POLITICA
El costo político del caso Adorni: el Gobierno pierde capital en su momento más delicado

Debe ser este el segundo peor momento del Gobierno en materia política. El primero, no tengo duda, fue cuando perdió contra Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires en septiembre. ¿El momento más crítico? Este es el segundo, y es inentendible.
¿Te acordás lo que fue el verano, el superverano para el Gobierno? La reforma laboral, la baja de la imputabilidad, la reforma de la ley de glaciares. Parecía que se comían a los pibes crudos, nada los iba a detener. Era el gran año, el Congreso era de ellos, ya no era más el nido de ratas, tenían las riendas, todo era posible.
Bueno, algo están haciendo mal. Corte, adelantamos la película: ¿dónde estamos hoy? Estamos en un momento donde el Gobierno quiere salir de dos meses de pantano con Manuel Adorni. Si sucede, un poco le da oxígeno. Me podés decir que lo corran a Adorni. Eso olvidate, no va a pasar de ninguna manera.
Lo que sí podría pasar es que la economía se empiece a acomodar un poquito. En ese sentido, el Gobierno se ilusiona porque esta semana llega el dato de inflación. El jueves el INDEC va a dar el número. Y el anticipo fue hoy: la inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue de 2,5. El mes pasado había sido de 3. Abril dio 2,5, bajó 0,5. Es ilusionante pensar que el jueves puede pararse frente a su electorado y decirles: “Acá tenés el contrato electoral. ¿Por qué me contrataste? Para que baje la inflación. Te pido disculpas por la demora, pero bajamos de 3,4 a 2,7, 2,4, 2,5, 2,6, patrón a la baja”. Después de muchos y muchos meses, el Gobierno podría -si se confirma- mostrar una inflación a la baja. Pero tiene que ocurrir.
Y tiene que ocurrir también que la perforación de los 500 puntos de riesgo país -golazo para el Gobierno- se plasme en la micro. De hecho, mañana, tanto la micro no camina que va a haber seguramente una gran manifestación universitaria en Plaza de Mayo que va a ser la condensación de un montón de sectores opositores, politizados, pero también gente independiente que genuinamente dice: “No me alcanza”.
Pero pensémoslo al revés. Si la baja de la inflación puede quitar un poco de la irritación con Adorni -no curarla, calmarla un poquito-, ¿te imaginás esta situación del jefe de Gabinete más 3,2, 3,4 de inflación? Sería un cóctel medio inaguantable.
¿Dónde afecta de verdad?
Si me preguntás dónde afecta realmente el tema de Adorni y la prolongación de este caso en el Gobierno, hay varios aspectos.
El primero es reputacional. Guste o no guste, hay consultoras que van midiendo el impacto. Aunque el Gobierno diga que no se guía por las consultoras, miran. Y hay ocho, nueve, diez, siete puntos de pérdida de su propio electorado que se le van. El Gobierno eventualmente tiene que ir a buscarlos. Este es el país del balotaje: el año que viene vas a necesitar esos cuatro, cinco, siete que se te fueron. De aquel que te divide el voto, tenés que tener a todos adentro.
Entonces, lo primero es esto: la pérdida de popularidad. Adorni levantaba el mentón y ahora no puede explicar.
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La segunda cuestión tiene que ver con el funcionamiento interno del Gobierno. El Gobierno son poquitos, los recursos humanos son muy escasos. Y Adorni, que era la gran apuesta de Karina Milei para tomar la colina… ¿Te acordás? Había un triángulo de hierro. Ese triángulo se oxidó y terminó su función cuando Karina ganó en octubre, se coronó campeona del mundo, después renunció Guillermo Francos y coronaron a Adorni. Adorni iba a ser el representante en la tierra y en el cielo de Karina Milei, que igual está como Dios o Diosa en todos lados. No llega a transitar demasiado ese rol porque aparece esta desgracia para él del vuelo con su mujer. Y ahí se desorganiza esa cristalización del poder de Karina Milei.

Empiezan a pasar cosas de desorganización en el Gabinete. Cada ministro que quiere mostrar algo, a la segunda pregunta es por Adorni. Si cualquier ministerio anuncia que Argentina fue capaz de producir y va a enviar un cohete a Marte, la primera pregunta de la conferencia de prensa es: “¿Y viaja la mujer de Adorni a Marte?” Todo lo que ponés, da Adorni.
El Congreso, parado
Y hay una más que es grave: la parálisis del Congreso. En el verano había salido campeón del mundo pasando reformas que eran imposibles para un gobierno no peronista. Ahora no pasa nada. ¿Y por qué? Porque el Gobierno mejoró muchísimo su representatividad dentro del Congreso, pero no es mayoría solo. Necesita hacer alianzas con otros espacios políticos que, si estás bien plantado con toda la opinión pública a favor, se cuadran y votan con vos. Pero cuando los tipos huelen que bajás en las encuestas, que tenés debilidad política, o peor, que sus propios votantes les van a reprochar si acompañan, empiezan a negociar diferente los votos.
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Por ejemplo, la reforma electoral, lo de suspender las PASO: no tiene fecha, no tiene los votos. Karina está obcecada en decir que la anulación de las PASO no se toca, que no lo negocia. Patricia Bullrich le dice que no llegan con los votos en el Senado. Ni la reforma política ni nada sale. ¿Qué hora es? Casi junio, mitad de mayo, y no hay nada que esté por salir en el Congreso. Todos esperando a Messi, que llegue el Mundial.
¿Te parece este el tercer año que tenía que ser de consolidación, de reformas? El Congreso está parado porque los aliados que estaban muy cuadrados con vos ahora toman distancia, negocian más caro o negocian distinto. También los gobernadores se envalentonan porque ven al Gobierno menos fuerte que hace algunos meses. ¿Y todo por qué? Porque el caso Adorni se posterga en el tiempo.
El PRO se despega
Hay un elemento más: la toma de distancia. ¿Viste lo que hizo el PRO? El PRO que siempre dijo, entre lo que conviene y lo que corresponde, nosotros vamos con lo que corresponde. Y lo que corresponde, mal que les pese, es seguir el rumbo económico de este gobierno, las reformas, aunque no les den milanesas para comer ni los inviten, y aunque no les convenga porque compiten el cuadrante de centro-derecha y de derecha.
¿Sabés qué dicen ahora, a partir del comunicado del domingo? Que hay dolor. Sí, cosas veré, Sancho. El PRO habló de dolor, de sensibilidad. Está en el comunicado del PRO. Toma distancia: que la omnipotencia, que las formas. Se empieza a despegar, el PRO quiere un juego propio.
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Ahora, cuando hacés zoom, no es todo el PRO. Los gobernadores -Frigerio, Jorge Macri y alguno más- dicen que a ellos no los consultaron. Dentro de Diputados también hay muchos incómodos. Se empieza a fragmentar el PRO y no sabemos cómo se va a consolidar. Ni quién va a ser candidato si es que efectivamente ponen uno propio.
Pero el efecto Adorni también llegó a Patricia Bullrich. Bullrich, ¿cuánto tiene, 50 años de política? Dio una entrevista a Eduardo Feinmann y dijo que Adorni presente ya la declaración jurada, que no se puede esperar. ¿Qué hizo? Ante un escribano público -es decir, en una entrevista pública- mostró que tenía diferencias con Adorni. Porque la vida política tiene vueltas misteriosas, es larga, y el día de mañana Patricia va a decir: “Acá tenés mi certificado en contra de Adorni, andá a buscarlo en la entrevista con Feinmann”. ¿Ven? Yo no seguí lo que decía Milei. Eventualmente tienen salvoconductos.
El PRO está diciendo: “Yo no tengo tanto que ver”. Patricia Bullrich está diciendo: “Yo no tengo tanto que ver”. Así están las cosas, 60 días después del abordaje de Adorni y su esposa al avión presidencial.
Se lo tomó personal
¿Qué quiere hacer Milei con esto? Se lo tomó absolutamente personal. Cree que el periodismo quiere doblarle el brazo. Cree que una parte de la Justicia o de los empresarios lo quiere debilitar, lo quiere correr. Usó de todas las lógicas posibles la que menos sirve, pero la más habitual en política: la mirada conspirativa. Y esto es un problema, porque está autocentrándose y cree que el problema es con él o con su hermana.
Milei prefiere torcerle el brazo a los periodistas políticos que pensar en una estrategia política que lo saque de acá. Podría decirle: “Te pongo en pausa, Manuel, y después vas a volver con gloria cuando puedas mostrar tu declaración jurada”. Pero no lo hace. Se repliega, se abraza a Adorni, se lo toma personal y dice: prefiero perder capital político antes que ir contra una familia honesta como la de Adorni.
Y acá hay un problema. Esto no es sobre Milei. No es el proyecto de Javier Gerardo Milei. Este es el proyecto de millones y millones de argentinos que fueron a poner en la urna un voto incierto de alguien que conocían un poco, con la esperanza de tener un país mejor, para ellos y para sus hijos.
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Esto no es sobre Milei, para Milei y personal de Milei. Acá hay un momento complicado, político, donde el Gobierno pierde capital, pierde autoridad, pierde credibilidad por una decisión que el presidente no quiere, no puede o no sabe tomar porque la está pensando en términos personales.
Y como decía el general: primero es la Patria, después el movimiento y después los hombres. Los hombres es Adorni. Primero la Patria: es el rumbo, el país que pensó Milei desde el primer día que se sentó en una banqueta de Intratables. El movimiento es ese lugar al que quiere llevar a la Argentina, con La Libertad Avanza, con socios estratégicos. Y todo eso está sobre acabado por la obcecación de querer mantener en su puesto a como dé lugar a alguien que va a tener un desfile de testigos probablemente en los próximos tiempos. Todos van a declarar que recibieron algo en negro. Y lo peor va a ser cuando al propio Manuel Adorni lo citen a una indagatoria.
¿Cuál va a ser la buena noticia económica o de gestión que tape la imagen de Adorni entrando a declarar a tribunales?
Javier Milei, Manuel Adorni
POLITICA
Malvinas: cayeron las acciones de las petroleras que operan en Sea Lion, pese al repunte de los precios internacionales

Este miércoles el Consorcio Británico Rockhooper, uno de los dos inversores del proyecto Sea Lion en el mar argentino a 220 km de las Islas Malvinas, junto a la empresa israelí Navitas Petroleum, señaló que las sanciones que la Argentina impuso a las compañías que exploten petróleo en las islas Malvinas son “ilegítimas” y que seguirán avanzando con el proyecto Sea Lion. En su informe semestral, la empresa indicó que “no se espera que los acontecimientos recientes tengan un efecto material sobre las actividades de desarrollo”.
La misma Rockhooper anunció hace una semana su intención de recaudar 200 millones de dólares para capitalizar el proyecto, de los cuales, dijo, ya había reunido más de 20 millones en 48 horas. También, el gobierno isleño anunció la semana pasada que prorrogó los contratos petroleros por cinco años con una ampliación de dos. Además, se confirmó la recuperación de una ruta naviera a partir de noviembre que une Punta Arenas (Chile) con Puerto argentino, que abastecerá de logística necesaria en un momento clave de expansión económica para el archipiélago. Todas fueron señales a los mercados para demostrar que la explotación petrolera offshore en los mares australes continuará.
Sin embargo, un reciente informe elaborado por la Consultora Neodelfos indicó que las dos compañías vinculadas al desarrollo petrolero autorizado por el gobierno de las Islas Malvinas en Sea Lion, tuvieron un “septiembre negro” con fuertes retrocesos bursátiles: Rockhopper Exploration perdió cerca del 18% y Navitas Petroleum alrededor del 11,5% durante el mes. Una baja que comenzó el 3 de septiembre pasado, coincidentemente con el discurso que dio el presidente Javier Milei por cadena nacional.
El 2 de septiembre cada acción de Rockhooper, dueña del 35% del paquete accionario del negocio, cotizó 80 peniques (p), pero bajó a 63 p el 8 de septiembre, tuvo un alza el 15 del mismo mes donde llegó a 75p, pero termina el mes con un valor de 64p, lo que significa una caída de su cotización bursátil en la Bolsa de Londres del 17,9%.
En el caso Navitas Petroleum, (accionista mayoritaria con el 65%) es similar, arrancó el mes cotizando 13.350 ILS, pero bajando a 11.820 ILS al final del mismo mes, en la Bolsa de Tel Aviv. No tuvo vaivenes, su caída fue inferior a la de Rockhooper pero no dejó de ser significativa, acumulando una pérdida aproximada del 11,5%. Según informó la Consultora Neodelfos.
Todo esto se dio en un contexto muy favorable en septiembre para el negocio petrolero, ya que las empresas del rubro tuvieron un desempeño auspicioso, posicionándose como el sector más fuerte y resistente ante la volatilidad de los mercados globales. El principal motor de este rendimiento fue el alza del precio internacional del crudo, con el barril de Brent superando la barrera de los US$100 (llegando a cotizar a más de US$105-US$113 a lo largo del mes) debido al recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente.
En Latinoamérica también fue un mes beneficioso para las petroleras, Petrobras (Brasil) fue una de las grandes ganadoras del mes. Sus acciones preferentes en São Paulo (PETR4) registraron un avance, pasando de 46.87 BRL a 49.96 BRL durante septiembre, lo que representa una suba aproximada del 6.59% en el mes. YPF tuvo una leve caída en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, del 1,70% el mismo mes.
Hasta ahora, la Argentina anunció sanciones y encabeza una escalada diplomática muy fuerte con el fin de frenar la explotación de recursos naturales en el Mar Argentino y en las Islas Malvinas. Una jueza Federal de Tierra del Fuego también ordenó suspender la explotación de petróleo en Sea Lion, pero son todas medidas que, por ahora, son difíciles de ejecutar, debido a la capacidad de alcance territorial que tiene el país sobre las Islas Malvinas. Las empresas que operan allí dicen hacerlo con permiso isleño al que le reconocen la jurisdicción, algo que, por ser territorio en litigio, para la Argentina no lo es.
La situación es compleja, pero la inestabilidad política que genera el debate puesto en la agenda genera una nueva dimensión dada en la posible falta de confianza de los inversores que no quieren correr el riesgo de participar del proyecto que puede pasar a depender de un conflicto diplomático entre Argentina y el Reino Unido. Al menos por ahora hasta que el panorama se aclare o bien, algo poco probable en lo inmediato, termine de definirse.
Daniel Santa Cruz,Conforme a
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Jairo Guzmán, el diputado libertario que se enfrentó a Grabois: “Si no estuviera haciendo un acting, habría que hacerle un control psicológico”

El diputado nacional Jairo Guzmán, de La Libertad Avanza (LLA), habló en Infobae a las Nueve después del cruce con Juan Grabois durante el debate legislativo por Malvinas.
El legislador santacruceño pidió disculpas por la repercusión del episodio y sostuvo que el debate parlamentario debía concentrarse en la iniciativa tratada. “Creo que lo que se estaba discutiendo ayer era muchísimo más importante que tener que hablar de esto el día de hoy”, dijo.
Guzmán, que vive en Río Gallegos, vinculó el proyecto con su provincia y expresó: “El tema Malvinas afecta al más íntimo de los santacruceños”. La discusión se desarrolló en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, donde Myriam Bregman exponía sus críticas a la propuesta oficialista.
Durante su paso por el estudio de Infobae en Vivo, donde dialogó con Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, el diputado explicó que se vio involucrado en una situación que “no está buena” y afirmó que el hecho “no deja algo bueno tampoco en la sociedad”.
La reacción de Juan Grabois
Al reconstruir el momento en que Grabois se acercó a su banca, Guzmán atribuyó una intención de exposición pública al diputado de Unión por la Patria. “Quiere aprovecharlo mediáticamente para posicionarse o busca prensa”, aseguró.
El legislador de LLA descartó que Grabois hubiera intentado concretar una agresión. “Yo mido un metro ochenta y seis. O sea, no me viene a pegar”, planteó, antes de sostener: “Hace todo un acting”.
Guzmán agregó que, si el episodio no hubiera sido una actuación, requeriría otra evaluación. “Evidentemente, si realmente no está haciendo un acting, habría que hacerle algún tipo de control psicológico, psiquiátrico al diputado”, manifestó.
Consultado sobre sus intervenciones mientras Bregman hablaba, reconoció que realizó comentarios desde su banca, aunque rechazó que eso habilitara una escalada. “Uno hace algún comentario, el otro diputado te puede responder. A mí me pasa habitualmente, pero no se justifica ante nada un grado de escalada de violencia”, afirmó.
El diputado planteó que la discusión debía centrarse en la soberanía y los recursos nacionales. “Si querés llevar una discusión de soberanía, de cuidado de nuestros recursos, a que si los militares son buenos o son malos, creo que uno puede también tener la posibilidad de hacer algún comentario”, sostuvo.
En ese marco, cuestionó las posiciones que atribuye a sectores de la oposición. “Ellos hablan mucho de violación a la soberanía argentina y hablan tanto de soberanía y defienden la violación a la soberanía del Estado de Israel”, expresó.
La decisión de no responder
Guzmán señaló que en la Cámara de Diputados ya atravesó otros intercambios tensos. “Habitualmente a mí me ha tocado vivir situaciones donde diputados se me han acercado a querer invitarme a las piñas”, denunció.
Sobre uno de esos episodios, ocurrido cuando recién había asumido, evitó identificar al legislador involucrado. “Me parece que no está bien decirlo. Creo que hay que preservar eso”, respondió ante la insistencia del panel.
El santacruceño describió aquel antecedente como una reacción surgida fuera del recinto. “En un momento este diputado pasa al lado mío, yo estaba con otro diputado en un pasillo y él se da vuelta y directamente dice: ‘¿Qué me dijeron?’. Y automáticamente quería irse a las trompadas”, contó.
Frente a las preguntas sobre el enfrentamiento con Grabois, Guzmán remarcó que no se levantó de su lugar. “Yo no hice absolutamente nada. Si yo hacía algo, podía haber terminado en una situación de violencia de otra manera”, afirmó.
El legislador explicó el criterio que adoptó ante la situación. “Decidí quedarme quieto porque creo que también le debemos eso a la sociedad”, dijo.
Guzmán sostuvo que la discusión política puede tener distintos niveles de intensidad, pero fijó un límite. “La discusión puede tener sus diferentes decibeles, pero nunca llegar a este nivel”, expresó.
También recordó un episodio anterior que, según dijo, había observado antes de asumir su banca. “Yo me acuerdo de haber visto una vez a una diputada meterle una piña a un diputado desde atrás”, señaló.
La violencia política y las redes sociales
El diputado vinculó la confrontación parlamentaria con las formas de comunicación que se expandieron en las plataformas digitales. “Las redes sociales trajeron eso: la gente se expresa de una manera mucho más abierta ahora y eso no implica que haya también un desenlace literalmente violento”, sostuvo.
Al ser consultado por los mensajes del presidente Javier Milei contra dirigentes, periodistas y otros actores públicos, Guzmán diferenció las conductas. “El presidente tiene su forma, yo tengo las mías”, respondió.
Guzmán reconoció que, antes de ingresar a la política, tenía una actitud más confrontativa. “Antes quizás sí, cuando no estaba metido en política. Yo estoy involucrado en política hace dos años y medio”, dijo.
El diputado explicó que ese cambio surgió de su experiencia dentro del Congreso. “Desde que entré a la política decidí bajar un cambio porque sé que no le hace bien a la política, a la discusión política”, afirmó.
Sobre el estilo del Presidente, el legislador sostuvo que en ocasiones comprende sus reacciones. “Muchas veces lo justifico porque hay que tener un grado de tolerancia muy grande a las situaciones que uno pasa”, declaró.
Cuando le marcaron que esa defensa podía asemejarse a una justificación de Grabois, Guzmán volvió sobre la secuencia que protagonizó. “Estaba hablando una diputada, él no estaba hablando, se para y se viene a querer pegarme una trompada en la cara. No hay ningún tipo de justificación”, expresó.
Guzmán también rechazó que se instale sin pruebas la idea de que existen consumos de drogas dentro del Congreso. “A mí no me tocó jamás ver algo parecido”, afirmó.
El diputado cuestionó que se aborde ese asunto “con una liviandad tan grande” y advirtió: “Si bien hay cosas que funcionan mal y que hay que arreglarlas, tampoco hay que boicotear los poderes de la democracia”.

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El giro del vínculo del Reino Unido con la gestión de Milei: de evaluar un acuerdo de libre comercio a ser “socio no confiable”

En diciembre pasado, luego de una reunión con sus pares del Mercosur y en la previa del encuentro de presidentes en Foz de Iguazú, el canciller Pablo Quirno contó ante las estrategias oficiales para “abrir mercados”, entre ellos, el Reino Unido. Solo diez meses después, en medio de la tensión bilateral y con la soberanía de las islas Malvinas en el centro del debate, el gobierno británico –que reconoció meses atrás negociaciones para un tratado de libre comercio con el Mercosur o incluso un acuerdo bilateral- planteó ayer sus dudas sobre que la Argentina fuera un “socio confiable”.
De las relaciones comerciales cordiales a la confrontación, el vínculo pasa por estos días por uno de sus peores momentos desde que comenzó el gobierno libertario, con el resurgimiento del espíritu malvinero en el mundial de fútbol y las oscilaciones del gobierno de Donald Trump en torno a Malvinas como inevitables referencias y telón de fondo.
La decisión del Gobierno de llevar al arbitraje del tribunal internacional de la Convención sobre el Derecho del Mar su denuncia contra el conglomerado británico-israelí Sea Lion, que ya trabaja en la explotación de petróleo en las islas, enojó al gobierno británico, que ayer respondió en duros términos. El proyecto Sea Lion comenzó en 2010 y el financiamiento principal (un 65%) proviene de la empresa israelí Navitas Petroleum y de la británica Rockhopper Exploration.
A través de la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, el gobierno británico afirmó que la iniciativa argentina intenta “socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo con autogobierno”, en referencia a los eventuales derechos de los habitantes de las islas.
“El pueblo de las islas Malvinas ha elegido libre y democráticamente su futuro, y tiene todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceros”, dijo Kumaran, y reconoció que respondió a la protesta argentina convocando a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Aguijoneó a la gestión libertaria al sostener que, con esas actitudes, pone en duda el estatus de “socio confiable” que Gran Bretaña le adjudicaba hasta hace pocos meses.
“La confiabilidad se mide por la fidelidad a los compromisos asumidos. La Argentina actúa en plena conformidad con un tratado en el que ambos Estados son partes y con el principio fundamental de solución pacífica de controversias”, le contestó Quirno hoy a través de un comunicado. Un texto en el que reiteró la “permanente disposición” del gobierno a “reanudar las negociaciones bilaterales sobre la cuestión de las islas Malvinas, tal como lo han instado reiteradamente las Naciones Unidas” y criticó la “manipulación del principio de libre determinación de los pueblos que el Reino Unido pretende imponerle y que las Naciones Unidas no han aplicado a los actuales habitantes de las islas”.
Hasta mitad de año, y de la mano del restablecimiento de la sintonía política —complicada durante el gobierno kirchnerista—, el vínculo bilateral comercial había crecido de modo sostenido. Como ejemplo, entre noviembre de 2024 y noviembre pasado, las exportaciones de la Argentina a Gran Bretaña se incrementaron un 1,73%, mientras que las importaciones subieron un 7,37%, según el sitio especializado Oec.world. Se hablaba por entonces de un inminente viaje de Milei a Londres, mientras avanzaban las negociaciones para levantar el veto británico sobre las compras de armamento que hiciera la Argentina, y que contuvieran algún componente de origen inglés. Las negociaciones dieron como resultado la no objeción británica a la compra de 24 aviones caza F16 a Dinamarca para la Fuerza Aérea, con el aval adicional de Estados Unidos.
En julio, el clima cambió con la bandera “las Malvinas son argentinas”, enarbolada por jugadores del seleccionado nacional luego de vencer a Inglaterra en el mundial. En pleno fervor popular por la reivindicación de los derechos argentinos, y 44 años después de la guerra entre ambos países, el Gobierno pasó a hablar de Malvinas como “causa nacional” y endureció su postura en relación al proyecto Sea Lion, del cual se desconoce si fue motivo de conversación en el último encuentro mano a mano que Milei tuvo con su par israelí Benjamin Netanyahu. El propio Presidente, en cadena nacional, anunció a principios de septiembre el envío de un proyecto de ley “de defensa de la Soberanía Nacional” para sancionar a las empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas, la creación de una base naval integrada en Tierra del Fuego y la creación del Consejo de Seguridad Nacional.
La discusión sorprendió a Trump, quien, en medio del conflicto con Gran Bretaña por su postura en relación a la guerra de Estados Unidos con Irán, dejó abierta la posibilidad de “revisar” el histórico apoyo norteamericano al Reino Unido en el diferendo por Malvinas. Trump pareció volver sobre sus pasos la semana pasada, cuando en el contexto de la Asamblea General de Naciones Unidas se reunió con el flamante primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, sin menciones a un eventual cambio de posición.
Ayer, el embajador Javier Figueroa, Coordinador de Políticas Oceánicas y del Atlántico Sur de Cancillería, criticó en un seminario conjunto del gobierno porteño y la Cancilleria la explotación hideocarburifera de Reino Unido y la pesca ilegal y dijo que Argentina prepara “una política regional con países vecinos”, como Chile, Brasil y Uruguay, para frenar esa explotación de recursos.
El conflicto por Malvinas también complica el vínculo bilateral con Chile. En respuesta a declaraciones del gobierno argentino sobre la soberanía “compartida” del estrecho de Magallanes, el ministro de Defensa del vecino país, Fernando Barros Tocornal, reivindicó esta semana la soberanía británica “de hecho” sobre Malvinas, y defendió el comercio entre Chile, más específicamente desde Punta Arenas, y las islas. El gobierno argentino, por el momento, prefirió no escalar en el conflicto con el gobierno de Chile, presidido por el derechista José Antonio Kast.
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