ECONOMIA
¿Quién pone los dólares?: para la City, Milei no tendrá créditos «baratos» aun si gana en octubre

En el mercado siempre existió la sospecha de que el «riesgo kuka» era un argumento insuficiente como para explicar la suba del índice de riesgo país, que dejaba al país fuera del mercado de crédito. Pero en los últimos días se consolidó un pronóstico inquietante: no importa cuál sea el resultado de las legislativas de octubre, igualmente hay que prepararse para que el 2026 sea un año en el que nadie le prestará dólares a Argentina.
En estas horas está circulando entre los analistas un informe de la influyente consultora 1816, que se plantea un escenario de la segunda mitad de la gestión Milei «sin rollover». Es decir, sin la posibilidad de que Toto Caputo pueda obtener dólares a una tasa pagable.
Y el informe plantea que se tratará de un desafío mayúsculo, porque el calendario de pagos implica que -sumando vencimientos con el FMI, bonos dolarizados, obligaciones con el Club de Paris, los Bopreales de los importadores y los préstamos «repo»- la cuenta hasta fin de 2017 será de u$s34.200 millones, sumando capital e intereses.
Aunque la consultora cree que Milei puede obtener un buen resultado en las legislativas, con más de 40% de los votos, sostiene que, igualmente, eso no tendrá una incidencia mayor sobre el índice de riesgo país. Y apoya su argumento en el hecho de que los bonos globales ya están asignando tácitamente una alta probabilidad de que no haya financiamiento. Así, plantea que la paridad implícita que se paga por los valores residuales de estos bonos al final del mandato de Milei se ubica entre 48,9% y 57,2%.
El riesgo país se ubica hoy en 1.024 puntos, tras haber superado los 1.100 puntos luego de la derrota electoral de Milei en la provincia de Buenos Aires. Si el resultado es bueno para el gobierno en las legislativas, podría haber una caída adicional, pero la percepción en el mercado es que será más bien marginal y no llegará a un nivel que sea compatible con el acceso al crédito internacional.
En lo que podría considerarse el momento más fuerte del gobierno -sobre fin de año, cuando el ingreso de dólares por el blanqueo de capitales desplomó al tipo de cambio- el riesgo país encontró un piso en 560 puntos, que duró muy pocos días.
Fue en ese momento favorable cuando Toto Caputo aprovechó para tomar un préstamo en modalidad «repo» -con bonos como garantía- con un grupo de bancos internacionales, por u$s1.000 millones. Aun en un marco de optimismo, pagó una tasa alta, de 8,8% anual.
Hubo un segundo tramo de ese «repo», por u$s2.000 millones con los mismos bancos. Era junio, el riesgo país estaba en 670 puntos y la tasa acordada fue de 8,25%. Es decir, un pequeño recorte del costo respecto del préstamo de enero, pero aun una tasa alta si se tiene en cuenta que para ese entonces ya se había levantado el cepo cambiario y el FMI había desembolsado u$s12.000 millones que estaban en la cuenta del Banco Central.
Los «empomados» de Wall Street ya no prestan
El pesimismo se acentuó cuando quedó en evidencia que ya no tendría andamiento un plan que Caputo había ideado para conseguir u$s8.000 millones y devolver el préstamo en pesos. Eran los famosos Botes -bonos del Tesoro dirigidos a inversores externos-, con los que se proyectaba ingresar u$s1.000 millones por mes, pero de los que sólo se pudieron emitir títulos por u$s1.500 millones.
Cuando en mayo se hizo la primera colocación, fue motivo de celebración para el gobierno. Un eufórico Javier Milei escribía hace tres meses: «Y un día volvimos», acompañado del inevitable VLLC.
El argumento oficial era que ese bono era un punto de inflexión en la economía argentina, porque marcaba el regreso al mercado de crédito. Y, además, el hecho de que los inversores de Wall Street hubieran aceptado títulos pagaderos en pesos suponía un mensaje de confianza sobre la estabilidad -dado que si hubiera devaluación, perderían capital-. No era un detalle menor, teniendo en cuenta que aún se recuerda el histórico «empome» de gigantes de Wall Street -como Templeton y BlackRock- al comprar un bono en pesos en 2018, también emitido por Toto Caputo.
Pero, ya desde el comienzo, se notó un problema de cálculo: Caputo consideraba que, dado el superávit fiscal, el descenso de la inflación, el acuerdo con el FMI y el desarme del cepo cambiario, los inversores pedirían una tasa relativamente baja. Sin embargo, en la licitación de mayo, los inversores pidieron una tasa de 29,5%, que hoy parece ínfima cuando se la compara con el 75% que se convalidó en agosto para Lecaps de corto plazo, pero que en aquel momento causó un escándalo en el mercado.
Para ayudar a despejar temores se había incluido una cláusula «put» a dos años, que implicaba la garantía de que se podía salir de la inversión antes de los cinco años de vida del bono -que además pagaba intereses semestrales-. Como los dos años se vencían en 2027, se interpretó esa cláusula como una «salvaguarda contra el riesgo político» en un año de elección presidencial.
Al mes siguiente, se agregaron «edulzantes», como la eliminación de la norma que obligaba a los inversores extranjeros a permanecer un mínimo de seis meses antes de llevarse los dólares -lo que en la jerga se conoce como «parking»-. Pero la situación no mejoró mucho y Caputo suspendió el programa.
Ocurre que, además de la persistencia del riesgo país alto, había señales de incertidumbre sobre el dólar, algo que se reflejaba en el creciente déficit de cuenta corriente y en la dificultad para acumular reservas.Y, para prestar en dólares y cobrar en pesos, es un requisito ineludible que haya un clima de estabilidad cambiaria.
¿Cómo les fue a quienes compraron los Botes en la licitación de mayo? Vendieron dólares a $1.148 a cambio de un bono en pesos que paga 29,5%? Si no tomaron ninguna cobertura anti devaluación, les fue pésimo: en tres meses y medio, el tipo de cambio ya subió un 25%.
Los analistas del mercado presumen que la gran mayoría tomó la precaución de contratar un «seguro de devaluación» en el mercado de futuros, lo cual atenuaría la pérdida. De todas formas, quedó en evidencia que la ventanilla de los Botes se cerró hasta nuevo aviso, y posiblemente durante todo el 2026.
Críticas al argumento del «riesgo kuka»
Lo cierto es que hasta los economistas más afines al gobierno son pesimistas respecto de una baja del riesgo país que permita acceder al crédito a una tasa razonable -se estima que para que eso ocurra el índice debe estar debajo de 500 puntos-. Cuando en abril se levantó el cepo cambiario, los más entusiastas habían proyectado que para fin de año el riesgo país estaría en torno de 300 puntos. Pero vista la situación, ya se están planteando la necesidad de que el gobierno cambie el programa económico.
Uno de los que argumentó en ese sentido fue Federico Machado, para quien resulta incompatible mantener el esquema de bandas cambiarias y, al mismo tiempo, comprar dólares para acumular reservas.
De hecho, fue ampliamente festejado en el sistema bancario el hecho de que el gobierno haya desistido de su intervención para defender el «sub techo» informal de $1.360 en el que topeaba al tipo de cambio, quemando divisas del Tesoro, que ya tiene muy acotado su poder de fuego. Eso le permitió un recorte de la tasa de interés, y ya se está hablando sobre una baja en los elevados encajes -53% sobre los depósitos- que Caputo impuso para evitar que quedaran pesos «excedentes» que pudieran poner en riesgo al plan económico.
Pero claro, eso no implica que hayan cesado las críticas. Cuando el propio Caputo admitió que había calculado mal -había previsto que el riesgo país en agosto estaría en torno de 400 puntos, pero se llegó a los 800 puntos-, los economistas rechazaron su argumento de que todo se explicaba por el «riesgo kuka».
Más bien al contrario, le recordaron que el Congreso ya había votado las leyes de mayor costo fiscal el 14 de julio, un momento en el que los bonos CER pagaban un premio de 10% y las Lecaps rendían 33%. Pero que, tras el veto confirmado a la ley de reforma jubilatoria, las tasas no sólo no bajaron, sino que siguieron su camino ascendente, lo cual implicaría una contradicción con lo que plantea Caputo.
Reservas versus techo del dólar
La explicación de los críticos apuntaba a que la desconfianza del mercado se centraba más en las dudas sobre el sostenimiento del programa económico, con un gobierno que no lograba acumular reservas y se empecinaba en defender un ancla cambiaria -dados los niveles de intervención oficial en el mercado de futuros, nadie defiende el mantra de que «el dólar flota»-.
La mayoría de los economistas pone el énfasis en el tema de las reservas. Amílcar Collante, uno de los más enfáticos al respecto, elaboró un gráfico en el que demuestra cómo el índice de riesgo país se mueve «en espejo» con la acumulación de dólares en el BCRA. Así, el primer año de Milei vio una caída de casi 1.000 puntos, en coincidencia con una compra de u$s7.000 millones, y luego una reversión.
Y, por más que el gobierno ratifique que «no moverá ni un milímetro» su plan y exhiba el apoyo del FMI, sigue habiendo dudas sobre el mantenimiento de la banda de flotación. En los contratos de futuros, las posiciones de octubre, noviembre y diciembre ya muestran cotizaciones por encima del techo teórico.
«Después de octubre, se terminó toda la fantasía, el techo de la banda cambiaria no tiene sentido», fue la elocuente definición del economista Carlos Melconian.
¿De dónde salen los dólares?
¿Cómo sigue la situación? Sin nadie que le preste dólares, el gobierno debería acumular en dos años u$s27.300 millones -implica un promedio de u$s1.000 por mes- para hacer frente a todos los vencimientos y manteniendo las reservas netas en cero. La cifra que estimó la consultora 1816 surge de tomar en consideración que actualmente hay reservas netas por u$s6.900 millones.
¿Es posible llegar a esa acumulación de dólares «con lo nuestro»? En principio parece difícil, pero factible, siempre que se mantenga un holgado superávit de la balanza comercial. Es decir, no menor a u$s18.000 millones por año, de manera que el ingreso de dólares le permita al Banco Central proveer la demanda interna de divisas y, además, venderle al Tesoro para que cancele deuda.
No es, por cierto, el escenario que hoy se está viendo. De hecho, la encuesta REM entre economistas y banqueros, está previendo que este año terminará con un superávit comercial de poco más de u$s6.000 millones -la mitad de lo que se había proyectado a comienzos de año-.
Es cierto que el gobierno está exhibiendo datos optimistas -por ejemplo, el potencial de Vaca Muerta para hacer un aporte de más de u$s50.000 millones anuales. Pero para eso falta que se terminen de concretar las inversiones. Y el calendario de pagos de Caputo muestra obligaciones de corto plazo.
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ECONOMIA
Bancos empiezan a recibir dólares del colchón: cómo usar el esquema de Inocencia Fiscal

La posibilidad de depositar dólares no declarados en el sistema financiero se transformó en una de las consultas más frecuentes desde que entró en vigencia la Ley de Inocencia Fiscal y se publicaron las normas complementarias del Banco Central (BCRA) y la Unidad de Información Financiera (UIF). A partir de ese marco, los bancos comenzaron a implementar mecanismos para facilitar el ingreso de divisas que hasta ahora permanecían fuera del circuito formal.
Pese al interés generado por la medida, en el sector financiero señalan que todavía no se registra un movimiento masivo de clientes que decidan aprovechar el nuevo esquema. La iniciativa impulsada por el Gobierno apunta a incentivar la formalización de los denominados «dólares del colchón», es decir, ahorros en moneda extranjera que permanecían fuera del sistema bancario.
Inocencia fiscal: cómo funciona el esquema para ingresar dólares al sistema
El nuevo régimen establece condiciones diferentes a las de programas anteriores. Según las normas vigentes, las entidades financieras pueden recibir depósitos en moneda extranjera sin exigir documentación adicional sobre el origen de los fondos, siempre que la operación se encuadre dentro de la Ley de Inocencia Fiscal y las regulaciones emitidas por el BCRA y la UIF.
En ese contexto, los bancos comenzaron a adaptar sus sistemas para permitir este tipo de operaciones. La iniciativa busca que los ahorros en dólares que se mantenían fuera del sistema financiero puedan ingresar a cuentas bancarias sin procedimientos complejos ni exigencias administrativas adicionales.
Entre las primeras entidades privadas en implementar esta modalidad se encuentra Supervielle, que habilitó la operatoria para que los clientes puedan depositar dólares y acceder a distintas alternativas de inversión en moneda extranjera. Según explicaron desde el sector, el esquema permite realizar depósitos y utilizar instrumentos financieros en dólares sin trámites extensos ni justificaciones documentales.
Las fuentes consultadas también indicaron que la operatoria puede aplicarse en entidades que trabajan con cuentas vinculadas a sociedades de bolsa (ALyC) y con administradoras de fondos comunes de inversión. En esos casos, el requisito principal es que el cliente cuente con una cuenta bancaria habilitada en dólares dentro de la institución financiera.
Además, desde el Gobierno señalaron que quienes encuentren dificultades para acceder a este mecanismo en bancos privados pueden recurrir al Banco Nación para realizar la operatoria y aprovechar los beneficios previstos en la normativa.
Qué requisitos existen y cómo es el procedimiento
Desde el Banco Nación explicaron que el funcionamiento del régimen es simple y que el cliente solo necesita tener una caja de ahorro en dólares en la entidad donde desee realizar el depósito. El trámite se puede iniciar presentándose en la sucursal o utilizando los canales habilitados por cada banco.
En ese sentido, desde la entidad pública remarcaron que no se exige documentación adicional sobre el origen del dinero, ya que las instituciones verifican internamente si el cliente se encuentra adherido al régimen simplificado previsto por la normativa.
También aclararon que la disponibilidad del dinero depositado es inmediata y que el esquema vigente no establece plazos mínimos de permanencia para los fondos una vez acreditados en la cuenta.
Otro punto destacado por el banco es que la adhesión al régimen simplificado del Impuesto a las Ganancias no es obligatoria para realizar el depósito. Sin embargo, quienes opten por incorporarse pueden obtener beneficios fiscales adicionales.
Entre esas ventajas se incluyen antecedentes favorables en los controles vinculados a la prevención del lavado de activos y la exclusión de los activos incorporados al régimen del análisis de variaciones patrimoniales en futuras declaraciones juradas.
En cuanto a los monotributistas, desde las entidades financieras explicaron que el acceso al régimen está limitado a quienes se encuentren inscriptos también en el Impuesto a las Ganancias. No obstante, aclararon que una persona puede ser monotributista por una actividad y, al mismo tiempo, estar registrada en Ganancias por otra, lo que habilitaría la posibilidad de adherir al esquema.
Mientras se implementa el sistema, algunos analistas comenzaron a analizar el impacto que podría tener una mayor dolarización del ahorro sobre la economía. El economista Salvador Di Stefano sostuvo que, si las familias destinan una parte creciente de sus ingresos a comprar dólares en lugar de consumir, esto podría afectar la actividad económica.
«Si la gente compra dólares, vamos a tener más recesión», señaló al analizar distintos indicadores relacionados con el consumo y la recaudación. En ese sentido, el analista advirtió que los próximos meses podrían presentar señales de debilidad en la actividad, con un escenario que podría resultar complejo en el corto plazo.
En términos operativos, el procedimiento para utilizar el esquema previsto por la Ley de Inocencia Fiscal es relativamente sencillo y se basa en una serie de pasos básicos. El primero consiste en adherirse al régimen simplificado de Ganancias, una instancia que es opcional, pero recomendable debido a los beneficios fiscales que ofrece.
Luego, el cliente debe tener una cuenta bancaria en dólares en la entidad elegida para poder realizar la operación. A partir de allí, puede presentarse en una sucursal o utilizar los canales digitales disponibles, siempre con la identificación correspondiente que permita validar la titularidad de la cuenta.
Una vez completado ese proceso, el usuario puede depositar los dólares en efectivo o mediante transferencia hacia la cuenta habilitada. Finalmente, la normativa establece que los fondos quedan disponibles de manera inmediata una vez acreditados, y quienes se hayan adherido al régimen simplificado pueden acceder a los beneficios fiscales contemplados por el sistema.
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ECONOMIA
La guerra en Irán postergó el intento del Gobierno de relajar las condiciones monetarias e impulsar la actividad

El estallido del conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán generó una reacción inmediata en el mercado financiero argentino, y forzó al Gobierno a modificar sobre la marcha su estrategia, incipiente, para administrar la liquidez y la presión sobre el dólar. La coyuntura internacional se tradujo en un aumento de la volatilidad, lo que llevó a las autoridades económicas a intervenir en el mercado de pesos para mantener la cantidad de dinero a raya, según el análisis de operadores y economistas.
Desde que el 1° de enero pasado el programa económico entró en una nueva fase -con objetivo de compra de reservas, bandas cambiarias ajustadas por inflación y control de la cantidad de dinero- el objetivo del Banco Central (BCRA) es tantear las aguas del mercado monetario. Si Santiago Bausili logra comprar dólares para las reservas sin tener que esterilizar los pesos que emite cada vez que adquiere una divisa, la economía se remonetiza y genera un muy necesario respiro para la actividad económica. Si cada vez que compra un dólar, en cambio, tiene que sacar los pesos del mercado -con ayuda de las licitaciones del Tesoro o vendiendo títulos en el mercado secundario-, la ansiada relajación monetaria no llega. La semana pasada, tras una licitación del Tesoro que no renovó todos los vencimientos parecía el punto de partida de un intento de relajación: la guerra en Irán forzó a tomarlo con calma,
La jornada en la que se desató la tensión geopolítica registró un salto en el volumen operado de los títulos D30A6, instrumento que refleja la demanda de cobertura ante un salto del tipo de cambio oficial. El gráfico elaborado por IEB Research muestra cómo ese día la barra correspondiente a D30A6 superó ampliamente los valores de las ruedas previas y posteriores, para volver luego a niveles normales. Esta reacción puso en evidencia la sensibilidad del sistema financiero local ante shocks externos y la necesidad de maniobras oficiales para contener el impacto en la plaza cambiaria.
De acuerdo con el análisis de Nicolás Cappella, Sales Trader del Grupo IEB, el Banco Central (BCRA) actuó con intensidad en el mercado de dollar-linked en la jornada de mayor volatilidad generada por el conflicto internacional. “El día que absorbió fuerte con dollar-linked fue también el día que estaba todo más volátil por el conflicto de Estados Unidos e Irán. Por lo que estimo, hizo un control de daños y se puso a vender para controlar el dólar un poco. De todas maneras, como siempre, mete y saca liquidez de acuerdo con cómo lo vea oportuno, pero siempre mirando el nivel del dólar para que no impacte tanto en la inflación”, describió el operador en diálogo con Infobae. Según Cappella, las autoridades monitorean el nivel de pesos que el sistema necesita y ajustan su estrategia de absorción o emisión de acuerdo al contexto de expectativas de devaluación o shocks externos, como el que provocó la tensión bélica.

La operatoria de títulos dollar-linked reflejó este comportamiento de intervención puntual. La visualización de los volúmenes operados exhibe cómo la barra de D30A6 saltó abruptamente el día del conflicto, lo que sugiere una fuerte presencia oficial para responder a la escalada de la demanda de cobertura cambiaria. Luego de ese episodio, el volumen retornó a los valores previos y la dinámica volvió a la normalidad, según los datos de IEB Research.
La estrategia del Central durante ese período se apoyó en la flexibilidad para ajustar la liquidez disponible en el sistema financiero, considerando tanto las licitaciones de deuda como la operatoria en los mercados de cobertura cambiaria. Los funcionarios buscaron evitar que la volatilidad internacional se trasladara de manera directa a los precios internos y a la inflación.

Salvador Vitelli, head of research de Romano Gruop, aportó su perspectiva sobre la intervención oficial. “Las estadísticas de A3 no muestran que haya aumentado mucho la posición vendida del Banco Central, incluso está relativamente neutra. Si el Banco Central quiere salir a vender, debería abrir contratos y eso te hace saltar el interés abierto, que en este caso no fue así. En dólar futuro hay una incongruencia entre lo que dice la información y lo que se habla. En dólar linked sí hubo una fuerte participación; todavía no están las estadísticas monetarias de estos días para estimar por cuánto intervino, pero ahí se vieron ventas. Lo que va en contraposición de los pesos que se liberan en la última licitación. Si tu intención es retirar pesos, y solo tienes eso como intención, podés tomarlos en el mercado. Pero es un mercado que te está pidiendo cobertura, entonces lo que se está ofreciendo es el retiro de pesos y dar la cobertura del dólar linked principal a abril”, explicó Vitelli en declaraciones recogidas por Infobae.
El especialista identificó una diferencia relevante entre la dinámica del mercado de futuros del dólar y el de bonos dólar linked. Mientras el primero no mostró un aumento significativo en la posición vendida oficial, el segundo sí exhibió una intervención importante por parte del Banco Central. Esto ocurrió en simultáneo con la decisión de soltar pesos mediante la última licitación de deuda pública, lo que introduce una tensión entre la absorción de liquidez y la necesidad de ofrecer instrumentos de cobertura ante la demanda del mercado.
La correlación entre el contexto internacional y los movimientos en el mercado local quedó reflejada también en el análisis de Christian Buteler, economista consultado por Infobae. “Las ventas de dollar-linked fueron producto de la suba del dólar que vino tras la guerra; se valorizó el dólar a nivel mundial y eso tuvo impacto en la Argentina. Y contuvo parte de esa demanda vendiendo esos instrumentos; además, eso no terminó afectando la tasa en pesos, que bajó con respecto a la semana pasada y con esta venta de dollar linked la tasa no volvió a subir”, señaló Buteler. Su mirada subrayó que la intervención oficial logró frenar la presión sobre la tasa en pesos, a pesar de la mayor demanda de cobertura cambiaria, y que la venta de instrumentos dollar linked se justificó en la reacción global al conflicto.
La operatoria del Central frente a la volatilidad generada por el conflicto internacional no resultó contradictoria con la estrategia de absorción de pesos mediante licitaciones programadas, de acuerdo con la visión de Nicolás Guaia, CEO de Max Capital. “No sé si es tan contradictorio, siendo que las licitaciones son cada dos semanas y equilibrar los agregados monetarios es difícil aun hasta haciéndolo intra día. Son estrategias complementarias. En los días de mayor demanda de dólares, es normal que se ofrezcan futuros y bonos dollar linked, para evitar vender dólares y continuar con el sendero de acumulación de reservas”, explicó. Según su visión, la utilización de futuros y bonos dólar linked en jornadas de tensión cambiaria permite responder a la demanda de cobertura sin afectar el proceso de recomposición de reservas internacionales.
El contexto que rodeó a las intervenciones del Banco Central incluyó además el impacto de la última licitación de deuda, que liberó pesos al mercado con el objetivo de bajar las tasas y limitar las expectativas de inflación, según informó Infobae en su análisis de la operatoria oficial. Las autoridades buscaron calibrar el nivel de liquidez en el sistema para responder a la demanda de cobertura sin perder de vista la necesidad de anclar las expectativas y mantener bajo control la inflación.
En la secuencia de acontecimientos, la jornada del conflicto en Medio Oriente marcó un punto de inflexión en la dinámica de intervención oficial. El salto en el volumen operado de D30A6, registrado por IEB Research, evidenció la magnitud de la reacción del mercado y la respuesta del Banco Central para evitar un traslado inmediato de la volatilidad internacional al precio del dólar en Argentina. El regreso a los volúmenes habituales en las jornadas siguientes mostró que la intervención resultó puntual y focalizada en contener el impacto del shock externo.
La coordinación entre la política de absorción de pesos y la intervención en los mercados de cobertura cambiaria constituyó el eje de la respuesta oficial ante el episodio de volatilidad global. Las declaraciones de los analistas consultados coincidieron en señalar que la estrategia del Banco Central combinó distintas herramientas para evitar una escalada en la demanda de dólares y sostener la estabilidad de la plaza cambiaria, aun ante un contexto internacional adverso.
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ECONOMIA
La impactante cifra que buscan de aumento para empleados estatales

Los gremios estatales presentaron un pedido de recomposición salarial que incluye una suma fija millonaria por única vez. Conocé de cuánto es el bono
05/03/2026 – 22:35hs
La negociación salarial en el sector público nacional entra en una etapa de definiciones cruciales. En un escenario marcado por la persistente tensión entre las arcas oficiales y las necesidades de los trabajadores estatales, el Gobierno nacional formalizó la convocatoria a los gremios para retomar las paritarias. El encuentro, previsto para este viernes 6 de marzo, promete ser el punto de partida de una discusión que no solo incluye porcentajes de actualización, sino también pedidos extraordinarios de alto impacto.
La cita tendrá lugar en la sede de la Secretaría de Trabajo a partir de las 14 horas. Allí, las autoridades nacionales se verán las caras con los referentes de la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). Este llamado surge tras un prolongado cuarto intermedio que se mantenía desde diciembre del año pasado, período durante el cual el desfasaje entre los haberes y la inflación profundizó el malestar en las diferentes dependencias del Estado.
Los detalles del bono de 4 millones y el pedido de ATE
El eje central de la disputa se posa sobre una cifra que generó fuerte impacto: el pedido de una suma fija extraordinaria de $4.000.000. Esta exigencia, impulsada principalmente por la conducción nacional de ATE, busca funcionar como un mecanismo de compensación por la pronunciada caída del salario real que afectó a los empleados públicos en los últimos ciclos económicos. Según los representantes gremiales, este monto por única vez permitiría mitigar la pérdida acumulada frente al costo de vida.
Además del bono millonario, la propuesta que los sindicatos llevarán a la mesa de negociación incluye una recomposición salarial del 45%. El objetivo planteado por Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, es frenar lo que describen como una «destrucción» del poder adquisitivo. Para los gremialistas, la paritaria de este viernes no solo debe discutir los ingresos futuros, sino también reconocer el terreno perdido durante el último bienio para evitar que el personal de la administración pública nacional continúe bajo la línea de flotación económica.
Expectativas ante la reapertura de la negociación paritaria
La reapertura de este diálogo paritario es seguida de cerca por miles de trabajadores de la administración pública, quienes aguardan señales claras sobre sus ingresos de cara al mes de abril. Si bien el Gobierno ha mostrado voluntad al retomar las conversaciones, la distancia entre las pretensiones sindicales y las posibilidades fiscales del Ejecutivo sigue siendo el principal interrogante. Mientras los gremios apuestan a una fuerte recomposición para recuperar el consumo, el oficialismo busca equilibrar el presupuesto en un marco de austeridad.
Por su parte, la presencia de UPCN, liderada por Andrés Rodríguez, aporta otro matiz a la negociación. Aunque tradicionalmente mantuvieron un perfil diferente al de ATE, la magnitud del retraso salarial unificó, al menos en la urgencia, la necesidad de obtener respuestas concretas. El resultado del cónclave de este viernes será determinante para definir si se logra un acuerdo de paz social o si, ante la falta de una oferta satisfactoria, los gremios deciden realizar medidas de fuerza en todo el territorio nacional durante las próximas semanas.
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