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ECONOMIA

¿Quién pone los dólares?: para la City, Milei no tendrá créditos «baratos» aun si gana en octubre

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En el mercado siempre existió la sospecha de que el «riesgo kuka» era un argumento insuficiente como para explicar la suba del índice de riesgo país, que dejaba al país fuera del mercado de crédito. Pero en los últimos días se consolidó un pronóstico inquietante: no importa cuál sea el resultado de las legislativas de octubre, igualmente hay que prepararse para que el 2026 sea un año en el que nadie le prestará dólares a Argentina.

En estas horas está circulando entre los analistas un informe de la influyente consultora 1816, que se plantea un escenario de la segunda mitad de la gestión Milei «sin rollover». Es decir, sin la posibilidad de que Toto Caputo pueda obtener dólares a una tasa pagable.

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Y el informe plantea que se tratará de un desafío mayúsculo, porque el calendario de pagos implica que -sumando vencimientos con el FMI, bonos dolarizados, obligaciones con el Club de Paris, los Bopreales de los importadores y los préstamos «repo»- la cuenta hasta fin de 2017 será de u$s34.200 millones, sumando capital e intereses.

Aunque la consultora cree que Milei puede obtener un buen resultado en las legislativas, con más de 40% de los votos, sostiene que, igualmente, eso no tendrá una incidencia mayor sobre el índice de riesgo país. Y apoya su argumento en el hecho de que los bonos globales ya están asignando tácitamente una alta probabilidad de que no haya financiamiento. Así, plantea que la paridad implícita que se paga por los valores residuales de estos bonos al final del mandato de Milei se ubica entre 48,9% y 57,2%.

El riesgo país se ubica hoy en 1.024 puntos, tras haber superado los 1.100 puntos luego de la derrota electoral de Milei en la provincia de Buenos Aires. Si el resultado es bueno para el gobierno en las legislativas, podría haber una caída adicional, pero la percepción en el mercado es que será más bien marginal y no llegará a un nivel que sea compatible con el acceso al crédito internacional.

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En lo que podría considerarse el momento más fuerte del gobierno -sobre fin de año, cuando el ingreso de dólares por el blanqueo de capitales desplomó al tipo de cambio- el riesgo país encontró un piso en 560 puntos, que duró muy pocos días.

Fue en ese momento favorable cuando Toto Caputo aprovechó para tomar un préstamo en modalidad «repo» -con bonos como garantía- con un grupo de bancos internacionales, por u$s1.000 millones. Aun en un marco de optimismo, pagó una tasa alta, de 8,8% anual.

Hubo un segundo tramo de ese «repo», por u$s2.000 millones con los mismos bancos. Era junio, el riesgo país estaba en 670 puntos y la tasa acordada fue de 8,25%. Es decir, un pequeño recorte del costo respecto del préstamo de enero, pero aun una tasa alta si se tiene en cuenta que para ese entonces ya se había levantado el cepo cambiario y el FMI había desembolsado u$s12.000 millones que estaban en la cuenta del Banco Central.

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Los «empomados» de Wall Street ya no prestan

El pesimismo se acentuó cuando quedó en evidencia que ya no tendría andamiento un plan que Caputo había ideado para conseguir u$s8.000 millones y devolver el préstamo en pesos. Eran los famosos Botes -bonos del Tesoro dirigidos a inversores externos-, con los que se proyectaba ingresar u$s1.000 millones por mes, pero de los que sólo se pudieron emitir títulos por u$s1.500 millones.

Cuando en mayo se hizo la primera colocación, fue motivo de celebración para el gobierno. Un eufórico Javier Milei escribía hace tres meses: «Y un día volvimos», acompañado del inevitable VLLC.

El argumento oficial era que ese bono era un punto de inflexión en la economía argentina, porque marcaba el regreso al mercado de crédito. Y, además, el hecho de que los inversores de Wall Street hubieran aceptado títulos pagaderos en pesos suponía un mensaje de confianza sobre la estabilidad -dado que si hubiera devaluación, perderían capital-. No era un detalle menor, teniendo en cuenta que aún se recuerda el histórico «empome» de gigantes de Wall Street -como Templeton y BlackRock- al comprar un bono en pesos en 2018, también emitido por Toto Caputo.

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Pero, ya desde el comienzo, se notó un problema de cálculo: Caputo consideraba que, dado el superávit fiscal, el descenso de la inflación, el acuerdo con el FMI y el desarme del cepo cambiario, los inversores pedirían una tasa relativamente baja. Sin embargo, en la licitación de mayo, los inversores pidieron una tasa de 29,5%, que hoy parece ínfima cuando se la compara con el 75% que se convalidó en agosto para Lecaps de corto plazo, pero que en aquel momento causó un escándalo en el mercado.

Para ayudar a despejar temores se había incluido una cláusula «put» a dos años, que implicaba la garantía de que se podía salir de la inversión antes de los cinco años de vida del bono -que además pagaba intereses semestrales-. Como los dos años se vencían en 2027, se interpretó esa cláusula como una «salvaguarda contra el riesgo político» en un año de elección presidencial.

Al mes siguiente, se agregaron «edulzantes», como la eliminación de la norma que obligaba a los inversores extranjeros a permanecer un mínimo de seis meses antes de llevarse los dólares -lo que en la jerga se conoce como «parking»-. Pero la situación no mejoró mucho y Caputo suspendió el programa.

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Ocurre que, además de la persistencia del riesgo país alto, había señales de incertidumbre sobre el dólar, algo que se reflejaba en el creciente déficit de cuenta corriente y en la dificultad para acumular reservas.Y, para prestar en dólares y cobrar en pesos, es un requisito ineludible que haya un clima de estabilidad cambiaria.

¿Cómo les fue a quienes compraron los Botes en la licitación de mayo? Vendieron dólares a $1.148 a cambio de un bono en pesos que paga 29,5%? Si no tomaron ninguna cobertura anti devaluación, les fue pésimo: en tres meses y medio, el tipo de cambio ya subió un 25%.

Los analistas del mercado presumen que la gran mayoría tomó la precaución de contratar un «seguro de devaluación» en el mercado de futuros, lo cual atenuaría la pérdida. De todas formas, quedó en evidencia que la ventanilla de los Botes se cerró hasta nuevo aviso, y posiblemente durante todo el 2026.

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Críticas al argumento del «riesgo kuka»

Lo cierto es que hasta los economistas más afines al gobierno son pesimistas respecto de una baja del riesgo país que permita acceder al crédito a una tasa razonable -se estima que para que eso ocurra el índice debe estar debajo de 500 puntos-. Cuando en abril se levantó el cepo cambiario, los más entusiastas habían proyectado que para fin de año el riesgo país estaría en torno de 300 puntos. Pero vista la situación, ya se están planteando la necesidad de que el gobierno cambie el programa económico.

Uno de los que argumentó en ese sentido fue Federico Machado, para quien resulta incompatible mantener el esquema de bandas cambiarias y, al mismo tiempo, comprar dólares para acumular reservas.

De hecho, fue ampliamente festejado en el sistema bancario el hecho de que el gobierno haya desistido de su intervención para defender el «sub techo» informal de $1.360 en el que topeaba al tipo de cambio, quemando divisas del Tesoro, que ya tiene muy acotado su poder de fuego. Eso le permitió un recorte de la tasa de interés, y ya se está hablando sobre una baja en los elevados encajes -53% sobre los depósitos- que Caputo impuso para evitar que quedaran pesos «excedentes» que pudieran poner en riesgo al plan económico.

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Pero claro, eso no implica que hayan cesado las críticas. Cuando el propio Caputo admitió que había calculado mal -había previsto que el riesgo país en agosto estaría en torno de 400 puntos, pero se llegó a los 800 puntos-, los economistas rechazaron su argumento de que todo se explicaba por el «riesgo kuka».

Más bien al contrario, le recordaron que el Congreso ya había votado las leyes de mayor costo fiscal el 14 de julio, un momento en el que los bonos CER pagaban un premio de 10% y las Lecaps rendían 33%. Pero que, tras el veto confirmado a la ley de reforma jubilatoria, las tasas no sólo no bajaron, sino que siguieron su camino ascendente, lo cual implicaría una contradicción con lo que plantea Caputo.

Reservas versus techo del dólar

La explicación de los críticos apuntaba a que la desconfianza del mercado se centraba más en las dudas sobre el sostenimiento del programa económico, con un gobierno que no lograba acumular reservas y se empecinaba en defender un ancla cambiaria -dados los niveles de intervención oficial en el mercado de futuros, nadie defiende el mantra de que «el dólar flota»-.

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La mayoría de los economistas pone el énfasis en el tema de las reservas. Amílcar Collante, uno de los más enfáticos al respecto, elaboró un gráfico en el que demuestra cómo el índice de riesgo país se mueve «en espejo» con la acumulación de dólares en el BCRA. Así, el primer año de Milei vio una caída de casi 1.000 puntos, en coincidencia con una compra de u$s7.000 millones, y luego una reversión.

Y, por más que el gobierno ratifique que «no moverá ni un milímetro» su plan y exhiba el apoyo del FMI, sigue habiendo dudas sobre el mantenimiento de la banda de flotación. En los contratos de futuros, las posiciones de octubre, noviembre y diciembre ya muestran cotizaciones por encima del techo teórico.

«Después de octubre, se terminó toda la fantasía, el techo de la banda cambiaria no tiene sentido», fue la elocuente definición del economista Carlos Melconian.

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¿De dónde salen los dólares?

¿Cómo sigue la situación? Sin nadie que le preste dólares, el gobierno debería acumular en dos años u$s27.300 millones -implica un promedio de u$s1.000 por mes- para hacer frente a todos los vencimientos y manteniendo las reservas netas en cero. La cifra que estimó la consultora 1816 surge de tomar en consideración que actualmente hay reservas netas por u$s6.900 millones.

¿Es posible llegar a esa acumulación de dólares «con lo nuestro»? En principio parece difícil, pero factible, siempre que se mantenga un holgado superávit de la balanza comercial. Es decir, no menor a u$s18.000 millones por año, de manera que el ingreso de dólares le permita al Banco Central proveer la demanda interna de divisas y, además, venderle al Tesoro para que cancele deuda.

No es, por cierto, el escenario que hoy se está viendo. De hecho, la encuesta REM entre economistas y banqueros, está previendo que este año terminará con un superávit comercial de poco más de u$s6.000 millones -la mitad de lo que se había proyectado a comienzos de año-.

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Es cierto que el gobierno está exhibiendo datos optimistas -por ejemplo, el potencial de Vaca Muerta para hacer un aporte de más de u$s50.000 millones anuales. Pero para eso falta que se terminen de concretar las inversiones. Y el calendario de pagos de Caputo muestra obligaciones de corto plazo.

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ECONOMIA

Maquinas paradas en medio del boom de importaciones: la industria textil opera a menos del 30% de su capacidad

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La industria textil trabaja con sólo el 29% de su capacidad instalada

La industria argentina tuvo un duro golpe en el penúltimo mes del año pasado, o al menos eso sugieren los números. Según un informe publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el uso de la capacidad instalada cayó de 62,3% en 2024 a 57,7% en 2025. Eso quiere decir que las fábricas trabajan con más del 40% de sus máquinas completamente frenadas.

Pero la situación es aun más crítica para algunas actividades en particular. De acuerdo al estudio, hay cinco rubros que operan con menos del 50% de su capacidad. El que peor momento atraviesa es el sector de “productos textiles”, que trabaja con apenas el 29,2% de sus máquinas encendidas. En 2024 su nivel de producción ya era bajo (48,2% de uso de capacidad instalada), pero en 2025 se desplomó.

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En ese contexto, es imposible no pensar en lo que está pasando a nivel comercial. Es que el sector de textiles e indumentaria experimentó un crecimiento muy marcado de importaciones durante el 2025. De acuerdo a un informe de Fundación Pro Tejer, en los primeros diez meses del año pasado ingresaron al país 332.696 toneladas de mercadería, por un valor de USD 1.450 millones, lo que representa un incremento interanual del 89% en cantidades y del 61% en valores. “En gran medida, se debe a la desregulación del comercio exterior y la apreciación cambiaria que abarató aún más los productos”, señalaron desde la entidad.

Noticia en desarrollo

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Gigante del agro cerró operación millonaria: busca revolucionar la forma de producir en el campo

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BASF, una de las principales compañías globales de la industria química y de insumos para el agro, anunció recientemente la adquisición de AgBiTech, una empresa especializada en soluciones biológicas para el control de plagas, en un movimiento que marca un paso significativo en la estrategia de las multinacionales del sector agrícola hacia tecnologías más sostenibles y orientadas a la agricultura moderna.

La transacción fue acordada con Paine Schwartz Partners, un fondo de inversión centrado en la cadena alimentaria sostenible, y otros accionistas de AgBiTech. BASF asumirá la propiedad total del grupo, que incluye la cartera de productos, los derechos de propiedad intelectual, las fábricas, las instalaciones de investigación y desarrollo, y el personal.

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El cierre de la operación está previsto para el primer semestre de 2026, sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes. Como es habitual en este tipo de acuerdos, las partes no revelaron los términos económicos y comerciales de la transacción.

Millonaria operación: la jugada estratégica de BASF

AgBiTech, fundada en el año 2000 y con sede en Fort Worth, Texas, se especializa en soluciones de control de insectos basadas en virus naturales, utilizando tecnología de nucleopoliedrovirus (NPV) para desarrollar productos que combaten plagas que suelen causar pérdidas significativas de rendimiento en cultivos como soja, maíz, algodón y otros cultivos especializados. La compañía tiene operaciones en Brasil, Estados Unidos y Australia, y sus productos ya se utilizan en varias regiones productivas del mundo.

Para BASF, la integración de AgBiTech «complementa» su portafolio de BioSolutions, un conjunto de productos biológicos que buscan dar respuestas más sostenibles a los desafíos de protección de cultivos, reduciendo residuos, ayudando en la gestión de resistencias y ampliando las opciones en el manejo integrado de plagas.

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En particular, desde BASF destacaron el valor estratégico de estas soluciones en mercados de rápido crecimiento como Brasil, donde los agricultores tienen presiones elevadas por insectos que impactan negativamente los rendimientos de sus cultivos.

¿Qué son los insumos biológicos y por qué importan?

Los insumos biológicos en agricultura son productos basados en organismos vivos, partes de organismos (como bacterias, hongos, virus o microbios) o sus metabolitos, que se utilizan para mejorar la productividad de los cultivos o controlar plagas y enfermedades. A diferencia de los insumos químicos tradicionales, que suelen ser sintéticos y pueden persistir en el medio ambiente, los biológicos se caracterizan por su origen natural y, en muchos casos, por perfiles de menor impacto ecológico.

Entre los productos biológicos más comunes se encuentran los biocontroladores (que ayudan a controlar insectos, hongos o enfermedades), biofertilizantes (que mejoran la disponibilidad de nutrientes para las plantas) y bioestimulantes (que potencian las defensas de las plantas o su tolerancia al estrés).

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Estos productos no solo buscan proteger los cultivos, sino también hacerlo en forma más amigable con el ambiente, respondiendo a demandas crecientes de consumidores, reguladores y mercados por sistemas agrarios más sostenibles.

Para los agricultores, los biológicos ofrecen alternativas o complementos a los químicos tradicionales, integrándose muchas veces en programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) que combinan herramientas diversas para maximizar eficacia y minimizar impactos no deseados.

Revolución en el campo: un movimiento que no es aislado

La apuesta de BASF no ocurre en un vacío, sino que grandes actores de la industria han venido moviéndose hacia el segmento de los biológicos en los últimos años, en muchos casos mediante adquisiciones, alianzas o ampliación de capacidades internas de investigación y producción.

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Un ejemplo claro lo ofrece Syngenta, que en 2024 y 2025 consolidó su liderazgo en el segmento de biológicos al adquirir activos de Novartis, incluyendo un repositorio de compuestos naturales y cepas genéticas para uso agrícola, así como al integrar una start-up californiana especializada en tecnologías de eficiencia de nutrientes.

Estas operaciones apuntan a acelerar el desarrollo de soluciones biológicas capaces de complementar las herramientas tradicionales de protección de cultivos y responder a la demanda de prácticas más sostenibles.

Del mismo modo, otras empresas importantes han realizado movimientos estratégicos en este campo. FMC Corporation, por ejemplo, adquirió en 2022 BioPhero, una compañía que desarrolla productos biológicos basados en feromonas para control de plagas, ampliando su oferta en ese segmento.

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Además, grupos como Certis Biologicals han adquirido activos de compañías como AgBiome para expandir su presencia en soluciones biológicas, y Ginkgo Bioworks ha integrado plataformas tecnológicas y portafolios de genes y cepas microbianas para fortalecer su posición en biotecnología agrícola.

Estos movimientos reflejan un patrón más amplio en la industria, que está dado por la creciente integración de tecnologías biológicas que permite a los proveedores tradicionales diversificar sus catálogos, responder a las expectativas regulatorias y de mercado, y ofrecer a los agricultores herramientas que combinan eficacia con sostenibilidad.

¿Qué cambia para el productor del agro?

Para los agricultores, la entrada de un gigante como BASF al terreno de los biológicos a través de la compra de AgBiTech puede traducirse en varias implicancias. Una es la ampliación de opciones, puesto que más soluciones disponibles que pueden integrarse con productos químicos y prácticas agronómicas para manejar plagas de manera más eficiente.

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También se puede contar la escalabilidad y respaldo industrial. En este caso, la capacidad de producción, distribución y soporte técnico de una multinacional puede favorecer la adopción de biológicos a gran escala.

A su vez, este tipo de acciones dan un impulso a la innovación, ya que la inversión en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías biológicas puede acelerar la llegada de productos más efectivos y con menores barreras de registro en distintos mercados.

No obstante, sigue siendo necesario que productores y asesores técnicos evalúen cada producto en función de condiciones específicas de cultivo, plagas y objetivos productivos, dada la diversidad de herramientas y su integración en programas de manejo agronómico.

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La adquisición de AgBiTech por parte de BASF es un hito en la consolidación de los insumos biológicos como una pieza clave del futuro de la agricultura global. En un contexto donde la sostenibilidad, la presión regulatoria y las demandas de los mercados finales empujan a la adopción de soluciones más respetuosas con el ambiente, las grandes compañías de la industria química y de protección de cultivos están reconfigurando sus estrategias para incluir o ampliar capacidades biológicas.

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ECONOMIA

Dólar hoy en vivo: a cuánto se negocian todas las cotizaciones minuto a minuto este miércoles 14 de enero

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El dólar blue sube a 1.515 pesos

La cotización blue del dólar extiende a diez pesos o 0,7% el alza del día, a $1.515 para la venta, solo superado ahora por la cotización bursátil del “contado con liquidación”, a 1.524 pesos.

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Nuevo récord de depósitos en dólares

De la mano de la liquidación de amortización e intereses de los Bonares con ley argentina, los depósitos en dólares del sector privado en efectivo exhibieron el pasado 9 de enero un importante incremento de USD 657 millones, a un récord histórico de USD 37.769 millones de dólares.

Baja el dólar en bancos

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El dólar minorista es negociado a $1.480 para la venta, según la referencia del Banco Nación, con una baja de cinco pesos o 0,3% en el día. El billete al público vale hoy lo mismo que al cierre de 2025.

Sube el dólar blue

En la plaza informal, el dólar blue asciende cinco pesos este miércoles, a $1.510 para la venta. Así rompe una racha de estabilidad de tres días en los que operó a 1.505 pesos.

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Mínima baja del dólar mayorista

Tras un inicio de las operaciones en los $1.460 pesos, el dólar mayorista es negociado pasado el mediodía con una baja de un peso respecto del martes a $1.456 para la venta, un mínimo desde fines de diciembre.

¿A cuánto se vende el dólar en bancos?

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El dólar al público es ofrecido esta mañana a $1.485 para la venta, según la referencia del Banco Nación. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.482,52 para la venta y $1.438,93 para la compra.

A cuánto llegarán el dólar y la inflación en 2026, según los principales analistas locales y extranjeros

Las estimaciones de mercado actualizadas confirman niveles esperados para variables clave, con previsiones que prácticamente no se modifican frente a las difundidas en diciembre y que delinean el escenario macroeconómico de los próximos meses

El consenso de mercado estima
El consenso de mercado estima que el tipo de cambio oficial alcanzará los $1.733,6 por dólar en 2026 bajo el esquema de depreciación administrada

REUTERS/Matias Baglietto/

Luego de un 2025 en el que la inflación apenas superó el 30% y el dólar oficial minorista se mantiene por debajo de los $1.500, las principales consultoras económicas locales y del exterior volvieron a ponerle números a las proyecciones para el 2026 y el 2027. Los últimos relevamientos muestran que las estimaciones de tipo de cambio e inflación registran cambios mínimos frente a las proyecciones difundidas en diciembre, lo que refuerza la idea de un escenario de relativa estabilidad en las expectativas del mercado.

Inflación: ¿qué pasa con las bandas?

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El IPC del INDEC correspondiente a diciembre arrojó un incremento de los precios minoristas del 2,8%, la cifra más alta del año. Esa tasa se aplicará para ajustar el régimen de bandas cambiarias establecido por el Banco Central en el mes de febrero. Ello implica que el límite superior para el cierre del mes que viene se ubicará en los $1.607,57, desde los $1.563,78 previsto para el fin de enero.

Si se observa el cierre de los contratos de dólar futuro, las posturas para fin de enero quedaron en $1.484 (-0,2%), mientras que para el final de febrero finalizaron a $1.520,50, en ambos casos debajo del techo de las bandas oficiales.

¿Vuelve el carry trade?: cuál es la apuesta del mercado tras el dato de inflación de diciembre

La licitación de deuda de este miércoles será una prueba clave para el Gobierno, mientras crece el interés por los instrumentos en pesos

Los instrumentos en pesos vuelven
Los instrumentos en pesos vuelven a estar en el centro de la escena financiera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inflación de 2,8% de diciembre, la segunda más alta de 2025, sorprendió de manera negativa a los inversores y colocó a las tasas de interés en el centro de la escena, ya que será el instrumento más importante que deberá administrar el Gobierno si quiere seguir acumulando reservas e impedir que el dólar se arrime a la banda superior que, desde febrero, será de 1.607 pesos.

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