ECONOMIA
Qué precauciones hay que tomar antes de utilizar las tarjetas de débito y crédito en un país extranjero

Al planificar un viaje internacional, uno de los preparativos financieros más relevantes involucra asegurar el correcto funcionamiento de las tarjetas de crédito y débito fuera del país. Esto resulta clave para evitar bloqueos, cargos inesperados o dificultades de acceso a fondos.
Existen procedimientos y verificaciones previas que permiten reducir riesgos y optimizar la experiencia financiera durante una estadía en el extranjero.
Antes de iniciar el viaje, los bancos suelen requerir que sus clientes informen las fechas y destinos de los desplazamientos. Notificar a la entidad emisora ayuda a prevenir bloqueos automáticos que pueden producirse ante movimientos considerados inusuales. Este trámite puede completarse a través de las aplicaciones de las entidades o atención telefónica, y resulta especialmente útil para quienes visitan más de un país.
En tanto, al utilizar una tarjeta de débito en el exterior, el importe de cada operación se convierte a dólares estadounidenses y se debita de la cuenta del titular. En los casos en que el usuario tenga cuentas tanto en pesos como en dólares, el débito se realiza según la configuración asignada a la tarjeta. Por eso, antes de viajar resulta clave verificar cuál cuenta está definida como prioritaria y, de ser necesario, modificarla.

Esta gestión, disponible en la mayoría de los bancos a través de home banking o aplicaciones móviles, puede incidir de manera directa en el costo final de los consumos.
Si el débito se efectúa desde una cuenta en pesos, la conversión se realiza al dólar “tarjeta”, que incluye un recargo impositivo del 30% sobre la cotización oficial y se ubica como el más alto del mercado. En cambio, si el consumo se debita de una cuenta en dólares, ese sobrecosto se evita.
Por otra parte, revisar y ajustar los límites diarios de extracción y compra es un paso clave. Consultar con la entidad bancaria los topes vigentes y modificarlos según las necesidades del destino ayuda a evitar inconvenientes en situaciones que requieran disponer de mayor efectivo o realizar compras de mayor valor.
También es recomendable llevar alternativas de pago durante el viaje. Contar con más de una tarjeta, preferentemente de diferentes bancos, reduce los riesgos ante rechazos, bloqueos inesperados o problemas técnicos con algún plástico, brindando mayor seguridad y flexibilidad para afrontar los gastos.
Verificar la vigencia de las tarjetas es otra precaución importante antes de viajar. Comprobar que las fechas de vencimiento no coincidan con el período de estadía en el exterior evita quedarse sin acceso a medios de pago por un vencimiento inesperado. En caso de proximidad a la fecha límite, se recomienda solicitar la renovación anticipada a la entidad emisora.

Por último, resulta útil registrar los canales de contacto para emergencias. Anotar los números de atención internacional de las tarjetas y los métodos para bloquearlas en caso de robo o extravío permite actuar con rapidez y reducir el impacto de cualquier eventualidad durante la estadía en el exterior.
Además, resulta conveniente activar las notificaciones de consumos en las tarjetas antes de viajar. Esta función, disponible en la mayoría de las aplicaciones bancarias, permite recibir alertas inmediatas por cada operación realizada en el exterior, lo que facilita el monitoreo de movimientos y la detección temprana de cualquier gasto no autorizado.
Antes de finalizar los preparativos, es importante verificar si la tarjeta de crédito ofrece un servicios adicionales, tales como el de asistencia al viajero, ya que muchos usuarios cuentan con este beneficio sin costo adicional.
Esta cobertura puede incluir atención médica, asistencia ante accidentes y respaldo frente a otros imprevistos durante la estadía en el exterior. Pero resulta necesario consultar si la asistencia está activa, cuáles son sus condiciones y los pasos requeridos para acceder a ella.
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ECONOMIA
Cuántos salarios se necesitan para construir una vivienda de 100 m2 en Buenos Aires

La relación entre los ingresos de los trabajadores y el costo de los materiales y la mano de obra es uno de los indicadores más críticos para medir el acceso a la vivienda en Argentina. La evolución de estas variables resulta fundamental para comprender si la brecha entre el costo de edificación y los salarios se ha ampliado o reducido.
Si bien está claro que construir una casa desde cero es una misión difícil, un análisis de las diferentes variables permiten conocer con precisión qué tan costoso puede ser. De acuerdo con un informe publicado por la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco), el valor del m2 llegó a $ 1.994.703 en diciembre pasado. Ese monto no incluye el IVA de los materiales ni de la mano de obra. Tampoco considera la incidencia del terreno ni el beneficio de la empresa constructora.
Tomando la medición de Apymeco como base, se puede deducir fácilmente que el costo de una vivienda de 100 m2 alcanza un valor de $199.470.300.
Ahora bien, ¿cuántos salarios se necesitan para alcanzar esa cifra? Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Capital Humano, el ingreso promedio de un trabajador asalariado formal alcanzó un valor de $1.928.028 brutos en diciembre. Descontando los aportes, queda un neto de $1.600.263.

Con los números claros, se puede deducir que para construir una vivienda de 100 m2, un trabajador registrado debería destinar 124,6 salarios netos completos a ese fin. Por supuesto, es una comparación alejada de la realidad, dado que en la práctica el costo de vida se lleva la mayor parte del salario, pero la relación entre el sueldo y el m2 de construcción sirve para medir cuál es el peso que la casa propia puede tener para un trabajador.
La brecha se acorta
Como los números lo demuestran, si un asalariado del sector privado formal destinara el 100% de sus ingresos a construir una casa de 100 m2, tardaría más de diez años en pagarla. Sin duda es un tiempo más que significativo, pero si se analizan los datos históricos, tanto de salarios como de m2, se puede sacar una conclusión positiva: construir se ha vuelto más económico en términos relativos.
Un año atrás, en diciembre de 2024, el salario neto promedio era de $1.228.376, mientras que una vivienda de 100 m2 costaba $159.797.400, lo que significa que se requería de 130 sueldos completos para terminar la edificación. En otras palabras, en un año el costo de la vivienda propia se acortó poco más de cinco salarios.
La diferencia es mucho más notoria si se va más atrás en el tiempo. Según los datos oficiales, en diciembre de 2023 el salario promedio neto de un trabajador registrado era de $486.999. Ese mismo mes, Apymeco informaba que el valor del m2 era de $962.307, por lo que se necesitaba invertir $96.230.700 para construir un total de 100 m2. La relación entre ambas variables demuestra que se requería de 197 salarios netos para llegar a completar la obra.
Por debajo de la inflación
Para hacer la comparación entre el costo de construcción y los ingresos de los trabajadores se tuvieron en cuenta los valores de diciembre de 2025, debido a que el dato oficial más reciente de salarios corresponde a ese mes. No obstante, Apymeco ya publicó su relevamiento de costos de la construcción correspondiente al mes de febrero de 2026.

Según el estudio, edificar un m2 en Buenos Aires cuesta ya $2.028.032, sin incluir IVA, terreno ni beneficio del constructor. Lo llamativo, es que en el último año el costo de construcción avanzó 20,67%, en un período en el que la inflación general fue de 33,1%. Eso significa que los costos de los materiales y mano de obra subieron en promedio 12,43 puntos porcentuales menos que el IPC general.
El ritmo de los incrementos es también más bajo que los salarios. De acuerdo con el Indec, entre enero de 2025 e igual mes de este año (último dato disponible), los ingresos de los asalariados formales avanzaron en promedio 29%. Ese escenario, de ingresos aumentando a mayor ritmo que el costo de la construcción, explica por qué ahora se necesitan menos sueldos que hace un año para construir la misma vivienda.
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ECONOMIA
Sin mercados locales, las acciones argentinas operaron mixtas en Wall Street y el riesgo país se mantuvo estable

Por los feriados de Semana Santa, el mercado local permaneció sin actividad y no se registraron operaciones en la plaza bursátil. Sin embargo, las acciones argentinas que cotizan en el exterior operaron mixtas y el riesgo país registró una leve baja luego de haber tocado un máximo intradiario de 627 puntos básicos.
En un contexto de volatilidad por el conflicto en Medio Oriente, los papeles de empresas argentinas que se negocian en Nueva York mostraron resultados dispares. Globant avanzó 2,8%, Central Puerto (2,7%) y Transportadora de Gas del Sur 2,3 por ciento. Por el contrario, Ternium lideró las bajas con 1,9%, seguido de BBVA (-1,7%) y Banco Supervielle (-1,4%). Entre las compañías argentinas destaca la recuperación de Bioceres, que repuntó 15% tras un período de fuerte castigo y amenaza de exclusión del mercado neoyorquino por cotizar debajo del dólar. La semana bursátil finaliza este jueves por el receso de Semana Santa.
Los bonos soberanos Globales en dólares operaron con leves cambios, sin la referencia habitual de la Bolsa porteña por el feriado. El riesgo país, elaborado por JP Morgan, llegó a tocar un máximo diario de 627 puntos básicos, para luego recortar la suba y ubicarse en 612 unidades, lo que implica dos enteros menos que el miércoles.
Las oscilaciones del indicador financiero está más vinculada a los movimientos en los bonos del Tesoro estadounidense que a variaciones en los precios de los Globales, los títulos argentinos contra los que se estima el riesgo país, que refleja el sobrecosto que paga Argentina para financiarse respecto a Estados Unidos.
En concreto, si los títulos del Tesoro de EE.UU. rinden más, el diferencial con los bonos argentinos se amplía automáticamente salvo que los bonos argentinos ajusten sus precios para compensar ese movimiento. Por eso, incluso sin cambios en los bonos locales, una suba en las tasas estadounidenses puede elevar el riesgo país argentino.
De todas maneras, el conflicto en Medio Oriente continúa impactando los mercados internacionales, que encadenan cinco semanas de volatilidad. La cotización del petróleo se disparó cerca de 50% desde el inicio de la guerra a fines de febrero.
Las acciones extranjeras iniciaron la jornada en terreno negativo tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió sobre una ofensiva contundente contra Irán y amenazó con llevar al país “de regreso a la Edad de Piedra”. En su mensaje, Trump dejó entrever que la actividad militar estadounidense podría aumentar antes de una eventual retirada en las próximas semanas. Con el correr de la rueda, fueron acomodándose y los principales índices bursátiles estadounidenses operaron mixtos: Dow Jones (-0,13%), S&P 500 (0,11%) y Nasdaq (0,18%).
Suba del petróleo
Luego del discurso del mandatario de Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI), tipo de petróleo crudo que se utiliza como referencia principal en Estados Unidos, trepó casi 12%, ubicándose en USD 111,45 por barril para mayo, mientras que el Brent, barril de referencia para la Argentina, avanzó 7% a 108 dólares. Así, el crudo estadounidense se posiciona por encima del europeo.

En ese contexto de suba internacional del petróleo debido a la crisis en Medio Oriente, YPF informó que mantendrá estabilizados los precios en los surtidores durante 45 días, con el objetivo de atenuar el impacto en el gasto de los consumidores. La empresa aclaró que los incrementos previstos se postergarán y que se buscará evitar un traslado inmediato de la volatilidad del mercado global a los precios locales.
La decisión actúa como un mecanismo de contención ante la caída en el consumo registrada principalmente en el interior del país. La medida, que comenzó a implementarse este miércoles 1° de abril, se extenderá por un mes y medio, tras lo cual la compañía evaluará los pasos a seguir según la evolución del conflicto internacional y la situación energética.
El precio de los combustibles en Argentina depende de factores como el valor internacional del petróleo Brent, el tipo de cambio y diferentes impuestos internos. Desde la empresa señalaron que el “amortiguador” solo aplica al componente vinculado con el barril internacional, mientras que cualquier ajuste en impuestos o variaciones del tipo de cambio podría repercutir en el precio final, ya que son variables fuera del control de la petrolera.
Desde la compañía reconocieron que la suba de precios impactó especialmente en las provincias, donde las ventas comenzaron a retraerse. Por ese motivo, la empresa sostiene que, mientras dure la medida, los valores en los surtidores se mantendrán estables, independientemente de los cambios que se produzcan en la cotización del Brent.
North America
ECONOMIA
En sólo cuatro meses, la canasta de servicios de la clase media aumentó 22,2% en Buenos Aires

El costo de vida para una familia de clase media en Buenos Aires registró una suba del 22,25% en su canasta de servicios durante los últimos cuatro meses. Según un informe de la consultora Focus Market, el valor total para cubrir las necesidades de vivienda, tarifas, transporte, salud y educación de un hogar tipo ascendió a $2.980.339 en marzo de 2026, frente a los valores registrados en noviembre del año pasado.
El estudio destaca que este incremento duplica la inflación acumulada estimada para el mismo periodo, la cual se ubicaría por debajo del 10%. Esta diferencia se explica por la concentración de aumentos en rubros que presentaban atrasos o esquemas de contención tarifaria previos.
“Si evaluamos las transformaciones macro y su incidencia en la vida diaria, lo más notorio es que la inflación se encuentra estable, pero aún en un nivel elevado. En ese marco, las tarifas de los servicios siguen en proceso de corrección gradual, atravesada por una dinámica de ‘ajustar sin desbordar, contener sin atrasar’”, expresó Damián Di Pace, director de Focus Market.
El peso de la vivienda y las expensas
El gasto en vivienda constituye el primer eslabón inevitable del presupuesto familiar. Para una familia compuesta por dos adultos y dos niños en edad escolar, el alquiler de un departamento de tres ambientes en el Gran Buenos Aires (GBA) promedió los $827.599 en marzo, partiendo de los $760.860 registrados en noviembre.

A pesar de la derogación de la Ley de Alquileres, el informe señala que persiste una escasez estructural de unidades. Durante 2025, los alquileres en el GBA subieron aproximadamente un 51%, superando la inflación anual del 31,5%. El reporte atribuye este fenómeno a la falta de desarrollo de edificios residenciales y una menor disponibilidad de oferta, aclarando que, si bien la reducción del riesgo para el propietario atrajo inversiones, el impacto no es directo en el corto plazo por los tiempos de obra.
En sintonía, las expensas para una unidad sin servicios de lujo pasaron de $147.977 a $161.476 en el periodo analizado, un alza del 9,12%. La consultora advierte que en la Ciudad de Buenos Aires estos montos suelen duplicar a los del conurbano debido a las actualizaciones tarifarias diferenciadas. Asimismo, el informe detectó que entre el 15% y el 20% de las unidades en los edificios registra deudas, siendo uno de los primeros rubros donde las familias aplican recortes ante el ajuste del presupuesto.
Tarifas públicas y el nuevo esquema energético
Los servicios básicos de electricidad, gas y agua también impulsaron el índice hacia arriba. En el caso de la energía eléctrica, una familia sin subsidios que abonaba $37.098 en noviembre, pasó a pagar un estimado de $53.744 en marzo.
El gas natural registró un ajuste derivado de la implementación del Precio Anual Uniforme o “tarifa plana”. Bajo este sistema, la factura evolucionó de $24.071 a $27.276, contemplando un aumento promedio nacional del 16,86%. El objetivo de este esquema es “eliminar los picos de facturación durante el invierno y redistribuir el costo hacia los meses de menor demanda, para amortiguar el shock estacional”. Además, en febrero comenzó a regir el Subsidio Energético Focalizado en reemplazo de la segmentación anterior.

Por su parte, el servicio de agua y cloacas mantuvo una senda de ajustes del 4% mensual hasta abril, alcanzando en marzo una boleta aproximada de $36.486, lo que representa una suba del 17,40% respecto a noviembre de 2025.
Transporte y movilidad
La movilidad esencial mostró incrementos por encima del promedio general. Una familia que utiliza colectivos y trenes para sus traslados diarios gastó $89.381 mensuales en marzo, comparado con los $70.605 de noviembre. Esta suba responde a una fórmula de actualización que combina un 2% fijo mensual con la variación del IPC. El informe subraya que, en caso de no contar con la tarjeta SUBE nominalizada, el gasto familiar se dispara a $147.120.
Para quienes poseen un vehículo particular, el costo de mantenimiento también se encareció. Llenar un tanque de 50 litros de nafta súper pasó a costar $86.349 en marzo (un 20% más que en noviembre). Considerando un uso moderado de fin de semana para recreación, el gasto en combustible se estimó en $72.947. A esto debe sumarse el seguro automotor de cobertura mínima, que escaló de $83.686 a $146.020. El uso ocasional de taxis (cuatro viajes mensuales entre provincia y capital) sumó otros $100.243 al presupuesto total.
Educación, salud y conectividad
Los servicios privados de educación y salud presentan una tendencia inelástica en el presupuesto de la clase media. En el rubro educativo, un colegio semiprivado para dos niños pasó de $352.206 a $605.794 mensuales para el ciclo lectivo 2026, tras proyectarse aumentos del 70%. La brecha con instituciones 100% privadas es amplia: en estas últimas, un solo arancel básico puede alcanzar los $1.133.319 mensuales. “Para la mayoría de los hogares de clase media, superar los $2 millones mensuales solo en cuota escolar, sin contar el resto de los servicios, resulta directamente inviable”, sostiene el documento.

En cuanto a la salud, los planes de medicina prepaga —que ajustan por IPC con rezago— pasaron de $576.389 a $647.044 para un grupo familiar básico.
Finalmente, la canasta de conectividad y entretenimiento, que incluye telefonía, internet, cable y plataformas de streaming, también sufrió actualizaciones. El servicio de internet se ubicó en $81.202, mientras que el cable básico alcanzó los $32.762. Un plan familiar estándar de streaming promedió los $26.698, incluyendo los impuestos correspondientes.
Análisis de la brecha interanual
Al ampliar el foco del análisis, la comparación interanual entre marzo de 2025 y marzo de 2026 muestra un incremento del 57,5% en el valor de la canasta total, cifra que se posiciona significativamente por encima de la inflación anual del mismo periodo.
La consultora concluye que el nivel de gasto en servicios es elevado en relación con los ingresos percibidos por el hogar. Sobre el escenario económico actual, Di Pace señaló: “Los avances macroeconómicos son valiosos y merecen ser reconocidos aunque resta traducirse plenamente en la vida cotidiana. Para acelerar esta transición hacia la microeconomía, será clave avanzar en baja de tasas, la implementación de modernización laboral ahora con cautelar y eliminación progresiva de las restricciones cambiarias pendientes”.
El informe finaliza indicando que la ausencia de períodos electorales hasta 2027 representa una “ventana de oportunidad” para consolidar el rumbo económico y profundizar consensos en políticas estructurales que permitan un sendero de estabilidad con crecimiento.
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