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POLITICA

En la Casa Rosada crece el fastidio por la situación del funcionario y en el Congreso la oposición retoma la embestida

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A pesar de los intentos por correrlo de la escena pública y apaciguar el volcán informativo de su caso, Manuel Adorni sigue en el foco de la tormenta: su continuidad como jefe de Gabinete volvió a quedar en medio de dudas en la Casa Rosada y la oposición en el Congreso se prepara para retomar los pedidos para removerlo.

Además, los últimos movimientos en el Congreso dejaron en evidencia escenas de descoordinación interna en el oficialismo.

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El debate en el Congreso promete continuar: sumarán nuevos capítulos la semana próxima.

La situación del ministro coordinador será tratada en la Comisión de Diputados el martes y en la de Asuntos Constitucionales en el Senado el próximo miércoles.

Patricia Bullrich, junto a senadores oficialistas, luego de que se levantar la sesión por Manuel AdorniFabián Marelli

La oposición busca interpelarlo, un escenario que en Casa Rosada descuentan que será “casi letal” para el funcionario.

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La última revelación en torno a la investigación que enfrenta por enriquecimiento ilícito fue que compró en su cuenta de Mercado Libre un “monitor gamer” y dos proyectores para videojuegos que le costaron, en total, 5.848.589 pesos. La compra fue hecha desde la cuenta personal del funcionario, pero con tarjetas de crédito ajenas según reveló .

Esa revelación circuló este viernes por chats entre funcionarios y profundizó el malestar interno.

Hasta ahora, Adorni era sostenido únicamente por el presidente Javier Milei y su hermana, la secretaria general de Presidencia, Karina Milei, pero internamente reconocen que su situación es “muy débil”, según admiten fuentes cercanas al oficialismo.

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“Ya es todo medio impresentable, ¿no?”, dijo un funcionario, en línea con el hastío que el caso genera casi desde su comienzo, en marzo.

Este viernes, en su visita a España, el mandatario Javier Milei fue consultado por el tema y dijo: “Si lo consideran culpable, lo vuelo, lo eyecto yo de una patada”.

Sin embargo, afirmó: “Yo creo en su honestidad”. Luego dijo que la explicación de su incremento patrimonial le resulta “absolutamente plausible”.

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Las declaraciones del Presidente fueron realizadas durante una entrevista con el medio El Observador España, en el marco de su visita a ese país, durante la cual se reunió con el titular del partido Vox, Santiago Abascal.

En lo inmediato, este viernes Adorni quedó formalmente reemplazado como vocero por Adrián Ravier.

La decisión de implementar el cambio fue tomada por el presidente y alivió al Gabinete, que desde hace tiempo pedía que el funcionario se corriera del cargo por los problemas de comunicación que ocasionaba.

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“Oxigenación” y “una vuelta de página” fueron dos de las palabras que más emergieron esta última semana en un Gabinete marcado por el hastío alrededor del caso y el desgaste que produjo en estos tres meses, en los que vieron que la gestión había quedado superada por la magnitud del escándalo.

“Era fundamental dejarlo atrás a Manuel, pero él se volvió a meter solo”, decían este viernes, en referencia a lo sucedido el martes, cuando con un posteo, Adorni contradijo lo logrado por la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, para evitar su informe de gestión el próximo 2.

De cualquier modo, el caso generó más que nunca hastío e incomodidad con lo sucedido. “Queríamos un respiro y así no se puede”, se sinceró un funcionario.

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reveló LA NACION.,El Observador España,Cecilia Devanna,Conforme a

POLITICA

La final de Argentina en el Mundial, una cuestión de Estado: los movimientos de Milei para el regreso de La Scaloneta

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Javier Milei está tan satisfecho con el desempeño de Argentina en el Mundial que, como tantos otros a lo largo y ancho del país, siente que el principal desafío está cumplido. Sin la mochila que cargaban en la final de Qatar 2022 por los 36 años de sequía que arrastraban en la máxima competencia, en este 2026 los jugadores en general y Lionel Messi en particular demostraron estar a la altura de la defensa del título, construyeron un espíritu colectivo que fue de menos a más, se ganaron una épica deportiva que logró dar vuelta partidos endiablados y dejaron conforme a una nación que en ocasiones exagera su paladar negro y su exitismo. El Presidente desea con todas sus fuerzas que La Scaloneta le gane a España el domingo, desde ya, pero la reflexión que prima en la Quinta de Olivos es que la tarea está más que pagada. “Pase lo que pase, la próxima semana nuestro país va a ser una fiesta y la gente va a salir masivamente a recibir a los gladiadores después de su estadía en Estados Unidos. Son un grupo humano increíble que lo dejó todo con huevo y garra. Y se merecen todo nuestro cariño”, dicen, en modo amor y paz, cerca del mandatario.

Con ese espíritu mundialista que llevó oxígeno a un oficialismo que venía golpeado y desconcertado por la sangría que significó el affaire Manuel Adorni, el mundillo violeta se apresta a “disfrutar” y “sacarle el jugo lo más posible” a la estela de felicidad que se extendió masivamente en todo el territorio. “Eso sí: sin hacer de más. Nuestro poco y nada tribuneo no es una impostura forzada: es lo que pensamos. Estar contentos, sí. Caranchear aprovechamiento político, de ninguna manera”, juran en el corazón del poder. Y revelan un dato que conoce apenas un puñado de colaboradores de Milei: el libertario viene teniendo contacto telefónico con los mismísimos Gianni Infantino y Lionel Scaloni. “No abusa del vínculo, pero algunos mensajes se mandó”, conceden, lacónicos. ¿Qué se dijo con el titular de la FIFA? Apenas algún saludo institucional y un agradecimiento por la invitación, ya rechazada, para viajar a la batalla final en Nueva Jersey. ¿Y con el director técnico de la albiceleste? “Palabras de cariño, cortas y puntuales porque no quiere abusar de su rol ni molestarlo en un momento tan especial”.

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Javier Milei y Karina Milei

El hermetismo no se debe solamente a una cuestión de respeto. Hay una cábala futbolera que los Milei cumplen a rajatabla: Javier y Karina vieron/sufrieron juntos todas las fases y decidieron repetir el ritual durante el enfrentamiento decisivo. El inquilino del Sillón de Rivadavia hasta tiene pensado volver a ponerse uno de sus mamelucos de YPF porque, como contó públicamente, la Selección recibió un gol la única vez que el calor lo empujó a sacárselo.

Por ese tipo de supersticiones, pero también para exhibir austeridad ante una población todavía golpeada por el ajuste, la Secretaria General bajó una recomendación con tono de orden a la primera línea del gabinete: nadie tiene que subirse a un avión para presenciar la final. Las segundas y terceras líneas, como el viceministro de Justicia Santiago Viola, que ya alentó desde las tribunas norteamericanas, corren por otro andarivel. “Si a un funcionario le correspondían vacaciones y decide tomárselas, no veo el problema. Me parece mucho más complicado y repugnante que haya gente que llora que no llega a fin de mes y aparece con entradas caras en los partidos”, lo defendió Milei. Es un misterio si el ladero de Juan Bautista Mahiques se cruzó con alguno de los tantos magistrados federales que se camuflaron entre las multitudes para corear “por la última de Leo”.

Por fuera de estas vicisitudes, la atención libertaria ya está focalizada en el día después: es que el Argentina-España, que tendrá la presencia de Donald Trump en el “Estadio Nueva York Nueva Jersey”, se convirtió en una cuestión de Estado porque la administración libertaria enfrentará su evento más masivo desde su desembarco en Balcarce 50 el 10 de diciembre de 2023. “Puede movilizarse más gente que la que va a moverse si se confirma la visita del Papa León en noviembre. La pelota tira más que Dios en estos pagos”, se ríe un ministro que no reniega de su fe religiosa. ¿Y entonces? A diferencia de los ocho partidos que habrá disputado La Scaloneta en USA, el festejo/recibimiento no tendrá árbitros, VAR, reglamento escrito, ni tiempo suplementario: dependerá de los deseos de los jugadores, de una AFA que desconfía del Gobierno y de la capacidad de coordinación entre tres jurisdicciones que no se caracterizan precisamente por caminar abrazadas.

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La ministra Alejandra Monteoliva

Aunque no quieren spoilear demasiado, “El Jefe” se puso al frente de los preparativos junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. La primera orden fue contundente: si Lionel Messi y sus compañeros quisieran saludar desde el balcón de la Casa Rosada, el edificio deberá estar completamente vacío de dirigentes. “Ni Javier, ni su hermana, ni ministros, ni legisladores, ni militantes con ganas de conseguir la foto de sus vidas. Apenas Casa Militar para custodiar las instalaciones y algún designado que, como detalle administrativo nada menor, abra las puertas del palacio gubernamental”, cuenta una fuente al tanto de los preparativos. El objetivo es que cualquier celebración “sea una fiesta total” y “sin manchas”. Y que de ninguna manera haya un nuevo Wado De Pedro esperando una mano que jamás llega, como ocurrió en diciembre de 2022, cuando el entonces ministro del Interior intentó saludar al plantel en Ezeiza y quedó pagando ante las cámaras.

El otro gran desafío es evitar el descalabro del operativo de Qatar, bajo la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Las imágenes virales siguen en la retina del pueblo: hace casi cuatro años, el micro descapotable con los campeones salió del predio de la Asociación del Fútbol Argentino con la intención de recorrer el conurbano, llegar al microcentro y regalarle a millones una caravana histórica. El recorrido, como era de esperar, se volvió imposible: hicieron menos de 12 kilómetros durante cuatro horas, durante las cuales dos hombres se llegaron a arrojar desde un puente para intentar caer dentro del vehículo. “Los kukas estaban en pedo. Ese 20 de diciembre no terminó en tragedia masiva casi de milagro. No podemos volver a improvisar con tantos millones de personas en la calle”, analizan ahora en el área de Seguridad.

Un mar de gente rodea el autobús que conduce a la selección argentina en Buenos Aires, el martes 20 de diciembre de 2022, tras su coronación en el Mundial (AP Foto/Rodrigo Abd)

Monteoliva encabezó este viernes una primera reunión formal con las fuerzas federales. También mantuvo conversaciones con Horacio Giménez, el ministro de Jorge Macri, porque el Obelisco volverá a funcionar como epicentro natural tanto durante la final como en el eventual recibimiento. Con la provincia de Buenos Aires, en cambio, el intercambio todavía es más embrionario. “Tenemos una estrategia para proponer pero se avanzará cuando la Selección lo disponga: aún no nos comunicaron qué prevén hacer”, explican cerca de Axel Kicillof. La coordinación tripartita es inevitable si el avión aterriza en el Aeropuerto Internacional y el plantel decide trasladarse hacia la Ciudad. De todos modos, por obvias razones casi todas son hipótesis: se habla de una caravana encapsulada y hasta de helicópteros especiales, pero la incertidumbre es tan grande que incluso podría no haber ninguna aparición pública. “Paciencia, paciencia, paciencia”, repiten los involucrados.

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La hoja de ruta oficial para lo que viene incluye una alternativa de impacto: nadie se preocupa en negar que Milei esté evaluando establecer un feriado nacional o disponer un asueto de hasta 48 horas para la administración pública nacional. La intención declarada es favorecer una recepción masiva para un equipo que, gane o pierda, volverá después de haber llegado hasta el último partido del Mundial. “Anulo mufa”, juegan en estas horas frenéticas. La decisión recién se anunciará después de la final y dependerá de la fecha precisa del regreso de Scaloni y compañía, que podría ser recién el miércoles 22.

En el Gobierno sí desmienten que quieran empujar a la gente a la calle para quedarse con una porción de la alegría. “Igual, tampoco somos boludos: somos conscientes de que estamos viviendo el mejor clima social en meses”. Sin embargo, esa búsqueda sufrió un inesperado traspié durante la previa del duelo ante Inglaterra, cuando la sucesora de Patricia Bullrich en Seguridad respaldó la decisión de la FIFA de prohibir dentro del estadio de Atlanta las banderas con el “mapita” de las Malvinas por considerarlas “contenido político”. La explicación encendió una controversia inmediata y terminó peor cuando los propios jugadores exhibieron la bandera, confeccionada por fanáticos en un pedazo de sábana, que no tardó en dar la vuelta al globo. La polémica por la guerra de 1982 tuvo una novedad inesperada para muchos: la Casa Blanca, en la voz del asesor presidencial Andrew Giuliani, respaldó el derecho de los futbolistas argentinos a expresar su postura sobre la soberanía del territorio argentino. Según un reporte de Ad/Hoc en redes sociales, el vínculo entre Milei y la discusión por las islas acumuló 66,7% de negatividad en 48 horas. Venía todo demasiado bien. La consecuencia está a la vista: Monteoliva tiene un bozal mediático hasta nuevo aviso.

Chiqui Tapia con Messi y De Paul

En el medio del armado del dispositivo especial para darle la bienvenida a la Selección aparece una dificultad política sensible: la relación entre la administración libertaria y Claudio “Chiqui” Tapia es pésima ya que ese tormentoso vínculo arrastra la batalla por las Sociedades Anónimas Deportivas, las inspecciones sobre la AFA y un abanico de expedientes judiciales que incluye investigaciones por retención indebida de aportes, evasión fiscal, contrataciones dudosas, posibles maniobras de lavado y hasta una fastuosa y ya célebre mansión en Pilar. Desde Estados Unidos dejan trascender que el mandamás del fútbol, que viene de estrecharle la mano con Trump en una recepción organizada por la FIFA, no quiere negociar directamente con funcionarios nacionales y tampoco activó un puente con viejos conocidos como Diego Santilli, Daniel Scioli o Mahiques.

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Tapia, mientras tanto, se muestra más agrandado que preocupado. La clasificación a la final le permitió, por ejemplo, una secuencia jocosa delante del propio Messi en la que simuló que su prosecretario Luciano Nakis volvía a secarle la transpiración de la nuca, como ocurrió durante la Copa América de 2024. Una postal perfecta del dirigente que se sabe abrazado por el éxito deportivo mientras los expedientes se acumulan en los tribunales. En la cúpula libertaria miraron el video sin ninguna gracia.

Así las cosas, el ecosistema dirigencial sabe que el Mundial funcionó como anestesia política y generó una tregua social que la Casa Rosada utilizó para respirar y bajar tensiones. Esa pausa redujo al mínimo las apariciones públicas del gabinete, desaceleró las reuniones de rosca, congeló las hostilidades internas entre karinistas y caputistas y postergó decisiones que ya no podrán seguir durmiendo cuando se defina la Copa del Mundo.

Entre los asuntos que La Libertad Avanza deberá encarar de inmediato está, muy particularmente, la reforma política: los Milei quieren eliminar o al menos suspender las PASO para aumentar sus probabilidades de reelección. El razonamiento es sencillo: una primaria nacional permitiría que la oposición, con el peronismo a la cabeza, junte en una misma cancha a sus diferentes tribus, resuelva su crisis de liderazgo y salga del proceso con un candidato fortalecido. Sin esa herramienta, podría llegar fragmentado en dos o tres ofertas y así, siempre según las elucubraciones libertarias, los violetas podrían alcanzar los 40 puntos con los diez de diferencia necesarios para evitar la temida segunda vuelta.

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Los gobernadores junto a Javier Milei en  210° aniversario del Día de la Independencia en Tucumán

Karina ordenó que, apenas termine el Mundial, todo el partido entre en modo campaña y, a diferencia de lo que sucedió en las legislativas del año pasado, se muestra dispuesta a ceder parte de sus ambiciones territoriales con tal de alcanzar el objetivo superior. “¿De qué nos sirve tener gobernadores propios si no podemos quedarnos cuatro años más?”, plantean sus operadores. Dicho de otro modo: no habrá, con la fotografía actual, un intento de colonizar las 24 provincias con candidatos puros sino boletas compartidas, promesas de no intervenir en algunos distritos y altas dosis de pragmatismo.

Los gobernadores están apurados y no precisamente por ver a Messi campeón: la enorme mayoría va a desdoblar sus elecciones y por eso necesitan saber con qué reglas se jugará la competencia nacional antes de definir sus propios calendarios. En el menú del toma y daca se viene poniendo sobre la mesa, sin ningún tipo de metáforas, la exigencia de que la Rosada vuelva a abrir la billetera para atender obras, rutas y cuentas provinciales cada vez más ajustadas.

En ese intercambio apareció una fórmula novedosa para los estándares anti casta de los libertarios: que algunos partidos provinciales lleven candidatos propios al Congreso pero compartan la postulación presidencial de Milei mediante un esquema de colectoras o adhesiones adaptado a la Boleta Única de Papel.

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Por fuera de la sofisticada ingeniería electoral, LLA está concentrada en mejorar su aprobación popular: la imagen presidencial, por caso, dejó de caer en los sondeos de las principales encuestadoras pero las mediciones que llegaron a los despachos oficiales tampoco invitan a una vuelta olímpica anticipada: Aresco detectó que el 66% evalúa negativamente la economía actual, el 57% tiene expectativas desfavorables y el 58% tuvo que endeudarse durante los últimos meses para cubrir gastos corrientes; otro trabajo, de Opina Argentina, reveló que el 81% considera que el Gobierno debería priorizar el crecimiento económico por encima de la lucha contra la inflación. Son números que exponen el límite de cualquier intento de transferencia emocional entre los goles de la Selección y las aspiraciones futuras del espacio gobernante.

En definitiva, el fútbol puede mejorar el humor pero no paga las tarjetas de crédito que están en rojo. Un estudio nacional de Giacobbe Consultores determinó que el 84,8% de los argentinos puede distraerse con el Mundial pero no deja de pensar en los problemas del país. Más contundente todavía: el 93,4% asegura que una eventual consagración de Lionel Scaloni no modificaría su voto y el 85,5% considera que otro título no favorecería electoralmente al Presidente.

Por todo esto, gane o pierda Argentina, el lunes posterior a la fiesta empezará otro campeonato para los libertarios: para la Casa Rosada, el verdadero partido comenzará cuando el árbitro marque el final de la Copa del Mundo.

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POLITICA

Operativo reelección: el debate interno que se abrió en el Gobierno y las primeras aproximaciones para 2027

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Todos los que dicen que el objetivo es la reelección no la ven. El objetivo es transformar la Argentina”, planteó una importante fuente con acceso al despacho presidencial ante Infobae, en medio de los primeros pasos del operativo de Casa Rosada por otros cuatro años del presidente Javier Milei. Superada la parálisis generada por la causa judicial que investiga a Manuel Adorni, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reavivó los deseos de la administración libertaria de pelear por un nuevo mandato del libertario y movió las primeras fichas en clave electoral rumbo a 2027.

Con el cronograma por definir, el armado de La Libertad Avanza, a cargo de la menor de los Milei e instrumentado por los primos Eduardo “Lule” y Martín Menem, se prepara para encarar los incipientes debates electorales una vez terminado el Mundial 2026, que concluirá este domingo, a las 16, cuando la Selección Argentina se juegue la posibilidad de conquistar el bicampeonato contra España.

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La propia administración libertaria fijó ese horizonte, y deberá tender puentes con los partidos socios y gobernadores aliados para delimitar acuerdos.

En la misma línea se expresa el propio mandatario, quien repite una y otra vez que, en 2027, su principal rival en las urnas será el mismo. “Compito contra mí mismo, trabajo cada día para hacer una gestión mejor. Es lo que voy a llevarle como propuesta a los argentinos. Hay un claro camino hacia donde vamos y en eso estamos trabajando”, sostuvo el jueves en declaraciones a El Observador.

El presidente Javier Milei con gobernadores aliados

No obstante, desde un sector de la administración libertaria consideran anticipados los planes electorales, mientras que otros sostienen que el debate por la reforma del sistema democrático habilita automáticamente el planteo. En un tercer escalón figuran los que consideran que el mensaje de la reelección tiene un destinatario claro: los mercados.

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“El objetivo del Presidente no es su propia permanencia en el Poder sino la transformación de la Argentina. Se entiende la importancia de la reelección de un gobierno no peronista, pero la prioridad es cambiar la Argentina”, argumentaron desde una de las tribus violetas. “Se habla naturalmente por la reforma electoral. Si bien es cierto que no debe tener centralidad en la agenda, es lógico que la reelección esté sobre la mesa, en particular, cuando se sabe que si el Presidente hace una buena gestión lo van a reelegir”, contrapusieron desde la otra.

Las diferencias internas no terminan ahí. Superada la disputa por la confección de las listas que atravesó al Triángulo de Hierro durante 2025, en el entorno de Santiago Caputo —relegado del proceso— celebraron que el armado político se muestre dispuesto a ampliar las conversaciones con los gobernadores para construir acuerdos de cara a las presidenciales del año próximo.

En el karinismo aseguraron que se trata de una decisión estratégica que responde a la lógica de una elección presidencial, distinta de una legislativa, y plantearon que en 2025, cerrar acuerdos con algunas provincias, implicaba ir rumbo a un “gobierno de coalición”. “No todas las reglas aplican en todo momento”, expresaron.

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En paralelo, la Casa Rosada ensaya alternativas para sumar los votos necesarios que le permitan eliminar o suspender las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y así alterar las garantías de orden en la oposición. Para eso, evalúan distintas opciones, entre ellas la implementación de un sistema de colectoras, que les permitiría a los gobernadores aliados adherir sus listas legislativas a la boleta del Presidente.

Javier Milei habla en Tucumán durante la vigilia por el 9 de julio enfrentando a la vicepresidenta Victoria Villarruel (Nicolas Nuñez)

Aún restan por definirse algunos criterios para su implementación, por ejemplo, la validación previa que utilizarán para habilitar a los espacios, que podría darse a través de la recolección de avales de ciudadanos comunes, aunque es solo una posibilidad.

En la Casa Rosada también empiezan a aparecer las primeras conversaciones, todavía informales, sobre la integración de la fórmula presidencial. Si bien el Poder Ejecutivo evita hablar de candidaturas, la definición del eventual vicepresidente cobra relevancia a la luz del conflictivo vínculo que mantiene la Casa Rosada con Victoria Villarruel, que en las últimas sesiones no ocultó su discrepancia con el Poder Ejecutivo.

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Curados de espanto, en el Gobierno buscan evitar repetir errores. En ese marco, fijan como característica innegociable la necesidad de que el próximo vice esté alineado con el Poder Ejecutivo, algo complejo en función de la historia argentina, y es ahí donde el nombre de Patricia Bullrich como compañera de fórmula de Milei en 2027 cobra sentido en varios despachos. Sin embargo, la cuota de confianza a la legisladora viene aparejada de la puesta a prueba frente a las próximas sesiones en la Cámara de Senadores.

“No vamos a permitir, después de haber tenido la experiencia con Villarruel, que el Vice -sea quien sea- no responda a Casa Rosada. Eso se acaba”, alertaron ante este medio.

La posibilidad llega luego de algunos meses de tensión con la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, tras algunos vestigios de independencia que no fueron bien receptados por Karina Milei. Incluso, en varios despachos responsabilizan a la legisladora por el frustrado desenlace que tuvo la Ley de Propiedad Privada el pasado jueves en la Cámara Alta, cuyo debate fue postergado para el 6 de agosto.

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Pese al malestar generado, en particular tras la diferenciación respecto a la polémica por el tema Adorni, los gestos hacia Bullrich se multiplicaron. Además, crece la esperanza violeta de aumentar la representación legislativa en 2027, lo que restringiría el margen de maniobra de quien oficie de titular del Senado. “Si vos ganas la reelección y conseguís más senadores y diputados propios, tenes menos debilidad”, descontaba un hombre que transita a diario Casa Rosada.

En algunos despachos de Balcarce 50 creen que la ex Juntos por el Cambio solo podría competir por fuera de la fuerza a la que se afilió en 2025 si se siente “condenada a muerte”, pero descuentan que no sería competitiva en soledad. No obstante, apuestan a contenerla y se esperanzan con abrir una “conversación racional”.

En el entorno de la legisladora evitan las proyecciones con tantos meses de diferencia, y pese a que deslizó la posibilidad de permanecer en el Senado, creen que está capacitada para afrontar el desafío. “La persona hace al cargo, Patricia lo aprendió en la vida, pero todavía no sabemos dónde irá. Se hablaron de tantos lugares”, planteó un dirigente de su riñón.

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La discusión, en cualquier caso, ya está instalada. Aunque Milei insista en que su única competencia es consigo mismo, en los despachos oficiales ya comenzaron a cruzarse conversaciones sobre alianzas, reglas electorales y nombres propios. Con el Mundial a punto de terminar, en Balcarce 50 se preparan para una nueva etapa: la de empezar a diseñar el camino hacia 2027.

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POLITICA

Milei, el estropicio de las internas y la lección mundialista antes de la final

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Nada, ni siquiera el Mundial, pareció suficiente para sosegar la interna libertaria. Y hasta el cálculo básico quedó desairado: lejos de resultar contenidos o disimulados, los conflictos y desajustes en el interior del oficialismo -algunos, realmente graves- terminaron por constituir un dato sobresaliente de la gestión violeta entre partido y partido. No sólo eso. El Gobierno quedó descolocado antes de la final, mal parado -en parte también por una batalla propia- en el siempre sensible tema de Malvinas y desubicado frente a una declaración de Messi sobre la alegría colectiva generada desde la cancha y la realidad social. Se confirmó así, por anticipado, la máxima lección mundialista: no suele haber correspondencia entre lo que da el fútbol y lo que se imagina en los escritorios del oficialismo de turno.

Ese desacople tiene registro desde los días previos al Mundial. Manuel Adorni imaginó beneficios por un cambio de foco social para presentar su declaración jurada, después de un largo proceso de deterioro propio y del oficialismo por la investigación sobre su patrimonio. El efecto fue inverso y Olivos finalmente decidió su salida ante la inminencia de un desenlace político duro, en el Congreso. Después, con la coronación de Diego Santilli, se apostó a que el “profesionalismo” político revertiera el cuadro. El camino de las negociaciones con gobernadores y aliados es complicado: un nuevo pico te tensión interna acaba de precipitar otro revés en el Senado. Coincidió en la práctica con el manejo del Gobierno -malo, de mínima- frente a la carga emocional colectiva del partido con Inglaterra, antes y después del triunfo.

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El Gobierno navega además en aguas difíciles. Da señales de entender que cualquier utilización evidente del clima generado por la Selección provocará el efecto inverso, es decir, claramente negativo. Y al mismo tiempo tiene la esperanza de que el humor social juegue a favor, incluso una vez pasado el Mundial. Está dicho: la historia mundialista de la Argentina está lejos de exponer un impacto mecánico de logros o caídas deportivas en el tablero político.

Vale un repaso. Argentina ganó dos de sus tres estrellas en democracia: la del 86, en México, llegó en la antesala del declive de la gestión radical; y la del 2022, en Qatar, fue seguida por el final del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. En el medio, las frustraciones mundialistas mezclaron en política celebraciones y derrotas de los gobiernos en los siguientes turnos electorales.

En estas horas, el Gobierno mira al lunes que viene con una consideración de sentido común: cualquiera sea el resultado del domingo, la Selección será recibida con enorme homenaje en las calles. Olivos apuesta a una foto de los jugadores en el balcón de la Casa Rosada, sin Javier Milei y sin ningún funcionario. Por supuesto, sería una postal a contraponer al patético intento de hace cuatro años, otro síntoma del deterioro del experimento PJ/K.

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Las tratativas para organizar la llegada de la Selección y montar un enorme operativo de seguridad involucran, además de cálculo, al gobierno nacional, a las autoridades porteñas y a la gestión bonaerense. Tiene todo connotación especial, también, porque del otro lado está Claudio Tapia, apuntado por investigaciones sobre manejos escandalosos de la AFA. En la superficie, para algunos es una especie de mancha venenosa. Por debajo, asoma todo más matizado, con grises, especialmente desde la coronación de Juan Bautista Mahiques en el ministerio de Justicia. De todas maneras, determinante es la palabra de los jugadores.

Hasta hace unos pocos días, el oficialismo se movía formalmente alejado del tema, envuelto en sus propios problemas y con sus objetivos, en primer lugar el plan reeleccionista. Se notaban sobreactuaciones en las felicitaciones por algún resultado y poco más. Pero por efecto de la interna y por pésima lectura de lo que podía generar, y generó, el cruce en semis con Inglaterra, cambió el cuadro.

La bandera con la leyenda sobre Malvinas. Una foto que dio la vuelta al Mundo

Era previsible que el tema de Malvinas emergiera entonces, más allá de la explotación por parte de la vicepresidente. Está claro el necesario -en rigor, ineludible- camino de la diplomacia, un frente que en sentido amplio es desatendido y hasta desconsiderado por el Gobierno como juego propio. No era eso, de todas maneras, lo que estaba en discusión. Subir el tono como parte del nuevo capítulo con Villarruel fue inentendible en función del Mundial -de la expectativa abierta en ese terreno, social antes que política- y además, sin atender la estribación, cada tanto visible, de repetidas frases de Milei con elogios a Margaret Thatcher.

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Frente a ese cuadro, asomaron al menos dos apariciones de Adrián Ravier, que parece no haber sopesado los temas y tampoco, el momento. En la primera, a raíz de aquellos dichos sobre Thatcher, recurrió al argumento de que fueron sacados de contexto y añadió que sólo eran referidos al plano económico. Poco eficaz como respuesta. La segunda se produjo después de declaraciones de Messi y, si como algunos sostienen, no apuntó a ser un cruce, expuso al menos impericia.

Lo que había dicho Messi no demandaba comentario alguno. Explicó el valor de generar alegría social, un festejo popular, desde la cancha, cuando las cosas no están fáciles: “Hay gente que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la viene peleando”, describió. Ravier dijo que no hay que generalizar “con esto de que la gente no llega a fin de mes”.

Claro que el tema Malvinas sumó la foto de la bandera que dio vuelta al mundo. Y claro también que cada uno en política debería cuidar su lugar. La vicepresidente no reparó en su lugar institucional. Tampoco es algo nuevo: más bien ahonda el camino transitado por otros, incluido en primera línea Milei, cuando cargan e insultan contra cualquier expresión crítica. Un listado que incluye a opositores, economistas, periodistas, artistas.

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La nueva serie de cruces con Villarruel agregó lo suyo a una interna que por supuesto la incluye y supera. El Gobierno se propuso avanzar en el Congreso como parte central del plan reeleccionista y, antes incluso, para “recuperar” manejo de la agenda. Fue algo así como el paso siguiente a la designación de Santilli en la jefatura de Gabinete. Esa movida, también para despejar el camino, suponía la contención de la interna entre el bando de Karina Milei -fortalecida a pesar de haber tenido que precipitar la caída de Adorni- y el espacio de Santiago Caputo, que se llevó como gesto un largo abrazo presidencial, el 9 de Julio.

No fue así. Hubo un pase de organismos que se movían en la órbita del asesor (Enacom, Arsat, Correo) al área de la jefatura de Gabinete. Y, desde las cercanías de la secretaría General, se hace circular que vuelve a estar en la mira la Side, una pieza mayor en esta diputa. Para completar, volvió a crujir la relación con Patricia Bullrich -además de su cruce con Villarruel-, después de otro frustrado intento de avanzar con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.

Todo el temario legislativo -con la reforma electoral a la cabeza- quedó postergado de hecho para agosto. Para entonces, ya no se tratará del efecto Mundial, sino de la realidad de todos los días. También en política.

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