POLITICA
El gobierno de Milei ya es otro gobierno

El Gobierno está en una situación ambivalente. Las encuestas muestran que la declinación de su imagen frente a la opinión pública se detuvo. Pero aquel debilitamiento, que parece haber tocado un piso, dio origen a una nueva administración. Existen cambios que se produjeron durante los últimos meses que dan la sensación de que difícilmente el oficialismo siga siendo el mismo. Aunque revierta la caída.
Una encuesta elaborada por la consultora de Hugo Haime, con base en el índice de aprobación y desaprobación de la gestión Milei, exhibe una leve suba en el nivel de aceptación: pasó de 34 a 35% entre los meses de abril y mayo. Mientras tanto, el rechazo a la administración libertario cayó de 63 a 61% en el mismo período.
El escenario se repite en la evaluación de las expectativas sobre la Argentina de acá a un año, que es una pequeña muestra del pensamiento del electorado sobre la capacidad del Gobierno para resolver problemas. En abril, quienes consideraban que el país iba a estar mejor representaban al 32% de los encuestados. Un mes más tarde, esa cifra trepó a 33%, frenando la caída que el índice experimentaba desde diciembre. El mismo fenómeno se tradujo en quienes aseguraban que estaríamos peor: pasaron del 50 a 48%. Se trata así de pequeños movimientos que dan la idea de que la dinámica de deterioro del oficialismo se ha detenido.
Estos pequeños datos se encuadran en un marco en el que aparecen fenómenos que dan cuenta de modificaciones más estructurales. Por ejemplo, quién es el principal responsable de los problemas económicos de la Argentina. En los dos primeros años del desembarco de Milei en el Ejecutivo, La Libertad Avanza podía responsabilizar por las dificultades a la herencia recibida, y con mucha lógica. Aquel paradigma cambió. Hoy es Milei el culpable de aquella dimensión: el 42% de los encuestados imputan las dificultades materiales a su política económica. Por el contrario, un 33 por ciento todavía atribuye la responsabilidad al kirchnerismo.
No es la única variación molesta para el Presidente. Dentro de un ranking de conocimiento y evaluación de dirigentes nacionales, la senadora Patricia Bullrich tiene una imagen positiva del 41,7% contra una imagen negativa del 55%. Milei, mientras tanto, se encuentra en el orden del 38,7% y 60,9% respectivamente, cifras que se presentan como un obstáculo en un eventual balotaje. Hay un significado oculto en esta comparación: el universo de la opinión pública oficialista -el no peronismo- ubica a Bullrich por encima del jefe de Estado, lo que lleva a la exministra de Seguridad a emitir señales de diferenciación.
Cristina Kirchner goza de un 42,7% de imagen positiva y un 56,4% de imagen negativa, convirtiéndose en la figura con mejor concepto en el país. Dichos números son prueba del marcado nivel de polarización política en la Argentina. Aquellos que no comulgan con las ideas del mandatario se miran mejor en el espejo del peronismo y ven en la ex presidenta a la principal líder opositora. Hay quienes interpretan que esta circunstancia se debe, en cierta medida, a su silencio. Le va mejor cuanto menos aparece.
Estos números impactan de lleno en la estrategia discursiva del Gobierno, con un Milei que se aferra al peligro kirchnerista para diluir diferencias de matiz existentes con Mauricio Macri o Pro. Así lo demostró, entre otras tantas oportunidades, al dar inicio a las sesiones ordinarias en el Congreso, a través de un discurso insultante contra la bancada kirchnerista. Las palabras del Presidente contrastan con el discurso de Luis Caputo, ministro de Economía, quien pretende dejar en claro ante los inversores que no existe riesgo alguno sobre la vuelta del kirchnerismo.
Si bien la polarización no resulta inconveniente para el líder de LLA, sí lo es para Axel Kicillof, quien se encuentra por debajo de Cristina Kirchner -39,5% de imagen positiva y 52,9% de imagen negativa-, con quien comparte electorado. Se trata de un dilema para el gobernador bonaerense respecto de su carrera electoral, que todavía no lanzó.
Otro dato interesante: el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sostiene una brecha de 40,5% entre imagen positiva y negativa -26,3 y 66,8 respectivamente-, lo que agiganta la incertidumbre sobre por qué tanto Javier como Karina Milei continúan sosteniéndolo. Adorni era la gran apuesta del oficialismo y quien representaría al Gobierno en la gran batalla por el electorado de la Capital Federal. Ese trono hoy está vacante, con otros aspirantes a ocuparlo. Una de ellas, que todavía no asomó la cabeza, es Pilar Ramírez, líder del bloque libertario en la Legislatura porteña y ojos y oídos de la Secretaría General de la Presidencia en la política de la ciudad de Buenos Aires.
El Gobierno de Milei opera en otro contexto. Ya no es lo que era y enfrenta otros demonios. Uno de ellos es el proceso de sustitución de liderazgos ante la opinión pública, que el propio Presidente deberá analizar si es capaz de revertir. Tendrá, por ejemplo, que superar a Bullrich, a quién no saben dónde ubicar. La candidatura a vicepresidente estaría escriturada para Martín Menem. Ramírez se quedaría con la Jefatura de Gobierno en Ciudad. Se le endilga al Gobierno ser responsable también por la situación económica. No tiene resto para usar la carta de la herencia recibida. Del otro lado, un kirchnerismo amenazante que puede complicar la llegada de inversiones. El panorama necesita de una nueva interpretación.
Dentro de este mundo hay un inconveniente central, sistemático e inocultable: la corrupción. Estalló la semana pasada un complejo caso vinculado a Arsat, la empresa encargada dentro del Estado del tendido de fibra óptica. La “niña de los ojos” de Julio De Vido generó durante el kirchnerismo 36.000 kilómetros de fibra óptica, contra 18.000 y 16.000 de Telecom y Telefónica. Es una gran perla para cualquier privatización o tercerización de funciones.
El escándalo se debe a que se descubrieron depósitos en los que se robaban dispositivos que compraba Arsat. Producto de la pericias de teléfonos y llamadas, apareció en escena Gerardo Boschin, que había trabajado para la compañía de telecomunicaciones y actualmente se desempeña como gerente de contrataciones y compras.
Es una clara ilustración de la falta de reflejos por parte del oficialismo. Mientras se desata la interna entre Santiago Caputo y Karina Milei, y Adorni gasta su vida en acomodar los números para elaborar un declaración jurada que nunca llega, Boschin es el protagonista de un escándalo que lleva semanas siendo investigado. Pero hasta el lunes mantenía su cargo.
Sin embargo, no es el único involucrado ni el más llamativo. La pesquisa también salpicó a Facundo Leal, quien era llamado en broma “Facundo Leal a José Luis Manzano”, por su gran dependencia con el empresario y su socio Daniel Vila.
Leal es un funcionario de Arsat, que pasó por varias funciones dentro del Estado, a quien le allanaron dos domicilios: un departamento en Palermo y una casa en Mendoza. Le encontraron, sumados en ambos domicilios, aproximadamente US$2.400.000 en distintas monedas, en efectivo. A este funcionario del Gobierno de Javier Milei le encuentran también cantidades de cocaína, ketamina y éxtasis. Y balanzas para pesar esas drogas.
Este es un dato muy importante. No desde el punto de vista médico o sanitario. Es muy importante desde el punto de vista político. Porque Facundo Leal, que tiene, dicen quienes lo conocen, una gran adicción a las drogas pesadas, más o menos desde el año 2010, hoy está preso. Es una bomba de tiempo. En el Gobierno muchos se preguntan con temor cuánto aguanta la presión de la Justicia, la indagación de un fiscal, alguien con semejante nivel de adicción y en una situación de abstinencia y, obviamente, de estrés, como cualquiera que está pasando por un proceso judicial tan complicado.
Facundo Leal es un mendocino que llegó a la ciudad de Buenos Aires, al Gobierno nacional, de la mano de un dirigente de la provincia de Mendoza llamado Rodolfo Gabrielli, que fue gobernador de Mendoza, ministro del Interior en la época de Duhalde, titular de la Casa de la Moneda en la época de Kirchner, de donde se fue en medio de un escándalo, y estuvo también en Arsat, una empresa de tendido de fibra óptica y tecnología, muy ligada a las telecomunicaciones. Leal estuvo allí durante el gobierno de Alberto Fernández. Está muy ligado, por la vinculación con los mendocinos, a Sergio Massa. Pasó después a la Agencia de Control de Aeropuertos, el Orsna. Pero seguía estando en Arsat. Porque, astuto, logró que el sindicato de telefónicos lo nombre delegado de la empresa, con lo cual, informalmente, porque esto no está previsto en los estatutos, él tenía un lugar en el directorio, que lo tiene hasta ahora.
Su paso por el Orsna fue bastante escandaloso porque muchos empresarios de la construcción, que hacían obras en aeropuertos de distintos lugares del país, se quejaban de que algunos delegados de Leal pedían, hasta donde se sabe, coimas del 5% para que el Orsna habilitara determinadas obras para esas empresas constructoras. Esto se sabía, era vox populi en el mundo aeroportuario. Ocurría en un bar del Aeroparque Jorge Newbery, a la vista de todo el mundo.
A pesar de todo esto, a Leal lo pasaron desde el área del Orsna a Transporte. Ahí trabajó con otro funcionario al que despidieron junto con Leal: Luis Pierrini, también mendocino, vicepresidente de Independiente Rivadavia, el club que controla Daniel Vila. Todo tiene que ver con todo y, por lo tanto, hay un vínculo entre Pierrini, Leal y el fútbol, a través de Vila.
¿Cómo llega Pierrini al gobierno nacional? De la mano de Juan Pazo. Era el secretario de Coordinación de Luis Caputo en el Ministerio de Economía. Fue después titular de ARCA. Pero, durante el gobierno de Macri, era superintendente de Seguros. ¿Por qué esto es importante? Porque Pierrini es el dueño de la compañía de seguros Triunfo, con sede en Mendoza. Dicen los que conocen el sistema financiero que cuando Pazo y Luis Caputo no estaban en la función pública, manejaban un fondo, Anker, y colocaban títulos en la aseguradora Triunfo de Pierrini. Todo este sistema, Transporte, Arsat, componen una órbita del Estado donde se tramitan infinidad de negocios, controlada por el “Mago del Kremlin” Santiago Caputo. Esto es inquietante porque hay negocios que se realizan a la sombra del asesor presidencial -licitaciones, contrataciones, todos estos escándalos- que en alguna medida rozan al ministro de Economía, Luis Caputo.
Santiago Caputo tiene una enorme influencia en el Ministerio de Economía, y la acaba de reforzar en estas horas. Fue desplazado de allí José Ignacio García Hamilton, un gran funcionario, muy prestigioso dentro en el mundo legal del Gobierno. Fue reemplazado por Juan Ignacio Stampalija, que hasta hoy fue el subprocurador general del Tesoro. Un muy buen abogado, especialista en derecho internacional, que tuvo mucho que ver con el caso YPF en la Cámara de Nueva York, donde se dio vuelta el caso con argumentos que ya venían trabajando ante la Justicia neoyorquina los abogados del Estado desde la época de Bernardo Saravia Frías.
Quiere decir que, a partir de hoy, el mago del Kremlin controla plenamente el área de Legales del Ministerio de Economía, porque Stampalija depende de María Ibarzabal, mano derecha e izquierda de Santiago Caputo, secretaria Legal y Técnica de la Presidencia. En definitiva, hay todo un esquema, que es el esquema de la abogacía del Estado, crucial en muchísimos casos, que también está bajo la dependencia política de Santiago Caputo, “el Mago”.
Echaron a Pierrini, el jefe de Leal en Transporte. Echaron a Leal. ¿Por qué los echaron? De nuevo, el fútbol. Los echaron, dicen, por estafas. Hay una gran cantidad de versiones. No: los echaron porque iniciaron un viaje de “placer” a Barcelona y a Ibiza en el avión que se le imputa a Pablo Toviggino, el tesorero de la AFA. No hay que aclarar quién es porque está envuelto, no en uno, sino en cien escándalos.
Viajaron en ese avión de Toviggino, piloteado por el crucial Gustavo Carmona. Dicen que el día que Carmona hable se cae el universo. Piloto del avión que se atribuye a Toviggino, Carmona es compañero de tenis en el Club San Juan con Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia, y con su segundo, el secretario de Justicia, Santiago Viola.
Toda la familiaridad que hay, ya conocida, entre el mundo del Gobierno y la AFA. Tema del que no sabemos qué opina Milei, que siempre fue un abanderado en contra de esa especie de ¿mafia? que hay dentro de la conducción del fútbol.
A todo este universo de funcionarios ligados, sobre todo, empresarios mendocinos, hay que sumar nada menos que a Diego Chaher, que es el responsable de las privatizaciones del Gobierno. También viene de las empresas de Vila y Manzano. Y en Trenes siempre se habló de una dependencia de Pierrini y de Leal, que es el que está más complicado por los US$2.400.000, por las drogas, etcétera, del empresario Leonardo Scatturice, que es una especie de otro yo, jefe, socio, no se sabe muy bien qué, también del “Mago” Caputo.
Scatturice vive en Miami y manejaría, desde ese lugar, algunos negocios del Estado. Por ejemplo, hay empresarios que quisieron entrar en un concurso para el tendido de fibra óptica en estaciones de tren, a quienes desde las inmediaciones de Santiago Caputo les dijeron que no, que “eso lo maneja Scatturice desde Miami, por lo tanto tienen que ir a hablar allá.” Se produjo el viaje. Scatturice es dueño de Flybondi, empresa con problemas. Es importante porque toda el área de aeronavegación también la maneja Santiago Caputo.
¿Qué es lo importante de todo esto? Primero, el drama que significa para un Gobierno que venía a combatir la corrupción que le aparezca un caso de corrupción de gran dimensión, todas las semanas. Que aparezca un sector empresarial de “expertos en mercados regulados”, como diría Antoni Brufau, el presidente de Repsol, cuando presentó a su nuevo socio Enrique Eskenazi. Empresarios que no viven de competir en el mercado. Empresarios que viven del contacto político, de la proximidad con el poder, que están todo el tiempo escaneando el Estado para ver dónde encuentran al funcionario que les abra la puerta para un negocio.
En un Gobierno —esto es importante, parece un detalle técnico pero no lo es— que ha ampliado mucho el monto correspondiente a adjudicaciones directas. Ya son montos muy impresionantes, por los cuales se pueden cerrar negocios sin hacer licitaciones internacionales públicas y competitivas. Hay, entonces, una contradicción entre un Gobierno envuelto en la bandera de la desregulación, del mercado para todo, como pretende Federico Sturzenegger, con este otro Gobierno, donde en áreas como la energía, el transporte y las telecomunicaciones parecería estar todo ya atado y asignado por alguien como Santiago Caputo.
Estamos en el reino de las anomalías. Una anomalía es algo que se desvía de lo que dice la ley o de lo que marca tradicionalmente la costumbre. Acá hay una anomalía muy curiosa que pasa como natural. Negocios importantísimos del Estado que los estaría decidiendo, y nadie lo desmiente, Santiago Caputo, con un poder extraordinario, pese a que no es funcionario y no tiene firma. Firman sus subordinados. Entre él y su hermano Francisco se deciden las operaciones del Estado, pero no tiene responsabilidad administrativa. Es un asesor del Presidente que tiene apenas un contrato de locación de servicios en la Secretaría General de la Presidencia. Curiosamente, en la oficina de su enemiga, Karina Milei.
Esta es una gran rareza que tiene que ver con un Gobierno que, por su procedencia, por haber llegado desde las afueras del Estado y de la política, se podría decir que carece de cultura cívica. Y donde aparentemente hay una estrategia de alguien, tal vez del propio Caputo, que como pretende manejar toda esta área del Estado e influir en la adjudicación de determinados negocios, no quiere ser funcionario. Tal vez se cuida de, después, tener que prestar declaración en tribunales, como le pasa al pobre Adorni, o a otros funcionarios, como Leal, que hoy está preso.
Milei ya se ve obligado a tomar una definición sobre este problema, que es el orden de preocupaciones que ve hoy la sociedad como cuestiones principales a resolver en el país. En la encuesta de Haime aparece como primer problema la corrupción, con un 39%. Había sido un problema secundario hasta ahora. La lista de problemas la encabezaba la inflación. Por un éxito del Gobierno, la inflación fue desplazada.
No es solamente la corrupción de la licitación pública ni de quién se queda con Arsat o qué negocios se organizan para proveer de mercaderías a esa empresa. La corrupción también implica la presencia en la Argentina, cada vez más frecuente, de redes mafiosas.
Todos vemos con espanto el asesinato de Agostina Vera en Córdoba. Es parte de esto. El público lo identifica como parte de un país donde hay poco control de muchos delitos complejos. Delitos pesados. En estas horas hay una pregunta que circula en voz baja en Córdoba: ¿Es cierto que hay otra chica desaparecida, de 17 años, desde hace más o menos tres días? No tenemos más datos que éste, que la pregunta. Pero es una pregunta que se la hace gente muy bien informada en Córdoba.
¿Cómo reacciona el Gobierno frente a esta agenda? Un gobierno que dice tener a la corrupción como enemigo y a la moral como política de Estado. Ningún funcionario habla de estos casos que están apareciendo dentro del Gobierno. Solo hay cuentas fantasmas de un sector que se tira con causas judiciales y delitos contra otro sector dentro de la feroz interna que enfrenta a Karina Milei y los Menem con Santiago Caputo y su grupo, “Las Fuerzas del Cielo”.
La misma encuesta que nos muestra el ranking de políticos nos devuelve a este problema para el Gobierno: Patricia Bullrich. El Gobierno encara todo este drama con impugnaciones contra el periodismo y un intento de manipulación de la Justicia. Milei sostiene que el 95% del periodismo es corrupto. Ese 95% habla de estos temas. El 5% del periodismo transparente los ignora. Es rarísimo.
Ataques al periodismo y manipulación judicial confluyeron en un caso que se va transformando día a día en un escándalo: el de la candidata a jueza en un Tribunal Oral Federal de La Plata, María Verónica Michelli. El Ministerio de Justicia y el Presidente mandaron al Senado el pliego de esa candidata a integrar ese tribunal para que le diera su acuerdo. Y de golpe lo retiran cuando ya había una mayoría en la comisión de Acuerdos que había firmado para darle el visto bueno.
Esto es un dato técnico muy importante porque hay una discusión constitucional acerca de si, una vez que el Senado intervino, se puede retirar el pliego. Porque la aprobación de un juez es un acto complejo donde intervienen distintos poderes. Entonces, si el Gobierno ahora retira el pliego, como lo ha querido retirar, se expone a un problema constitucional porque estaría avasallando un poder de otro órgano del Estado.
El retiro del pliego lo decidió Karina Milei. Lo decidió porque se enteró tarde de que Michelli era la cuñada de Hugo Alconada Mon, a quien obviamente el Gobierno detesta por las investigaciones que lleva adelante sobre algunos escándalos importantes dentro del propio Gobierno, empezando por el caso $LIBRA.
La decisión supone, obviamente, una discriminación para la cuñada de Alconada, que ahora ve frenada su carrera por el solo hecho de ser cuñada. Y es, además, un ejercicio tácito, indirecto, subliminal, de censura sobre Alconada y sobre el resto del periodismo. Porque un periodista tiene derecho a preguntarse si avanzar en alguna investigación que moleste a Milei o a Karina Milei puede generar problemas para la carrera de algún pariente.
El caso Michelli confirma que el oficialismo de La Libertad Avanza es liberal en determinadas políticas de mercado -no en las que tienen que ver con contrataciones como las que manejaban Pierrini, Leal o Boschin- y muy poco republicano en su concepción del poder. Por eso se lo caracteriza como un populismo de derecha.
Este lunes el problema escaló porque Patricia Bullrich, que está mejor que Milei y mucho mejor que Karina Milei en el ranking de imagen pública, emitió un tuit de un voltaje inesperado: “Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la doctora Micheli a jueza federal. Conozco y respeto la facultad del Presidente de proponer y retirar pliegos. Soy parte de este proyecto. Hablé con él para que esta decisión sea tomada en su justa dimensión. No me vean como diferenciándome. El debate sincero, el respeto por las convicciones del otro y los valores republicanos también son parte del cambio. Sigo empujando este carro con la misma fuerza del primer día para que la Argentina sea grande otra vez y definitivamente deje atrás el fracaso. Mi compromiso con este proyecto es total. Y también lo es mi compromiso con los principios que sostuve toda la vida”.
Aparentemente, en el caso de la jueza Michelli, Bullrich encontró algún tipo de contradicción entre el proyecto y sus principios. Y por eso emite este tuit, que es un cañonazo en la nave de Karina Milei. En los próximos días se verá cómo se procesa este conflicto, porque la hermana del Presidente también tiene su carácter y es quien decidió retirar el pliego, muy mal asesorada por el ministro de Justicia. Habrá que ver los costos que están dispuestos a pagar. Es una pregunta misteriosa en este Gobierno, porque, también en el caso Adorni, aparecen costos infinitos. Habrá que ver también cómo sigue el conflicto porque este tuit de Bullrich va al corazón de la sala de máquinas del Gobierno, donde está instalada, manejando las palancas, Karina Milei.
Un Gobierno que frena su caída. Un Gobierno que tiene que revertir esa caída. Pero que ya es otro Gobierno. Ya no es el que conocimos hasta hace tres o cuatro meses. Ha cambiado la identidad del Gobierno de Milei.
Arsat,robaban dispositivos que compraba Arsat,Leonardo Scatturice,asesinato de Agostina Vera en Córdoba,María Verónica Michelli,emitió un tuit,Carlos Pagni,Javier Milei,,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: el conflicto por los fondos universitarios y la reglamentación de la reforma laboral,,»Gran encuentro». El mensaje de Peter Lamelas tras su reunión con Milei,,Fuerte defensa de Israel. Milei advirtió que existe una “alianza implícita entre la izquierda radical y el terrorismo islamista”
POLITICA
El vicepresidente de los Estados Unidos JD Vance visitará la Argentina en noviembre

(Desde Washington, Estados Unidos). El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, llegará a la Argentina en el mes de noviembre para reunirse con Javier Milei, en lo que será la primera visita al país de un funcionario de ese rango luego de casi una década.
El encuentro entre Vance y Milei fue confirmado a Infobae por fuentes oficiales en Washington DC, aunque aún no se precisó la fecha exacta, el lugar ni la agenda prevista.
No es la primera vez que los dos funcionarios se ven cara a cara. En octubre de 2025, Milei viajó a Washington para una visita oficial a la Casa Blanca, donde se reunió con Trump y saludó a Vance. Aquella instancia marcó el primer contacto directo entre el presidente argentino y el funcionario republicano.
La última vez que un vicepresidente estadounidense pisó suelo argentino fue en abril de 2017, cuando Mike Pence visitó el país y fue recibido por el entonces presidente Mauricio Macri en la Quinta de Olivos.
Una alianza que se fortalece
La llegada de Vance a la Argentina se producirá en un contexto de alineamiento político estrecho entre ambos gobiernos. A lo largo de los dos primeros años de gestión, Milei realizó 17 viajes a Estados Unidos, una cifra que contrasta con sus escasas visitas a los países vecinos y que grafica la centralidad que el presidente argentino le asigna a la relación con Washington.
El vínculo se tradujo también en hechos concretos. En el momento más crítico de la administración Milei —cuando el gobierno se encaminaba hacia las elecciones legislativas de octubre de 2025 con los mercados en tensión y el peso bajo presión—, la administración Trump ofreció un paquete de asistencia financiera de USD 20.000 millones para estabilizar la economía argentina. El respaldo fue clave para que el oficialismo llegara fortalecido a los comicios, en los que La Libertad Avanza consolidó su posición como el bloque más numeroso en ambas cámaras del Congreso.
Un mes después de las elecciones, los dos países firmaron un amplio acuerdo comercial bilateral. En marzo de 2026, el Tesoro de Estados Unidos anunció además un paquete de financiamiento de unos USD 7.000 millones destinado a obras de infraestructura en la Argentina y a acelerar la exportación de materias primas, minerales y energía hacia el Atlántico.
En septiembre de 2026, la alineación entre ambos gobiernos quedó expuesta una vez más en Nueva York, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Milei participó junto a Trump en una sesión extraordinaria del Escudo de las Américas, la coalición de seguridad impulsada por la Casa Blanca para coordinar políticas regionales contra el narcotráfico y el crimen organizado.
En ese encuentro, Trump realizó un gesto explícito hacia su par argentino: “Tuvimos una gran victoria en Argentina, y no hace tanto tiempo, dos veces”, afirmó al enumerar los triunfos electorales de sus aliados en la región, con la vista puesta en Milei.
El presidente argentino ha hecho de la relación con Washington un eje central de su política exterior. En su discurso de apertura del Congreso, en marzo de 2026, Milei destacó “la relación especial” que mantiene con Trump, al que definió como “un aliado clave”, y subrayó el éxito de la asistencia financiera estadounidense. “Tenemos que crear el siglo de las Américas”, sostuvo en esa ocasión. “Somos un eslabón natural en la cadena de valor estratégica de Occidente”, agregó.
POLITICA
De “tranquilo, no estoy imputado” a seis investigaciones: el cerco judicial que ahora enfrenta el mandamás del fútbol argentino

“¿Cómo lo llevo? Tranquilo, no estoy imputado, nada”, replicó Claudio “Chiqui” Tapia cuando lo abordó en enero de este año. Pero esa tranquilidad quedó atrás. Tapia está ahora alcanzado, junto con distintos integrantes de la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), por al menos media docena de investigaciones judiciales en la Argentina y Estados Unidos, que incluyen hipótesis de presunto lavado de activos, enriquecimiento ilícito, evasión tributaria y apropiación indebida de aportes y tributos.
En Estados Unidos, fiscales federales y agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) contactaron a exfuncionarios y exempleados jerárquicos de la AFA. Buscan reconstruir desde adentro —y bajo reserva— cómo funcionaron la estructura de decisiones y los circuitos financieros de la entidad que lideran Tapia y Pablo Toviggino, según reconstruyó a partir de dos fuentes con conocimiento directo de esos movimientos.
Los investigadores del Departamento de Justicia mostraron particular interés en escuchar al otrora presidente ejecutivo del Consejo Federal de la AFA, Juan Pablo Beacon, quien durante años actuó como lugarteniente de Toviggino y estuvo vinculado con operaciones de la entidad por millones de dólares desde y hacia Estados Unidos. También procuran conocer qué tiene para decir Leandro Petersen, responsable saliente de las áreas comercial y de marketing de la AFA.
En la Argentina, Tapia y Toviggino enfrentan distintos frentes judiciales, aunque no en la misma condición procesal en cada uno de ellos. En el fuero en lo Penal Económico, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) denunció a la AFA por la presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social por al menos $19.000 millones. El juez Diego Amarante procesó a Tapia y Toviggino en esa causa, y la Cámara de Apelaciones confirmó esas decisiones, por lo que el expediente quedó encaminado hacia un juicio oral.
Dada su situación procesal, Tapia debió pedir autorización para viajar a Estados Unidos a presenciar el Mundial, mientras que Toviggino optó por quedarse en la Argentina. Al volver, el titular de la AFA protagonizó una situación confusa con autoridades norteamericanas en el aeropuerto de Nueva York, por lo que debió aclarar que el FBI no le había incautado su teléfono celular.
En el fuero federal, en tanto, la Corte Suprema debe resolver la disputa de competencia entre distintos tribunales que intervienen en la investigación sobre la propiedad de una mansión ubicada en Villa Rosa, Pilar, atribuida a Toviggino. Hasta ahora, el expediente pasó por cuatro jueces: Daniel Rafecas, Marcelo Aguinsky, Adrián González Charvay y Verónica Straccia.
La investigación tuvo un primer impulso en diciembre pasado, cuando Rafecas allanó el predio de Pilar. Días después, la Cámara Federal dispuso que el expediente tramitara en el fuero Penal Económico, donde quedó a cargo de Aguinsky. Pero González Charvay, juez federal de Campana, reclamó la causa. Aguinsky se negó a remitirla y la disputa llegó a la Cámara Federal de San Martín, que resolvió a favor de González Charvay.
González Charvay intervino en el expediente hasta mayo y también incorporó a esa pesquisa la investigación que llevaba adelante el juez federal de Quilmes, Luis Armella, vinculada con TourProdEnter. Pero la discusión por la competencia no terminó allí: después de dos decisiones de la Cámara Federal de Casación Penal —en las que el juez Mariano Borinsky votó en sentidos diferentes—, la definición quedó en manos de la Corte Suprema.
A todo esto se sumó una investigación a cargo del fiscal federal de Santiago del Estero, Pedro Simón, quien solicitó la detención de Tapia y Toviggino en una causa por presunto lavado de activos y asociación ilícita. El pedido no prosperó y ambos permanecen en libertad.
En Buenos Aires, además, Tapia quedó formalmente imputado en una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. El fiscal federal Gerardo Pollicita solicitó en septiembre al juez Ariel Lijo más de 20 medidas de prueba para avanzar en la reconstrucción patrimonial del presidente de la AFA, entre ellas el levantamiento de sus secretos bancario, fiscal y bursátil.
Horas antes de que el fiscal Pollicita lo imputara por presunto enriquecimiento ilícito, Tapia había rectificado su declaración jurada. Añadió casi $1000 millones que no había informado en su declaración jurada patrimonial. El abogado Gregorio Dalbón, que defiende a la AFA, sostuvo que se trató de “una omisión material en una declaración administrativa”.
enero de este año,vinculado con operaciones de la entidad por millones de dólares,Nicolás Pizzi,Hugo Alconada Mon,Ignacio Grimaldi,Conforme a
POLITICA
EEUU pidió “desescalar” la tensión entre Argentina y Reino Unido por Malvinas

El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, afirmó este jueves que Washington prioriza bajar la tensión entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas y evitó un posicionamiento oficial sobre la disputa de la soberanía, en un contexto de mayor tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres desde la guerra de 1982.
En declaraciones exclusivas a GB News, y ante la consulta de si Estados Unidos acudiría en ayuda del Reino Unido si se llevara a cabo alguna acción en esa región, Waltz señaló que “esa es una decisión que le corresponde” a Donald Trump y reconoció que “Argentina es un gran amigo”, pero también sostuvo que “obviamente existe una relación especial con el Reino Unido”. “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”, indicó.
Las declaraciones de Waltz se enmarcan en una escalada que llegó a nivel diplomático este miércoles, cuando el Foreign Office convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para transmitirle un mensaje directo: la ofensiva de Buenos Aires compromete la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido. La subsecretaria parlamentaria Uma Kumaran calificó la decisión de recurrir al arbitraje internacional para frenar el desarrollo petrolero de Sea Lion como “el último intento de socavar los derechos y los medios de vida del pueblo de las Malvinas”.
El gobierno argentino, a través de la Cancillería, rechazó las críticas y sostuvo que someter una controversia a un tribunal internacional imparcial “es el acto más responsable que puede realizar un Estado”.
En el lapso de las últimas semanas, el gobierno argentino envió más de 180 notificaciones a empresas vinculadas al petróleo en las islas y presentó al menos tres denuncias penales contra diez compañías y sus directivos.
Esta semana, Buenos Aires notificó a Londres el inicio de un procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), con un plazo de dos semanas para detener el proyecto Sea Lion o enfrentar una demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) en Hamburgo. El plazo vence a mediados de octubre.
El campo petrolero en disputa se encuentra a unos 220 kilómetros (137 millas) al norte del archipiélago, en la Cuenca Malvinas Norte. La empresa israelí Navitas Petroleum controla el 65% de la participación; la británica Rockhopper Exploration retiene el 35% restante. Las reservas estimadas ascienden a 1.700 millones de barriles, con una primera fase de producción prevista para el primer trimestre de 2028 y un horizonte de 200.000 barriles diarios hacia 2030.
En la misma entrevista, Waltz se refirió al primer encuentro personal entre Trump y el primer ministro Andy Burnham en el marco de la Asamblea General y respaldó la relación bilateral. “Independientemente de la política de cada uno, esta relación siempre tiene que funcionar”, dijo el diplomático.
La respuesta más clara de las empresas involucradas llegó también este miércoles. El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, ratificó en el informe semestral presentado ante la Bolsa de Valores de Londres que “el primer petróleo sigue teniendo como objetivo el primer trimestre de 2028” y que la compañía entra al segundo semestre del año “totalmente financiada” hasta el inicio de la producción. Rockhopper recaudó USD 180 millones mediante una colocación de acciones y otros USD 20 millones a través de una oferta abierta que superó el 118% de las suscripciones disponibles.
Moody describió las acciones del gobierno de Milei como un período de “mayor atención mediática y política” sin impacto sobre el cronograma y ponderó el “continuo y firme respaldo” del gobierno del Reino Unido y de las autoridades isleñas. Es el primer documento regulatorio de la empresa que menciona de forma explícita las amenazas argentinas y descarta formalmente su efecto sobre el proyecto.
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