POLITICA
El sindicato, el hotel, la obra social y las empresas dominadas por los Moyano

Desde un sindicato se desprende un emporio. Esta afirmación aplica al caso Moyano y su base de sustentación en el gremio de Camioneros. El liderazgo todavía lo conserva Hugo, pese a diferencias con su hijo Pablo. Las empresas satélites están bajo el paraguas de la pareja del histórico líder sindical, Liliana Zulet.
Alrededor de Camioneros gira un entramado de sociedades que administran fondos millonarios. Una primera órbita contiene a la obra social del sindicato, Oschoca, con sus gastos y contrataciones. Al mismo nivel de ella en cuanto a relación con el corazón del poder moyanista se mueve el hotel 15 de diciembre, ubicado en Mar del Plata, también del gremio.
Las filiales de poder no se agotan en ese triángulo entre el sindicato, la obra social y el hotel. También aparecen empresas que muestran que la mira del clan Moyano, además de camiones, se expande a otras ramas que complementan al núcleo. ¿Qué significa esto? A la administración de Oschoca la acompaña una empresa de prestaciones médicas, bajo el ala de influencia de Zulet.
La inclusión de sus hijos en las distintas “unidades” del emporio es un factor común entre Hugo Moyano y su pareja. En las otras empresas satélite, Juan Manuel Noriega Zulet aparece como presidente. Allí se destaca una constructora y una compañía textil.
Además, se suma una aseguradora de riesgos del trabajo (ART). Allí sobresale el nombre de Pablo Moyano, quien ya ha expresado sus diferencias con la pareja de su padre. En el pasado, el clan también supo administrar al club Independiente. Tras quedar afuera de la dirigencia del “Rojo”, el hijo del histórico líder sindical concentró sus esfuerzos en el equipo de Camioneros. De esta manera, siguió ligado al fútbol, un universo donde el mandamás es Claudio “Chiqui” Tapia, alguien que conoce a la familia sindical. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) estuvo casado con Paola Moyano (hija de Hugo).
Facundo Moyano es otra de las figuras importantes del clan familiar, sin embargo, decidió distanciarse de Camioneros pero no del poder gremial. Es el titular del Sindicato Único de Trabajadores del Peaje.
Representa el corazón del poder de Hugo Moyano. Desde allí se desprenden distintas filiales, que también conviven con las diferencias entre su hijo Pablo, y su pareja Liliana Zulet.
Las decisiones en la obra social del sindicato pasan por Zulet. Administra millones en contrataciones, supo atravesar épocas de abundancia, pese a que actualmente atraviesa una situación de ahogo financiero.
Depende del sindicato administrado por Hugo Moyano. Se encuentra en el foco de una causa por presunto fraude millonario. Esa investigación podría iniciar el inicio de una fractura dentro del gremio.
Es la primera de una serie de empresas bajo el paraguas de Zulet. La compañía se dedica a prestaciones médicas. Ella es su presidenta y debajo se encuentra su hijo, Juan Manuel Noriega Zulet.
Es una empresa constructora que forma parte de los negocios tutelados por Zulet. En este caso, su hijo es la cara visible de la compañía.
Se trata de un taller de ropa que no escapa a la lógica de la constructora y la prestadora de servicios médicos. Área de influencia de Zulet y su hijo como presidente.
Es una aseguradora de riesgos del trabajo. Pablo Moyano aparece como su vicepresidente.
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POLITICA
Norte de Salta: el brote de dengue que saturó los hospitales y que el Gobierno prefiere silenciar

En Orán, el hospital está saturado de pobladores que llegan con los síntomas de dengue o chikungunya y relatan que en los barrios o las comunidades aborígenes hay muchos casos
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ORÁN, Salta (de un enviado especial).– Venían tres en una moto. En el medio, un joven que gritaba de dolor. Ella, su madre, lo cargó en su espalda y entró a la única puerta abierta del Hospital San Vicente de Paul de Orán. La otra, la principal, ya está cerrada a eso de las 19 horas. Con su hijo colgado, casi no se podía tener en pie en la guardia donde una empleada tiraba agua y detergente como para remover el vómito del adolescente.
Eran las 19 y, dentro de la guardia, decenas de personas esperaban su turno. Nadie se sorprendió de aquella escena porque situaciones similares se repetían desde la mañana. La gran mayoría llega con un mal que produce fuertes dolores abdominales, náuseas, dolores articulares y fiebre atesta las guardias de los hospitales. Esos síntomas coinciden con el dengue o la chikungunya.
El dengue se murmura y se presiente en el norte de Salta. Ellos, los que esperan ser atendidos, suponen que ese estado que refieren se trata de alguna de las enfermedades que se contagia por la picadura de un mosquito. Los otros, los funcionarios, no quieren siquiera pronunciar la palabra. “Está lleno, por todos lados. En mi barrio, el Néstor Kirchner, hay cantidad de gente”, dice una joven, de unos 35 años, que trajo a su mamá con esos síntomas.
Lejos de los pacientes, los funcionarios son los grandes silenciadores del fenómeno. “Soy coordinador de enfermedades tropicales del municipio y desde nuestro lugar hacemos prevención y capacitación en la lucha contra el dengue. En cuanto a la situación epidemiológica corresponde que la información se las proporcione la jefa del Área de Epidemiología del Hospital San Vicente de Paul”, dijo Sebastián Lazarte, Coordinador de Enfermedades Tropical del municipio. Hay quienes dicen que no lo que no se publica no existe. Quizá un paso por los centros de salud podría servir de comprobación empírica.
Pero más allá de la negativa con , el funcionario había hablado en Radio Ciudad de esta localidad. “En el área operativa Orán la cantidad de casos positivos confirmados hasta ayer es de 149 de los cuales 85 corresponden a la ciudad de Orán y el resto a las localidades de Aguas Blancas e Isla de Cañas”, dijo el coordinador.
El intendente de la ciudad, Pablo González, médico, no contestó los mensajes que le envió este cronista.
En el hospital, las escasas estadísticas toman cuerpo. Un hombre que trabaja en la construcción también habla de esos síntomas. “Yo espero a mi concubina –dice con voz de susurro–. No sabemos qué tiene, pero llegó con un dolor de panza y fiebre”.
La sala de espera respira la posibilidad de que haya dengue. En un punto, pese a las horas, los dolores y la falta de diagnóstico, entienden que estos síntomas saturaron la demanda de médicos. “No dan abasto. Hay dos, y cada vez que entra alguna emergencia, uno de los médicos la atiende y queda solo uno para la guardia. No queda más que esperar porque no tenemos plata para ir a una privada”, dice un padre que llevó a su hija, de 36 años, con los mismos síntomas.
Una madre, que como todos no quiso dar su nombre, contó que llegó a media mañana a la guardia del hospital. “Mi hija vino con fiebre, dolores en todo el cuerpo y náuseas. A las 10 de la mañana no pudo más y vomitó en la guardia. Recién a la una vinieron a limpiar lo que quedó. Así estamos”, dijo. Eran las 20 y no tenía diagnóstico aún. “Seguro que es dengue. Nadie dice nada, pero está lleno”, agregó.
“Es más seguro estar fuera del hospital que adentro. Yo le juro que no se puede estar de mosquitos en las habitaciones y los pasillos. Yo entré a ver a mi hijo que está internado por otra cosa. Pero es impresionante la cantidad que hay”, dijo una señora, de unos 60 años, que salió sorprendida de la situación dentro del centro de salud.
“Alerta, dengue”
“¿Por qué está acá?”, le preguntó este cronista a un joven que dijo llamarse Carlos, de alrededor de 40 años. Estaba parado, recostado en la pared de la guardia, con una pierna recogida y apoyada. “Tengo dolor acá –dijo y se señaló la panza–. Hoy no tengo fiebre, ayer sí. Espero que sea otra cosa y no dengue. Pero hay mucho dengue.”
Un par de horas antes, había llegado a Hickman, un pequeño poblado que está a unos 70 kilómetros de Embarcación. Con 40 grados, en la localidad de unos pocos cientos de habitantes y que se ubica entre la ruta 81 y las vías del ferrocarril Belgrano, hay una sola calle asfaltada. Tres mujeres aborígenes, wichis, esperan afuera. Apenas quieren hablar, pero después de algunas preguntan admiten que todas tienen los mismos síntomas. “Dolor de panza y calor”, dice una de ellas. “Muchas estamos así”, dice la otra.
Dentro del hospital, una mujer, vestida de pollera amarilla y remera negra, estaba conectada a un suero. Esperaba el traslado a Salta para ser tratada por dengue. Casi como un capricho del destino, en la puerta de la pequeña habitación hay un cartel pegado: “Alerta, dengue”.
En ese pequeño poblado donde prima el marrón y el sol pleno, ya hubo varios casos. Además, algunas derivaciones a centros de salud con algo más de complejidad. Toso se ha agravado en las últimas semanas cuando las lluvias llegaron después de una gran sequía y dejó algunas lagunas. De hecho, ahí, en la entrada del pueblo que está rodeado de comunidades aborígenes, una laguna llena de juncos y agua estancada se ha convertido en un criadero de mosquitos. Con solo acercarse, se comprueba. “Todo está peor en Fortín Dragones. Acá nadie cuida y no se ha fumigado. Estamos solos”, dijo una pobladora.
Unos kilómetros más arriba por la ruta 81, de camino a Formosa, el silencio era el idioma del hospital. Nadie dijo nada sobre dengue, como si estuviese prohibido hablar. “En las comunidades aborígenes hay muchos casos. Lo que pasa es que no todos van al hospital”, deslizó una vecina que esperaba.
Pero más allá de los síntomas, en el Hospital de Orán hay muy poco diagnóstico entre quienes esperan. Unos pocos, que tienen sus familiares internados, sí pueden afirmar que efectivamente padecen esta enfermedad que se contagia cuando un tipo de mosquito pica a alguien infectado. Mientras están sentados, nadie está aislado.
A las 23.30, en la guardia del hospital, la gente espera. Que la atiendan o que le den un turno para el otro día. En el fondo de la sala de espera, una mujer joven está tirada sobre un cartón. Ojalá esté dormida. A las 19, cuando entró por primera vez a la guardia, estaba apenas unos metros más cerca de la puerta. Tirada, en ese mismo cartón.
En la puerta principal del hospital hay una carpa de la Cruz Roja. En la mañana de hoy estaba abierta. “Sí, muchas consultas”, dijo el doctor Quipildor, tal como se presentó.
En el hospital, la jefa de Infectología, Gabriela Méndez, reconoció el brote. “Estamos en un brote. Hay 139 casos en Orán y 81 positivos en Aguas Blancas. Pese a que trabajamos todo el año con la concientización, igual hay brote. Tenemos internados, 15, con tules y estamos por habilitar un sector más. Pero necesitamos alguna instalación como hospital de campaña con aire por si no alcanza. Porque tenemos otras patologías”.
Diego Cabot,LA NACION,Sociedad
POLITICA
El Gobierno fantasea con un nuevo Grupo de Lima y aspira a consolidar a Milei como líder de la derecha regional

“Estamos viendo un despertar en la región, donde la izquierda sigue replegándose”, planteó con marcado optimismo una fuente de Gobierno a Infobae para describir la sucesión de triunfos de expresiones de derecha en el continente. Bajo esa lógica, en Casa Rosada descuentan que el presidente Javier Milei se perfila como el principal referente del fenómeno regional y se esperanzan con la puesta en pie de un espacio que aglutine todas las expresiones en una especie de reedición del Grupo de Lima.
Este fin de semana, el mandatario partirá, escoltado por el canciller, Pablo Quirno, rumbo a San Pablo, Brasil, para hacer público su apoyo al candidato derechista, el senador Flavio Bolsonaro, que competirá por la presidencia del país vecino contra Luiz Inácio Lula da Silva, el próximo 4 de octubre. Con motivo de la visita, el próximo sábado se reunirá con el gobernador paulista, Tarcísio Gomes de Freitas, un militar retirado que se desempeñó como funcionario de Jair Bolsonaro.
Si bien el libertario tenía intenciones de saludar al exmandatario carioca, quien se encuentra bajo arresto domiciliario tras haber sido declarado culpable de haber participado en el intento de golpe de Estado para anular las elecciones de 2022, el magistrado del Tribunal Supremo de Brasil, Alexandre de Moraes, frustró la posibilidad. De esta forma, Milei deberá conformarse con estar presente en el Congreso del Partido Liberal, en el que se oficializará la candidatura del hijo mayor del ex jefe de Estado.
Tras su paso exprés por Brasil, el mandatario regresará al país para asistir a la apertura oficial de la Exposición Rural de Palermo, que debió postergarse para el domingo 26 luego de que Milei hablara con el titular de la entidad, Nicolás Pino.

En Balcarce 50 se entusiasman con la posibilidad de conformar una nueva instancia de abroquelación ideológica, encabezada por el libertario, uno de los principales referentes de la derecha regional, en un continente que durante años estuvo dominado por gobiernos populistas. Entre los antecedentes aparece el Grupo de Lima, una instancia multilateral creada en agosto de 2017 que nucleó a catorce países del continente y de la que participó el expresidente Mauricio Macri para seguir de cerca la situación de Venezuela, entonces liderada por Nicolás Maduro.
“El Presidente podría transformarse en el líder del proceso en América Latina, estilo Grupo de Lima. No solo se están eligiendo gobiernos alineados, todos mantienen vínculos estrechos con la Argentina”, definió ante Infobae una importante fuente con acceso al despacho presidencial.
La idea de la administración libertaria es “institucionalizar” la tendencia derechista que tiñó la región y que Milei denomina «la onda azul», tras los cambios de signo político durante las últimas elecciones regionales.
De hecho, en Casa Rosada consideran que la asunción de Keiko Fujimori en Perú, prevista para el próximo 28 de julio y segundo destino de la gira regional, podría convertirse en el puntapié inicial del movimiento. Por eso, no descartan plantear la idea ante los presentes e incluso hay quienes hablan de la posibilidad de inmortalizar ese entendimiento a través de una foto de familia.

Como tercera parada de un cargado itinerario regional, el mandatario también viajará a Colombia, el próximo 7 de agosto, para asistir a la ceremonia del recientemente electo Abelardo De la Espriella, quien se impuso con el 49,66% de los votos por sobre Iván Cepeda (48,70%), el candidato de Gustavo Petro.
Al día siguiente, el libertario se trasladará a Ecuador para protagonizar una nueva reunión bilateral con Daniel Noboa, con quien reveló que tiene acuerdos pendientes de firma. “Tengo un poco cargada la agenda”, contó Milei en declaraciones a Radio Now 97.9, al tiempo que la caracterizó como la de “un Presidente dispuesto a abrirse al mundo”.
En la administración libertaria celebran la “reconfiguración” del continente, distinta a la que encontró el mandatario cuando asumió, el 10 de diciembre de 2023, y aspiran a trasladar los debates a los organismos regionales. “Es importante porque hablamos de una configuración regional que se hará sentir en organismos, en particular, en la CELAC”, planteó una importante fuente ante Infobae.
A la espera de los comicios en Brasil, el oficialismo considera aliados a los presidentes Nayib Bukele, de El Salvador; José Raúl Mulino, de Panamá; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; y Luis Abinader, de República Dominicana; José Antonio Kast, de Chile, y la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández.
International,Relations,Diplomacy / Foreign Policy,South America / Central America
POLITICA
La “casta” de Javier Milei: las listas de los libertarios se pueblan de candidatos con larga trayectoria política

El economista suma a su proyecto nacional a dirigentes con historia en el peronismo, la UCR, el kirchnerismo y fuerzas tradicionales del interior; los nombres polémicos y la llamativa carencia de verdaderos liberales
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Javier Milei insulta a la “casta” en sus discursos, pero decidió jugar a fondo con algunos de los rostros y apellidos más asociados a la política a lo largo y a lo ancho del país. Y un rasgo distintivo uniformiza a muchos de esos aliados: militaron antes en el radicalismo, en el Pro, con Elisa Carrió, en el peronismo o hasta en el kirchnerismo. Muy pocos, sin embargo, adscribieron antes al ideario liberal o, menos aún, al libertario.
Apellidos icónicos de la política como Menem y Bussi se combinan así con otros menos conocidos en las grandes ligas nacionales, pero que son parte desde hace años o incluso décadas del paisaje cotidiano en sus distritos. Es decir, allí donde Milei debe conjugar sus ambiciones presidenciales con su necesidad imperiosa de sumar candidatos, financiamiento, fiscales y votos, según reconstruyó durante las últimas semanas en base a los testimonios de tres decenas de colaboradores, actuales o pasados, del candidato.
Esos colaboradores destacan los roles que tienen Karina Milei, su hermana, y Carlos Kikuchi, a medida que avanza la campaña electoral. Kikuchi se aboca a tejer alianzas, armar estructuras y seleccionar candidaturas en provincias y municipios, sin que su militancia liberal o libertaria sea un factor decisivo, ni mucho menos. Pesa más cuánto dinero y estructura pueden aportar. ¿Y ella? Ella tiene el oído y la confianza absoluta de su hermano.
“Javier afronta los problemas propios del crecimiento rápido: le falta estructura y tiene que salir a buscarlo donde sea, con los costos que eso tiene a veces”, sintetizan a su lado. “Tiene los mismos problemas del corredor que tiene que competir corre con autos prestados en algunas provincias como pueden ser La Rioja o Tucumán”, abundan.
La alusión a esas provincias no es casual. En La Rioja, irá de la mano con la postulación a gobernador de Martín Menem. Es decir, el sobrino de Carlos, otrora gobernador, Presidente durante diez años y medio, y senador nacional durante otros 16 años y hasta su muerte, e hijo de Eduardo, quien fuera senador nacional durante más de dos décadas. Empresario y desde 2021 diputado provincial por La Libertad Avanza, Martín se ilusiona con reafirmar a la tercera generación de su familia en la élite de la política riojana y nacional.
En Tucumán, en tanto, Milei cerró con Ricardo Bussi, quien es político profesional desde 1987. Fue asesor en el Congreso, secretario privado de su padre Antonio –por entonces gobernador–, diputado nacional, senador nacional, concejal de San Miguel de Tucumán y legislador provincial. Presidente de Fuerza Republicana desde 2001, acumuló turbulencias varias desde entonces. Entre ellas, una denuncia por abuso sexual –que llevó a un juez a pedir su desafuero–, reproches varios por el reparto masivo de contratos políticos en la Legislatura y hasta por sumar a su hija Josefina, como candidata a diputada nacional en 2021. Otra vez, tres generaciones de la familia en política.
En Buenos Aires, en tanto, a Milei lo rodean las versiones sobre cómo financia su campaña y los puentes que lo comunicarían con el kirchnerismo, interesado en que le muerda votos a Juntos por el Cambio para facilitar la reelección de Axel Kicillof. Esas versiones crecieron cuando trascendió que un funcionario bonaerense, Fabián Luaysa –de extracción peronista– le otorgó el sello del Partido Nacional Unión Celeste y Blanco para facilitar su armado político en la provincia, como en 2009 se lo cedió a Francisco de Narváez.
En territorio bonaerense, Milei debe definir también quién será su candidato a gobernador y cómo jugará en el conurbano mientras suma algunos rostros ya conocidos. Entre ellos, el de Ramón Vera, en Moreno, donde fue precandidato a intendente por el Frente de Todos en 2019; el de Osvaldo Marasco en Ituzaingó, donde se postuló a intendente por Cambiemos en 2015; y los de Eduardo Varela y Verónica Vidal en Merlo y Tigre, respectivamente, que eran concejales por Juntos por el Cambio hasta el mes pasado. También sumó en La Plata a Carolina Píparo, legisladora provincial desde 2017 por Cambiemos y desde 2021 diputada nacional con José Luis Espert, aunque luego conformó un monobloque y se acercó al “mileísmo”. En Mar del Plata, incorporó a Alejandro Carrancio, quien comenzó en el Frente Renovador de Sergio Massa, trabajó en la Unidad Ejecutora del Programa Ferroviario bonaerense entre 2012 y 2017, adscribió después al Pro y ahora se acercó al ideario libertario.
En la Patagonia
Algo similar ocurre en la Patagonia. En Chubut, el candidato a intendente en Trelew será Gustavo Mac Karthy, otrora vicegobernador junto a Martin Buzzi, alineado al kirchnerismo. Intendente de su ciudad durante dos mandatos, Mac Karthy aspira a recuperar ese cargo y para eso decidió aliarse al candidato a gobernador César Treffinger y competir por fuera del Partido Justicialista que lo tuvo a su padre como referente en la región por más de cinco décadas como asesor, intendente, diputado y senador nacional, además de secretario de Energía con el menemismo, entre otros cargos. Ya como precandidato a intentedente, su hijo se distanció del libertario, con el que jugará en las urnas, ante la prensa local: “Yo tengo muchas diferencias con Javier Milei. Pero hay que respetar todas las opiniones. Eso no quita que no se pueda trabajar para todos por igual”.
En Río Negro, en tanto, otro veterano de la política provincial será el candidato a gobernador de Milei. Intendente de Campo Grande y muy cercano a Miguel Ángel Pichetto, Ariel Rivero se desempeñó antes como diputado provincial por el Frente de Todos y llegó a presidir el Poder Legislativo provincial, también desde el FdT, tras la muerte de Carlos Soria –con quien todavía se identifica–, la asunción de Alberto Weretilneck al frente del Ejecutivo rionegrino y la influencia creciente del senador camporista Martín Doñate en el PJ provincial.
En Neuquén, en cambio, el libro de pases no es desde el peronismo, sino desde la Coalición Cívica. El candidato a gobernador será Carlos Eguía, quien buscó ser diputado nacional por Juntos por el Cambio en 2021 y tras su paso a las filas de Milei protagonizó un episodio notable, semanas atrás: anunció desde su programa de radio que renunciaba a la política, explicó que le habían ofrecido US$800.000 para “acompañar” a otro candidato y sostuvo que “la política es una mierda”, pero luego se desdijo y reafirmó su candidatura.
Alianzas variopintas
En Córdoba y Santa Fe, Milei afronta otros desafíos y turbulencias, pero con un denominador común. Los libertarios que apoyaron al economista durante sus primeros pasos en la arena política se sienten desplazados por veteranos de la política. Algo similar a lo que ocurrió en San Juan, donde Milei se acercó a Nancy Avelín, quien asumió por primera vez como diputada provincial hace más de tres décadas, en 1991, y luego fue diputada y senadora nacional, además de dos veces candidata a gobernadora por Cruzada Renovadora, el partido que en 1960 fundó su padre, Alfredo Avelín, tras abrirse de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI). Intendente en 1958, Alfredo fue luego diputado y senador nacional, y gobernador por la Alianza en 1999. Padre e hija, dos veteranos de la política.
Las alianzas de Milei también son variopintas en el noreste argentino. Combina liberales y libertarios con otros que no lo son. En Chaco, por ejemplo, varios referentes integran una “mesa provincial” con Alfredo “Capi” Rodríguez como coordinador, que está convencido que desde otros partidos –en particular el radicalismo– les mandan “infiltrados” para generarles fricciones internas y confundir al electorado. Eso cree que ocurre en Sáenz Peña, la segunda ciudad más populosa de la provincia, donde figura Nancy Schuman, una veterana de la política que colaboró con el Pro, trabaja ahora para la intendencia radical y lidera un partido libertario en formación. Carga sobre sus espaldas desde 2012, además, con una denuncia penal por presunto tráfico de influencias mientras era empleada del Poder Judicial. Habría pedido US$70.000 a cambio de solucionar una causa penal. La investigación no avanzó y terminó por archivarse, aunque ella debió renunciar a su empleo en los tribunales chaqueños, según surge de las constancias judiciales que cotejó . “Quieren ensuciarme porque hay una puja por el control de los sellos partidarios en la provincia –replicó Schurman ante la consulta– hay muchos intereses en juego”.

En Misiones el rostro visible de Milei es Ninfa Alvarenga, quien trabaja para el Ministerio de Coordinación General de Gabinete de la provincia desde 2012 y sus críticos la vinculan al espacio político del otrora intendente de Posadas, luego gobernador y actual presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, o a la ministra de Acción Cooperativa de la provincia, Liliana Rodríguez. “No tengo nada que ver con la ministra”, debió aclarar Alvarenga sobre su pasado y presente a la prensa local. Y añadió: “No soy militante de la Renovación, no tengo nada que ver con Rovira; no soy renovadora, soy libertaria”.
En Entre Ríos, Milei también apostó al libro de pases de la política. Miriam Muller militó en el Pro y en 2019 adscribió al NOS, el partido del veterano de Malvinas y ex oficial carapintada Juan José Gómez Centurión. “Yo me fui de Juntos por el Cambio por una cuestión de principios y de valores”, argumentó ella ante la prensa local. Cuatro años después, tras su segundo pase, se muestra como la referente del candidato libertario en esa provincia.
Hacia el oeste
Hacia el oeste, en San Luis, el “ruido” también viene pintado de amarillo y negro: el candidato a gobernador de Milei será Bartolomé Abdala. Es decir, uno de los fundadores del Pro en tierras puntanas hace más de una década. Abdala llegó a presidir el partido en la provincia, asumió como legislador y fue incluso precandidato a diputado nacional, antes de enfrentarse con la conducción nacional de Patricia Bullrich.
En Mendoza, los puentes de Milei lo conectan con el Partido Demócrata, donde el rostro joven lo ofrece Mercedes Llano, diputada provincial y antes concejal en Godoy Cruz. A ella se suma Jorge Difonso, quien fue intendente de San Carlos durante doce años y en 2019 asumió como legislador provincial, además de militar en el mismo partido, acercarse luego al Frente Renovador de Massa, para después promover un nuevo espacio conformado por varias agrupaciones. A ellos se suma Carlos Balter, un histórico del Partido Demócrata, cuyo bloque presidió en la Cámara de Diputados entre 1993 y 2001.
En Salta, por último, Milei congenió primero con Marcos Urtubey, hijo de Juan Manuel, quien fuera secretario de Gobierno, diputado provincial, dos veces diputado nacional y tres veces gobernador. Pero la relación se rompió. Ahora, la alianza es con otro histórico de la política: Alfredo Olmedo, reconocido por su campera amarilla y su ya largo recorrido en la política, por momentos aliado al Pro y en otras a la coalición de Massa y José Manuel de la Sota, al radicalismo y el Partido Renovador. Senador provincial desde 2007, fue luego dos veces diputado nacional, candidato a vicegobernador y otras dos veces a gobernador.
Hugo Alconada Mon,LA NACION,Política
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