacia adelante, vemos más recorrido en caso de consolidarse la compra de reservas durante la época de cosecha. Además, si Argentina llevase adelante operaciones de manejo de pasivos, como la de Ecuador, éstas podrían empujar aún más el riesgo país a la baja y facilitar el acceso fluido al mercado», sostiene Rivas.

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Según lo demostrado por otros países de la región, el riesgo país argentino tiene potencial para una baja mayor de los actuales niveles cercanos a los 500 puntos básicos.

«Países comparables con Argentina están entre 200 y 300 puntos», grafica Marcelo Bastante, analista de mercados, sobre el margen de baja de este indicador clave.

Para Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est, con un escenario de riesgo país en descenso, los principales beneficiados en bonos serían los «globales y bonares en dólares, como los emitidos al 2030 (GD30 y AL30) y al 2035 (GD35), que aparecen como los primeros candidatos, ya que una compresión del riesgo país se traduce directamente en suba de precios por caída de tasas implícitas».

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En ello concuerda Leonardo Guidi, analista de AN Conectar Bursátil: «En bonos, el que más me gusta es el emitido al 2035 (AL35) porque, en procesos de tasa (TIR) a la baja, debemos posicionarnos en los bonos que tengan mayor Duration Modificada (MD), porque son los que más suben de precio con cada baja de la TIR. Técnicamente, el emitido al 2041 (AL41) tiene mayor MD, pero también hay que considerar el riesgo. Así que el que, para mí, tiene la mejor relación riesgo-retorno es el AL35, que puede subir de 20% a 25% si el riesgo país cae por debajo de 400 puntos».

En la misma sintonía, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, coincide: «Con la reciente baja del riesgo país, vemos una oportunidad clara en los bonos al 2035 (AL35) y 2041 (AL41), que son los que mejor capturan la ganancia de capital en un escenario de mayor compresión del spread».

A ello agrega Auxtin Maquieyra, gerente Comercial de Sailing Inversiones: «Con un riesgo país en proceso de compresión, vemos valor tanto en renta fija como en renta variable. En bonos soberanos, preferimos la curva media y larga, donde la mayor duration permite capturar un potencial superior de ganancia de capital ante una baja adicional de spreads». 

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En este contexto, destaca al bono al 2038 (AE38), con una TIR de 9,45%, y al emitido al 2035 (AL35), con una TIR de 9,3%, que «ofrecen una relación riesgo–retorno más atractiva que la parte corta, donde gran parte del ajuste ya estaría incorporado».

Acciones recomendadas para invertir con riesgo país a la baja

Por el lado de las inversiones en acciones argentinas recomendadas en este escenario de menor riesgo país, los analistas detallan que el sector bancario será el más favorecido.

«La baja del riesgo país beneficia a todas las empresas, especialmente a aquellas con acceso al mercado de capitales, ya que pueden obtener financiamiento más barato», detalla Rubén Pasquali, analista de Fernández Laya, a iProfesional.

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Desde en análisis de Andrés Repetto, analista de mercados y fundador de Andy Stop Loss, «si las medidas oficiales siguen reacomodándose con el riesgo país, con acumulación de reservas y leyes que fomenten el crecimiento de la industria y el empleo, me parece que el sector bancario será un claro ganador».

Esto se debe, según su argumento, a que con un aumento del consumo por parte de una clase media con mejores salarios y crecimiento del mercado laboral, «las entidades podrán dar más créditos, captar más ahorros y trabajar de bancos. Cosa que hace décadas no ocurre, por lo que me parece que es un sector que tiene mucho para crecer y Argentina empieza a ser un país normal». Sus acciones preferidas son Grupo Galicia (GGAL) y banco BBVA. 

«En acciones, el foco está en bancos y utilities, sectores muy sensibles al riesgo soberano. Entidades como Grupo Financiero Galicia, Banco Macro o BBVA Argentina suelen reaccionar rápido ante expectativas de normalización financiera, mientras que empresas reguladas como Pampa Energía, Central Puerto o Transportadora de Gas del Sur (TGS) pueden beneficiarse de un escenario de mayor previsibilidad macro y ajuste de tarifas», resume Castro a iProfesional.

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En tanto, Marcelo Bastante, analista de mercados, reflexiona: «El riesgo país a la baja es beneficioso para las corporativas, sobre todo las que tienen posibilidad de tomar deuda en el exterior, o las que tienen o buscan socios del exterior, pues uno de los componentes que tiene la tasa de descuento cuando un inversionista del exterior invierte es el riesgo país. Dicho esto, no modifica mi perspectiva general de ´positiva´ para las acciones de sectores ligados a la energía, como Edenor, YPF, Central Puerto, entre otras, que son empresas de capital intensivo y necesitan financiamiento a largo plazo para apalancar los proyectos de gran infraestructura».

En ello, suma Guidi: «Las acciones, en general, están prácticamente todas subvaluadas si asumimos un escenario optimista respecto a baja del riesgo país, en un 2026 con crecimiento económico e inflación controlada. Las que más me gustan son los bancos, donde, de los grandes, elegiría Grupo Galicia, porque Macro es el que más ha subido y los bancos suelen moverse todos de manera similar», puntualiza a iProfesional

También agrega empresas ligadas al petróleo, como el CEDEAR de Vista y acciones de YPF y empresas de servicios, como Autopistas del Sol.

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Al respecto, Maquieyra resume: «La renta variable también se beneficia de un riesgo país a la baja, ya que reduce la tasa de descuento de los flujos futuros y mejora el acceso al financiamiento, amplificando valuaciones. Dentro de este universo, priorizamos Oil & Gas, un sector con alta visibilidad de flujos y planes de inversión sostenidos. En particular, Vista Energy e YPF combinan crecimiento, disciplina financiera y una elevada sensibilidad positiva a una normalización del costo de capital». 

Finalmente, agrega que el sector bancario tendrá una «buena perfomance si continúa el crecimiento económico y el crédito continúa aumentando. En este segmento, destacamos Banco Macro y Banco Galicia». 

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