POLITICA
El rey está desnudo

Como siempre, el recetario liberal enriquece a los poderosos a la par que multiplica en los humildes la pobreza, las deudas y las necesidades.
Las promesas de mejoría, de brotes verdes, de luz después al final del túnel, todas esas ficciones son falsedades generadas para ocultar la verdad: el proyecto de un país para pocos que implica la dolorosa devaluación del país de los muchos.
Escuché, azorado, el diálogo entre Carlos Pagni y Joaquín de la Torre, personaje que representa, sin duda, un claro ejemplo de la fe del converso, alguien que perteneció al campo popular y lentamente fue abandonando todas sus convicciones de ayer. Joaquín de la Torre se refería peyorativamente a un sacerdote, el encargado del CIAS (Centro de Investigación y Acción Social), Rodrigo Zarazaga, como ‘los Zarazaga de la vida’, cuando él no logró aportar a nuestra empobrecida sociedad ningún elemento válido ni digno de consideración. Se ocuparon durante unos minutos de reivindicar el país de las estancias, como si aquella Argentina hubiera encontrado su lugar en el mundo a partir de la concentración de las tierras, de los descendientes de alambradores, de la dependencia de Inglaterra y de la enorme pobreza que sembraron, sin asumir siquiera dos elementos clave de la historia: la Revolución Industrial y la democracia.
“La patria no se vende” no fue solo una consigna, sino la recuperación de una mínima dignidad que jamás deberíamos haber transgredido ni intentado desconocer. Considerar a los millones de endeudados como un problema entre privados —Caputo dixit—, cuando fue el Estado el que, para impedir el creciente precio del dólar, definió tasas de una rentabilidad sideral y llevó a tanta gente a una coyuntura de la cual le es difícil o casi imposible salir, una vez contraída su deuda. Un Estado genuino y responsable pondría límites tales como: “Ninguna entidad pública o privada tiene derecho a más que duplicar la deuda de cualquier persona que haya necesitado del dinero de la sociedad para resolver su situación individual”.
Las encuestas, aun las mejor pagas, repiten que el Gobierno no puede ganar en primera vuelta y mucho menos, en segunda. Frente a esa coyuntura, debemos esperar el momento en el cual los mercados, ese poder superior al voto de la sociedad, le impongan al régimen una limitación concreta, que será la del valor de la moneda. Aparecen ya candidaturas liberales a presidente, cual testimonio concreto de que los más lúcidos toman nota de que al señor Milei le va a ser imposible repetir su hazaña.
Claro que, así como Alberto Fernández dejó al campo nacional y popular en su mayor nivel de degradación histórica, Milei va a terminar dejando al supuesto liberalismo en una situación donde, para la derecha, va a ser difícil durante un largo tiempo volver, salvo que sus herederos sean de una ineficiencia tal que lo equiparen o igualen en sus errores, cosa que hasta el momento a todos nos resulta absolutamente imposible.
Si pensamos en la bestialidad del ajuste de Milei y sus secuaces, la disolución del coro de niños marca la perversión de un gobierno que no vino a ahorrar, sino simplemente a destruir. El dato de que se haya aportado a la provincia de Jujuy un número de valor económico mayor que a la de Buenos Aires en mejora de las rutas desnuda un modelo según el cual, empobreciendo a la provincia de Buenos Aires, se va a sembrar una miseria que le impedirá elegir a su heredero.
Joaquín de la Torre termina proponiendo una solución que es, sin duda, continuidad de aquella del napalm o del regalo de la provincia, la eliminación del cargo de gobernador, en una clara muestra de que este personaje, que alguna vez fue intendente, tiene plena conciencia de que por más que la mediocridad de la política esté instalada, no llega al nivel necesario como para imponer un candidato de su catadura. Estamos ante un discurso irracional, de una llamativa agresividad, que muestra a las claras cómo aquellos sectores oportunistas, seguidores del poder de turno, toman conciencia de que su éxito y su logro fueron pasajeros.
Hay periodistas y políticos a quienes, después del anunciado patético final del actual presidente, les va a costar demasiado ocultar, disimular o superar la exageración de su pequeñez, de su obsecuencia, de su oficialismo a cualquier costo, en síntesis, de la construcción de una supuesta ideología cuyo elemento central era simplemente el odio a los más débiles.
El padre Zarazaga es capaz de construir una investigación sobre la provincia de Buenos Aires basada en el conocimiento y la solidaridad que perturba y enoja a algunas miradas susceptibles de apoyar la destrucción, el aislamiento o la eliminación lisa y llana de la figura del gobernador. En rigor, este grado de liberalismo sin solidaridad no soporta proceso electoral alguno, porque en alguna medida, cuando hablan de riesgo “Kuka”, están soñando con que sean los mercados los que elijan los gobiernos frente a una ciudadanía silenciosa que los escuche y se humille ante ellos.
No me canso de reiterar que hay una opción que une, que nos permitió un triunfo por el 14%, y otra que divide y trabaja para el enemigo, aquella donde perdimos desde la provincia de Buenos Aires al resto del país y redujimos nuestras fuerzas a casi la mitad.
Néstor y Cristina no tuvieron piedad contra el Menem que los había derrotado ni mucho menos contra los Duhalde que los habían instalado. Quien quiera recuperar la conducción del movimiento nacional, aquel espacio que convoque a peronistas, radicales, socialistas y hasta a conservadores, debe actuar de la misma manera, eliminando todo atisbo de retorno a aquellas causas que generaron la decadente conducción que hoy tanto perjudica a nuestro país.
Insisto en que el peronismo es solo un recuerdo que dio votos y ahora ya no los aporta, pero tenemos la remembranza de aquella patria que acompañó a Canadá, México y Brasil en su grandeza, ocupando un lugar de paridad con esas naciones. Hoy es el liberalismo el que nos reduce a la triste comparsa de los países derrotados del continente, de aquellos que no pudieron superar el cruel destino de ser colonia o patio interno del poder de Estados Unidos.
Los endeudados, desocupados y empobrecidos se acercan a los dos tercios de la sociedad, lo cual convierte en una utopía el triunfo de cualquier fuerza de derecha, cualquier esquema conservador que intente rescatar del actual gobierno decisiones rentables para las minorías, pero que nada tienen que ver con el resto de la sociedad.
En la última parte del año, la visita del Santo Padre marcará duramente los límites de la injusticia. En el presente, la Iglesia recupera los valores del ser humano por encima de los de la riqueza y del egoísmo; una sociedad digna es aquella que tiene integrada a la mayoría de sus habitantes, como lo logró Europa, como lo están logrando algunos países hermanos y como estamos nosotros cada vez más lejos de hacerlo.
No es cuestión de hablar del peronismo, que sin duda fue una lúcida etapa de nuestro pasado, sino del patriotismo. Ese que fue convocado por Perón en el 73, cuestionado y vaciado por la violencia sin sentido de los grupos guerrilleros, y que hoy necesitamos recuperar como siempre. El patriotismo es lo permanente, puede tener sus variantes peronistas, radicales, socialistas o conservadoras, pero en rigor, la carnadura de la patria y su amor a ella nos permitirán tener una burguesía industrial para ser un buen país capitalista con un pueblo trabajador que acceda dignamente a sus puestos de trabajo.
Por eso, se equivocan aquellos que creen que hubo una consigna o un eslogan que expresaba ‘la patria no se vende’. Era un acto de fe, la manifestación del dogma de toda conciencia bien nacida; el resto es un mal pasajero.
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POLITICA
Giro forzado del discurso de Milei frente a la realidad de la economía

La realidad de la economía está remodelando en estas horas el discurso libertario. Y resulta especialmente significativo el giro expuesto por Javier Milei. El cambio más evidente hace a los tiempos prometidos -imaginados- para coronar un crecimiento sin antecedentes históricos y de impacto social amplio, palpable. El oficialismo proyectaba que esos resultados iban a marcar este año, con proyección al 2027, y allanarían naturalmente el camino electoral del oficialismo. Ahora, posterga los tiempos mejores para el 2028 y trata de atarlos al plan reeleccionista.
Es normal o al menos repetido: cuando los números de la economía son negativos o insuficientes para los planes electorales, la política tiene que cubrir ese frente y, más, jugar para sostener expectativas, confianza. El primer paso en esa dirección es el alineamiento de la interna, que en el caso libertario cruje en continuado y coloca el foco de manera creciente en los resultados económicos.
Eso mismo abre un interrogante sobre a quién le habló el Presidente cuando salió a enfatizar su respaldo a Luis Caputo. Lo planteó como una respuesta a supuestos movimientos en el mundo empresarial -los mercados, en primer lugar- contra el ministro. Pero según la lectura que se hace en medios políticos supera ese destinatario.
Milei dijo que “quieren limar” al jefe de Economía, justo cuando el funcionario busca cerrar las tratativas con el FMI. El eco histórico parece claro, pero las circunstancias no son ni de lejos las que alimentaron operaciones de ese tipo en otras etapas. Y tampoco asoma una oposición que se imagine en los umbrales de la Casa Rosada y pueda mover fichas en el tablero internacional.
El origen del ruido es otro. Y el problema es que, en rigor, las demandas domésticas sobre la política económica no desaparecen a pesar de la dureza presidencial para rechazar cualquier planteo de esa naturaleza. Milei fue más que enfático ante funcionarios y legisladores. Y ni siquiera toleraría señalamientos sobre la necesidad de mejorar “la velocidad” con que se traducirían los “logros” para el común de la gente, bajo el imaginario según el cual la “macro” no impacta aún en la “micro”.
La única voz en público que expuso esa inquietud doméstica fue la de Patricia Bullrich. Otros lo dejan trascender. Pero la cuestión con la jefa del bloque de senadores violetas fue potenciada por un gesto de Milei, al convocarla para mantener un encuentro mano a mano que, por supuesto, no podía tener carácter reservado. Eso colocó a Bullrich en un escalón superior del oficialismo, por el peso que se le estaría reconociendo -más a allá de las tensiones con Karina Milei– y por la preocupación de Olivos frente al impacto externo de este tipo de señalamientos en las filas libertarias.
Milei, en público, busca reducir el tema a un problema de operaciones -externas al circuito violeta- para desgastarlo. Y en ese terreno, se desborda discursivamente y alimenta o genera inquietudes por cuenta propia.
Acaba de hablar de un tema especialmente sensible para desechar cualquier posibilidad de tormentas en el año electoral. Negó cualquier posibilidad de una “corrida” con el dólar, algo que economistas serios, no alineados con el Gobierno, descartan. Visto así, puso de hecho sobre la mesa una cuestión que no aparece como amenaza. Dejó dudas, sí, sobre la carga de la “bazuca” de dólares que -dijo- el Gobierno tendría para enfrentar intentos “desestabilizadores”. Habló en un momento de US$ 75.000 millones. Antes, la cifra mencionada por el Gobierno era de US$ 50.000 millones y últimamente, escaló a US$ 125.000 millones en las declaraciones del Presidemte.
No es el único tramo discursivo que alimenta interrogantes sobre la “estrategia comunicacional” del Gobierno, en sentido amplio, es decir, también gestual. Al hacer su defensa cerrada de Caputo, Milei dijo que tiene una relación “simbiótica” con el ministro y calificó como una “pelotudez del tamaño de una casa” suponer que pueda ser reemplazado.
Como es habitual, sostuvo que las especulaciones de ese tipo son parte de operaciones para desgastarlo. Pero ocurre que aún en esa hipótesis, surge que un ingrediente notable fue aportado por el propio Presidente, cuando decidió convocar al economista Alberto Ades para que exponga ante el Gabinete. Caputo no asistió a ese encuentro.
En un punto, la simbiosis con el ministro se produce. El giro forzado del discurso expone una doble coincidencia: la exposición del tema no sólo aquí sino además fuera del país y el plazo más dilatado para las promesas de una mejora “histórica” de la economía.
Milei lo dijo de diferente modo en declaraciones a la prensa y en sus últimos viajes a Nueva York, París y Washington. Caputo aprovechó también un tramo del encuentro del FMI, en Tailandia. El Presidente afirmó que el 2028 será el “mejor año económico de la historia” argentina, si logra su continuidad en las próximas elecciones. “Si el Gobierno es reelecto, el 2028 va a ser el mejor año de nuestra historia”, redondeó el ministro.
El implícito de tales declaraciones es que el 2026 va a camino cerrar lejos de los pronósticos optimistas difundidos en el inicio del año. Quedan desdibujadas por completo previsiones incluidas en el actual Presupuesto: entre las más notables, la inflación anual de sólo el 10 por ciento y el crecimiento de 5 puntos porcentuales del PBI. Informes de consultoras privadas y, después, estimaciones del FMI y del Banco Mundial modificaron a la baja las predicciones en esos renglones. Y el INDEC agrega sus informes habituales.
Esta semana, el número más esperado fue el del IPC. El registro de la inflación de septiembre expuso una leve alza sobre agosto: 1,9% intermensual, es decir, dos décimas por encima del mes previo. Anota 33,4% interanual y 23,6% acumulado en nueve meses. El Gobierno dejó trascender cierto alivio porque la medición no superó otra vez los 2 puntos porcentuales, pero para algunos economistas parece difícil que se aleje sólidamente de esa marca.
Se suman algunos sobresaltos, como la trepada de precios mayoristas, que anotaron una suba del 3,2% en septiembre, atribuida sobre todo al incremento del petróleo y del gas. También se suceden números previsibles, como los de la producción industrial manufacturera, que marcó en agosto un repunte (1,9%) sobre el muy mal resultado de julio y expone una caída del 3,2% respecto del mismo mes del año pasado. La semana que viene, el foco estará puesto en el estimador de agosto sobre la evolución económica y en los informes sobre ventas en supermercados, mayoristas y shoppings.
Los números impactan sobre el discurso.
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POLITICA
Sturzenegger y Santilli arremetieron contra la gestión de Kicillof, con vistas a la carrera presidencial de 2027

LA PLATA.– El gobierno nacional cuestionó en tandem al gobernador Axel Kicillof. Mientras el ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, criticó la gestión provincial por el aumento del costo de la Verificación Técnica Vehicular (VTV), el jefe de Gabinete, Diego Santilli, apuntó contra el mandatario bonaerense como eventual candidato para suceder en 2027 a Javier Milei.
Sturzenegger centró sus críticas en las condiciones de la VTV, el control mecánico para revisar los automotores que está centralizado en la provincia de Buenos Aires, mientras que fue desregulado en el orden nacional.
“Liberamos la VTV para que la puedas hacerla en cualquier taller, concesionaria, o con el service, condiciones que la Ciudad de Buenos Aires ya está instrumentando. Pero la Provincia de Buenos Aires dijo que no. Acá el resultado. Nada, para recordar el año que viene cuando votes en la provincia”, dijo Sturzenegger en las redes sociales.
Se refirió, así, al aumento del 1,6% en la tarifa del trámite que consta de una revisión del estado general del vehículo. El alza rige desde el jueves último. La actualización fue establecida por el Ministerio de Transporte bonaerense, a través de la resolución 361-MTRAGP-2026, publicada en el Boletín Oficial provincial.
Para los vehículos particulares de hasta 2.500 kilos, la tarifa pasó de $ 97.057,65 a $ 114.105,99, con IVA incluido. La diferencia es de $ 17.048,34 por trámite. Ese valor constituye la tarifa básica del sistema y funciona como referencia para el resto de las categorías: motos, vehículos pesados, remolques y semirremolques.
Las nuevas tarifas se aplican en todas las plantas habilitadas en la provincia de Buenos Aires. La verificación es obligatoria para los vehículos registrados en este territorio y por tanto la ausencia del control vehicular, que incluye frenos, luces y neumáticos, es motivo de multas en las rutas bonaerenses.
El gobierno de Milei habilitó en junio un Registro Nacional de Talleres de Inspección Técnica de Vehículos, que habilita a talleres privados y concesionarias a realizar la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) para ampliar la libertad de acción de los usuarios.
Pero la adhesión depende de cada provincia. Buenos Aires se mantiene con el sistema previo de revisión, que es regulado y controlado por el Estado provincial, que a su vez concesiona las plantas vehiculares.
La VTV no fue la única crítica que recibió Kicillof en las últimas horas de parte del gobierno nacional. Santilli acentuó sus cuestionamientos al gobernador, en su condición de posible candidato a presidente de la Nación en 2027.
En tanto, Kicillof se mostró con los gobernadores de Córdoba, Martín Llaryora; Santiago del Estero, Elías Suárez, y Entre Ríos, Rogelio Frigerio, en la 2° Cumbre Federal de Logística, destinada a coordinar políticas para mejorar la infraestructura, la conectividad y la competitividad de las provincia, y llamó a construir un modelo alternativo al del presidente Milei.
La cita de los mandatarios provinciales tuvo lugar a instancias del Consejo Federal de Inversiones (CFI), en el Centro de Convenciones de la ciudad de Buenos Aires.
Santilli se anticipó a esa reunión y advirtió: “Los que tendrían que estar preocupados son los gobernadores”.
En ese marco, Kicillof afirmó: “La logística cumple un papel fundamental en el desarrollo nacional; por eso no puede pensarse exclusivamente desde el Estado, ni únicamente desde el sector privado. Requiere de la articulación virtuosa y comprometida de todos los actores”.
“En este contexto tan complejo a nivel internacional, en el que todos los países buscan adaptarse a un nuevo escenario, la Argentina no puede privarse de tener un plan de infraestructura y logística”, sostuvo el gobernador.
Además, expresó: “En nuestra provincia impulsamos un plan histórico de infraestructura para potenciar la conectividad en todo el territorio, pero es indispensable construir una perspectiva nacional que garantice una Argentina más integrada y verdaderamente federal”. “Si no planificamos nuestro propio desarrollo de manera soberana, democrática y participativa, terminaremos subordinados a intereses ajenos por haber sido parte de la planificación de otros”, concluyó.
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El Gobierno repudió los incidentes en la marcha universitaria: “Los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos”

El Gobierno condenó los incidentes entre manifestantes y la policía en la marcha universitaria que se lleva a cabo este jueves en las inmediaciones del Congreso. “Los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos”, señaló la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
“Buscan desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada. El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia”, remarcó la funcionaria.
“Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia”, expresó Monteoliva. “En Argentina, nadie está por encima de la ley”, finalizó la ministra.
Este jueves se registraron incidentes en la marcha universitaria. La policía utiliza el camión hidrante y gases para dispersar manifestantes.
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