ECONOMIA
La inflación mayorista se desaceleró a 1,1% en junio y acumuló 33,7% en los últimos doce meses

La inflación mayorista registró un incremento de 1,1% en junio de 2026 frente a mayo, lo que marcó una desaceleración de 1,4 puntos porcentuales respecto al mes anterior. A la vez, experimentó un aumento interanual de 33,7% y acumuló un 15,6% en lo que va del año, de acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El informe estadístico reveló que los productos nacionales tuvieron una variación de 1,0%, mientras que los productos importados mostraron una suba de 2,3 por ciento.
Según el relevamiento publicado por el Indec, entre los productos nacionales, los mayores aportes positivos provinieron de las divisiones sustancias y productos químicos (0,26 puntos porcentuales), productos agropecuarios (0,23 p.p.), productos refinados del petróleo (0,19 p.p.) y energía eléctrica (0,13 p.p.). En contraste, el rubro petróleo crudo y gas incidió de manera negativa, restando 0,56 p.p. al índice general.
La medición del índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) también mostró una variación de 1,1% para junio, reflejando un comportamiento similar al IPIM. En este caso, los productos nacionales subieron 1,1% y los importados 2,2%. El informe del Indec puntualizó que la evolución de ambos índices estuvo marcada por la dinámica de los precios internacionales y la variación de los costos internos.

Por su parte, el índice de precios básicos del productor (IPP) experimentó un aumento de 1,1% en el mismo período. Dentro de este índice, los productos primarios cayeron 0,6%, mientras que los productos manufacturados y energía eléctrica subieron 1,8%. El Indec destacó que la suba en la industria manufacturera y en la energía eléctrica compensó la baja registrada en materias primas.
Dentro de los productos primarios, el comportamiento fue dispar. Mientras que los productos agropecuarios avanzaron 2,2% y los pesqueros treparon 9,3%, el rubro petróleo crudo y gas se desplomó 5,3% en junio, lo que explicó la caída general de 1,2% en ese segmento. Los productos minerales no metalíferos, en tanto, subieron 1,6 por ciento.
Por su parte, dentro de los productos manufacturados y energía eléctrica, que treparon 1,7%, la energía eléctrica fue la división de mayor dinamismo, con una suba de 6,6% en junio. Le siguieron impresiones y reproducción de grabaciones (3,6%), máquinas y aparatos eléctricos (2,9%) y productos de minerales no metálicos (2,9%). En el otro extremo, alimentos y bebidas retrocedió 0,3% y madera y productos de madera excepto muebles bajó 0,1 por ciento.
Ahora bien, la medición interanual mostró una dinámica distinta a la del mes: los productos primarios fueron los que más subieron, con un alza de 44,7% en el IPIM, contra 31,2% de manufacturados y energía eléctrica y 27,5% de los productos importados. Dentro de ese grupo, se destacó el salto de 59% en petróleo crudo y gas y de 64,2% en productos refinados del petróleo, este último también el de mayor incremento acumulado en el año, con 29,1 por ciento.

La energía eléctrica cerró junio con un incremento acumulado de 36,7% en el año, el segundo más alto entre todas las divisiones relevadas por el Indec, solo por detrás de petróleo crudo y gas.
El Indec también publicó el Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires. El indicador mostró una dinámica más pronunciada que la mayorista: subió 2,6% en junio, con una interanual de 32,1% y una acumulada de 16,7% en lo que va del año. El resultado se explicó por los aumentos de 1,8% en materiales, 3,3% en mano de obra y 2,8% en gastos generales.
La suba en mano de obra respondió al acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), homologado el 2 de junio, que impactó tanto en los salarios como en el ítem “Sereno” dentro de gastos generales. Ese capítulo, además, incorporó los nuevos cuadros tarifarios de Edenor y Edesur, junto con actualizaciones en los valores de conexión de gas, agua y cloaca.
Dentro de los ítems de obra, los mayores incrementos se registraron en yesería (5,7%), instalación eléctrica (4,4%) y pintura (4,1%), mientras que carpintería de madera y carpintería metálica y herrería exhibieron las subas más moderadas, ambas de 0,6 por ciento.
ECONOMIA
La Argentina proyecta exportaciones mineras por USD 18.500 millones para 2030: los límites del boom y la gran apuesta del sector



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ECONOMIA
Todo el año hubo viento de cola para la Argentina, pero ahora empezó a soplar también de frente

A lo largo de 2026, el Gobierno se benefició del fuerte aumento de los precios internacionales de productos que exporta. La guerra en el Golfo Pérsico generó un fuerte salto del petróleo, que siete meses después del inicio volvió a ubicarse arriba de los 100 dólares el barril. La soja también operó en alza y subió más de 20%, llegando hasta los USD 480 por tonelada.
La consecuencia es que los términos de intercambio de la Argentina subieron al mayor nivel de la historia. Las exportaciones superarán este año por primera vez los USD 100.000 millones y la balanza comercial podría arrojar un superávit inédito que según las últimas estimaciones del sector privado podría llegar a los 28.000 millones de dólares.
Este viento de cola que tuvo la economía local también se reflejó en fuertes compras del Banco Central. La entidad ya lleva adquiridos USD 14.200 millones, aunque en septiembre aflojó sustancialmente.
La oferta de dólares permitió no solo abastecer a los importadores, al público que quiere atesorar y a las empresas que giran dividendos al exterior, sino también al propio BCRA para fortalecer el balance de la entidad.
Los precios internacionales están fuera del alcance del Gobierno, que se benefició de esta situación particular. De todas maneras, resultaron claves las inversiones en energía para que Argentina pasara de ser neto importador hace tres años a un exportador neto cada vez más relevante. Se espera que el complejo de energía y minería genere un superávit cercano a los USD 30.000 millones, del mismo orden que el sector agropecuario.
Este fuerte ingreso de dólares y la mayor robustez del Central también ayudaron para que el riesgo país descienda hasta los 400 puntos básicos a fines de julio pasado. Muchas empresas, bancos y provincias aprovecharon para colocar deuda en el exterior, sumando cerca de USD 22.000 millones a la oferta de divisas en lo que va de 2026.
Sin embargo, lo mismo que beneficio a la Argentina este año ahora también está generando dificultades. La suba del petróleo por encima de los USD 100 sumó inflación a la economía norteamericana, manteniéndose en niveles cercanos a 3,5% anual.
La Reserva Federal norteamericano decidió ayer la primera suba de tasas en tres años. Fue una respuesta a un fuerte aumento además de los rendimientos de los bonos del Tesoro de largo plazo. Los de 10 años pasaron a rendir 5% anual, niveles que no se veían hace muchos años.
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Este aumento de los rendimientos perjudicó a los activos de riesgo e impactó negativamente sobre los mercados emergentes. Hubo consecuencias directas también para los bonos argentinos, que cayeron luego de haber alcanzado un pico de precios a mediados de julio.
La consecuencia directa de esta situación fue el aumento del riesgo país a los 500 puntos básicos. Si se agrega a la tasa de 5% anual que pagan los bonos norteamericanos, la consecuencia es que si Argentina quisiera financiarse en los mercados internacionales debería pagar una tasa superior al 10% anual en dólares.
Este viento de frente que empezó a soplar desde Estados Unidos está pasando factura a la política de endeudamiento del Tesoro argentino. En las dos últimas licitaciones no se colocaron bonos en dólares en el mercado local para no convalidar un incremento de las tasas. Y se optó por deuda en pesos de corto plazo, que vence en su totalidad durante la gestión de Javier Milei.
Se dan así dos situaciones simultáneas. Argentina se beneficia del viento de cola del fuerte alza de las materias primas que exporta, pero al mismo tiempo también sopla viento de frente por el aumento de tasas norteamericanas, que aumenta la aversión al riesgo de los inversores internacionales.
Luis Caputo,Di Tella
ECONOMIA
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