CHIMENTOS
Las 5 mejores películas de Luis Brandoni para recordar al gran actor argentino

A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, Luis Brandoni se consolidó como una de las figuras más representativas del cine argentino, con una carrera que logró atravesar generaciones, formatos y cambios en la industria sin perder vigencia. Desde sus primeros pasos en la pantalla grande hasta sus éxitos más recientes, el actor construyó un recorrido que combina popularidad, reconocimiento crítico y una fuerte conexión con el público. En el medio de la tristeza por su muerte a los 86 años, el recuerdo de solo algunos de sus películas más destacadas.
Uno de los hitos más recientes de su carrera llegó con La odisea de los giles, película que superó el millón de espectadores y se convirtió en el film nacional más visto de 2019. Dirigida por Sebastián Borensztein y basada en la novela La noche de la Usina, la producción también fue distinguida con el premio Goya a mejor película iberoamericana, reafirmando el impacto de Brandoni más allá de las fronteras locales. En ese film, interpretó a Antonio Fontana, un vecino de un pueblo bonaerense que intenta recuperar lo perdido en medio de la crisis económica de fines de los 90, en una historia atravesada por la épica de los perdedores.

Entre los títulos más destacados de su filmografía, se pueden identificar cinco producciones que sintetizan distintas etapas de su carrera y ayudan a entender su permanencia en la escena cultural. A La odisea de los giles se suma Mi obra maestra, donde compartió pantalla con Guillermo Francella en una dupla que logró una química tan efectiva como memorable. Allí, Brandoni dio vida a Renzo Nervi, un artista en decadencia cuya relación con su representante articula una historia cargada de humor, ironía y tensiones.
Su carrera cinematográfica comenzó en 1966 con Escala musical, dirigida por Leo Fleider. Si bien el film respondía a una lógica más cercana al entretenimiento de la época, marcó el punto de partida de una trayectoria que con el tiempo ganaría profundidad y diversidad. A partir de allí, el actor fue construyendo una presencia constante en el cine argentino, alternando entre proyectos comerciales y producciones de fuerte contenido cultural.
En ese recorrido, uno de los títulos más emblemáticos es Esperando la carroza (1985), dirigida por Alejandro Doria. Con el paso del tiempo, la película se transformó en un clásico indiscutido y en un fenómeno cultural que excede lo cinematográfico. Las frases de su personaje, como “¡Tres empanadas!” o “Ahí lo tenés al pelotudo”, se convirtieron en parte del lenguaje cotidiano y siguen circulando en redes sociales, especialmente entre los más jóvenes, que redescubren la película desde nuevas lecturas.

A esta lista se suma Darse cuenta (1984), una obra que abordó temáticas sociales con una mirada comprometida y que dejó una huella profunda en el público. El impacto de ese film llegó incluso a situaciones inesperadas: el propio Brandoni contó que fue asaltado por una persona que, durante el robo, recitaba diálogos de esa película, una anécdota que refleja hasta qué punto sus trabajos lograron instalarse en el imaginario colectivo.
En paralelo al cine, Brandoni mantuvo una presencia constante en televisión y teatro, con proyectos como Un gallo para Esculapio, donde interpretó a un personaje clave dentro de una narrativa criminal contemporánea. Ese tipo de trabajos le permitió renovar su vínculo con nuevas audiencias y demostrar su capacidad de adaptación a distintos lenguajes y formatos.

Que el actor se haya mantenido durante tantos años en la cima del cine nacional no es casual. Su elección de proyectos, su versatilidad y su capacidad para construir personajes cercanos al público explican por qué se convirtió en una figura convocante. Su legado no solo se mide en premios o cifras de taquilla, sino también en la forma en que sus personajes siguen vivos en la memoria colectiva, reafirmando su lugar como un ícono indiscutido de la cultura popular.
CHIMENTOS
Apareció la famosa que confirmó los cuernos de Emanuel Ortega a Julieta Prandi y la revelación es devastadora: “Con la que le fue infiel fue con Lynch”

La separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega sigue sumando repercusiones y ahora apareció una nueva voz en una historia que todavía despierta interrogantes. Se trata de Mariana Marx, escritora y amiga de Ana Paula Dutil, quien quedó involucrada en el escándalo después de ser señalada como una supuesta amante del músico.
En medio de las versiones sobre una posible infidelidad, Marx decidió hablar con Santiago Riva Roy y contar su versión. La mujer negó haber tenido un romance con Ortega y aseguró que terminó envuelta en la polémica por una situación que no tuvo nada que ver con ella. «Yo estuve en el estudio y caí en la volteada, pero no tengo nada que ver. Con la que le fue infiel fue con Lynch», reveló.
La frase cayó como un bombazo dentro del escándalo. Marx no solo rechazó las versiones que la vinculaban con el músico, sino que también mandó al frente a Josefina Lynch, la otra mujer que había sido apuntada como tercera en discordia. Definitivamente, los códigos y las mentiras -o lo que Emanuel “ocultó”, como dijo Prandi en una reciente nota-, terminaron por romper a la pareja.
La infidelidad era algo de lo que ya se venía hablando desde el principio del escándalo. Prandi llegó recientemente al país después de pasar unos días en Brasil, lugar al que iba a ir para su luna de miel con Ortega. Sin embargo, terminó haciendo ese viaje sola con su mejor amigo, obviamente después de la separación y de enterarse de los cuernos de su marido.
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Según el relato de Marx, su presencia en el estudio de grabación fue lo que terminó colocándola en el centro de todos los rumores. Sin embargo, insistió en que no mantuvo ningún romance con Emanuel y buscó despegarse de las versiones que circularon. De hecho, Prandi también advirtió que no tuvo ningún problema con dicha mujer. Entonces, todos los cañones apuntaron de lleno a Lynch.
Aunque Julieta negó haber tenido un cruce con ella, la mirada de Mariana es diferente. La mujer explicó que recibió un terrible reclamo cuando su intención solo tenía índole profesional. «Julieta me encaró, me habló de mala manera cuando me vio en el estudio grabando un audiolibro, pero nunca tuve nada con su marido», remarcó Riva Roy.
La aparición de Marx se produjo después de que Prandi regresara de Brasil y dejara en claro que su separación de Ortega no tendría marcha atrás. La conductora confesó que la falta de sinceridad dentro de la pareja y la poca transparencia del músico provocaron la ruptura. Si bien no profundizó en los cuernos, explicó que la traición de su esposo fue tan grande que desestima la posibilidad de reconciliarse. ¡Bombazo!
Julieta Prandi, Emanuel Ortega, Mariana Marx
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Fiorel, la hija de Piero, a dos semanas de la muerte de su padre: “La música es un mantra y un refugio”

Fiorel creció en una casa donde las canciones no eran sólo parte del paisaje: también eran una forma de conversar, de compartir inquietudes y de mirar el mundo. Hija de Piero y Mariana Schettini, la cantante lleva en su historia familiar un legado ligado a la música popular argentina, aunque desde muy chica comenzó a buscar una voz propia.
A los 23 años, después de ocho años en el Coro de Niños del Teatro Colón y de haber explorado distintos géneros, encontró en el folklore un territorio donde puede reunir sus raíces, sus preguntas y una sensibilidad personal. En diálogo exclusivo con Teleshow, habló sobre su recorrido artístico y el proyecto que hoy la encuentra frente a un nuevo desafío.
Fiorella de Benedictis, conocida artísticamente como Fiorel, también creció compartiendo la música con sus hermanos, Juan de Benedictis y Giuliano. A través de Juan, es tía de Ámbar, la hija de Juana Viale. En ese entorno familiar, atravesado por artistas, canciones y conversaciones sobre el oficio, Piero ocupó un lugar central en su formación. Sin embargo, Fiorel no busca repetir la historia de su padre ni quedar limitada a ese apellido: toma esa herencia como una raíz y la transforma en una búsqueda propia.
Después de acercarse al jazz y de transitar diferentes experiencias musicales, encontró en el folklore argentino una manera de cantar aquello que la conmueve y de conectar con una tradición que también puede abrirse a nuevas formas de interpretación.
Esa búsqueda se refleja en Crezco del viento, el proyecto que presentará el domingo 25 de octubre en La Carbonera, en San Telmo, junto a Sol Portillo, en vientos, y Martín Quaglia, en guitarra, bajo la producción de Darío Arellano. La propuesta reúne canciones, poesía, tradición e improvisación para recorrer distintos paisajes de la música popular argentina y abrir un espacio de encuentro con el público.
En una etapa atravesada por la reciente muerte de Piero, la música adquiere para Fiorel una dimensión todavía más íntima: es una manera de seguir adelante, de abrazar lo aprendido y de mantener cerca una presencia que forma parte de su historia, mientras construye con libertad el camino que eligió para sí misma.

—¿Cuál es tu primer recuerdo ligado a la música?
—Canto desde muy chiquita. Desde que tengo recuerdos de que me gustaba pararme arriba de la mesa, agarrar cualquier cosa como si fuera un micrófono y cantar. Después, a los ocho años, entré a un coro de niños del Teatro Colón y empecé a participar en óperas, festivales y distintos conciertos. Desde entonces, la música pasó a ocupar un lugar muy importante en mi vida. De alguna manera, siento que está presente desde siempre.
—¿Siempre sentiste una inclinación por el camino artístico?
—Sí, siempre estuvo esa inclinación. Recuerdo un momento de lucidez, cuando tenía alrededor de siete u ocho años, en el que empecé a pensar que dedicarse a la música podía ser complicado. Me lo cuestionaba y pensaba si debía elegir otra opción, tener un plan B. En un momento me dije: “Si vos te dedicás a otra cosa, es por miedo, porque en verdad lo que más te gusta hacer es cantar”. A lo largo del camino aparecieron miedos, por supuesto, pero siempre tuve la certeza de que este era un lugar sagrado y seguro que quería seguir cuidando.

—En tu casa la música siempre estuvo muy presente, principalmente por tu papá. ¿Él te apoyó desde el comienzo o fueron descubriendo juntos que también querías dedicarte a esto de manera profesional?
—Papá, sin duda, trajo la música a casa y siempre me apoyó. También lo hizo desde su sinceridad, que fue algo que me ayudó mucho a construirme. Él no me regalaba flores porque sí, sino que me decía con transparencia lo que sentía. Eso siempre me ayudó porque, cuando uno crece y sostiene una práctica, también tiene que aprender a mirarse. Su compañía fue muy importante para mí. Siempre estuvo presente y me ayudó a entender lo que significaba seguir este camino.

—¿Compartían canciones, proyectos y conversaciones sobre la música?
—Sí, totalmente. Yo siempre llegaba con mis inquietudes y las charlábamos. Les dábamos una vuelta y las pensábamos juntos. Me encantaba compartir todo con papá porque también eran intereses que teníamos en común. Su opinión, su escucha y su observación eran una parte fundamental de ese proceso. Era algo muy lindo poder acercarle lo que estaba pensando y conversar sobre eso con él.
—¿Cómo fue el proceso de construir tu propia identidad artística?
—Creo que hubo un antes y un después cuando fui por primera vez a una peña que era un homenaje a Mercedes Sosa. Fue hace cuatro o cinco años, cuando yo estaba estudiando jazz. En ese momento, mi motivación estaba más relacionada con ser la mejor, con la forma y con el ego. Pero cuando llegué a esa peña, entendí que todos estábamos reunidos para homenajear a la Negra, para cantar sus canciones y atravesarlas desde los sentimientos que nos acompañan en la vida. Fue una revelación. Pensé: “Esto es hermoso, yo quiero navegar estas aguas”.

—¿Y qué pasó?
—A partir de entonces empecé a nutrirme mucho de las canciones. Papá también tenía muchas composiciones de ese estilo, que nombran distintas situaciones de la vida y ayudan a transitarlas. Ahí empecé a sentir que estaba haciendo algo propio, y que tal vez eso se podía percibir en la manera en que disfruto cantar esas canciones.
—Antes mencionaste que estudiaste jazz. ¿Qué fue lo que te llevó a elegir ese género?
—Terminé mi etapa en el Teatro Colón alrededor de los 18 años, al mismo tiempo que terminaba la secundaria, y después ingresé a una escuela de música popular de Buenos Aires. Siempre me gustó toda la música, por eso me costaba mucho encasillarme. Sentía que tenía que elegir un género para poder profundizar, y el jazz fue uno de esos caminos. Es una música muy rica para investigar y transitar, aunque uno no la haga de manera permanente. Tiene muchísimo lenguaje y muchas herramientas. En la facultad formaba parte de un ensamble de jazz y lo estudiaba, pero tenía otras motivaciones. Todavía no sentía que estuviera expresando algo completamente propio.

—¿Cómo influyó esa peña que mencioniaste en la decisión de avanzar en el folklore?
—La peña fue muy importante, pero también influyó un disco que grabé con papá hace unos cinco años. Fue lo primero que grabé en mi vida y se llamó Folklore a mi manera, igual que un disco que él había hecho. Era un trabajo de folklore, pero desde su manera de interpretarlo. Recuerdo que, cuando papá salió de estar internado, organizamos una juntada para acercarlo nuevamente a la música y para que nos acompañara en un ambiente de guitarreada, donde siempre aparece algo lindo. Él me influenció muchísimo. Me acercó a Mercedes Sosa, Juan Falú, Silvio Rodríguez y Eduardo Falú. También compartíamos gustos por artistas más actuales, como Silvana Estrada, Silvia Pérez Cruz y Marta Gómez. Y, por supuesto, Atahualpa Yupanqui. Compartíamos mucho el gusto por el folklore, pero también ciertas formas de pensar y de reflexionar sobre la vida.

—Entonces, además de una pasión compartida, la música también era un punto de encuentro entre ustedes a través de los artistas y de las ideas.
—Sí, exactamente. También compartíamos pensamientos y formas de reflexionar. No era solamente escuchar música, sino conversar sobre lo que esas canciones nos generaban.
—¿Cómo nació Crezco del viento, el proyecto que vas a presentar el 25 en San Telmo?
—En principio, Crezco del viento fue una propuesta de divulgación que también funcionó como mi tesis de la facultad. Era una tesis de investigación sobre el folklore y se convirtió en un concierto que hicimos en junio. Ahora ya no es tanto una propuesta de divulgación. Crezco del viento es una canción mía que busca nombrar esa sensación de aventurarse hacia el riesgo que trae todo lo que uno desea. Tiene que ver con atravesar una incomodidad, asumir un desafío y pasar por algo para conseguir otra cosa que uno considera valiosa. Pensaba que en la palabra “aventurarse” también había algo de viento, y de ahí surgió el nombre.

—¿A qué te referís?
—Hay canciones que me transmiten esa sensación de aventura, que de repente toman vuelo y hacen sentir ese riesgo. También trabajamos mucho con la improvisación. El ensamble incluye a Sol Portillo y a Martín Quaglia en guitarra, y ahora se sumó Diego Sosa en charango. Tenemos una estructura que nos da una base segura, pero también hay mucho vuelo. Cada ejecución es distinta porque uno no está igual todos los días. Nos permitimos tener un espacio para expresar lo que sentimos en ese momento. Y ahí aparecen el riesgo y la entrega.
—¿La improvisación funciona también como una forma de catarsis para ustedes?
—Totalmente. Además, las letras funcionan como un punto de partida para una conversación interesante. Las canciones hablan del tiempo, la muerte, la vida, la tristeza, la distancia y la familia. También cantamos canciones de papá porque conviven muy bien con este repertorio. Tengo una inquietud muy grande por la comunicación y por compartir estas canciones. Algunas personas ya las conocen y otras no, pero siempre está bueno refrescarlas y tenerlas a mano para que nos acompañen en la vida.

—¿Qué te gustaría que el público se lleve después de escuchar este repertorio?
—Ojalá las canciones abran una reflexión. Espero que, además de ser un momento de disfrute, aparezca la posibilidad de incorporar una herramienta nueva. Tengo amigos que no pertenecen al mundo del folklore y vienen a escuchar. Después me dicen: “Yo no suelo prestar atención a las letras, pero hay algo en la manera en que tocan que me permite seguirles el hilo y me siento nombrado, me siento interpelado”. Eso es lo que más me gusta. Ojalá aparezca algo que les permita abrir un pensamiento, una reflexión y llevarse un tesoro nuevo, un lugar seguro.

—Hace poco falleció tu papá. ¿Cómo estás atravesando este proceso y de qué manera te acompaña la música, especialmente de cara al show que vas a presentar?
—Acá estamos… Es doloroso y duro, por supuesto, pero me siento muy acompañada por todo lo que él dejó y por tanta obra. El 14 de noviembre voy a hacer un homenaje a papá y, al cantar sus canciones. Lo siento cerca porque su obra siempre nombró aquello que uno siente mientras atraviesa la vida. Su manera de decir las cosas y de escucharlo siempre me lo trae un poco más cerca. También siento que nuestra relación, a lo largo de toda su vida, me fortaleció y me dio herramientas para transitar este momento.
—¿Por qué?
—Hace tres años estuvo internado y muy grave. Eso también fue una especie de aviso: la vida es corta y nunca se sabe realmente cuándo termina. Agradezco mucho esa y otras situaciones que me permitieron valorar cada encuentro. Eso también me genera mucha paz.

—¿Sentiste el apoyo de tu familia y el cariño de sus seguidores durante este momento tan difícil?
—Sí. Mucha gente se acercó a mí y a mi familia, que también está muy atravesada por todo esto. Nos llegó el cariño de muchas personas. A papá lo querían muchísimo y eso se siente. Siempre es lindo recibir el cariño de los demás, sobre todo en momentos como este. Así que acá estamos.
—¿Qué le recomendarías a alguien que quiere acercarse al folklore pero todavía no sabe por dónde empezar?
—Que deje que la curiosidad lo lleve hacia donde algo le resuene. Que siga el rastro de esa curiosidad y abra el camino al que lo conduzcan su intuición y sus inquietudes. También puede venir el domingo. Siempre están las peñas y los cantores que interpretamos canciones nuevas. Mercedes Sosa es un lugar seguro, al igual que Atahualpa Yupanqui y Raúl Carnota. Hay muchísimos referentes. Es lindo dejarse llevar por un lugar que no sea solamente lo masivo. El folklore y la guitarra también tienen algo muy especial. Cuando aparece una guitarra en una reunión, en lugar de formarse grupos aislados que conversan por separado, se arma una conversación colectiva. A través de las temáticas de esas canciones puede surgir otro tipo de intercambio. Ojalá eso nunca se pierda, porque es un tesoro gigante.

—Si tuvieras que definir en una frase qué significa la música para vos y qué lugar ocupa hoy en tu vida, ¿cuál sería?
—Es un mantra y un refugio. Creo que esas son las dos palabras: mantra y refugio. Es un lugar seguro para conectar con lo que uno siente y para comunicarse.
Fiore De Benedictis,Piero,guitarra acústica,música en vivo
CHIMENTOS
Julieta Prandi explotó de furia después del comunicado de Emanuel Ortega por sus infidelidades: “Violento, innecesario, no merece la pena contestarle”

El escándalo por la separación de Julieta Prandi y Emanuel Ortega sumó un nuevo capítulo. Tras días de mucha incertidumbre, con la figura de Josefina Lynch señalada como tercera en discordia, la modelo regresó a la Argentina y disparó con todo. Blanqueó lo que pasó detrás de la ruptura, y aunque no entró en tantos detalles, advirtió que el músico rompió los códigos de la pareja.
Pero en este tiempo pasó de todo. Después del comunicado que compartió Prandi hace poco más de diez días, donde anunció la separación, todos hablaron. La familia Ortega se metió en medio de la pelea y, más allá de defender al cantante, apuntó fuerte contra la conductora. Incluso aparecieron personas cercanas a una u otra parte del matrimonio, con una polémica aparición de Juan Alberto Mateyko que generó mucho revuelo.
Este viernes, Emanuel decidió compartir un comunicado defendiéndose de todas las acusaciones de infidelidad, horas después del regreso de Prandi a la Argentina -pasó unos días en Brasil, el destino al que la pareja se iba a ir de luna de miel antes de su ruptura-. Sin embargo, ahora que se volvió a instalar en el país, la rubia volvió a responder fuerte a las críticas que recibió en estos días.
Porque Julieta también fue muy atacada en estos días. Se la tildó de tóxica, que los celos que tenía por las mujeres que se acercaban a Emanuel eran insoportables y hasta se habló de que le llegó a revisar el teléfono a su marido. La modelo en tanto fue tajante: él destrozó su confianza. “Teníamos como acuerdo, que entre otras cosas tiene que ver con la honestidad, con no ocultar ni mentir nunca. Después de todo lo que vi, quería total sinceridad”, lanzó, aunque sin precisar demasiado.
JULIETA PRANDI DESTROZÓ A JUAN ALBERTO MATEYKO POR DEFENDER A EMANUEL ORTEGA EN SUS INFIDELIDADES
Pero la historia siguió explotando mucho más por estas horas. Y es que uno de los focos a los que apuntó Julieta fue a las durísimas críticas que hizo Mateyko, con un posteo donde habló de una “dictadura” y defendiendo a Ortega. Al ser cercano a la familia del músico desde hace tantos años, el conductor iba a situarse de dicha vereda, aunque nadie imaginó que con un posteo así.
Si bien Prandi ya había hablado de la publicación de Mateyko en la nota a LAM, ahora subió la apuesta y en una charla con Santiago Riva Roy para DDM lo atendió fuerte. Según contó el periodista, la rubia no piensa entrar en una pelea directa con el locutor, aunque sí cuestionó con firmeza sus argumentos.
“Dice Julieta que ni siquiera merece la pena contestarle, que tiene un discurso muy violento en afán de apoyar a Emanuel y que le parece innecesario”, reveló sobre el mensaje que recibió de Prandi. Sin embargo, hubo otra frase que llamó especialmente la atención: “Contale a Mateyko lo que vos sabés, a ver si lo sigue defendiendo”, disparó.
La frase de Julieta, si bien no tenía intenciones de generar mayor polémica, cayó de lleno contra Ortega y sus manejos. Incluso sugirió que Mateyko no estaría al tanto de todo lo que realmente sucedió. Y hasta cuestionó la forma en la que se metió dentro de la pareja y los tratos que tenía el matrimonio antes de esta separación.
Más allá de su enojo con Mateyko, el mensaje que hizo llegar Prandi también dejó entrever el desgaste que atraviesa en medio de la mediatización de su separación. En ese contexto, la modelo cerró sus palabras con una frase breve, pero cargada de angustia: “Te lo juro, no puedo más”.
Julieta Prandi, Emanuel Ortega, Mateyko
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