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ECONOMIA

Guerra comercial recargada de Donald Trump amenaza con dejar cara a la Argentina frente a socios comerciales

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La controversial suba de aranceles a las importaciones anunciada Donald Trump ya provocó un tembladeral en los mercados globales y advertencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre el daño que provocará al comercio global. El gobierno de Javier Milei ya inició negociaciones para que medio centenar de productos queden fuera del alcance de estas medidas, según pudo saber iProfesional.

El gobierno argentino viene realizando gestiones ante la administración norteamericana. El canciller Gerardo Werthein se reunió con el secretario de Comercio de los Estados Unidos, Howard Lutnick, y con el representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR), embajador Jamieson Greer.

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Javier Milei negocia con Donald Trump para reducir a cero los aranceles a 50 productos

«Trabajo altamente productivo, gran entendimiento mutuo y optimismo para el futuro entre nuestras naciones», publicó el ministro de relaciones exteriores en redes sociales. En principio, estas conversaciones habrían permitido liberar de aranceles a unos 50 productos, 45% quedarían sin cambios y el resto está sujeto a negociaciones», trascendió de Cancillería.

Se señala que continúan negociando «con prioridad por pedido de Trump» la posibilidad de que el resto de los productos también sean liberados de aranceles, aunque en algunos casos se trata de bienes considerados «sensibles» como cítricos, dulces y biodiésel.

La aspiración de los representantes argentinos es llegar a eliminar los aranceles y en este sentido se están manteniendo conversaciones. Hasta el momento serían ocho las observaciones que hizo el gobierno republicano y que el presidente Milei ya dio la instrucción de resolver.

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Milei participó en la American Patriots Gala en Mar-a-Lago, donde confirmó que su gobierno avanzará en la readecuación de la normativa argentina para reducir el impacto de los nuevos aranceles impuestos por Donald Trump. Según detalló, Argentina ya ha cumplido nueve de los 16 requisitos exigidos por Estados Unidos y continuará trabajando en la armonización de los aranceles sobre una canasta de 50 productos. Esta medida surge tras la reunión clave entre Werthein y Lutnick.

El viaje de Milei a Estados Unidos también tiene como objetivo fortalecer la relación con Washington en un contexto de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El gobierno argentino busca asegurar un nuevo desembolso de 20.000 millones de dólares y un adelanto de hasta el 75% de esos fondos, aunque aún no hay acuerdo definitivo con el organismo. La presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, y otros funcionarios en la comitiva refleja la importancia de estos encuentros en la estrategia económica del país.

Durante su intervención en la gala, Milei destacó la recuperación económica de Argentina y afirmó que su administración seguirá adelante con su agenda de reformas para convertir al país en «el más libre del mundo». También resaltó similitudes entre su política y la de Trump, enfatizando la necesidad de reducir trabas comerciales y fomentar el libre mercado.

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Las exportaciones argentinas a los EE.UU. rondan los u$s6.500 millones anuales, según el especialista en comercio internacional Marcelo Elizondo. El principal rubro es «Combustibles y aceites minerales» con una participación de 27,5% en el total de los envíos (promedio de los últimos 20 años) según las cifras de Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica. Le siguen en importancia «Aluminio y sus manufacturas» -6,5%- y «Bebidas y líquidos alcohólicos» -5,3%-.

Alerta para el plan Caputo: socios comerciales de Argentina se abaratan

La suba de aranceles, que en el caso de la Argentina será del 10% -el mínimo de toda la larga lista de países afectados- podría provocar una depreciación del dólar frente a otras monedas.

Esto, advierten especialistas, podría desencadenar un mayor retraso cambiario en el país, justamente uno de los puntos que más se le cuestiona al programa económico de Luis Caputo.

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Las miradas se posan sobre China y la respuesta que podría tener el gigante asiático. No solo pasaría por un incremento de aranceles para productos norteamericanos, sino que existe el temor a una devaluación del yuan que le permita a los fabricantes chinos mejorar su competitividad.

Pero no se trata de una decisión sencilla, ya que la magnitud del incremento arancelario para el ingreso de productos chinos a Estados Unidos es enorme. El arancel para las importaciones de ese origen se elevará al 34%.

Una depreciación del yuan abriría el juego para fuertes caídas de las monedas emergentes en relación con el dólar. Para la economía argentina el impacto sería significativo.

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Si el tipo de cambio se mantuviera estable, esto implicaría una fuerte apreciación del real del peso.

La Argentina se volvería mucho menos competitiva, en un momento en el que se debate sobre el posible atraso del tipo de cambio oficial.

Si bien es prematuro saber cuál será el próximo paso de esta guerra comercial, no es ilógico poner la mirada sobre el impacto sobre el comportamiento de las monedas de países emergentes. En principio, parece difícil que nada ocurra luego de una decisión que genera un impacto global en el comercio.

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La política de aranceles recíprocos también le pega a todas las exportaciones argentinas a Estados Unidos, ya que se definió un nivel de 10% aunque podría ser mayor dependiendo el producto. Para Brasil y el resto de Sudamérica se estipuló el mismo nivel.

Esto afectará las ventas de aluminio, acero, aceite de soja y otros derivados de la agricultura.

Según el economista Agustín Etchebarne, de la Fundación Libertad y Progreso, se trata de «la mayor guerra comercial desde la década de 1930. Esto provocará un cimbronazo en los mercados y afectará a los bonos argentinos, aumentando el riesgo país. A la larga estimo que irá negociando con cada país, pero vamos a tener que atravesar el sacudón». Este jueves, el riesgo país quedó a tiro de los 900 puntos.

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La contrapartida de la debilidad de las monedas ante la ofensiva de Trump es el oro, que se consolida como el gran activo de refugio en medio de la crisis, superando ya los 3.200 dólares la onza.

El metal precioso es el gran ganador en lo que va del 2025. Incluso el Bitcoin también sintió el cimbronazo y se viene moviendo en paralelo con la evolución de otros activos de riesgo. Tras el anuncio de Trump, la principal criptomoneda cayó a la zona de los u$s 82.000.

Una guerra comercial a escala mundial

Miguel Ponce, economista especializado en comercio exterior, se está frente a una «guerra comercial ya declarada». 

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Dijo que el mundo transita hacia una «depresión global que ya nadie duda en términos comerciales y económicos va a ser un impacto mayor a lo que tuvimos en pandemia».

«Y el debate es si va a superar aquella gran depresión mundial que fue en los años 30. Lo de ayer fue impactante, pero se está esperando cuál va a ser la respuesta de los países y de las regiones que se sienten más afectadas con esta decisión del presidente Donald Trump», dijo.

Las medidas de protección arancelaria pusieron en pie de guerra a exportadores industriales argentinos, temerosos de perder semejante mercado. Sin embargo, el problema de fondo para las exportaciones industriales y algunas producciones regionales no es ese sino la pérdida de competitividad derivada de la política libertaria, de retraso del tipo de cambio oficial respecto de la evolución de los costos internos, para sostener su objetivo de desinflación en pesos a cambio de superinflación en dólares, según analistas.

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Con esta política los costos internos suben por el ascensor mientras el tipo de cambio va por la escalera. Las dificultades de la industria para exportar son de vieja data en nuestro país y tienen que ver con la Estructura Productiva Desequilibrada (EPD), con un sector agropecuario de mayor productividad relativa, en parte derivada de sus ventajas competitivas naturales, y un sector industrial de desarrollo tardío con respecto a los países centrales. El sector industrial en muchos casos no aprovechó las buenas etapas para invertir a gran escala.

Según el economista Daniel Novak, de la Universidad Arturo Jauretche, en el primer año del gobierno de Milei el índice de precios mayoristas al productor (IPP), que es una medida del costo de los insumos de producción, aumentó 63% en 2024, y el índice de salarios registrados, que es una medida del costo salarial de las empresas formales, subió 145% en el mismo lapso.

Suponiendo que el costo de las empresas industriales se componga de 80% de insumos y 20% de salarios, el aumento del costo de producción de esas empresas habría sido de casi el 80% el año pasado, calculó Novak.

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En ese mismo lapso el tipo de cambio oficial (TCO), que es el que se aplica para liquidar exportaciones y pagar importaciones, aumentó sólo 27,5%, con lo cual el incremento en términos reales de los costos de producción habría sido de no menos del 40%, comparando ingresos en dólares con costos en pesos, lo cual se come toda la rentabilidad empresarial, transformándola en pérdida.

«Si una empresa produce un bien exportable que tiene un precio internacional de 100 dólares, en diciembre último recibió en 102.000 pesos al tipo de cambio oficial del dólar, mientras en diciembre 2023 esa conversión le brindaba 80.000 pesos después de la mega devaluación, es decir que en pesos mejoró su ingreso 27,5%», señaló.

Indicó que «la política cambiaria actual, orientada a consolidar el proceso de desinflación en pesos, en lugar de incentivar exportaciones para resolver la carencia de divisas, lo que hace es desincentivarlas grotescamente a través de un brutal proceso de inflación en dólares de los costos internos que no solo volatilizan la rentabilidad empresarial, sino que la transforman en pérdida real que destruye el negocio de exportar».

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El economista explicó que un «proceso completo de reconfiguración competitiva lleva años y acá estamos viendo que el retraso cambiario no da tiempo más que para perder plata a más del 12% anual sobre el capital de trabajo de las empresas o perder los mercados externos ganados con tanto esfuerzo, sin contar con que las otras alternativas, de persistir esta situación, implicarían menor actividad económica interna y mayor desocupación».

Pero otros expertos también señalan que la industria se acostumbró al proteccionismo durante dos décadas de gobiernos kirchneristas y no pensó a futuro realizando inversiones y mejorando la competitividad.

En este escenario, la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, alertó sobre el impacto negativo de las medidas de Trump.

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Manifestó preocupación por el deterioro del comercio mundial y el riesgo de una guerra arancelaria intensificada. En paralelo, la Unión Europea anunció medidas de represalia contra bienes y servicios estadounidenses, aumentando las tensiones comerciales.

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ECONOMIA

Orlando Ferreres, contundente: «El dólar debería estar en $1.815; faltaría una devaluación del 23%»

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La economía argentina enfrenta un escenario de crecimiento moderado, baja inversión y desequilibrios externos que condicionan su desarrollo. Así lo afirmó el economista Orlando Ferreres, quien analizó la coyuntura macroeconómica y se refirió también al valor que debería tener hoy el dólar.

Según sus proyecciones, el crecimiento previsto para el próximo año será acotado. «Para este año, o sea, 2026, está previsto 3,5. No es un número muy interesante, pero en el mundo tampoco hay tantos lugares que crezcan. O sea, dentro de todo es pasable», explicó. No obstante, aclaró: «Es un crecimiento bajo, pero pasable».

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La inversión, el principal límite al crecimiento

Ferreres señaló en diálogo con Canal E que el principal freno para una expansión más sólida es el bajo nivel de inversión. «Esto da 3,5 porque no hay mucha inversión bruta interna fija, que es demasiado baja en relación al producto«, sostuvo durante la entrevista.

Actualmente, la inversión se ubica entre el 14% y el 15% del Producto Bruto Interno (PBI), un nivel que considera insuficiente para sostener tasas de crecimiento más altas. «Para poder crecer al 6%, digamos, habría que invertir 26% del producto y eso estamos lejos todavía», subrayó.

Ferreres, contundente al referirse al tipo de cambio 

Ferreres fue contundente al referirse al nivel del tipo de cambio necesario para equilibrar la cuenta corriente. «El tipo de cambio debería estar en $1.815 ahora, en enero de este año, pero está en 1.450, o sea que faltaría una devaluación del 23%«, afirmó.

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Sin embargo, advirtió que una corrección cambiaria no está exenta de costos. «Eso trae cierta inflación, con lo cual, habría que calcular también», sostuvo, al referirse al impacto que una devaluación tendría sobre los precios.

Al analizar el atraso cambiario, el economista recordó que la Argentina convivió durante largos períodos con un tipo de cambio bajo. «En los siglos XIX y XX, el tipo de cambio promedio real estuvo 41% por debajo del promedio del tipo de cambio real desde largo plazo», explicó.

En esa línea, agregó una reflexión histórica: «La Argentina era rica y la gente venía para trabajar acá, seguro», concluyó.

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Inversiones extranjeras, exportaciones y dólares

El economista también relativizó los recientes anuncios oficiales sobre inversiones externas. En ese sentido, cuestionó el énfasis puesto en desembolsos de bajo monto.

«Es muy poco el número y pensar que eso tiene que ser anunciado por el Codbene, también me parece un poco exagerado», afirmó, en referencia a inversiones de alrededor de 10 millones de dólares. Y agregó: «Obviamente no tiene sentido dar eso como gran noticia de inversión».

En relación al sector externo, Ferreres advirtió que el actual tipo de cambio no favorece el crecimiento de las exportaciones. «Las exportaciones están creciendo un poco, pero no mucho«, señaló, y remarcó que «para crecer más requerirían un tipo de cambio un poco más alto».

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Además, alertó que el dólar barato incentiva la salida de divisas por turismo y consumo en el exterior. «Evitaría los viajes a Brasil, a otros lugares, que la gente está yendo bastante y eso, digamos, no ahorra dólares para el país», explicó en Canal E.

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Por la baja del riesgo país, el Gobierno ya se podría financiar a tasas de un dígito en el mercado internacional

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El riesgo país tocó un piso de 513 puntos básicos, un mínimo desde mediados de 2018. (AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo)

El riesgo país bajó ayer otro 2% y ya está al borde de perforar los 500 puntos básicos, algo que no sucedía hace ocho años. Esta fuerte demanda que favorece la cotización de los bonos argentinos implica además que para el Gobierno se acerca la reapertura del mercado internacional para la colocación de nuevos bonos.

La reducción del riesgo país hasta 513 puntos básicos es sinónimo a una reducción del costo de financiamiento para Argentina, aunque todavía hay camino para recorrer. El próximo objetivo es llevar ese indicador a unas 450 unidades, el mismo nivel que actualmente tiene Ecuador.

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Este país sudamericano se encuentra en pleno proceso de colocación de su primer bono en dólares en el mercado internacional en más de siete años. Los fondos se utilizarían para recomprar deuda ya emitida, en una típica operación de administración de pasivos.

Pero además, también hay una ola de emisiones de deuda internacional de empresas y provincias argentinas. La semana pasada fue YPF, que reabrió un bono al 2034 y pagó un costo de 8,10% anual en dólares. Esta semana se viene la colocación de Córdoba, luego de salidas exitosas recientes de otros distritos como la ciudad de Buenos Aires y luego Santa Fe.

Según un posteo del experto en renta fija Juan Battaglia, los bonos ecuatorianos a 8 y 13 años de plazo podrían salir a tasas de 8,75% y 9,25% anual respectivamente. Como la deuda argentina cotiza a menos valor que la ecuatoriana, el rendimiento hoy de un bono a diez años se ubicaría en la zona de 9,5% anual.

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Se trata de rendimientos que están todavía por encima de lo que consiguen empresas o provincias. La expectativa del equipo económico es que rápidamente converja esa tasa a la que paga el Gobierno. Por lo tanto, es razonable que decidan esperar un poco más para volver a los mercados internacionales para emitir nueva deuda, lo que resultaría un hito después de casi ocho años de ausencia total.

La baja del riesgo país está en línea con un dato que los inversores le dan un gran valor, que es la compra de dólares por parte del Central y la consiguiente mejora del nivel de acumulación de divisas. La intervención en enero supera ya los USD 1.000 millones (muy por encima de lo que esperaba el mercado) y el stock de reservas brutas cerró ayer en un nuevo máximo desde que gobierno Javier Milei, a 45.740 millones de dólares.

Esto refleja que el BCRA se tomó en serio la fase 4 del plan monetario, que consiste básicamente en la acumulación de reservas y la consiguiente emisión de pesos para remonetizar la economía. Un fortalecimiento del balance de la entidad monetaria es un reclamo insistente de parte de los inversores y la baja del riesgo país refleja el optimismo ante la decisión del Gobierno de encarar decididamente el asunto.

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Enero arrancó de manera muy favorable para las expectativas del equipo económico. A la baja del riesgo país y la acumulación de reservas se suma la estabilidad cambiaria. La fuerte disminución de la demanda de dólares por parte del público y de las empresas le dio justamente más espacio al Central para comprar divisas en el mercado a lo largo del mes, incluso por encima de los proyectado por la mayoría de los analistas.

Incluso la colocación de deuda internacional por parte de otros emisores también le permite al Central acelerar sus compras, debido a que hay un aumento de la oferta de divisas que de otra forma no tendría demanda en el mercado.

Según informó el propio BCRA la semana pasada, aún restarían liquidar en el mercado local unos 3.600 millones de dólares.

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ECONOMIA

Bonos y acciones que pican en punta con un riesgo país que ya marcó el menor nivel en más de 7 años

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El riesgo país sigue en descenso, se acerca a los 500 puntos básicos y toca su menor nivel desde mediados de 2018. En este contexto, analistas consultados por iProfesional destacan cuáles son las acciones y bonos que se presentan como oportunidad de inversión.

El riesgo país es un indicador económico que mide la probabilidad de que un Estado incumpla con sus obligaciones financieras (default) en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Por lo que este índice influye directamente en el valor de los activos locales, ya que una baja en su nivel suele impulsar el precio de las acciones y bonos nacionales.

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De hecho, que baje el riesgo país no solo le brinda mayor confianza a la economía doméstica, sino que también favorece a las empresas a la hora de tener que salir a financiarse, porque les disminuye la tasa de interés que deben convalidar para endeudarse en dólares.

El descenso de este indicador tiene correlación con el actual escenario económico, en el que se destacan el precio del dólar estable y las compras sostenidas de reservas por parte del Banco Central desde el pasado 5 de enero hasta la fecha, para reforzar las reservas.

A ello se le suman los ingresos de divisas por las emisiones de deuda del sector privado y de las provincias, sin incurrir en nuevo endeudamiento nacional.

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«Es lindo lo que está pasando con el riesgo país. Creo que viene mucho de la mano de que el Gobierno está seriamente comprando reservas con el Banco Central y en un contexto en el que, además, el tipo de cambio está hasta bajando. También por la cantidad de dólares que entran de colocaciones privadas y de provincias», resume José Bano, economista y analista de mercados.

Por lo pronto, los distintos analistas consultados por iProfesional, recomiendan en qué acciones y bonos invertir en este momento de baja del riesgo país.

Bonos favorecidos por la baja del riesgo país

Con la baja del riesgo país, para los expertos, los bonos más favorecidos serán los emitidos a más largo plazo.

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«Nos gusta la parte larga de la curva, en particular el Global 2041 (GD41), que vemos como el bono con el mejor retorno esperado en un escenario positivo», afirma Alejo Rivas, estratega en Balanz.

En un contexto muy favorable para créditos emergentes, sostiene que los bonos globales «empezaron a reaccionar» ante los más de u$s1.000 millones que el BCRA lleva comprados en enero para las reservas. 

«Hacia adelante, vemos más recorrido en caso de consolidarse la compra de reservas durante la época de cosecha. Además, si Argentina llevase adelante operaciones de manejo de pasivos, como la de Ecuador, éstas podrían empujar aún más el riesgo país a la baja y facilitar el acceso fluido al mercado», sostiene Rivas.

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Según lo demostrado por otros países de la región, el riesgo país argentino tiene potencial para una baja mayor de los actuales niveles cercanos a los 500 puntos básicos.

«Países comparables con Argentina están entre 200 y 300 puntos», grafica Marcelo Bastante, analista de mercados, sobre el margen de baja de este indicador clave.

Para Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est, con un escenario de riesgo país en descenso, los principales beneficiados en bonos serían los «globales y bonares en dólares, como los emitidos al 2030 (GD30 y AL30) y al 2035 (GD35), que aparecen como los primeros candidatos, ya que una compresión del riesgo país se traduce directamente en suba de precios por caída de tasas implícitas».

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En ello concuerda Leonardo Guidi, analista de AN Conectar Bursátil: «En bonos, el que más me gusta es el emitido al 2035 (AL35) porque, en procesos de tasa (TIR) a la baja, debemos posicionarnos en los bonos que tengan mayor Duration Modificada (MD), porque son los que más suben de precio con cada baja de la TIR. Técnicamente, el emitido al 2041 (AL41) tiene mayor MD, pero también hay que considerar el riesgo. Así que el que, para mí, tiene la mejor relación riesgo-retorno es el AL35, que puede subir de 20% a 25% si el riesgo país cae por debajo de 400 puntos».

En la misma sintonía, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, coincide: «Con la reciente baja del riesgo país, vemos una oportunidad clara en los bonos al 2035 (AL35) y 2041 (AL41), que son los que mejor capturan la ganancia de capital en un escenario de mayor compresión del spread».

A ello agrega Auxtin Maquieyra, gerente Comercial de Sailing Inversiones: «Con un riesgo país en proceso de compresión, vemos valor tanto en renta fija como en renta variable. En bonos soberanos, preferimos la curva media y larga, donde la mayor duration permite capturar un potencial superior de ganancia de capital ante una baja adicional de spreads». 

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En este contexto, destaca al bono al 2038 (AE38), con una TIR de 9,45%, y al emitido al 2035 (AL35), con una TIR de 9,3%, que «ofrecen una relación riesgo–retorno más atractiva que la parte corta, donde gran parte del ajuste ya estaría incorporado».

Acciones recomendadas para invertir con riesgo país a la baja

Por el lado de las inversiones en acciones argentinas recomendadas en este escenario de menor riesgo país, los analistas detallan que el sector bancario será el más favorecido.

«La baja del riesgo país beneficia a todas las empresas, especialmente a aquellas con acceso al mercado de capitales, ya que pueden obtener financiamiento más barato», detalla Rubén Pasquali, analista de Fernández Laya, a iProfesional.

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Desde en análisis de Andrés Repetto, analista de mercados y fundador de Andy Stop Loss, «si las medidas oficiales siguen reacomodándose con el riesgo país, con acumulación de reservas y leyes que fomenten el crecimiento de la industria y el empleo, me parece que el sector bancario será un claro ganador».

Esto se debe, según su argumento, a que con un aumento del consumo por parte de una clase media con mejores salarios y crecimiento del mercado laboral, «las entidades podrán dar más créditos, captar más ahorros y trabajar de bancos. Cosa que hace décadas no ocurre, por lo que me parece que es un sector que tiene mucho para crecer y Argentina empieza a ser un país normal». Sus acciones preferidas son Grupo Galicia (GGAL) y banco BBVA. 

«En acciones, el foco está en bancos y utilities, sectores muy sensibles al riesgo soberano. Entidades como Grupo Financiero Galicia, Banco Macro o BBVA Argentina suelen reaccionar rápido ante expectativas de normalización financiera, mientras que empresas reguladas como Pampa Energía, Central Puerto o Transportadora de Gas del Sur (TGS) pueden beneficiarse de un escenario de mayor previsibilidad macro y ajuste de tarifas», resume Castro a iProfesional.

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En tanto, Marcelo Bastante, analista de mercados, reflexiona: «El riesgo país a la baja es beneficioso para las corporativas, sobre todo las que tienen posibilidad de tomar deuda en el exterior, o las que tienen o buscan socios del exterior, pues uno de los componentes que tiene la tasa de descuento cuando un inversionista del exterior invierte es el riesgo país. Dicho esto, no modifica mi perspectiva general de ´positiva´ para las acciones de sectores ligados a la energía, como Edenor, YPF, Central Puerto, entre otras, que son empresas de capital intensivo y necesitan financiamiento a largo plazo para apalancar los proyectos de gran infraestructura».

En ello, suma Guidi: «Las acciones, en general, están prácticamente todas subvaluadas si asumimos un escenario optimista respecto a baja del riesgo país, en un 2026 con crecimiento económico e inflación controlada. Las que más me gustan son los bancos, donde, de los grandes, elegiría Grupo Galicia, porque Macro es el que más ha subido y los bancos suelen moverse todos de manera similar», puntualiza a iProfesional

También agrega empresas ligadas al petróleo, como el CEDEAR de Vista y acciones de YPF y empresas de servicios, como Autopistas del Sol.

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Al respecto, Maquieyra resume: «La renta variable también se beneficia de un riesgo país a la baja, ya que reduce la tasa de descuento de los flujos futuros y mejora el acceso al financiamiento, amplificando valuaciones. Dentro de este universo, priorizamos Oil & Gas, un sector con alta visibilidad de flujos y planes de inversión sostenidos. En particular, Vista Energy e YPF combinan crecimiento, disciplina financiera y una elevada sensibilidad positiva a una normalización del costo de capital». 

Finalmente, agrega que el sector bancario tendrá una «buena perfomance si continúa el crecimiento económico y el crédito continúa aumentando. En este segmento, destacamos Banco Macro y Banco Galicia». 

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