DEPORTE
“Es un orgullo ser el hijo de mi papá”: el conmovedor recuerdo de Marcelo Tinelli en vísperas por el Día del Padre

En plena víspera por el Día del Padre, Marcelo Tinelli dedicó el cierre de esta edición de Infobae Mundial a su padre y periodista deportivo, Dino Hugo Tinelli, que murió a sus 38 años producto de una cirrosis hepática. “Este día me acuerdo mucho de mi papá”, confesó sobre el hombre que lo inspiraría a comenzar su carrera en el periodismo deportivo.
Luego de que fuera sorprendido con un emotivo video, que recopiló varios de los momentos más importantes de su vida junto a sus hijos, el conductor estrella aprovechó para honrar la memoria de su padre, quien perdió la vida en 1971. Por aquel entonces, solo tenía diez años.
“Me encanta ser papá y agradecerle mucho a mi viejo también, que siempre tengo el recuerdo cuando, cuando viene el Día del Padre, de todo lo que ha sido en mi vida, viejo, todo lo que pudiste”, reconoció Tinelli, visiblemente conmovido.
Al hacer referencia a su repentina partida, reflexionó: “Siempre uno puede mirar la vida desde dos lugares. Siempre lo veo con vos medio lleno. Siempre, siempre. Es como que digo: ‘Me hubiera gustado estar más tiempo’. Y bueno, la vida es así”. Y confesó: “En este día siempre lo recuerdo y lo recuerdo muchas veces a lo largo de mi vida”.
A pesar de la ausencia física de su padre, Tinelli remarcó que “este es un momento para recordarlo y siempre energéticamente. Yo creo que tengo esa energía de mi viejo, siempre”. Por este motivo, el conductor no dudó en afirmar: “Es un orgullo ser el hijo de mi papá”, frase que resonó en el estudio y marcó el tono del cierre del ciclo.
Incluso, recordó varios momentos vividos en Bolívar, su ciudad natal, cuando los vecinos lo identificaban como el hijo de su padre. “Cada vez que yo llegaba a Bolívar con las maratones, me saludaban todos: ‘Che, tu viejo tal cosa’. Para mí era hermoso eso”, relató.
Otro de los momentos emotivos se vivió cuando Tinelli les dedicó unas palabras a sus hijos, mientras estaban presentes en el estudio tres de ellos: Micaela, Francisco y Lorenzo “Lolo” Tinelli. “Soy padre gracias al amor de Mica, la más grande, hasta Lolo, el más chico. Me encanta verlos crecer y estar a su lado”, manifestó frente a las cámaras.
“Me encanta compartir un momento con mis hijos. Es un momento que lo quiero hacer ahora. No me lo quiero guardar para otro momento cuando sea más grande, porque si son de una edad, yo quiero vivirlo todo ahora y me encanta que me estén acompañando”, agradeció.

Después de mandarle saludos a sus otras dos hijas, Candelaria y Juana Tinelli, a quienes afirmó “amar con locura”, Marcelo expresó: “Me encantaría que en algún momento vamos a estar acá todos juntos, pero bueno, hoy no se da de esa manera”.
A la hora de finalizar la transmisión, Tinelli le dejó una sabia reflexión a su audiencia tras mandarle un saludo a todos los papás en su día. “A todos los hijos, que cuiden a sus padres también, que los quieran, que los amen, que dificultades hay en todos lados”, subrayó.
De la misma manera, hizo un llamado a la reconciliación al remarcar que “el amor todo lo puede en cualquier momento”, y recordó: “No es va a haber un tiempo. Es ahora, el tiempo es ahora. No te quedes con nada”. Asimismo, enfatizó que los problemas y peleas siempre pueden estar presentes, pero que “uno es el que tiene que salir”.
“Entonces digo, acá ya me abro del Día del Padre, pero digo: ‘Mostrate feliz, estate feliz, estate bien’”, apuntó el conductor a modo de incentivar a la audiencia a ver el lado positivo de todas las situaciones. Así, concluyó: “Hay dos veces, dos miradas siempre y con la felicidad y esa sonrisa eterna. Acércate a una aunque la tengas lejos y vas a ver que todo cambia, pero tiene que cambiar lo de adentro de uno, particularmente, fundamentalmente eso”.
DEPORTE
Argentina-Inglaterra: la historia y el presente de un clásico especial antes de una semifinal con peso propio

Argentina e Inglaterra volverán a cruzarse este miércoles en Atlanta por un lugar en la final del Mundial 2026, en un duelo que remite a algunos de los capítulos más intensos de la historia del fútbol y de la historia de ambos países.
Por eso, Lionel Scaloni intentó ponerle un marco al encuentro antes de que la pelota empiece a rodar. “No nos olvidemos que es solo un partido de fútbol”, pidió el entrenador argentino, consciente de que el contexto amenaza con devorarse al juego.

Hablar de Argentina e Inglaterra es hablar de Diego Maradona, de México 1986, de la Mano de Dios, del Gol del Siglo y de una actuación que terminó convirtiéndose en una de las páginas más extraordinarias de cualquier Copa del Mundo.
La rivalidad futbolística nació mucho antes, pero adquirió otra dimensión después de 1982, con Malvinas. Apenas cuatro años más tarde, Maradona transformó un partido de cuartos de final en un símbolo nacional. Primero con el gol más polémico de la historia y luego con una obra de arte irrepetible, el capitán argentino escribió una actuación que trascendió generaciones y terminó siendo uno de los relatos deportivos más poderosos que produjo el fútbol argentino.

Paradójicamente, el vínculo entre los futbolistas argentinos e ingleses fue creciendo con el paso de las décadas. Hasta fines de los años setenta, el fútbol inglés prácticamente cerraba sus puertas a los extranjeros. Todo cambió en 1978.
Recién consagrados campeones del mundo, Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa desembarcaron en Tottenham y rompieron una barrera histórica. Fueron los primeros argentinos en jugar en Inglaterra y terminaron convirtiéndose en verdaderos ídolos del club, donde aún hoy ocupan un lugar en el Hall de la Fama.
Pero aquella historia quedó atravesada por la Guerra de Malvinas. El conflicto bélico los puso en el centro de una tensión que excedía al fútbol: comenzaron a ser silbados por los hinchas rivales en cada intervención y la hostilidad que se respiraba en los estadios terminó precipitando su salida del Tottenham.
Con el tiempo, la aparición de los argentinos en Inglaterra terminó transformándose en una corriente permanente hasta llegar al presente, donde la Premier League reúne buena parte de la columna vertebral de la Selección.
Hoy, cinco campeones del mundo juegan en la liga más poderosa del planeta: Emiliano Martínez defiende el arco del Aston Villa. Cristian Romero es referente del Tottenham. Lisandro Martínez se convirtió en uno de los futbolistas más queridos del Manchester United, donde Old Trafford suele cantar “Ar-gen-ti-no, Ar-gen-ti-no” cada vez que protagoniza un quite o una salida elegante. Enzo Fernández conduce al Chelsea. Alexis Mac Allister es una de las figuras del Liverpool.
Todos juegan en la Premier. Todos fueron campeones con sus respectivos clubes. Todos conocen desde adentro una cultura futbolística que aprendieron a respetar.
A ellos se suman Marcos Senesi, de destacado paso por Bournemouth y recientemente incorporado al Tottenham, y Valentín Barco, que tuvo un breve ciclo en Brighton antes de llegar al Chelsea.
También forman parte de ese puente reciente Julián Álvarez, multicampeón con Manchester City antes de emigrar al Atlético de Madrid en busca de mayor continuidad, y Gonzalo Montiel, que pasó por Nottingham Forest.
La reconstrucción del vínculo entre el fútbol argentino y el inglés también tuvo nombres fundamentales como Carlos Tevez y Sergio Agüero. Ambos dejaron una huella imborrable, ayudaron a consolidar el prestigio del futbolista argentino en la Premier League y terminaron de derribar cualquier prejuicio que hubiera sobrevivido al paso del tiempo.
En líneas generales, el recuerdo que conservan los clubes ingleses de los jugadores argentinos suele ser positivo. Lo que alguna vez fue una frontera casi imposible de cruzar hoy representa uno de los destinos más valorados por los futbolistas argentinos.

Alexis Mac Allister representa mejor que nadie ese nuevo vínculo. Figura del Liverpool e hijo de una familia ligada al fútbol argentino, el mediocampista convivió durante años con el afecto del público inglés.
“La gente siempre me trató diez puntos. No tengo nada que decir contra eso. Entendemos toda la historia que hay detrás, que quizá no es culpa de la gente, sino de los que están más arriba, pero entendemos que va a ser un partido muy especial. Desde mi lado, siempre el respeto por ellos”, aseguró antes de la semifinal.

El propio entrenador argentino conoce de primera mano lo que representa jugar en Inglaterra. En 2006 llegó a préstamo al West Ham con el objetivo de buscar continuidad para convencer a José Pekerman de incluirlo en la lista del Mundial de Alemania. Rápidamente se ganó un lugar como titular, ayudó al equipo a evitar el descenso y fue protagonista de una inolvidable campaña en la FA Cup.
Todo parecía encaminado para que el club comprara su pase. Hasta que llegó aquella final frente al Liverpool. West Ham ganaba 3-2 cuando, a falta de apenas un minuto y medio, Steven Gerrard sacó un remate inolvidable desde casi 40 metros para empatar el partido. Liverpool terminó imponiéndose por penales y el pase definitivo de Scaloni nunca se concretó.
Con los años, el técnico argentino confesó que aquella derrota modificó su vida. Si West Ham hubiera ganado esa final, probablemente habría seguido en Londres. En cambio, regresó a España para jugar en Mallorca, donde conoció a Elisa Montero, quien luego se convertiría en su esposa y madre de sus hijos. Una derrota deportiva terminó cambiando su destino personal.
Esta tarde la historia será mucho más grande que cualquier experiencia individual. El trasfondo del partido remite a una cuestión cultural, histórica y política que inevitablemente estará presente, incluso en las tribunas.
Y si Argentina consigue el pasaje a una nueva final, es posible que las canciones que se escuchen en Atlanta vuelvan a sonar en los festejos del vestuario, como una síntesis perfecta de todo lo que este partido representa para varias generaciones de argentinos.
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Argentina vs. Inglaterra: El día que Diego Maradona venció al «ejercito» inglés con la «mano de Dios»

Diego Maradona. Foto: Captura de pantalla
Hay partidos que se juegan con la pelota y partidos que se juegan con la historia. El próximo miércoles, cuando el reloj marque las 16:00 de nuestro país y la Selección Argentina pise el césped del Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, cada jugador argentino llevará en su camiseta un hilo invisible que conecta directo con el 22 de junio de 1986, el día en que todo argentino celebró no solo una victoria en la cancha, sino algo más.
Hablar de un Argentina vs. Inglaterra en los mundiales es evocar, de manera inevitable, los noventa minutos más perfectos, contradictorios y cinematográficos de la historia del deporte. Aquella tarde en el Distrito Federal de México, Diego Maradona no solo eliminó a los británicos; inventó un mito de dos cabezas que modificó el ADN del fútbol argentino para siempre.
La mano de Dios y el barrilete cósmico
Primero fue la trampa hermosa, el arte del potrero elevado a escala mundial. El salto contra Peter Shilton, el puño izquierdo escondido, la red que se infla y el festejo corriendo hacia el córner rezando para que el árbitro tunecino Alí Bennaceur no viera el engaño. «La Mano de Dios». Una genialidad nacida de la picardía criolla que dejó a los ingleses masticando la impotencia de la ley vulnerada en sus propias narices.
Pero el destino, o el propio Diego Maradona, sabían que la trampa necesitaba una redención inmediata para convertirse en arte eterno. Cuatro minutos después, arrancando desde atrás de la mitad de la cancha, Maradona frotó la lámpara para dejarle al mundo una de sus más grandes creaciones, «El Gol del Siglo». Dejó en el camino a Hoddle, Reid, Sansom, Butcher, Fenwick y al propio Shilton tirado en el piso, desparramando al «ejercito» británico en una carrera memorable de 52 metros que Víctor Hugo Morales inmortalizó para siempre entre lágrimas. Fue la revancha poética, el fútbol puro y el barro combinados en una obra maestra insuperable.
«¿Qué mano de Dios? ¡Fue la mano del Diego! Y después les dibujó el cuadro entero en la cara. Eso es lo que todavía les duele«, repite el hincha argentino cada vez que asoma la camiseta blanca con tiras azules.
La hora de los herederos
El presente nos encuentra en una dimensión paralela pero extrañamente similar. Tras una prórroga sufrida ante Suiza que destrabaron los goles de Mac Allister, Julián y Lautaro, el equipo de Lionel Scaloni está a un paso de otra final. E Inglaterra espera con los dientes afilados, liderada por un Bellingham implacable y el eterno Harry Kane.
No estará Diego Maradona físicamente ni en el campo, ni en el banco, ni en la tribuna, ni desde su casa, pero como dice la canción, «Al Diego en el cielo lo podremos ver con Don Diego y con la Tota, alentando a Lionel«, por lo que el Pelusa estará acompañando a toda la Selección Argentina en uno de sus partidos más importantes en los últimos años.
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El futuro de Dibu Martínez: ¿se queda en el Aston Villa?

Emiliano Martínez hoy está con la cabeza enfocada en Inglaterra, el rival de la Selección Argentina de este miércoles por una de las semifinales del Mundial. Pero su nombre volvió a circular con fuerza en este mercado de pases de clubes que está abierto en plena Copa del Mundo. Ante el fuerte interés de la Juventus, un directivo del Aston Villa fue contundente: «Dibu se quedará con nosotros. No tenemos intenciones de dejarlo ir en este receso».
De acá no se va
El que habló de manera oficial de parte del club inglés fue Damian Vidagany, director deportivo de los Villanos. «Nuestro equipo necesita su dedicación y larga experiencia. Es una pieza clave en nuestro proyecto para la próxima temporada. Todos los rumores sobre su posible salida a la Juventus no reflejan la verdadera postura del club. Martínez es un jugador muy importante para nosotros y esperamos que siga rindiendo a un nivel excepcional junto a sus compañeros», agregó, por las dudas.
De esta manera parecería caerse la posible transferencia del Dibu a la Juve. El club de Turín estaba dispuesto a abonar siete millones de euros por el pase del arquero argentino de 33 años. Incluso, ya se mencionaba la posibilidad de que Zion Sukuzi, arquero del Parma y de la selección de Japón en este Mundial, llegara al Aston Villa para cubrir el vacío que supuestamente iba a dejar Martínez con su partida a Italia.
Igualmente, con el correr de los días habrá que ver si la Juventus vuelve a la carga o aparece algún otro interesado por el Dibu.
El foco en Inglaterra
Mientras su nombre suena en el mercado de pases europeo, Dibu está concentrado para tener la mejor actuación posible ante Inglaterra. Al arquero le convirtieron seis goles en los seis partidos disputados hasta ahora en el Mundial (uno Jordania, dos Cabo Verde, dos Egipto y uno Suiza) y espera volver a tener la valla invicta como en los dos primeros encuentros ante Argelia y Austria.
Sobre el partido ante el conjunto inglés y toda la carga emocional que conlleva por la histórica rivalidad desde la Guerra de Malvinas, Martínez le puso paños fríos a ese tema: «El respeto va a estar: mis hijos nacieron ahí, hace 16 años que convivo ahí, así que sólo queda disfrutar ese partido y tratar de ganarlo como todos”.

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