ECONOMIA
El otro costo del riesgo país: Caputo perdió la chance de sumar u$s6.500 millones a las reservas

Una de las mayores frustraciones de Luis Caputo por la suba del riesgo país en la segunda mitad del año es haberse visto obligado a suspender uno de sus instrumentos preferidos: los Bontes -los bonos que emitía el Tesoro para inversores del exterior, que se suscribían con dólares, pero pagaban en pesos-, con los que originalmente pensaba reforzar las reservas en u$s8.000 millones.
Si se hubiese continuado, acaso la situación financiera mostraría menos turbulencia en esta etapa pre-electoral, dado que el Banco Central mostraría una posición más sólida.
Pero Caputo apenas logró hacer dos de las emisiones planeadas, una por u$s1.000 millones en mayo y otra de u$s500 millones en junio, pero -sin que hubiera anuncio oficial de por medio- se decidió congelar es plan, ante la constatación de que el mercado exigía tasas de interés demasiado altas.
Cuando se hizo la primera colocación,fue motivo de celebración para el gobierno. Un eufórico Javier Milei escribía hace tres meses: «Y un día volvimos», acompañado del inevitable VLLC.
El argumento oficial era que ese bono era un punto de inflexión en la economía argentina, porque marcaba el regreso al mercado de crédito. Y, además, el hecho de que los inversores de Wall Street hubieran aceptado títulos pagaderos en pesos suponía un mensaje de confianza sobre la estabilidad -dado que si hubiera devaluación, perderían capital-.
Es decir, se celebran varias cosas al mismo tiempo. Desde lo simbólico, el poder mostrar que el plan generaba confianza en el mercado internacional. Además, hay algo que ningún funcionario mencionó explícitamente, pero estaba flotando en el mercado: el recuerdo del histórico «empome» de gigantes de Wall Street -como Templeton y BlackRock- al comprar un bono en pesos en 2018, también emitido por Toto Caputo.
Y desde lo puramente financiero, lo importante para el gobierno era la posibilidad de reforzar las reservas sin necesidad de comprar dólares dentro de la banda de flotación.
El error de cálculo de Luis Caputo sobre el riesgo país
Pero rápidamente se notó un problema de cálculo: Caputo consideraba que, dado el superávit fiscal, el descenso de la inflación, el acuerdo con el FMI y el desarme del cepo cambiario, los inversores pedirían una tasa relativamente baja. En ese momento, el índice de riesgo país argentino rondaba los 600 puntos, y el propio ministro confesó tiempo más tarde que su expectativa era que, para esta altura del año, se encontraría en torno de 400 puntos.
En fuerte contraste, el costo financiero argentino medido en ese índice ya se encuentra otra vez en torno de 850 puntos, algo que Caputo atribuye al «riesgo kuka» -es decir, el temor del mercado a que un eventual triunfo de la oposición en las legislativas posibilite que el Congreso ponga en riesgo el equilibrio fiscal-.
Los críticos del gobierno, en cambio, sostienen que el pico del riesgo país se explica mucho más por daños auto-inflingidos que por el accionar del Congreso. En particular, por la certeza de que habrá una corrección cambiaria tras las elecciones.
¿Sería diferente la situación de hoy si Caputo hubiese continuado con su programa para sumar dólares con los Bontes? Difícil saberlo, pero a esta altura el BCRA contaría con u$s44.000 millones.
Sin embargo, el Gobierno prefirió asumir que, después de haber festejado la vuelta a los mercados, ahora otra vez quedó lejos el crédito internacional. La primera señal de alarma vino con la licitación de mayo, cuando los inversores pidieron una tasa de 29,5%, que hoy parece ínfima cuando se la compara con el 75% que se acaba de convalidar para Lecaps de corto plazo, pero que en aquel momento causó un escándalo en el mercado.
Para ayudar a despejar temores se había incluido una cláusula «put» a dos años, que implicaba la garantía de que se podía salir de la inversión antes de los cinco años de vida del bono -que además pagaba intereses semestrales-. Como los dos años se vencían en 2027, se interpretó esa cláusula como una «salvaguarda contra el riesgo político» en un año de elección presidencial.
Desconfianza, pese a los endulzantes
La expectativa previa era que la tasa del Bonte no superaría el 23%, dada las perspectivas de inflación. Pero los inversores externos no miran el IPC sino el riesgo de devaluación. Y querían asegurarse una ganancia no menor a un 11% real, teniendo en cuenta que el Treasury bond a cinco años rendía un 4% y el riesgo país argentino se ubicaba en torno de 650 puntos.
En definitiva, esa tasa de 29,5% reflejaba que había riesgos más altos percibidos desde el exterior, sobre todo en la evolución del dólar -la tasa suponía un tipo de cambio un 19% más alto en un año-.
Al mes siguiente, se agregaron «edulzantes», como la eliminación de la norma que obligaba a los inversores extranjeros a permanecer un mínimo de seis meses antes de llevarse los dólares -lo que en la jerga se conoce como «paking»-.
Con esto, se mejoró levemente la tasa en la segunda emisión -fue de 28,46%-, realizada a fines de junio, pero Caputo limitó el monto a u$s500 millones, la mitad de lo que estaba habilitado a tomar. Pocos días antes, se había concretado un préstamo «repo» con un grupo de bancos por u$s2.000 millones, y los analistas no ocultaron su decepción por la tasa de 8,25% que costó la operación.
Lo que quedaba en evidencia era que el índice de riesgo país no bajaba a pesar del superávit fiscal. Y fue cuando recrudecieron las críticas al plan económico. Primero, por las señales en el sentido de que no se comprarían dólares mientras no llegaran al piso de la banda de flotación -algo que los economistas creen que podría no ocurrir nunca-. Fue un punto sobre el que el gobierno terminó dando marcha atrás, con compras en nombre del Tesoro.
Luego, por las manifestaciones del presidente Milei, que minimizó la gravedad del déficit de la cuenta corriente, que se proyecta en unos u$s12.000 millones para este año.
Hasta economistas muy influyentes en el mercado, como Ricardo Arriazu y Domingo Cavallo -a quienes nadie puede acusar de ser opositores a Milei- advirtieron que no era lo mismo acumular reservas con endeudamiento que hacerlo con divisas provenientes del superávit comercial.
Lo cierto es que ya no hubo nuevos intentos por buscar dólares con bonos nominados en pesos. Y la rápida suba del riesgo país, a tono con la volatilidad de las tasas de interés domésticas, que virtualmente congelaron el crédito, cambiaron totalmente el panorama.
Hablando en plata, Caputo resignó u$s6.500 millones de su plan original de u$s8.000 millones colocados en bonos.
¿Otra vez «empomados»?
Según Caputo, la situación actual es transitoria y solo se explica por el nerviosismo electoral. Desde su lógica, tanto las tasas del mercado interno como el índice de riesgo país deberían desinflarse tras la elección.
Si su pronóstico fuera cierto y el índice cayera debajo de los 500 puntos, entonces volverían a darse las condiciones como para volver a emitir los Bontes. Claro, del otro lado del mostrador tiene que haber inversores dispuestos a correr el riesgo. Y es algo que muchos ponen en duda, porque argumentan que se está reeditando el histórico «empome» con bonos en pesos de 2018.
¿Cómo les fue a quienes entraron en la licitación de mayo, vendiendo dólares a $1.148 a cambio de un bono en pesos que paga 29,5%? Si no tomaron ninguna cobertura anti devaluación, les fue pésimo: en tres meses, el tipo de cambio ya subió un 17%, lo que implica que ya perdieron un 14% del capital. Aun si el dólar quedase congelado en este nivel hasta mayo del año próximo, la tasa de interés no compensaría el nivel de riesgo país.
Con esos números a la vista, podría suponerse que, otra vez, quienes compraron títulos en pesos emitidos por Caputo se sintieron «empomados». Sin embargo, la mayoría de los analistas creen que esos inversores tomaron el recaudo de contratar un «seguro de devaluación» en el mercado de futuros.
En aquel momento, la posición a diciembre cotizaba a $1.240 -un valor bajo, considerando que hoy cotiza a $1.525-. Esto implica que parte de lo perdido por la desvalorización del bono se compensará con la ganancia que se cobre por el contrato a futuro.
Aun así, lo ocurrido en estos meses no solo ratifica que los inversores externos estaban justificados en su cautela, sino que aquella tasa que tres meses atrás lucía exageradamente alta, en realidad se había quedado muy corta.
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ECONOMIA
Juzgados reciben más pedidos de quiebra de consumidores

Si bien en los tribunales comerciales saben que muchos «vivos» especulan con tomar créditos en instituciones financieras o con financistas a través de cheques y pagarés, a sabiendas de que no podrán afrontarlos en el futuro próximo, razón por la cual pedirán su propia quiebra de la que saldrán relativamente indemnes al año de la sentencia, la actual situación económica nacional está generando un aumento significativo de pedidos de quiebra por consumos que, para muchos asalariados, se han tornado imposibles de pagar.
Los bancos son inclementes y aplican todo tipo de tasas, comisiones por descubierto y punitorios que terminan por llevar a la quiebra a los consumidores sobre endeudados.
Alerta por caída del consumo: juzgados reciben más pedidos de quiebra
Y, en la actualidad, se trata de un fenómeno que se registra en casi todas las provincias del país, al ritmo que aumenta la morosidad en las entidades financieras. Los juzgados comerciales de distintas provincias son testigos de este hecho y una jueza de concursos preventivos y quiebras de la provincia de Salta lo puso en blanco sobre negro.
En declaraciones realizadas al diario El Tribuno, la jueza Victoria Ambrosini de Coraita, afirmó: «Asistimos con gran preocupación a un incremento notorio en los pedidos de propia quiebra de los consumidores. Este fenómeno viene sucediendo hace unos años, pero se incrementó notablemente en el último tiempo».
Además, la jueza reveló que entre febrero y agosto de este año, se registraron más de 100 pedidos de quiebra personal en Salta. Es una cifra inédita, que supera ampliamente los registros de años anteriores y que revela que cada vez más personas acuden a los tribunales no para evitar embargos o salvar empresas, sino para poder cobrar su sueldo completo.
Ciudadanos con salarios bajos que llegaron a utilizar sus tarjetas de crédito para adquirir alimentos, no para comprar electrodomésticos o rodados, y que ahora no pueden afrontar los cargos ante los salarios casi congelados del sector público y privado.
También informó que se han incrementado de manera notoria los pedidos de liquidaciones judiciales de fideicomisos inmobiliarios, tanto respecto de edificios de altura, como de loteos.
«El concursamiento de los fiduciarios, parte necesaria de los contratos de fideicomiso, afecta en forma indirecta el desarrollo de esos contratos. El problema es que tenemos una ley de quiebras que data de 1995, y a la cual nos remite el Código Civil y Comercial, que se modificó en 2015», explicó la jueza.
La magistrada se refirió concretamente al artículo 1.678 incorporado al Código Civil y Comercial, el cual dispone que el fideicomiso no quiebra, sino que se liquida judicialmente. «Eso significa que el fideicomiso no se puede concursar, porque no es una persona jurídica; no puede quebrar porque así lo establece el Código nuevo. Para la liquidación judicial, el mismo Código dispone que serán aplicables las normas de la ley de concursos y quiebras en lo que el juez concursal entienda que son pertinentes», explicó.
La advertencia judicial que se realizó hace pocos días tiene antecedentes en otras provincias y en otros juzgados. Por ejemplo, en la localidad de Paraná, Entre Ríos, cada año aumenta alrededor de un 20% la cantidad de personas que piden el Concurso Preventivo o la Quiebra porque no pueden afrontar sus deudas.
«Es una forma de parar la pelota de las deudas existentes», dice el juez Ángel Luis Moia, que tiene a cargo el Juzgado N.º 9 de Concursos y Quiebras de Paraná.
El sobreendeudamiento de los entrerrianos es una constante, en especial entre los trabajadores estatales, tanto de la Provincia como de la Municipalidad. Según informes periodísticos, desde 2024, el número de consumidores que empezaron a tener problemas para afrontar sus compromisos fue creciendo hasta la fecha.
En un documento publicado en una revista especializada de la UBA, DECONOMI Año III, Nª 2, el Dr. E.D. Truffaut ya advertía esta problemática desde la salida de las cuarentenas producto de la pandemia. Un hecho que fulminó cientos de empresas y patrimonios personales y ponía como ejemplo lo que sucede en la provincia de Santa Fe y señalaba: «La propia quiebra lo que busca es eso, limitar la privación de recursos hasta el tope de lo embargable y, visto el famoso fallo ‘Barreiro’ obtener una rehabilitación automática en un año».
¿Qué ocurre cuando se pide la quiebra propia?
La quiebra es un procedimiento tendiente a la liquidación de los bienes del deudor para lograr el pago de sus deudas. Todos los deudores quedan incluídos dentro del procedimiento.
Qué sucede con la quiebra
El deudor:
A- Pierde la capacidad de administrar y disponer sus bienes (y los que adquiera hasta la rehabilitación), que quedan en manos de un síndico elegido por el juez, hasta el momento de la rehabilitación (un año desde la sentencia de quiebra). Esto implica que no puede utilizar su dinero para comprar bienes, hacer pagos, venderlos, administrarlos: todo esto lo debe hacer el síndico. El objeto de esta prohibición es asegurar que estos bienes sean liquidados para el pago de las deudas.
La ley establece excepciones a los bienes sobre los cuales se pierden estas facultades, principalmente:
- los derechos no patrimoniales;
- los bienes inembargables (típico caso es el sueldo en su parte correspondiente que no es embargable hasta un salario mínimo vital y móvil.
- la protección en juicio de todos los bienes excluidos
- indemnizaciones por daños materiales o morales
- el levantamiento de todos los embargos en el salario y todas las retenciones bancarias sobre el mismo (es posible que esto lo sea con los límites vistos). El levantamiento de todas las retenciones o embargos es debido a la ineficacia de los pagos hechos por el fallido, con posterioridad a la declaración de quiebra y la orden judicial a terceros para que entreguen los bienes del fallido al síndico, la incautación correspondiente y el carácter de bien exento del desapoderamiento del salario.
B- Se declara su inhibición general en todos los registros de bienes
C- El pago de la suma que el juez considere necesaria para abonar los gastos de correspondencia, publicación, etc.
NO pierde:
- Los contratos de locación que tenga vigentes para vivir
- Su contrato laboral y la disposición de su sueldo.
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ECONOMIA
Suben los plazos fijos y ya rinden hasta 4,5% por mes: qué banco ofrece la mejor tasa

Las entidades financieras comenzaron a ajustar nuevamente las tasas de los plazos fijos minoristas en medio de la inestabilidad del mercado de pesos y las medidas de absorción monetaria que lleva adelante el Gobierno para tratar de enfriar la presión cambiaria. En algunos bancos ya se observan rendimientos de hasta 55% TNA para colocaciones a 30 días. Al mismo tiempo, se encarecen los préstamos.
El incremento ocurre en el marco de la estrategia oficial de restringir la circulación de pesos tras el fin de las LEFIs y a tan solo unos días de las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires.
Plazo fijo: bancos pagan hasta 4,5% mensual, muy por arriba de la inflación
Según el comparador de tasas del Banco Central (BCRA), la Tasa Nominal Anual (TNA) que pagan los plazos fijos minoristas a 30 días se mueve entre 32% y 55%, de acuerdo a cada entidad financiera.
En este escenario, la Tasa Efectiva Mensual (TEM) puede alcanzar un máximo de 4,5%. Si se la contrasta con la inflación -que en los últimos meses no superó el 2% y que, de acuerdo con las consultoras, en agosto podría perforar ese umbral aunque no de manera marcada-, el rendimiento de un plazo fijo duplicaría la evolución del índice de precios al consumidor (IPC).
Las condiciones mínimas, como plazos o montos de colocación, dependen de cada banco, aunque la mayoría mantiene los 30 días como estándar. Además, los rendimientos pueden variar según el tipo de producto: tradicional, con renovación automática o con condiciones especiales para clientes digitales.
En este contexto, los plazos fijos recuperan atractivo como refugio frente a la suba de precios, aunque los ahorristas se enfrentan al dilema de elegir entre aprovechar las tasas en pesos o refugiarse en dólares, que siguen muy demandados.
A la par, la TAMAR (Tasa Mayorista de Argentina) -que mide el rendimiento promedio de depósitos por montos mínimos de $1.000 millones a un plazo de entre 30 y 35 días- ya ronda el 80% anual.
Este nivel de tasas implica un mayor costo de financiamiento tanto para las empresas como para las familias. En el caso del sector privado, limita la expansión de la actividad, mientras que en los hogares eleva la posibilidad de morosidad debido al peso que adquieren las deudas.
Plazo fijo: qué tasa paga cada banco
Banco Tierra del Fuego: 54% TNA
- Banco Macro: 48%
- CMF: 55%
- Banco Bica: 54%
- Banco Voii S.A: 54%
- Reba: 54%
- Banco Meridian: 54,25%
- Banco Mariva: 53%
- Banco de la Provincia de Córdoba: 52%
- Banco de Corrientes: 50%
- Crédito Regional: 52%
- Banco Hipotecario: 52,5%
- Banco Comafi: 47%
- Banco del Sol: 51%
- Banco Nación: 47%
- Banco Credicoop: 47%
- Banco Galicia: 44%
- Banco Provincia: 45%
- Banco Dino S.A: 45%
- Banco de Chubut: 42,5%
- Banco BBVA: 51%
- Banco Julio: 42%
- Banco Ciudad: 35%
- Banco Formosa: 32%
- Banco Masventas: 30%
Cómo conviene financiarse con las tasas tan elevadas
De acuerdo a los economistas relevados por iProfesional, el consejo para cuidar los pesos es tratar de endeudarse lo mínimo posible, en especial, evitar hacerlo para los gastos corrientes, como compras en supermercados u otros artículos de consumo cotidiano.
«En este contexto de tasas tan altas, cualquier financiamiento termina siendo realmente muy oneroso, en términos reales. En ningún caso buscaría financiarme, diría que sería realmente la última instancia. Vendería dólares, sacaría de dónde no tengo, para hacerme de pesos antes que buscar financiación«, alerta Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la consultora Quaestus, a iProfesional.
Para agregar: «Las tasas de las tarjetas de crédito son una locura, no conviene nunca financiarse por ahí. Si tenés la posibilidad de sacar un crédito, úsalo para pagar la tarjeta, en caso de no haber llegado a pagar el total por algún motivo en particular».
También Javier Dicristo, gerente de Inversiones de Banco Meridian, opina que la tarjeta de crédito, que es el medio de pago más habitual que se utiliza, «propone unas de las tasas más altas para financiarse. Por eso, sacar un préstamo personal sería lo mejor».
En tanto, Federico Glustein, economista y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), suma a iProfesional: «Hoy en día, conviene financiarse vía adelantos o vía aplicaciones y billeteras virtuales, donde la tasa se encuentra por debajo del 90% mientras que los créditos personales y las tarjetas de crédito ya superan el 100% de TNA en una gran cantidad de bancos, alineado con la suba extrema de tasa mayorista (TAMAR) de estos últimos días».
En esta línea, detalla que a medida que se van conociendo las nuevas tasas en el mercado, parte de la estrategia de las billeteras virtuales es, «aprovechando las ventajas de menor estructura y burocracia, poder ofrecer una tasa de crédito personal mejor y, sobre todo, en una menor cantidad de cuotas».
Al respecto, Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est, también sostiene que, en un contexto de tasas altísimas, «financiarse con tarjeta de crédito o préstamos personales puede ser muy costoso: las tasas anuales rondan el 70% u 80%. La excepción son las cuotas sin interés reales, que aún pueden encontrarse en algunos comercios o promociones bancarias. Cuando existen, siguen siendo una excelente herramienta para ganarle a la inflación, ya que se paga en pesos a valor presente sin recargos».
Su conclusión es que, en este escenario de tasas altas, «conviene evitar financiar consumo no esencial y priorizar pagos al contado con descuentos o cuotas sin interés reales, siendo muy cuidadosos con las alternativas de financiación ofrecidas por billeteras virtuales«.
Esta recomendación también es compartida por Federico Machado, economista de Economía Open, que finaliza: «Dado el contexto actual, diría que lo conveniente es no financiarse, sobre todo pensando que las tasas podrían bajar un poco después de las elecciones. Por eso, en el caso de que sea estrictamente necesario hacerlo, las tasas que ofrecen las billeteras virtuales varían para cada usuario. Algunos podrían llegar a encontrar una tasa más baja que en el banco. Pero en la mayoría de los casos, los préstamos personales bancarios resultan más baratos que las otras dos alternativas, sin dejar de ser, hoy, muy caros».-
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ECONOMIA
Alquileres: las cotizaciones para nuevos contratos tomaron envión y así están los precios

La escena inmobiliaria no deja de presentar movimientos y, a escasos días del inicio de un nuevo mes y con la certeza de que septiembre también será un período de ajustes, los valores de los departamentos en alquiler siguen mostrando revalorizaciones. En ese sentido, los comercializadores reconocen que en lo que va del año los valores para los nuevos contratos subieron más del 40% y que la perspectiva es de más incrementos para lo que resta de 2025. Las inmobiliarias también señalan que esos precios evidencian un aumento que se ubica por encima del índice inflacionario general. Desde el ámbito del ladrillo afirman que, desde la entrada en vigencia del DNU 70/2023, la oferta de inmuebles en alquiler en la CABA se incrementó aproximadamente un 150 por ciento.
El incremento que muestran los inmuebles para los primeros contratos se ve reflejado en un monitoreo realizado por Reporte Inmobiliario al que accedió iProfesional. Según la consultora, el valor promedio de publicación de los departamentos usados en Capital Federal registró, sólo en el último mes, un incremento interanual del 41,8 por ciento.
El acumulado de aumentos de alquileres, por encima de la inflación
«La tasa de incremento general de los precios de los alquileres de departamentos usados se ubicó algo por encima de la inflación general (36,6 %). La proximidad de ambas variaciones sugiere que, lejos de una dinámica desbordada, los precios en el mercado de alquileres se están integrando al compás de la economía en su conjunto, lo que aporta previsibilidad hacia adelante», afirmó la empresa.
«Los monoambientes encabezaron las subas, con un 50% anual, mientras que los de tres ambientes fueron los que menos aumentaron, con una variación del 36,9%», precisó Reporte Inmobiliario.
El informe señala que la cantidad de unidades disponibles en la Ciudad para alquiler tradicional se ubican por encima de los 7.100 inmuebles.
«Aunque en la comparación con junio se registró un leve retroceso del 2,1%, el stock actual sigue siendo significativamente superior al de diciembre de 2023, cuando la derogación de la Ley de Alquileres abrió el camino para el retorno de la oferta formal», enfatizó la consultora.
«En apenas 18 meses, el mercado pasó de menos de 600 unidades publicadas a más de 7.000, una transformación de magnitud histórica», amplió.
Para Reporte Inmobiliario, la mayor competencia entre propietarios comenzó a moderar la presión alcista sobre los valores. «Si bien la demanda se mantiene activa, el aumento sostenido de la oferta abre la posibilidad de un mercado más equilibrado en el mediano plazo», señaló.
«Por tipología, las variaciones confirman que los departamentos más chicos concentran mayor presión de demanda: los monoambientes lideraron con subas del 50%, seguidos por los de cuatro ambientes (40,7%), dos ambientes (39,5%) y finalmente los de tres ambientes (36,9%)», concluyó.
Alquileres: precios vigentes en Capital Federal
En cuanto a los valores vigentes en la Ciudad, el relevamiento de Reporte Inmobiliario detalla que, respecto de las unidades de un ambiente con mayor cotización, los cotizaciones más altas corresponden a Coghlan ($550.000), Palermo, Colegiales, Núñez y Saavedra (todos con 500.000 y sin incluir expensas).
Del otro lado se alinean centro y microcentro ($375.000), Congreso (387.500), Floresta (390.000), Constitución, Boedo, Barracas, Agronomía, Retiro y Villa Ortúzar (400.000).
Respecto de los dos ambientes, los precios más elevados se dan en Saavedra ($675.000), Núñez y Chacarita (650.000), Villa Santa Rita (625.000) y Villa Urquiza (610.000).
En la vereda de enfrente se ubican Constitución ($420.000), Tribunales (430.000), Once (437.500), centro y microcentro (450.000) y Monserrat (473.800).
En lo que refiere a los departamentos de tres ambientes, Reporte Inmobiliario afirma que los inmuebles más caros están en Recoleta ($890.000 mensuales), Núñez, Palermo y Villa Ortúzar (850.000) y Villa Urquiza (840.000).
Los precios de menor valía se distribuyen entre Constitución ($570.000), Parque Patricios (620.000), La Boca (640.000), Parque Chacabuco, San Nicolás, centro y microcentro (650.000).
Por último, y en lo que hace a los inmuebles de cuatro ambientes, los precios más altos están en Colegiales ($1.400.000 mensuales, sin expensas), Recoleta ($1.200.000), Palermo y Villa del Parque (1.100.000).
Los más «accesibles», en cambio, se ubican en Villa Lugano ($460.000), San Nicolás (700.000), Floresta (830.000) y Villa Devoto (840.000).
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