INTERNACIONAL
El Gobierno de República Dominicana implementa un plan de austeridad para contrarrestar el impacto del alza del petróleo

El Gobierno de República Dominicana desplegó una estrategia de acción inmediata y ajuste interno para enfrentar las consecuencias de la inestabilidad en Medio Oriente y el aumento sostenido en el precio del petróleo, con el objetivo de resguardar la estabilidad económica nacional y proteger a las familias más vulnerables.
Esta respuesta, fundamentada tanto en políticas de austeridad como en medidas de apoyo directo a la población, busca sostener el crecimiento y mitigar el impacto de factores externos, según informó la Presidencia de República Dominicana este lunes.
Durante un Consejo de Ministros encabezado por el presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña, se estableció un plan específico para reorganizar el gasto público.
La meta central del plan es generar cerca de RD 40,000 millones mediante la posposición de gastos no esenciales, la reducción de costos operativos y la concentración de recursos en prioridades definidas, sin afectar los compromisos previamente asumidos por el Estado, detalló Félix Reyna, director de la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (Diecom).
Entre las medidas implementadas destacan la limitación en la adquisición de vehículos oficiales, la reducción de trabajos de reparación y mantenimiento menores, y la racionalización de servicios y contrataciones públicas.
También se decidió limitar el número y el costo de eventos gubernamentales, ajustar gastos en textiles, vestuarios, viáticos y pasajes, y racionalizar el consumo de combustible y publicidad institucional.
Se incluye la reducción de un 50 % en el presupuesto destinado a los partidos políticos y la disminución verificable en las transferencias corrientes a organismos autónomos, descentralizados y empresas públicas con autogestión de recursos.
Este bloque de medidas tiene como finalidad mantener la estabilidad económica del país en un entorno internacional desfavorable. El esfuerzo de reordenamiento y austeridad busca respetar todos los compromisos asumidos mientras se optimiza cada peso del gasto estatal.

El presidente Luis Abinader entregó 25 vehículos nuevos al Instituto de Estabilización de Precios (Inespre), parte de una flotilla de 60 unidades destinadas a fortalecer la logística de distribución de alimentos. Esta iniciativa permite ampliar y mejorar las bodegas móviles para que los productos de la canasta básica lleguen de forma directa a los barrios, con precios accesibles y sin intermediación que pueda encarecerlos o provocar distorsiones.
Esta estrategia optimiza la relación entre productor y consumidor, lo que facilita una cadena de suministro más eficiente y protege a más familias dominicanas de eventuales alzas en los alimentos, trasladando el beneficio económico directo a los hogares. Según datos de Presidencia de República Dominicana, la medida es central dentro del esquema de acción estatal para garantizar que el incremento de precios internacionales no presione desproporcionadamente los ingresos nacionales.
La combinación del ajuste presupuestario con el refuerzo en la distribución de alimentos básicos evidencia la intención de responder de forma equilibrada a los desafíos externos. Tanto el recorte de gastos innecesarios y privilegios, como el fortalecimiento de programas sociales orientados a la alimentación y al consumo popular, buscan sostener el dinamismo de la economía dominicana y garantizar un piso de equidad en el acceso a bienes esenciales.
El director Félix Reyna indicó en el “Resumen Semanal”: “Esta estrategia doble tiene como misión central salvaguardar la estabilidad y asegurar condiciones más justas para la población, incluso en un contexto internacional adverso”.
INTERNACIONAL
Ontario premier wants Republicans to lose House and Senate over Trump’s trade war

NEWYou can now listen to Fox News articles!
Ontario Premier Doug Ford said on Thursday that he hopes Republicans in the U.S. lose both the House and Senate in the upcoming midterm elections, suggesting that voters should punish President Donald Trump for his moves to escalate the ongoing trade war with Canada.
«Hopefully, he’s going to lose the Senate. He’s going to lose Congress. I hope so, and hold him accountable,» Ford said.
«But we’ll see how that goes. We aren’t going to interfere in the U.S. election,» he continued.
Ford has become one of Trump’s most outspoken critics in Canada, accusing the president of attempting to move Ontario’s businesses and jobs across the border to the U.S.
CANADIAN PM TELLS TRUMP TO ‘STOP TRYING TO BE TOUGH’ IN TRADE FIGHT
The U.S. recently escalated the trade dispute by banning some Canadian dairy products and motorcycles as well as most alcoholic beverages after Canada’s retaliatory tariffs. (Anna Moneymaker/Getty Images)
«He’s not reliable at all,» Ford said. «He could make a deal today and then change his mind. And we’ve seen that over and over again.»
Ford said he still believes Trump would like to reach a deal before the midterms and that Canada should return to the negotiation table as soon as possible.
«I truly believe President Trump wants a deal before the midterms,» Ford said. «I could be wrong, but I think it’s best that we sit down and get a deal.»
Ford’s comments come just days after the U.S. escalated the trade dispute by banning some Canadian dairy products and motorcycles as well most alcoholic beverages after Canada’s retaliatory tariffs took effect on about $20 billion in U.S. goods.
Trump also took efforts to remove Canadian products from large, long-term U.S. government contracts.
Last year, Trump abruptly ended trade talks with Canada after the Ontario government broadcast an anti-tariff TV ad in the U.S., using quotes from former Republican President Ronald Reagan’s criticism of tariffs.
Trump and Ford have repeatedly exchanged personal jabs over the trade war.
NEW YORK GOV HOCHUL REJECTS TRUMP’S ‘LAKE AMERICA’ RENAMING WITH BLUNT MESSAGE

The U.S. president further escalated tensions with Canada when he signed an executive order to rename Lake Ontario as «Lake America.» (AP Photo/Evan Vucci)
Ford mocked Trump for keeping a portrait of Reagan near his desk while pushing for tariffs the former president had opposed, telling The Associated Press that Reagan would be «throwing up on him from the picture if he knew what was going on.»
Trump, meanwhile, has criticized Ford as «the less charismatic, intelligent, and overall unimpressive brother of the late, great, Rob Ford.»
The U.S. president further escalated tensions with Canada when he signed an executive order to rename Lake Ontario as «Lake America,» a rebranding that Canada does not recognize.
Canada, other international bodies and U.S. states are not forced to follow the renaming, but the order adds to the ongoing tensions between the two countries.
Ford said on Thursday that Trump had unintentionally strengthened Canada by forcing it to cut its dependence on the U.S.
«The only two good things Donald Trump has ever done for Canada» were that «he woke us up» and «he united the country like I’ve never seen before,» Ford said.

Canadian Prime Minister Mark Carney suggested his country may hold off on further retaliation against President Donald Trump’s latest trade measures. (AP Photo/Evan Vucci)
Canadian Prime Minister Mark Carney suggested on Thursday that his country may hold off on further retaliation against Trump’s latest trade measures, describing them as «relatively modest» compared to earlier U.S. moves.
He said his government was still studying the U.S. measures and acknowledged they could have significant consequences for companies and industries, but he said that some of the new U.S. tariffs replaced others that the Trump administration had removed.
«We also recognize that, in the context of other things that the U.S. administration has done … that these are relatively modest measures,» Carney said at a cabinet retreat in Banff, Alberta.
The Associated Press contributed to this report.
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INTERNACIONAL
No lo recuerdan, pero viven sus consecuencias: qué piensan las nuevas generaciones de EE.UU. sobre el ataque del 11-S

Son unas 100 millones de personas desparramadas por todo Estados Unidos con algo en común: no habían nacido, o eran muy pequeñas, cuando se derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.
Para ellos, el peor atentado terrorista sufrido en territorio estadounidense es un episodio lejano o que forma parte de una historia de la que no fueron testigos o no guardan ningún registro en su memoria.
Hoy, en el 25° aniversario de estos ataques perpetrados por la red Al Qaeda, millones de jóvenes estadounidenses buscan entender qué pasó aquella fatídica fecha que marcó un antes y un después en su país.
Cómo los jóvenes estadounidenses se enteran de lo que pasó el 11S
Cada estadounidense mayor de 35 años recuerda perfectamente dónde estaba y que hacía en el momento de los atentados. Pero son cada vez más los que no tienen registros sobre la fecha.
De hecho, el 10% de los adultos actuales nacieron después de 2001, según un reporte del centro de investigación Pew Research Center.
Beth Hillman, presidenta y directora ejecutiva del Museo del 11S de Nueva York, calcula que son unos 100 millones de estadounidenses, poco menos del 30% del total de la población estimada en 349 millones.
Son aquellos que se enteraron de los atentados por el relato de sus padres o de sus maestros.
“Cada año, en el 11 de septiembre a las 8:46am, cuando chocó el primer avión, nuestro director hace un anuncio por los parlantes. Él explica lo que pasó en ese minuto exacto, y pide que hagamos un minuto de silencio para ´conmemorar las vidas que fueron perdidas ese día´“, contó a TN la estudiante de secundaria Charlotte Bowen, alumna de la Beacon High School, en el condado de Dutchess, en el estado de Nueva York.
Bowen, de 17 años, afirmó: “Durante ese minuto se hace un silencio total. Se siente bastante fuerte ese silencio porque uno sabe que todos nos estamos imaginando lo mismo: ´lo que debe haber sido estar en uno de esos aviones´“.
“Además, ese silencio total en un colegio secundario se siente rarísimo; no es natural. Cuando el minuto se acaba, el director nos agradece y ahí se termina el anuncio”, comentó.
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Es un acto simple, pero que recuerda un hecho que marcó para siempre al país.
Su escuela comunicó además que este viernes habrá una clase especial sobre el aniversario. “Nuestro profesor de Economia y Gobierno nos avisó que vamos a hablar de lo que pasó en los días previos al 11S, por qué pasó lo que sucedió ese día y el efecto que tuvo después”, contó.
Pero para ella, como para millones de niños, adolescentes y jóvenes estadounidenses, es un episodio difícil de asimilar.
“Lo percibo como algo históricamente lejano, pero a la vez lo siento emocionalmente más o menos cercano, por el hecho de que mi mamá estuvo ahí y me ha contado historias de lo que ella vivió. Algunas veces me pongo a pensar y me causa sentimientos de temor. Pero históricamente lo veo como algo que pasó hace tiempo”, sostuvo.
Su madre, Erica Costalonga, es docente de español de la Manitou School de Cold Spring, en el estado de Nueva York. Nacida en la Argentina, estaba en Manhattan, a pocas cuadras de las Torres Gemelas, cuando ocurrió el ataque.
Ella sintió entonces el estruendo del primer avión cuando sobrevoló cerca del instituto de enseñanza de idioma inglés en el que estudiaba esa mañana. Pocos segundos más tarde, el aparato se estrellaría contra las primeras de las dos torres.

Veintinco años después, contó a TN que los más jóvenes “se interesan (por el tema del 11 de septiembre), pero lo perciben como algo que pasó hace mucho tiempo”.
“En mi escuela, que es privada e independiente y va hasta octavo grado, no se hace una mención específica del 11S justo en la fecha del aniversario. En lugar de eso, el tema se incorpora de forma orgánica en diferentes materias a lo largo del año”, indicó.
Según afirmó, el episodio se comenta “en materias de humanidades como historia, o al hablar de los bomberos de la comunidad con los más chicos”.
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“Recuerdo que mi hija tuvo que leer en tercer grado una historia de ficción que transcurría durante los hechos del 11S. Yo estaba preocupada porque no quería que le generara miedo o preocupación, pero ella lo percibía como algo que había ocurrido hacía muchísimo tiempo, como un hecho lejano del pasado”, sostuvo.
Lucía, cuyo apellido se preserva por pedido de sus padres latinos, tiene 12 años y estudia en una escuela primaria de Austin, en Texas.
“En mi escuela casi siempre se enfocan más en los héroes, en la historia de la gente que estaba en los aviones y trataron de hacer algo o avisar lo que estaba pasando. O en la gente que entró a las torres para salvar a las víctimas. A veces también nos muestran un video con la historia de algun héroe”, contó a TN.

Se trata de una manera de preservar fresca en la memoria colectiva un hecho traumático que marcó a fuego la historia contemporánea estadounidense, pero de la que cada vez más norteamericanos se sienten ajenos por no haberlo vivido personalmente.
Por ello, el Museo del 11S de Nueva York busca mantener vivo el recuerdo a través de la divulgación, la educación y la implicación de las nuevas generaciones en un hecho trascendente de la historia nacional.
Así, forma voluntarios para conectar con los más jóvenes durante visitas escolares al museo, que recibe 2,4 millones de visitantes al año.
Una investigación de Pew Research Center, realizada entre jóvenes de 18 a 24 años, reveló que el 60% de este segmento de la población estadounidense se enteró de los atentados en clase o a través de tareas escolares.
Un 16% oyó hablar del tema por familiares o amigos, un 8% leyendo o viendo videos por su cuenta y un 1% de “otra forma”. El 14% no está seguro siquiera de cómo se enteró.
Pero todos ellos guardan algo en común: conviven “con las consecuencias de las decisiones que se tomaron tras el 11S”, como políticas de inmigración más agresivas o las invasiones militares en Afganistán e Irak, dijo Deepa Iyer, autora de ‘We Too Sing America’, un libro que aborda el impacto de los atentados terroristas en las comunidades del sur de Asia, árabes y musulmanes, citada por EFE.
Más allá de los recuerdos y la memoria, los atentados terroristas del 11 de septiembre cambiaron para siempre la realidad del país.
11 de septiembre de 2001, Estados Unidos, Sumario
INTERNACIONAL
Cuba: ¿se puede formar personas libres con semejante sistema educativo?

El día 1 de septiembre inició el curso escolar en Cuba. Dos videos sobre hechos ocurridos en dos escuelas primarias a casi mil kilómetros de distancia una de otra, ponen de manifiesto la profunda crisis de valores en la Mayor de las Antillas.
En la Escuela Primaria Amistad Cuba-México, de la barriada “El Fanguito”, municipio Plaza de la Revolución, inauguraron el curso con una violenta demostración de combate de artes marciales, protagonizada por las mismas tropas especiales que envían a reprimir a las madres que salen con sus niños a protestar contra los apagones. Fueron a abonar el miedo.
En Santiago de Cuba, en la Escuela Primaria Santiago Callejas, una maestra da la bienvenida a los niños de 5 a 11 años con un discurso que parecía destinado a los miembros de un Núcleo del Partido Comunista.
Desde El Cobre, en la misma provincia oriental, la familia Reyes Isaac afirmó que en la primera semana de clases apenas enviaron a sus niños a la escuela porque no tenían cómo alimentarlos. Lo mismo me explican desde varios municipios de la provincia Granma. La crisis es material, moral y espiritual y afecta a toda la nación.
El 22 de enero de 1998, durante su histórica visita a Cuba, San Juan Pablo II, hablando en Santa Clara sobre la familia y la educación, afirmó que los padres “deben poder escoger para sus hijos el estilo pedagógico, los contenidos éticos y cívicos y la inspiración religiosa” en que desean formarlos.
El Pontífice fue todavía más lejos: recordó que los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos, que esa responsabilidad constituye un derecho insustituible e inalienable y que las atribuciones educativas del poder público no autorizan al Estado a sustituir a la familia.
Veintiocho años después, esas palabras conservan una extraordinaria actualidad ante la dramática situación en que comenzó en Cuba el curso escolar 2026-2027.
Cerca de 1,4 millones de estudiantes regresaron el 1 de septiembre a más de 10.000 escuelas en un país golpeado simultáneamente por apagones, escasez de combustible, problemas de abastecimiento de agua, deterioro del transporte, falta de alimentos y una profunda crisis económica.
La educación no existe aislada de la realidad en que vive el niño.
¿Cómo puede estudiar adecuadamente un menor que pasó buena parte de la noche sin electricidad, soportando calor, mosquitos y dificultades para dormir? ¿Cómo puede concentrarse quien llega al aula sin desayunar o insuficientemente alimentado? ¿Cómo puede mantener un rendimiento adecuado el estudiante cuya familia dedica casi todas sus energías a encontrar comida, agua, medicamentos o transporte?
Según fuentes oficiales, el curso comenzó con una cobertura docente de apenas del 73%. Se calcula un déficit de aproximadamente 21.000 maestros, y La Habana ha tenido que recibir unos 3.000 docentes procedentes de provincias orientales. También se está recurriendo a jubilados, estudiantes universitarios y profesionales de otros sectores para cubrir aulas.
A ello se suma la crisis del transporte. Hay lugares donde trasladarse a una escuela se ha convertido en una verdadera odisea. Associated Press documentó incluso familias utilizando carretas tiradas por caballos debido a la ausencia de transporte disponible. La falta de combustible y el deterioro del transporte público ya afectaron gravemente la asistencia durante el curso anterior.
Tampoco existen uniformes suficientes. Al comenzar el curso solo se había logrado cubrir alrededor del 12 % de la demanda de uniformes para la enseñanza primaria. Los apagones, la falta de combustible, las dificultades industriales y la carencia de materias primas han impedido producirlos en las cantidades necesarias. El propio Ministerio de Educación tuvo que flexibilizar su utilización.
Faltan asimismo materiales escolares, existen graves dificultades con la alimentación y las familias tienen que asumir gastos que sus ingresos muchas veces no permiten cubrir. La crisis ha llegado al extremo de que en determinados centros los estudiantes necesitan llevar lámparas recargables para hacer frente a los apagones.
Pero la tragedia de la educación cubana no es solamente material. También existe un problema de libertad, derechos, pluralismo y formación ética.
Cuba ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño. Este instrumento reconoce a los menores derechos a la libertad de expresión, pensamiento, conciencia y asociación. Sin embargo, el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas ha reclamado al Estado cubano que garantice efectivamente la libertad de expresión de los menores y evite restricciones desproporcionadas.
En sus observaciones de 2022, ese mismo Comité formuló preocupaciones y recomendaciones respecto al ejercicio efectivo de derechos fundamentales de los niños cubanos.
Una verdadera educación no puede consistir únicamente en enseñar matemáticas, historia o gramática. Educar significa formar personas capaces de pensar por sí mismas, preguntar, discrepar, comparar ideas, buscar información y desarrollar libremente sus convicciones.
Una escuela que pretende imponer una única interpretación política del país, de la historia y de la sociedad deja de cumplir plenamente esa misión.
El niño cubano necesita educación, no adoctrinamiento. Necesita maestros bien preparados y dignamente remunerados; aulas con electricidad y agua; alimentación suficiente; transporte; libros, uniformes y otros materiales. Necesita llegar a clases descansado, bien alimentado y saludable.
Pero también necesita algo igualmente importante: libertad para pensar. Y sus padres necesitan recuperar el derecho a participar decisivamente en la formación moral, ética, religiosa y cívica de sus hijos.
San Juan Pablo II lo dijo en Santa Clara hace casi tres décadas: el Estado tiene responsabilidades en materia educativa, pero no puede sustituir a los padres.
Hoy la crisis educativa cubana reúne dos tragedias en una sola: la pobreza material de las escuelas y la falta de libertades que impone el régimen.
A un niño que tiene hambre, que no duerme por los apagones, sin adecuados maestros, sin alimentos, transporte, materiales o medicamentos, le resulta difícil aprender y vive en condiciones adversas para desarrollarse.
Pero también se perjudica al niño cuando se le enseña qué debe pensar en lugar de enseñarle a pensar.
Cuba necesita un sistema de educación capaz de desarrollar la inteligencia, fortalecer los valores, liberar el espíritu y sostener una sociedad libre y próspera. Una educación donde la familia, la escuela y la sociedad acompañen al niño, pero donde ninguna autoridad pretenda adueñarse de su conciencia.
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