POLITICA
El Gobierno acumula malestar contra García Cuerva, pero diferencia la tensión del vínculo con la Iglesia

“Trabajamos mejor con Kicillof que con García Cuerva”. La contundente y sorpresiva frase de un miembro de la mesa chica del Gobierno grafica como pocas veces el malestar que la Casa Rosada acumula, casi hasta el hartazgo, contra el arzobispo de Buenos Aires. La impensada afirmación resume el descontento tras los recientes cuestionamientos del monseñor Jorge García Cuerva, a quien diferencian de la Conferencia Episcopal, con la que aseguran mantener un buen vínculo.
Desde el oficialismo reconocieron que la relación con García Cuerva es “tensa” y confesaron que las diferencias también se trasladaron al plano de la organización de la visita del papa León, que estará en el país del 8 al 11 de noviembre, pero aclararon que se pudieron zanjar. “Cuerva aprovecha cualquier situación para bajar un mensaje más político. Todo el tiempo está buscando diferenciarse y ser funcional al discurso de la oposición”, le facturaron desde la mesa política.
Durante la celebración por el Día de la Virgen de Luján, el arzobispo volvió a mostrarse crítico: cuestionó “la descalificación” y planteó que León XIV encontrará “una Argentina dividida y en crisis” durante su visita.
Sus palabras aumentaron el descontento que crecía en las filas libertarias, entre quienes sienten que García Cuerva “no está jugando limpio”, y que intenta influir en la percepción previa del país que tendrá el Papa. “Cruzó un límite. Habló de una Argentina desigual. Eso es querer pasarle un mensaje al papa, no es la posición de la Iglesia”, detectaron desde el entorno de Karina Milei.

Asimismo, en Balcarce 50 aseguran ser respetuosos de la agenda alternativa que le atribuyen al arzobispo, quien le sugirió al Sumo Pontífice la visita a la cárcel de Devoto, en su calidad de delegado pontificio de la pastoral carcelaria, pese a no coincidir con la idea. “Hubiésemos preferido que fuera a visitar a las víctimas de la inseguridad, pero aún así lo respetamos”, expresaron.
Uno de los pocos que se atrevió a expresar públicamente su malestar fue el asesor Felipe Núñez, quien se expidió a través de su cuenta de X y sostuvo que como católico estaba “cansado” de García Cuerva, al que referenció como “este tipo”. “Menos política y más predicar la palabra de Dios, Cuerva”, expresó y recibió el reposteo del ministro de Economía, Luis Caputo.
En paralelo a los cuestionamientos, en el Gobierno destacaron el vínculo construido con Marcelo Colombo, titular del episcopado, a quien Karina Milei recibió en su despacho, y se cuidaron de mantener la sintonía alcanzada a las puertas de la llegada de León XIV. “Es como si organizásemos la Navidad y nos peleáramos un día antes. No podemos dar la imagen de que no tenemos la suficiente madurez para dejar los temas de lado”, sostuvo un ladero de la funcionaria.

No obstante, en la administración libertaria se muestran al tanto de las divergencias existentes con la Iglesia, pero la llegada de León XIV al país funciona como un factor ordenador del vínculo, que nació complejo. Como contó este medio, los contrapuntos giran en torno a temas sensibles y centrales para la administración libertaria como la Ley de Tierras, la de Emergencia en Discapacidad, el aumento de la pobreza y el uso de las redes sociales.
Pese a los disgustos que generan los reproches, en Balcarce 50 admiten que toman nota y que trabajan para mejorar la situación social del país. Para eso, repiten, al igual que lo hace el presidente Javier Milei, que la foto “no es la que más gusta”.
”No queremos ser insensibles con un tercio de la población que la está pasando mal y que está debajo de la línea de la pobreza. Es humillante que en la Argentina hayamos hecho las cosas tan mal en política económica para tener tanta gente debajo de la línea de la pobreza. Ahora, recibimos una Argentina donde más del 50% de la gente estaba debajo de la línea de la pobreza», precisó el vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre el tema durante la última conferencia de prensa.
En Casa Rosada aseguran que la coordinación para garantizar la seguridad del papa funciona correctamente, por lo que descuentan que la buena sintonía se mantendrá hasta la visita. El operativo está a cargo de Karina Milei e involucra a los gobiernos de Córdoba, de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires.
Lo cierto es que todas las semanas representantes de los Poderes Ejecutivos, el Episcopado y el Vaticano se reúnen para avanzar en los detalles de la extensa agenda que León XIV protagonizará del 8 al 11 de noviembre. “Sería muy tonto de ambas partes pelearse ahora, en las vísperas de la visita de la persona más influyente de todas. A la Iglesia no se lo perdonarían y el Gobierno no es tan idiota”, expresó un libertario ante este medio.
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POLITICA
“Saludos a Papá”: el significado real de la frase que envió el presidente de Bolivia a los generales que tenían cautivo al Che Guevara

La orden fue directa y llegó de boca del entonces presidente de Bolivia, general René Barrientos Ortuño, en la tarde del 8 de octubre de 1967. Fue transmitida en clave, apenas tres palabras: “Saludos a Papá”. Quería decir: “Maten al Che Guevara”. Se cumplió con estricta rigidez militar. Al día siguiente, 9 de octubre de hace cincuenta y nueve años, Guevara fue asesinado a balazos por un sargento del ejército en una escuela de La Higuera, un pequeño pueblo de los valles bolivianos, al sur de la provincia de Vallegrande y a sesenta kilómetros de su ciudad capital.
Así terminó el sueño de Guevara de exportar al sur del continente la Revolución Cubana de la que había sido líder. Su intención era la de instalar un foco guerrillero en Argentina y así se lo había confiado primero a Fidel Castro en los días de gloria del triunfo revolucionario, en enero de 1959, y luego al presidente Arturo Frondizi cuando lo visitó en secreto, o casi en secreto, en la residencia de Olivos en agosto de 1961.
Guevara había dejado Cuba, sus cargos públicos y su familia; había cambiado su fisonomía hasta hacerse ajeno hasta para quienes lo conocían; también era irreconocible en las fotos de sus falsos documentos personales; había ingresado en Bolivia en noviembre de 1966 como Adolfo Mena González, un economista uruguayo, para liderar un pequeño grupo de guerrilleros cubanos, bolivianos y argentinos, cerca de sesenta, organizados como el Ejército Nacional de Liberación (ENL): esa sería, confiaba el Che, la cuna de la insurrección continental.
El campamento base de Guevara ocupó una propiedad rural junto al río Ñancahuazú, a unos doscientos cincuenta kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Fue un desastre. Guevara y su grupo enfrentaron al ejército boliviano que tenía el asesoramiento militar y de inteligencia de Estados Unidos. Contra lo que el jefe guerrillero esperaba, no tuvo el apoyo de los campesinos locales, pequeños propietarios de sus tierras que en realidad colaboraron con el ejército; el Partido Comunista de Bolivia, también contra todo lo que Guevara esperaba, le retiró su apoyo formal por una disputa de poder sobre quién debía liderar aquella operación política y militar.
Desde antes de la llegada de Guevara a Bolivia, el gobierno de Estados Unidos había desplegado allí a un grupo de sus comandos “boinas verdes”, para que entrenaran, y algo más, a los “Rangers” bolivianos expertos en contrainsurgencia. Cuando la inteligencia boliviana supo de la presencia de Guevara en el país, la CIA destacó a uno de sus agentes, Félix Rodríguez, un cubano que había formado parte del ejército mercenario que había invadido Cuba por Bahía de Cochinos en abril de 1961. Rodríguez se consideraba un enemigo personal de Fidel Castro y de Guevara. Escribió luego un libro, “Shadow Warrior – Guerrero en las sombras”, sobre su experiencia como agente de la CIA y como figura central en la captura y el asesinato de Guevara.
POLITICA
¿Gana la derecha o pierden los oficialismos? Qué dicen los analistas sobre el triunfo de Bolsonaro en Brasil y los planes electorales de Milei

El triunfo de Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta electoral de Brasil le dio al Gobierno argentino un nuevo argumento para su teoría de que el avance de la derecha favorece a la reelección de Javier Milei en 2027, aunque el resultado también admite una lectura menos cómoda para la Casa Rosada. Desde 2015, en 21 de las 25 elecciones presidenciales de la región suramericana se impusieron candidatos opositores y en siete de los nueve países el oficialismo no ganó ningún comicio.
Esa regularidad obliga a mirar la elección argentina del año próximo más allá de la afinidad ideológica entre Milei y otros liderazgos de derecha. “Hoy, el antioficialista es mayor que el oficialista. La desaprobación es casi 2 a 1”, planteó el politólogo Mario Riorda, en diálogo con TN. Sin embargo, marcó como condición decisiva a “la consolidación de figuras opositoras que la encarnen para que se constituya en algo competitivo electoralmente”.
Facundo Cruz, politólogo y coordinador de Pulsar UBA, llegó a una conclusión similar a partir de la experiencia suramericana. “Si esta tendencia regional se repite, entonces el gobierno de Javier Milei estará en un problema de cara a 2027, porque están presentes cada uno de los componentes del contexto global de la pospandemia. Solo falta uno: que la oposición esté unificada detrás de una candidatura competitiva”, señaló.
La fragmentación opositora aparece así como uno de los factores que todavía juegan a favor del oficialismo. Riorda estimó que, dentro del universo crítico del Gobierno, “un tercio estará cubierto por un liderazgo peronista y el otro tercio está en disputa y no es de nadie”, con la particularidad de que allí se ubican más votantes desencantados con Milei que opositores consolidados, dijo. “Está en disputa qué anti es más anti”, resumió.
Ese escenario también vuelve más difícil trasladar a la Argentina de manera automática lo ocurrido en Brasil. Gustavo Córdoba, director de Zuban Córdoba y Asociados, aclaró que los sistemas electorales de ambos países son distintos y que uno de los pocos puntos comparables es la fragmentación partidaria. Aun así, encontró otro elemento común en la creciente centralidad de la identidad política, con “la radicalización y la polarización ideológica, mucho más potente que los buenos resultados económicos”.
Economía, demandas y expectativas
De acuerdo con el análisis de los especialistas consultados por TN, la economía puede pesar en 2027 sin necesariamente explicar por sí sola el resultado. Para Riorda, aunque el desempeño económico previo a las elecciones es clave, el componente ideológico conserva una capacidad de ordenamiento muy fuerte. “La ideología es un buen predictor electoral. Vemos esta tendencia en América Latina corrida hacia las derechas, pero mucho más a las ultraderechas”, explicó. En ese terreno, definió a Milei como “ordenador”, “nítido” y “un verdadero mojón ideológico”.
Córdoba también relativizó la posibilidad de que un deterioro económico determine automáticamente un voto castigo. “Para muchos votantes la economía no es el tema central, no es el tema dominante, sino que lo es el tema ideológico”, coincidió, y recordó que en la elección de octubre del año pasado hubo electores que, aun atravesando dificultades económicas, terminaron acompañando al Gobierno de Milei.
Lucas Klobovs, director de Opinión Pública de QSocial Big Data, puso el foco en otra condición para que Milei pueda escapar a la dinámica regional de castigo a los oficialismos, la de “dar respuesta a las principales urgencias que tienen los argentinos”. Según su análisis, la baja de la inflación es reconocida y valorada, pero convive con una evaluación sobre “el costo que pudo generar el remedio utilizado”, entre ellos la caída de ingresos, las dificultades para llegar a fin de mes y los problemas para conseguir empleo.
Para Klobovs, esas variables pueden convertirse en un castigo electoral “si no se ve una mejora concreta”. A la recuperación económica le sumó la dimensión política de que Milei necesitará “no solo revertir percepciones del metro cuadrado de los argentinos, sino también recrear expectativas a futuro, que hoy están muy bajas”.
Claudio Montiel, director de Zentrix, también vinculó las posibilidades electorales para la reelección con la respuesta a problemas cotidianos. Entre las demandas que sondea mensualmente, mencionó el empleo y el endeudamiento de las familias y consideró que Milei todavía está “a tiempo” de modificar el rumbo. “Si el Gobierno no entiende o sigue enfrascado en una discusión de ‘está todo bien y todos los demás se equivocan’ —que ya le pasó al kirchnerismo y al macrismo y que el Gobierno está entrando en la misma discusión—, es probable que termine prácticamente en el mismo camino”, advirtió.
¿Gana la derecha o pierden los oficialismos?
El debate sobre si el resultado brasileño debe leerse como otro avance de la derecha o como una nueva derrota oficialista divide menos a los especialistas cuando se amplía la perspectiva. Cruz sostuvo que los ciclos actuales de América están “más guiados por la alternancia recurrente” que por un péndulo entre izquierda y derecha. “Los oficialismos que perdieron en los últimos 6 años fueron de distinto signo y los giros muestran que los electorados mayoritarios van de un lado al otro, sin importar mucho el signo político saliente. La regularidad es la alternancia”, afirmó.

Klobovs coincidió en que, hacia 2027, puede resultar más determinante la condición de oficialista que la identidad ideológica. “Lo que creo que más va a terminar pesando es una dicotomía de oficialismo y opositor y no de izquierda o derecha, porque eso es lo que está primando debido al descontento social. Esa es la variable clave”, planteó.
Montiel introdujo un matiz. A su entender, el desgaste de los gobiernos explica mejor el fenómeno regional, pero las fuerzas de derecha encontraron una ventaja al interpretar con mayor eficacia algunas demandas actuales.
POLITICA
Se reeditan las internas del Gobierno por motivos fuera de agenda y Milei intervino

Javier Milei respaldó al sector de Santiago Caputo en un nuevo round de la histórica discusión que mantienen los jóvenes de la militancia virtual y el sector de los primos Menem sobre el islam. En este caso, a partir de una denuncia penal que presentó el Centro Islámico de la República Argentina contra Daniel Parisini, alias “Gordo Dan” en X, por sus expresiones en contra de esa religión.
En la denuncia, el apoderado de la organización invocó el artículo 3 de la Ley 23.592, es decir, propaganda basada en la superioridad de un grupo religioso y aliento o incitación a la persecución o al odio religioso, aunque aclaró que no propone una calificación definitiva y dejó esa tarea a la Fiscalía y al juez. Parte de una imagen publicada por Parisini durante el Mundial, a partir de una nota de Clarín sobre los mensajes islamofóbicos contra el futbolista francés Kylian Mbappé y otros jugadores que profesan la fe musulmana.
La representación de la polémica muestra, en el centro, una media luna y una estrella verdes, símbolo asociado al islam. Y, alrededor, formando un círculo, trece pictogramas negros, cada uno con una pequeña estrella verde y una leyenda: Violaciones, Decapitaciones, Paganismo, Quema de gente viva, Mutilación genital femenina, Violencia con los perros, Toma de rehenes, Esclavitud, Asesinato por honor, Opresión a las mujeres, Jihad, Pedofilia y Poligamia. El diseño imita el formato de un afiche publicitario, de forma irónica, para representar al islam como sinónimo de esa lista de crímenes y abusos.

Ayer, Daniel Parisini, muy cercano al asesor de Milei, se mostró indignado en las redes sociales por la presentación en su contra. “Quieren a como dé lugar, censurar la batalla cultural de Occidente en contra del Islam para dejarnos desarmados y que nos termine pasando lo mismo que a Europa. Porque así hicieron allá: llamaron “islamofóbico” a todo aquel que los criticara y les tiraron los sistemas judiciales de nuestras democracias encima», dijo.
El Presidente lo respaldó. No sólo replicó el mensaje de Parisini, sino que agregó una apreciación, con sus propias palabras. “Tomar nota”, escribió el Presidente, a pesar de que en una parte de la publicación incluía un cuestionamiento (indirecto) a los Menem. “Dejen de querer apretarme con sectores del Gobierno que comulgan con ustedes”, dijo Parisini en el post. Y agregó, con fuertes insultos, que no le importan lo que digan ni unos ni los otros, en referencia admitida por los libertarios por lo bajo, a los Menem.
La tropa de Caputo, incluidos el legislador bonaerense Agustín Romo y funcionarios como Juan Carreira, así como decenas de usuarios salieron a respaldar a “Dan”, que se ocupó de retuitear los mensajes de apoyo a su posición.

El mensaje del Presidente ocurre en la previa de la llegada del papa León XIV, que tiene previsto entre sus actividades en el país un encuentro ecuménico el lunes 9 de noviembre en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se reunirá con líderes de comunidades cristianas y de otras tradiciones religiosas.
Hasta el momento de la publicación de esta nota, los riojanos no habían contestado a esas y otras críticas de los tuiteros que se identifican con el liderazgo de Caputo. Pero en ese sector deslizaron: “Nosotros no vamos a generalizar, terrorismo y religión no son lo mismo”. Durante el verano, Zulemita Menem había tenido un cruce con Dan por el mismo tema, a quien salieron a cuestionar los tuiteros libertarios.
Hasta los últimos días, la interna estaba aplacada, pero latente. Pero pareció reavivarse esta semana, a partir de un mensaje del caputista Agustín Romo por el rol central que le dio Flávio Bolsonaro a la militancia digital en sus listas para las elecciones en Brasil. La apreciación, que no tenía destinatario, fue contestada por la diputada santafecina cercana a Karina Milei, Romina Diez, que como contó Infobae, recogió el guante y despertó un debate en redes sobre el lugar de los jóvenes mileistas en las nóminas electorales.
En LLA algunos aseguran que el origen de las disputas intestinas, más que en decisiones políticas, electorales, de gestión o de cargos, se encuentra en las fuertes discrepancias sobre el islam entre la familia Menem y el grupo del asesor presidencial. Esas diferencias se cristalizaron en 2024 en conversaciones privadas, y terminaron de estallar y hacerse evidentes para el ojo público el año pasado. El detonante fue un posteo en la red social. “No odiamos lo suficiente al islam”, publicó entonces uno de los colaboradores más cercanos a Caputo en la Casa Rosada, Lucas “Sagaz” Luna. La apreciación disparó la ira de los Menem, que le contestaron a través de Sharif Menem, sobrino de Martín Menem y colaborador suyo en la Cámara de Diputados.
Parisini, que no se ahorra insultos en las redes, viene de ganar en un expediente análogo. El miércoles fue archivada la denuncia que había presentado en su contra y de otros influencers libertarios el diputado nacional socialista Esteban Paulón, también militante de los derechos LGTBQ+, por supuestas amenazas, incitación a la violencia y discriminación en redes sociales. Como reveló Infobae, la fiscal Celsa Ramírez entendió que no hubo delito alguno en los posteos de Parisini, Mariano Pérez y Pablo Sebastián Pazos, tres de los cinco imputados que tiene la causa.
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