INTERNACIONAL
Estados Unidos amplió el uso de drones y aviones espía para vigilar Cuba

Las agencias militares y de inteligencia estadounidenses han aumentado los vuelos de vigilancia alrededor y cerca de Cuba en las últimas semanas, dijeron varios funcionarios estadounidenses. El esfuerzo forma parte de una campaña públicamente visible que, según los expertos, pretende enviarles a las autoridades cubanas un mensaje: los estamos vigilando.
Aviones de vigilancia y drones de la Marina y la Fuerza Aérea han aumentado los vuelos de reconocimiento como parte de lo que se espera que sea una mayor concentración militar en el Caribe en las próximas semanas, dijeron dos de los funcionarios estadounidenses. Ellos y los otros funcionarios hablaron bajo condición de anonimato para discutir asuntos sensibles de inteligencia u operación.
Durante semanas, los entusiastas de la aviación han compartido mensajes en las redes sociales sobre aviones de reconocimiento, como el avión de patrulla marítima P-8, que se acercaban a las costas cubanas según la detección a través de sitios públicos de rastreo en línea.
Los vuelos de ese modelo, del avión de espionaje electrónico RC-135 Rivet Joint, del dron de reconocimiento de gran altitud MQ-4 y de otros drones han aumentado en frecuencia desde febrero, a menudo cerca de la costa de Cuba, dijo un funcionario militar estadounidense.
La cadena CNN, que informó del aumento de los vuelos de inteligencia, dijo que había analizado los datos de FlightRadar 24, de acceso público, que mostraban que la Marina y la Fuerza Aérea habían realizado al menos 25 vuelos de este tipo con aviones tripulados y drones desde principios de febrero. La mayoría se realizaron cerca de las dos ciudades más grandes de Cuba: La Habana, la capital, y Santiago de Cuba, en el sureste del país.
Los datos de seguimiento de vuelos no suelen captar los drones de las agencias de espionaje, por lo que se desconoce el número real de vuelos.
Los expertos afirman que Estados Unidos ha realizado históricamente pocos vuelos de vigilancia cerca de Cuba pese a décadas de malas relaciones entre los dos países, por lo que la reciente oleada de vuelos es destacable.
El Comando Sur de Estados Unidos, que dirige las fuerzas y actividades militares en la región, declinó hacer comentarios.
El gobierno cubano no respondió a las solicitudes de comentarios.
El funcionario militar estadounidense dijo que los vuelos de vigilancia estaban diseñados para darles a los líderes políticos y militares estadounidenses una mayor visión de Cuba en un momento crítico.
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El presidente Donald Trump ha dejado claro que quiere derrocar al gobierno cubano al decir que hará lo que quiera con Cuba. En un discurso reciente en el condado de Palm Beach, Florida, dijo que Estados Unidos “tomaría el poder casi inmediatamente”. Ha salpicado sus comentarios con advertencias periódicas de que el gobierno comunista de Cuba era “el próximo”.
Pero el funcionario militar dijo que, a diferencia de los preparativos para la incursión del comando estadounidense en enero que apresó al presidente venezolano Nicolás Maduro, estos vuelos de vigilancia estaban destinados a reforzar la campaña de presión política y económica sobre los líderes cubanos y no a presagiar una operación militar estadounidense en la isla.
En medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Cuba, el gobierno de Trump ha cortado los envíos de petróleo a la isla, lo que ha profundizado la crisis energética y económica del país.
Las dos naciones han entablado negociaciones privadas, pero las conversaciones han avanzado poco, ha dicho el gobierno cubano. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel y varios miembros del Gobierno asisten a una ceremonia conmemorativa del 65º aniversario de la declaración de Fidel Castro sobre el carácter socialista de la Revolución Cubana, realizada en vísperas de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, en La Habana, Cuba, el 16 de abril de 2026. (Foto: Norlys Pérez/REUTERS)
Los vuelos de reconocimiento, dijeron los expertos, podrían utilizarse para espiar las comunicaciones del gobierno cubano y determinar si los funcionarios están acumulando tropas o vehículos militares. El gobierno cubano ha dicho que el país estaba preparado para luchar por su soberanía.
Pero tales misiones de inteligencia se realizan a menudo en secreto. El uso de aviones visibles públicamente muestra que el gobierno de Estados Unidos parece interesado en intimidar a los funcionarios del gobierno cubano y hacer que se pregunten si podría producirse una acción militar, dijeron los expertos.
“Podemos pasar a modo invisible”, dijo José Adán Gutiérrez, un comandante retirado de la Marina estadounidense especializado en inteligencia. “Cuando nos preparamos para operaciones, pasamos a modo invisible, no encendemos el radar para anunciar nuestra llegada. El hecho de que estos vuelos se hicieran públicos a propósito básicamente indica que hay un mensaje”.
El gobierno de Venezuela denunció vuelos de inteligencia similares en las semanas previas a que las fuerzas militares estadounidenses se abalanzaran sobre su capital y capturaran al presidente del país.
Gutiérrez y varios otros expertos dijeron que el mensaje probablemente iba dirigido no solo a Cuba, sino también a sus aliados como Rusia y China. Dijo que los vuelos no significan necesariamente que Estados Unidos se esté preparando para invadir Cuba, pero que los funcionarios estaban actualizando los planes de contingencia en caso de que Trump emitiera alguna orden sobre Cuba.
Renee Novakoff, una funcionaria de inteligencia estadounidense retirada, dijo que los vuelos indicaban que los funcionarios podrían estar preparándose para tomar una decisión política.
“Normalmente no hacemos muchas cosas como lo que ellos están haciendo”, dijo Novakoff, quien se retiró hace tres años como subdirectora de inteligencia de defensa y ahora es investigadora principal de la Universidad Internacional de Florida. “Por eso esto es un gran problema”.
Chris Simmons, exfuncionario de contrainteligencia para Cuba de la Agencia de Inteligencia de Defensa, dijo que el gobierno estadounidense no necesita llegar a tales extremos para espiar a un país con tan pocos buques operativos de la Marina que podrían utilizarse para repeler una incursión.
“Lo veo como una demostración de fuerza más que otra cosa”, dijo Simmons, y añadió, sin embargo, que Trump a menudo cumple sus amenazas.
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En las últimas semanas, los funcionarios cubanos han criticado la concentración militar estadounidense, que han descrito como parte de una campaña criminal contra el país.
“El esfuerzo visible en tratar de normalizar la amenaza de agresión militar contra Cuba de parte de EE.UU., responde a un diseño comunicacional fríamente calculado”, dijo en X Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba.
“Forma parte del crimen y quienes participan en él serían cómplices del eventual baño de sangre”.
Al comienzo del gobierno de Trump el año pasado, la CIA intensificó los vuelos de drones sobre México, lo que ayudó a rastrear laboratorios de fentanilo y líderes de cárteles. Se utilizó un dron de vigilancia estadounidense para ayudar a localizar a Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “el Mencho”, exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La CIA también sobrevoló Venezuela con drones y utilizó uno de ellos para un ataque aéreo contra un muelle en el que supuestamente se cargaban drogas en barcos.
Mientras que los aviones militares sobrevuelan aguas internacionales, las agencias de inteligencia no operan bajo tales restricciones a la hora de recopilar información. Sin embargo, dada la geografía de Cuba, puede que no fuera necesario volar un activo de inteligencia directamente sobre el país.
Brian Latell, exanalista de la CIA para Cuba, dijo que no recuerda tal oleada de reconocimientos ni siquiera durante la Guerra Fría.
El gobierno estadounidense también podría estar tratando de determinar la ubicación de un posible lugar de aterrizaje, dijo.
“El principal objetivo sería la recopilación de información”, dijo Latell. “Probablemente también haya un elemento de husmear y mantenerlos un poco ansiosos”.
*Por Frances Robles, reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe, Eric Schmitt, corresponsal de seguridad nacional para el Times, y Julian E. Barnes, reportero que cubre las noticias relacionadas con las agencias de inteligencia estadounidenses y los asuntos de seguridad internacional para el Times. Colaboraron con la reportería Tyler Pager desde Washington y Patricia Mazzei desde Miami.
The New York Times, cuba, Donald Trump
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La fuerte influencia de Trump en la victoria de la derecha en Colombia

INTERNACIONAL
‘It’s a mess’: GOP turns on House conservatives as voter ID blockade stalls Trump’s agenda

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House conservatives’ decision to grind the chamber to a halt in an effort to force Senate action on the SAVE America Act is drawing sharp backlash from Republicans across the conference, who say the strategy is accomplishing little beyond derailing their own agenda.
House Republicans were forced to punt several votes this week after the conservative splinter group, led by Rep. Anna Paulina Luna, R-Fla., used a routine procedural hurdle teeing up legislation as leverage to force the Senate to consider the stalled election bill.
The tactic appeared to fall flat after the Senate left Washington for a planned recess Wednesday while the House floor remained at a standstill, leaving SAVE no closer to passage.
‘AS LONG AS IT TAKES’: TRUMP ALLIES FREEZE HOUSE FLOOR TO PRESSURE SENATE ON VOTER ID BILL
Rep. Ralph Norman, R-S.C., speaks during the House Freedom Caucus news conference in the U.S. Capitol urging Senate action on the SAVE America Act on June 25, 2026. (Bill Clark/CQ-Roll Call, Inc./Getty Images)
«It’s a mess,» Rep. Nick Langworthy, R-N.Y., told Fox News Digital. «We have to be able to continue to function.»
«It’s just creating more inaction and more reasons for people to have a bad taste in their mouth about the U.S. House,» he continued, referring to the legislative paralysis.
Even after President Donald Trump urged the group to stand down in a Truth Social post Thursday after meeting with House Speaker Mike Johnson, R-La., it’s unclear whether his directive to «stop grandstanding» will be enough to reopen the House floor when lawmakers return Monday.
Luna, a Trump ally, is pushing for the SAVE America Act to be attached to the annual defense policy bill expected to receive a vote in the House next week.
TWO DOZEN HOUSE REPUBLICANS GO TO WAR WITH SENATE GOP OVER SAVE AMERICA ACT
Pairing the measures could jeopardize consideration of the must-pass defense bill and would likely doom its chances in the Senate, where Republican leadership insists the votes aren’t there to pass SAVE.
«Using floor time as a pressure campaign on the Senate is a strategy that has not moved the needle, and right now it is costing us momentum on our own agenda,» a senior Republican aide told Fox News Digital. «We can keep making the case for SAVE without bringing the House to a grinding halt in the process.»
«This is a longstanding issue we’ve had with members who don’t function as a team,» Rep. Mariannette Miller-Meeks, R-Iowa, told Fox News Digital in an interview. «We win when we work and function as a team, and it’s imperative for us to be able to keep the majority.»
Asked about conservative hardliners’ vow to oppose all legislation in protest of SAVE, Rep. Brian Fitzpatrick, R-Pa., said, «I don’t know why they would want to take their own initiatives off the table, because there’s a math problem in the Senate.»
The standoff has exposed a growing divide among House Republicans over what should take priority before the fast-approaching midterms: conservatives who see SAVE as the conference’s top objective despite the House having already passed multiple versions of the bill, and a larger bloc of Republicans who argue the party can’t afford to sideline the rest of its agenda.
BITTER HOUSE GOP DIVISIONS ERUPT AFTER JOHNSON SHUTS DOWN VOTES OVER REPUBLICAN MUTINY

Senate Majority Leader John Thune speaks during a news conference after a weekly policy luncheon with Senate Republicans at the U.S. Capitol in Washington, D.C. (Anna Moneymaker/Getty Images)
With fewer than 30 scheduled legislative days in the House left before the midterms, both camps have little time to spare.
Meanwhile, Republican leadership is racing to advance government funding bills, renew a lapsed surveillance program targeting foreigners overseas, and assemble a third party-line megabill that could incorporate hundreds of millions of dollars in defense spending requested by the Pentagon.
«We should be spending every bit of energy we have building it,» the senior GOP aide told Fox News Digital, referring to the third budget reconciliation bill.
The package has struggled to get off the ground due to GOP divisions over whether to include elements of SAVE and what spending cuts would pay for the legislation, among other sticking points.
But some conservatives, including several who will not be returning next Congress, argued SAVE should take priority over everything else.
«I personally think we should not have any more legislation until the Senate comes back in session,» Rep. Ralph Norman, R-S.C., said Thursday.
«What is happening in the U.S. Senate is laziness, and quite frankly, it’s disgusting,» Rep. Byron Donalds, R-Fla., said Thursday. «They need to come back. They need to pass this legislation.»
Senate Republicans, meanwhile, have repeatedly dismissed the criticism as misguided. And the Senate GOP has voted on the SAVE America Act, and several variations of it a handful of times without success.
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Nor has the House passed Trump’s version of the legislation, which would add mail-in voting restrictions, prohibit men in women’s sports and ban child sex change procedures.
«Why is the House blaming the Senate for not passing the SAVE America Act when they themselves have never voted on the president’s version of SAVE?» a Senate GOP aide told Fox News Digital. «Instead of being obsessed with a chamber they don’t serve in, the House Freedom Caucus should be focused on passing the president’s agenda instead of standing in his way.»
Amid GOP infighting, some Democrats are boasting that they have governed more effectively from the minority.
«It feels like we’re passing more with the discharge approach than they’re doing with regular legislation,» Rep. Glenn Ivey, D-Md., told Fox News Digital. «They really ought to be able to manage it better than this.»
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INTERNACIONAL
La derecha de Estados Unidos se replantea su postura sobre Irán

Pero en los últimos meses, y sobre todo desde que el gobierno de Donald Trump ha defendido su acuerdo de paz preliminar, se ha ido afianzando una perspectiva diferente en algunos sectores de la derecha estadounidense: Irán como un país pragmático con el que Estados Unidos puede, y debe, aprender a convivir.
Este cambio radical lo ha liderado el presidente Trump, que la semana pasada calificó a los líderes iraníes de “gente fuerte, gente inteligente”, pero va mucho más allá de él. El vicepresidente JD Vance se ha convertido en su principal defensor. Los conservadores, que durante mucho tiempo han mostrado una tendencia aislacionista, han recibido un nuevo ímpetu. Incluso algunos de los llamados halcones -que siempre han tenido un enfoque más agresivo sobre el conflicto- han cambiado de tono.
Es demasiado pronto para saber si este cambio durará. Muchos republicanos mantienen su postura de línea dura, y Trump ha amenazado de vez en cuando con reanudar la guerra. Parte de este cambio de discurso entre los republicanos podría deberse a la conocida trayectoria de la era Trump para mantenerse en la línea de un presidente voluble.
Pero las entrevistas muestran que el giro de la derecha, que se aleja de la tradicional postura belicista republicana respecto a Irán, está impulsado por factores que van más allá del deseo de Trump de desentenderse del conflicto. Hay un cambio generacional en el partido que se aleja del apoyo incondicional a Israel, el archienemigo de Irán, e incluso muestra, a regañadientes, cierta admiración por la capacidad del régimen iraní para resistir semanas de bombardeos intensos.
Se trata de una dinámica política interna con implicaciones globales; un asunto que queda claro en las consecuencias de la guerra de Irán para el suministro energético de Europa y Asia, así como para la seguridad de los países árabes del Golfo Pérsico.
“Irán se ha defendido. Bien por Irán”, dijo Curt Mills, director ejecutivo de The American Conservative, transmitiendo lo que describió como el mensaje de Trump a los estadounidenses. “Y eso significa que a Estados Unidos solo le interesa bajarle un poco los humos a estos tipos”.
Mills, de 35 años, dirige una revista fundada por uno de los aislacionistas originales del conservadurismo moderno, Patrick Buchanan. Defiende desde hace mucho tiempo la moderación en política exterior, una opinión que, según las encuestas, comparten muchos republicanos más jóvenes, que alcanzaron la mayoría de edad durante las guerras de Irak y Afganistán. “Decir que estamos en contra de pelear contra Irán desde la derecha es cada vez menos tabú”, dijo Mills.
Stephen Bannon, exasesor principal de Trump, describió al presidente como un “negociador y un pragmático” que ahora sabe que “no va a celebrar una ceremonia de rendición en el acorazado Misuri, en el puerto de Bandar Abbas», el puerto iraní. Bannon evocó las antiguas guerras de Persia contra Grecia y Roma para explicar la dificultad de Trump para derrotar a Irán.
“Se atrincheran y se afianzan con fuerza”, dijo Bannon en un mensaje de texto.
Anna Kelly, vocera de la Casa Blanca, dijo que la guerra contra Irán había “destruido con éxito” gran parte del ejército del país, y que los negociadores ahora estaban “trabajando para eliminar de una vez por todas la capacidad nuclear de Irán”.
“El presidente no toma estas decisiones importantes de seguridad nacional para complacer a los presentadores de pódcast o a los comentaristas de sillón de los grupos de expertos”, dijo Kelly. “Su única prioridad es lo que más le conviene al pueblo estadounidense”.
Pero, como muestra de que la Casa Blanca está al tanto de los cambios políticos en Irán, Vance acudió la semana pasada al programa en internet de Megyn Kelly para promocionar el acuerdo de paz preliminar. Kelly, una expresentadora de Fox News, tiene cuatro millones de suscriptores en YouTube y se ha convertido en la voz de los republicanos desencantados con la política exterior de Trump.
Los halcones “actúan basándose en una visión anticuada del mundo y de la actitud y capacidad estadounidenses”, dijo Kelly en su programa dos días después de hablar con Vance, y añadió: “Los iraníes no van a ceder. Les ha ido bien en esta guerra”.
Esa visión anterior del mundo quedó reflejada en el discurso sobre el Estado de la Unión de 2002 del presidente George W. Bush. Irán formaba parte de un “eje del mal”; para Estados Unidos, era “tanto nuestra responsabilidad como nuestro privilegio librar la batalla por la libertad”. Al iniciar la guerra el 28 de febrero, el propio Trump había calificado al gobierno iraní de “gente muy dura y terrible” que “quería hacer el mal”.
Al hacer eco de esa opinión, el senador Ted Cruz, republicano por Texas, dijo en su pódcast la semana pasada que Trump ahora estaba “recibiendo muy malos consejos” sobre Irán porque “dar miles de millones de dólares a unos lunáticos teocráticos” es “una idea muy, muy mala”. El senador Tim Sheehy, republicano de Montana, dijo en Fox & Friends que los líderes de Irán siguen “queriéndonos muertos a ti y a mí”.
Pero incluso en el Senado, un bastión de los conservadores que tienen una visión más agresiva del conflicto, se nota un cambio de tono.
Roger Marshall, senador republicano por Kansas que en abril dijo que negociar con “fanáticos religiosos irracionales” en Teherán era “casi imposible”, argumentó este mes en CNN que se podría permitir a Irán tener misiles porque “deberían poder defenderse”. En The Brian Kilmeade Show de Fox Radio, dijo que no quería parecer “un defensor de Irán”. Pero repitió el mantra de “no a las guerras eternas” al explicar por qué Estados Unidos debería negociar una salida del conflicto.
“Ya hemos perdido a 13 soldados estadounidenses, básicamente defendiendo a Israel en su mayor parte y tratando de eliminar las armas nucleares”, dijo.
Estos cambios en el discurso pueden deberse, en parte, a que los políticos conservadores se están dando cuenta de un cambio generacional en la forma en que sus posibles votantes perciben el lugar que ocupa Estados Unidos en el mundo.
Una encuesta del New York Times/Siena del mes pasado reveló que el 53 por ciento de los posibles simpatizantes republicanos menores de 45 años se oponían a la guerra en Irán, frente al 22 por ciento de los mayores de 45 años; el 54 por ciento de los más jóvenes dijo que Trump apoyaba demasiado a Israel, frente a solo el 16 por ciento del grupo de mayor edad. Y casi tres cuartas partes de los simpatizantes republicanos menores de 45 años dijeron que Estados Unidos debería prestar menos atención a los problemas en el extranjero, frente al 40 por ciento de los mayores de 45 años.
Estas diferencias en la visión del mundo también quedaron patentes en la perspectiva relativamente positiva que tienen los seguidores republicanos más jóvenes sobre el expresentador de Fox News Tucker Carlson -un 41 por ciento de opinión favorable, un 23 por ciento desfavorable-, a pesar de que Trump se ha referido a él y a Kelly como “PERDEDORES” con “COEFICIENTE INTELECTUAL BAJO”. Carlson es quizás el conservador que se opone con mayor vehemencia a la guerra.
La semana pasada, Carlson publicó una entrevista con Trita Parsi, crítico de la guerra contra Irán y cofundador del Quincy Institute for Responsible Statecraft, un centro de estudios de Washington que aboga por un papel más limitado de Estados Unidos en el mundo. Le dijo a Parsi que Irán saldría de la guerra como “una gran potencia mundial” gracias a su capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz, una ruta clave para gran parte del petróleo mundial. Parsi dijo que Irán se había vuelto “mucho más fuerte, al menos de manera temporal” y que ya le había dicho al gobierno de Trump, al inicio de la guerra, que era un error.
En una entrevista telefónica, Parsi dijo que había mantenido “conversaciones continuas” con funcionarios del gobierno sobre Irán desde principios del año pasado, incluso “con la gente que está en la mesa de negociaciones”. También dijo que a una parte de la derecha estadounidense “francamente no le importa Irán”.
“Están más enfadados por el hecho de que se iniciara la guerra en primer lugar que por el hecho de que Estados Unidos sufriera una derrota estratégica”, dijo Parsi. “Eso te da una idea de lo mucho que ha cambiado la percepción sobre Irán”.
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Anton Troianovski escribe para el Times sobre política exterior y seguridad nacional estadounidense desde Washington. Anteriormente fue corresponsal extranjero con sede en Moscú y Berlín.
The New York Times, data-cc, data-cc-nyt
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