CHIMENTOS
Emanuel Ntaka, ex Mambrú, tras el debate mundialista sobre el racismo en Argentina: “Los afroargentinos existimos”

El cantante respondió desde sus redes tras las declaraciones de Samuel L. Jackson, y sumó su testimonio al debate que reactivó la discusión sobre historia, identidad y discriminación (Video: Instagram)
En los días finales del Mundial 2026, una ola de mensajes en redes sociales y medios internacionales volvió a instalar la discusión sobre el racismo en Argentina y la supuesta desaparición de la población negra. Emanuel Ntaka, cantante y exintegrante de Mambrú, respondió a través de un video que compartió desde su cuenta de Instagram a quienes niegan la existencia de afroargentinos y denunció la forma en que el racismo local opera a través de la invisibilización.
La controversia se disparó tras declaraciones atribuidas al actor estadounidense Samuel L. Jackson, quien afirmó que “alentar a Argentina es alentar al país más racista del mundo”. El debate creció y sumó el análisis de especialistas como la historiadora Magdalena Candioti, que reconstruyó el vínculo entre esclavitud, afrodescendencia e invisibilización en la historia nacional en diálogo con Infobae en vivo.
El cantante expresó su malestar ante las afirmaciones que circulan en el exterior acerca de que en Argentina “no hay personas negras o que desaparecieron”. Desde su experiencia personal y familiar, remarcó la vigencia de la comunidad afroargentina: “Soy afroargentino y existo, mi familia existe, mi comunidad existe, nuestra historia existe”.
El artista subrayó que una de las formas que asumió el racismo en el país fue la negación de la existencia de afrodescendientes, tanto en el discurso público como en la vida cotidiana. “Durante mucho tiempo una de las formas que tomó el racismo en nuestro país fue justamente hacernos invisibles, hacer creer que ya no estábamos”, denunció.
El cantante insistió en que la lucha contra el racismo debe empezar por el reconocimiento y la escucha: “Si realmente queremos combatir el racismo, empecemos por reconocer esa existencia, porque no queremos que hablen por nosotros, queremos que nos escuchen”. Ntaka dejó en claro que no busca negar la problemática: “Obviamente, no estoy acá para negar el racismo porque lo conozco en carne propia, lo viví, lo vivo y trabajo sobre él hace años”.

El mensaje del cantante se inscribe en un contexto marcado por la viralización de acusaciones de racismo contra Argentina durante el Mundial. La frase de Samuel L. Jackson circuló ampliamente y generó respuestas defensivas, tanto en medios como en plataformas sociales. Este clima reactivó viejas discusiones sobre discriminación, identidad y memoria histórica.
Las reacciones expusieron una tensión persistente en la sociedad argentina ante cuestionamientos externos sobre su convivencia y su relación con las minorías. El caso puso en primer plano la dificultad para abordar el racismo estructural y la tendencia a minimizar o negar la presencia afrodescendiente en el país.
La historiadora Magdalena Candioti, autora de Una historia de la emancipación negra: esclavitud y abolición en la Argentina, conversó con Infobae en vivo y aportó una mirada histórica sobre el racismo local. Explicó que la discriminación en Argentina tiene raíces profundas en la esclavización y comercialización de africanos, una práctica que integró al país en la historia esclavista de América.
A raíz de una publicación del actor Samuel L. Jackson que calificaba a Argentina como ‘uno de los países más racistas del mundo’, se analiza la historia para desmentir esta acusación. Con datos sobre la esclavitud, la inmigración europea y el mestizaje, se explica la composición actual de la sociedad argentina.
Candioti señaló que, aunque ingresaron menos personas esclavizadas que en Brasil o Estados Unidos, su presencia fue central en la vida cotidiana del virreinato y la República, tanto en ámbitos rurales como urbanos. Al abolirse la esclavitud en 1853, la narrativa oficial fue invisibilizando progresivamente la herencia afrodescendiente.
La especialista cuestionó la idea de una integración rápida o de una supuesta desaparición. Indicó que los afrodescendientes enfrentaron condiciones de vida extremadamente difíciles, altas tasas de mortalidad y segregación en batallones militares. Tras la abolición formal, la discriminación y la invisibilización persistieron, reforzadas por la falta de registros censales.
Según el último censo, cerca de 300 mil personas en Argentina se identificaron como afrodescendientes, aunque muchas no presentan rasgos fenotípicos visibles debido a generaciones de mestizaje y mezclas. Candioti advirtió que la invisibilización no solo fue social sino también institucional, y que la identidad argentina se forjó sobre una narrativa de apertura que muchas veces oculta procesos de exclusión y jerarquización racial.

La historiadora remarcó la importancia de revisar críticamente el pasado y de reconocer la diversidad real: “Tenemos decenas de periódicos negros en Buenos Aires en el siglo XX y no lo conocemos”. Consideró que el debate actual es una oportunidad para construir una sociedad más consciente a partir del conocimiento histórico y la autocrítica.
La historiadora explicó que comparar el racismo argentino con el de otros países puede resultar engañoso. Las diferencias en las formas de segregación legal, las políticas migratorias que promovieron la inmigración europea y el discurso de “civilización” consolidaron la marginación de afrodescendientes y otras minorías.
La abolición de la esclavitud en Argentina fue anterior a la de Brasil y Estados Unidos, pero la discriminación no desapareció con el cambio legal. Persistieron obstáculos para la integración y la visibilidad negra quedó atada a procesos de registro insuficientes y estereotipos sociales.
Para la especialista, la reacción frente a acusaciones internacionales no debe ser un mecanismo de defensa, sino una oportunidad para repensar la historia propia, reconocer desigualdades y avanzar en la inclusión real de todos los grupos.
CHIMENTOS
Siempre fue conflictiva, con una vida caótica y ahora Fernanda Iglesias confirmó la verdad de su problemas: “A los 53 años me diagnosticaron…”

Impulsiva, vehemente y directa. Fernanda Iglesias se ha caracterizado por marcar su huella en sus múltiples apariciones en la pantalla chica, con ese estilo que algunas voces consideraban bastante confrontativo, al menos poco conciliatorio para expresarse en los paneles.
La periodista tomó notoriedad al retirarse de la silla de LAM, lo que activó la atención y principalmente por su operativa de despotricar contra el programa de Ángel de Brito. Inclusive le declaró una guerra pública a Yanina Latorre, que alcanzó una cierta obsesión por buscar algunas informaciones sobre la vida privada de la angelita más famosa y exitosa.
Ahora, Fernanda acaba de revelar que padece una enfermedad de salud mental, un diagnóstico al que accedió tardíamente, pero que le permitió resolver sus comportamientos más difíciles. “Hay que animar a la gente, sobre todo a los jóvenes, a tratarse”, arrancó en Puro Show.
Hasta que enumeró la montaña de cuestiones que padeció a lo largo de su vida, las acciones propias que la impulsaron a dañar las relaciones personales a su alrededor. “A mí me pasó que no lo hice a tiempo, me enojaba, tenía problemas para vincularme, era conflictiva y fue re duro para mí”, contó.
En ese brutal testimonio, Iglesias iluminó con sumo detalle la verdadera adversidad que le detectaron a nivel psicológico. “Yo tengo un diagnóstico de trastorno límite de la personalidad”, corroboró con mucha valentía para identificar con total claridad esa afección.
En ese contexto, la comunicadora especificó el plan de abordaje de los profesionales sobre su cuadro y narró: “Y empecé a tratarme a los 53 años”. Y remarcó con mucha seguridad: “Es importante arrancar antes para que la vida no sea tan caótica”.
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El emotivo álbum de Marina Borensztein para su hija en su cumpleaños: «Te felicito por vivir la vida que querés»

Marina Borensztein celebró los 27 años de su hija Malena con un álbum familiar que cruzó Madrid, Londres y varias generaciones. La escritora eligió las redes sociales para acompañar a la distancia a la joven, a quien llama Poupe, y reunió postales de su infancia, de los afectos que marcaron su historia y de los vínculos que construyó con el paso de los años.
Malena vive en Londres, mientras que Marina reside en Madrid, España, junto a su pareja, Oscar Martínez. La distancia no impidió el festejo: la hija de Tato Bores publicó un carrete de imágenes para homenajear a su única hija en el día de su cumpleaños y también adelantó que viajará la próxima semana a la capital inglesa para compartir la celebración en persona.
Las fotos trazaron un recorrido íntimo. Hubo postales de Malena bebé junto a una Marina mucho más joven, tardes de playa, paseos por un parque y escenas que dejaron ver la complicidad entre madre e hija. En cada imagen se asomó una parte de la vida que ambas compartieron antes de que los kilómetros separaran sus rutinas cotidianas.
Entre las fotografías apareció una postal especialmente significativa: un atardecer frente al mar con Berta Szpindler, la madre de Marina y esposa de Tato Bores. Berta, que murió en 2020, formó parte central de la familia Borensztein y su recuerdo volvió a estar presente en esta fecha especial para Malena.

La publicación también incluyó una imagen de la joven con su padre, Jorge Leyba, expareja de Marina. A ese retrato se sumaron varias fotos junto a Oscar Martínez, quien ocupa un lugar importante en el entorno familiar. Malena y el actor consolidaron un vínculo cercano, que quedó reflejado en distintas escenas de la intimidad compartida.
“¡Feliz cumpleaños mi Poupé! Te deseo todo lo mejor de la vida en este nuevo comienzo y más coraje para seguir construyendo. Te admiro y te felicito por todo lo que estás haciendo con tu vida que es vivir la vida que querés. Te amo hasta el más “finito y más allá”…”, dejó plasmado Marina al lado del carrete de fotos.
Lejos de las grandes declaraciones, Marina eligió una frase breve para resumir lo que siente por su hija. En una historia de Instagram la definió como “toda mi vida”. El mensaje acompañó el cumpleaños número 27 de Malena y puso en palabras el lazo que las une, aun cuando cada una transita su día a día en una ciudad diferente.

El apodo Poupe, que remite a muñeca en francés, también forma parte de esa intimidad. Con ese nombre cariñoso, Marina suele referirse a Malena, fruto de su relación anterior a Oscar Martínez. Madre e hija compartieron distintos momentos públicos a lo largo de los años, aunque en esta oportunidad el foco estuvo puesto en las imágenes familiares y en los recuerdos que eligió rescatar.
La cercanía de Malena con Martínez se construyó desde el afecto y la convivencia. Marina y el actor llevan casi dos décadas juntos y conformaron una familia ensamblada entre Buenos Aires, Madrid y los viajes que impone la vida profesional y afectiva de cada uno. En agosto, la escritora celebró 19 años de relación con el intérprete mediante una carta en la que lo llamó “mi compañero, mi amigo, mi maestro, mi familia, mi amante, mi amor”.

Ahora, el cumpleaños de Malena volvió a reunir esas historias en una misma publicación: la presencia de su padre, el recuerdo de su abuela Berta, las fotos con Oscar y la mirada de una madre que eligió revivir momentos de distintas etapas. La próxima semana, Marina viajará a Londres para sumarse al festejo y abrazar a Poupe en su nuevo año.
Antes del viaje, Marina seguirá cerca de Malena a través de las llamadas, los mensajes y las fotos que se intercambian. El encuentro en Londres permitirá que madre e hija celebren juntas, lejos de Madrid, una fecha que ambas guardarán entre los recuerdos familiares compartidos de este año.
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Elina Costantini destapó los secretos más íntimos de su relación y cómo es el sexo con Eduardo Constantini a sus 80 años: “Si yo soy guerrera, él es…»

A sus 36 años, Elina Costantini es una mujer llena de intereses, ímpetus y entusiasmo. Una naturaleza dominada por las ganas de explorar e ir hasta el fondo de las cosas. Y así como hoy está completamente compenetrada con Frida Kahlo, su vida y su obra, con la misma intensidad vive su romance eterno con Eduardo Costantini, su esposo.
Eduardo, viejo lobo de mar, acaba de cumplir 80 años y tiene en su haber tres ex mujeres y diez hijos, la más pequeña, Kahlo Milagro, la niña que tuvo con su esposa Elina, con quien se casó en 2019. La pareja desafió prejuicios, los de la familia, los de una sociedad que encuentra morbo en la diferencia de edad, y sigue unida, enamorada, como dos adolescentes.
Entrevistada por Rulo Schijman para Infobae, Elina aseguró que el tema de la edad jamás fue importante para ella. “Mis parejas siempre han sido grandes. Tuve solamente dos parejas en mi vida. Obviamente, he conocido a muchas personas, pero solo dos parejas. Mi primer novio y Eduardo”, aclaró. El señor en cuestión, el anterior, tenía incluso un año más que el dueño del MALBA.
“Yo no podría nunca estar en pareja con alguien joven, a no ser que tenga una cabeza que me cautive”, explicó la modelo sobre lo que la hechiza de los hombres mayores, su “inteligencia emocional”. Con Eduardo, dice, “somos el amor de nuestras vidas” y el prejuicio de que se casó con él por el dinero siendo tan joven la tiene sin cuidado.
LA CANDENTE VIDA SEXUAL DE ELINA Y EDUARDO COSTANTINI
“A mí me interesa el amor. Si los dos no hubiésemos sentido que somos el amor de nuestras vidas, no estaríamos juntos”, sostuvo Elina, quien hoy no se imagina una vida sin Eduardo aunque sabe adelantarse a lo que podría pasar. “Después de Eduardo, estaría muy sola. Voy a estar con mis hijos, acompañando a mis hijos y trabajando como hasta el día de hoy”, dijo.
La joven Elina insiste en que, si el empresario muere, en ella no quedaría “nada de amor”. Es que la vida que hoy comparten es plena, rebosante de intimidad. “Somos excesivos, empalagosos. Porque el amor es intenso y hay que disfrutarlo. No sabés hasta cuándo”, sostuvo ella, quien aseguró que no hablan con su esposo del final.
“Eduardo va a ser un hombre longevo. Llevamos casados siete años, tal vez podemos llegar a pasar los 25 años. Eduardo es un hombre muy fuerte. Y si yo soy guerrera, él es el triple”, aseguró la modelo. “Nosotros somos muy pasionales”, confesó, entre risas, esta mujer, que para su cumpleaños le regaló remeras blancas y boxers, nunca slips.
“Es importante el bóxer, Eduardo es muy estético”, confesó sobre su marido con quien tienen una intimidad candente y activa. “El sexo es muy importante en la vida, ¿o no? Somos súper pasionales. El sexo para nosotros es un 72 o 75 por ciento de nuestra relación”.
elina costantini, eduardo costantini
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