DEPORTE
La historia de Jorge Messi, el artífice silencioso que acompañó a su hijo para que cumpla sus sueños hasta llegar a la cumbre del fútbol mundial

El mundo del deporte vive horas de profundo dolor tras conocerse la noticia de la muerte de Jorge Messi, el padre del astro argentino Lionel, pero también aquel que lo acompañó desde múltiples funciones en su carrera deportiva.
Tal vez el punto fundacional de su rol haya sido cuando lo entrenaba de pibito en Grandoli. Quizás la raíz se fue expandiendo debajo de la tierra ante cada paso en las inferiores de Newell’s, donde también cultivó una de sus cualidades: estar siempre presente, pero pasando inadvertido. En algún punto, la línea estalló cuando debió dar un paso adelante y negociar para que Barcelona lo fiche con 13 años. Jorge Messi avanzó instintivamente y nunca más retrocedió. Fue padre primero, sumó el enfoque de representante luego y adquirió muchos años más tarde el traje de CEO de la estructura que arropó al futbolista que cambió la historia. El obrero que construyó su humilde casa en el sur de Rosario con sus manos se moldeó a sí mismo como un agente exitoso que fue la sombra de su hijo, un crack que lleva años de perfección en los rankings deportivos, pero también en los económicos: es uno de los deportistas que más dinero recauda dentro y fuera de la cancha en el planeta desde hace años.
Para entender la estética del padre de Lionel Messi hay que destacar primero una de sus mayores virtudes: sabía volar por fuera del radar, aprendió a no tentarse con los elogios, a no confundirse por esos flashes que explotaron a centímetros de su figura durante casi tres décadas. Aquel operario metalúrgico de Acindar que trabajaba de sol a sol para poner un plato de comida sobre la mesa de la casa ubicada en el estrecho pasaje de Lavalleja, sobre el Sur de Rosario, tuvo la sapienza para erigirse como un agente que guió una poderosa máquina de miles de caballos de fuerza muy difícil de manejar inclusive para aquellos pilotos administrativos con múltiples títulos de distinguidas universidades mundiales colgados en la pared. Voló bajito para que que las ondas del sonar no lo identifiquen, a punto tal que muchas veces fue ilocalizable para gente de su confianza laboral. Jorge fue padre, representante y CEO para Leo. En ese orden.
Padre porque desde que Leo era Piqui y empezó a correr en una canchita de fútbol, él se movió siempre con la certeza de saber que el nene sería una estrella. Aun cuando la línea de llegada estaba demasiado lejos y las tormentas repentinas del deporte estaban siempre a la orden del día. Y esas lluvias las sufrió en su propio sueño de ser volante de Newell’s, con la lesión que desestabilizó la carrera del talentoso Rodrigo, el mayor, y con las diferentes advertencias que dio el cuerpito todavía frágil de Leo inclusive después de aterrizado en tierras catalanas. Lo protegió, lo mimó, lo elogió, lo corrigió, lo apuntaló. Y allí lo que creció fue otra de sus virtudes: la convicción. Lo impulsó ese amor puro de padre que muchas veces empuja a ir de frente contra la tempestad por un hijo, pero con la diferencia de que él tuvo las evidencias sobre la mesa unos cuantos años más tarde. Leo verdaderamente fue el mejor en lo suyo.
A Jorge nunca se lo veía, pero siempre estuvo. En Newell’s, en la prueba en River, en Barcelona, en PSG, en Inter Miami y, claro también, en la selección argentina. Él no fue la pieza importante, entendía, pero sí es la que ecualiza la temperatura para que el motor no funda. “Messi es una PyME familiar muy bien gestionada. Jorge no es empresario, pero ha hecho todo intuitivamente y lo ha hecho muy bien”, había graficado tiempo atrás ante Infobae una persona que conoció los ritmos de la hermética familia. “¿Una empresa familiar? ¡No! Es una multinacional”, disintió otra personalidad que circuló por la intimidad de los Messi en aquel entonces. La diferencia sobre la definición estuvo en dónde se colocaba la lupa, entre el pequeño entorno que resguarda hasta el día de hoy a Leo habitualmente (Pepe Costa o sus hermanos cuando está en Argentina) y aquellos que focalizan en la estructura de contactos empresariales que montó Jorge desde que el efecto Messi empezó a erigirse en una marca de índole planetaria. Contrató a los mejores de cada rubro para estudiar cada una de las múltiples propuestas que llegaban a diario por Leo. Un filtro para organizar los pormenores en la vida de una estrella. Son aquellos que le permitieron generar proyectos fructíferos con Adidas, el Ministerio de Turismo de Arabia Saudita, HardRock, Cirque du Soleil, Budweiser, Pepsi…

Nadie podrá discutir que el mérito es absolutamente de Lionel. Su cabeza prodigiosa es tal vez mucho más importante que la brillantez de sus escurridizas piernas. Pero el entorno fue el marco teórico para que el éxito suceda y se prolongue. Con Celia y Jorge en el frente de batalla del escudo de blindaje, el padre tomó el rol de ordenar al grupo que colaboró para que Messi tenga su mente colocada el mayor tiempo posible en el fútbol y su vida personal. Que las esquirlas de la fama no lo laceren en exceso. Fue la voz cantante del team que arropó a Leo desde que se peleó con los dirigentes de la Lepra porque no le querían pagar el tratamiento de las hormonas hasta que se sentó a negociar un monstruoso acuerdo hace tres años para que su hijo cumpla su deseo de probar cómo es la vida en suelo norteamericano.
El operario de Acindar que se paraba a un costado alejado de las canchas en Malvinas y apenas emitía un silbido característico para que su hijo sepa que estaba allí con él, respetando ese código interno que tenían, rápidamente entendió que si había una gema había que pulirla con cuidado, cincelarla con amor. Leo debía jugar al fútbol y disfrutar de su talento, que su esencia no se modifique nunca, que su reservado carácter no sea un escollo. En el río revuelto del mundo del deporte, el botón rojo del crack está pegado al de proyecto frustrado casi indiferenciables. Aquello terminaron de entenderlo juntos. Leo tomó la decisión de permanecer en Barcelona mientras una fractura recién llegado sembraba interrogantes y su madre decidía volver a Rosario con sus tres hermanos que no podían adaptarse al nuevo mundo. Messi tenía apenas 13 años, pero miró el sacrifico a su alrededor y se juramentó no claudicar.
“Mi viejo estuvo siempre conmigo. Vivimos muchas cosas feas. Por ahí yo me encerraba a llorar solo en la pieza. O él sin que lo vea, o que sin que piense que lo vea. Hacíamos que estábamos bien los dos, pero estábamos mal. Mi viejo me pregunto: ¿qué querés hacer? ¿Quéres seguir o nos volvemos? Yo quise seguir y él se quedó conmigo“, relató Messi aquella escena con la voz entrecortada durante una entrevista en 2007 con el Pelado Ramírez en Rosario.
Jorge era hijo de Eusebio, quien le enseñó el oficio de albañil –y junto con el que construyó la casita de Lavalleja que la familia aún conserva– y que años más tarde puso una panadería tras abandonar el rubro de la construcción. Fue un correcto mediocampista en las inferiores de Newell’s que debió pisotear su sueños deportivos cuando entró en el servicio militar. Al finalizar la obligación marcial, se casó con Celia, su novia de toda la vida, y hasta fantasearon con irse a vivir a Australia. Fue cobrador de un instituto médico, hizo tornillos para un taller metalúrgico y entendió que para progresar debía estudiar algo. Se formó como técnico químico y entró a la fábrica de Acindar en los 80 a donde llegó a ser gerente, según reconstruyó la biografía “Messi” de Guillem Balagué.
El primer Jorge en pose de rudimentario agente era el que arrastraba por las calles catalanas bajo su brazo una humilde carpetita azul con algún recorte periodístico en la era pre redes sociales para explicarle el potencial de su hijo a aquel cronista que les hizo una de sus primeras entrevistas mientras tomaban una gaseosa sobre la Gran Via de Carles III, donde tenían el departamento que les cedió el Barcelona. Messi padre era la voz cantante en esa mesa compuesta también por aquellos representantes que asesoraron a la familia en una primera estancia.
Esa precuela del potente agente que vino después tuvo una especie de semilla fundacional cuando, más como una de las cabezas de la familia que como manager, llevó a su hijo a River para presionar a Newell’s y, ante la imposibilidad de conseguir el tratamiento hormonal para su hijo en Argentina, encaminó un modelo de acuerdo que para ese entonces era una rareza. Un mundo nuevo. Que un club europeo fiche a un futbolista extranjero de 13 años y que, aparte, le diera un salario anual, techo y trabajo a su familia, y hasta pagos por derechos de imagen, según la puntillosa reconstrucción de Balagué. Y, claro está, el determinante tratamiento para crecer. El quid de la cuestión. Leo era un pichón de crack, pero la apuesta era vanguardista, audaz. En ese entonces sentó a todos en una mesa, uno por uno. A Rodrigo (20 años), a Matías (18), a Leo (13) y también a la pequeña María Sol (5) para preguntarles si estaban de acuerdo de la propuesta que previamente habían masticado con Celia en la intimidad de la pareja. Se lanzaron a la aventura europea que tuvo miles de ribetes dramáticos hasta que las primeras voces de éxito golpearon la puerta.
Si bien el espíritu de representante no tuvo un suceso fundacional, y fue más bien una construcción con el tiempo, sí hay una tilde en el calendario en un enfoque más formal. Pocos meses después de arribar a Barcelona, en una renegociación de ese mentado contrato de infantil, halló cosas que no le gustaron de intermediarios y decidió tomar el mando definitivamente, según la reconstrucción de Balagué. Eran épocas donde el chiquito estaba en adaptación a su nueva vida y lloraba a escondidas de su padre. “Jorge se convirtió en sustituto temporal de amigos, en apoyo moral, en la columna vertebral de la vida de Leo en Barcelona”, lo resumió el periodista español.
Había dado algunas muestras de su método en el trayecto previo. Como la orden que le dio en aquel ya mítico intento de sumarse a las inferiores de River: “Fijate si te ponen, que se va a terminar la prueba”, le indicó desde atrás del tejido según el propio Jorge relató en Informe Robinson. “Hacé lo que sabés. Agarrás la pelota y directo al arco. Mostrate como sos”, lo volvió a apuntalar durante la prueba del Barcelona mientras los formadores de La Masía le exigían jugar a dos toques. No hay mayores registros de sus intervenciones a nivel futbolístico que esas. Su perfil fue cada vez más bajo, en consonancia con el crecimiento exponencial de su hijo. Apenas dio unas pocas entrevistas a lo largo de la historia (con El Gráfico, Kicker de Alemania, el Robinson de España o un escueto discurso en esa mencionada nota en Rosario del 2007 donde habló emocionado: “Hemos pasado muchos momentos buenos y no tan buenos. Sobre esos momentos no tan buenos vos sabés que siempre salimos reforzados”), además de su testimonio en un puñado de libros narrando a su hijo desde diversas perspectivas. “No es enigmático, es reservado. Él ya no es él. Jorge es Messi, entonces se cuida”, lo había pintado un hombre con amplio recorridos en medios años atrás.
Sus intervenciones en los últimos años se habían reducido a declaraciones escuetas con cronistas callejeros que lo abordaban sorpresivamente durante alguna negociación por el futuro de su hijo o con un esporádico posteo desde su cuenta de Instagram para desmentir informaciones que circulaban. Su última publicación fue en julio del 2024, con una caricatura celebrando la Copa América que Leo ganó con Argentina. Que su padre no diera entrevistas no significaba que su representante no hablara con la prensa fuera de micrófono llegado el caso para purificar algunos datos que circulaban especialmente en esas últimas temporadas altas de cambios de club.
Jorge se corrió del ojo, pero tuvo en claro que no era simplemente un familiar privilegiado de Leo. Montó una estructura con tintes empresariales con áreas preparadas para la comunicación, los negocios o las acciones que fuesen necesarias. Fue el primer cortafuego para masticar el avasallante sistema solar que gira en torno a uno de los deportistas más grandes de la historia. Sin embargo, él fue el primero en salir a flote cuando el contexto lo requería. Fue él en primera persona quien negoció con Joan Laporta antes y después de PSG. También quien entró con sigilo por la puerta del predio del Inter Miami para refinar los pliegos finales del arribo de su hijo en 2023 según pudo captar por entonces un ojo de Infobae en Estados Unidos.
No figurar no era sinónimo de no interceder. Jorge lo hizo cuando Newell’s no le quería pagar el tratamiento o cuando el Barcelona no les cumplía con el acuerdo del pequeño y le mandó una carta al propio Joan Gaspart que años más tarde difundió El Gráfico: “Mi situación y la de mi familia es gravísima”, se iniciaba ese breve texto del 2001 en el que le planteaba al presidente del club su preocupación por la situación económica pocos después de llegar a Europa.
Y al paso que la imagen de la Pulga se potenciaba, Jorge entendió que sus intervenciones de manager debían ser justas, moderadas y precisas. Pero debían ser. Aquellos que conocen el mundo de la AFA aseguran que respetaba la mirada de Julio Grondona (Leo, incluso, viajó de emergencia en el 2014 para estar en el funeral): “Mi padre lo ayudó mucho cuando Messi recién se iniciaba en el Barcelona, porque no ganaba mucha plata. El primer gran contrato de Messi lo logró mi papá con la empresa Adidas”, aseguró Humbertito sobre ese vínculo de la familia con su padre. Esos mismos que caminaron los pasillos albicelestes también grafican que no recuerdan casi haberlo visto por el predio de Ezeiza, el territorio de su hijo, pero coinciden en el trato cordial y respetuoso –no subordinado– que tuvo en cada llamado que mantuvo con empleados de allí. Incluso mantuvo esa línea cuando levantó el teléfono preocupado en plena era de la caótica AFA de la “Comisión Normalizadora” para entender lo sucedido con un grave error organizativo que puso en riesgo a su hijo, su representado, el mejor jugador del mundo. Jorge fue también a quien Leo llamó para girar la plata de los sueldos adeudados de los empleados del predio durante esa época o quien se encargaba de coordinar alguna acción solidaria de la Fundación Messi con la Selección.
“En un mundo donde el dinero transforma a las personas y las convierte en buscadores de oro, a mí Jorge Messi me parece de las personas más honestas que he conocido en el ambiente del fútbol. Eso no es habitual”, lo definió, en diálogo con este medio, tiempo atrás Balagué, quien tomó contacto con el mundo Messi cuando se lanzó a escribir su biografía.
El producto se vendía solo, pensarán muchos. No hace falta ser un cerebro brillante para que Messi tenga ofertas tentadoras deportivas o millonarias propuestas de empresas, plantearán. Pero hasta el proyecto más excelso puede terminar en el ocaso si no tiene el entorno adecuado. Los negocios, mal capitaneados, podrían tener como único norte el dinero lo que llevaría al inevitable naufragio más temprano que tarde. Leo está en la cima deportiva desde hace dos décadas. También lo está en lo económico, según el tradicional ranking de la revista Forbes en cada año. Fue el tercer deportista que más dinero acumuló en la década pasada con un ingreso estimado en 750 millones de dólares, el tercero que más plata registró en el reciente listado publicado en mayo y el segundo futbolista en aparecer en el selecto grupo de deportistas multimillonarios.
Seguramente hubo debates, intercambios de ideas, posturas distintas como en cualquier relación humana, como en todo vínculo padre e hijo, como en los diversos tratos entre manager y jugador, más entre dos caracteres decididos como los de Leo y Jorge, pero lo que primó en todos estos años fue la articulación para lavar las penas con las puertas de casa cerradas. Un currículum público limpio para un jugador que tiene una lupa en su nuca las 24 horas, los 365 días del año. ¿No les resulta llamativo que, al fin y al cabo, se conozca tan poco del tipo más conocido del planeta desde hace veinte años? Otra gestión de pura cepa de Jorge: perfil bajo. Incluso con el momento más incómodo fuera de la cancha durante el problema con el Fisco español en 2016 en el que dejó en claro ante el juzgado que la familia derivaba temas de esta índole en uno de los especialistas de la estructura y se hizo cargo de su error. La premisa para el equipo pareció ser entender que todo funciona para Leo y es él quien decide cuándo apretar el acelerador con declaraciones confrontativas o algún gesto como pudo haber hecho en la selección argentina o en Barcelona en alguna ocasión que sintió necesaria. El entorno no está allí para hacer ruido, no es la estrella sobre la que orbita el sistema. Casi no hay archivos públicos de declaraciones de sus hermanos o de sus padres, algo que imitó Antonela Roccuzzo con sus hijos, quien se muestra respetuosa si algún cronista la aborda pero brindó escasas entrevistas. Tampoco hay grandes descripciones por parte de los Pepe Costa o los Daddy D’Andrea que eventualmente lo cobijan según el entorno en el que transita. “Si ven que pueden confiar en vos, entrás en su mundo que es muy reducido. Te respetan y te cuidan”, narró una persona que conoció la cocina de las decisiones.

Evitar las turbulencias es lo que motivó este último paso rumbo a Miami. Sin posibilidades de acelerar el proceso en Barcelona, Leo, Jorge y el equipo de trabajo entendieron que no estaban dispuestos a pasar otra vez por la titubeante etapa de tratativas que por entonces decantó en su salida del club hacia Francia. Messi padre se sentó ante la directiva blaugrana y les anunció que no querían vivir de nuevo esa traumática experiencia de incertidumbre. “Si hubiese sido una cuestión de dinero me habría ido a Arabia Saudita. La verdad es que mi decisión pasa por otro lado y no por dinero”, lo explicó luego el propio Leo.
Campeón de todo, definitivamente indiscutible en Argentina, a Leo sólo le quedaba reencontrarse con el calor hogareño que lo abrazó en Barcelona. “Yo siempre tuve la ilusión de poder disfrutar y vivir la experiencia de vivir en Estados Unidos”, había adelantado años antes de llegar a Miami. Un entorno social y cultural distinto para la familia. Una prueba menos hostil que la experiencia en París. Desembarcó a los 36 años y con un acuerdo fructífero en el que, según The Athletic, también se sumaron a la mesa de negociaciones Adidas y Apple, dos de los principales patrocinadores de la MLS, para reconocer económicamente al mejor futbolista del mundo.
Poco a poco, en los últimos años, Leo empezó a tomar la posta de estos negocios desde la calma del éxito que construyó en Inter Miami: “Tuve una carrera deportiva muy larga y siempre tuve gente alrededor mío de confianza, que se ocupaba un poco de todo eso, pero en el último tiempo me interesé mucho más en lo que se hacía y lo que se puede hacer. El fútbol tiene una fecha de caducidad, lamentablemente. En algún momento se termina. Y me gusta empezar a ver qué se puede llegar a hacer. El empresariado me gusta, quiero seguir aprendiendo. Estoy arrancando en esto. Siempre me dediqué al 100% a la profesión, pero sé que se viene otra cosa, otro mundo y de a poquito me voy metiendo”, lo explicó el mismo Messi tiempo atrás en el America Business Forum. Desde entonces, se expuso más. Se mostró asociado a Luis Suárez en el Deportivo LSM, encabezó el desembarco como propietario al UE Cornellà de España y apoyó el proyecto familiar de Leones FC en Rosario.
Es cierto que Leo se desvive por Celia, su madre. Es la que decora el ambiente del cariño más puro. La cara de ella fue de sus primeros tatuajes. Pero siempre supo que Jorge fue el que arriesgó un pleno por él desde el primer minuto. Se jugó entero. Dejó todo en Rosario, su familia, su trabajo, sus amistades y se bancó los cachetazos cuando las cosas estuvieron más hostiles. Lo escuchó cuando le dijo que su sueño era ser futbolista, aunque apenas era un adolescente. Sin embargo, el éxito de esta relación padre/hijo, representante/representado, podría explicarse, al fin y al cabo, desde algo más elemental, más sencillo, como lo definió alguna vez Balagué en la biografía de Leo: ”Son los dos discretos, igualmente reservados. Hechos con el mismo molde para tantas cosas”.

DEPORTE
El sorprendente anuncio en la carrera deportiva de Marta antes del Mundial femenino Brasil 2027

Netflix comenzó a grabar un documental sobre Marta centrado en la preparación de la futbolista brasileña para el Mundial femenino de 2027, que se disputará en Brasil y podría representar su última competencia con la selección nacional. La producción seguirá el trabajo físico y mental de la delantera, que tiene 40 años, e incluirá testimonios inéditos para retratar el presente de una referente del fútbol femenino que aún mantiene abierta la posibilidad de volver a jugar ante el público de su país.
La plataforma planteó el proyecto como un recorrido entre el momento actual de Marta y los 25 años de carrera que la instalaron entre las figuras más reconocidas del deporte. El eje estará puesto en el desafío que supone llegar al torneo mundialista, en una etapa marcada por las dudas sobre su continuidad con la Canarinha. Aunque la atacante anunció en distintas oportunidades que dejaría la selección, el entrenador Arthur Elias no descartó convocarla y la consideró para la Copa América y algunos amistosos de 2025.
El documental de Netflix mostrará la preparación de Marta para el Mundial femenino de 2027 y repasará la trayectoria que construyó desde su debut internacional. La producción seguirá su rutina deportiva y reunirá voces sobre una posible despedida de la selección brasileña en un Mundial organizado por Brasil, una condición que le da al proyecto un sentido especial dentro de su carrera.

La serie documental no se limitará a la eventual participación de Marta en el Mundial, sino que buscará vincular ese proceso con los principales capítulos de su recorrido. La futbolista nació en Dois Riachos, en el estado de Alagoas, en el nordeste de Brasil, y debutó con la selección brasileña en 2002. Con apenas 17 años pasó a integrar el plantel absoluto y comenzó una relación con el equipo nacional que atravesó más de dos décadas de competencias internacionales.
A lo largo de ese período, Marta disputó seis ediciones de la Copa del Mundo y participó en seis Juegos Olímpicos. Su palmarés con Brasil incluye tres medallas de plata olímpicas y dos oros en los Juegos Panamericanos. La producción también abordará el camino que recorrió fuera de su país, ya que una parte central de su carrera de clubes transcurrió en Suecia y Estados Unidos, además de sus etapas en equipos brasileños.
La dimensión estadística de su legado también formará parte del contexto de la obra. Marta es la máxima goleadora de la historia de la selección brasileña, entre los planteles masculino y femenino, con 122 tantos. Además, posee el récord de goles en los Mundiales, con 17 conversiones. La Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) la eligió en 2025 como la mejor futbolista de la historia, después de que la FIFA la distinguiera en seis ocasiones como la mejor jugadora del mundo.

La dirección del documental estará a cargo de Eliza Capai, mientras que João Costa Van Hombeeck y Carolina Albuquerque firmarán el guión. La producción correrá por cuenta de Conspiração Filmes, una de las productoras independientes de Brasil. El equipo ejecutivo estará integrado por Renata Brandão, Luisa Barbosa y Andrucha Waddington, según la información difundida sobre el proyecto que Netflix ya puso en marcha.
La participación de Conspiração Filmes conecta el documental con otro título reciente de la industria audiovisual brasileña. La compañía fue una de las responsables de Ainda Estou Aqui, la película brasileña que obtuvo el Óscar a la mejor película internacional el año pasado. En esta ocasión, la productora se enfocará en una figura deportiva cuya carrera tuvo impacto dentro y fuera de Brasil, con un relato que combinará los recuerdos de su trayectoria con el seguimiento de sus exigencias actuales.
El anuncio coincide, además, con la etapa final de otra producción sobre la vida de la futbolista. Conspiração Filmes concluye una película biográfica sobre Marta que tendrá como protagonista a la actriz brasileña Alice Carvalho. Ese largometraje tiene previsto su lanzamiento en abril del próximo año, antes del comienzo del Mundial femenino que Brasil organizará entre junio y julio de 2027. De este modo, dos proyectos audiovisuales distintos pondrán el foco en la misma protagonista desde perspectivas diferentes.
La eventual convocatoria tendría una carga particular porque el torneo se desarrollará ante la afición brasileña. Para Marta, el Mundial de 2027 podría reunir la experiencia acumulada en seis participaciones anteriores con la oportunidad de disputar una última gran cita internacional en su país. Netflix orientará su relato hacia ese escenario y pondrá el presente de la jugadora histórica en diálogo con una trayectoria que incluye récords, reconocimientos individuales y una permanencia excepcional en la élite del fútbol femenino internacional.
copa america,deportistas,mujer
DEPORTE
Con equipo alternativo: la formación de Boca Juniors vs. Instituto por la fecha 13 del Torneo Clausura

La formación de Boca. Foto: EFE
Este viernes 9 de octubre, desde las 19.30 horas, por la décimo segunda fecha de la Zona A del Torneo Clausura de la Liga Profesional, en el Estadio Monumental Presidente Perón, Instituto de Julio Vaccari recibirá a Boca Juniors de Rodolfo Arruabarrena.
Este encuentro entre la Gloria y el Xeneize será dirigido por el árbitro Leandro Rey Hilfer. Por otra parte, la transmisión será por medio de la señal de TNT Sports Premium, además podrás seguir el minuto a minuto en
Boca Juniors llega a este encuentro en un gran momento. Y es que el Xeneize, desde la llegada del Vasco Arruabarrena fue de menos a más y cada vez muestra una mejora en su juego. Y si bien la cabeza del equipo está puesta en lo que será la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, el entrenador y el equipo quieren quedarse con todos los títulos que disputan, por lo que no bajarán la guardia y saldrán con todo ante la Gloria puesto que también están peleando el primer lugar en la tabla anual.
Y para este partido, pensando precisamente en el partido frente a Vasco, Rodolfo Arruabarrena haría uso de la rotación tal y como lo hizo en sus partidos previos a los enfrentamientos por Copa Sudamericana, mandando uno equipo mixto entre titulares y suplentes.
En el arco volvería Álvaro Montero, quien estuvo con la selección de Colombia y se perdió la llave frente a Racing por Copa Sudamericana y el duelo ante Unión por el Clausura. El colombiano reemplazaría a Leandro Brey.
La zaga central estaría conformada por Lautaro Di Lollo y Marco Pellegrino, mientras que los laterales serían el pibe Dylan Gorosito y Lautaro Blanco, por lo que el Vasco le daría descanso a Leandro Lozano.
En el medio resaltaría la ausencia del capitán Leandro Paredes, a quien el entrenador reservaría pensando en el duelo por Copa Sudamericana. Quien podría estar desde el arranque es el chileno Williams Alarcón, quien staría acompañado por Milton Delgado y Carlos Palacios, mientras que más adelante Ángel Romero, Sebastián Villa y Enner Valencia se encargarían del ataque.
Probable formación Boca Juniors vs. Instituto, por el Torneo Clausura
Álvaro Montero; Dylan Gorosito, Lautaro di Lollo, Marco Pellegrino, Lautaro Blanco; Williams Alarcón, Milton Delgado; Carlos Palacios, Ángel Romero, Sebastián Villa; Enner Valencia. DT: Rodolfo Arruabarrena.
Datos de Boca vs. Instituto, por el Torneo Clausura
- Hora: 19.30
- TV: TNT Sports Premium
- Árbitro: Leandro Rey Hilfer
- VAR: Yamil Possi
- Estadio: Monumental Presidente Perón
Boca Juniors,Instituto
DEPORTE
Franco Colapinto afronta la única práctica antes de la clasificación de la Sprint del GP de Singapur de la F1

LA ACTIVIDAD DE FRANCO COLAPINTO EN LA FÓRMULA 1
Viernes 9 de octubre
Clasificación Sprint: 09.30 (Argentina) / 20.30 (Singapur)
Sábado 10 de octubre
Carrera Sprint: 06.00 (Argentina) / 17.30 (Singapur)
Clasificación: 10.00 (Argentina) / 21.00 (Singapur)
Domingo 11 de octubre
Carrera a 62 vueltas: 09.00 (Argentina) / 20.00 (Singapur)
TV: Fox Sports (Argentina) / Disney+ (Sudamérica) / DAZN (España) / F1TV
Charles Leclerc baja a 1:33.864, pero queda por debajo de Kimi Antonelli por 0.034.
Bandera amarilla, producto de un despiste de Lando Norris.
A falta de la mitad de la única práctica libre, Kimi Antonelli continúa liderando la sesión, seguido de su compañero George Russell y Charles Leclerc.
La mayoría de los vehículos se encuentra en boxes. Son pocos pilotos los que se encuentran girando en la pista. Uno de ellos es Franco Colapinto, que pareciera practicar con tanque lleno.
Kimi Antonelli toma el liderazgo, con 1:33.830.
Pierre Gasly sube al octavo lugar, con 1:35.176 y se marcha a boxes.
Franco Colapinto regresa a la pista. Nuevamente con neumáticos duros.
Tras los primeros 20 minutos, así está el Top 10:
Charles Leclerc lidera con 1:33.969, secundado por Isack Hadjar con 1:34.036.
Bearman tuvo que efectuar una bloqueada para evitar irse a los muros. El Haas logró evitar daños.
colour image,formula one racing,horizontal,motorsport,sport
DEPORTE1 día agoEscándalo total en la AFA: reventa millonaria, un homenaje paupérrimo a Messi y el pedido urgente de renuncia a Chiqui Tapia
INTERNACIONAL3 días agoDespués de su prohibición, las plataformas de apuestas deportivas y los casinos en línea ya están fuera de servicio en Brasil
POLITICA3 días agoMarcha contra la Corte: sectores del PJ, la izquierda, gremios y piqueteros protestan por el fallo que libera la venta de tierras para extranjeros












