POLITICA
El Gobierno tropieza y la oposición se despereza

Los pronósticos políticos suelen ser afectados por una cantidad de imponderables infinita, pero la mayoría de los gobernantes tiende a potenciar los indicios favorables y a proyectarlos. Por el contrario, las previsiones adversas siempre encuentran un atenuante, un culpable y una perspectiva de mejora. Hasta que es irreversible. Javier Milei no solo puede dar fe de eso, sino que lo hace público.
Como comprueba en estos días el Gobierno, la realidad es dinámica y mucho más imprevisible. Lo que proyectó apenas después del arrasador triunfo electoral de octubre, tras la estrepitosa derrota bonaerense de septiembre, terminó siendo una realidad mucho más complicada. No solo en el plano económico, donde el Presidente le habría anticipado a los propios algunos sobresaltos, pero sin advertírselos a la mayoría de los ciudadanos, a los que solo les vendía optimismo.
Los tropiezos del primer trimestre en el plano inflacionario y en el de la actividad económica generaron un impacto sensible en el humor social, lo que retroalimentó y potenció la sucesión de derrapes en el terreno político. Algo que no había previsto después del “paseo por el parque” que fueron las sesiones extraordinarias en el Congreso.
Pero el oficialismo no fue el único sorprendido por la sucesión de deslices. También lo fue una oposición que se veía desahuciada tras el proceso electoral y su correlato en la dinámica legislativa, que permitió, sin un exceso de concesiones por parte del Gobierno, la sanción de leyes nucleares de reforma en diversos planos. Milei lograba lo que para cualquier otro gobierno no peronista había sido un calvario o un cadalso.
El Gobierno no solo había impuesto el peso del notable apoyo electoral obtenido en casi todo el país, que apichonó a sus contradictores y acercó más a gobernadores con intereses concurrentes. También el mileísmo había mostrado un pragmatismo y una disposición a negociar que no había exhibido y no quería que se advirtiera en los dos primeros años de gestión. La ansiedad argentina empezaba a dar como un hecho inapelable la reelección de Milei y una nueva derrota opositora en 2027.
Demasiado pronto se demostró que en la vida real nada es lineal, como para que en menos de dos meses se instalaran demasiadas dudas, incluida la anterior certeza de que el presidente libertario pudiera acceder a un segundo mandato.
Ni tanto ni tan poco. Pero la era de la inmediatez y de la simultaneidad potencia señales y dispara tomas de decisiones ante el temor de que cada ventana de oportunidad pueda cerrarse demasiado pronto. Así, mientras el Gobierno tropieza (e insiste en tropezar), la oposición se despereza y empieza a moverse. Incluidos algunos aliados clave del oficialismo, como el macrismo.
También, incentiva la disputa interna del oficialismo, que lejos de disimularse, como hasta hace unos meses, se publicita a extremos. Consecuencias de una leve rotación de la brisa, ni siquiera del viento.
La inflación que no vuelve al sendero descendente desde hace 10 meses y alcanzó su cima en marzo, la destrucción de empleo formal, la degradación del poder adquisitivo y el cierre de empresas y comercios dieron volumen y pregnancia a la sucesión de hechos reñidos con la ética (por respeto al principio de inocencia), protagonizados y defendidos por lo más alto del poder libertario. Suficiente como para envalentonar hasta a los adversarios timoratos.
La imagen más elocuente fue el operativo resurrección de Pro, con dos actos públicos en menos de un mes, que incluyeron la reaparición de Mauricio Macri, por quien ya algunos de los suyos estaban por presentar un habeas corpus para dar con su paradero político, hasta que empezó a viajar un poco más por las provincias que por el exterior. El fundador se mueve en modo promotor antes que como protocandidato. La probabilidad de (volver a) perder nunca lo atrajo.
Pro ha empezado a explorar la posibilidad de recuperar el tono amarillo que se le había descolorido con su asimilación al violeta mileísta, en un recambio generacional de dirigentes. Una renovación que implica al mismo tiempo un notable adelgazamiento del peso específico de su representación, tras el virtual pase de su fundador al rol de dirigente emérito, la conversión libertaria de su última candidata a presidenta, Patricia Bullrich, el exitoso salto al mileísmo de Diego Santilli, y la colaboración explícita del todavía jefe de la bancada de diputados, Cristian Ritondo. La dieta violeta tuvo efectos devastadores.
En el flamante proceso exploratorio, que encabeza el secretario general de Pro y alter ego del expresidente, Fernando de Andreis, el macrismo intenta salir de la trampa que le genera el arraigo mileísta en su bastión porteño y en el territorio bonaerense.
Para eso, intenta rodear esos distritos clave con una construcción extramuros de algo así como una nueva coalición basada en cuatro de las cinco provincias en las que gobierna o en las que tiene gobernadores aliados (Chubut, Entre Ríos, San Luis y San Juan) más otras ocho donde gobiernan excambiamietas radicales y peronistas no kirchneristas, que le evite terminar definitivamente rendido a los libertarios.
Negociar desde una posición de fuerza si al Gobierno le va bien o presentarse como alternativa de centro si le va mal son los objetivos que busca. La línea que separa una de otra alternativa no facilita la tarea de recuperar la identidad de Pro a la que está abocada la nueva conducción partidaria, reconocen en las cercanías de De Andreis. Más cuando las caras más conocidas del macrismo cambiaron de bando, son colaboracionistas confesos del oficialismo libertario o se diluyeron ante el electorado.
Por otra parte, no todos, incluido algunos de sus más conspicuos representantes, adhieren a la doctrina resurreccionista de Pro, que los chistosos llaman Línea Lázaro. Solo para creyentes. La más manifiesta y hasta sobreactuada excepción es la del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, de quien algunos de sus correligionarios intentan relativizar tanto su macrismo político como sanguíneo.
“Jorge no tiene ninguna responsabilidad partidaria y ya se sabe que con Mauricio tiene muchas diferencias”, intentan instalar desde la sede partidaria de Balcarce 412. La diferenciación, como parte de la recuperación de la identidad macrista, es una tarea entendible pero demasiado compleja. Apellido y trayectoria política no se borran con agua.
La ya prácticamente descartada candidatura de Manuel Adorni para tratar de sucederlo y terminar con la hegemonía amarilla en la ciudad de Buenos Aires, después de 19 años, le devolvió bríos al primo y reforzó sueños personales, después de meses en los que el horizonte se le había ensombrecido.
Su declive había empezado con la mala imagen propia y de su gestión, siguió con la derrota de la lista de Pro hace ya casi un año en las elecciones frente al entonces vocero presidencial, se acentuó con la forzada alianza por sumisión con La Libertad Avanza (LLA) para los comicios nacionales de octubre, y se agravó con la reapertura por orden de la Corte Supera de Justicia de la Nación de una causa en su contra por lavado de activos, vinculada con la compra de un departamento en Miami.
Ahora, paradójicamente, otro aficionado a extrañas inversiones inmobiliarias, aunque de cabotaje, le devolvió al jefe de gobierno la ilusión de ir por su reelección el año próximo con la escudería amarilla y el motor violeta, a pesar de que es público y notorio que Javier y Karina Milei cultivan por él un manifiesto desprecio.
Jorge Macri sueña con un indulto por vacancia de candidato, reforzado por la apuesta a que la hoy senadora Patricia Bullrich tenga otros proyectos que no sean lidiar con baches, desagües, semáforos, escuelas y hospitales municipales y un electorado exigente. Ilusiones de un billarista confiado en las carambolas de la vida política.
Sin embargo, en una muestra más de la vitalidad que acaba de adquirir la dinámica política y del incentivo que encuentran los actores que hoy no integran el Gobierno, acaba de aparecerle un postulante a competir por el electorado que van del centro derecha a la derecha radical.
El exjefe de Gabinete de Milei Guillermo Francos lo hizo público anteayer después de haber encargado encuestas en las que dice haber quedado posicionado como el de mejor imagen entre los posibles postulantes violetas.
Su reingreso a la escena pública con estas intenciones no solo implica un nuevo reto para Jorge Macri y, eventualmente, para Patricia Bullrich en la capital o para Diego Santilli en la disputa por la gobernación bonaerense, ya que no descartó ninguno de los distritos.
También, es un desafío explícito a los hermanos Milei, a quienes Francos no les dio aviso ni le pidió el aval para su regreso, sino que aún tienen pendiente la charla que no se dio tras la obligada renuncia a la que se vio sometido. Y, para mayor demostración de su independencia e incomodidad de la fraternidad presidencial, se permitió deslizar críticas a Adorni por sus inexplicados y hasta ahora inexplicables gastos en viajes y el veloz incremento de su capital inmobiliario.
Este jueves, Karina Milei se encargó de reforzar la atadura al vapuleado jefe de ministros, a quien llevó a una visita a Vaca Muerta, de la que publicó dos fotos de ambos ataviados con los mamelucos de YPF que popularizó el Presidente en su cuenta en redes sociales (@mediceneljefe). El texto que acompaña las imágenes concluye con una frase que buscó no dejar margen a las interpretaciones: “Sigan operando, nosotros seguimos trabajando”.
Esa cerrada defensa en medio del impacto negativo que los escándalos de presuntos hechos de corrupción y, especialmente, el Adornigate, están teniendo para el Gobierno estimula a los opositores, que siguen afilando los utensilios. Más luego de la amenaza de una contraofensiva que anticipó el ultrakarinista presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y de la presencia que prometió Javier Milei en esa sesión prevista para el próximo miércoles 29.
Mientras se entrenan para acorralar a Adorni, los opositores más directos, que van desde el ala moderada de los excambiemitas y los peronistas federales a la más extrema del perokirchnerismo, también avanzan en conversaciones y bocetos de construcciones electorales.
En ese escenario se inscribe la salida del closet de la derrota de algunos viejos y fugaces cambiemitas o peronistas no kirchneristas (léase Emilio Monzó, Nicolás Massot y Miguel Pichetto, por citar a los más conocidos), que han intensificado las visitas a oficinas, despachos, reservados y livings de toda geografía, origen y color partidario y sectorial para tratar de empezar a armar alguna coalición opositora que desde poco menos que la nada llegue en pie como alternativa electoral para el año próximo. Empresarios, banqueros, exgobernadores y gobernadores están nominados.
En cambio, el coqueteo con el gobernador bonaerense kirchnerista, Axel Kicillof, para armar una gran PASO antimileísta parece haber perdido fuerza en las últimas semanas. Los cálculos de los ingenieros electorales sobre lo que suma y resta ese vínculo no habría arrojado los números positivos que originalmente soñaron los más entusiastas. De todas maneras, las comunicaciones siguen abiertas.
La reunión sí pareció ser provechosa en cambio para Kicillof. Es parte de una amplitud partidaria (no necesariamente de ideas), inédita en su biografía política, que ha empezado a subrayar en busca de consolidarse como el candidato de algo más que el declinante kirchnerismo duro, con el que cada vez se quieren menos. Pero como no se terminan de separar y de divorcio ni hablar, el plan expansionista tiene restricciones.
Esa proliferación de actividad en la superficie se acentúa con la fluidez de las reuniones y los contactos que se está gestando por debajo de los focos públicos hasta adquirir ritmo de vértigo.
Los armadores políticos, los asesores en marketing electoral, algunos encuestadores y varios operadores de prensa tuvieron que desentumecerse de golpe, a riesgo de desgarrarse. Los llamados que cruzan entre los dirigentes, así como los que reciben los periodistas que cubren la actividad política alcanzaron en las últimas tres semanas una frecuencia propia de un año electoral. El temor a perder la ocasión y la inercia baja las prevenciones, sin mostrar temores a comerse la curva.
Los motiva, tanto como los mantiene en alerta, que el oficialismo está cada vez más obligado a cumplir con sus elevadas y urgentes promesas. La cuenta regresiva para que se hagan realidad los mejores 18 meses que anunció con su habitual arrogancia Luis Caputo ya empezó a correr. Mientras tanto, el Gobierno tropieza y la oposición se despereza.
Claudio Jacquelin,Javier Milei,Mauricio Macri,Guillermo Francos,Conforme a,,»Quedará para después». El Gobierno demora la adhesión al tratado sobre patentes e incumple un compromiso con Estados Unidos,,La relación entre ambos. Adorni recibió dinero de Grandio antes de asumir,,Interna libertaria. Un diputado de Karina se prepara para reemplazar a un alfil de Caputo al frente del bloque bonaerense,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: las negociaciones con el Banco Mundial y el nuevo recurso por la reforma laboral,,Sostenido por los Milei. Adorni encabeza una nueva reunión de la mesa política, con eje en la reforma electoral,,Minuto a minuto. Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, en vivo: tensión en Medio Oriente hoy, viernes 17 de abril
POLITICA
El Gobierno refuerza el vínculo con los gobernadores y busca apoyos para avanzar con la reforma electoral

El Gobierno sostiene que buena parte de las inversiones que aun no llegaron al país están frenadas por el temor de un cambio de rumbo tras las elecciones del próximo año. Por eso, los negociadores políticos de la Casa Rosada que viajaron a la Argentina Week de París buscaron acercar posiciones con los gobernadores, a los que pidieron apurar los acuerdos de cara a 2027.
“Creemos que el presidente va a ser reelecto. No quiero que me crean a mí, estarán escuchando a los gobernadores y es mucho más importante lo que ellos tengan para decir. Estoy seguro de que estarán mucho más confiados una vez que los escuchen a todos ellos”, enfatizó el ministro de Economía, Luis Caputo, a los inversores reunidos en la sede de la OCDE.
Allí, el funcionario sintetizó lo que considera la principal preocupación de los capitales globales que miran a la Argentina con interés, una discusión que también tuvo la semana pasada durante su paso por Nueva York y en la noche del miércoles con los 13 mandatarios provinciales que forman parte de la delegación. “Puedo resumirlo en la pregunta de un inversor, que pidió solo tres cosas: garanticen la reelección, garanticen la reelección, garanticen la reelección. Sé que existe cierta preocupación frente a esto”, admitió Caputo.
En ese escenario, tanto Javier Milei como sus principales estrategas políticos buscaron reforzar —y mostrar— durante su estadía el buen vínculo con las provincias. Uno de los encargados de ello es el jefe de Gabinete, Diego Santilli, que en la tarde de la llegada a la Embajada argentina en París mantuvo un primer encuentro exploratorio.
“Pidió apurar los acuerdos, obviamente apuntando a los acuerdos electorales”, revelaron a TN cerca de uno de los gobernadores que participó del cocktail. El pedido está estrictamente ligado al avance de la reforma electoral en el Congreso y su punto más sensible: la eliminación de las PASO. Para Karina Milei, esto allanaría el camino a la reelección de su hermano, al evitar que la oposición pueda agruparse bajo el paraguas de una primaria.
Sin embargo, la respuesta de los mandatarios provinciales fue unánime. “¿Qué ofrecés? Eso es lo que le plantearon todos. Para apurar los acuerdos, ustedes tienen que ofrecer algo«, sintetizó la misma fuente. Por su parte, desde otro distrito agregaron que también hubo planteos de que si el Gobierno no cierra acuerdos políticos de “no agresión” con las provincias, “se va a trabar todo” en el Congreso.
Pese a la advertencia, entre los gobernadores destacaron la “voluntad de avanzar” y anticiparon que Santilli prometió trasladar sus solicitudes —a Karina Milei y al resto de la mesa política— para darles una respuesta a partir de la semana que viene.
Por su parte, en Balcarce 50 confirmaron que la reforma electoral fue uno de los principales temas a abordar. Si bien aclararon que se trató de una conversación más “en general”, ratificaron que hubo buena sintonía para que el tema avance en los próximos días. “Es un acercamiento”, dijo con optimismo un funcionario al tanto del encuentro.
Sin embargo, desde el Ejecutivo aclaran que “todavía falta” para que eso se traduzca en alianzas electorales. “Los acuerdos electorales no podés hablarlo en general con todos. Hay una negociación paraguas general y otras que son uno a uno”, explicaron. Aun así, cerca de Karina Milei recordaron que la titular de La Libertad Avanza había bajado la línea a sus principales legisladores y dirigentes provinciales de no confrontar con sus potenciales socios.
Hasta ahora, el Gobierno avanza con intenciones de repetir las alianzas que forjó en 2025 con Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco), a los que podrían sumarse Ignacio Torres (Chubut) y Marcelo Orrego (San Juan). El caso de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires continúa bajo evaluación, mientras que con otros gobernadores dialoguistas se analiza la posibilidad de presentar candidatos de menor calibre que no pongan en riesgo sus reelecciones.
Por su parte, Javier Milei recibió este jueves a los 13 mandatarios provinciales que lo acompañaron en la Argentina Week, primero a solas y luego otra vez junto a su par francés Emmanuel Macron. Según explicaron a este medio, al igual que lo hizo públicamente, el Presidente les reiteró su agradecimiento por el acompañamiento a sus reformas en el Congreso.
En ese primer encuentro que se extendió por 20 minutos, Milei les habló sobre el estado de la macroeconomía e hizo referencia a la necesidad de “continuar con el camino”. En ese sentido, también les enfatizó que “el 70% de los argentinos no quiere volver atrás” y reconoció que, si bien pueden haber diferencias de criterios entre ellos, “todos comparten un norte común, que la Argentina crezca”.
POLITICA
El Gobierno pone la lupa en Brasil: escenario parejo, el rol de Milei y los gestos ante un eventual balotaje

“Milei es genuino en sus deseos. Cree en el cambio y está convencido de que Brasil tiene que ser parte. Está más allá de cualquier especulación política”, expresó una fuente oficial a Infobae en la previa a las elecciones del país vecino. Este domingo, Luiz Inácio Lula da Silva se medirá con el senador derechista Flávio Bolsonaro por la presidencia de Brasil y el libertario tiene un claro favorito, aunque un triunfo del referente de la derecha podría complicar parte de su estrategia regional.
A las vísperas de la votación, en Casa Rosada aseguran que las últimas encuestas que recibieron sobre los candidatos brasileños reflejan un escenario de empate en torno a los 45 puntos y no tienen dudas de que habrá balotaje. “Todas las hipótesis lo dan favorable a Bolsonaro. La diferencia se achicó mucho. Hace meses estaba en 20 puntos”, celebraron desde el entorno del mandatario, que -según revelaron- pasó sus últimas horas analizando el panorama en Brasil.
Los últimos números dan una leve ventaja al líder del Partido de los Trabajadores (PT) sobre el hijo de Jair Bolsonaro, el exmandatario que trazó un vínculo afectivo con el libertario. La encuestadora Quaest reflejó que Lula da Silva, que va en búsqueda de la reelección, alcanza el 39% de la intención de voto, frente al 34% de su rival del Partido Liberal (PL).
“Ya llegar al balotaje es un triunfo para Flávio. Milei puso el cuerpo para que le vaya bien. Ya nadie habla de que Lula gana cómodo en primera vuelta”, expresaron desde Balcarce 50 a este medio.

La mención hace referencia a la permanente polarización entre Milei y su par brasileño, cuya relación atraviesa su peor momento, con un vínculo diplomático degradado a nivel de encargado de negocios, y el respaldo público que manifestó en más de una oportunidad a Flávio Bolsonaro.
En las últimas horas, da Silva calificó de “triste” lo que definió como “el complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina” tras ser consultado por el Escudo de las Américas, una alianza impulsada desde marzo por el mandatario estadounidense Donald Trump con líderes de derecha de la región para combatir el narcotráfico, de la que forma parte la Argentina.
Sin embargo, algunas voces del oficialismo señalan que un eventual triunfo del líder derechista complicaría los planes libertarios por posicionar a Milei como el referente de derecha en la región y el principal interlocutor con Trump. El cálculo surge del peso específico que mantiene Brasil en el continente: el país más grande de Sudamérica, que concentra más de un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe.
Asimismo, quienes advierten que un triunfo del legislador del Partido Liberal podría complejizar la intención de la administración libertaria de consolidar al Presidente como líder “natural” del proceso de derechización regional también reconocen una contradicción. Milei tiene deseos genuinos de que Bolsonaro tenga una buena performance en las urnas.
“Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flavio Bolsonaro. VLLC”, expresó el libertario a finales de junio, cuando recibió al senador en la quinta de Olivos. La “marea azul” hace referencia al avance conservador en el continente latinoamericano y el color es utilizado para remitir a la derecha, contrario a lo que ocurre en Estados Unidos.
Desde el entorno del libertario aseguran que, pese a seguir la situación de cerca, no se comunicó con Flávio Bolsonaro en las últimas horas, pero sostienen que lo hará una vez que estén los resultados del domingo. La prudente espera le permitirá al oficialismo “definir los próximos pasos”, aunque en Balcarce 50 no descartan una nueva muestra de apoyo ante una eventual segunda vuelta, prevista para el domingo 25 de octubre.
Si bien la agenda de Milei, que incluye un nuevo viaje a Estados Unidos a mediados del próximo mes, dificulta una nueva visita a Brasil, en su entorno no se animan a descartar esa posibilidad. El mandatario viajó al país vecino en julio, con motivo del lanzamiento formal de la candidatura del dirigente derechista, y se mostró crítico de Lula y del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.
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POLITICA
El Gobierno y la oposición miden fuerzas en Diputados por el DNU de la Ley de Tierras, las deudas de las familias y discapacidad

La Cámara de Diputados se prepara para una nueva pulseada entre el Gobierno y la oposición. Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, sectores de Provincias Unidas, la Coalición Cívica y fuerzas provinciales pidieron una sesión especial para el jueves 15 de octubre con el objetivo de tratar, entre otros puntos, la derogación del DNU 70/2023. Mientras tanto, La Libertad Avanza analiza convocar a otra sesión para el miércoles 21, con una agenda propia que incluya el endeudamiento familiar y la situación de las personas con discapacidad.
El pedido opositor tiene como uno de sus principales impulsores al radical crítico Pablo Juliano, integrante de Provincias Unidas. El legislador fundamentó la convocatoria en la necesidad de avanzar con medidas para las familias endeudadas, extender hasta diciembre de 2027 la Emergencia Nacional en Discapacidad y dejar sin efecto el decreto firmado por Javier Milei al comienzo de su gestión.
Juliano cuestionó especialmente las consecuencias del DNU sobre la Ley de Tierras, luego del fallo de la Corte Suprema que dejó vigente la derogación de ese régimen.
“Porque una sentencia de la Corte Suprema dejó abierta la posibilidad de que cualquier extranjero se compre ‘una provincia’, como predica el canciller Pablo Quirno. Para esto es necesario rechazar el DNU 70/23, un decreto a todas luces inconstitucional que reseteó la Argentina sin el aval del Congreso”, sostuvo.
El diputado recordó además que el Senado ya rechazó el decreto en 2024, aunque hasta ahora la oposición nunca consiguió reunir en Diputados los votos suficientes para tratarlo.
“En Diputados no pudimos nunca juntar quórum. Creemos que llegó el momento de tomar cartas en el asunto. Si en tres años el Gobierno no envió leyes que suplanten ese DNU, es porque no está interesado realmente en el cuerpo normativo”, planteó.
La oposición busca los votos para alcanzar el quórum y rechazar el DNU 70/23
La convocatoria para el 15 de octubre lleva las firmas de Germán Martínez, Miguel Pichetto, Martín Lousteau, Myriam Bregman, Jorge Fernández, Natalia de la Sota y Mónica Frade, entre otros diputados.
El desafío central será llegar a los 129 legisladores necesarios para abrir la sesión. De acuerdo con los cálculos preliminares de los convocantes, los bloques que respaldan el pedido reúnen alrededor de 121 diputados, por lo que todavía necesitan sumar adhesiones.
Una de las principales incógnitas pasa por Provincias Unidas. Aunque algunos de sus integrantes acompañan la convocatoria, no está garantizado que todo el interbloque se siente en sus bancas.
Entre las presencias que aparecen como más firmes están los cinco radicales críticos, Lourdes Arrieta, Esteban Paulón y Juan Brügge. El resto de los legisladores mantiene discusiones internas sobre qué postura adoptar.
La oposición también mira hacia Argentina Federal, que responde principalmente a los gobernadores de Misiones y Salta, y al MID. Esos votos podrían resultar decisivos, especialmente por el debate vinculado con la emergencia en discapacidad.
En paralelo, Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, defendió el rechazo del decreto y sostuvo que no tendría efectos retroactivos sobre las relaciones jurídicas ya consolidadas.
“El posible rechazo del DNU 70/2023 no implica efectos retroactivos ni afecta las relaciones jurídicas que se establecieron anteriormente. El Gobierno tiene la posibilidad de enviar un proyecto de ley para sostener las reformas”, afirmó.
Y agregó: “Argentina lleva demasiados años buscando atajos. Es hora de entender que los atajos institucionales no solo son peligrosos, son ineficaces”.

El Gobierno prepara su propia sesión y también necesita construir una mayoría
Mientras la oposición busca asegurar el quórum para el 15, La Libertad Avanza prepara una estrategia para evitar perder el control de la agenda parlamentaria.
El oficialismo espera el regreso de Javier Milei y de parte de su mesa política desde Francia para terminar de definir los movimientos. Entre los funcionarios que participan del viaje se encuentran Karina Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
La posibilidad que analiza el Gobierno es convocar a una sesión especial para el miércoles 21 de octubre, con dos cuestiones que también impulsa la oposición: el endeudamiento de las familias y la emergencia en discapacidad.
Ambos temas ya atravesaron distintos plenarios de comisión y cuentan con dictámenes. Sin embargo, en el oficialismo admiten que tener dictamen de mayoría no garantiza los votos necesarios en el recinto, debido a las diferencias que existen entre los bloques dialoguistas.
Para comenzar el poroteo, La Libertad Avanza parte de sus 95 diputados, a los que busca sumar los 12 del PRO que conduce Cristian Ritondo y seis radicales alineados con Pamela Verasay.
Ese esquema reuniría 113 legisladores. A partir de allí, la Casa Rosada apunta a conseguir adhesiones entre fuerzas provinciales como Producción y Trabajo de San Juan, representantes de Neuquén y Santa Cruz y otros bloques que suelen negociar voto por voto.
El escenario permanece abierto: varios de los diputados que el Gobierno necesita para su propia convocatoria son los mismos a los que la oposición intenta convencer para sesionar seis días antes.
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