DEPORTE
Jugó con el Piojo López, trabaja en un club top, vive en Kansas City hace 25 años y recibió una invitación especial para ver a la Selección

Lucas Rodríguez dejó Argentina hace 25 años y ahora vivirá el Mundial
(Desde Estados Unidos) La crisis de principios del 2000 generó un quiebre en Argentina. Fueron muchas las familias que tomaron la decisión de dejar el país para probar suerte en diferentes latitudes. Y una de ésas fueron los Rodríguez del barrio de Floresta. Eduardo junto a su esposa Silvia partieron con destino a Kansas City para darle a sus tres hijos mejores condiciones de vida pensando en su futuro. Y hoy, más de 25 años después, uno de ellos es una pieza clave del equipo de la liga femenina de fútbol en Estados Unidos, la competición más importante del mundo por tradición y logros.
Lucas Rodríguez es el comodín del cuerpo técnico del Kansas City Current, el conjunto que llena su estadio cada vez que juega de local, cuenta con la visita de famosos de Hollywood y tiene como uno de sus propietarios a Patrick Mahomes, el héroe de los Chiefs de la NFL junto a su esposa. Pero antes de ser el único argentino que trabaja en este club top a nivel mundial en la disciplina, también jugó a la pelota. Estuvo cerca de Carlos Tevez en All Boys, y también compartió la categoría 86 en Boca Juniors con Fernando Gago. Además, jugó con el Piojo López durante su excursión por el soccer.
“Soy un apasionado del fútbol. Creo que tengo muchas cosas que aprender y muchas cosas que he aprendido. No miro tanto a futuro. Yo creo que tuve la suerte de llegar a donde estoy gracias a construir sobre pilares de valores, que creo que los traigo de Argentina, de mi familia, de ser respetuoso. Tratar de ser lo más profesional posible, ser buen trabajador y ser humilde”, le confesó a Infobae mientras se imagina lo que será ver junto a su esposa Lexi y sus dos hijos (Liam y Leila) a la selección argentina campeona del mundo.
Porque lo que la vida separó por una decisión de sus padres de darle un futuro mejor a sus hijos, ahora se vuelve a juntar en Kansas City gracias al Mundial con los colores más lindos del mundo. Hoy juega la Argentina de Messi, y un argentino vivirá un día inolvidable en el lugar que se convirtió en su nuevo hogar.
– Contame sobre tus orígenes, del barrio, de tu pasión por el fútbol que nació de la familia.
– Sí, el origen mío es una familia futbolera. Me crié en el barrio de Floresta jugando en los inicios en All Boys, al baby, en la categoría 86, varios años. Y después pasé por el Club Pacífico y un poquito en el Club Parque también. Eso es en el baby y en el futsal. Y en cancha grande arranqué también en All Boys cuando era chico y después, al poco tiempo me pasé a jugar en Boca y estuve un par de temporadas en la novena, en infantiles. Y bueno, al poco tiempo de eso me vine para acá, para Kansas City.
– ¿Por qué se dio el viaje a EEUU?
– Nosotros vinimos con la familia en el 2000 por la crisis que había en Argentina. Somos cinco, mis papás y mis hermanos. Mi papá tiene familiares acá, un primo en Kansas City, otro en New Jersey, y tenía también la posibilidad de ir a España, porque su abuelo era de España y bueno, tomó la decisión. Ya había venido a Estados Unidos, a Kansas City, a New Jersey, iba un par de veces y le gustó la idea de mudarnos a esta ciudad, que la encontró un poco más tranquila. Veníamos del caos de Buenos Aires y prefirió para nosotros, que éramos chicos, en su momento, ir a una ciudad que era un poco más tranquila.
– ¿Cómo fue insertarte en una sociedad diferente en una etapa muy joven?
– Lo que más me preocupaba a mí en ese momento era el tema del fútbol, porque yo venía de jugar en un nivel bastante competitivo, en un club competitivo, y acá en la ciudad no había a mi edad ese nivel. Por ahí en otros estados, en California, Nueva York, seguramente sí, pero acá en Kansas City no. Y bueno, me costó un poco encontrar un club hasta que ya entré a uno y fue más tranquila la transición, porque ya con el fútbol era un idioma mundial, donde no tenía que hablar tanto el inglés y podía jugar. Y bueno, a lo que empecé a jugar al poco tiempo, y como es una ciudad que no es ni muy grande, la gente empezó a conversar y decía: ‘Mira, que hay un muchacho que recién viene de Argentina’. Y bueno, tuve la suerte de poder destacarme individualmente. Pero en esa época, todavía la MLS no tenía construido el sistema de academias, que venían a ser las inferiores en Argentina. Entonces directamente te invitaban a entrenar con el primer equipo de los Kansas City Sporting, que antes se llamaba Kansas City Wizards. Y me tocó ir a entrenar con la primera un par de veces. En su momento estaba Martinelli, después llegó el Piojo López y también jugó Santiago Hirsig. Así que tuve la suerte de entrenar con ellos. Pero bueno, como era tan joven, nunca tuve la posibilidad de firmar un contrato, porque acá hay una ley de que si vos firmás un contrato profesional no podés ir a la universidad. Y como era tan chico, la gente del club, yo creo que a algunos les gustaba cómo jugaba, pero no me querían quitar la oportunidad de seguir estudiando.
– ¿Cómo comenzó la etapa de trabajar en el Kansas City Current?
– Tuve mucha suerte porque al estar tantos años en Kansas City pude jugar al fútbol acá también profesional, el fútbol rápido, que es una liga profesional, y de conocer gente. Entonces, cuando yo ya me estaba por retirar, jugué 10 años al fútbol profesional. Es una especie de fútbol indoor, tipo showball, el que jugaba Maradona. Es una cancha de hockey, pero le ponen una alfombra sintética. Usualmente los equipos de fútbol rápido profesional en la liga usan mucho esos estadios. Y entonces un viernes juega el equipo local de hockey sobre hielo y a los dos días, juega el equipo profesional de fútbol en la misma cancha. Ya en los últimos años de mi carrera, mi esposa me hizo la famosa pregunta: ¿hasta cuándo vas a jugar? Y cuando estaba jugando, tuve una persona, un galés que se llama Huw Williams, que es como el Ramón Madoni de acá (histórico formador que descubrió a Carlos Tevez y Fernando Gago, entre otros), que lo conoce todo el mundo. Y en el primer año que el club aparece con el nuevo logo, el nuevo nombre, le dan trabajo de PF a él, me llamó y me dijo: ‘Quiero que estés involucrado’. Y yo no lo podía creer, porque yo estaba jugando. Sí, miraba el fútbol femenino, porque acá siempre hubo un equipo en Kansas City, pero nunca me imaginé que iba a estar involucrado en el mundo del fútbol femenino. Y bueno, cuando me llamó y me dio la oportunidad, no lo pensé dos veces. Una vez que me metí al club, hoy, seis años más tarde, todavía no puedo creer que estuve seis años en el club, en la liga, que es una liga que es considerada la mejor del mundo en el fútbol femenino. Y ser prácticamente el único argentino, creo que por ahí en la historia de la liga que trabaja. Así que un orgullo y un privilegio impensado.
– ¿Cuál es tu tarea dentro del cuerpo técnico?
– Lo primordial yo te diría es ayudar al preparador físico. No solamente en lo que es dentro de la cancha, sino también afuera. Tuve el privilegio de trabajar con cinco diferentes técnicos de gran nivel. Ahora tenemos a Chris Armas, que es una estrella famosa de la MLS, que dirigió mucho en la MLS, jugó en la selección de Estados Unidos. Así que aprendiendo, ayudando. Y bueno, en el día a día es preparar las sesiones. Yo trabajo más en el tema defensivo. Tengo reuniones diariamente con las jugadoras. Preparo el análisis de los partidos, reuniones con el cuerpo técnico diarias de la planificación de los partidos. Así que es un poco de todo. No tengo un rol específico. También trabajo, por ejemplo, con la pelota parada. Ahora justamente acabamos de comprar una máquina que tiene un radar y podemos practicar los tiros libres y los córners, por ejemplo, y ver instantáneamente la velocidad, el giro de la pelota, cómo le están pegando a la pelota, dónde cae, para ver qué ajustar para que la pelota, si querés que llegue a una determinada zona en el área, qué ajustar en la pegada.

– ¿Te apoyás en la tecnología ahora con todos los avances que hay?
– Hoy en día el fútbol profesional se desarrolla mucho con la tecnología y el uso de los GPS. También tenemos una jaula que es como una cancha de futsal sintética que tiene toda una tecnología con luces. Es todo un trabajo que se puede utilizar para hacer ejercicios de reacción. Todo lo que son los drones, las cámaras, todo eso. Cuando terminamos los partidos, cuando me llega el partido a mí, por ejemplo, llega en cinco cámaras. Entonces, yo puedo ver una jugada en cinco diferentes ángulos para ver específicamente, qué hay que corregir o decirle a las jugadoras que hicieron bien o mal.
– Se ve que los dueños de la franquicia les brindan todo el soporte
– Los dueños son una familia de acá que maneja una compañía de muchísima plata y tuvieron la visión de invertir en fútbol femenino. Y como dueños partidarios tenemos a la familia de Patrick Mahomes, que es el Messi del fútbol americano acá, que juega en el equipo acá de Kansas City, que viene a los partidos. Vienen muchas celebridades acá también. Hay muchos comediantes de Hollywood que son de Kansas City y vienen a los partidos. Es lindo trabajar en un club que es profesional, que es de elite, que hizo todo el esfuerzo y todo lo posible para que a las jugadoras del club no les falte nada. Todo lo que te puedes imaginar que tiene cualquier club de la MLS, lo tenemos nosotros y no tenemos que pedirle permiso a nadie.
– ¿Cuál es el siguiente paso que te gustaría dar en tu carrera profesional?
– Soy un apasionado del fútbol. Creo que tengo muchas cosas que aprender y muchas cosas que he aprendido. No miro tanto a futuro. Creo que tuve la suerte de llegar a donde estoy gracias a construir sobre pilares de valores, que creo que los traigo de Argentina, de mi familia, que son ser respetuoso, tratar de ser lo más profesional posible, ser buen trabajador y ser humilde. Y creo que gracias a eso me pude mantener en el club y cosas buenas me han pasado individualmente. No planifico. Estoy cómodo en el club, estoy cómodo en la ciudad, tengo muchísimos amigos, mi familia está acá. Ojalá pueda ser técnico en el futuro, es algo que obviamente me gustaría, pero no lo busco con mucha ambición, en el sentido de que cuando llegue la oportunidad, si uno sigue haciendo las cosas bien, ya va a llegar.
– ¿Soñás con algún día trabajar para la selección argentina?
– Sí, mirá, te agradezco mucho la pregunta, pero por una cuestión de respeto hacia el cuerpo técnico de la Selección, no tiene sentido que me ponga en ese lugar, ¿no? Pero sí, te puedo decir que obviamente como argentino uno sigue, intenta seguir lo más posible a la selección argentina, al fútbol argentino, que ha crecido bastante, han tenido un buen desarrollo. En la Selección, ha logrado cosas importantes. Han venido jugadoras a la liga, empezando con Estefanía Banini en su momento, abriendo las puertas a muchas otras jugadoras. Tuvimos a Mariana Larroquette, Sophia Braun, ahora está Aldana Cometti en la liga. Así que, obviamente la jugadora argentina ha tenido las puertas abiertas en varios momentos, pero también es una realidad que esta es una de las mejores. Por ahí el fútbol argentino hoy en día es más pausado, es un poco más táctico, más técnico, que por ahí le apetece más a un fútbol europeo, ¿no? Acá en esta liga, es una liga que es muy atleta físicamente, es muy veloz, mucha transición y uno tiene que estar físicamente al tope para poder tener una oportunidad. Uno quiere que a la Selección le vaya bien siempre y en todo lo que uno tenga que ayudar o pueda ayudar, bienvenido sea y siempre a disposición.
– ¿Qué te gusta de vivir acá?
– Me gusta la tranquilidad, me gusta que es una ciudad que no es ni muy grande ni muy chica, que se puede hacer amigos. De poder verse, juntarse. La comunidad latina acá, la mayoría son de Centroamérica, pero estando acá, como muchos de los otros latinos, tengo amigos de Colombia, Venezuela, Perú, México, y son todos muy amables, una comunidad muy linda, muy trabajadora, muy fanática del fútbol. Y también me gusta que es una ciudad que apoya constantemente en el tema deportivo. Vas a cualquier evento deportivo en la ciudad y se llena. Entonces, eso viniendo de un país como Argentina, con tanta pasión, tanto entusiasmo por el fútbol, creo que tener esa sensación de pertenencia, ¿no? Yo por ahí tengo más años acá que en Argentina, lamentablemente. Yo me siento argentino, como toda mi familia, más allá de los años que pueda tener acá. Pero ver que la comunidad de esta ciudad es muy de acá, ¿viste? Es como Argentina, diciendo si sos Kansas City, es Kansas City hasta la muerte y a donde viajan, a donde van, es Kansas City. Bueno, eso tiene un poco el parecer, digamos, a lo que es Argentina. Y es gente amable, humilde, respetuosa, que hace sentir bien a la gente cuando llega a la ciudad.

– Hablame de tu familia, que creció acá. Y vos forjaste la propia, con tu esposa y dos hijos
– Sí, la familia siempre fue muy unida. Mis papás creo que en ese sentido son héroes, porque tomar una decisión de irse de un país que vinieron muchísimos años, de toda su familia, sus amigos y dejarlo por querer darnos a nosotros un mejor futuro, creo que a veces no se destaca mucho, ¿no? La toma de decisión, que es muy difícil, yo hoy estoy más cerca de la edad que tuvieron mis padres cuando se fueron de Argentina, vos me decís hoy que me vaya y se me hace muy difícil. Mis hijos se criaron acá con sus amigos en la escuela. Entonces, ponerme a pensar que mis papás tuvieron que tomar una decisión así en su momento y tuvieron la valentía de hacerlo por darnos a nosotros un mejor futuro, creo que es destacable. Vinimos todos a remarla, trabajar, estudiar. Mis papás siempre fueron mucho de estudio, de trabajo y el fútbol. Y bueno, cada uno fue de a poco formando su camino. Mis hermanos, que jugaron al fútbol en Argentina, también al baby, en All Boys muchos años, hoy en día se pueden mantener. No te voy a mentir, a ninguno de nosotros nos sobra, pero nos alcanza para vivir tranquilos.
– ¿A qué se dedicaron tus papás en Kansas City?
– Mi papá ya está más grande, ya está casi en las últimas de trabajar. Él trabaja en un psiquiátrico como consultante. Trabajó en eso varios de los últimos años. Es algo que le gusta. Así que creo que se siente cómodo ayudando con un granito de arena, con otro punto de vista, otra cultura. Ayudar a gente que necesita en eso, en estos tipos de instituciones. Y mi mamá cortó mucho tiempo el pelo y ahora se emprendió con las empanadas hace poco, así que tiene un negocio de empanadas en Kansas City, se llama Una Más. Es más un servicio de catering, digamos. Donde tenés que llamar y pedir la orden. Hace la receta de mi abuela, las empanadas. Yo viajé mucho por Estados Unidos y probé en varios lados, California, Miami, Colorado, pero las de mi mamá están ahí arriba. Ahora justamente con esto del Mundial, imaginate, tiene un montón de llamadas de todos lados.
– ¿Cómo se conocieron con tu esposa?
– Mi esposa es de Estados Unidos, de una ciudad que queda acá a dos horas, se llama Wichita. Nos conocimos en el secundario cuando yo recién llegué. Ponele, al año nos conocimos y mantuvimos la relación desde entonces. Ella cuando estaba en la universidad, estuvo en Argentina, en Buenos Aires, tres meses de estudiante internacional y le encantó. Volvió más enamorada de Argentina. Y bueno, hoy habla bastante bien el español, y es una excelente compañera que vivió conmigo mi etapa de jugador de fútbol, mucho viaje, mucho no estar. Y bueno, ahora como técnico el calendario es prácticamente el mismo. Así que gracias a Dios, me ayuda a que yo pueda seguir trabajando en lo que me gusta. Mis dos hijos también nacieron acá, mi nene y mi nena, que también juega mi hijo al fútbol. Mi nena un poco de fútbol, más gimnasia y más baile. Pero contentos acá de poder estar todos juntos y disfrutar también del Mundial que es algo histórico. A mí hijo lo llevé a Argentina hace dos años, le encantó, quería jugar al fútbol en todas las plazas, en todos los clubes. Me volvió loco. Tuve que ir a buscar los quioscos o comprar una pelota porque quería, porque se crió escuchándome que en Argentina los chicos juegan al fútbol, que juegan en los parques, que juegan en la vereda, que hay clubes de fútbol por todas las cuadras, cada cinco cuadras. Y claro, cuando fue, imagínate, quería ir a jugar a la pelota por todos lados.
– ¿Qué significa para la ciudad ser sede de la Copa del Mundo?
– Es algo extraordinario, impensado. Si bien Kansas City está considerada como la ciudad número uno en el fútbol en el país, había una pica con Portland, pero bueno, después de tenerla acá el Mundial creo que ya no hay más discusión. Lo que pasa es que cuando vos hablás de la comunidad en Kansas City, yo creo que hay que dividirlo en dos o tres grupos. Está el grupo de americanos de acá, que la verdad no les interesa por ahí el fútbol. Después está la comunidad latina y bueno, digamos internacional, porque hay mucha gente de Europa, también escoceses. Yo trabajo con escoceses, serbios, de Gales, de Macedonia, y están locos con esto del Mundial, como están todos los fanáticos del fútbol. Y también hay otro grupo de americanos que son de acá, pero que están relacionados al fútbol, que ellos jugaron al fútbol, que los hijos juegan en los clubes infantiles, porque hay muchísimos clubes de fútbol acá en la ciudad. Y es una ciudad que cuando compite nacionalmente le va bastante bien. No te voy a decir que somos las mejores dos, tres ciudades en el país, porque usualmente está California o está Miami o Nueva York, pero en el top diez está Kansas City, en lo que es competitividad en lo infantil y en las academias. Que cuatro selecciones hayan elegido Kansas City como base también habla mucho de la ciudad y de la infraestructura profesional que tiene. Si eligieron a la ciudad es porque los clubes acá han invertido mucho para tener instalaciones de primer nivel.

– ¿Estás listo para ir a ver hoy a la Selección?
– Para el primer partido de Argentina la intención es poder estar. Yo tengo la suerte que los dueños del club van a tener un suite en el estadio. Y bueno, cuando se enteraron que Argentina jugaba el primer partido, yo estaba de vacaciones en México, justamente, y me mandaron un mensaje invitándome a ver el partido de Argentina. Así que super agradecido con los dueños del club. Será una experiencia única, increíble, que nunca me hubiera imaginado. Y está siendo el último Mundial de Messi también y poder presenciarlo es algo que creo que no hay cosa que se compare. Y también, para mí como trabajador, digamos, de tener el Mundial acá cerca, la selección acá a una cuadra del estadio. La verdad que una alegría inmensa, de poder estar tan cerca y poder contarlo algún día. Estábamos pensando que en el hotel, en el cuarto donde se quede Messi, que no lo toquen nunca más, que dejen la almohada como la dejó. Espero que la Selección y los hinchas se sientan bienvenidos, porque es una ciudad que es trabajadora y que es fanática del deporte y que llena todos los estadios.
– ¿Cómo te ves hoy cuando veas entrar a la Selección para jugar el partido?
– Es algo que nunca me lo hubiera imaginado. Ver el estadio lleno de hinchas de Argentina creo que va a ser algo muy emocionante. Yo tengo que tener en cuenta que voy a estar ahí un poco representando a mi trabajo con los dueños. Y tampoco me puedo hacer tanto el loco, ¿no? O sea, yo no sé cómo voy a hacer. Porque por un lado quiero estar agarrado del balcón, pero por el otro también tener la responsabilidad de tratar de ser respetuoso. Por agradecimiento a la invitación y para disfrutar al máximo lo más posible y ojalá irnos con un buen resultado y cinco goles de Messi. Y bueno, ya está. Después de ahí, que sea lo que Dios quiera.
Kansas City,Argentina,fútbol,club,profesional,deporte,carrera,éxito,Estados Unidos
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
Middle East,Soccer,Sport
DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
POLITICA2 días agoLey de Tierras: la CGT repudió el fallo de la Corte Suprema y le exigió a Diputados que rechace el DNU de Milei
POLITICA3 días agoLa CGT descartó un paro general, pero hará una movilización el 8 de octubre en defensa de la industria
POLITICA5 horas agoMilei volvió a dar un discurso en la Argentina Week de París y se emocionó en el cierre



















