CHIMENTOS
La fuerte actitud de Evangelina Anderson con Ian Lucas tras ganar su Martín Fierro que se hizo viral

La gala de los Martín Fierro dejó momentos de emoción, sorpresas y escenas virales. Sin embargo, uno de los momentos más comentados de la noche tuvo como protagonista a Ian Lucas, quien se consagró ganador en la categoría Mejor Revelación tras su paso por MasterChef. Un premio a todo el crecimiento del influencer gracias al programa de Wanda Nara, pero que también puso todos los ojos en otra figura: Evangelina Anderson.
El influencer recibió el reconocimiento en medio de una ovación y movilizado por el momento que atravesaba. Apenas subió al escenario, Ian reconoció que no tenía preparado ningún discurso porque no imaginaba llevarse el premio. Y hasta definió el galardón como “la frutilla del postre” a un año que lo vio explotar en diferentes facetas por MasterChef.
En su discurso, Ian hizo foco en el enorme cambio que significó para él esta transformación. “Venía de un mundo nuevo totalmente distinto y me aceptaron muy bien acá en este mundo nuevo, la tele, otro público”, dijo emocionado. En sus agradecimientos, nombró a sus compañeros del programa, a la producción y también a varias figuras importantes dentro de Telefe.
En sus palabras destacó especialmente a Wanda, conductora de MasterChef, a quien definió como una pieza clave dentro de este proceso. Pero el momento más emotivo llegó sobre el cierre de su discurso, cuando Ian le dedicó el premio a su círculo íntimo. “A mi familia, a mi mamá, te lo dedico a vos. Te quiero mucho”, dijo.
EVANGELINA ANDERSON SE VOLVIÓ VIRAL POR SU GESTO CON IAN LUCAS TRAS GANAR EL MARTÍN FIERRO
Sin embargo, más allá del premio y de la emoción lógica por el reconocimiento, hubo una escena paralela que rápidamente empezó a dar vueltas en redes y despertó todo tipo de comentarios. Ian escuchó el anuncio de su nombre sentado junto a Sofi Gonet y Wanda, tomándolas de la mano mientras esperaba el resultado de la terna.
Apenas confirmaron su victoria, el influencer primero saludó efusivamente a Wanda, con quien construyó un vínculo cercano durante MasterChef. Después llegó el beso y el abrazo con La Reini, que celebraba feliz a su lado. Pero mientras todo eso ocurría, las cámaras de Telefe enfocaron a Evangelina Anderson, quien siguió atentamente toda la situación desde su lugar.
Muy seria, con la mirada fija y un gesto difícil de disimular, Evangelina quedó en el centro de atención inmediatamente. La reacción no pasó inadvertida porque el momento trajo a colación el recuerdo del vínculo sentimental que la modelo tuvo con Ian, con rumores de romance y mucha tensión alrededor de lo que pasó entre ellos.
Las imágenes rápidamente se viralizaron y las redes comenzaron a analizar cada gesto, cada mirada y cada reacción de Anderson en uno de los momentos más importantes para Ian. Y en una noche donde el influencer celebró un premio que marca un antes y un después en su carrera, también volvió a quedar envuelto en la historia que tuvo con la modelo.
Evangelina Anderson, Ian Lucas, Martín Fierro
CHIMENTOS
Juanse anticipa sus shows en los Estados Unidos durante el Mundial: “Argentina va a llegar a la final”

Aviso para futboleros rockeros o viceversa: Juan Sebastián Gutiérrez también jugará el (su) Mundial.
O lo que es lo mismo, el artista siempre conocido como Juanse, se sabe, líder, frontman y voz cantante de los Ratones Paranoicos, no está en la lista de Scaloni, pero sí está listo para jugar el juego que mejor juega y que más le gusta: cantar rock and roll.
Su Mundial particular se jugará el 24 de junio y el 1° de julio. Primero se presentarán en The Pavilion Toyota Music Factory, en Dallas (dos días después del segundo encuentro de la Selección contra Austria). El segundo show será en el Hard Rock Live de Miami.
Contrariamente a lo que pueda suponerse, Juanse no está nervioso, le cuenta a Teleshow en un bar de Belgrano. “Ganas, muchas; nervios, nada. No te olvidés que nosotros ya hicimos dos Mundiales…”, arranca.
—Recordemos eso…
—Hicimos el mundial de USA’94, íbamos tocando donde jugó Argentina; tocamos en Boston, en Dallas; cuatro años más tarde repetimos en Francia ‘98, ahí tocamos en la calle, ¡había más de setenta mil personas!

—Y ahora, tu tercer Mundial…
—Sí, pero no voy a ver los partidos, ya vi bastante.
—¿No le das mucha bola?
—Yo le doy bola a Boca.
—¿Qué hay que esperar de estos shows?
—Tanto Dallas como Miami van a estar muy buenos. En Dallas… ya sabemos lo que pasó en Qatar: a medida que Argentina fue avanzando, todo fue colapsando por la cantidad de gente que fue llegando; dicen que había más de 55 mil personas en la calle, gente que se gastó todo no para entrar a la cancha sino para estar ahí viéndolo en una pantalla gigante. Y eso ya está pasando ahora: la semana pasada se juntó un grupo no muy grande de argentinos en New York, eran diez mil nada más, y la de ayer o anteayer, una cosa que parecía que estabas en Dallas… Nosotros somos artistas que hacen lo que el público va a buscar, afortunadamente somos una banda que tuvo… que tiene muchos hits.
—Por cierto, con tantos hits a lo largo de los años, ¿cómo hacen para armar la lista? ¿Qué temas entran y cuáles quedan afuera?
—Eso lo vamos definiendo a medida que se va aproximando la fecha.
—Te llevo a tus recuerdos mundialistas, repasemos las tres estrellas. Empecemos por el Mundial ’78 acá, en casa…
—Ahí tenía 16 años, me acuerdo que hice todo solo y no fui al Obelisco; me fui a festejar a la Torre de los Ingleses, fente al Sheraton en Retiro; ahí me hice amigo de un montón de gente y teminé volviendo a casa en la locomotora del San Martín, después, ya en Devoto, nos juntamos todos y seguimos festejando.

—¿Te recordás viendo los partidos?
—Sí, los vimos todos en el cuarto de mi papá; venía el tío Chito, mi padrino, y los veíamos con él, mi papá y yo, mi vieja se ponía nerviosa y se iba a la cocina.
—¿Mexico ‘86?
—Bueno, ahí yo -como tantos- ya era muy fanático de Diego. Encima, muy pocos meses antes yo lo había conocido personalmente; me acuerdo de una reunión cumbre con Pappo y con Guillermo Coppola en New York City y de ahí ya no nos despegamos más hasta hace diez, once años atrás, que fue la última vez que lo vi. También recuerdo haber visto todos los partidos en casa.

—¿Y el más cercano, Qatar 2022?
—Otra vez, todos en casa, hermosísimo, esta vez con mis hijos, que hace diez años que viven en Inglaterra y justo viajaron para estar conmigo. Esa vez, me acuerdo, teníamos un show en Obras un día antes de la final.
—¡Qué fecha!
—Sí, nos jugamos porque en Obras había una fecha libre y nadie la quería porque, claro, si al otro día Argentina llegaba a perder nosotros íbamos a tener la culpa de todo. Pero dijimos toquemos igual, vamos para adelante. Tocamos ¡y explotó maaaaaaalllll! Llevé de invitados a León Gieco, a Calamaro, a Celeste Carballo, a Nito Mestre. Lo bueno de esa época, me acuerdo, es que vimos dos partidos con Leon Gieco; y el tipo actuaba como si Argentina ya hubiese salido campeón, teníamos que jugar con Croacia y Holanda y León decía “nooooo, quedate tranquilo, ya vas a ver, ganamos”; para mí fue espectacular compartir esos momentos con una figura de la música tan importante como es León…

—Y para este que está por empezar, ¿qué feeling tenés?
—(Piensa) Argentina a la final va a llegar…
—¿Con…?
—Lo veo finalista con Portugal o con Brasil.
—¿Dejás afuera a Francia y España, dos candidatos en casi todos los Prode?
—Naaaaaaaaah, Francia nunca tuvo buen fútbol, es un invento.
—Nooooo: Mbappé, Dembélé, Doué, Olise, Cherki, hace años que no tiene tan buenos jugadores…
—Noooooo, hablar con un francés de fútbol es como hablar de mecánica con alguien que no entiende… El Mundial del ’98 estuvo armado, como también estuvo armado el Mundial del ’90 para Alemania; lo confesó el mismo referí, Codesal.
—Volviendo a la música, ¿qué te pareció el nuevo disco de los Stones, Foreign Tongues?
—El que me parece un gran disco es el de Ronnie Wood, ¿lo escuchaste?
—No.
—Escuchá “You’re So Fine”, ¡temazo!
—Una duda: ¿seguís en contacto con alguien del campamento Stone? Recuerdo que tenías mucha llegada a Roy, amigo y asistente de Keith Richards…

—Roy, lamentablemente falleció. Si necesito saber algo la consulto a Jane Rose, la mánager de Keith, o Andrew (por Loog Oldham, histórico mánager de los Stones y productor de los Ratones).
—El otro día, viéndote en una entrevista con Julio Leiva por YouTube me sorprendió la relación que tuviste de bastante pibe con Piazzolla, nada menos, y que se enojó cuando le dijiste “Rengo”, un apodo muy íntimo de Astor. ¿Cómo fue eso?
—Eso fue en Gesell, yo tendría unos catorce años…. Yo, de chico, ya tenía mucha data porque mi primo era plomo de Pesacado Rabioso. Yo a los nueve, diez años, ya estaba copado con Pappo’s Blues 2 y por esa época me encantó “Libertango”, de Astor. Nosotros en las vacaciones íbamos a Gessell y había un boliche, que se llamaba La mar en coche, donde tocaba grosos, y por esa época Astor empezaba con el quinteto eléctrico. Me acuerdo que no tenía un peso, y me quedé en la puerta del boliche a ver si lograba entrar, pero era retemprano. De pronto llega un auto y veo que baja Astor. Me animo y le digo: “¡Rengo, a ver si habilitás un par de entradas!”. Piazzolla avanzó hacia el boliche pero se para de golpe, me encara y me dice: “¿Y usted cómo sabe que a mí me dicen Rengo?“ Me lo contó mi tío, que un día estuvo con usted en un asado con Pichuco, le digo. Ahí el tipo se quedó, ¿viste? “Venga”, me dice. “¿cómo se llama?» Le digo Juan Sebastián y se ablandó.

Yo estaba con mi primo Augusto. Incluso me dejaba acompañarlo el camarín, cuando vos sabés que Astor, media hora antes de salir a tocar, le gustaba estar completamente solo. Pero me dejó acompañarlo. ¡Imborrable! Porque para mí el artista más importante de la historia de la música popular es Spinetta; en el medio está Piazzolla, y el más grande de todos es Bach. Astor fue muy cariñoso conmigo, y yo creo que influyó mucho en ese cariño que me llamara Juan Sebastián, porque el Rengo tenía una influencia muy grande de Bach en su forma de armar las estructuras armónicas. Una vez me contó su hijo, Daniel, “mi viejo jamás estuvo acompañado por nadie en su camerino antes de salir a actuar, ¡nunca!, ¡ni a mí me dejaba!» Así que lo valoro más todavía. El más grande. Pensá que en París hay una FM que solamente pasa música de Piazzola, ¿qué otro músico argentino llegó a eso?
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CHIMENTOS
El goleador, la ex, la nueva, los celos, el suegro re famoso y la hermana puteadora: El Kun Agüero y Giannina Maradona, el mayor escándalo de Brasil 2014

Fase de grupos
Argentina 2-Bosnia Herzegovina 1, Argentina 1-Irán 0 (*), Argentina 3-Nigeria 2
Octavos de final
Argentina 1-Suiza 0
Cuartos de final
Argentina 1-Bélgica 0
Semifinal
Argentina 0(4)-Holanda 0 (2)
Final
Argentina 0-Aleman…. No, ese mejor no recordarlo.
El mundial 2014 todavía está atragantado en el corazón de muchos argentinos. De miles, o quizás de millones. Aunque después vinieron Qatar, Scaloni, El Dibu, el Cuti, De Paul, Enzo, Alexis, Fideo, Julián y Lautaro y todos ellos pujaron y pujaron para que Lionel Messi finalmente pariera su primera consagración ecuménica hay un montón de gente que todavía tiene pesadillas con aquella copa.
También, para no tenerlas…
El mundial se jugó acá nomás… en Brasil. Las mareas humanas que se movilizaron hacia allá fueron impresionantes y un fenómeno nunca visto. Todavía se canta el «Brasil, decime que se siente» como himno de cargada al clásico rival. Queda el recuerdo imborrable del gran Alejandro Sabella, heroico aún en la derrota final, en esa final increíblemente esquiva. La pifiada del Pipita, el penalazo de Neuer que no cobraron, «Era por abajo Palacio», la corrida de Goetze, el remate de Goetze, el festejo de Goetze, el maldito Goetze, la estirada estéril de Chiquito Romero, la cara de Messi mirando a la Copa que se llevaron los alemanes.
La herida cerró hace cuatro años, pero a veces todavía supura.
(*)UN ASTERISCO EN MEDIO DEL MUNDIAL
(*) El partido contra los iraníes se jugó en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, allí donde tantos equipos argentinos fueron a medir fuerzas con Cruzeiro o Atlético Mineiro. Esa vez, a diferencia de todas las anteriores, sus tribunas estuvieron tapizadas de celeste y blanco. Iraníes habrá habido, pero cuántos serían. ¿500? Y bueno, que se permita la exageración. Medio millar de persas observando, sin entender nada, como 50, 60 o 70 mil argentinos transformaron la mole de cemento en un loquero absoluto de griterío y fervor.
Costó ganar. Mucho costó. De hecho, el gol -un hermoso zurdazo de Messi desde afuera del área que se coló junto al palo derecho del arquero Alireza Haghighi, que ese día atajó para ser considerado el mejor guardameta del mundo- llegó cuando se jugaba el primero de los cuatro minutos que había adicionado el árbitro serbio Milorad Mazic. Argentina había machacado todo el partido, pero la pertinaz insistencia terminaba, siempre, en la infranqueable resistencia del golero iraní. Hasta que Messi recibió del Pocho Lavezzi, encaró de derecha a izquierda, se perfiló y sacó el remate que dibujó en el aire una comba perfecta,

Ese partido, del 21 de junio de 2010, es muy recordado por otra circunstancia tremendamente llamativa. Un escándalo infernal que en la previa involucró de manera directa a Sergio el Kun Agüero, delantero titular en aquel seleccionado finalmente subcampeón y a Gianinna Maradona, en ese entonces y hasta hoy su ex mujer y madre de su hijo mayor, Benjamín, y salpicó de rebote a Diego Maradona, papá de «La Gianinita» y abuelo de Benja, a Karina La Princesita, en aquellos días pareja del goleador, y a la hermana y a la mamá del futbolista, llamadas Mayra y Adriana respectivamente.
Gianinna y el Kun se habían separado y a la prensa le vendieron el viejo truco de que fue «en buenos términos». Nadie les creía, pero ellos seguían aferrados a ese discurso. Obviamente, la realidad era muy distinta a la que pintaban, o querían dibujar. Bajo ese insólito canto de sirenas y villancicos subyacía una guerra infernal motorizada por el conflicto más viejo del mundo: Gianinna no se bancaba la relación de su ex con la Princesita y cualquier motivo era bueno para haçérselos saber. Sí, a los dos.
«A ella lo que le molestó fue lo siguiente: una vez le dio trabajo. La contrató para un show privado, para una fiesta, para un evento muy importante y muy especial. Se conocían, se habían tratado, habían hablado varias veces. Ella sabía la situación, que estaban juntos, por eso Giannina se sintió traicionada cuando supo que el Kun estaba con La Princesita» se dijo con vehemencia en aquellos tiempos.
Cuidado, no hay que escupir para arriba ni señalar a los demás, porque mientras un dedo acusa el otro mira hacia uno mismo. Años más tarde, Gianinna dejó todo para irse con otro delantero goleador, Daniel Osvaldo. Hasta su amistad con Jimena Baron tiró a la basura para seguir al ex delantero de Huracán, la Juventus y Boca: Osvaldo fue pareja y tiene un hijo con la cantante, que le dedicó un par de temas… ninguno romántico.
Volvamos a Brasil. Al asterisco del choque contra Irán. En medio de la batalla que disputaban hasta por los temas más menores, Gianinna había acordado con el Kun que llevaría a Benja a la concentración para que compartiera algunos ratos con él. En ese tipo de torneos, las encierros y los entrenamientos son tan importantes como los momentos de recreación. En ese sentido, Agüero había pedido estar con su hijo.
Claro, para lograrlo debía conseguir que la mamá del nene aceptara llevarlo. Y como en el medio estaba La Princesita, y a los costados toda la parentela -que incluía nada y nada menos que al gran Diego Armando Maradona- en un momento la cosa se salió de cauce y se les fue de las manos. En pleno mundial ellos pasaron a ser foco de atención para la prensa, que hizo todo lo que puede hacer en estos casos: averiguar.
«A UN SORETE COMO VOS, NI UN SALUDO»
La entrega de Benjamín se estiró más de la cuenta y los Agüero reclamaron. Giannina accedió a llevar al nene contra Irán, pero un problema en migraciones alargó aún más la espera. Faltaban papeles, nadie sabe bien. De hecho, del otro lado siempre descreyeron de la versión. «Dale, viaja para todos lados, no va a saber todo lo que tiene que llevar. Por favor, lo único que quiere es joder» rezongaron en cercanías del artillero.
Finalmente, Gianinna pudo viajar, pero al momento de darles al nene se produjo uno de los momentos más tensos de todos los que se recuerdan. A su encuentro, para recibir a Benjamín, debía ir la abuela del nene, Adriana, la mamá del Kun. Pero hubo un cambio de último momento porque la hija del Diego y su ex suegra no se tragaban y el mar de nervios se había puesto embravecido. Como si fuera un cambio dispuesto por un entrenador, salió Adriana y entró Mayra, su hija.

«Hola Mayra, soy la mamá de Benjamín, te vengo a traer al…» fue lo único que alcanzó a decir Gianinna antes de escuchar lo que escuchó en la voz de la hermana del Kun. «A los soretes como vos yo no los saludos» la desairó adelante de quienes habían recorrido tantos kilómetos esperando que Argentina ganara más partidos y siguiera avanzando, como finalmente sucedió.
Giannina quedó pasmada. «Me quedé callada porque estaba con Benja a upa» contaría luego, todavía enojada, todavía con bronca, una vez que le bajaron las pulsaciones y los temblores y logró manifestarse. Cuando estuvo con la familia de Agüero pudo contenerse. Cuando quedó solita con su alma frente al celular, no. Entonces salió una cadena de tuits (todavía no se les decía hilo) de los más descarnados que se tengan memoria en esa red social.
«Si callé tantas cosas fue solo por vos. Pero hoy viviste algo que ojalá Dios lo borre de tu memoria y tu corazón. Te amo Ben» dijo el primero. El segundo fue brutal: «Hijo me dice sorete porque pisar caca trae suerte. Andá y abraza a tu papá que te necesita. Llevate mi collar así sentís que estoy con vos».
«Pasa el tiempo y a la gente se le cae la careta» filosofó en el tercero y en el cuarto volvieron las ganas de contar todo: «¿Es normal que yo le escriba un Whatsapp al padre de mi hijo y me conteste su hermana? Me llamaste sorete con mi hijo a upa! Una vergüenza» escribió. La guerra estaba declarada.
Por supuesto que Diego Maradona metió cizaña: «Es un cobarde el Kun» despotricó, fiel a su estilo, para después reconocer que el nene «necesita jugar» y que de alguna manera había que llegar a un acuerdo para continuar con sus vidas de una manera razonable. Le duró poco la calma: como en su programa «De zurda» mostró imágenes del nene, lo dijeron que le iban a hacer una demanda. Y otra vez se armó.
Argentina 0-Alemania 1.
Sí, perdimos aquella final.
Como la de Gianinna, el Kun y La Princesita, la historia se cuenta completa, o simplemente no se abre la boca.


Expedientes Paparazzi, Kun Agüero, Gianinna Maradona, Karina La Princesita, Mundial 2014, Diego Maradona
CHIMENTOS
Natalia Oreiro, íntima: “He tenido la suerte de interpretar mujeres que tenían algo para decir”

Cuando Natalia Oreiro entra a una habitación, la energía cambia. No es solo el brillo de su mirada ni la risa rápida que estalla en medio de una frase, es esa calidez que la acompaña, esa mezcla de espontaneidad y respeto que hace fácil cualquier conversación. Aunque nació en Montevideo, el público argentino la siente propia. Natalia lleva la “charrúa en la sangre”, como le gusta decir, pero también en el gesto de abrir la puerta con afecto y sentarse dispuesta a hablar de todo lo que la atraviesa: su carrera, su familia, sus pasiones, la memoria que la une al cine, la televisión y las historias que elige contar.
En este momento, Natalia tiene agenda llena. Estrena película, prepara una comedia, filma para plataformas y recibe premios que celebran su recorrido. Pero cuando se apagan las luces del set, la actriz se transforma en madre de Atahualpa, esposa de Ricardo Mollo, mujer que preserva su intimidad y cuida cada palabra sobre los suyos. Es franca y cercana, pero también atenta a los límites de la vida privada.
—¿Cómo llegó la propuesta de la película La casaca de Dios?
—Fue, por supuesto, a través de su director, Fernán Mirás, del que soy amiga y compañera, no solo como actriz, sino que me ha dirigido ya en su segunda película, que fue Reloca. Ahí trabajamos como actor y como actriz, hacíamos pareja y en Casi muerta él me dirigió por primera vez. Su primer película, El peso de la ley, a mí me había encantado. Me parece que es una persona súper sensible que toca temas de muchísima profundidad y los vínculos, sobre todo entre las relaciones familiares, las hace de una fragilidad muy grande todas sus obras.

La admiración por Mirás trasciende lo profesional. Natalia cuenta que él le envió la adaptación del guion y la atrapó enseguida. “Me gustó la temática, pero sobre todo la mirada que él tiene para trabajar los vínculos familiares. Y por supuesto que el hecho de que fuera con (Jorge) Marrale para mí era un sí rotundo, porque es uno de mis actores favoritos. Es un actor con una profundidad en su mirada, en su interpretación, con una sutileza también, con una entrega… Tiene de los mejores ojos y miradas que yo he visto en el cine», asegura.
En la película, que primero se estrenó en cines y desde el 3 de junio se puede ver a través de la plataforma Amazon, Natalia interpreta a la hija de Marrale. Entre ellos, el desencuentro surge tras la pérdida del hermano, un joven que muere en la guerra de Malvinas. La herida se agranda, no solo por la ausencia del hijo, sino por el modo en que la guerra y el fútbol atraviesan la relación entre padre e hija.
“Uno como padre no está preparado para perder un hijo y menos de esa forma tan dolorosa y tan injusta, ¿no?. La hija, siente que perdió no solo a su hermano, sino también a su padre, porque su padre a partir del momento de esa gran pérdida, es tan enorme ese vacío que se desconecta de todo vínculo familiar. Y ella siente que la guerra de las Malvinas le robó a su hermano y a su padre. Y el fútbol de alguna manera también le robó a su padre, porque su papá se la pasó viajando con el equipo como utilero con la selección y pasó más tiempo con los jugadores de fútbol que con su hija. Conoce más los deseos, los gustos y los miedos de ellos que de su propia hija”.

—¿Cómo sentiste que te atravesó la historia en el contexto de la guerra y el Mundial de fútbol?
—En realidad, a mí con la historia me pasó que por supuesto que no puedo olvidar el contexto, porque el contexto es todo en todos los ámbitos de la vida. Pero siento que traspolada a otro momento, lo fundamental allí es la desconexión de estos personajes, ¿no? Pero por supuesto que toda la película está teñida por la gran pérdida del hijo del protagonista y se trata del personaje de mi hermano, de un joven inocente que va a una guerra injusta, y que muere en ella.
El guion retumba con esa orfandad. Hay un momento en el que su personaje le reclama al padre: “Vos no sabés por qué estoy enojada, porque no sabés cómo es ser padre”. Natalia confiesa que ese es el núcleo de la historia que más la conmueve y que siente desde su costado de madre y de mujer. “Aunque el fútbol es una pasión de multitudes, siento que este vínculo fraterno con su papá y estas pérdidas que tienen es para mí la gran trama de la película y a mí lo que más me interesaba poder contar”.
—En la película conseguir la camiseta de Diego se vuelve una épica. ¿Cuál crees que sería esa épica hoy?
—¡Lo que pasa es que Diego es insuperable, ¿verdad?! (risas) Y creo que todos los mundiales tienen algo de especial. Ese mundial de 1986 lo tenía de la forma en que se consiguió. Bueno, el contexto también, tremendo. Pero creo que el último mundial también fue épico, ¿no? Y eso, el argentino y el uruguayo, porque el uruguayo en mi corazoncito charrúa no puede quedar afuera, sabe mucho de la épica del fútbol. Es como que esa garra que tenemos los rioplatenses tan admirada y tan temida en el fútbol en el extranjero, nos hace grandes.

En la conversación, Natalia intercala anécdotas, habla de su amor por el cine y la televisión, de cómo disfruta intercalar papeles dramáticos con comedias para escapar del peso de las historias duras y salir de su costado melancólico. “He tenido la dicha de poder interpretar mujeres que tenían algo para decir, mujeres que hicieron cosas y que tenían personalidades fuertes. Y eso para mí es una bendición, poder interpretar a mujeres reales, actuales, con convicciones, también con contradicciones, con claroscuros”.
—¿Te gustaría volver a hacer una tira diaria en televisión?
—No siento que sea un anhelo personal. Me encantaría poder ver como espectadora una ficción diaria en televisión. Yo siempre he seguido las ficciones estando o no en ellas. Como espectadora estoy hablando. Las ficciones siempre me han acompañado en la noche y no solo a mí, sino a millones de personas que han seguido noche a noche tantas y tan buenas ficciones en lo reciente. Por supuesto, las de Pol-ka y en lo no tan lejano, Rolando Rivas, Más allá del horizonte, Cosecharás tu siembra. Bueno, tantas, tantísimas. Yo creo que fui una de las últimas privilegiadas en poder hacer tiras diarias. La última mía fue Solamente vos hace diez años con Adrián (Suar). Pero por el otro lado siento que luego de un desierto, digamos, de cuando parecía que todo era un abismo, las plataformas de alguna manera han tomado con las series ese espacio y hoy la gente está llevando ese gusto de buscar su serie favorita en las plataformas.
Natalia reconoce la asimetría sobre la disponibiidad a las producciones audiovisuales: “No todas las personas tienen acceso a pagar una cuota mensual para poder ver su serie favorita y antes eso lo tenían de alguna manera si tenías una antena de televisión. Entonces eso sí lo extraño, era más cercano. Ahora hay muchísimas opciones y entonces, por momentos puede ser un poco abrumador. Pero en lo personal no extraño hacer una tira en televisión diaria porque soy una privilegiada y una agradecida. Tengo posibilidades de hacer varios trabajos y muy diferentes entre sí en el cine y en la televisión, en plataformas. Entonces, no es que yo personalmente extrañe trabajar en ellas. Intenté, de hecho, en los últimos años y estuvimos a punto y no se logró, porque hoy realmente reconozco que es muy costoso poder realizar una tira diaria para televisión de aire”.
—¿Qué proyectos tenés en este momento?
—Estoy en cines con la película nueva de Juan Taratuto, que se llama Nada entre los dos, protagonizada junto a Gael García Bernal, que es un drama romántico actual que me gustó mucho. La historia de dos personas adultas que se encuentran en un momento difícil de sus vidas personales, y que no romantiza tampoco esa situación. Me gustó mucho trabajar, hacerla y el resultado. También estoy pronta a estrenar junto con Adrián Suar, Yo, Narciso, una comedia que se va a estrenar en agosto. Además filmé una peli el mes pasado para Netflix, bajo la dirección nuevamente de Martín Sastre y voy a filmar en unos meses con Martino Zaidelis una peli para Netflix. En eso estamos.
La charla avanza y Natalia vuelve a lo esencial: los personajes pendientes, los sueños por cumplir. “Siempre digo que hay un personaje que me gustaría hacer, que ojalá pueda lograrlo en algún momento, que es Juana Azurduy. Es uno de esos personajes que anhelo poder interpretar”, afirma. Un papel que seguro abarcará sus sueños, su fuerza, su capacidad de superar obstáculos, su carisma. Ella, que hace de su identidad de mujer el sentido de su vida.
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