POLITICA
Filtraciones en la Quinta de Olivos, desconfianza y una denuncia judicial: la trastienda de la salida de una funcionaria cercana a Karina Milei

“Motivos personales”. Ese fue el argumento con el que la Casa Rosada respondió oficialmente a la consulta sobre la salida de la hasta ayer subsecretaria de Planificación General, Belén Agudiez.
Desde esa Subsecretaría, Agudiez tenía entre sus funciones la planificación de los servicios necesarios para el funcionamiento de la Secretaría General de Presidencia, a cargo de Karina Milei, con quien trabajaba palmo a palmo e integraba su círculo chico.
El puesto de Agudiez aún no tiene reemplazante y la baja sucede a todos los cambios que se anunciaron el último jueves. Se removió aquel día a doce trabajadores de la Quinta de Olivos, entre ellos el cuñado de Agudiez.
Por fuera del primer argumento esgrimido en Balcarce 50, distintas fuentes consultadas por enmarcaban la salida de Agudiez en las profundas “desconfianzas” y sospechas de “filtraciones” de información a la prensa, que se habrían agudizado en los últimos días.
Agudiez, de cuya área dependía todo lo referido al manejo de la residencia oficial de Olivos, quedó en la mira cuando se conoció el despido de su cuñado e intendente del lugar, Osvaldo Javier Sosa. Además, se tomó la decisión de que Casa Militar tome el control de la quinta.
En la antesala de esas modificaciones, según pudo saber , ella llegó a estar al tanto y participar de los cambios que se venían en el lugar, lo que se filtró a la prensa el jueves, antes de que llegara la comunicación oficial. Pocas horas después se convirtió en la decimotercera desvinculada alrededor del manejo y trabajo en Olivos.
El viernes incluso fue a trabajar y el domingo se concretó su salida. En el medio hay quienes aseguran que ocurrió un intercambio en tono elevado con Karina Milei. “Eso no lo sé, pero algo pasó entre la semana pasada y el domingo”, apuntó uno de los consultados.
Aunque en el correr de este lunes nadie confirmaba oficialmente el episodio, una fuente consideró: “Karina banca siempre a su gente. Ha bancado personas de todas las líneas si cree que son buenas personas y leales, si ella no sigue por algo es”.
Por otro lado estaban las declaraciones de la diputada nacional Marcela Pagano, ex La Libertad Avanza, que se refirió a la salida de Agudiez por presuntas compras y contrataciones que no tendrían como destino final la residencia oficial de Olivos.
“Que denuncie en la Justicia y que la justicia investigue”, apuntó una voz de Casa Rosada sobre las acusaciones de la diputada que llegó a su banca a través de los libertarios y hoy es una acérrima opositora. Pagano radicó una denuncia, a la cual tuvo acceso , en Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 4.
En el medio de todas las versiones que circularon alrededor de su salida, quienes dialogaron con Agudiez en las últimas horas aseguraban haberla visto afectada por lo sucedido, lo que también echaba por tierra la versión de una salida por su propia voluntad. Agudiez llegó a ser candidata libertaria en dos ocasiones (a concejal de Escobar y a diputada, junto con José Luis Espert).
Ramiro Marra, de cuya esfera salió inicialmente Agudiez, dejó en su cuenta de X, un mensaje que también apuntó a la presunta traición de la ahora exfuncionaria. Él fue uno de los impulsores de La Libertad Avanza y ladero fiel de Milei en sus inicios. Testigos de aquellos días, en línea con lo que consignó Marra este lunes en su cuenta de X, hablan de una primera traición de Agudiez, que, aseguran, le habría llevado información a la hoy secretaria general de Presidencia sobre los dirigentes que acompañaron a Milei en sus inicios.
“Roma no debe pagar traidores. El que te caga a vos, después caga al que lo usó para cagarte. Porque el que vende una vez, vende siempre. No es lealtad. Es oficio. No hay que confiar en alguien que traiciona a otro. Cuidado, no es la única. Son traidores, xq están para robar”, dijo Marra en X.
Conocedores de la intimidad de Olivos apuntaban también al factor “desconfianza” y que había “algo más profundo” en el quiebre de la relación con Agudiez. “Nunca es una sola cosa”, apuntó uno de los consultados.
Otro agregó que el propio mandatario no tenía una buena imagen de Sosa, cuñado de Agudiez y testigo de la intimidad de Olivos. “Era un tipo que se mandó miles de macanas ahí adentro”, completó un asistente a la residencia oficial, aunque sin mayores precisiones.
“Si a mí me preguntan por la mano derecha de Karina, diría que es Mara (por Gorini), no esta chica”, distinguió una persona de diálogo fluido con los Milei.
Agudiez, sin embargo, tuvo hasta días atrás su escritorio en el primer piso de Balcarce 50, a metros del despacho de su ahora exjefa. Y pisó la Casa Rosada poco antes que el propio presidente Javier Milei. Fue en noviembre de 2023 cuando el libertario ganó la presidencia y Agudiez formó parte del equipo que inició el traspaso con los delegados de Alberto Fernández. Menos de tres años después, este viernes fue su último día de trabajo.
En el círculo cercano al Presidente hubo una suerte de autocrítica por la situación. Consideraron que las salidas en Olivos se dieron con “desprolijidad” y que fue “un error” haber designado a Sosa como intendente de la Quinta.
“Si se echó a alguien que trabaja adentro de esta manera, es porque pasó algo grave. Y si esa persona estuvo tres años viviendo a metros del Presidente, es más grave aún”, dijo un hombre que valora a los hermanos Milei.
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POLITICA
La gran pelea por el modelo: Milei ¿entre Bullrich y Kicillof?

Para Javier Milei, 2027 trae una pregunta clave: ¿se trata de la reelección de Milei o de la reelección del proyecto Milei? Suenan a lo mismo, pero no lo son. La que parece tenerlo más claro es Patricia Bullrich que suele poner sobre la mesa el concepto de reelección en su versión menos personalista. Volvió a hacerlo este domingo: “Para mí es muy importante que el proyecto reelija”.
Una definición que Bullrich no explota al máximo, pero que implícitamente abre un portal hacia otras consideraciones: primero, que con el proyecto mileísta puro quizás no alcance; segundo, que la supervivencia del corazón del proyecto Milei es innegociable, pero que la conveniencia política obligue a sumarle agregados clave que garanticen la continuidad; tercero, que en ese contexto, la persona Milei no es la pieza central sino el legado de los fundamentals de su modelo.
Bullrich también apuntó en ese sentido: “Superávit fiscal y metas de inflación no se negocian”, remarcó, pero le dio espacio a la necesidad de solucionar “aquellas cosas que generan una sensibilidad muy fuerte en la sociedad”.
Los tres debates del momento, discapacidad, AUH y presupuesto universitario, son algunas de “aquellas cosas” que dejan en evidencia los lados flacos del modelo Milei en sentido estricto, y alientan la variante que Bullrich quiere imprimirle a la nueva cepa del modelo.
No dos, sino tres modelos de país
Después de casi tres años de gestión mileísta y a un año de la elección presidencial, la Argentina de Milei enfrenta una encrucijada donde confluyen tres caminos, no dos. Ya no sólo la pugna entre un modelo macro-productivo mileísta puro y un modelo pero-kirchnerista clásico que Kicillof quiere representar, como quedó claro el sábado en Avellaneda, en el cuasi lanzamiento de su precandidatura a Presidente. “El pueblo argentino vivía mejor con Perón, con Néstor y con Cristina. Había más derechos”, dijo Kicillof, para no sorprender a nadie.
Dentro del mismo modelo mileísta, empieza a instalarse una tercera opción, una variante del modelo Milei que Bullrich se esfuerza por articular con mayor claridad. Esa visión asume los logros de la visión macroeconómica y productiva del mileísmo y, al mismo tiempo, integra los matices que le son más esquivos: un mileísmo macroeconómico con una oreja puesta en un desarrollismo moderado, una sensibilidad social estratégica y una institucionalidad tradicional, también estratégica.
La disputa entre los tres modelos se da en el tablero de la geoeconomía: una división geográfica de la Argentina que trasladó la promesa de prosperidad al eje cordillerano y sus conurbanos, sumado al caballito de batalla histórico de la zona núcleo agroexportadora. En lo geográfico, en ese futuro languidece el conurbano bonaerense y en lo sociológico, tardan en subirse a la tabla de salvación que va de Vaca Muerta al campo ni la industria, ni la construcción ni el consumo, es decir, la mayoría de los argentinos.
El modelo bullrich-mileísta
Bullrich pretende rediseñar el ADN mileísta con “sensibilidad social” para evitar darle letra a la oposición dura: “Si cometemos un error no forzado, ¿qué van a pensar, que somos crueles?”, dijo en relación al proyecto de Ley de Presupuesto 2027, usando el lenguaje del campamento opositor. Para Bullrich, la introducción subrepticia de los cambios en discapacidad y AUH, además de un nuevo conflicto en torno al financiamiento universitario, es un error político que lleva a un riesgo: reproducir la “ingobernabilidad”, según su definición, de 2025 en este nuevo camino electoral, según sostuvo en una entrevista en +.
El presupuesto 2027 es el tablero donde se libra la nueva batalla entre los dos modelos de raíz mileísta. De un lado, Luis Caputo como representante del modelo mileísta puro: “El presupuestos sale de Economía; yo no quiero acusar a nadie”, dijo la semana pasada, en medio de la interna disparada por el descubrimiento de los agregados al proyecto. Del otro lado, Bullrich, dando la batalla por los matices políticos para garantizar la viabilidad política y social que el modelo puro no puede asegurar.
La polémica arrancó la semana pasada y recién empieza. Esta semana en Diputados, Bullrich medirá sus fuerzas con las de Caputo en torno al tema discapacidad: desde la pata libertaria del Congreso, incentivada por Bullrich, que tiene como socio coyuntural a Martín Menem, la nueva redacción de la emergencia en discapacidad busca dotar de “sensibilidad” a la política de un Poder Ejecutivo que le escapa a esa consideración.
Desde febrero que Bullrich lleva adelante una coreografía sostenida de diferenciación respecto al eje duro de La Libertad Avanza. Después de la media sanción de la reforma laboral en el Senado, el 27 de febrero, Bullrich ya protagonizó al menos quince episodios de desmarque político de la conducción Milei-Karina Milei, con tres videos incluidos. El más reciente, al ritmo de “No me importa”, de Lali Espósito, para subrayar su autonomía política, resistente a cualquier voluntad de control de sus ideas y su palabra: una respuesta a su posicionamiento opuesto a los extremos del modelo mielísta puro que permeó en el presupuesto.
Coreografía política, ¿a favor o en contra?
El primero de sus videos apareció al día siguiente de la reforma laboral, al ritmo de “Vogue” de Madonna: buscaba mostrar a un Bullrich dueña del Senado, con actitud firme y capacidad negociadora al mismo tiempo. El 8 de junio publicó otro video, esta vez con al ritmo de “Se dice de mí”, en versión de La Joaqui, para mostrar una Bullrich dueña de su destino político, justo cuando había versiones sobre su rol en las próximas elecciones, desde jefa de Gobierno de la CABA hasta vice o, incluso, candidata a Presidente, alternativa a Milei en caso de crisis.
Su diferenciación ya hace sistema: hay un patrón que se repite. Bullrich se diferencia sistemáticamente en temas que complican a Milei y Karina Milei: la condena a la corrupción, con eje en el caso Adorni; la defensa de la institucionalidad y la independencia judicial, con su “objeción de conciencia” en el caso de la jueza María Verónica Michelli; la institucionalidad y la libertad de prensa, con declaraciones en el Colegio de Abogados: “Creo en la libertad de expresión, en la libertad de prensa y en la necesidad de ser prudentes respecto de estos actores que están protegidos en nuestra Constitución”, sostuvo.
Hay un foco especial en el modelo económico mileísta y la sensibilidad social que falta. En agosto, en la Bolsa de Comercio, planteó la necesidad de “velocidad en los resultados”. A fines de agosto en el Senado, se diferenció de Milei y Caputo en su mirada sobre la morosidad: “Tiene que aparecer un cartel gigante con el costo financiero total; cuando uno mira la letra chiquita, se da cuenta de que es un robo”.
Sus diferencias en el tema discapacidad, universidad y AUH van en el mismo sentido: una demanda de sensibilidad con el objetivo de afianzar el proyecto macroeconómico: “Lo que tenemos que hacer bien es fortalecer el proyecto, que la gente lo sienta, que la gente lo siga defendiendo, que sienta que le llegan los efectos de los cambios que se están haciendo”, sostuvo el domingo.
En su visión, hay una serie histórica que muestra el maleficio de los proyectos “liberales republicanos”: 1983, y un Alfonsín que no logra cumpllir con su mandato; 2001, y la partida anticipada de De la Rúa; 2019 y un Macri que termina el mandato, pero que no logra reelegir. Para Bullrich, el triunfo no pasa tanto por Milei sino por un modelo que no logra echar raíces: “La medida del triunfo de este proyecto: que reelija. Es el paso que todavía no se dio”.
La cuestión es si esos señalamientos públicos consolidan el proyecto de corazón mileísta, o lo ponen en riesgo. Esa diferenciación es paradójica: Bullrich fortalece su capacidad de representar a los votantes “liberales republicanos”, pero alienta cuestionamientos al Gobierno; al mismo tiempo, la consolidación de su representación aporta a sostener la base de sustentación electoral de Milei en 2027. Con la autonomía de Bullrich, Milei sufre rayones en su carrocería; sin su autonomía, para Milei puede ser más difícil estacionar el auto nuevamente en Casa Rosada en las elecciones del año que viene.
Tanto en primera vuelta como en un eventual balotaje, el votante de Bullrich en 2023 es necesario: si ella va a hacer olas con su independencia, a Milei le conviene que las agite desde adentro. Cualquier fragmentación es derrota asegurada.
Luciana Vázquez,Conforme a
POLITICA
Por qué la jueza consideró inconstitucional aplicar el nuevo Régimen Penal Juvenil a un adolescente en una causa por robo

El Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires difundió este lunes un comunicado tras la decisión adoptada por la jueza Laura De Marinis, titular del Juzgado en lo Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N.º 3, respecto de la aplicación del nuevo régimen de responsabilidad penal juvenil.
De acuerdo con el comunicado, el adolescente estaba involucrado en una investigación iniciada a partir de un episodio en el que, junto con otros cuatro adolescentes, habría intentado robar a un hombre de 47 años. El grupo habría seguido al hombre por la calle hasta que intervino la policía.
El joven de 14 años fue finalmente sobreseído. En cambio, la investigación continúa respecto de otros adolescentes de 16 años involucrados en el expediente, para quienes resulta aplicable la Ley 27.801, actualmente vigente.
Según explicó el Poder Judicial porteño, la resolución surgió de un planteo realizado por la Defensa Oficial, al que adhirió la Asesoría Tutelar en representación de los derechos e intereses del adolescente.
En la sentencia, “la magistrada rechazó el planteo de incompetencia y, ejerciendo el control de constitucionalidad y convencionalidad difuso que todo juez y jueza tiene habilitado en el caso concreto, declaró la inconstitucionalidad del artículo 1 de la Ley 27.801 respecto del adolescente imputado”, se aclaró.
“La declaración de inconstitucionalidad efectuada en la resolución se circunscribe exclusivamente a este caso y a este adolescente, en atención a las particulares circunstancias acreditadas en el expediente”, se lee en el comunicado.
POLITICA
La causa Malvinas, un tema relegado en los discursos de Milei desde el estrado de las Naciones Unidas

“Los analistas políticos dicen que impulsamos Malvinas por cuestión de imagen y oportunismo político. Es una estupidez mayúscula”, afirmó el presidente Javier Milei en el canal de streaming Neura, y agregó que la estrategia “se viene preparando desde hace tres años” y que el detonante fue un comentario de Donald Trump sobre la posible revisión de la postura de neutralidad de Estados Unidos en la disputa.
Así, rechazó que la ofensiva por la soberanía de las Islas Malvinas responda a un cálculo electoral frente a los comicios de 2027, en los que buscará la reelección.
Sin embargo, aparecen antecedentes que le dan sustento a quienes acusan de “oportunista” a Milei por tomar la causa Malvinas sin que existan acciones y declaraciones anteriores sobre este tema.
Un informe realizado por la Consultora Synopsis midió la cantidad de veces que el Presidente pronunció la palabra “Malvinas” en discursos oficiales. Antes del discurso por cadena nacional del 3 de septiembre pasado, Milei habló de Malvinas solo 24 veces en 33 meses de gestión, de las cuales 18 fueron en actos conmemoratorios del 2 de abril, mientras que, desde el discurso mencionado, Milei nombró “Malvinas” en 18 oportunidades, solo en 15 días.
“Milei puede cambiar de posición en relación a Malvinas −los anuncios evidenciaron un cambio− pero todo cambio de posición tiene que ser creíble para ser efectivo”, dice a Lucas Romero, director de Synopsis.
Y agregó: “Para que sea convincente que no se trata de oportunismo político, tienen que existir razones y fundamentos: acá no hubo ni razones, solo existió un comentario aislado de Trump, que no parece ser razón suficiente, ni fundamentos que lo avalen, ya que sus antecedentes discursivos tienen escasas referencias al tema Malvinas, pero sí referencias contrarias a la política histórica de la Argentina”, concluyó.
Un trabajo reciente de Synopsis, que midió 1257 casos, entre el 8 al 15 de septiembre de 2026, señala que el 58,2% de la población descree en el compromiso de Milei con la cuestión Malvinas. El 13,1% dice que es “poco creíble”, mientras que el 45,1% afirma que es “nada creíble”. En tanto, creen en su compromiso el 38,9%, diferenciados en un 16,9% como “bastante creíble” y un 22% como “totalmente creíble”.
En la ONU
Los discursos oficiales se resumen en las dos presentaciones del presidente argentino en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.
En septiembre de 2024, Milei habló de modo crítico de la Agenda 2030, de la “cultura woke”, nombró varias veces a Trump y citó al Profeta Isaías, pero no habló de las Islas Malvinas, ni siquiera nombró el conflicto de soberanía.
En 2025 sí nombró una vez la cuestión Malvinas sobre el final de su discurso, en el que invitó al Reino Unido “a reanudar las negociaciones bilaterales, de conformidad con la resolución 2065 del organismo y todas las resoluciones posteriores que la acompañan”, pero no marcó nada sobre la explotación de recursos naturales, cuando el proyecto petrolero de Sea Lion en suelo marítimo argentino ya estaba avanzado en su etapa de exploración, con la consecuente depredación pesquera.
Otro dato relevante, y curioso, surge de la plataforma de campaña presentada por La Libertad Avanza en la Cámara Electoral. En sus casi 4000 palabras que componen las 13 páginas, firmadas por sus apoderados, no aparecen las palabras “Malvinas”, “archipiélago” o “islas del Atlántico Sur”. Tampoco surge allí nada concreto sobre la temática Malvinas.
Solo asoman generalidades, como en el artículo 24 del capítulo sobre seguridad y defensa. Allí promete “replantear la política de defensa nacional para coordinar con la política exterior, especialmente en nuestra plataforma submarina, exigiendo una reestructuración de las fuerzas armadas que demande redefinir su misión y despliegue territorial”.
El artículo 29 se compromete a “promover la reafirmación soberana nacional en todas las áreas geográficas en las que se viera amenazada o peligre la supervivencia del Estado, garantizando y manteniendo la seguridad territorial y estilos tradicionales de vida, las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución nacional”.
Dos referencias genéricas y sin precisiones, muy distintas de otras definiciones, en las que se plantean acciones concretas, como en el área de Seguridad Interior, donde se proclama la “tolerancia cero contra la delincuencia” y se llama a “promover una doctrina de seguridad nacional y sus estrategias”, así como la “creación e implementación de una directiva de política de seguridad nacional”, además de otras precisiones sobre seguridad urbana, como la presentación de proyectos para modificar las “leyes y procedimientos que dificulten el accionar policial y otorguen excesivas concesiones a los delincuentes”.
Todo este debate de credibilidad respecto a las intenciones genuinas del Gobierno en torno del reclamo por Malvinas acompaña el debate sobre el tratamiento parlamentario de la ley de defensa de la soberanía nacional, que incluye el controversial Consejo de Seguridad Nacional, presidido por Milei y con facultades para disponer “medidas urgentes” ante una amenaza grave e inminente, como “restringir operaciones cambiarias y financieras, bloquear temporalmente fondos y activos, suspender autorizaciones o contrataciones, y restringir el comercio exterior”.
La iniciativa habilita a las Fuerzas Armadas a intervenir en la protección de instalaciones estratégicas. Y uno de los puntos más cuestionados es la jerarquización del Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (Repet), a cargo de la Unidad de Información Financiera.
Gran parte de la oposición ya rechazó ambas medidas, pero no la cuestión de fondo sobre soberanía. Y marcaron su preocupación por que la inscripción en el registro “no estará condicionada a la existencia de una acción penal”. Solo bastarán “motivos razonables para sospechar” un vínculo con el terrorismo. Varios bloques ya manifestaron su voto contrario a esos puntos.
Daniel Santa Cruz,Javier Milei,Malvinas,ONU,Conforme a
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