ECONOMIA
La UIA insiste en un RIGI para la industria: los impuestos que propone bajar y el pacto político que impulsa



- Contribuciones patronales: permitir que las empresas computen esos pagos a cuenta del IVA y del impuesto a las Ganancias, recuperando un mecanismo que existió anteriormente.
- Impuesto al cheque: ampliar su cómputo como pago a cuenta de IVA y Ganancias. Abeledo también mencionó la posibilidad de utilizarlo contra obligaciones de la seguridad social, con el objetivo de avanzar gradualmente hacia su eliminación.
- Cuenta única tributaria: permitir que los créditos fiscales de las empresas se compensen con distintas obligaciones impositivas y de la seguridad social.
- Retenciones y percepciones: excluir a la industria de regímenes nacionales de recaudación anticipada que generan saldos a favor difíciles de recuperar.
- Impuesto a las Ganancias: establecer una alícuota única del 25% para las sociedades, en reemplazo del esquema progresivo actual, que contempla tasas del 25%, 30% y 35%.
- Inversiones productivas: incorporar amortización acelerada en Ganancias y un régimen de superamortización para inversiones estratégicas.
- Exportaciones industriales: incrementar los reintegros para mejorar la competitividad de los productos argentinos.
- Estabilidad fiscal: garantizar estabilidad tributaria durante 30 años, un beneficio similar al previsto en el RIGI.

- Ingresos Brutos: reducir progresivamente las alícuotas hasta alcanzar la exención para el sector industrial.
- Tasas municipales: establecer límites vinculados con la prestación efectiva de servicios y con costos proporcionales, además de incorporar mecanismos de transparencia y simplificación.
- Retenciones y percepciones provinciales: excluir a las empresas industriales de estos regímenes.
- Financiamiento productivo: eximir de Ingresos Brutos y Sellos a las operaciones de crédito destinadas a la producción y a la refinanciación de pasivos.
- Fondo de Asistencia Laboral: evitar que quede alcanzado por Ingresos Brutos.
- Factura de crédito electrónica y eCheq: excluir estos instrumentos de los regímenes de retención y percepción nacionales y provinciales.
ECONOMIA
Tras la suba del riesgo país, el Gobierno mueve fichas para reactivar la economía y el consumo

Con la vista puesta en las elecciones de medio término, los inversores operaron con cautela, pero apostando a una derrota de los republicanos en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Esta vez, las casas de apuestas y la encuestas coincidían en un triunfo de los demócratas por amplio margen.
Pero la realidad no influyó en Brasil, donde la Bolsa de San Pablo padeció una caída de 1,43%. El ETF que lo representa bajó 1,3% y acumula un retroceso de 2,2% en lo que va del mes. El real se devaluó 2% a 5,50 por dólar y los activos brasileros siguen sin mejorar.
En efecto, el riesgo país del país vecino se aproxima a 200 puntos básicos y desplazó a República Dominicana del top five de países de más elevado riesgo de Latinoamérica. Con dos puntos más sobrepasaría a Honduras. El ranking, que no incluye a Venezuela, es encabezado por la Argentina.
Por cierto, al país no le fue bien porque los inversores tienen cada vez más dudas sobre las elecciones presidenciales de octubre de 2027. De esta manera, la caída de los bonos Globales, que tienen ley extranjera, propiciaron que el riesgo país suba 26 unidades (+3,2%) a 831 puntos básicos.
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Además del factor político, incidió la baja de los bonos del Tesoro de Estados Unidos que elevaron su rendimiento a 4,95 por ciento. Los inversores saben que los fundamentos de la economía están dentro de lo comprometido por el FMI y la Argentina forma parte de los pocos países con superávit fiscal.
Pero la falta de despegue del consumo y la actividad económica no lo favorecen y son los factores que más inciden en el voto. Tampoco la política ayuda. El anuncio de que los CEDEAR —certificados de tenencia de acciones o ETF extranjeros que cotizan al contado con liquidación (CCL)— tributarían un 15% de impuesto a las Ganancias para las compras realizadas después de octubre fue desmentido poco después. La explicación fue que se trataba de “un borrador viejo” incluido en el bloque de reformas de la Ley de Competitividad Financiera.
El Gobierno mejoró los reflejos porque sabe que necesita algo más que números macroeconómicos para lograr votos en las elecciones. Por eso, envió señales mínimas.

En la Conferencia Industrial de la UIA, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la suspensión de embargos de ARCA para pymes hasta mayo de 2027, la búsqueda de acuerdos con las provincias para la eliminación del impuesto a los Sellos, créditos del Banco Nación a tasa fija del 20% con un plazo de 3 a 5 años para el sector automotriz y la utilización del 100% del saldo a favor por exportación para cancelar deudas aduaneras. Además, se prolongaron los subsidios al transporte y otras tarifas, sin contar que no se ha trasladado a pleno el costo del aumento del petróleo a los combustibles.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el dólar mayorista respondió al igual que en otras partes del mundo, con alzas. La divisa subió 0,14% frente a las seis principales monedas del mundo. Por eso, con operaciones por USD 468 millones y con otra rueda sin compras del Banco Central, el dólar subió $5,50 (+0,4%) al récord de 1.551 pesos.
La consultora F2 que dirige Andrés Reschini señaló que “en futuros el interés abierto se incrementó USD 190 millones y se hace evidente la aceleración luego del balotaje en Brasil lo que coincide con una mayor frecuencia en las jornadas sin compras del BCRA y un tipo de cambio en alza de 1,4% desde la previa a la victoria de Lula (7 ruedas). Los activos argentinos, el peso inclusive, siguen sintiendo tanto la volatilidad internacional, como la incertidumbre política local en un contexto de altas tasas globales”.
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En la plaza financiera, el MEP subió $9 (+0,6%) a $1.575, mientras el contado con liquidación (CCL) tuvo un salto de $20 (+1,2%) a $1.674. El canje o costo del cable, la diferencia entre ambos dólares, aumento a 5,80%. El “blue” subió $5 (+0,3%) a 1.570 pesos.
La Bolsa tuvo una leve reacción. El Merval de las acciones líderes aumentó 1,6% en pesos y apenas 0,4% en dólares debido al aumento del CCL. Transportadora Gas del Sur (+4,8%), Banco VALO (+4,4%) e YPF (+3,5%) fueron los papeles más destacados.
Las tasas de las LECAP, que son referencia del mercado, se mantuvieron en 1,97% para el corto plazo y subieron, a partir de abril, por encima de 2 por ciento.
El petróleo, tras la fuerte caída del día anterior, seguía en baja. En el mercado overnite, anoche el Brent cedía casi 0,50% a USD 104 por barril.
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Según Matías Togni, analista de la consultora petrolera NextBarrel, “es una semana de definiciones para el petróleo, con las elecciones de Estados Unidos como factor binario para los precios. Los USD 115 del Brent de la semana pasada tenían incluidos una continuación de los ataques pasadas las elecciones, ignorando totalmente los fundamentals del mercado reciente, e hizo falta una declaración apenas vaga para desarmar esa posición que venía acumulándose hace un mes.
“Sin ataques, el precio colapsa bajo su propio peso, ya que tenemos indicadores en el mercado físico de sobreoferta en el corto plazo. Lo cierto es que las exportaciones e importaciones de octubre en crudo están en línea con los volúmenes pre guerra, a pesar de la narrativa. Sin acción militar, que con Trump no se puede descartar, va a ser difícil que el petróleo se mantenga por encima de los 100 dólares en el corto plazo”, sumó.
La volatilidad cumplió y fue a la cita, tras la buena rueda de ayer de las Bolsas de Nueva York. Anoche operaban en rojo con caídas en las acciones tecnológicas de 1,25% promedio. El Nasdaq, había subido el martes, 0,83% por un rebote en el sector de inteligencia artificial. El oro seguía en alza y marcaba 0,53% de aumento, pero está lejos de perforar el techo de USD 4.000. el dólar se debilitaba 0,46 por ciento.
La Argentina puede tener otra rueda de indefiniciones. Los bonos soberanos después de la caída, pueden tener un rebote. Por lo menos, los más cortos.
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ECONOMIA
El dólar volvió a trepar en Brasil, contagió al mercado argentino y el riesgo país se despegó de los 800 puntos

El dólar tuvo la segunda consecutiva en el arranque de noviembre y ya cotiza a $1.570 al público, mientras que el mayorista superó por primera vez los $1.550. Además de la demanda que siempre se produce a comienzos de mes, también se siente el impacto del aumento del riesgo país, que cuando pocos lo esperaban superó los 800 puntos básicos.
Pero lo que más parece haber pegado en el mercado cambiario local es la nueva devaluación del real brasileño. El tipo de cambio había cerrado la semana pasada a 5,35 reales, pero ayer ya había trepado a 5,49. Se acerca así al nivel que había tocado inmediatamente después de la derrota de Flavio Bolsonaro en el balotaje, cuando los mercados venían apostándole a favor. La suba acumulada hasta ahora es del 10 por ciento.
La salida de inversores del mercado brasileño se manifiesta sobre todo en el mercado cambiario, pero casi no impacta en el precio de los bonos. Al revés de lo que está sucediendo en Argentina, donde el principal efecto se siente el mercado de deuda y en menor medida en la divisa.
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Hasta ahora el tipo de cambio venía quedando al margen del mayor nerviosismo del mercado, que se expresaba en un castigo a los bonos dolarizados. El fuerte aumento del riesgo país prácticamente se duplicó en tres meses (pasando de 400 puntos básicos en el cierre de julio a 831 ayer) contrastó en todo ese período con la estabilidad del mercado cambiario.
¿Podría quebrarse ese comportamiento del mercado de los últimos meses? Por lo pronto, Luis “Toto” Caputo reiteró en la Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina (UIA) que “cada vez sobrarán más dólares”, dejando entrever que el tipo de cambio no es un problema para el equipo económico.
Sin embargo, en el corto plazo el riesgo país le pasa factura al dólar. La semana pasada, luego del sorpresivo triunfo de Lula Da Silva en la elección brasileña, el contado con liquidación se despegó y llegó a rozar los $ 1.700, quedando con una brecha de 7,5 por ciento. Ahora esa diferencia se corrigió parcialmente con una suba del oficial hasta 1.570 pesos.
La corrección en el arranque de noviembre muestra una suba de 1,1% para el tipo de cambio. Es lo que viene subiendo mensualmente, pero ahora solo fue en dos jornadas. En los próximos días estará más claro si se vuelve a estabilizar o, por el contrario, apunta a una corrección mayor.
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En paralelo, el Banco Central no intervino en el arranque del mes para no impulsar la cotización. Lo mismo había sucedido la semana pasada. Los tres días posteriores a las elecciones brasileñas dejó de comprar, en medio de la suba del dólar en Brasil. Aquel temblor le pegó fuerte a los bonos argentinos, pero el dólar había quedado prácticamente al margen.
Ante la UIA, el ministro de Economía aseguró que la escasez de dólares es un mito terminado y que el flujo de divisas seguirá creciendo en el futuro, enfatizando: “Hoy hay dólares, mañana va a haber más, pasado más y dentro de seis años muchísimos más”.
Además, descartó de forma rotunda utilizar un salto cambiario para ganar competitividad, al sostener que devaluar equivale a “empobrecer a los asalariados” y que los errores del pasado buscaban competitividad vía tipo de cambio en lugar de reducir impuestos y regulaciones.
En ese sentido, el funcionario nacional señaló que el récord de exportaciones en múltiples sectores (energía, minería, pymes, manufacturas) se logró bajando la carga fiscal y los costos financieros, y no devaluando la moneda.
“El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) asegurará un flujo fenomenal de inversiones extranjeras a mediano plazo para sostener el esquema cambiario”, concluyó Caputo.
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ECONOMIA
Caputo respondió a los pedidos para inyectar pesos y reactivar el crédito en 2027: “Los bancos no prestan por incertidumbre”

El ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó que una expansión de pesos sea la respuesta para reactivar el financiamiento a empresas y familias. Durante la 32° Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), sostuvo que la menor dinámica del crédito obedece a factores de riesgo, mora y expectativas, antes que a una falta de liquidez en el sistema financiero.
La intervención del funcionario puso en primer plano el debate que había abierto el economista Ricardo Arriazu sobre el efecto de la acumulación de reservas del Banco Central sobre el crédito interno. Caputo reconoció que el financiamiento avanza a un ritmo inferior al que busca el Gobierno, aunque cuestionó que la solución sea aumentar la cantidad de dinero disponible. “No se trata de tirar plata a la calle”, afirmó ante empresarios industriales.
El ministro explicó que la decisión de prestar de una entidad depende de dos elementos centrales. “Cuando un banco da un crédito, esencialmente mira dos cosas: su tasa de fondeo y el crédito al que efectivamente está por darle el préstamo”, señaló. A partir de esa definición, distinguió entre la capacidad de pago concreta de quien pide fondos y el escenario macroeconómico que los bancos proyectan para los próximos meses.
En esa línea, Caputo planteó que una empresa puede reunir las condiciones para recibir un préstamo, pero que la incertidumbre sobre el rumbo económico puede modificar la evaluación de la entidad. “Un banco puede pensar que tal empresa es sujeta de crédito, pero dice: ‘¿Sabés qué? Si el año que viene volvemos al populismo y esta empresa, por más que hoy sea sujeta de crédito, si la inflación se va al 500 y Argentina defaultea, no va a andar bien’”, dijo.
Para el titular del Palacio de Hacienda, esa previsión sobre la evolución macroeconómica explica parte de la cautela del sistema bancario. “Nuestra visión es que hoy el crédito está creciendo más lento de lo que a nosotros nos gustaría ver, porque estas dos últimas cosas son las que hoy frenan un poco a los bancos”, sostuvo, en referencia a la evaluación de los deudores y a las expectativas sobre la economía.
Caputo vinculó además la situación actual con el proceso de adaptación de las entidades a un esquema que, según su diagnóstico, dejó atrás la intermediación concentrada en el sector público. “Como parte de esta nueva reorganización de la economía, los bancos tuvieron que empezar a comportarse de bancos, cosa que no hacían hace muchísimo tiempo”, expresó.
El ministro recordó que durante 2024 hubo una fuerte expansión de los préstamos y atribuyó parte de ese movimiento a las expectativas inflacionarias que predominaban entonces. “La gente tomó créditos también con la expectativa de lo que oía de muchos economistas, que esto no podía durar, que la inflación se iba a disparar y pensando que la inflación, como siempre, les iba a licuar el préstamo”, afirmó.
Según Caputo, el resultado fue el inverso al que esperaban varios tomadores de crédito. “Pasó exactamente lo contrario. La inflación bajó mucho más fuerte de lo que todo el mundo esperaba y para muchos entonces esos créditos se hicieron difíciles o imposibles de pagar”, señaló. Esa secuencia, agregó, elevó los niveles de incumplimiento: “Entonces subió la mora”.
El ministro incluyó a la incertidumbre electoral entre los elementos que también afectan la decisión de las entidades. “Como consecuencia de la suba de la mora y esa incertidumbre electoral, justificada o no, no hago juicio de valor en ello, algunos ven, entonces, hoy el crédito crece menos de lo que, a nivel bancario, a nosotros nos gustaría ver”, dijo.
La postura fue una respuesta a los planteos del economista Ricardo Arriazu, quien había advertido que la compra de dólares por parte del Banco Central puede contraer el financiamiento disponible si no existe un aumento equivalente de la demanda de pesos. Caputo lo mencionó de forma directa y lo definió como uno de los economistas que “elevan el debate”. “El profe Arriazu es uno de esos”, señaló, antes de resumir su objeción: “No quiero que compren tantas reservas a expensas del crédito interno”.
Sin embargo, el ministro sostuvo que el Gobierno no interpreta la desaceleración del crédito como un problema de liquidez. “Nosotros hoy no creemos que el crédito sea un problema de liquidez”, afirmó. Además, indicó que la demanda de dinero todavía no acompañó al nivel que esperaba el Ejecutivo: “De hecho, seguimos teniendo inflación porque la demanda de dinero no ha crecido como a nosotros nos hubiera gustado”.
En ese marco, cuestionó las propuestas que apuntan a liberar más fondos para impulsar los préstamos. Caputo afirmó que los bancos cuentan con mecanismos para incrementar sus colocaciones si encuentran proyectos y clientes con condiciones adecuadas. “Si los bancos quisieran dar crédito, es muy sencillo. En la próxima licitación, simplemente refinanciarían menos al Tesoro, les pedirían los pesos y los prestarían”, dijo.
La afirmación condensa la mirada oficial: la disponibilidad de fondos no sería el obstáculo principal, porque las entidades podrían destinar una proporción mayor de sus recursos al sector privado en vez de renovar colocaciones vinculadas al Tesoro. El desafío, desde esa perspectiva, está en recomponer las condiciones para que las entidades consideren financiables a más empresas y hogares y reduzcan la percepción de riesgo sobre el futuro.
Durante su exposición, Caputo también defendió el carácter restrictivo de la política monetaria. Señaló que esa orientación contribuyó a bajar la inflación desde los niveles que, según indicó, recibió la actual administración. “Tenemos una política monetaria todavía restrictiva que nos ayudó a bajar la inflación”, dijo.
El ministro ubicó esa estrategia dentro de un programa basado en el equilibrio fiscal, la baja de impuestos, la desregulación y la reducción de costos financieros y de infraestructura. Sobre este último punto, remarcó que el problema para las pequeñas y medianas empresas no se resuelve con una modificación del tipo de cambio. “El costo financiero es un problemón en Argentina, en particular para las pymes”, afirmó.
Caputo sostuvo que una reducción sostenida de ese costo tendría un efecto mayor sobre la competitividad que una devaluación. “Esto es diez veces más importante que el tipo de cambio”, planteó. Así, ante la industria, dejó una definición sobre el debate por el crédito: el Gobierno apuesta a que la consolidación de la estabilidad y la mejora de las condiciones de pago, más que una inyección monetaria, habiliten una expansión del financiamiento privado.
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