POLITICA
Jorge Macri, sobre el cobro a extranjeros en hospitales porteños: “Pasamos de pagar tours sanitarios a financiar obras”

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, visitó este martes los trabajos de remodelación del Hospital Fernández y aseguró, mediante un video publicado en la red social X, que es una de las más de 30 obras financiadas con “lo que se cobra por la atención a extranjeros en los hospitales”.
La administración porteña detalló que los ingresos por servicios a personas sin residencia local, sumados a lo que se recupera de obras sociales y prepagas, se destinan a un plan de infraestructura que, durante el primer cuatrimestre del año, superó los $42.000 millones y permitió el financiamiento de 151 obras en diferentes centros de salud.
Acompañado por el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, Macri recorrió las instalaciones del hospital, donde se lleva a cabo una reforma integral, y vinculó la capacidad de inversión con un cambio en la gestión de los recursos y el fin de la gratuidad para quienes no son residentes locales.
“Pasamos de pagar tours sanitarios a financiar más de 151 obras con el cobro a extranjeros, obras sociales y prepagas”, aseguró el funcionario durante la actividad oficial.
El programa de obras actual cuenta con 30 proyectos en ejecución activa entre los que figuran: la actualización de los consultorios externos en el Hospital Pirovano de Coghlan, la construcción del nuevo Centro Regional de Hemoterapia en Parque Chas y el Centro de Diagnóstico Porteño 4 en Palermo.
También se incluyeron trabajos en el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) 51 de Colegiales y la suma de 900 nuevas camas en toda la red pública.
Los trabajos en el Hospital Fernández demandan una inversión de $8930 millones para reformar una superficie de 3223 metros cuadrados. La obra sumará 10 consultorios y una nueva guardia con sectores de observación crítica y áreas de salud mental.
Este sistema de cobro se gestiona mediante la Facturación y Cobranza de Efectores Públicos (FACOEP). Este organismo, que anteriormente percibía los pagos de personas con cobertura de salud, amplió su alcance el año pasado para incluir el recupero por la atención a extranjeros.
Quirós explicó que el aumento de la demanda exige hacer el sistema más eficiente y accesible. “Este modelo permite recuperar recursos y reinvertirlos directamente en el sistema de salud, fortaleciendo la capacidad de respuesta y la calidad de la atención para los porteños”, señaló el ministro.
Este miércoles, el Gobierno de la Ciudad reafirmó este discurso a través de un comunicado oficial, donde ratificó que el nuevo esquema fortalecerá la red pública a través de un plan de más de 500 obras. El anuncio destacó que la inversión posibilitará sumar 5000 equipos médicos de última generación y ampliar la capacidad de respuesta sanitaria.
Bajo el lema “Esto también es ordenar”, la gestión porteña confirmó que estas mejoras se realizan con el objetivo de garantizar que los residentes de la Capital Federal tengan “prioridad” en el sistema.
“Estos recursos harán posibles 151 obras, de las cuales 30 ya están en ejecución, dentro de un plan histórico de más de 500 en toda la red pública. Estas obras fortalecen la infraestructura, amplían la capacidad de atención y suman 5000 equipos médicos“, se aseguró.
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POLITICA
Villarruel y Bullrich se reunieron en el Senado para descomprimir tensiones que desordenaron al oficialismo

La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, recibió este martes en su despacho a la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich (Ciudad de Buenos Aires), quien le solicitó una reunión para limar asperezas en pleno receso invernal. Esto ocurrió tras la caótica semana que sufrió el oficialismo, con una sesión que tuvo que pasar a cuarto intermedio hasta el 6 de agosto próximo y una denuncia entre empleados de ambas, que incluyó amenazas y mensajes de parte de uno de ellos.
Después de la cumbre, desde uno de los sectores deslizaron a Infobae que el mismo no fue en tan malos términos y que se buscó descomprimir una tensión ya en todo el interbloque que comanda la porteña, que cedió una porción importante del monopolio político que disfrutó desde diciembre pasado, cuando aterrizó en el Senado.
El pico del conflicto se alcanzó por la nueva derrota de Bullrich para aprobar la ley de propiedad privada que empuja el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El proyecto incluye modificaciones sobre expropiaciones, desalojos, manejo del fuego y la venta de tierras a extranjeros. El último capítulo tuvo a Villarruel enfrentada al Gobierno -ya algo habitual en la vicepresidenta- y la titular de la Cámara alta taladró los teléfonos de legisladores para que el mismo no tuviera luz verde. De hecho, algunas bancadas manifestaron su enojo a este medio.
Tras un dictamen rubricado en mayo, el articulado fue modificado, al menos, unas 15 veces. Los borradores volaban por los despachos de mareados senadores que, en varias ocasiones, llegaron al recinto sin conocer al detalle la versión final. Hoy están alejadas del foco de atención, pero hay dos comisiones que llevaron el trámite de la discusión y nadie habla de ellas: la de Asuntos Constitucionales, que es cabecera; y de Legislación General. Las presiden dos libertarios: Agustín Coto (Tierra del Fuego) y Nadia Márquez, respectivamente.

Previo a firmar el despacho, Villarruel, kirchneristas y dialoguistas ya habían conseguido dinamitar el capítulo entero relacionado con los barrios populares, uno de los máximos objetivos de la Iglesia, que sentó postura y logró su cometido. Quedó como un detalle del pasado gracias a los 15 borradores extra que germinaron. “No se trabaja así”, planteó días atrás un ofuscado referente a Infobae.
Con la guerra abierta entre las dos mujeres fuertes de la Cámara alta, más chats filtrados a propósito -nunca se dudó de la procedencia- y otras amenazas, la relación quedó llena de toxicidad. Esto fue celebrado por la Casa Rosada, que disfrutó largas horas de una disputa doméstica que le daba a ambas todo a pérdida.
El segundo día del receso invernal tuvo esta tarde a Bullrich y al radical bonaerense Maximiliano Abad entre los pocos presentes que marcó el tablero de la Cámara alta. Son 72 en total. Villarruel también estuvo, aunque no suele respetar el sistema y sólo aparece, con luz encendida, los días de sesión.
Para lo que resta del año, al Senado le queda una abultada agenda que incluye, además de propiedad privada, ley de Sociedades -otra de Sturzenegger-, achicar las zonas frías que quiere el Gobierno -antes de enviar el Presupuesto 2027-, el súper RIGI, eliminar los octógonos en etiquetado frontal, ludopatía, salud mental. Los articulados son complejos en muchos casos y los aliados le dieron a entender a la Casa Rosada que, ahora, también pretenden que avancen sus iniciativas, lo que representará un desafío extra para un oficialismo que, en vez de cerrar grifos de conflicto, abre cada vez más.
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POLITICA
Lo que dejó un domingo de vértigo

La Argentina viene de líderes disruptivos, confrontativos y, a veces, irrespetuosos. Así fueron durante sus tres mandatos presidenciales Néstor y Cristina Kirchner y así es, aun con ideas muy diferentes de aquellos dos, Javier Milei. El actual presiente no acepta la necesaria presencia de disidentes, ni siquiera de los que piensan como él en sus rasgos ideológicos, pero no coinciden con sus formas. Prefiere el grito a la conversación, y le gusta el maltrato en lugar de los buenos modales. Se dice liberal (y hasta libertario, que es la expresión última y más extremista del liberalismo), pero solo aplica esas ideas en el plano de la economía; rechaza, por el contrario, el respeto a las libertades de los otros, a la autonomía de las instituciones (como la de la prensa, por ejemplo) y al elemental principio de la división de los poderes constitucionales.
Néstor y Cristina Kirchner creían menos todavía en el valor de las instituciones; el autoritarismo fue su forma de gobernar; aspiraban a tomar el control absoluto del periodismo -crearon de hecho uno alternativo-, y sus proyecto político consistía en la perpetuación de una dinastía en el poder y en el famoso “vamos por todo”, que felizmente nunca lograron alcanzar. Persiguieron obscenamente con los servicios de inteligencia a políticos opositores, a empresarios y a periodistas. Paréntesis: el exjuez fallecido Claudio Bonadio encontró en una residencia de Cristina, cuando ya era expresidenta, carpetas cargadas con informes del espionaje sobre sus adversarios y críticos. Bonadio mandó a sorteo ese hallazgo (porque no era el motivo de su allanamiento) y resultó sorteado el juez Marcelo Martínez de Giorgi, quien jamás hizo ni el intento de investigar por qué una expresidenta acumulaba tanta información reservada sobre ciudadanos y dirigentes que no simpatizaban con ella. Martínez de Giorgi es el mismo juez que acaba de apartar a los querellantes de la causa $LIBRA y le quitó impulso, por lo tanto, a esa investigación sobre el poder que manda ahora. Por algo en los tribunales lo llaman a Martínez de Giorgi el “nuevo Oyarbide”.
Todo esto viene a cuento porque en el último mes surgió una figura argentina totalmente distinta a esa dirigencia torpe y agresiva que nos gobernó -y nos gobierna- desde hace casi 20 años. Se trata del director técnico de la selección de fútbol argentina, Lionel Scaloni, un hombre que llevó el fútbol argentino a los cimas más altas de ese deporte, pero nunca perdió la humildad, el buen trato con el adversario ni la prestancia para enfrentar el éxito o la adversidad. Después de la derrota del domingo, Scaloni se apuró en felicitar con un fuerte abrazo al director técnico del seleccionado español, Luis de la Fuente, un antiguo maestro suyo en las destrezas del fútbol. Y luego corrió a separar a algunos jugadores argentinos que amenazaban con agarrarse a las trompadas con jugadores españoles. “Es el único argentino sensato”, se escuchó decir a uno de los más destacados dirigentes políticos argentinos. Un observador imparcial deslizó, con algo de ironía y otro poco de convicción, que “Scaloni es el outsider moderado que muchos vienen buscando” para el caso de que Milei no llegue el año próximo con la suficiente fuerza electoral como para ganar la reelección en primer vuelta. Una segunda ronda electoral será siempre un riesgo de imprevisibles consecuencias para el Presidente, porque su adversario nucleará al kirchnerismo, al peronismo de todos los colores y a los diversos matices de la completa izquierda. Seguramente se están apresurando porque nadie le preguntó a Scaloni cuál es el proyecto que imagina para su definitiva biografía. Aunque nadie lo supone librando combates políticos (y así debe ser), sería injusto no incluir en la lista de argentinos sensatos a Lionel Messi, quien, como bien dijo el director técnico catalán Pep Guardiola, “está marcando una era que llevará su nombre” con su inigualable arte como futbolista.
Messi es un señor de la cabeza a los pies, capaz, como lo fue, de abrazar al arquero británico después de que la Argentina le ganara a Gran Bretaña, a ese arquero con el que había luchado a matar o morir hasta hacía unos minutos. Generoso en la victoria y respetuoso en la derrota. Es cierto que tuvo en Nueva York la cuestionable actitud de darle la espalda a la selección española cuando esta estaba recibiendo la copa del mundo, pero todo el plantel argentino miraba en ese momento a la tribuna argentina, que le rendía homenaje. El lunes, Messi felicitó a España por su victoria. Nunca se sabrá si aquella imagen con él y el resto del equipo argentino dándole la espalda al campeón fue voluntario o involuntario. En el Mundial de Qatar, cuando la selección argentina ya había conquistado el campeonato, a Messi se le escapó, mientras hablaba con periodistas y dirigiéndose a un jugador de otro país, una frase despectiva: “andá p’allá bobo”. Cristina Kirchner, entonces vicepresidenta, elogió en el acto lo que ella llamó ese gesto “maradoniano”. Por el contrario, poco después Messi pidió públicas disculpas al jugador contrario y a las personas que lo escucharon decir esas palabras impropias. Era, en ese momento, el capitán del equipo que acababa de conquistar el campeonato del mundo, pero entendió que tal condición no le concedía el derecho de faltarle el respeto a nadie. Al revés de Maradona, que pasó de frecuentar a Menem a confesarse kirchnerista, Messi nunca se dejó manipular por ningún político: ni por Cristina Kirchner ni por Alberto Fernández ni por Javier Milei.
Un análisis aparte merece el excesivo nacionalismo que apareció en sectores sociales argentinos, aunque también hubo algún británico desubicado y algunos españoles con expresiones demasiada críticas con los argentinos. Detengámonos en los argentinos. Las cosas deben decirse con claridad: fue un error que un grupo de jugadores argentinos -no todos, ni mucho menos Messi- hayan desplegado en la cancha después del partido con Gran Bretaña una sábana con la frase “Las Malvinas son argentinas”. Fue un error, no por el fondo de la cuestión, sino porque la repercusión fue muy mala en todo el mundo por el uso político de un encuentro deportivo. Desde el punto de vista diplomático, esos jugadores no le hicieron ningún favor a la Cancillería argentina. Los jugadores actuales son muy jóvenes, incluido Messi, el mayor de todos, como para tener en cuenta que el país perdió una guerra que él mismo inició en abril de 1982. Y que las guerras perdidas tienen sus consecuencias durante mucho tiempo.
La vía diplomática es la política que desde entonces asumieron todos los gobiernos democráticos. Pero hay diplomacias distintas. La única manera de llegar a hablar en algún momento de la soberanía de las islas Malvinas es conversando primero con los británicos sobre los temas que históricamente unen a las dos naciones. Nunca ningún gobierno de Londres aceptará empezar un diálogo con la Argentina hablando de la soberanía de esas islas en el confín del Atlántico sur. Insistir con esa política es ir hacia ninguna parte, sobre todo cuando el gobierno británico cuenta con la simpatía de los habitantes de las Malvinas. La voluntad de los pueblos es un elemento que tiene hoy mucha más fuerza que antes en los organismos multilaterales. El intercambio comercial de la Argentina con Gran Bretaña es de alrededor de 2000 millones de dólares anuales con un superávit en beneficio de la Argentina de unos 600 millones de dólares. Los británicos le compran a la Argentina productos agropecuarios y le venden maquinarias e insumos para el campo. Fuentes no oficiales estiman, además, que unos 60.000 argentinos viven en Gran Bretaña. Entre 200.000 y 300.000 argentinos descienden de británicos y están afincado en la Patagonia más que en cualquier otro lugar del país. Scaloni no se prestó nunca para confundir la competencia deportiva con el histórico litigio sobre las islas Malvinas. “Es solo un partido de fútbol”, repitió cada vez que lo quisieron meter en conflictos diplomáticos con los británicos.
Las ráfagas antiespañolas son directamente una perversión de la historia y de los sentimientos. La Argentina es el país con más españoles fuera de España, y España es el país con más argentinos fuera de la Argentina. Unos 450.000 argentinos viven en España, víctimas sobre todo del exilio económico, después de las sucesivas crisis de la economía nacional, o de la inseguridad que instaló aquí el populismo. Más de 500.000 argentinos tienen doble nacionalidad con España. El intercambio comercial entre la Argentina y España es de unos 2400 millones de dólares anuales y el resultado es también superavitario para los argentinos. España y la Argentina comparten además un pleito de soberanía con Gran Bretaña: la Argentina por las islas Malvinas y España por el peñón de Gibraltar, un macizo rocoso que Madrid le cedió a Gran Bretaña en el tratado de Utrecht en 1713, aunque desde poco tiempo después España viene reclamando la soberanía de Gibraltar, un lugar enclavado dentro de la geografía española.
Nada de todo eso puede, sin embargo, ocultar el hecho fácilmente comprobable de que el fútbol sigue siendo uno de los pocos motivos de unión nacional en un país lastrado por la fragmentación y la polarización, que también provocó el populismo de cualquier signo político. El siempre lúcido Jorge Valdano escribió en el diario español El País una frase que describe como nadie ese fenómeno: “Quizás porque el fútbol consigue un milagro que la política, la economía o la religión solo alcanzan de vez en cuando: convertir a millones de desconocidos en una misma voz durante noventa minutos. Cincuenta años viendo lo que provoca este juego y, sin embargo, sigo asombrándome”, contó.
Valdano, un argentino que formó parte de la selección nacional que ganó el campeonato mundial en 1986 (fue compañero de Diego Maradona) y que vive en España desde hace varias décadas, desarrolló una destacable formación intelectual y tiene un extraordinario vuelo literario para escribir. Valdano relató en otro artículo en el mismo diario español, en la edición del domingo de vértigo, antes de que se jugara la final entre España y la Argentina: “Cuanto más admiro a esta España futbolística, más difícil me resulta explicar por qué sigo sufriendo con la Argentina. No me resulta cómodo escribir este artículo porque al sentimiento le cuesta hablar, encontrar las palabras. Cuando empiece el partido admiraré cosas de España que siento como mías, porque también ayudaron a construir mi vida. Pero sufriré con Argentina. No porque quiera más a un país que a otro, sino porque el fútbol tiene la mala costumbre de preguntarle al corazón cuestiones que la razón parecía haber dado por resueltas”. Muchos argentinos hubieran escrito lo mismo si tuvieran el talento de Valdano.
Joaquín Morales Solá,Conforme a
POLITICA
Milei evalúa presentar por cadena nacional la reforma del Banco Central, uno de los ejes de campaña del Gobierno

El Gobierno evalúa que Javier Milei presente por cadena nacional la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, uno de los proyectos que la Casa Rosada quiere convertir en eje económico y electoral para el segundo semestre. En Nación reconocen que ese formato está entre las opciones que se analizan para el anuncio oficial previo al envío de la iniciativa al Congreso.
El Ejecutivo, sin embargo, descarta que el Presidente vaya al recinto como hizo con el Presupuesto. En despachos oficiales, sostienen que el proyecto tendrá una presentación política de alto impacto, pero no bajo el mismo esquema que utilizó Milei para defender la Ley de Gastos e Ingresos ante diputados y senadores.
La Casa Rosada tampoco rechaza otros formatos. Entre las alternativas que se evalúan, aparecen una conferencia o un evento económico específico con el Presidente como principal expositor. La definición quedará atada al estado de avance del texto y a la estrategia de comunicación que termine de ordenar la mesa política.
En Balcarce 50 remarcan que la reforma todavía no está cerrada. El proyecto sigue bajo revisión de los equipos técnicos del Ministerio de Economía y aún no llegó a la Secretaría de Legal y Técnica, que conduce María Ibarzabal. Ese dato muestra que la iniciativa está avanzada en términos políticos, pero todavía no ingresó en la etapa final de control jurídico.
El Gobierno quiere enviar el proyecto al Congreso en agosto. La mesa política informó que Luis Caputo expuso los avances en la elaboración de la reforma y que Milei realizará un anuncio oficial antes de la presentación legislativa, aunque el formato será definido en los próximos días.
El Ejecutivo ubica la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central dentro del paquete de reformas con el que Milei planea hacer campaña. La Casa Rosada quiere instalar la idea de que la baja de la inflación no depende solo del programa económico actual, sino también de un cambio legal que impida volver a financiar al Tesoro con emisión.
La Casa Rosada presenta la iniciativa como una señal institucional para blindar el equilibrio fiscal y la política monetaria. El núcleo del proyecto es limitar o prohibir el financiamiento directo e indirecto del Banco Central al Tesoro, restringir adelantos transitorios, utilidades contables y mecanismos como las Letras Intransferibles.
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En Balcarce 50 también buscan que el BCRA tenga como mandato central la preservación del valor de la moneda. La reforma apunta a revertir los cambios introducidos en 2012, durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont, cuando se ampliaron los objetivos del organismo a metas como empleo, desarrollo económico y equidad social.
El Gobierno quiere además endurecer la gobernanza del Banco Central. En el oficialismo analizan reglas más exigentes para remover al presidente y al directorio de la entidad, con el argumento de reforzar su independencia frente a los cambios de gobierno y reducir la presión política sobre la autoridad monetaria.
El Ejecutivo también estudia un régimen de responsabilidades y sanciones para funcionarios que habiliten el uso del Banco Central como financista del déficit. En la mesa chica de Milei, sostienen que ese capítulo es clave para que la reforma no quede solo en una declaración de principios.

La Casa Rosada analiza incorporar además una discusión sobre la autonomía del INDEC. La idea surgió en la reunión de Milei con legisladores libertarios y apunta a reforzar la credibilidad de los datos oficiales, en especial si la reforma del Banco Central incluye reglas atadas al comportamiento de la inflación.
El Ejecutivo sabe que el proyecto tendrá tensión técnica y política. Una prohibición absoluta de emisión podría quitarle margen operativo al Banco Central para comprar reservas, administrar liquidez o actuar ante escenarios de estrés financiero. Por eso, en los equipos económicos trabajan en una redacción que limite el financiamiento monetario del Tesoro sin bloquear herramientas monetarias ordinarias.
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El Gobierno quiere que la presentación del proyecto ordene también el mensaje de campaña. Milei busca contrastar su programa con el modelo de la gestión anterior y vincular la reforma con la idea de “nunca más” financiamiento del déficit con emisión, uno de los argumentos centrales de su discurso económico.
El Ejecutivo combina esa agenda con otros proyectos del segundo semestre, como Inocencia Fiscal, la regla fiscal, la reforma presupuestaria inspirada en el “shutdown”, los códigos Penal, Civil y Aduanero, y el paquete de seguridad y defensa. La diferencia es que la reforma del BCRA aparece como una de las iniciativas más personales del Presidente.
La Casa Rosada espera definir en los próximos días si el anuncio será por cadena nacional, conferencia o acto económico. La decisión dependerá del avance técnico del texto, del timing legislativo de agosto y del objetivo político de Milei: convertir la reforma del Banco Central en una bandera de campaña antes de que empiece la etapa más intensa de negociación electoral.
Javier Milei, Banco Central, cadena nacional
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