POLITICA
“Entusiasmo” y “preocupación”: las esperanzas y los miedos del Gobierno por el viaje del papa León

“¡Ahora que Dios nos ayude! Tenemos toda la fe del mundo en que va a estar todo bien, pero también hay riesgos. No vaya a ser cosa que la visita del Papa se nos vuelva en contra y se nos transforme en un infierno”.
Las palabras de uno de los funcionarios de La Libertad Avanza que más intensamente viene trabajando para que la llegada de León XIV se convierta en un hito histórico que el oficialismo pueda capitalizar antes del año electoral condensan, con extrema sinceridad y un adecuado vocabulario religioso, el sentir de la Casa Rosada ante lo que va a pasar entre el 8 y el 11 de noviembre: expectativa y miedo, todo a la vez. “Nos envuelve un entusiasmo espectacular porque es un evento que no vivimos hace cuatro décadas y al mismo tiempo estamos cagados hasta las patas por lo que semejante líder pueda llegar a decir en nuestras tierras. Igual, ya estamos jugados”. A medida que se acelera la organización y se acerca el Día D, más evidente se vuelve esa contradicción.
Nadie espera en Balcarce 50 que el sumo pontífice hable como un opositor al primer presidente liberal libertario de Argentina. Sin embargo, sus antecedentes y sus movimientos desde que llegó a la cúpula del Vaticano alcanzan para suponer que su mensaje estará alineado con la doctrina social de la Iglesia y no con el ajuste o la motosierra. Sin ir más lejos, Robert Francis Prevost eligió su nombre papal como un homenaje a León XIII, que entre 1878 y 1903 enfocó su liderazgo en conceptos como la justicia social, la compasión por el prójimo y la defensa de los más vulnerables. Así, el León elegido por el Colegio Cardenalicio el 8 de mayo de 2025 no necesita criticar a Javier Milei para incomodar al Gobierno; le alcanza con ser él mismo.
La estadía del sucesor de San Pedro en estos pagos, después de su paso por Uruguay y antes de su aterrizaje en Perú, se estima que movilizará en las calles a cerca de cinco millones de personas. Y supondrá 72 horas frenéticas de una suerte de cadena nacional sin respiro que despertará, en paralelo, una enorme atención planetaria.

El viaje de León XIV se convertirá, además, en el corolario de una secuencia internacional que puede terminar influyendo en el clima electoral vernáculo: el 4 de octubre se vota en Brasil, el 27 de ese mes sufraga Israel y el 3 de noviembre hay legislativas en Estados Unidos. Prevost desembarca en Ezeiza cinco días después de que Donald Trump, principal socio estratégico de Milei, mida su poder real de cara al segundo tramo de su mandato en la Casa Blanca.
Basta recordar apenas un dato para comprender la dimensión del acontecimiento que va a enfrentar la gestión violeta: la última vez que un Papa recorrió la Argentina durante una gira de semejante magnitud gobernaba Raúl Alfonsín, todavía no había caído el Muro de Berlín y Diego Maradona acababa de levantar la Copa del Mundo. Juan Pablo II, que ya había pisado fugazmente estas tierras en junio de 1982 para rezar por la paz en plena Guerra de Malvinas, llegó el 6 de abril de 1987 y a lo largo de seis jornadas visitó diez ciudades, entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán. El cierre tuvo una potencia simbólica difícil de equiparar: encabezó la segunda Jornada Mundial de la Juventud ante una avenida 9 de Julio convertida en una marea humana. Desde entonces pasaron 39 años y once presidentes.
¿Puede la fiebre papal influir en el humor social y en el voto de 2027? En el Gobierno no se animan a descartarlo aunque ofrecen para ese interrogante la misma respuesta a la que apelan cuando se los consulta por casi cualquier variable del futuro cercano. “Hay que ver cómo está la economía”, apunta un vocero oficial. Si para fin de año los salarios, el consumo y la actividad muestran signos de recuperación, razonan, cualquier mensaje picante puede ser absorbido de otra manera. Si el panorama es diferente, cada referencia a pobres, desempleados, endeudados o excluidos tendrá una caja de resonancia distinta.
“Los vemos asustados. Y está bien. Me parece que no entienden nada de cómo se mueve el Vaticano y ese desconocimiento los asusta. Me imagino al Papa hablando de lo que habla siempre, de una manera contundente pero sin hacer de más o dañar a nadie. Ahora bien, tampoco podés pretender que no hable de ciertas problemáticas”, sintetiza un importante miembro de la Iglesia que trabaja desde hace tiempo en el vínculo con el Vaticano y que adelanta que dramas como la “ludopatía” o el “suicidio de los menores de edad” podrían aparecer en alguna de las homilías.
Uno de los primeros “cortocircuitos” organizativos ilustra las expectativas, en ocasiones dispares, del Gobierno y de la curia local: bajo el argumento de la seguridad, desde el Poder Ejecutivo se pretendía privilegiar actos más controlados, en espacios cerrados o con aforos manejables y una logística que evitara concentraciones gigantescas. El Vaticano escuchó la preocupación sin confrontar pero sostuvo su propio criterio: un Papa que viaja por primera vez a una nación que encima vio nacer a su antecesor Jorge Bergoglio tiene que encontrarse con la gente. El esquema terminó con tres grandes misas populares en el horizonte -en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján-, además de una vigilia juvenil que se evaluó realizar en el estadio de River Plate pero que quedó confirmada a cielo abierto en el barrio porteño de Palermo. El verdadero poder para definir el recorrido, las actividades y el tono general está en la Secretaría de Estado de la Santa Sede, cuya capacidad de decisión sobre la estructura local de la visita es, describen desde Italia, “abismal”. Los organizadores argentinos proponen; Roma acepta, modifica o directamente descarta.
La Libertad Avanza puede ordenar aeropuertos, decidir recorridos vehiculares, cerrar avenidas, preparar vallados, desplegar policías y poner ambulancias. No puede pedirle al Papa que hable de determinados asuntos ni que evite otros.
Hay antecedentes que alimentan la inquietud libertaria. León XIV ya mantuvo tensiones discursivas con la administración Trump por cuestiones como las guerras y la inmigración; incluso el Vaticano salió a rechazar la lectura de que sus mensajes fueran intervenciones partidarias y reivindicó que el pontífice estaba expresando el Evangelio. Durante su paso por España fue todavía más concreto: habló sobre desigualdad, dignidad del trabajo, política social, xenofobia, cultura del descarte y cuestionó la descalificación permanente del adversario.
En ese marco cobra especial importancia un concepto que empezó a circular entre políticos, empresarios y dirigentes sociales: el decimosexto punto de Magnifica Humanitas, la primera encíclica escrita por León, llama a poner al ser humano en el centro de las decisiones y ubica entre “las piedras desechadas” a pobres, enfermos, migrantes y niños. Son apenas unas líneas dentro de un documento mucho más extenso sobre los desafíos humanos de la inteligencia artificial, pero en la Argentina de Milei alcanzaron para convertirse en material de lectura del Círculo Rojo. Suspicaces, abstenerse.
El detrás de escena de semejante despliegue papal también terminó atravesado por la interna más conocida de La Libertad Avanza: la de Karina Milei y Santiago Caputo. “El Jefe” decidió ponerse al frente del operativo y ubicó en el centro de la organización a Mara Gorini, una colaboradora de su máxima confianza que, aunque no tiene una designación formal en el Boletín Oficial sino apenas un contrato de locación, funciona como su voz y sus ojos en todas las reuniones de relevancia.

En el Ejecutivo aseguran hacia afuera que todos empujan hacia el mismo lado. En el más estricto off, en cambio, reconocen que la llegada de la hermana presidencial ordenó una coordinación que venía mucho más trabada. “Desde que se metió Karina todo se aceitó. Hasta último momento se notó la tensión porque Cancillería no habilitaba detalles técnicos y trababa la fluidez necesaria”, describen en la Iglesia. La frase tiene traducción política: el Ministerio de Relaciones Exteriores está comandado por Pablo Quirno, uno de los ministros que en el ecosistema libertario mantiene un vínculo político directo con “El Mago del Kremlin”. Ninguno de los sectores, al menos en un inicio, quería cederle protagonismo al otro. Después, todo empezó a aceitarse. En el episcopado destacan especialmente el desempeño de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y del secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández. “Son ecuménicos, no se meten en peleas sin sentido y nos ayudan a resolver muchos desafíos”, elogian.
Con la confirmación del viaje del Papa y sus primerísimos detalles empezaron también los encuentros organizativos interjurisdiccionales. De una de esas reuniones salió una postal que sorprendió hasta a sus protagonistas: Karina Milei y Carlos Bianco, ministro de Gobierno de Axel Kicillof y uno de los hombres más enfrentados dialécticamente con la administración nacional, sentados en la misma mesa junto a enviados de Jorge Macri y Martín Llaryora. “Si León nos deja esa imagen, ya ganamos”, celebraron desde la delegación técnica del Vaticano, encabezada por monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda, coordinador de Viajes Apostólicos.
El itinerario definitivo todavía necesita la aprobación final de la Santa Sede y deberá ser comunicado oficialmente durante septiembre junto con el lema y la identidad visual de la visita. Pero el borrador sobre el que trabajan las autoridades, como adelantó Infobae, ya permite reconstruir casi minuto a minuto lo que puede pasar entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre.
La primera jornada estará dominada por la institucionalidad. Después del aterrizaje, León XIV irá a la Plaza San Martín para colocar una ofrenda floral ante el monumento al Libertador. De allí se trasladará a la Casa Rosada para encontrarse con Javier Milei, en un mano a mano que será la demostración empírica de que el vínculo con la Iglesia cambió radicalmente desde los tiempos en que el entonces candidato libertario insultaba a Francisco. Luego, llegará uno de los eventos con mayor concentración de rosca: el del Palacio Libertad; la Nunciatura y el Gobierno preparan ahí un mitin con autoridades federales, el cuerpo diplomático, gobernadores, legisladores, jueces, empresarios y sindicalistas que intentarán acercarse al metro cuadrado donde esté el sucesor de Pedro.
En ese listado se esconde un inconveniente institucional que genera perplejidad en Roma. “El Gobierno va a tener un quilombo con la invitación a Victoria Villarruel: afuera no les entra en la cabeza que estén peleados”, advierten. Para una estructura milenaria, vertical y especialmente respetuosa de las jerarquías formales, resulta difícil asimilar que el Presidente y su vice lleven meses sin vínculo político y que cada actividad en la que ambos coincidan obligue a estudiar posibles ubicaciones y hasta distancias físicas.
Si el domingo será el día de las instituciones, el lunes tendrá mucha más carga social. León XIV empezará temprano en el Pequeño Cottolengo Don Orione del municipio bonaerense de Almirante Brown, una institución de bien público que atiende de manera integral a alrededor de 400 personas con discapacidad. Los enviados del Vaticano ya caminaron sus cincuenta hectáreas y observaron los hogares, la escuela especial, el centro médico y los espacios en los que el Papa podría tomar contacto con residentes y trabajadores.

No hace falta escribir un discurso opositor para comprender la potencia de esa instantánea, teniendo en cuenta que la discapacidad se convirtió en uno de los asuntos conflictivos más intensos del gobierno de Milei: el escándalo ANDIS, reclamos de prestadores, auditorías sobre pensiones, marchas, cruces judiciales y la disputa interminable por la emergencia sancionada en el Congreso y vetada por el Ejecutivo.
De Claypole, la comitiva volverá a la Ciudad para la primera gran misa porteña en el Monumento a los Españoles, con recorrido en papamóvil incluido. Durante la tarde de esa jornada está previsto un “encuentro con el mundo del trabajo” en la Universidad Católica Argentina; allí, muchos de los que no conseguirán una audiencia privada tendrán su mejor oportunidad para ver al líder cristiano de cerca. La CGT está decidida a aprovecharla: Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA y secretario de Relaciones Internacionales de la central obrera, y Cristian Jerónimo, cotitular cegetista y dirigente del gremio del vidrio, están en estas horas en Roma junto a representantes empresarios y de movimientos sociales para participar del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti y pretenden pedirle en persona una audiencia cuando viaje a Buenos Aires.
La Santa Sede incluso analizó una invitación de la UTEP y de organizaciones de cartoneros para participar de una suerte de asamblea popular. La idea quedó prácticamente descartada porque podía ser leída como una fotografía demasiado sectorial y politizada. León XIV, juran, no quiere profundizar la grieta argentina.
“Hay 99% de chances de que no haya reuniones individuales con dirigentes”, revela una fuente eclesial que conoce los pormenores de la agenda final. Esa misma persona adelanta un punto delicado: sí puede haber una reunión “con víctimas de abuso”. Ya lo hizo durante otros destinos.
Y si de asuntos ríspidos se trata, ¿puede haber una referencia directa de León a la actualidad económica argentina? El misterio alrededor de sus palabras es total, pero el Papa fue informado de los reclamos que viene respaldando la Iglesia. Un ejemplo: Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, reclamó no observar la morosidad de las familias con superficialidad y pidió buscar respuestas para los hogares que quedaron atrapados en deudas cada vez más difíciles de cancelar. El comentario, como era de esperar, irritó a dirigentes libertarios que rechazan una intervención del Estado para resolver créditos privados. Es el mismo tipo de urticaria que despertaron las homilías virales del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante celebraciones patrias como la del 25 de mayo o el 9 de julio.
A Colombo el vínculo con Milei también le deja un gusto amargo. A pesar de conducir el Episcopado desde noviembre de 2024 y de ser uno de los interlocutores fundamentales de toda la organización papal, todavía no consiguió que el mandatario lo reciba personalmente. “El Presidente es un tipo que no se reúne con mucha gente. Lo entendemos. Pero incomoda. No cuesta nada tomarse un café”, cuestionan.
El martes 10 de noviembre el avión papal volará a Córdoba. En la provincia serrana lo espera Martín Llaryora, que aprovechó desde el primer momento la oportunidad para involucrarse en la organización. Lo mismo hizo el cardenal Ángel Rossi, un arzobispo que mantiene en alerta a las antenas violetas ya que en el pasado dijo que favorecer a sectores opulentos mientras se restringe la asistencia a discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerables representa un “sadismo de Estado”.
La jornada cordobesa incluirá una misa multitudinaria y un encuentro con religiosos, sacerdotes y seminaristas. En la Casa Rosada descuentan que habrá fotos de cordialidad institucional y ruegan para que nadie intente transformarlas en material de campaña.
El miércoles será el cierre y quizás la jornada de mayor contenido simbólico. El primer destino previsto es una cárcel de CABA. No sorprende: León viene hablando de las personas privadas de su libertad como seres humanos que no pueden quedar reducidos al delito que cometieron. Después será el turno de Luján, la escala final y probablemente la concentración más grande del viaje. Axel Kicillof adelantó un largo vuelo a China para no perderse el evento. Su gobierno viene trabajando con Colombo y con el arzobispo Jorge Scheinig tanto para la visita al Cottolengo como para la misa en la Basílica y puso parte de la estructura bonaerense a disposición. No tiene prevista una audiencia privada, pero nadie duda de que conseguirá una de las fotografías políticamente más codiciadas del viaje.
Para cuando se llegue a esa instancia del periplo papal estará en su punto máximo también el gran desafío logístico para las autoridades nacionales: conseguir que todo funcione. El Ministerio de Seguridad ya constituyó comandos unificados especiales para coordinar el despliegue interfuerzas en las jurisdicciones involucradas. La SIDE también se metió de lleno en modo León: su titular, Cristian Auguadra, le confirmó a la Bicameral de Inteligencia del Congreso un incremento de los gastos reservados que la oposición calculó en unos $12.000 millones durante el año.
No existen, de acuerdo con lo expuesto por el propio organismo, amenazas terroristas específicas detectadas en la Argentina vinculadas con el viaje. Pero la combinación de un líder mundial, una comitiva internacional, millones de personas en las calles y múltiples escenarios abiertos exige un dispositivo que ya trabaja sobre hipótesis de máxima complejidad. “La seguridad es como la del G20”, grafica uno de los responsables del operativo. En Casa Rosada estiman que cada día de actividad de León XIV puede demandar entre siete y diez millones de dólares sin contar los costos ordinarios que insumirán las fuerzas federales; habrá traslados, estructuras, atención sanitaria, pantallas, sonido, baños, corredores de evacuación, puestos de hidratación y una infraestructura capaz de absorber multitudes en lugares diferentes con pocas horas de diferencia.
La Iglesia, por su parte, aporta una pequeña fuerza propia: en este final de la semana ya había más de 7200 personas anotadas para trabajar ad honorem como voluntarios durante la visita y la inscripción sigue abierta.
Es por esa acumulación de desafíos que una posibilidad que nació casi como comentario informal empezó a escalar en las conversaciones oficiales: que el Gobierno termine decretando un asueto administrativo o incluso un feriado durante una o varias de las jornadas papales. “Algo van a tener que hacer, si no es imposible”, dicen sin rodeos en la Iglesia. Después de cuatro décadas de espera, Javier Milei quizás no tenga demasiadas alternativas.
Hasta entonces, Karina Milei, Gorini, Quirno, Monteoliva, Fernández, los gobiernos de Macri, Kicillof y Llaryora, la Conferencia Episcopal y la todopoderosa Secretaría de Estado del Vaticano seguirán reuniéndose para intentar que nada quede librado al azar. Todos esos actores son conscientes de que hay una sola variable que el poder político de turno no podrá poner en ninguna planilla: lo que León XIV decida decir cuando tenga el micrófono encendido frente a millones de personas.
“Tenemos toda la fe del mundo en que va a estar todo bien”, había dicho el funcionario libertario que más se involucró con el viaje apostólico del sumo pontífice. La fe, esta vez, va a tener que alcanzar.
Religion,Europe,Religion / Belief
POLITICA
Malvinas: cayeron las acciones de las petroleras que operan en Sea Lion, pese al repunte de los precios internacionales

Este miércoles el Consorcio Británico Rockhooper, uno de los dos inversores del proyecto Sea Lion en el mar argentino a 220 km de las Islas Malvinas, junto a la empresa israelí Navitas Petroleum, señaló que las sanciones que la Argentina impuso a las compañías que exploten petróleo en las islas Malvinas son “ilegítimas” y que seguirán avanzando con el proyecto Sea Lion. En su informe semestral, la empresa indicó que “no se espera que los acontecimientos recientes tengan un efecto material sobre las actividades de desarrollo”.
La misma Rockhooper anunció hace una semana su intención de recaudar 200 millones de dólares para capitalizar el proyecto, de los cuales, dijo, ya había reunido más de 20 millones en 48 horas. También, el gobierno isleño anunció la semana pasada que prorrogó los contratos petroleros por cinco años con una ampliación de dos. Además, se confirmó la recuperación de una ruta naviera a partir de noviembre que une Punta Arenas (Chile) con Puerto argentino, que abastecerá de logística necesaria en un momento clave de expansión económica para el archipiélago. Todas fueron señales a los mercados para demostrar que la explotación petrolera offshore en los mares australes continuará.
Sin embargo, un reciente informe elaborado por la Consultora Neodelfos indicó que las dos compañías vinculadas al desarrollo petrolero autorizado por el gobierno de las Islas Malvinas en Sea Lion, tuvieron un “septiembre negro” con fuertes retrocesos bursátiles: Rockhopper Exploration perdió cerca del 18% y Navitas Petroleum alrededor del 11,5% durante el mes. Una baja que comenzó el 3 de septiembre pasado, coincidentemente con el discurso que dio el presidente Javier Milei por cadena nacional.
El 2 de septiembre cada acción de Rockhooper, dueña del 35% del paquete accionario del negocio, cotizó 80 peniques (p), pero bajó a 63 p el 8 de septiembre, tuvo un alza el 15 del mismo mes donde llegó a 75p, pero termina el mes con un valor de 64p, lo que significa una caída de su cotización bursátil en la Bolsa de Londres del 17,9%.
En el caso Navitas Petroleum, (accionista mayoritaria con el 65%) es similar, arrancó el mes cotizando 13.350 ILS, pero bajando a 11.820 ILS al final del mismo mes, en la Bolsa de Tel Aviv. No tuvo vaivenes, su caída fue inferior a la de Rockhooper pero no dejó de ser significativa, acumulando una pérdida aproximada del 11,5%. Según informó la Consultora Neodelfos.
Todo esto se dio en un contexto muy favorable en septiembre para el negocio petrolero, ya que las empresas del rubro tuvieron un desempeño auspicioso, posicionándose como el sector más fuerte y resistente ante la volatilidad de los mercados globales. El principal motor de este rendimiento fue el alza del precio internacional del crudo, con el barril de Brent superando la barrera de los US$100 (llegando a cotizar a más de US$105-US$113 a lo largo del mes) debido al recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente.
En Latinoamérica también fue un mes beneficioso para las petroleras, Petrobras (Brasil) fue una de las grandes ganadoras del mes. Sus acciones preferentes en São Paulo (PETR4) registraron un avance, pasando de 46.87 BRL a 49.96 BRL durante septiembre, lo que representa una suba aproximada del 6.59% en el mes. YPF tuvo una leve caída en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, del 1,70% el mismo mes.
Hasta ahora, la Argentina anunció sanciones y encabeza una escalada diplomática muy fuerte con el fin de frenar la explotación de recursos naturales en el Mar Argentino y en las Islas Malvinas. Una jueza Federal de Tierra del Fuego también ordenó suspender la explotación de petróleo en Sea Lion, pero son todas medidas que, por ahora, son difíciles de ejecutar, debido a la capacidad de alcance territorial que tiene el país sobre las Islas Malvinas. Las empresas que operan allí dicen hacerlo con permiso isleño al que le reconocen la jurisdicción, algo que, por ser territorio en litigio, para la Argentina no lo es.
La situación es compleja, pero la inestabilidad política que genera el debate puesto en la agenda genera una nueva dimensión dada en la posible falta de confianza de los inversores que no quieren correr el riesgo de participar del proyecto que puede pasar a depender de un conflicto diplomático entre Argentina y el Reino Unido. Al menos por ahora hasta que el panorama se aclare o bien, algo poco probable en lo inmediato, termine de definirse.
Daniel Santa Cruz,Conforme a
POLITICA
Jairo Guzmán, el diputado libertario que se enfrentó a Grabois: “Si no estuviera haciendo un acting, habría que hacerle un control psicológico”

El diputado nacional Jairo Guzmán, de La Libertad Avanza (LLA), habló en Infobae a las Nueve después del cruce con Juan Grabois durante el debate legislativo por Malvinas.
El legislador santacruceño pidió disculpas por la repercusión del episodio y sostuvo que el debate parlamentario debía concentrarse en la iniciativa tratada. “Creo que lo que se estaba discutiendo ayer era muchísimo más importante que tener que hablar de esto el día de hoy”, dijo.
Guzmán, que vive en Río Gallegos, vinculó el proyecto con su provincia y expresó: “El tema Malvinas afecta al más íntimo de los santacruceños”. La discusión se desarrolló en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, donde Myriam Bregman exponía sus críticas a la propuesta oficialista.
Durante su paso por el estudio de Infobae en Vivo, donde dialogó con Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, el diputado explicó que se vio involucrado en una situación que “no está buena” y afirmó que el hecho “no deja algo bueno tampoco en la sociedad”.
La reacción de Juan Grabois
Al reconstruir el momento en que Grabois se acercó a su banca, Guzmán atribuyó una intención de exposición pública al diputado de Unión por la Patria. “Quiere aprovecharlo mediáticamente para posicionarse o busca prensa”, aseguró.
El legislador de LLA descartó que Grabois hubiera intentado concretar una agresión. “Yo mido un metro ochenta y seis. O sea, no me viene a pegar”, planteó, antes de sostener: “Hace todo un acting”.
Guzmán agregó que, si el episodio no hubiera sido una actuación, requeriría otra evaluación. “Evidentemente, si realmente no está haciendo un acting, habría que hacerle algún tipo de control psicológico, psiquiátrico al diputado”, manifestó.
Consultado sobre sus intervenciones mientras Bregman hablaba, reconoció que realizó comentarios desde su banca, aunque rechazó que eso habilitara una escalada. “Uno hace algún comentario, el otro diputado te puede responder. A mí me pasa habitualmente, pero no se justifica ante nada un grado de escalada de violencia”, afirmó.
El diputado planteó que la discusión debía centrarse en la soberanía y los recursos nacionales. “Si querés llevar una discusión de soberanía, de cuidado de nuestros recursos, a que si los militares son buenos o son malos, creo que uno puede también tener la posibilidad de hacer algún comentario”, sostuvo.
En ese marco, cuestionó las posiciones que atribuye a sectores de la oposición. “Ellos hablan mucho de violación a la soberanía argentina y hablan tanto de soberanía y defienden la violación a la soberanía del Estado de Israel”, expresó.
La decisión de no responder
Guzmán señaló que en la Cámara de Diputados ya atravesó otros intercambios tensos. “Habitualmente a mí me ha tocado vivir situaciones donde diputados se me han acercado a querer invitarme a las piñas”, denunció.
Sobre uno de esos episodios, ocurrido cuando recién había asumido, evitó identificar al legislador involucrado. “Me parece que no está bien decirlo. Creo que hay que preservar eso”, respondió ante la insistencia del panel.
El santacruceño describió aquel antecedente como una reacción surgida fuera del recinto. “En un momento este diputado pasa al lado mío, yo estaba con otro diputado en un pasillo y él se da vuelta y directamente dice: ‘¿Qué me dijeron?’. Y automáticamente quería irse a las trompadas”, contó.
Frente a las preguntas sobre el enfrentamiento con Grabois, Guzmán remarcó que no se levantó de su lugar. “Yo no hice absolutamente nada. Si yo hacía algo, podía haber terminado en una situación de violencia de otra manera”, afirmó.
El legislador explicó el criterio que adoptó ante la situación. “Decidí quedarme quieto porque creo que también le debemos eso a la sociedad”, dijo.
Guzmán sostuvo que la discusión política puede tener distintos niveles de intensidad, pero fijó un límite. “La discusión puede tener sus diferentes decibeles, pero nunca llegar a este nivel”, expresó.
También recordó un episodio anterior que, según dijo, había observado antes de asumir su banca. “Yo me acuerdo de haber visto una vez a una diputada meterle una piña a un diputado desde atrás”, señaló.
La violencia política y las redes sociales
El diputado vinculó la confrontación parlamentaria con las formas de comunicación que se expandieron en las plataformas digitales. “Las redes sociales trajeron eso: la gente se expresa de una manera mucho más abierta ahora y eso no implica que haya también un desenlace literalmente violento”, sostuvo.
Al ser consultado por los mensajes del presidente Javier Milei contra dirigentes, periodistas y otros actores públicos, Guzmán diferenció las conductas. “El presidente tiene su forma, yo tengo las mías”, respondió.
Guzmán reconoció que, antes de ingresar a la política, tenía una actitud más confrontativa. “Antes quizás sí, cuando no estaba metido en política. Yo estoy involucrado en política hace dos años y medio”, dijo.
El diputado explicó que ese cambio surgió de su experiencia dentro del Congreso. “Desde que entré a la política decidí bajar un cambio porque sé que no le hace bien a la política, a la discusión política”, afirmó.
Sobre el estilo del Presidente, el legislador sostuvo que en ocasiones comprende sus reacciones. “Muchas veces lo justifico porque hay que tener un grado de tolerancia muy grande a las situaciones que uno pasa”, declaró.
Cuando le marcaron que esa defensa podía asemejarse a una justificación de Grabois, Guzmán volvió sobre la secuencia que protagonizó. “Estaba hablando una diputada, él no estaba hablando, se para y se viene a querer pegarme una trompada en la cara. No hay ningún tipo de justificación”, expresó.
Guzmán también rechazó que se instale sin pruebas la idea de que existen consumos de drogas dentro del Congreso. “A mí no me tocó jamás ver algo parecido”, afirmó.
El diputado cuestionó que se aborde ese asunto “con una liviandad tan grande” y advirtió: “Si bien hay cosas que funcionan mal y que hay que arreglarlas, tampoco hay que boicotear los poderes de la democracia”.

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El giro del vínculo del Reino Unido con la gestión de Milei: de evaluar un acuerdo de libre comercio a ser “socio no confiable”

En diciembre pasado, luego de una reunión con sus pares del Mercosur y en la previa del encuentro de presidentes en Foz de Iguazú, el canciller Pablo Quirno contó ante las estrategias oficiales para “abrir mercados”, entre ellos, el Reino Unido. Solo diez meses después, en medio de la tensión bilateral y con la soberanía de las islas Malvinas en el centro del debate, el gobierno británico –que reconoció meses atrás negociaciones para un tratado de libre comercio con el Mercosur o incluso un acuerdo bilateral- planteó ayer sus dudas sobre que la Argentina fuera un “socio confiable”.
De las relaciones comerciales cordiales a la confrontación, el vínculo pasa por estos días por uno de sus peores momentos desde que comenzó el gobierno libertario, con el resurgimiento del espíritu malvinero en el mundial de fútbol y las oscilaciones del gobierno de Donald Trump en torno a Malvinas como inevitables referencias y telón de fondo.
La decisión del Gobierno de llevar al arbitraje del tribunal internacional de la Convención sobre el Derecho del Mar su denuncia contra el conglomerado británico-israelí Sea Lion, que ya trabaja en la explotación de petróleo en las islas, enojó al gobierno británico, que ayer respondió en duros términos. El proyecto Sea Lion comenzó en 2010 y el financiamiento principal (un 65%) proviene de la empresa israelí Navitas Petroleum y de la británica Rockhopper Exploration.
A través de la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, el gobierno británico afirmó que la iniciativa argentina intenta “socavar la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo con autogobierno”, en referencia a los eventuales derechos de los habitantes de las islas.
“El pueblo de las islas Malvinas ha elegido libre y democráticamente su futuro, y tiene todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceros”, dijo Kumaran, y reconoció que respondió a la protesta argentina convocando a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Aguijoneó a la gestión libertaria al sostener que, con esas actitudes, pone en duda el estatus de “socio confiable” que Gran Bretaña le adjudicaba hasta hace pocos meses.
“La confiabilidad se mide por la fidelidad a los compromisos asumidos. La Argentina actúa en plena conformidad con un tratado en el que ambos Estados son partes y con el principio fundamental de solución pacífica de controversias”, le contestó Quirno hoy a través de un comunicado. Un texto en el que reiteró la “permanente disposición” del gobierno a “reanudar las negociaciones bilaterales sobre la cuestión de las islas Malvinas, tal como lo han instado reiteradamente las Naciones Unidas” y criticó la “manipulación del principio de libre determinación de los pueblos que el Reino Unido pretende imponerle y que las Naciones Unidas no han aplicado a los actuales habitantes de las islas”.
Hasta mitad de año, y de la mano del restablecimiento de la sintonía política —complicada durante el gobierno kirchnerista—, el vínculo bilateral comercial había crecido de modo sostenido. Como ejemplo, entre noviembre de 2024 y noviembre pasado, las exportaciones de la Argentina a Gran Bretaña se incrementaron un 1,73%, mientras que las importaciones subieron un 7,37%, según el sitio especializado Oec.world. Se hablaba por entonces de un inminente viaje de Milei a Londres, mientras avanzaban las negociaciones para levantar el veto británico sobre las compras de armamento que hiciera la Argentina, y que contuvieran algún componente de origen inglés. Las negociaciones dieron como resultado la no objeción británica a la compra de 24 aviones caza F16 a Dinamarca para la Fuerza Aérea, con el aval adicional de Estados Unidos.
En julio, el clima cambió con la bandera “las Malvinas son argentinas”, enarbolada por jugadores del seleccionado nacional luego de vencer a Inglaterra en el mundial. En pleno fervor popular por la reivindicación de los derechos argentinos, y 44 años después de la guerra entre ambos países, el Gobierno pasó a hablar de Malvinas como “causa nacional” y endureció su postura en relación al proyecto Sea Lion, del cual se desconoce si fue motivo de conversación en el último encuentro mano a mano que Milei tuvo con su par israelí Benjamin Netanyahu. El propio Presidente, en cadena nacional, anunció a principios de septiembre el envío de un proyecto de ley “de defensa de la Soberanía Nacional” para sancionar a las empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas, la creación de una base naval integrada en Tierra del Fuego y la creación del Consejo de Seguridad Nacional.
La discusión sorprendió a Trump, quien, en medio del conflicto con Gran Bretaña por su postura en relación a la guerra de Estados Unidos con Irán, dejó abierta la posibilidad de “revisar” el histórico apoyo norteamericano al Reino Unido en el diferendo por Malvinas. Trump pareció volver sobre sus pasos la semana pasada, cuando en el contexto de la Asamblea General de Naciones Unidas se reunió con el flamante primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, sin menciones a un eventual cambio de posición.
Ayer, el embajador Javier Figueroa, Coordinador de Políticas Oceánicas y del Atlántico Sur de Cancillería, criticó en un seminario conjunto del gobierno porteño y la Cancilleria la explotación hideocarburifera de Reino Unido y la pesca ilegal y dijo que Argentina prepara “una política regional con países vecinos”, como Chile, Brasil y Uruguay, para frenar esa explotación de recursos.
El conflicto por Malvinas también complica el vínculo bilateral con Chile. En respuesta a declaraciones del gobierno argentino sobre la soberanía “compartida” del estrecho de Magallanes, el ministro de Defensa del vecino país, Fernando Barros Tocornal, reivindicó esta semana la soberanía británica “de hecho” sobre Malvinas, y defendió el comercio entre Chile, más específicamente desde Punta Arenas, y las islas. El gobierno argentino, por el momento, prefirió no escalar en el conflicto con el gobierno de Chile, presidido por el derechista José Antonio Kast.
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