ECONOMIA
Las cuentas de Caputo, bajo la lupa: por qué el mercado pone en duda que alcancen los dólares del FMI

Ya se está tornando un hábito: las declaraciones de Toto Caputo destinadas a tranquilizar al mercado terminan generando más confusión e incertidumbre. Había ocurrido la vez en la que puso en duda la continuidad del crawling peg. Y ahora, al querer disipar los temores sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, también se generó el efecto opuesto.
No lo ayudó mucho el presidente Javier Milei, que insiste en la poco creíble cifra de $600 como tipo de cambio «de equilibrio» una vez que ingrese la asistencia financiera del FMI y se pase a un esquema cambiario sin controles.
Lo que en el fondo está ocurriendo en el mercado es que el debate se corrió bruscamente a una nueva discusión: la de si es correcta la matemática del equipo económico, que sostiene que su «ancla monetaria» es la garantía de que no habrá devaluación.
La argumentación se hace cada vez más difícil de sostener para el gobierno porque, para colmo, hay malas señales también en el frente de la inflación. Y, además, por otro detalle fundamental: siguen cayendo, lento pero sin pausa, los depósitos bancarios en dólares -que ya se ubican en u$s29.600 millones frente a un stock prestado de u$s14.300 millones-. Los economistas señalan que ese mercado, uno de los principales canales por los cuales el Banco Central conseguía divisas, está alcanzando su meseta.
A la soja no le gusta el carry trade
Peor aun, Caputo no encuentra la forma de salir de la trampa más temida por todos los ministros de economía: la expectativa dolarizadora que hace que, mientras los importadores pidan divisas para mantener compras encima de u$s6.000 millones por mes y los turistas sigan llevándose u$s800 millones mensuales al exterior, la exportación agrícola siga virtualmente «freezada».
Hablando en números, el ritmo exportador diario cayó un 40% respecto de enero, a pesar de que en el medio estuvo el anuncio de la baja de retenciones. Es una actitud que sintetiza con elocuencia lo que piensan los productores sobre la recomendación que hace dos meses les había dado el director de ARCA -ex AFIP-, Juan Pazo. En una charla ante el Consejo Agroindustrial Argentino había dicho que lo mejor que podían hacer era vender de inmediato su stock y aprovechar las tasas altas en pesos para hacer «carry trade».
En aquel momento, el BCRA todavía se daba el lujo de comprar dólares todos los días, y nadie se preocupaba por la cotización del «contado con liqui», que apenas se despegaba un 15% del tipo de cambio oficial. Hoy, en cambio, la racha vendedora de ocho jornadas en marzo llega a u$s1.461 millones.
¿Las anclas pierden su magia?
Frente a las dudas cada día menos disimuladas por el mercado -que pide tasas de interés más altas para no abandonar las posiciones en pesos-, Caputo y su equipo se aferra como un mantra a su argumento de «las tres anclas».
Esto implica que, dado que hay superávit fiscal, el gobierno ya no necesita emitir pesos que financien al Tesoro, y por eso el tipo de cambio se moverá a una velocidad cada vez más lenta. Como resultado de las tres cosas, el IPC bajará hasta coincidir con la inflación internacional.
Parte fundamental de ese plan es el congelamiento de la «base monetaria amplia» -que suma dinero circulante, encajes bancarios, letras emitidas por el Tesoro y depósitos fiscales en el BCRA- en un nivel de $47 billones.
Durante algún tiempo, el debate entre los economistas giró en torno a cuándo sería el momento en que el dinero transaccional coincidiera con esa base y qué pasaría entonces. Algunos arriesgaban a que se alcanzaría ese punto antes de fin de año y que ese sería el momento indicado para abandonar el cepo. Pero últimamente la discusión se está corriendo hacia otro lado: se empieza a poner en duda la propia relevancia de los famosos $47 billones.
Hay economistas, como Miguel Kiguel, que cuestionan el argumento oficial sobre que el «excedente» monetario se limite a esos 47 billones. Sostiene que, si se piensa en un esquema de ese tipo, hay que pensar además en un potencial de u$s100.000 millones depositados en los plazos fijos en pesos, que fácilmente pueden hacerse líquidos y volcarse al dólar.
Y, además, hay otro stock problemático para el gobierno: el de las ganancias de empresas transnacionales que están «atrapadas» en el carry trade y no pueden remesar los dividendos a sus casas matrices. Hay diversas cifras que circulan respecto de qué tan grande ese ese remanente. Las más optimistas hablan de u$s7.000 millones, pero circulan también cálculos que duplican ese monto.
Las matemáticas de Caputo bajo la lupa
En todo caso, lo que se está cuestionando es la propia matemática que Caputo utilizó para dar su mensaje tranquilizador al mercado. En definitiva, que la cantidad potencial de pesos de la economía es mayor a la que dice el ministro, y que los dólares que habrá líquidos en el Central para respaldarlos serán muchos menos que lo que se está afirmando en el discurso oficial.
Para empezar, porque el ministro usa ahora el argumento opuesto al de hace algunos meses y trata de encontrarle una explicación «virtuosa» a la demanda de dólares por parte del público. Antes, decía que la demostración de que no había crisis cambiaria era que el BCRA compraba divisas. Ahora, se argumenta que, al vender dólares, se está contrayendo la base monetaria, y entonces, con menos pesos circulando, se resta presión a los precios.
«Por un lado, mientras el mercado junta más dólares, se queda cada vez con menos pesos. Por otro, en poco tiempo habrá más dólares en el BCRA que pesos líquidos en la economía», escribió el economista Agustín Monteverde, en un mensaje que luego Caputo retuiteó.
Más tarde el ministro hizo sus propias cuentas al respecto. Con los u$s20.000 millones que dará el FMI más una suma adicional que aportarán organismos de crédito como el BID y el Banco Mundial, se superarán los u$s50.000 millones de reservas brutas.
Y esa cifra excede duplica la cantidad de pesos de la economía – que tomada al cambio oficial da alrededor de u$s25.000- Si se considera la «base amplia», igualmente queda un sobrante de dólares de u$s15.000 millones.
Caputo destacó que ni siquiera durante el régimen de convertibilidad de los años ’90 hubo semejante nivel de respaldo para los pesos que circulan en la economía. Es, en otras palabras, su argumento para sostener que no tiene sentido hablar de un retraso cambiario.
Señales contradictorias
Sin embargo, siempre aparece gente dispuesta a buscar el cuestionamiento. Y en este momento se percibe escepticismo entre los analistas del mercado.
El día ya empezó complicado para Caputo: ni bien terminó su conferencia de prensa, la vocera del FMI, Julie Kozack, aclaró que la entrega de la asistencia seria en una secuencia gradual. Esto implica que el BCRA no alcanzaría en el corto plazo la cobertura a la que el ministro hace mención.
Mientras tanto, el mercado de dólar futuro, donde las cotizaciones venían en baja, el ruido político llevó a que las cifras empezaran a subir, aunque finalmente recortaron. Y, en la licitación del Tesoro, los bonos «dólar linked» tuvieron demanda por $1 billón, un 17% del financiamiento total obtenido.
¿Es un dato para festejar o para lamentar? Desde el punto de vista político, podría interpretarse como una derrota para el gobierno, que venía jactándose de que en las licitaciones anteriores nadie compraba dólar linked, y que eso demostraba que el mercado confiaba en el plan oficial. Siguiendo ese razonamiento, lo ocurrido en esta última licitación es el «principio de revelación» de que hay inquietud en el mercado. Pero, desde el punto de vista financiero, podría ser un gol de Caputo: si se llega a junio sin devaluación, entonces se habrá financiado a tasa negativa.
El mercado hace otras cuentas
Pero las críticas a Caputo están centradas, más que nada, en su argumento sobre la cobertura de los pesos. Primero, porque Caputo hace referencia a las reservas brutas del BCRA, mientras los economistas ponen la lupa sobre las reservas netas, que hoy tienen un nivel negativo por unos u$s8.000 millones-.
De manera que parte de ese dinero que el ministro cuenta como respaldo de los pesos está conformado por dólares de los depositantes.
Además, hay una confusión respecto de si los u$s20.000 millones mencionados por Caputo son enteramente de libre disponibilidad o si están destinados a cancelar los u$s14.000 millones que quedan pendientes en el calendario de pagos. Nunca el FMI dijo que la cifra mencionada por Caputo fuera neta, y de hecho la mayoría de los economistas creen que es un monto que engloba la renovación de deuda más un refuerzo del Central.
En ese caso, los dólares a los que hace referencia el ministro pasarían a ser u$s6.000 millones del FMI, más los que otorguen los organismos de crédito. El resto nunca ingresará al BCRA, sino que automáticamente será usado para cancelar vencimientos.
Esto implicaría un cambio drástico en el argumento del ministro, porque -una vez que se restan los encajes bancarios- y sin considerar los dólares para refinanciar vencimientos, el respaldo que tendrían los pesos sería sustancialmente menor al indicado por Caputo. La cifra puede variar según qué tan severo sea el cálculo -cómo se considera el swap chino, por ejemplo-, pero podría caer debajo de la mitad de los u$s50.000 mencionados por Caputo.
Traducido, el mercado sospecha que la capacidad real de respaldo del BCRA respecto de los pesos circulantes será muy inferior a la que afirma el gobierno. Lo cual implica que, para no sufrir presiones devaluatorias, será necesario ir al mercado de capitales a buscar más fondos frescos, una vez que el acuerdo con el FMI haga posible acceder a una tasa pagable. Cualquiera sea la solución que se busque, la exigencia de desarmar el cepo aparecerá en la agenda.
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ECONOMIA
El riesgo país sigue cayendo y se acerca a los 500 puntos básicos, el índice más bajo desde 2018

Este lunes el riesgo país sigue con la tendencia en baja, tal como venía la semana pasada, cuando llegó a niveles mínimos desde casi ocho años atrás. Hoy, el riesgo país se ubica en las 517 unidades, según la medición de J.P. Morgan, su menor nivel desde el 12 de junio de 2018, cuando llegó a los 503 puntos.
En cuanto a la plaza local, durante este lunes los bonos soberanos en dólares que más subieron son el Global 2035, que avanza 0,7%, seguido por el Global 2038, que también gana 0,7%, y el Global 2041, con una mejora de 0,6%.
El índice S&P Merval sube 2,5% a 3.116.377,510 puntos en pesos, mientras que en dólares sube 2% a 2.091,98. En la rueda de esta jornada, las acciones líderes que más suben son Edenor (+6,9%), Transportadora de Gas del Norte (+6,9%) e Irsa (+6,4%).
En los mercados de Nueva York sobresalen las subas en dólares de BBVA (+7,3%) y Central Puerto y Banco Supervielle (ambos con +5%).
Compra de reservas, dólar y confianza: las claves detrás de la caída del riesgo país
Durante la semana pasada se sostuvo un tono positivo para los activos financieros argentinos, con subas en acciones y bonos, una nueva baja del riesgo país y un dólar en retroceso, en un contexto de compras de divisas por parte del Banco Central.
Uno de los factores clave detrás de la baja del riesgo país es el crecimiento de las reservas internacionales brutas, que superaron los u$s45.000 millones por primera vez desde septiembre de 2021. A eso se suma la demanda sostenida por los bonos soberanos, reforzada tras el pago de amortizaciones y vencimientos del 9 de enero.
Con este escenario, el riesgo país argentino se ubica en niveles que no se veían desde 2018. Desde la asunción de Javier Milei, el indicador se redujo en casi 1.400 puntos básicos, y si la comparación se extiende a noviembre de 2023, cuando ganó las elecciones, la caída acumulada ronda los 1.900 puntos.
La mejora de los bonos y la compresión del riesgo país también se explican por el saldo comprador del BCRA en enero, superior a u$s900 millones, y por la baja del tipo de cambio mayorista.
El BCRA compra y el oficial baja: la señal detrás de las operaciones
Expertos de la city porteña detallaron que el Banco Central acumuló en enero más de u$s900 millones, con un promedio diario de u$s63 millones y catorce ruedas consecutivas de saldo positivo. Para la sociedad de bolsa PPI, que compras de esa magnitud convivan con un tipo de cambio que no se recalienta sugiere que una parte relevante de la demanda se canalizó mediante operaciones en bloque.
Desde Epyca señalaron que, en la primera quincena de 2026, el BCRA también logró compras consecutivas bajo la nueva regulación cambiaria, acumulando u$s562 millones y superando el 5% del volumen operado en el MLC que el Gobierno había tomado como referencia. Para sus analistas, ese dato muestra un aprovechamiento efectivo de una oferta temporal de divisas.
Sin embargo, los expertos de la consultora explicaron que la «compra fuerte» de dólares recién ganaría tracción cuando exista una oferta masiva, algo que ubican a partir del inicio de la liquidación de la cosecha gruesa desde marzo.
En esa ventana, sostuvieron, habría más margen para normalizar variables monetarias —como encajes y tasas— sin tensionar el techo de la banda cambiaria.
Tesoro en modo dólar
A la par de las compras del Central, desde PPI señalaron que el Tesoro habría vuelto a demandar dólares. En la rueda del lunes 19/01 —de bajo volumen por el feriado en Estados Unidos— sus analistas infirieron nuevas compras por el movimiento de sus cuentas en el Banco Central: los depósitos en moneda extranjera subieron u$s279 millones, mientras que los depósitos en pesos cayeron el equivalente a u$s269 millones.
Para PPI, dado el patrón reciente, es probable que esas operaciones se hayan realizado directamente contra el BCRA. Si esa hipótesis se confirma, el Tesoro acumularía compras por u$s2.746 millones en lo que va del mes directamente a la autoridad monetaria, un dato que vuelve a poner el foco en la coordinación entre política cambiaria y necesidades financieras del sector público.
Los especialistas del bróker detallaron que las últimas compras servirían para afrontar las obligaciones restantes de enero, estimadas en u$s245 millones. Mirando hacia adelante, estimaron que la dinámica podría repetirse: en febrero el Tesoro enfrenta vencimientos cercanos a u$s1.000 millones, de los cuales u$s830 millones corresponden al pago trimestral de cargos e intereses al FMI; al 19/01, añadieron, contaba con apenas u$s349 millones en su cuenta en el BCRA.
PPI también advirtió el lado B: el Tesoro sigue reduciendo sus depósitos en pesos en el BCRA y al 19/01 se ubicaban en $2,32 billones, el nivel más bajo desde mayo de 2024, lo que erosiona una fuente clave de liquidez del sistema financiero.
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ECONOMIA
Salió desde Venezuela el primer buque con crudo pesado hacia Estados Unidos

Un buque tanque fletado por Trafigura partió el domingo desde el puerto venezolano de Jose, transportando alrededor de un millón de barriles de crudo pesado venezolano al Puerto Petrolero Offshore de Luisiana (LOOP), según datos y documentos de LSEG, difundidos por la agencia Reuters. Este envío representa el primer cargamento directo a Estados Unidos dentro de un acuerdo de suministro de 50 millones de barriles recientemente pactado entre Caracas y Washington.
Las comercializadoras Vitol y Trafigura recibieron este mes las primeras licencias estadounidenses para cargar y exportar petróleo venezolano como parte del acuerdo, tras lo cual comenzaron a enviar cargamentos a terminales de almacenamiento en el Caribe, desde donde han comercializado y vendido el crudo a refinerías internacionales.
De acuerdo con el reporte de Reuters, el petrolero Gloria Maris, con bandera de Liberia, lleva aproximadamente un millón de barriles de crudo Merey de Venezuela y es el primero que las comercializadoras envían directamente a un puerto estadounidense desde el inicio del acuerdo, de acuerdo con los documentos y datos disponibles. Además, el buque más pequeño Volans, con bandera de Barbados, zarpó el domingo con cerca de 450.000 barriles de crudo venezolano hacia la terminal de Bullen Bay en Curazao.
Hasta la fecha, los comerciantes han enviado entre 10 y 11 millones de barriles de petróleo venezolano en el marco del acuerdo, y se preparan para comenzar a exportar fueloil, según fuentes y documentos revisados. Sin embargo, antes de que Venezuela pueda revertir los recortes de producción implementados durante el bloqueo estadounidense, el país debe agotar la mayor parte de los más de 40 millones de barriles acumulados en almacenamiento desde el mes pasado.
El volumen de crudo venezolano exportado como parte del acuerdo de suministro de USD 2.000 millones se situó la semana pasada en unos 7,8 millones de barriles, según datos de monitoreo de buques y documentos de PDVSA. El lento avance de los envíos ha impedido a la empresa estatal revertir completamente los recortes de producción.
El acuerdo entre Caracas y Washington, sellado este mes, permite la venta de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano almacenado en tanques y buques. Vitol y Trafigura fueron las primeras en obtener licencias estadounidenses para cargar y exportar. Sin embargo, el suministro no ha permitido a PDVSA reducir rápidamente los inventarios ni revertir los recortes de producción iniciados en enero.
Fuentes involucradas en las transacciones señalaron que las dificultades para transferir y almacenar el petróleo, así como la renuencia de los clientes finales a pagar los precios solicitados, han retrasado las ventas. Desde el 12 de enero, cuando los dos primeros petroleros partieron hacia terminales en Bahamas y Santa Lucía, otros cinco buques han seguido transportando crudo venezolano a esos destinos y a Curazao, según datos de envío revisados.
La estatal PDVSA, junto a Vitol y Trafigura, no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. Funcionarios estadounidenses informaron la semana pasada que unos USD 500 millones provenientes de las primeras ventas de petróleo se depositaron en un fondo, cifra confirmada por el Gobierno venezolano, que anunció la llegada de los primeros USD 300 millones. No se han detallado los volúmenes exportados.
Además de los cargamentos gestionados por las comercializadoras, la única otra compañía que actualmente exporta crudo venezolano es Chevron, principal socio de PDVSA en una empresa mixta, que incrementó los envíos este mes desde los 100.000 barriles por día exportados en diciembre, según los datos disponibles.
Las transacciones petroleras entre Venezuela y Estados Unidos se aceleraron después de la captura del ex dictador Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores en una operación militar estadounidense en Caracas. Desde entonces, el poder fue asumido por la vicepresidenta del régimen, Delcy Rodríguez, quien ha sido considerada por la Casa Blanca como interlocutora oficial para conducir la transición a la democracia en el país caribeño.
South America / Central America
ECONOMIA
Un broker de la City revela su cartera ideal: cómo distribuir $1 millón en 10 acciones con potencial

Con un dólar que se mantiene estable, tasas reales todavía algo elevadas y un riesgo país que se mueve sin grandes sobresaltos, el mercado accionario argentino atraviesa una etapa de transición. Lejos del rally explosivo que siguió al cambio de escenario político, el S&P Merval ingresó en una fase de leve suba en dólares, donde las alzas dejaron de ser generalizadas y el foco volvió a ponerse en los fundamentos de cada sector y de cada empresa.
En ese contexto, IEB Research presentó en su último Argentina Weekly una cartera de acciones argentinas con un sesgo deliberadamente conservador. La estrategia no apunta a maximizar retornos en el corto plazo, sino a ordenar el riesgo, priorizar compañías líquidas y posicionarse en sectores que puedan capturar una mejora gradual del escenario macro si se consolidan algunos de los equilibrios actuales.
La lectura de fondo es que el equity argentino continúa condicionado por la dinámica del riesgo país, pero empieza a mostrar valor relativo frente a otros activos, especialmente si se mira el mediano plazo y se evita la concentración excesiva.
Un mercado que no está caro
Según el análisis de IEB, el principal condicionante de la renta variable local sigue siendo el riesgo país, que se mueve en torno a los 500–550 puntos básicos. Ese nivel explica por qué, pese a la acumulación de reservas del BCRA y a una inflación que desacelera, las acciones no lograron una recomposición más agresiva en dólares.
La consecuencia de este escenario es una subvaluación relativa de las acciones argentinas, particularmente en los sectores con mayor peso en el índice, como Oil & Gas y Bancos, que vienen mostrando un desempeño más débil frente a otros segmentos que ya capturaron parte de la mejora macro.
Para IEB, esta situación no invalida la inversión en acciones locales, pero obliga a ser selectivo, priorizar balances sólidos y evitar apuestas puramente tácticas en un mercado que todavía carece de catalizadores claros.
La lógica detrás de la cartera de IEB
La estrategia propuesta por IEB Research se estructura sobre una premisa simple, ya que en un mercado lateralizado, la clave no es adivinar el timing, sino construir carteras equilibradas, con sectores defensivos que amortigüen la volatilidad y exposiciones selectivas a los motores estructurales de la economía argentina.
Por eso, la cartera concentra su mayor peso en Oil & Gas, mantiene una participación relevante en Bancos y refuerza el perfil defensivo con empresas reguladas, complementando el esquema con sectores que podrían capturar valor ante una reactivación gradual de la actividad.
Cómo se invertiría $1 millón según esta estrategia
Aplicando la distribución sectorial definida por IEB a un capital de $1.000.000, el armado de la cartera queda claramente definido, tanto a nivel sectorial como por acción.
Oil & Gas: $400.000
El sector energético concentra el 40% del portafolio, reflejando la convicción de IEB en el potencial de Vaca Muerta como principal motor estructural del mercado argentino.
De ese total, $250.000 se asignan a YPF, que representa el 25% de la cartera. Para IEB, la petrolera estatal atraviesa un proceso de transformación profundo: venta de áreas maduras, reducción de costos de extracción y crecimiento sostenido del shale oil. El desempeño del bloque Loma Campana permitió alcanzar niveles de producción que consolidan un precio de equilibrio competitivo incluso en un contexto de Brent más débil. Además, la desinversión en activos no estratégicos fortaleció la generación de caja y mejoró el perfil financiero de la compañía.
El resto del bloque energético, $150.000, se destina a Vista Energy, que explica el 15% del portafolio. A diferencia de YPF, Vista presenta una exposición casi total al upstream, lo que le otorga mayor sensibilidad al precio del crudo y a la expansión de la producción. Para IEB, se trata de una apuesta con mayor volatilidad, pero también con mayor potencial relativo si el desarrollo de Vaca Muerta continúa avanzando.
Bancos: $200.000
El sector bancario concentra el 20% del capital, dividido en partes iguales entre Banco Macro y BBVA Argentina.
En el caso de Banco Macro, al que se destinan $100.000, la lectura de IEB es que ofrece un perfil más defensivo dentro del sector financiero, con fuerte presencia en el interior del país y un modelo de negocio más tradicional. La eventual recuperación del crédito al sector privado y una mayor estabilidad macro aparecen como los principales catalizadores para una mejora en resultados.
Por su parte, BBVA Argentina, que recibe otros $100.000, aporta diversificación y una mayor integración regional. Para IEB, una compresión del riesgo país y una normalización gradual del sistema financiero podrían reflejarse en una mejora de márgenes y en una recuperación del valor de mercado del sector bancario en su conjunto.
Reguladas: $160.000
El bloque de empresas reguladas representa el 16% de la cartera y cumple un rol claramente defensivo.
Dentro de este segmento, $60.000 se asignan a Transportadora de Gas del Norte, una compañía que se beneficia de la recomposición tarifaria y de un marco regulatorio más previsible. IEB destaca su bajo nivel de apalancamiento y la capacidad de afrontar inversiones futuras sin comprometer su balance.
El resto del bloque se reparte entre Central Puerto y Transener, con $50.000 cada una. En ambos casos, IEB resalta la estabilidad de los flujos, la mejora en balances tras años de atraso tarifario y el rol estratégico que cumplen dentro del sistema energético argentino.
Sectores complementarios
El 24% restante del portafolio, equivalente a $240.000, se distribuye entre sectores que IEB considera con potencial de mediano plazo, aunque con ponderaciones más acotadas para evitar desequilibrios.
En Servicios Financieros, se destinan $80.000 a BYMA, una apuesta directa al crecimiento del mercado de capitales argentino. Un mayor volumen operado, nuevas emisiones y más participación de inversores institucionales serían los principales drivers.
En Real Estate, otros $80.000 se asignan a IRSA, que combina activos inmobiliarios con exposición al consumo. Para IEB, una mejora gradual de la actividad económica podría traducirse en una revalorización de estos activos.
El sector Materiales recibe $50.000, concentrados en Loma Negra, una compañía directamente ligada al ciclo de la construcción. La reactivación de la obra privada y, eventualmente, de la obra pública, aparecen como factores clave.
Finalmente, $30.000 se asignan a Telecom Argentina, aportando una exposición acotada a telecomunicaciones y servicios digitales, con foco en estabilidad más que en crecimiento agresivo.
Una estrategia pensada para el mediano plazo
Por todo esto, el mensaje de IEB Research y remarca cómo el mercado accionario argentino todavía necesita catalizadores para destrabar una suba más sostenida, pero la relación riesgo–retorno empieza a volverse atractiva si se construyen carteras equilibradas y se evita la concentración excesiva.
Con $1 millón, la propuesta no apunta a un golpe de corto plazo, sino a posicionarse de manera ordenada en acciones argentinas con balances sólidos, liquidez y capacidad de capturar una mejora gradual del escenario macro. En un mercado que sigue siendo sensible al frente político y al riesgo país, la disciplina y la selectividad vuelven a ser el principal diferencial para el inversor.
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