ECONOMIA
Javier Milei anunció una baja en las retenciones para el trigo, la cebada y la soja

Durante el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente Javier Milei anunció que el Gobierno bajará las retenciones para el trigo y la cebada de 7,5% a 5,5% a partir de junio de este año.
Además, confirmó que a partir de enero de 2027, según los resultados de la recaudación, bajará entre 0,25 y 0,5% por mes las retenciones para la soja. “Será de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos”, declaró.
Por otro lado, aclaró que bajarán retenciones a la industria automotriz, la petroquímica y maquinarias. “Nuestra misión es achicar el Estado. ¿Para qué? Para bajar impuestos. Y de eso les quiero hablar hoy», dijo el mandatario antes de comenzar a enumerar las reducciones.
“Y no solo le voy a bajar retenciones, digamos, al sector agropecuario. También le vamos a bajar a la industria a partir de julio hasta hasta junio de 2027, a la industria automotriz, a la industria petroquímica, a maquinarias, vamos a ir a cero y ese cronograma va a estar siendo informado por el Ministerio de Economía en estos días. O sea, que vamos a seguir bajando retenciones, vamos a seguir achicando el tamaño del gasto público para poder devolverle a los argentinos de bien el dinero que, que les corresponde, que se achique el Estado, que se agrande el mercado para que tengamos más libertad y, por ende, más prosperidad”, dijo el mandatario.
Inmediatamente, desde la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara), destacaron en X: “Celebramos la decisión de seguir con la baja de derechos de exportación en trigo y cebada y, en especial, en las bajas sobre la soja. Colaboraremos con el Ministerio de Economía para buscar ver la forma más adecuada para que no genere efectos negativos en la comercialización”.
También se manifestaron desde el Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales. “Destacamos la importancia de avanzar hacia reglas más previsibles y competitivas, que reduzcan distorsiones, mejoren la formación de precios y fortalezcan el desarrollo del mercado de granos. El corretaje seguirá cumpliendo su rol esencial de aportar transparencia, profesionalismo y confianza en la vinculación entre oferta y demanda”, comentaron en su cuenta de X.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) emitió un comunicado apoyando la medida anunciada por el Presidente, aunque mantuvo firme su posición respecto a la petición de eliminación total de las retenciones. “Recibimos con optimismo el anuncio del Gobierno Nacional sobre la reducción de las retenciones. Es una medida que permite recuperar competitividad, incentivar la inversión y promover un verdadero desarrollo del campo argentino”, señaló la entidad.
“Estamos convencidos de que este es el camino para generar más producción, empleo y movimiento económico en cada región. No obstante, seguimos sosteniendo que el objetivo final debe ser Retenciones Cero: los DEX son un impuesto distorsivo que frena nuestro potencial, limita el crecimiento y afecta directamente a los productores», remarcaron desde la SRA.
En su discurso, el Presidente analizó el futuro inmediato para el campo y repasó los cambios que pueden tener consecuencias positivas para la actividad.
En ese contexto, Milei sostuvo que el agro atraviesa un escenario especialmente favorable y aseguró que el objetivo oficial es profundizar la desregulación del sector. “El campo proyecta uno de sus mejores años de la historia, con cosechas y exportaciones récord, a pesar de las retenciones y de tantos años de tipos de cambio distorsionado por el cepo. Nuestra meta es sacar del camino cualquier estorbo que haya puesto la política”, afirmó.

El Presidente también hizo una reivindicación histórica del sector agropecuario y cuestionó las políticas aplicadas durante gobiernos anteriores. “Durante décadas el campo fue el pagador de última instancia de la Argentina. Cuando había crisis, subían las retenciones, cuando faltaban dólares desdoblaban el tipo de cambio y cuando había inflación, se ponían precios máximos sobre la producción. Siempre el mismo sector financiando los platos rotos del resto”, señaló.
En ese sentido, planteó que el esquema económico actual permitirá que el agro deje de ser el único sostén de la economía. “Esto se está terminando, porque por primera vez otros sectores van a crecer con la misma fuerza”, sostuvo.
Aun así, Milei reconoció que el Gobierno todavía no avanzó al ritmo que reclama el sector en materia tributaria. “Vamos a liberar cada día más al agro. Comprendo también que la velocidad que estamos teniendo para resolver el principal reclamo del sector no es la ideal”, admitió.
Además de las rebajas en derechos de exportación, el mandatario enumeró otras medidas que, según dijo, buscan mejorar la competitividad y acelerar las inversiones. Entre ellas, destacó los cambios en los reintegros impositivos para proyectos productivos. “El IVA generado por las inversiones productivas se devuelve a los tres meses y no en cinco años como antes. Todo eso es capital de trabajo que vuelve rápido al productor para que pueda seguir invirtiendo”, explicó.
Milei también vinculó el futuro del agro con la apertura comercial impulsada por el Gobierno y aseguró que el país atraviesa un cambio de estrategia en materia internacional. “Argentina, por primera vez en décadas, se está abriendo al mundo. Firmamos el acuerdo con la Unión Europea. Ayer firmamos siete acuerdos más y tenemos un acuerdo comercial con Estados Unidos”, afirmó. Según planteó, esos acuerdos permitirán ampliar mercados y mejorar las oportunidades para las exportaciones agroindustriales.
Aunque todavía es prematuro calcular el efecto fiscal de los anuncios realizados este jueves, es válido repasar qué dijeron los expertos tras las bajas de retenciones aplicadas durante el 2025.
En diciembre pasado, cuando el Gobierno anunció una rebaja de retenciones para distintos cultivos, consultoras privadas calcularon que el costo fiscal podía ubicarse entre USD 500 millones y USD 700 millones anuales, dependiendo de la evolución de los precios internacionales y del volumen exportado.
Romano Group estimó un costo fiscal cercano a USD 580 millones para 2026, mientras que la consultora LCG proyectó una pérdida de recaudación de alrededor de 687 millones de dólares. En aquel momento, los derechos de exportación representaban poco más del 4% de los recursos tributarios nacionales.
Los especialistas también señalaban que una baja de retenciones podía incentivar mayores liquidaciones del agro y mejorar el ingreso de divisas, aunque con un efecto limitado sobre el precio final que recibe el productor. Ahora, con los nuevos anuncios de Milei, el impacto podría ampliarse, pero el alcance definitivo dependerá de cómo quede diseñado el esquema gradual prometido por el Gobierno.
ECONOMIA
El Banco Central aceleró la compra de reservas, pero el riesgo país volvió a acercarse a los 600 puntos

Las compras del Banco Central sorprendieron a los inversores. En el Mercado Libre de Cambios (MLC) y con compras en bloque, por fuera de pantalla, la autoridad monetaria se alzó con USD 291 millones que hicieron que sus reservas suban USD 138 millones a USD 49.839 millones, acercándose nuevamente a los 50.000 millones de dólares.
Según el jefe de Research de la consultora Romano Group, Salvador Vitelli, las compras en bloque “pueden venir por bonos corporativos o sub-soberanos (provinciales). El 9 de octubre liquidó la Obligación Negociable de VISTA y el 1 de octubre la SJO35 (San Juan). Según el BCRA quedaban unos USD 4.600 millones por liquidar al 30 de septiembre”.
El escenario internacional no lo favoreció, pero la moneda estadounidense cayó en el mundo. En el MLC, donde se operaron USD 537 millones, el dólar mayorista bajó $4,50 (-0,3%) a 1.512,50 pesos. En la plaza financiera, el MEP siguió en $1.540 y el contado con liquidación (CCL) subió $11 (+0,8%) a 1.615 pesos. El “blue” cerró con un alza de $10 (+0,7%) a 1.550 pesos.
El otro dato que esperaba el mercado no sorprendió. La inflación de septiembre fue de 1,9%; es la más baja para el mes desde 2017. Según la consultora F2 de Andrés Reschini, “los productos estacionales jugaron en contra. Por ejemplo, Vestimenta sumó en lugar de restar, lo mismo que Recreación y Cultura a diferencia de agosto. La núcleo fue de 1,7%, el segundo mejor registro de 2026 y esto es un dato alentador, de todas maneras, el mercado espera que se mantenga en este nivel algunos meses más”.
El escenario internacional sigue dominado por el precio del petróleo. Matías Togni, analista de la consultora petrolera NextBarrel, “a pesar de los últimos eventos en el mercado, desde un recrudecimiento de ataques en el estrecho de Ormuz, el conflicto en Arabia Saudita que escala día a día y Trump intentando cualquier truco posible con tal de bajar el precio del diésel, el barril de Brent parece cómodo apenas por encima de los 100 dólares”.
“La explicación inmediata es que, a pesar del riesgo, los barriles desde el Golfo Pérsico están casi en niveles de febrero, distinto es el caso de productos refinados como el gasoil y en menor medida la gasolina, todavía están un 30% debajo. Muchos analistas están confundidos por la apatía reflejada en los futuros incluso con la amenaza de que el conflicto vuelva a explotar luego de las elecciones de medio termino en Estados Unidos, pero si hacemos un análisis profundo, esto nunca fue una crisis del petróleo, es una crisis logística y encima de eso se monta una crisis de capacidad de refinación. Mientras el petróleo subió un 70% en lo que va del año, los precios de los fletes se multiplicaron por 20 y es ahí donde hay que hacer foco”, sumó Togni.
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Europa es una de las grandes víctimas de esta escalada de precios y se prepara para un invierno frío, con escases de gasoil y mayor inflación. Hay salida de los bonos europeos y esta vez el dinero fue a los también vapuleados bonos del Tesoro de Estados Unidos, que subieron de precio y bajaron su rendimiento a 5,21 por ciento.
Los bonos argentinos con ley de Nueva York y vencimientos más largos, que tienen una fuerte incidencia en la elaboración del índice de riesgo país, registraron leves bajas. Como resultado, el indicador subió ocho unidades (+1,4%) hasta los 597 puntos básicos. El desempeño no fue negativo en una rueda en la que los bonos europeos y japoneses también cayeron, con el consiguiente aumento de sus rendimientos.
Habrá que acostumbrarse a una era signada por la inteligencia artificial que compite con los bonos soberanos. Las Obligaciones Negociables emitidas por las empresas de la IA son billonarias y pagan tasas más altas que los bonos soberanos (entre 6% y 12%). Los inversores reemplazan en sus carteras los títulos soberanos por obligaciones negociables vinculadas a la inteligencia artificial, el nuevo actor dominante del mercado financiero. Este sector, junto con el petróleo, contribuyó al alza de las tasas de interés a nivel global.
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La Bolsa, en tanto, tuvo una rueda positiva. El índice Merval de las acciones líderes subió 1,5% en pesos y 0,7% en dólares. Los ganadores fueron Ternium con 4,7% e IRSA con 4,2 por ciento.
Anoche en el mercado overnite, los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York no fijaban tendencia porque los inversores estaban en pausa por la reanudación de los enfrentamientos entre los Hutíes de Yemen y Arabia Saudita. El petróleo subía aceleradamente y el Brent acumulaba más de 1% de alza y cotizaba por encima de los USD 107 por barril. El gasoil aumentaba 2 por ciento. La soja mantenía una leve suba y el trigo y el maíz no parecían afectados.
El panorama para los bonos locales parece haber mejorado. Pero los inversores locales siguen cautos porque los activos de riesgo no les fueron favorables este año. Solo YPF, con un alza de 52%, le ganó a la inflación. Telecom, que le sigue en el ranking, está 11,8% arriba. El resto directamente marca pérdidas para todos los inversores.
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ECONOMIA
Ranking de inflación: qué lugar ocupó la Argentina en América Latina tras el dato de septiembre

La inflación de Argentina volvió a registrar una variación mensual por debajo del 2% en septiembre y tuvo el segundo valor más bajo del año. Sin embargo, una comparación con otras economías de la región permite dimensionar lo diferente que se comportan los precios en relación a los demás países de América Latina.
Según los datos relevados por Infobae, en base a los informes oficiales de cada país, la Argentina ocupó el segundo lugar del ranking regional de inflación mensual de septiembre, con una suba de 1,90% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Solo Venezuela, con 8,40%, tuvo una variación mayor. El dato argentino coincidió con lo que esperaba el mercado y se ubicó por encima del 1,7% de agosto, que había sido la menor variación en 14 meses.
En el tercer puesto quedó Guatemala, con un IPC mensual 1,18%, según la medición del Banco de Guatemala (Banguat). Fue la única otra economía del relevamiento, además de Argentina y Venezuela, que superó el 1% en el mes. De 15 países considerados, entonces, solo tres registraron una inflación mensual superior a ese nivel, mientras que los otros doce estuvieron por debajo.
Bolivia fue el primer país del ranking con una variación inferior a 1%, con 0,85% de IPC mensual. Muy cerca quedó Brasil, con 0,82%, de acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Más atrás, en el sexto lugar (ordenados de mayor a menor inflación) figura Uruguay, con 0,54% de inflación mensual. Tanto Bolivia como Brasil tuvieron una inflación mensual que representa menos de la mitad de la argentina, mientras que la uruguaya equivale a poco más de la cuarta parte.

Más atrás se ubicaron Honduras (0,48%), El Salvador (0,45%), México (0,42%) y Chile (0,40 por ciento). En el puesto número 11 se ubicó Colombia, con 0,37% de IPC mensual, y República Dominicana, con 0,33%, según el informe del Banco Central de la República Dominicana (BCRD). En total, nueve de los quince países relevados registraron una variación mensual inferior a 0,5%.
Los últimos tres lugares corresponden a las economías con los menores aumentos de precios del mes: Perú, con 0,14%; Costa Rica, con 0,11%; y Paraguay, con 0,10 por ciento. La inflación argentina de septiembre fue, así, 19 veces la paraguaya.
Países como Cuba, Nicaragua, Ecuador y Panamá aún no publican sus mediciones oficiales de inflación correspondientes a septiembre, por lo que no forman parte del ranking. Además, no se tuvo en cuenta a todas las naciones de Latinoamérica, sino a las principales economías de la región.
La brecha de la Argentina con sus vecinos
Las diferencias se amplían cuando se mira un período más largo. En los primeros nueve meses de 2026, el IPC de la Argentina acumuló 23,60%, la segunda cifra más alta de la región, solo detrás del 225,30% de Venezuela, que es un caso que escapa a toda comparación. Con 33,40%, la Argentina también ocupa el segundo lugar en la medición interanual, es decir, el acumulado de los últimos doce meses.
Al comparar con los países limítrofes, la distancia es notoria. Bolivia, por ejemplo, acumuló 3,88% de inflación entre enero y septiembre, Brasil 3,95%, Chile 4,00% y Uruguay 4,21 por ciento. En todos los casos, la inflación argentina del período fue de casi seis veces la de sus vecinos. Paraguay, con 1,90%, tuvo el menor registro del grupo.
En el acumulado de doce meses, la brecha es aún mayor. Bolivia, con 5,70%, fue el limítrofe con la mayor inflación interanual, seguido por Uruguay (4,68%), Brasil (4,58%) y Chile (4,10 por ciento). Paraguay volvió a ubicarse en el extremo inferior, con 1,70%, frente al 33,40% de la Argentina, una relación de casi veinte veces.

Fuera del grupo de vecinos, hay otros países que se destacan en el ranking. Colombia acumula 5,74% de inflación en lo que va del año y 6,29% en doce meses, mientras que Honduras registra 5,29% y 6,28%, respectivamente. Se trata de las cifras más altas de la región, después de las de Venezuela y la Argentina. Costa Rica, en cambio, mostró un acumulado negativo de 0,39% entre enero y septiembre y una variación interanual de apenas 0,34%, la más baja del relevamiento.
Venezuela está en una categoría aparte: su inflación interanual de 465,60% es casi catorce veces la argentina, que a su vez es muy superior a la del resto de los países de la lista.
De cara a los próximos meses, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación de 1,7% para octubre. Para todo 2026, los analistas consultados estiman una variación de entre 30% y 30,3%. El próximo informe del Indec mostrará cómo se comportaron los precios en octubre, al inicio del último trimestre del año, y permitirá ver si la Argentina logra acortar la distancia con el resto de la región.
América Latina,infografía,México,Argentina
ECONOMIA
Longevidad y geopolítica: la creciente esperanza de vida mundial abre una oportunidad de oro para la Argentina

¿Ha pasado el mundo del paradigma de las calorías para vencer el hambre al de las proteínas para sostener el envejecimiento saludable de una población senior (+60, +65…) cada vez más numerosa?
Tal es la tesis que Julián Martínez Quijano, gerente de Maizar, adelantó hace unos meses en una columna en el diario La Nación. En ese artículo destacaba las ventajas potenciales que ello representa para la Argentina, siempre y cuando el país tome conciencia de ello y se organice para aprovecharlo.
Casi todas las proyecciones de población mundial indican que la franja etaria de los mayores de 60 se duplicará de aquí al año 2050. De los 8.320 millones de habitantes que hay en el mundo en la actualidad, 1.200 millones tienen 60 años o más. En el año 2050, la población total pasará a ser de 9.664 millones, de los cuales 2.105 serán mayores de 60. Es decir, casi 22% de la población total.
Por otro lado, la ciencia médica subraya cada vez más la importancia de la ingesta de proteínas “para mantener y reparar el tejido muscular”, como explica por ejemplo Amanda Meadows, nutricionista clínica del Houston Methodist Hospital, quien agrega: “Y aunque (la proteína) siempre ha sido importante para muchas funciones del cuerpo, lo es aún más conforme envejecemos”. La proteína es una molécula compleja formada por aminoácidos que dan estructura a músculos, huesos, piel y cartílago.
Las necesidades de proteína se estabilizan en la adultez, pero “en la vejez, especialmente a partir de los 70 años, nuestras necesidades de proteína vuelven a aumentar”, señala Meadows.
El motivo es la sarcopenia, la pérdida de masa muscular que se origina con la edad y que desemboca en problemas de equilibrio, movilidad y resistencia. Suficiente para comprender el impacto que una alimentación que incluya la dosis adecuada de proteínas —0,79 gramos por cada kilo de peso de consumo diario según las guías alimentarias del Departamento de Agricultura de Estados Unidos— tendrá en garantizar un envejecimiento lo más saludable posible a la creciente franja de población silver.

Estas son los datos y las proyecciones que llevan a Martínez Quijano a decir que “harán falta más alimentos ricos en proteínas” y que la Argentina está ante una “oportunidad ineludible”.
Sin embargo, en charla con Infobae, advierte acerca de las limitaciones para aprovecharla: “Tenemos apenas cinco agregados agrícolas en nuestras embajadas en todo el mundo. En China, Estados Unidos tiene un edificio entero lleno de gente promocionando sus productos en ese país. Nosotros tenemos uno solo para toda China. Los otros cuatro están uno en Brasil, uno en India, otro en la Unión Europea y otro en Estados Unidos”.
Difícilmente Argentina pueda promocionarse en el mundo y abrir nuevos mercados con tan pocas herramientas.
“El maíz es la principal materia prima para la alimentación animal que a su vez es la fuente de las proteínas que serán cada vez más demandadas, proteínas que deben venir de la tierra y no de los laboratorios”, dice, en alusión a la industria de los suplementos.

Martínez Quijano advierte además que “de los tres grandes productores mundiales de maíz, Argentina exporta el 70 por ciento del maíz que produce, Brasil entre 30 y 40 % y Estados Unidos lo consume todo internamente”.
Es decir que, en vez de producir nosotros la proteína, como hacen esos países, cedemos la materia prima para que otros agreguen valor.
Para medir la importancia del maíz en la generación de proteína animal, dice, hay que tener en cuenta que “se necesitan dos kilos de maíz para producir un kilo de pollo, 4 para un kilo de cerdo y 8 para la vaca; el más eficiente es el pescado”. Otra producción por completo desaprovechada en la Argentina.
“¿Se acuerdan que se decía que meter un choclo en un tanque de nafta era sacarle la comida a la gente? Bueno, el maíz valdría cero en el mercado internacional si se hubiera hecho caso de esas advertencias. Hoy Estados Unidos destina casi la mitad de su maíz a combustible. Si no hiciera eso, el maíz no valdría nada y muchas provincias argentinas estarían en la miseria”, señala Martínez Quijano apuntando a una tendencia argentina al autosabotaje de sus posibilidades.

Fernando Vilella es miembro del Directorio de Innventure AgriFoodBiotech Fund II. Anteriormente fue decano de la Facultad de Agronomía de la UBA y tuvo un breve paso por la función pública como Secretario de Bioeconomía de la Nación, nombre con el que él mismo bautizó el área y que, como veremos, es todo un programa. Junto con su salida del cargo, en agosto de 2024, se volvió a la denominación histórica de Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Como especialista en diseño de políticas públicas, desarrollo de cadenas de valor y estrategias de inserción internacional, coincide con la tesis de Martínez Quijano sobre este cambio de paradigma y las perspectivas para la Argentina. De hecho, está preparando un libro cuyo título adelanta su persepectiva: Vaca viva.
— ¿Estamos en otro paradigma en materia de alimentación y demanda mundial?
— Efectivamente, el mundo pasó de un paradigma de calorías para vencer el hambre a uno vinculado al crecimiento de las clases medias y también de los mayores de 60, 65 años. Toda la ciencia del último tiempo marca la necesidad de sostener la masa muscular a partir de la incorporación de proteínas de alta densidad. Y ahí las carnes juegan un rol relevante. En la pirámide alimentaria de Estados Unidos, por ejemplo, ahora aparecen las proteínas animales al tope, cuando en las anteriores versiones era diferente. Y si hablamos de proteínas animales, estamos hablando de las carnes, del huevo y de la leche. Todos estos productos van a tener demandas crecientes en la medida que la población de edades avanzadas crezca en número y además crezca la capacidad de pago de esos productos.

— ¿Tiene la Argentina una ventaja comparativa en la producción de proteína de modo “natural” por así decir?
— Claramente sí. Argentina tiene una posibilidad muy cierta de crecer con la oferta, más allá de la que hoy tenemos, que está acotada por las políticas de los últimos años que no permitieron la inversión por señales contrarias a la misma y por falta de financiamiento. Argentina, por ejemplo, está exportando el 70 % del maíz que produce como grano y más del 90 % de la soja, dos productos que son los ingredientes fundamentales de los alimentos balanceados para producir proteínas animales. Ni un gramo de ese maíz y esa harina de soja es consumida por un humano. Estos commodities que estamos exportando —y estamos entre los principales exportadores mundiales— los demás los utilizan para producir sus propias proteínas. Para tener un marco de referencia, Brasil, que es gran productor de maíz, varias veces más que la Argentina, exporta menos del 30 %. Ellos lo transforman en proteínas. Brasil es líder mundial en exportación de pollo y cerdo y a veces también de carne vacuna y, junto con Estados Unidos, de bioenergías, etanol, biodiesel, etcétera. En ambos países, que están a nuestra altura como productores, es así. Hacia adelante, entonces, hay una enorme oportunidad y demanda a satisfacer y si somos capaces de generar las condiciones, esa demanda puede ser abastecida parcialmente por Argentina.
— O sea que estamos en condiciones de responder a esta demanda creciente.
— Por lo que dije antes, sí, Argentina está en condiciones, pero va a tener que hacer un trabajo, que no siempre está claro que la dirigencia lo tenga tan presente. Incluso la dirigencia sectorial. Esa conciencia no está tan generalizada. Cuando se habla de agregar valor, de desarrollar la bioeconomía con la tecnología de que se dispone hoy, y que yo propongo como base del desarrollo federal y de integración a los mercados mundiales, la proteína sería uno de los ejemplos claros de esto. En otros contextos políticos, la agregación de valor se hacía afectando un eslabón de la cadena, que es casi siempre el productor, o sea, sacarle al productor para que los demás repartan mejor, como por ejemplo a través las retenciones. Eso hace que muchos tengan una visión poco sofisticada acerca de la necesidad de agregar valor. Y ahí hay muchas oportunidades.

— Falta entonces conciencia de esa realidad y de nuestras posibilidades.
— Argentina está en condiciones de hacerlo y si lo hace va a generar trabajo en todos los territorios, porque una característica de la bioeconomía es que está en todo el país, no está concentrada en algunas zonas casi deshabitadas como la minería y Vaca Muerta, que ojalá que le vaya bien a esa Vaca Muerta. O sea, es Vaca Muerta y Vaca Viva, es minería y es industria del conocimiento y es turismo receptivo, etcétera. Todas juntas, pero todas con las mismas reglas de juego. Hoy no hay reglas de juego equivalentes. La política industrial del Gobierno es favorecer solo a algunos sectores muy concentrados externos. No está mal que se haga, si no, esa inversión no vendría, pero los demás deberían tener reglas de juego semejantes.
— ¿Cómo debería hacerse?
— Yo tuve un proyecto para inversiones inferiores a doscientos millones de dólares, con algunos estímulos como amortización acelerada, cancelación de saldo IVA y algunas otras cuestiones. Lamentablemente, eso se sacó de la Ley Bases. El año pasado en la ley laboral pusieron un pedacito de esto para inversiones menores a doce millones de dólares. Pero entre doce y doscientos no hay nada y casi todas las inversiones relativamente relevantes de la bioeconomía están en ese rango, o sea fuera de juego.
— ¿Existe algún plan para sacar provecho de esto?
— Planes no tengo tan claro que haya. Yo al menos no los conozco ni son públicos. Hasta el momento no da la impresión de que haya una reflexión profunda acerca de estos temas ni que se estén investigando. Yo lo estoy haciendo, estamos trabajando en un libro sobre Vaca Viva como módulo de desarrollo federal con inserción en los mercados mundiales. Hay una propuesta, pero eso necesita consensos públicos y privados que hay que construir. Al momento no veo que se esté haciendo.

— ¿Qué debería hacer la Argentina entonces para aprovechar esta oportunidad?
— Primero, tener en claro estos objetivos. Tenemos los elementos, tenemos el sistema biológico, tenemos los productores, tenemos cierto nivel de conocimiento, pero todo eso hay que coordinarlo y generar una estrategia común, público-privada. Los privados con las inversiones, lo público con reglas de juego que faciliten las inversiones, dejar de ser el único tomador de los créditos, con lo cual no tenemos sistema financiero para financiar la actividad privada. También generar acuerdos internacionales para habilitar mercados y bajar las tasas de los aranceles. Esto es lo que hay que hacer. Es nuestra propuesta y ojalá se haga.
— ¿Cuáles son los mercados hacia los cuales deberíamos apuntar?
— Son múltiples. Y depende de los productos. Esos mercados pueden ir desde los que estamos abriendo —por ejemplo, yo abrí la iniciativa de Japón, que está ahora vigente—, hasta los potenciales. Corea, que requiere productos de calidad en términos de proteínas de bovinos. El mayor comprador de carne de pollo, por ejemplo, está en Arabia Saudita, y está siendo provisto por Brasil. Nosotros podríamos hacerlo. Es un pollo chico, de ochocientos, novecientos gramos, es un pollo individual el que consumen los árabes, pero ese es su mercado. Indonesia es otro mercado importante que recién se está abriendo. En cuanto al cerdo, hay países importantes que son compradores.
— ¿Nosotros no estamos exportando cerdo?
— No, nosotros no exportamos, producimos poco y no exportamos nada de cerdo, teniendo los insumos para hacerlo. El 70% del coste de la producción porcina es maíz y soja y lo estamos exportando para que otros lo hagan. Por ejemplo, Chile, que no tiene ni maíz ni soja, es un gran exportador de carne de pollo y de cerdo, más de doscientas mil toneladas de cada uno. Y nosotros no lo estamos aprovechando. O sea, hay múltiples mercados y es parte de la actividad del Estado entender la dinámica y usar el sistema diplomático para objetivos concretos como este.

— ¿Quiénes son nuestros competidores en este negocio?
— Nuestros mayores competidores son los que ya lo vienen haciendo. Brasil, en algún caso, Uruguay, por marketing diferencial, en algunos otros, Estados Unidos. Para el cerdo, hay distintos competidores, pero muchos de ellos, como dije, se proveen de insumos de Argentina, como recién mencionaba el caso de Chile o incluso de los europeos, que producen mucho cerdo pero requieren maíz y soja para poderlo hacer. Es un tema que hay que tener presente. Entiendo que, a raíz de la saturación ambiental de producción, por ejemplo, en cerdo, desde Europa, y a partir del acuerdo que se firmó en mayo de este año con la Unión Europea, hay inversores españoles que están dispuestos a venir a invertir aquí en cerdos para exportar. O sea, ese es el camino. Buscar crecer, ofrecer estas ventajas que Argentina tiene, ir para adelante.
— ¿Qué nos impide hacerlo?
— Yo creo que los obstáculos son más mentales, nuestros, que del mundo. El aislamiento al que hemos sometido a nuestra economía durante estos años, que hace que cada argentino exporte la mitad que cada uruguayo, la tercera parte que cada chileno, cuando a comienzos de siglo estábamos igual que Uruguay, y solo un cuarenta por ciento abajo de Chile. Eso demuestra que ese aislamiento fue sustantivo y no derivó en ninguna ventaja para nuestros sistemas de producción.
La razón de ser de una asociación
Javier Martínez Quijano señala otras incongruencias argentinas: “Hasta hace poco importábamos cerdo hasta de Dinamarca. También de Brasil pero eso podemos decir que tiene más lógica. Ahora ya no importamos, estamos empezando a exportar un poquito, como sucede a veces: se exporta e importa a la vez, unos cortes se exportan, otros se importan, pero la producción porcina está creciendo bastante”.
En cuanto a los motivos por los que no aprovechamos estas oportunidades, señala: “Problemas estructurales, como los impuestos, la falta de rutas, la falta de energía a veces, problemas de logística, ausencia de reglas claras”.
Esto último importa mucho, aclara, porque “producir commodities es a un año, entonces el productor se las arregla en medio de estos cambios constantes, pero instalar una usina para transformar materia prima y agregar valor es un negocio de largo plazo y lamentablemente vivimos en una montaña rusa”.
“Seguimos teniendo la ventaja comparativa del vacuno, ese producto que en el mundo es premium, acá es de consumo diario”, agrega.
¿Qué habría que hacer o cambiar o mejorar para superar esos obstáculos?

“Hacia adentro, infraestructura, caminos, logística, energía, puertos. Hacia afuera, más promoción”, dice el gerente de Maizar, que ya señaló el despropósito de que la Argentina tenga un team diplomático raquítico en el área agropecuaria. “En África, por ejemplo, podríamos llevar todo el conocimiento. Toda la cadena, semillas, maquinarias, comercialización”, señala.
“La necesidad de promover esto es el eje de nuestra discusión desde la fundación de Maizar”, dice. La asociación agrupa a actores de toda la cadena del maíz y el sorgo, desde los que están en ciencia y tecnología hasta los consumidores; desde las semillas hasta el comercio, pasando por los fertilizantes, la producción agraria, industria transformadora, el comercio.
Las perspectivas son sin duda favorables para la Argentina pero eso no basta. Sin planes a mediano plazo, sin continuidad de las políticas y de las reglas de juego, pueden ser oportunidades perdidas ya que, como dijo el sabio Séneca, y nuestro país ha experimentado muchas veces, “ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige”.
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