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POLITICA

Esteban Bullrich: “Me gustaría ver a Milei hablando con Cristina y tomando un café con Kicillof, porque representan visiones diferentes de la Argentina”

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“Me gustaría que se recordara de mi paso por este cuerpo la búsqueda constante del consenso a través del diálogo. El diálogo entendido como una conducta activa, de apertura y de generosa curiosidad en la que los participantes se abren a escuchar a la persona que tienen enfrente. Ese es, para mí, el valor más importante y a la vez más escaso de la política argentina: la posibilidad de entender que los adversarios nunca son enemigos y que representan a una porción de los argentinos cuyos valores, intereses y deseos son tan atendibles como los de uno y que se puede dialogar, negociar y acordar sin relegar lo que uno es y lo que uno defiende”.

Llegué a la casa de Esteban Bullrich, el miércoles pasado, repasando ese, su último discurso en el Senado de la Nación, aquel 9 de diciembre de 2021 cuando se despidió formalmente de la Cámara. Recuerdo ese día como si fuera hoy. Todos quienes estábamos dentro del recinto del Senado nos emocionamos al borde del llanto. Algunos (muchos) lloramos. Es que Esteban aquella última tarde decidió “pintarle la cara” al país y ponerlo frente al duro espejo de su propia realidad. Esa que lo define de pies a cabeza. La del país agrietado, incapaz de acordar un conjunto de bases mínimas que produzcan bienestar general y desarrollo.

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Recuerdo también que al salir de ahí me pregunté -entonces- qué sería de Esteban, de su vida pública a partir de ese momento. El tiempo me fue dando la respuesta. Ese hombre que supo ser ministro de Educación en la Nación y en la ciudad de Buenos Aires, que derrotó electoralmente a la propia Cristina Kirchner en 2017, decidió y logró transformar su dolor en legado. Desde entonces -en la medida de sus posibilidades- dedica su tiempo a promover el diálogo como cultura política.

Siempre me pregunto: ¿cuánto impactó en su transformación político-ideológica el hecho de atravesar una situación tan dura, irreversible? Él siempre fue una persona amable y amiga de hablar con quien piensa distinto. Pero de un tiempo a esta parte ha hecho del diálogo una bandera irrenunciable que le ha permitido interactuar hasta con sus más acérrimos adversarios.

Esteban Bullrich padece de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) una enfermedad neurológica progresiva que afecta a las neuronas motoras, las células nerviosas que controlan los movimientos voluntarios. Fue diagnosticado en abril de 2021, ocho meses antes de renunciar a su banca de senador nacional por la provincia de Buenos Aires. Pero según él mismo contó, los primeros síntomas aparecieron en septiembre de 2020, cuando durante una videollamada sintió que “se le patinó la lengua”. Luego comenzaron a repetirse las dificultades para hablar.

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Hoy vive acompañado de su familia en una bonita y sencilla casa en un barrio cerrado en el norte del conurbano. Hasta allí llegué tal como acordamos en un intercambio de Whatsapp unos días antes en el que yo graciosamente le recriminaba que “hace rato” me debía una entrevista. O mejor dicho, una conversación. Me recibió junto al equipo técnico de Infobae en un bonito y luminoso estudio adosado a su habitación, con vista a un parque verde. Lo acompaña María Eugenia, su esposa, su compañera, su equipo. Con ella, sus lugartenientes: Charles y Frances, dos médicos venezolanos que desbordan de lealtad y empatía en la tarea de cuidar a su “jefe”.

Esteban acaba de presentar su libro Liderazgo Emocional, un ensayo en el que plasma su manera de ver a este mundo cada día más complejo, parado firme en su convicción de que la nueva dirigencia tiene la responsabilidad de mostrar otro tipo de cualidades, distintas de las que habitualmente vemos en quienes conducen organizaciones tanto en el sector público como en el privado. Humildad, coraje, esperanza, servicio, justicia, cercanía, amor, perdón y visión trascendente. Sumado a eso, dos habilidades necesarias: capacidad de callar y capacidad de escuchar.

La pregunta subyacente es: ¿hay algún dirigente argentino que hoy tenga esas virtudes y capacidades? Y más: ¿está el electorado argentino dispuesto a dejar de lado el apego al conflicto para ponderar el diálogo, el consenso y la empatía?

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Su mirada sobre la Argentina hoy, el cambio de modelo económico, la experiencia del PRO en el gobierno nacional, la gestión de Milei, el rol de Cristina, la posibilidad de Kicillof, las chances de los outsiders, la polarización, el país que podemos ser. De todo esto, hablamos con Esteban Bullrich. Una conversación serena y profunda que a continuación compartimos con todos Ustedes.

–Esteban, gracias por recibirme en tu casa. Es un placer conversar con vos y felicitaciones por tu nuevo libro, Liderazgo espiritual.

-Gracias a vos por escucharme.

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–Bueno, lo primero que quiero preguntarte es: ¿cómo ves a la Argentina hoy? ¿Qué te preocupa de lo que ves?

-Veo una Argentina que logró avances importantes, pero que sigue profundamente herida. La baja de la inflación es un logro que hay que reconocer, pero seguimos teniendo niveles muy altos de pobreza y una economía todavía frágil. Sin embargo, lo que más me preocupa no es económico, es nuestra dificultad para construir un nosotros. Seguimos creyendo que para tener razón necesitamos que el otro esté equivocado. Convertimos al adversario en enemigo y confundimos firmeza con agresividad. Así es muy difícil construir políticas que duren veinte años. ¿Cómo recuperamos confianza? Empezaría por algo concreto. Convocaría al Gobierno, oposición, gobernadores, empresarios, sindicatos y organizaciones sociales para acordar cinco políticas de Estado: educación, estabilidad fiscal, primera infancia, desarrollo productivo e institucionalidad que nadie pueda cambiar cada cuatro años. La confianza no se pide, se construye cumpliendo acuerdos. Tenemos enormes recursos naturales y humanos. Nuestro problema nunca fue la falta de talento. El desafío no es solamente volver a crecer, es volver a creer que podemos crecer juntos.

–¿Coincidís con los que dicen que la Argentina necesitaba hace ya mucho tiempo un cambio de modelo económico y social y que cuanto más tarde lo hiciéramos, más doloroso iba a ser el proceso de cambio?

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-Sí, coincido en que la Argentina necesitaba un cambio profundo. No podíamos seguir indefinidamente con déficit, inflación, falta de inversión y un Estado que muchas veces gastaba más de lo que podía financiar. Y también es cierto que cuanto más se posterga una corrección, más difícil y dolorosa termina siendo. Pero para mí hay una segunda discusión igual de importante: cómo se hace ese cambio. Ordenar las cuentas públicas es necesario, pero no suficiente. La economía está al servicio de las personas, no las personas al servicio de una planilla de Excel. Un programa económico también debe preguntarse cómo protege a los más vulnerables y cómo genera condiciones para crecer, invertir, producir y crear trabajo. Creo en el equilibrio fiscal y en un Estado eficiente, pero también creo en la justicia y en la cercanía. El verdadero desafío no es elegir entre equilibrio fiscal y sensibilidad social, es demostrar que podemos tener las dos cosas, porque un cambio económico será sostenible solamente si también construye esperanza.

–Ahora, viendo el camino que tomó y que toma el Gobierno de Milei, ¿cómo evalúas al gobierno de Mauricio Macri? Es decir, lo que pasa hoy, ¿sirve para repensar lo que se hizo entre 2015 y 2019?

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-Creo que nuestro principal error fue no construir acuerdos políticos profundos cuando tuvimos la oportunidad. En 2015 llegamos al Gobierno en minoría después de muchos años de kirchnerismo. Ese era el momento para convocar a gobernadores, oposición, sindicatos y empresarios y acordar un diagnóstico común: cuál era la situación real de la Argentina y qué reformas necesitábamos hacer. Conseguimos acuerdos puntuales, pero no construimos un acuerdo estructural. En 2017 apareció una segunda oportunidad. Ganamos ampliamente las elecciones legislativas y creo que interpretamos ese triunfo más como una ratificación de nuestro camino que como una oportunidad para ampliar nuestra convocatoria. Debimos usar ese capital político para construir acuerdos que trascendieran nuestro gobierno. Viendo lo que ocurrió después, ese aprendizaje para mí es fundamental. Las transformaciones profundas no pueden pertenecer a un presidente ni a un partido. Un triunfo electoral te da poder para gobernar. Un acuerdo amplio te da legitimidad para transformar.

–Y si pudieses volver el tiempo atrás, ¿qué harías de diferente?

-Si pudiera volver a diciembre de 2015 impulsaría desde el primer día un gran acuerdo nacional. Pondría sobre la mesa con absoluta transparencia la situación que recibíamos y convocaría a gobernadores, oposición, sindicatos, empresarios y organizaciones sociales a acordar un camino. Y después de ganar las elecciones de 2017, redoblaría esa convocatoria. Ese triunfo nos dio capital político y creo que debimos utilizarlo menos para confirmar que teníamos razón y más para incorporar a quienes pensaban distinto. También escucharía más. El poder genera una burbuja peligrosa. Uno empieza a escuchar mucho a quienes están de acuerdo y poco a quienes advierten que algo no está funcionando. No cambiaría mis convicciones sobre la necesidad de transformar la Argentina. Cambiaría la manera de construir esas transformaciones. Hoy entiendo mejor que ningún gobierno puede cambiar un país solo. Si pudiera volver atrás, dedicaría menos energía a demostrar que teníamos razón y mucha más a construir una razón compartida.

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–Es verdad. ¿Y cómo estás viendo al PRO hoy en día? ¿Cuál crees que debería ser el rol del PRO en el escenario político actual? ¿Qué crees que debería hacer el partido, el PRO, en 2027?

-Veo al PRO atravesando una crisis de identidad y creo que antes de discutir candidaturas o alianzas debería volver a preguntarse para qué nació. El PRO nació para transformar, no para conservar poder. Representó una manera distinta de gestionar con equipos, profesionalismo y vocación de cambio. Parte de esa agenda hoy la lleva adelante Milei y me parece bien acompañar aquello en lo que coincidimos. Pero acompañar no significa desaparecer ni renunciar a nuestras convicciones. El PRO tiene que recuperar una voz propia, reconocer los errores que cometimos cuando gobernamos y aportar experiencia a una Argentina que necesita transformaciones profundas, pero también diálogo, institucionalidad y sensibilidad social. Para 2027 no empezaría preguntando con quién hacemos una alianza. Empezaría preguntando qué Argentina queremos construir y qué podemos aportar nosotros. Después vendrán los nombres y los acuerdos electorales. Un partido que solamente piensa cómo sobrevivir termina desapareciendo. Un partido que vuelve a encontrar para qué existe puede volver a ser necesario.

–En tu libro vos proponés un nuevo modelo de construcción de liderazgo y lo definís como de carácter espiritual y destacás valores que voy a enumerar, que son humildad, coraje, esperanza, servicio, justicia, cercanía, amor, perdón y visión trascendente. ¿Lo ves posible en este país, en la Argentina actual y en este mundo actual, que pareciera que vive más de la polarización, o es más una expresión de deseo?

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-Es posible y justamente porque vivimos en un mundo polarizado, creo que es más necesario que nunca. El liderazgo espiritual no propone eliminar el conflicto. Eso sería ingenuo. En una democracia siempre habrá intereses, ideas y proyectos diferentes. Lo que propone es dejar de convertir cada diferencia en una guerra y cada adversario en un enemigo. En Argentina también demostramos que podemos hacerlo. Después de las elecciones de 2017 logramos sentar en una misma mesa al Gobierno Nacional y a gobernadores de distintos partidos y alcanzar un consenso fiscal. No resolvió todos nuestros problemas, pero demostró que personas que competían electoralmente podían acordar políticas concretas. Eso exige humildad para escuchar, coraje para defender convicciones y grandeza para reconocer que nadie puede construir un país solo. La polarización puede servir para ganar una elección. Después hay que gobernar para todos. El liderazgo espiritual no consiste en evitar el conflicto, sino en atravesarlo sin destruir al otro y, cuando sea posible, transformarlo en un acuerdo.

–Ahora, ¿qué hacemos cuando después la gente va al cuarto oscuro y elige con otros parámetros diferentes de esto que recién contabas? Quizás la gente elige más pensando en la confrontación, en el conflicto, en la violencia, en la capacidad de destruir a un otro. ¿Cómo convencemos a la opinión pública de que esa opción no ayuda al país a crecer y a desarrollarse?

-Primero tenemos que aceptar algo incómodo. Si la gente elige liderazgos confrontativos, no podemos culpar a la gente. Tenemos que preguntarnos por qué la política moderada dejó de ofrecer respuestas convincentes. Cuando una persona está frustrada, tiene miedo o siente que nadie la escucha, el que identifica un culpable y promete destruirlo puede resultar atractivo. La respuesta no puede ser decirle al ciudadano que vota mal. Tenemos que demostrar que se puede ser firme sin ser violento, tener convicciones sin odiar y transformar sin destruir. Belgrano, a quien menciono en el libro, entendía el liderazgo como servicio. No necesitaba construir un enemigo interno para justificar su misión. Por eso no creo que haya que convencer a la gente con discursos sobre moderación. Hay que demostrar con resultados que cooperar funciona. La confrontación puede movilizar bronca. Nuestro desafío es construir algo mucho más poderoso: esperanza. Porque un país no se construye derrotando argentinos, sino convocándolos.

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–En la Argentina hoy, ¿hay personas o líderes con cualidades suficientes como para llevar a cabo ese modelo, para ponerlo en práctica? Digo, porque hasta ahora los que pensaron un poco así, y pienso en Horacio Rodríguez Larreta, tuvieron muy mala performance electoral cuando quisieron ser candidatos a nivel nacional. Yo tiendo a creer que los que proponen ese famoso camino del medio en la Argentina carecieron de cualidades atractivas para la opinión pública. No tuvimos en Argentina un Felipe González capaz de enamorar al público con un discurso seductor, con capacidad de mostrar eficazmente cuáles son los beneficios de vivir fuera de la grieta. ¿Coincidís con esto?

-No sé si hoy hay una persona que reúna todas esas cualidades y tampoco creo que debamos esperar que aparezca un líder perfecto. Yo no buscaría un salvador. Buscaría muchos liderazgos capaces de combinar firmeza con humildad, capacidad de gestión con sensibilidad, coraje con cercanía y convicciones con diálogo. El liderazgo espiritual tampoco exige perfección. Mandela, Churchill o de Gaulle tuvieron enormes virtudes y también contradicciones. Lo importante es hacia dónde orientaban su liderazgo, para qué utilizaban el poder y si eran capaces de trascender su propio interés. Mi propia experiencia me enseñó que la verdadera fortaleza muchas veces aparece cuando reconocemos que necesitamos de los demás. Y, en mi caso, también cuando comprendí que necesitaba de Dios. Argentina tiene dirigentes valiosos en distintos espacios. El desafío es que puedan encontrarse alrededor de algo superior a ellos mismos. No necesitamos un mesías político. Necesitamos líderes que entiendan que el poder no es para servirse, sino para servir.

–¿Qué análisis hacés de Milei como líder? En 2023, la mitad del país, un poquito más, lo eligió a él con el objetivo de que cumpla su promesa de campaña de terminar con la casta política y de derrotar la inflación. ¿Rescatás algo positivo en Milei y cómo tomás el hecho de que dirigentes históricos del PRO hoy son parte de su equipo de gobierno?

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-Creo que Milei interpretó algo que una parte muy importante de la sociedad estaba reclamando: terminar con la inflación, ordenar las cuentas públicas y romper con muchas prácticas de la vieja política. Y hay resultados que hay que reconocer. La baja de la inflación y el equilibrio fiscal son logros importantes. También entiendo que dirigentes del PRO acompañen muchas de esas reformas porque forman parte de ideas que nosotros defendimos durante años. Mi diferencia está en el liderazgo. No creo que para transformar haya que humillar al que piensa distinto ni convertir permanentemente al adversario en enemigo. Milei tiene coraje y convicciones muy fuertes. Me gustaría que esas cualidades estuvieran acompañadas por más humildad, cercanía, diálogo y capacidad de construir acuerdos. Porque ordenar la economía es indispensable, pero no alcanza para construir una nación. Un presidente puede transformar muchas cosas desde el poder, pero para transformar de verdad un país necesita conseguir que millones de personas quieran caminar juntas.

–¿Y cómo ves a la oposición? Hoy pareciera que no hay un candidato capaz de competir contra Milei en 2027. Hoy hablás con casi todos los gobernadores y te dicen por lo bajo: “Bueno, mejor que Milei reelija en 2027, que termine de hacer el trabajo sucio de ordenar la macroeconomía y después en 2031 nosotros vemos qué onda”. ¿Qué pensás de eso?

-Veo una oposición todavía muy fragmentada y demasiado concentrada en quién puede ser candidato en 2027. Creo que esa discusión empieza por el final. La oposición primero tiene que construir una alternativa de país, y ser oposición no significa oponerse a todo. Si el Gobierno logra ordenar la macroeconomía, bajar la inflación o hacer reformas necesarias, hay que reconocerlo y acompañar lo que uno considera correcto. Al mismo tiempo, hay que marcar las diferencias con claridad. No comparto la idea de esperar que Milei haga el trabajo sucio para recién pensar en 2031. La política no puede consistir en esperar que otro pague los costos para después administrar lo que queda. Argentina necesita dirigentes capaces de acordar políticas que sobrevivan a los gobiernos. Gobierno y oposición tienen responsabilidades diferentes, pero comparten una responsabilidad superior: el país. Una buena oposición no espera el fracaso del Gobierno para tener una oportunidad. Trabaja para que a la Argentina le vaya bien, incluso cuando eso beneficia políticamente a quien gobierna.

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–Sabés que hay algo que siempre pienso… ¿Cuánto de todo este pensamiento tan profundo, tan plural, tan respetuoso que vos venís haciendo y que querés promover tiene que ver con tu experiencia personal? Me refiero al hecho de atravesar una enfermedad tan compleja. Pienso: ¿los argentinos necesitamos pasar por situaciones difíciles, a veces irreversibles, para entender que el otro no es un enemigo? Yo siempre recuerdo tus palabras el día que dejaste el Senado, cómo hablaste de María Luz Alonso, la mano derecha de Cristina Kirchner, el amor con el que hablaste de ella, lo mucho que ella te quiere también. ¿Qué tenés para decir al respecto?

-Mucho. La enfermedad no cambió todas mis convicciones, pero cambió profundamente mi manera de vivirlas. Antes podía hablar de humildad, de escuchar, de necesitar al otro. La ELA me obligó a experimentarlo. Hoy dependo de otras personas para absolutamente todo. Y cuando uno necesita tanto de los demás, descubre que la vulnerabilidad no te hace menos humano, te hace más consciente de lo humano. Por eso me emocionó agradecerle a Luchi Alonso. Políticamente, estuvimos en lugares enfrentados durante años, pero cuando uno corre las etiquetas aparece una persona, una historia, una dignidad que ninguna diferencia política debería borrar. No creo que los argentinos necesitemos atravesar una enfermedad para descubrirlo. Sería terrible, pero sí necesitamos aprender a mirarnos antes de que el dolor nos obligue. La ELA me quitó muchas cosas, pero también derribó muchas paredes. No necesitamos pensar igual para reconocernos. Necesitamos recordar que antes que adversarios somos personas.

–¿Crees que Milei debería tener una charla con Cristina o invitar a Kicillof a tomar un café? ¿Considerás que ese tipo de actitudes podría ayudar como ejemplo para la sociedad, para bajar un poquito el nivel de crispación, de conflicto, de pelea? ¿Lo ves capaz de hacerlo?

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-Me gustaría ver a Milei hablando con Cristina y tomando un café con Kicillof. No porque tengan que ponerse de acuerdo ni porque deban renunciar a una sola de sus convicciones, precisamente porque representan visiones profundamente diferentes de la Argentina. El diálogo no es una concesión al adversario, es una responsabilidad de quien gobierna y también de quien aspira a representar a una parte importante de la sociedad. Durante demasiados años confundimos dialogar con ceder. Yo también cometí ese error alguna vez. Hoy creo exactamente lo contrario. Hace falta mucha más fortaleza para sentarse frente a alguien con quien uno tiene enormes diferencias y escucharlo que para insultarlo desde una tribuna. ¿Eso solucionaría la polarización? Por supuesto que no, pero sería una señal poderosa. No sé si ocurrirá. Sí sé que Argentina necesita recuperar esos gestos. La democracia no nos pide que dejemos de tener adversarios, nos pide que nunca dejemos de reconocerlos como compatriotas.

–En tu libro destacás como capacidades de un buen líder dos cosas que me parecen espectaculares, que son la capacidad de callar y la capacidad de escuchar. Me pregunto si en este mundo tan ruidoso, tan de las redes sociales, tan de la pelea y el escándalo, hay espacio para un líder así. Yo claramente creo que sí pero a veces siento que puede llegar a ser una utopía eso. Pero te confieso que cuando veo los casos de Scaloni o de Messi, que son líderes, me vuelvo a esperanzar. Ahora, siento que en la política es un poco difícil porque hay otros intereses. ¿Vos qué pensás?

-Sí, creo que hay espacio. El problema es que muchas veces confundimos liderazgo con volumen. Parece que lidera más el que grita más fuerte, ocupa más pantallas o genera más polémica. Messi y Scaloni muestran otra cosa. Ninguno construyó su liderazgo desde el escándalo. Lo construyeron desde el ejemplo, el trabajo, la humildad, la confianza en el equipo y muchas veces desde el silencio. Y los argentinos los admiramos profundamente. ¿Por qué esas cualidades nos emocionan en el deporte y nos cuesta tanto valorarlas en la política? Las redes sociales premian la reacción inmediata, pero gobernar exige exactamente lo contrario: escuchar antes de responder, pensar antes de decidir y aceptar que uno no tiene todas las respuestas. Callar no es debilidad, escuchar tampoco. Pueden ser formas de fortaleza. Quizás el próximo gran liderazgo argentino no sea el que consiga gritar más fuerte, sino el que lo oiga y que volvamos a escucharnos.

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–¿Creés que hay espacio para que aparezca un outsider con posibilidades?

-Sí, hay espacio y en alguna medida yo fui un outsider. Antes de entrar en política trabajé muchos años en el sector privado y mi vocación pública nació también de experiencias sociales que me hicieron preguntarme qué podía hacer para cambiar la realidad. Llegué a la política sin haber hecho una carrera partidaria tradicional. Eso me dio una mirada diferente, pero rápidamente aprendí algo: se puede llegar desde afuera, pero no se puede gobernar desde afuera. Gobernar exige hacer política, escuchar, negociar, construir equipos, aceptar límites, generar acuerdos y trabajar con personas que piensan distinto. Por eso no creo que ser outsider sea una virtud en sí misma, como tampoco creo que tener experiencia política sea un defecto. Lo importante es para qué alguien quiere llegar al poder y qué hace cuando llega. Mi propia experiencia me enseñó que la política puede necesitar aire de afuera, pero también necesita aprender su oficio. Se puede entrar a la política para cambiarla. Lo que no se puede hacer es gobernar creyendo que la política no es necesaria.

–Dibujame en palabras ese país que podemos ser, teniendo en cuenta nuestras virtudes, nuestros defectos. ¿Cuál es el país real que podemos ser, que podemos construir de acá a diez o veinte años?

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-Sueño con una Argentina donde nacer pobre no determine tu destino, donde todos los chicos reciban una educación que les permita elegir su futuro y donde trabajar vuelva a ser un camino de progreso. Una Argentina estable, integrada al mundo, que aproveche su energía, el campo, la minería, la tecnología y, sobre todo, el enorme talento de su gente. Pero mi sueño no es solamente económico. Quiero un país donde podamos volver a confiar, donde un presidente no necesite destruir al anterior para gobernar y donde podamos sostener durante veinte años políticas de Estado en educación, primera infancia, justicia y desarrollo. No imagino una Argentina sin conflictos. Imagino una Argentina que aprende a resolverlos sin convertir al otro en enemigo. Después de todo lo que viví, sigo creyendo profundamente en nuestro país. La Argentina que sueño no es aquella en la que finalmente gana uno de los dos bandos, es aquella en la que finalmente ganamos todos.

–En ese sentido y en ese contexto, la visita del papa León a la Argentina, ¿qué significa para nuestro país y crees que puede ayudarnos a tratarnos un poquito mejor entre nosotros?

-La espero con una enorme esperanza y en mi caso no puedo separar la llegada del Papa de mi propia experiencia de Dios. Cuando llegó la ELA hubo un momento en que sentí que mi vida se derrumbaba. Perdí mi movimiento, mi independencia y mi voz. Pero justamente en esa fragilidad encontré a Dios de una manera que nunca había experimentado. Dejé de preguntarme solamente por qué me pasa esto y empecé a preguntarme para qué sigo acá. Por eso espero que la visita de León XIV sea una oportunidad para hablar de Dios, no de un Dios utilizado para dividir, juzgar o hacer política, sino del Dios que sale a buscarnos cuando estamos rotos, que nos ama como somos y que nos invita a amar al otro. Argentina necesita acuerdos y estabilidad, pero también necesita sanar el alma. El Papa no viene a resolver nuestros problemas, eso nos corresponde a nosotros, pero puede recordarnos que no estamos solos. Yo soy testigo de eso. Cuando creí que había perdido casi todo, descubrí que Dios seguía ahí y ese encuentro cambió mi vida.

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–Quiero agradecerte, flaco querido, por recibirme, a vos y a toda tu gente y a tu familia.

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POLITICA

El trasfondo de la nueva jugada de Bullrich: cuáles son las chances de que se produzca su "Plan B"

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Hace meses que Patricia Bullrich viene publicando videos que tienen un propósito comunicacional pensado hasta el más mínimo detalle, tanto por el momento en el que se lanza como por los elementos que se muestran y los que no. Ayer por la tarde reunió a cinco dirigentes de su círculo más chico en el Senado y decidió proceder con una nueva jugada. En ese instante difundió en redes una foto suya con el texto “se vienen cositas”. Ese anuncio no tardó en concretarse: este viernes por la mañana publicó un sugerente video que volvió a poner interrogantes sobre su futuro político.

El video de 28 segundos juega con diferentes tomas. Un plano aéreo del Palacio del Congreso, un paneo del recinto del Senado, la banca en la que se sienta, la silla de la Presidencia de la Cámara (ocupada por el Vicepresidente de la Nación) y, hacia el final, solo aparece la mismísima Bullrich. “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina”, figura como descripción del video.

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“Hasta ahí pensaba que era otro de los videos que suele hacer, aunque me pareció que faltaba algo”, reconoció un importante legislador de La Libertad Avanza, que se enteró más tarde que la clave de todo ese montaje estaba en la música de fondo, la versión instrumental de “Es un secreto”, el clásico de reggaetón del dúo puertorriqueño Plan B. Muchos de quienes se enteraron por las redes de la existencia de esa canción, terminaron sacándose el sombrero por la elección.

La alusión al dúo Plan B remite a lo que sucedía en los albores de la administración de Mauricio Macri, cuando su popularidad se desdibujaba al calor de la crisis económica y había integrantes del PRO que impulsaban un Plan V, en referencia a una eventual candidatura de la entonces gobernadora María Eugenia Vidal. Esto no quiere decir que haya una correlación con el panorama político-económico actual, pero la elección es sugerente.

Quienes están cerca de Javier Milei afirman que no hay un panorama similar y que la nueva movida comunicacional de la senadora configura “otra de muchas”. “Me parece que está muy bien, está en línea con lo que viene expresando con algunos gestos particulares”, agrega otro funcionario. Al igual que en los casos anteriores, la Casa Rosada eligió no recoger el guante.

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Esta saga de videos comenzó en febrero cuando celebró la media sanción de la reforma laboral con un clip musicalizado con “Vogue”, de Madonna. En junio recurrió a “Se dice de mí”, de Tita Merello, en la versión de La Joaqui, tras diferenciarse de Milei por el pliego de una jueza federal. En septiembre sacudió los despachos de la Casa Rosada con “No me importa”, de Lali Espósito, luego de denunciar que el Gobierno le había ocultado cambios en materia de discapacidad incluidos en el Presupuesto 2027.

¿Cuál fue el sentido comunicacional de este nuevo video? Los estrategas de la senadora reconocen que el posteo especulativo de ayer tuvo la intención de poner el foco sobre la siguiente acción que iban a realizar. “Transmite el rol que tiene Patricia, su trabajo en el Senado y que es una dirigente que se planta”, explican. Bullrich también modificó su foto de perfil esta mañana. Se la ve con el mismo look que en el video. Su descripción de usuario solo dice “Senadora Nacional por CABA”. Ninguna alusión a La Libertad Avanza.

También afirman que hay un sentido político más determinante. En cierta manera, afirman, es un lanzamiento a un cargo que todavía no está decidido. “Ella dice que va a estar en el lugar donde la gente le diga”, sugieren. No niegan que pueda ser la Presidencia, la Vicepresidencia o su vigencia en el Senado. Agregan que habrá una pausa y que no se publicarán nuevos videos por el momento. “Tal vez otro antes de que termine el año”, convalidaba, en tono socarrón, una figura de su entorno.

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En el bullrichismo están muy atentos a los vientos que soplan de distintas latitudes, y su principal líder afirmó en múltiples oportunidades que no dio de baja su intención de competir para la Presidencia. Los oficialistas que creen que lo puede hacer afirman que la condición indispensable es que Milei se deteriore de una manera rotunda en los sondeos. “No existe lanzarse si no hay agua en la pileta”, afirma un estratega.

El clip, sin una sola palabra de la senadora de La Libertad Avanza, se difundió apenas un día después de su paso por el programa Infobae a las 9, donde la exministra de Seguridad dejó una de las frases más comentadas de la jornada: “Estoy preparada para ser presidente, pero una tiene que saber esperar su momento”.

Quienes la acompañan de manera casi diaria afirman que “no se va a presentar como candidata a Presidenta solo porque se lo pidan cuatro gobernadores o dos empresarios importantes”. Para ese entorno resulta indispensable que exista un correlato con las encuestas y el momento político. En las entrevistas que brindó en las últimas semanas se mostró en favor de que reelija “el modelo”, sin hacer mención puntual de Milei. Si su presentación no tiene un sentido político y facilita abiertamente las posibilidades de una vuelta del peronismo, no habrá atisbo para moverse.

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Javier Milei y Patricia Bullrich

La canción del dúo liderado por Chencho Corleone y Maldy -con temas conocidos como Candy, Fanática Sensual, Choca y Mi Vecinita- abre con la frase “será cuestión de tiempo… De un lugar, de un momento…” y continúa con “conozco tu debilidad”. Más de un perspicaz dirigente del oficialismo afirma que esa última parte es una alusión indirecta a la incertidumbre económica actual, evidenciada en la suba del Riesgo País a niveles superiores a los 700 puntos básicos.

Los detractores de la senadora nacional basan sus críticas en que, justamente, ese momento político para lanzarse “no existe ni va a existir”. Así, consideran que Bullrich genera especulación e incertidumbre política con una eventual candidatura cuando “en realidad lo que está haciendo es negociar poder para posicionarse como compañera de fórmula de Javier Milei para 2027 y buscar lugares en las listas para incrementar poder”.

Los usuarios libertarios interpretaron el posteo de manera diferente, según el caso. Algunos la insultaron por considerar que estaba mellando políticamente al Gobierno. Eso no movió el avispero bullrichista. “Nosotros venimos de la batalla naval con Larreta que nos mandaba todos los trolls a putearnos. No nos importa”, redoblan. Los coordinadores de la comunicación digital son Carlos Cortés y Lucas Palatnik. También asesoran la publicista Federica Suárez Santiago, la productora Silvia Peschiera, el especialista en comunicación, Eduardo Pino, y la prensera Melina Cicero. En materia política, son clave en su armado el diputado Damián Arabia, el legislador porteño Juan Pablo Arenaza, el asesor parlamentario Christian Larsen y el intendente en uso de licencia Diego Valenzuela, entre otros.

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Durante el diálogo que se produjo ayer con Infobae, la legisladora esquivó cualquier compromiso formal con una futura candidatura y repitió que las postulaciones deben resolverse más cerca de los comicios. “Hoy estoy trabajando para que el proyecto llegue con una economía que la gente lo sienta”, planteó, en alusión a la necesidad de que la recuperación económica se traduzca en la vida cotidiana de los ciudadanos.

La postura de Bullrich se enmarca en un debate más amplio dentro de La Libertad Avanza sobre el armado electoral para 2027. En esa línea, reivindicó el electorado que la acompañó en la interna de Juntos por el Cambio y que luego respaldó a Milei en el balotaje de 2023.

Por ese motivo, dos senadores de La Libertad Avanza que fueron contactados por este medio opinaron que la jefa de bloque comenzó a adoptar una postura conciliadora con los espacios aliados: “Su relación con los radicales y del PRO está fuertísima. Las especulaciones de que quiere sacar las PASO son lisa y llanamente falsas. Si quisiera, ella podría romper puentes poniendo otros proyectos en discusión, pero hace todo lo contrario, nos pide que consideremos las iniciativas que impulsa parte de la oposición para poder conciliar”.

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POLITICA

Juan Grabois se mostró con Kicillof: "Con Axel estamos construyendo un camino"

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El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el diputado nacional Juan Grabois coincidieron durante el cierre del Foro hacia un nuevo Plan de Desarrollo Humano Integral, que se realizó en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Así, ambos enfatizaron la necesidad de articular una propuesta política frente al gobierno de Javier Milei.

La presentación estuvo a cargo de la ex legisladora porteña Ofelia Fernández y reunió a dirigentes, especialistas y representantes de distintos sectores sociales y políticos. Durante la jornada hubo 19 mesas temáticas simultáneas, dedicadas a debatir desafíos vinculados con el desarrollo, la producción, el trabajo, la soberanía y las políticas públicas.

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En el cierre, Kicillof planteó que el objetivo político debe ser disputar el rumbo del país. “Hay que terminar con la ultraderecha en la Argentina, con este experimento. La convocatoria es construir esta alternativa”, afirmó ante el auditorio.

En este sentido, el mandatario respaldó el enfoque del Foro y ubicó el desarrollo humano integral como eje de una agenda futura. “Hay un acierto en el desarrollo humano integral, el foco es la gente”, sostuvo.

Juan Grabois, Axel Kicillof y Ofelia Fernández

A continuación, vinculó esa definición con las condiciones materiales y estratégicas que, según expuso, requiere el país. “El desarrollo es generar condiciones, requiere industrialización y posicionamiento geopolítico, para la felicidad del pueblo”, consideró.

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Kicillof también puso el acento en la distribución de los recursos y en una perspectiva federal. “La clave está en que necesitamos distribuir para crecer. Creo que esa perspectiva de desarrollo humano integral debe ser federal y profundamente soberana”, destacó.

En línea con esto, cuestionó la centralidad que adquirió el análisis de la figura presidencial dentro de la dirigencia política. “Los políticos nos hemos enfocado en entender a Milei, de lo que se trata es de ganarle”, expresó.

Luego vinculó esa disputa con la construcción de un proyecto colectivo al manifestar que “las nuevas canciones no van a venir a cantarlas un cantautor internacional, las va a escribir el pueblo, están en este libro, es un proyecto”.

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Antes de la exposición del gobernador, Grabois le entregó el libro Perspectivas estratégicas, elaborado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral. La publicación reúne propuestas programáticas que surgieron de ese espacio y fue presentada como un aporte para ordenar una discusión sobre políticas de largo plazo.

La jornada en la Facultad de Ciencias Exactas incluyó 19 mesas temáticas sobre producción, trabajo, soberanía y políticas públicas.

De este modo, el dirigente de Argentina Humana se refirió a la relación política con Kicillof y a las conversaciones para avanzar en una construcción común. “Con Axel estamos construyendo un camino, donde hay condicionalidades, y yo creo que va a ser fácil, nos vamos a poner de acuerdo”, afirmó.

Por este motivo, el diputado remarcó que la unidad interna resulta un requisito previo para ampliar un frente político. “No hay un frente político que podamos construir con otros actores si no podemos suturar primero las heridas del peronismo”, sostuvo al agregar que “raíces históricas e imaginación política son parte de un mismo proceso”.

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Durante su intervención, Grabois definió a Milei como un “influencer del mal” y convocó a impulsar un “humanismo que combate y se toma en serio lo que quiere”. Según planteó, esa perspectiva debe ofrecer una respuesta al rumbo económico y social que atribuyó al actual Gobierno nacional.

“El Estado está para crear condiciones de posibilidad para que nuestra gente pueda encontrar su camino a la felicidad y una salida a este pozo suicida al que nos quiere llevar este modelo deshumanizador. Esa es nuestra tarea”, señaló el legislador.

En ese marco, contrapuso la planificación estatal a lo que caracterizó como un “libertinaje autoritario y oligárquico”. “Recuperar la planificación es recuperar la agencia humana. Porque si un pueblo no planifica, la planifican otros, la planifican las minorías privilegiadas”, afirmó.

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En ese momento, Fernández intervino en la presentación y planteó que la discusión no debe limitarse a la defensa de estructuras estatales. “No podemos haber venido a este mundo a defender ministerios”, expresó. Además, planteó que la dirigencia debería construir un discurso capaz de movilizar y de ofrecer una expectativa concreta hacia adelante.

También se refirió a la crisis de las reglas vigentes y a la posibilidad de que ese escenario habilite nuevas respuestas. “¿Que se rompan esas reglas no puede ser una oportunidad para la Argentina? Ese derrumbe podría significar algo bueno. A esa misma velocidad, construir. Que el futuro no sea algo abstracto, sino ideas claras”, sostuvo.

La convocatoria reunió debates en torno a una eventual plataforma para las próximas elecciones. Las 19 mesas de trabajo buscaron integrar diagnósticos sectoriales y propuestas en un programa alternativo al modelo libertario, con participación de referentes políticos, organizaciones sociales y otros actores vinculados a la discusión sobre el futuro del país.

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POLITICA

Hotesur – Los Sauces: las irregularidades bancarias y el presunto lavado detrás de la compra del departamento donde Cristina Kirchner cumple su condena

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Tras tantos años, el peritaje ya amarillea, pero mantiene su vigencia. Expone que la operación bancaria con que la empresa Los Sauces SA de la familia Kirchner gestó la compra del departamento de la calle San José 1111 de la ciudad de Buenos Aires, allí donde la expresidenta Cristina Fernández cumple su condena, acumuló múltiples irregularidades, faltantes e inconsistencias, que encendieron las alarmas en los tribunales y dentro del Banco Nación.

El peritaje data de octubre de 2020. Y se enfocó en cómo el 6 de mayo de 2015 se extrajeron $4 millones – unos US$ 450.000 al tipo de cambio entonces vigente- de una caja de ahorro de la entonces jefa de Estado y sus hijos Máximo y Florencia Kirchner, y su inmediato depósito en una cuenta de Los Sauces SA.

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Ese periplo acumuló múltiples falencias. Entre otras, la operación no tiene la firma del depositante, ni la intervención del cajero del Banco Nación ni de las instancias autorizantes superiores de la entidad bancaria, tampoco contó con documentación de respaldo, y avanzó sin que se detallara el origen de los fondos. Pero no sólo eso: ambas operaciones se desarrollaron sin la presencia de los titulares ni de un apoderado, y sin un pedido escrito de ellos, según el sumario interno que se inició dentro del BNA tras la salida del kirchnerismo de la Casa Rosada y el ascenso al poder de Juntos por el Cambio.

El peritaje, que desde hace años se encuentra en los tribunales federales de Comodoro Py, ahondó en las conclusiones que figuran en el llamado “Informe Final del Instructor” que dentro del Banco Nación se enfocó en cómo fue el procedimiento real que se adoptó dentro de la entidad bancaria en la compra de la unidad funcional 5, segundo piso, de San José 1111.

Los cuestionamientos de los instructores fueron múltiples. Sobre el depósito, por ejemplo, anotaron que carecía de la intervención del entonces cajero, identificado como Lisandro Gauna. Y en el apartado de cargos al personal involucrado agregaron que los comprobantes de caja no llevaban la rúbrica de los titulares ni la de quien autorizó, y que no se integró el origen de los fondos.

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La secuencia del 6 de mayo

La autorización de la extracción quedó registrada a las 14:02:52 de aquel miércoles 6 de mayo de 2015. El ticket del depósito en la cuenta de Los Sauces SA lleva la hora 14:04:33 y el de la extracción, 14:04:37, cuatro segundos después. El comprobante de depósito consignó a Cristina Fernández como depositante como si la entonces Presidenta hubiera concurrido en persona a la sucursal bancaria en Río Gallegos. Pero el comprobante registra un hueco: no tiene su firma manuscrita. El de la extracción, tampoco.

Documentos oficiales dan cuenta que la entonces Presidenta no pudo estar ese día en Río Gallegos. ¿Por qué? Porque ese día estuvo en la Casa Rosada. A las 19 horas recibió a Zhao Leji, Miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China, y el embajador de ese país, entre otros miembros de la comitiva, según el Registro de Audiencias. El encuentro tuvo foto y otros testigos, tales como Axel Kicillof y Eduardo “Wado” De Pedro.

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Ese mismo día, sin embargo, sí se debitaron $3.959.000 de la cuenta de Los Sauces SA bajo el concepto “cheque de servicio”. Pero allí los instructores del sumario interno detectaron otra irregularidad. ¿Cuál? Comprobaron que ese cheque nunca existió físicamente y que la sucursal Río Gallegos no conservaba un comprobante de la operación.

En rigor, según reconstruyeron los sumariantes, el débito se hizo a última hora, a partir de un mail que alguien de la gerencia de la sucursal Plaza de Mayo envió a las 16:23, que pedía depositar $3.959.000 en la cuenta corriente de una empresa identificada como Pilisar SA, que registró el crédito por ese monto en esa misma fecha. Según el sumario, el destino era la compra de “Certificados de Derivación de Ingresos” (Cedines). Es decir, unos títulos públicos que emitió el kirchnerismo entre 2009 y 2011, y que por aquellos años de cepo cambiario permitían a empresas y personas liquidar divisas en el exterior a cambio de un bono en pesos, como un mecanismo de acceso al dólar paralelo o “dólar papel”.

¿Quiénes están detrás de Pilisar SA? Se trata de una sociedad anónima argentina del sector de electrodomésticos, constituida en 2005 y vinculada al Grupo Newsan que controla el empresario Rubén Cherñajovsky. Opera principalmente en la fabricación y comercialización de heladeras, lavarropas y otros equipos de “línea blanca”, con bajo marcas como Siam, Atma, Philco y Coventry.

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El vínculo con el inmueble

Pero allí no se agotan las preguntas. ¿De dónde provinieron los Cedines por U$S 370.000 para la operación inmobiliaria? Fueron cedidos a Los Sauces SA por alguien que se identificó como Emilio Mazzola, por entonces socio y director de Pilisar SA, cuya relación con Cherñajovsky afrontaría momentos turbulentos que derivaron en acusaciones cruzadas que terminaron en la Justicia federal.

En 2020, Mazzola acusó a Cherñajovsky de forzarlo a una venta compulsiva de acciones de Pilisar SA y denunció el vaciamiento de la firma por al menos US$ 35 millones entre 2012 y 2015, los últimos tres años de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Y Cherñajovsky no se quedó atrás: acusó a Mazzola de haberse robado 1000 heladeras.

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Pero ese cruce de acusaciones y denuncias ocurrió después. En 2015, Mazzola colaboró en la operación de compra de San José 1111 con Cedines. Y Los Sauces SA usó esos certificados para pagar por el departamento a Jorge Edmundo Coscia, según la escritura 168 del 11 de junio de 2015. Y a efectos fiscales, en la escritura pública se fijó el precio en $3.344.800, calculados a $9,04 por dólar.

Para darle visos de formalidad, el acta de directorio 24 de Los Sauces SA, del 5 de mayo de aquel año, la certificación del contador Víctor Manzanares y la declaración jurada ante la UIF firmada por la presidenta, Romina Mercado, por entonces fiscal santacruceña e hija de Alicia Kirchner, describieron el ingreso de $4 millones como un aporte irrevocable de la Sucesión de Néstor Kirchner, integrado mediante acreditación bancaria. Pero también allí detectaron inconsistencias y faltantes los sumariantes: los extractos reflejaron una extracción con tarjeta y un depósito en efectivo.

Eso no fue todo. Los estados contables al 31 de diciembre de 2015 de Los Sauces SA tampoco consignaron ese aporte en el patrimonio neto, que permaneció en $2.234.400. En su lugar figuró un aumento de $6.427.106,97 en “cuentas particulares de socios”, monto que coincidía con los créditos que los accionistas -por la entonces Presidenta y sus hijos- declararon en Bienes Personales.

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Visiones encontradas

Los peritos de la defensa, cabe remarcar, sostuvieron que la operación fue legal. Destacaron que el 6 de mayo de 2015 había fondos suficientes en la cuenta corriente de Los Sauces SA. Se apoyaron en el propio informe del instructor del BNA y en el crédito registrado en la cuenta de Pilisar SA, aunque admitieron que las operaciones no podían identificarse contablemente.

Más críticos fueron los peritos del Ministerio Público Fiscal (MPF). Señalaron que la falta del Libro Diario posterior al 31 de diciembre de 2014 les impidió trazar contablemente el origen de los fondos y que algunas operaciones pudieron hacerse en efectivo. Infirieron que el dinero provenía de aportes de los socios, aunque aclararon que su análisis se limitaba a la procedencia inmediata.

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El peritaje sobre cómo ingresó el departamento de San José 1111 al patrimonio de los Kirchner se desarrolló, cabe aclarar, en octubre de 2020, cuando los argentinos lidiaban con la cuarentena por la pandemia de Covid-19 que impuso el entonces presidente Alberto Fernández, que accedió al poder con Cristina Fernández de Kirchner como compañera de fórmula.

En junio de 2022 y siendo vicepresidenta, Fernández de Kirchner invocó a Newsan como ejemplo virtuoso para reclamar más intervención y regulación en las importaciones, en defensa de la industria local. Pero calló el rol que el conglomerado de Cherñajovsky había tenido antes en la compra de su departamento. Tres años después de aquel elogio, la exmandataria comenzó a cumplir allí su prisión domiciliaria por el “caso Vialidad”.

Pero la compra del departamento en San José 1111 registró otras derivaciones en la unidad antilavado (UIF), que emitió un reporte, en los tribunales y dentro del Banco Nación. En Comodoro Py, el entonces juez federal Claudio Bonadío llegó a indagar y procesar a cuatro empleados de la entidad bancaria.

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Ante la consulta de , en tanto, desde el Banco confirmaron que la entidad “sustanció oportunamente actuaciones sumariales originadas a partir de observaciones formuladas por la Auditoría de la Institución respecto de determinadas operatorias bancarias registradas en la Sucursal Río Gallegos”, centradas en “la modalidad bajo la cual determinadas operaciones fueron instrumentadas y documentadas”.

En ese sentido, los auditores verificaron “apartamiento respecto de los procedimientos internos vigentes en materia de instrumentación, documentación y control de operaciones bancarias”, por los que el Banco asentó “apercibimientos” y “llamados de atención” en los legajos de empleados, en tanto que el entonces gerente de la sucursal, Rolando D’Avena, ya había sido desvinculado, por otra causa. “De haber continuado prestando servicios en el Banco”, indicaron desde la entidad, “habría resultado pasible de la aplicación de una severa medida disciplinaria”.

Ahora, dos empresas de la familia Kirchner, Hotesur y Los Sauces, concentran la acusación sobre presunto lavado de activos provenientes de la corrupción en el juicio oral que comenzó estre viernes. Cinco empleados del Banco que en Río Gallegos gestionaron aquella operación, D’Avena, Marcelo Mazú, Raúl Avarese, Lisandro Gauna y Mónica Liliana Romero, figuran entre los acusados.

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Hugo Alconada Mon,Ignacio Grimaldi,Conforme a

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