CHIMENTOS
Entre algoritmos y nostalgia, Miriam Lanzoni pone el cuerpo a lo que duele y hace reír: “Los vínculos humanos no son fáciles”

Hay una notificación que suena cuando ya nadie espera el mensaje. Un pulgar que duda antes de deslizar, una risa que es defensa y alivio a la vez. En el centro de esa intemperie digital, dos adultos se cruzan en una cita que no busca el amor, sino la revancha de todo lo que el tiempo no pudo enterrar. Miriam Lanzoni y Sergio Surraco caminan ese borde con Disgusto: cada palabra es un riesgo, cada silencio, una invitación al desastre o la ternura. La noche, como las apps, promete encuentros imposibles; lo demás es puro azar. Lanzoni lo sabe y lo celebra, en exclusiva con Teleshow.
El escenario es menos un espacio y más una sensación: lo que no se dijo, lo que quedó vibrando en el aire después de una separación. Una aplicación que conecta a exparejas para ajustar cuentas, dos inteligencias que observan y comentan, y esa incomodidad deliciosa de mirar el pasado a los ojos. El humor se cuela entre los reproches, la nostalgia y las ganas de volver a empezar aunque duela.
La obra, escrita y dirigida por Hernán Krasutzky, que estrenó el 28 de abril y encuentra su ritual cada domingo en el Teatro Picadilly. Allí, cuando cae la tarde y todavía queda algo por decir, y en esta ocasión es Lanzoni quien invita a reír, a incomodarse y a reconocer que, en tiempos de algoritmos y recuerdos persistentes con la honestidad de quien sabe que los vínculos no siempre encuentran su final feliz.

—¿Qué te atrajo especialmente de este proyecto y cuál fue el aspecto más novedoso que te impulsó a sumarte al proyecto?
—Me sedujo porque me parece muy rupturista e innovador. Es una aplicación para terminar de cerrar, de desengancharte, de desenamorarte de una expareja, en la cual vos puedas tener una cita con alguien que es como muy parecido o un prototipo muy parecido a tu peor experiencia amorosa o esa con la cual no cerraste, te faltaron decir cosas… y poder justamente tener encuentros y citas para lograr cerrar. Y que vos también te ofrezcas en la aplicación, porque propone eso: que vos también te puedas ofrecer en base a tus características físicas, emocionales y de carácter para que para un otro más, uno también pasás a ser el peor prototipo y la peor experiencia.
—Cuando empezaste a construir a Elena, ¿qué peso tuvo tu experiencia personal y cuánto te guiaste por el guion? ¿Sentís que hay algo de vos en el personaje?
—Obviamente que el guion te invita a hacer un camino. Pero la parte mía que propongo yo como actriz, obviamente es a partir de mis experiencias y de esto que te decía, de ponerme en ese sitio y decir: “Sí, iría, re iría”, porque ahí le presto mi experiencia de vida. Nadie puede transitar algo que no conoce. Por ahí lo traspolás y lo colocás en otro lugar. Pero en esto, es decir: “A ver cómo me encontraría yo frente a esto, qué le diría a este ex que no sané como en otros casos o que no terminó la cosa como yo quería”. Es una construcción a partir de mí y con las características que tiene este personaje, que en algunas cosas sí es bien distinta, pero en la necesidad básica me parece que es un lugar conocido por todos y todas.
—Tenés una dupla protagónica con Sergio Surraco. ¿Cómo fue el proceso de generar química y confianza en escena? ¿Qué te sorprendió como compañera?
—Nunca había trabajado con Sergio. Tenemos muchos amigos en común, pero nunca habíamos coincidido en un proyecto laboral y fue espectacular. Él es un gran compañero, es muy fácil laburar con él, además de ser supertalentoso, es un compañero generoso y cuando el otro es generoso arriba del escenario, abajo ni hablar. Arriba se convierte en un vínculo, porque comprometés todo: tus emociones, tu verdad, extraés de tu propia experiencia y es muy necesario tener esa confianza en el otro. Se puede trabajar igual, pero es mucho más grato cuando se da de esta manera.
Yo confío plenamente en él, porque después la obra toma un giro muy inesperado. Es muy necesario. Por lo general el teatro es físico, pero cuando trabajás con el otro, con vos y con el público, y si eso no está… Es un placer trabajar con él, la verdad.

—¿Hubo algo que te sorprendiera de vos misma al encarnar a Elena? ¿Sentiste algún “efecto espejo” con tu vida real?
—Fui descubriendo por ahí que uno cree que tiene resueltas cosas, pero que cuando empezás a indagar y a meterte en la historia de otro decís: “Mmm, ¿por qué me resuena tanto?”. Entonces es medio catártico, a nivel personal. Y eso es extraordinario de nuestro trabajo. Cuando vos te lo permitís y decís: “Ah, la pucha, mirá vos”. En el caso de los personajes, ellos al tener este encuentro con alguien muy similar a su peor experiencia amorosa, pero también es alguien con quien no cerraron. Estás al límite de volver a repetir el patrón. Eso lo hace más interesante todavía. Creo que, en general, sucede eso: si no entendés algunas cosas, repetís patrones, pasa mucho. Eso me fue regalando el camino con Elena y con esta obra.
—El tema de los vínculos tóxicos y la dependencia emocional es central en la obra. ¿Pensás que hoy hay mayor conciencia sobre esos temas o seguimos tropezando con las mismas piedras?
—Creo que hoy se habla mucho más y hay más conciencia. Los términos tóxico, toxicidad, relaciones tóxicas, se pusieron sobre la mesa y de moda, pero eso no quiere decir que no siga ocurriendo, en absoluto. Porque los vínculos humanos no son fáciles. Una cosa es cuando lo hacés desde la cabeza y otra cosa es cuando se compromete el corazón, donde uno quiera alojar el amor y de acuerdo a la creencia que tenga cada uno. Pero cuando eso te embarga, es más, hasta la persona que no cree en el amor como tal lo lleva puesto. Te lleva puesto, es algo que tiene un timón distinto a cualquier otra cosa. El amor de pareja pone en juego muchas otras cosas. Por más que hoy se esté hablando y haya herramientas, yo creo que también se está dando la vuelta. La gente hace constelaciones, registros akáshicos, biodecodificación, terapia, coaching… y a veces es peor, no sé. El autoconocimiento es poder, pero no por eso te deja de suceder. Para mí eso tiene de maravilloso el amor o las relaciones: es incierto, no hay nada cantado.
—Hoy las aplicaciones para vincularse están en auge. ¿Creés que son aliadas para el amor o terminan alejándonos más? ¿Cuál es tu experiencia personal con ellas?
—Yo creo que es una linda herramienta, al que le gusta. Conozco muchas amigas y amigos que han conocido al amor de su vida o a su pareja por una aplicación. Justo ayer estaba con una amiga que hace tiempo no veía y ella conoció a su marido, al amor de su vida, por ese medio. Se había separado, llevaba mucho tiempo encerrada y otra amiga la obligó a bajarse la aplicación. No quería saber nada, hasta que un día dijo a ver y conoció al amor de su vida. Si no hubiese sido así, no había casi chances porque ella estaba absolutamente cerrada, transitando un momento redifícil, no estaba como abierta. La virtualidad le permitió animarse. Hay gente que lo usa como herramienta para romper la vergüenza, la timidez. La gente está muy despersonalizada, pero bueno, qué sé yo, es así. A mí en lo particular no me gusta. Si conozco a alguien, creo que tiene que ser de manera fortuita.

Nunca me divirtió, nunca me sentí seducida por usarlas, nunca me gustó ni me divierte. Prefiero lo clásico, conocer a la persona cara a cara, poder verla. Raramente alguien me llame la atención por una foto. Siento que eso se da de otra manera. Nunca estuve buscando a alguien en una aplicación. Siempre estuve mucho tiempo en pareja, y ahora estoy transitando esto, que se da. Si aparece alguien, que sea obra del destino. Para mí esas cosas suceden. Todas las veces que conocí a mis parejas fue cuando menos lo esperaba, sin buscarlo.
—A lo largo de tu carrera, el teatro siempre fue un lugar especial. ¿Qué creés que tiene el teatro que lo hace tan único respecto al cine o las series?
—Para mí el teatro tiene una magia de convención: el público viene a ciegas, a ver algo que no sabe, se lo pueden haber recomendado, pero es un voto de fe de la gente y también tiene ese vértigo de lo vivo. Es un riesgo que no está en ningún otro lugar. Si bien a mí lo audiovisual me gusta, me fascina mucho subirme a un escenario te pone en un presente tan absoluto. Entonces es tu máxima entrega ese día. Es un sabor agridulce muy especial. Por ejemplo, el domingo pasado no me quedé muy contenta con la función, no sentí que di lo mejor de mí. Pero la gente que vino, que encima estábamos casi a sala llena, no va a volver otro día. Pero bueno, tenés revancha igual en la otra función, tiene esa cuestión. Es muy mágico el teatro, muy mágico. Yo me formé, mis primeros pasos fueron en teatro, arranqué muy chica a estudiar teatro, lo arranqué de una manera muy romántica. Me parece que va por ahí el teatro.

—Si tuvieras que definir el amor en una palabra o frase, ¿cuál elegirías?
—Es un sentimiento involuntario en el cual después hay que trabajar. Pero el amor como tal creo que es un sentimiento puro, puro, involuntario. Que después hay que laburarlo y alimentarlo.
—Y para cerrar, además de “El disgusto”, ¿qué otros proyectos tenés en marcha o te entusiasman para este año?
—Bueno, estoy trabajando en una serie vertical que tiene tres temporadas, que yo también soy coguionista ahí, una serie alucinante que no puedo adelantar mucho porque la temática todavía no queremos dar a conocer. Y después estoy en preproducción de una película, Amor a la mexicana, que se va a filmar en Córdoba. Ahí con la gente de Tres Mares, una productora cordobesa, que calculo que la filmaremos para octubre de este año. Es una peli grande con un elenco mixto entre mexicano y argentino. Estoy muy entregada a ese proyecto, soy guionista y productora también.
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CHIMENTOS
Cómo es la carrera por cantar el himno en la final del Mundial: las posibilidades de cada artista y el pedido de la Selección

Con la cuenta regresiva en marcha, un reducido número de artistas son los que suenan con posibilidades de cantar el himno en la final del Mundial 2026. Sin embargo, entre complicadas agendas y vuelos internacionales, algunos nombres suenan con más fuerzas que otros para interpretar el grito sagrado en el duelo de Argentina ante España.
Con los nervios previos acrecentándose, Yanina Latorre abordó el tema en SQP (América). “Hubo una cuenta de Instagram que dice que es La Sole. ¿Vos hablaste con el representante y te lo negó?”, le preguntó la conductora a su panelista, Nicolás Peralta. Fue entonces cuando el periodista aclaró: “Ayer, pero hoy hubo un llamado. Directo a ella”.
Luego, el comunicador pasó a relatar la situación de otra artistas, cuyo nombre suena fuerte para cantar el himno: “Martín Baclini, en este momento, mano derecha de María Becerra, están juntos en España, están en la gira. No está descartada porque hablé hasta hace un rato con Martín Baclini y me dice que todavía no hay confirmación. No tengo ninguna novedad para darte sobre este tema. Existió el llamado a María”.
Continuando con la lista de artistas, el equipo abordó la situación de Soledad Pastorutti. “La Sole en este momento está en Salta, ¿no es cierto? La Sole recibe este llamado. Por logística, el día, el momento, es complicado, pero el domingo es la fiesta del poncho. En Catamarca. Salta a esta hora, tendría que ir a Catamarca, la fecha no se ha bajado. Pasa que los fans y todos dicen: “¿Por qué no corremos? Porque hoy es la fiesta del poncho, tan importante”. Dicen: “Nos juntamos a festejar el festejo del mundo con la fiesta del poncho”. También hay muchos compromisos. Para La Sole que dice: “La logística es muy complicada”, pero tampoco hay un no, Yani. Y María Becerra tampoco. A mí me dijeron que tiene Pontevedra, no sé cuántos shows el fin de semana, pero tampoco, es complicado”, destacó Pia Shaw.
Fue entonces cuando la conductora aclaró: “La Selección, los jugadores y Scaloni quieren que sea Lali. No en contra de las chicas, sino por cábala, porque salieron campeones. Y la selección pide por Lali. No sé si Lali podrá. ¿Y Lali puede, entonces?”.
Ante la pregunta de Yanina, Peralta destacó: “Lali está de vacaciones en España. Es un misterio. Yo tengo vínculo personal con Lali, la conozco desde siempre, hablo, la quiero y ahí me llama la atención el silencio, porque cuando le escribo me contesta y ahora cuando le pregunté, porque hace un rato se empezó a hablar y cada vez con más fuerza, me clavó el visto. Le dije: “Dame una alegría”. Nada. Y hablo con su familia. Digo, ayer hablé con la mamá, hoy cuando me vuelvo a comunicar con su entorno, no me contestan. Y me resulta raro porque hay un cariño y un respeto”.

Por su parte, Pía Shaw agregó: “Hablé con alguien que habló con Lali y Lali contestó que no puede”. En sintonía, el columnista destacó: “Y te digo otra cosa, como estoy detrás de la ruta del himno hace un montón, empecé a descartar. Hablé con la representante, Abel Pintos, me dice que no, porque tiene conciertos acá, lo podría desarmar, pero el llamado no existió. Y, por otro lado, me puse a pensar y digo: “Diego Torres también sería un representante”. Y vive en Estados Unidos. Hablé con la mánager de Diego Torres y me dice que él está en este momento en Buenos Aires, que el llamado no existió y que no hay posibilidad”.
Para cerrar, Latorre reflexionó sobre la complejidad de la situación: “Igual tenés una agenda, tickets vendidos y todos los shows. Es poco serio cancelar a la gente, devolver la plata. Tenés una multitud de gente. Estamos hablando de artistas internacionales. Es algo difícil de prever, porque vos no sabés quién va a llegar a la final. Se empieza a buscar el que va a cantar el himno después del miércoles. Y como buscan megafiguras, esas megafiguras tienen todo pautado”.
En ese marco, otra de las panelistas recordó la situación de Lali en el Mundial pasado: “En el 2022 a Lali la llamaron veinte horas antes de la final del mundial. Y estaba ahí, como turista con Marley y por eso pudo participar, pero no había ensayado, no tenía vestido, no tenía nada. Es más, estaba mal de la voz además en la que cantó”.
CHIMENTOS
Los cuatro signos del horóscopo chino que podrán hacer crecer su dinero y abrir nuevas puertas en julio, según Ludovica Squirru

Julio encara su tramo más dinámico dentro del horóscopo chino. Según las enseñanzas de Ludovica Squirru, habrá signos que encontrarán el contexto ideal para apostar por nuevos desafíos, cerrar acuerdos y darle un impulso a su presente económico. La clave estará en detectar las oportunidades a tiempo y no dejar pasar propuestas que, aunque parezcan pequeñas, podrían tener grandes resultados.
Squirru sostiene que este período favorecerá todo lo relacionado con el crecimiento y la planificación. Será un buen momento para capacitarse, fortalecer emprendimientos y sembrar proyectos que den frutos en los próximos meses. En cambio, convendrá evitar decisiones impulsivas o cambios que no hayan sido suficientemente pensados.
Dragón
Julio potenciará su ambición y capacidad para liderar nuevos proyectos. Tendrá la posibilidad de destacarse en el trabajo, abrir contactos valiosos y avanzar con objetivos que hasta hace poco parecían lejanos. La confianza será su mejor herramienta.
Serpiente
La Serpiente encontrará respuestas donde antes solo veía dudas. Será un mes favorable para reorganizar sus finanzas, tomar decisiones estratégicas y apostar por ideas que puedan generar estabilidad a largo plazo. La paciencia será clave para elegir el momento adecuado.
Gallo
El esfuerzo sostenido comenzará a rendir frutos. Julio traerá oportunidades para negociar, recibir propuestas interesantes y asumir un rol más importante dentro del ámbito laboral. Será una etapa para mostrarse y confiar en el propio talento.
Rata
La creatividad y la rapidez mental de la Rata le permitirán detectar oportunidades que pasarán inadvertidas para otros. Durante julio podrá ampliar su red de contactos, generar nuevos ingresos y dar un paso importante hacia metas que venía construyendo desde hace tiempo.
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Alejandro Awada comenzó un nuevo desafío teatral: “No fue nada fácil el camino del actor”

Durante más de cuarenta años, Alejandro Awada persiguió un anhelo tan persistente como íntimo: experimentar el gozo pleno de su vocación sobre el escenario. A lo largo de décadas, transitó personajes secundarios y papeles que alimentaron su oficio, pero el deseo de entregarse por completo a un gran protagonista permaneció intacto. Hoy, ese sueño se concreta en la piel de Willy Loman, el emblemático viajante creado por Arthur Miller, en una sala colmada cada fin de semana en el teatro El Tinglado.

Con voz calma y palabras elegidas, Awada confiesa a Teleshow la emoción que le produce interpretar sobre las tablas al personaje escrito por Arthur Miller. “Me llena de orgullo y de satisfacción. Es un personaje de una obra descomunal que tengo la felicidad de interpretar”, expresa, dejando traslucir la gratitud, tras una larga travesía profesional.
Este primer protagónico en La muerte de un viajante no solo significa un logro profesional, sino también un profundo agradecimiento. Awada reconoce en este desafío una conexión inédita con el sentido más hondo de su vocación, como si el tiempo y el recorrido lo hubieran preparado para vivir este momento con una intensidad renovada.
—¿Cuántas veces este personaje pasó por tu vida?
—Lo estudié cuando estudiaba teatro. No a Willy Loman, sino en teatro hacíamos otra escena de la obra. Eso estudiaba. Después, nunca más tuve la maravilla de acercarme a La muerte de un viajante y recién ahora sucedió.
—¿Es tu primera vez interpretando a Willy Loman?
—La primera, hay muchas personas que se sorprenden cuando lo digo.
—¿Y cómo te sentís?
—Orgulloso. Y con mucho agradecimiento. Un personaje de una obra impresionante que tengo la felicidad de interpretar los fines de semana. Insisto, me da mucho orgullo y satisfacción.

—¿Qué te acerca al personaje?
—Su búsqueda, su querer encontrar por lo que tanto luchó. Y le mete para adelante como sea, como pueda. Pasa que tiene, como lo dice uno de sus hijos, sueños equivocados. Y entonces se encuentra con una muralla tremenda.
—¿Los sueños equivocados son esa búsqueda permanente que puede llevar a la frustración?
—Exactamente, sí, por supuesto. La obra, desde mi punto de vista, es una furiosa crítica al sistema capitalista. Y Willy cree en eso, cree en ser un número uno, en lo suyo. Y pelea, pelea, pelea, pero se encuentra en un momento de su vida con que ya no tiene las herramientas necesarias y además su entorno le empieza a jugar en contra.

—¿Le ves un paralelismo a tu vida con la obsesión de Willy?
—En mi vida personal, sobre todo en los comienzos y en los medianos. Una especie de obsesión por salir adelante con mi profesión.
—¿Te costó transitarla?
—Me costó bastante, sí, me costó y no me encontré con una pared. Pude penetrar ese deseo, pude lograrlo, por llamarlo de alguna manera.
—El camino del actor…
—No me resultó para nada fácil ese camino del actor. Fue bravo y sigue siendo muy intenso. Pero jamás quise dejar la profesión.

—¿Sentías frustración por no encontrar ciertos trabajos?
—Quizá en los comienzos, sí, pero una vez siendo profesional, no encontraba la frutillita del postre. Ese trabajo que me llene de entusiasmo y de confianza y agradecimiento. Los últimos años puede ser que me haya pasado eso y fundamentalmente con lo que estoy haciendo ahora con La muerte de un viajante.
—¿Cómo fueron tus primeros años?
—Trabajé mucho, mucho ahí, como diez años, hasta que tuve la chance de empezar en el teatro oficial. Pero cuando empiezo a hacer televisión surge el punto de inflexión y comienzo a ser reconocido y la gente empieza a convocar. A partir de ahí no paré más.
—¿Te llevó mucho tiempo sentirte actor y disfrutar de tu profesión?
—Me llevó bastante tiempo, tal vez demasiado, pero tenía que transitarlo.
—¿Cómo fue ese proceso? ¿Qué te ayudó?
—Mucha terapia…y me ayudo muchísimo el libro Rayuela de Julio Cortázar.
—¿Por qué no podías disfrutar?
—Cuando era joven o en la mediana edad no estaba en condiciones personales de hacerlo.
—¿A qué lo atribuís?
—Por condicionamientos culturales, personales, sociales, familiares.
—¿Cómo lograste empezar a sentir gozo?
—Sucedió, en primer lugar por mí.
—¿Qué te permitió avanzar?
—Andar, y andar más liviano, mucho más liviano en todo sentido.
—¿Qué hacías antes de dedicarte a la actuación?
—Intenté un tiempo trabajar en la empresa familiar. Me tuvieron paciencia hasta que yo me di cuenta que tenía que ir por otro lado, por otros caminos. Y lo intenté y tiempo después, bastante tiempo después, lo encontré.
—¿Cuáles fueron esas “frutillas del postre”?
—Me fue muy bien con Historia de un clan, con la familia Puccio. Y me fue muy bien con Iosi, el espía arrepentido también. Y además me está yendo muy bien con Willy Loman… hoy estoy muy satisfecho y agradecido.

—¿De quién o quienés necesitas agradecimiento, reconocimiento?
—De mí mismo. Conmigo mismo. La sensación de haber hecho las cosas bien, estar haciendo las cosas bien. Y entonces me agradezco a mí mismo.
—¿Qué te genera el reconocimiento de tus colegas?
—Me doy cuenta que mis colegas me quieren mucho, me quieren y me respetan y eso me genera agradecimiento también.
—El reconocimiento es importante…
—La palabra que dijiste, sí. Sí, es importante para acompañarnos. Tengo colegas con los que nos estamos acompañando y me gusta mucho.
—¿Tenés prejuicio hoy con la televisión?
—Para nada. Estoy triste porque no se hace ficción en la televisión argentina. Me da mucha tristeza un producto tan valioso, tan rico, ¿no? Sabemos hacer ficción y la hacemos muy bien. A eso agregale lo que sucede con el INCAA y prácticamente no se está filmando. Y a eso se suma lo de las plataformas que vienen con cuentagotas. Si echás una mirada, están todos los actores de la tele y el cine haciendo teatro.
—¿Qué te gusta hacer fuera de la actuación?
—Ahora soy más lector. Me está gustando ver las miniseries en las plataformas. Otra cosas que me fascina es el golf. Jugué toda mi vida al golf, pero mucho no lo hago. Voy a volver. Es un deporte que me apasiona.
—¿Qué tiene el golf que tanto te atrae?
—Tenés que estar presente. Liviano. Presente y liviano, las dos cosas. Y es un juego. Entonces, se puede ser muy maravilloso, muy divertido y muy placentero.
—¿Qué más disfrutás de lo cotidiano?
—El cafecito en los bares, y el amor de mi mujer y el amor de mi hija.

—¿Qué podés contar de Andy, tu mujer?
—La amo profundamente. Nos reímos, caminamos, soñamos, nos abrazamos. Pensamos juntos. La encontré.
—¿Cómo y dónde nació esta historia de amor?
—Cuando éramos jóvenes, yo tenía 18 y ella 16, estuvimos de novios. Pasaron cuarenta y cinco años y nos empezamos a escribir. Por Facebook, y WhatsApp, y salimos, y nos enganchamos. Hace un buen tiempo que estamos juntos y disfrutando mucho de nuestra relación.
—¿Por qué se separaron en la juventud?
—Me dejó. Ella dice que no, pero me dejó por otro muchachote. Ella dice que no fue así. Para mí, no. No dan los tiempos, (se ríe).
—¿Cómo fue el reencuentro?
—Yo estaba encantado cuando la volví a ver. Nunca me la saqué del corazón.

—¿Ella también hizo su vida?
—Por supuesto, tiene dos hijas. Y tiene su recontra vida transitada. Nos tocó y nos toca esto, el encontrarnos y el disfrutar de estar juntos.
—¿Cuánto hace que están juntos otra vez?
—Después de no verla desde la adolescencia,hace un año que estamos juntos, disfrutamos mucho de los dos.
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