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CHIMENTOS

Las Primas: del furor de los ’80 al fenómeno que desafió al tiempo y convirtió sus canciones en himnos bailables

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Las Primas en un sketch musical del ciclo televisivo Hiperhumor, emitido en abril de 1986.

Hay canciones que parecen inmunes al paso del tiempo. No importa cuántas décadas transcurran, cuántas modas musicales nazcan y desaparezcan o cuánto cambien las costumbres: basta con que suenen los primeros acordes para que una pista de baile vuelva a llenarse. Ocurre en casamientos, cumpleaños de 15, fiestas familiares, carnavales cariocas, despedidas de fin de año y hasta en esos karaokes improvisados cuando la madrugada ya hizo perder la vergüenza.

Entonces alguien canta Saca la mano, Antonio y, casi sin proponérselo, varias generaciones terminan compartiendo el mismo estribillo. Lo mismo sucede con Lo nene con lo nene, Dame una alegría o Tocame el piripipí, canciones que atravesaron cuarenta años de historia argentina sin perder vigencia. Detrás de ese fenómeno popular está la historia de Las Primas, un grupo femenino que nació al calor de la televisión de los años 80, vendió más de un millón y medio de discos, conquistó América Latina, compartió pantalla con Alberto Olmedo y Jorge Porcel y terminó convirtiéndose en parte del ADN festivo de los argentinos.

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Para entender semejante fenómeno hay que viajar hasta fines de 1985. La democracia todavía daba sus primeros pasos, la televisión abierta atravesaba uno de sus momentos de mayor influencia y un puñado de programas tenía la capacidad de convertir cualquier canción en un éxito nacional de un día para el otro. No existían las redes sociales ni las plataformas digitales; la pantalla era el gran escenario donde nacían las figuras populares. En ese contexto apareció un grupo que entendió como pocos qué era lo que buscaba el público: canciones pegadizas, humor, picardía, coreografías simples y un espíritu festivo que invitaba a cantar desde la primera escucha.

La idea surgió del productor Oscar Beis junto con Carlos Gallego, quienes apostaron por una propuesta diferente dentro de una escena dominada por el pop, el rock y los solistas. La primera formación estuvo integrada por Mariana Colombatti, Josefina Stella, Liliana Barovero, Mónica Garimaldi y Daniela Mori. Cada una aportaba una personalidad distinta, pero juntas construían una imagen fresca, descontracturada y absolutamente reconocible para la televisión de la época.

La formación original del grupo Las Primas, en su disco debut: Josephina Stella, Mariana Colombatti, Liliana Barovero, Mónica Garimaldi y Daniela Pérez

Su debut llegó en enero de 1986 en Sábados de la Bondad, por Canal 9. Apenas comenzaron a aparecer frente a las cámaras quedó claro que había algo distinto. Las canciones eran simples, directas y estaban pensadas para ser recordadas de inmediato. La televisión hizo el resto. Gracias a un contrato de exclusividad con la emisora comenzaron a participar prácticamente de toda la programación del canal y muy pronto también se incorporaron al exitoso ciclo humorístico Hiperhumor, donde terminaron de consolidar una popularidad que crecía semana tras semana.

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La imagen también jugó un papel fundamental. Las integrantes condensaban toda la estética de los años 80: vestidos de lentejuelas, minifaldas, calzas fluorescentes, polainas, hombreras, peinados inflados a fuerza de brushing y litros de laca. Sobre el escenario desplegaban coreografías sencillas que el público podía imitar y una energía contagiosa que convertía cada presentación en una verdadera fiesta. Eran tiempos en los que la televisión fabricaba ídolos familiares y ellas pasaron rápidamente a formar parte de ese universo.

El éxito del primer disco homónimo fue inmediato, aunque la verdadera explosión llegó con “Saca la mano, Antonio”. El tema rompió todos los pronósticos. Sonaba en radios, discotecas, clubes, fiestas privadas y programas de televisión. Su estribillo se instaló con una naturalidad pocas veces vista y terminó convirtiéndose en una de las canciones más populares de la década.

Blas Eduardo es el artista chileno que inventó en 1975, en México, el tema que fuera ícono de la agrupación. Y sí, era la historia real de su amigo Antonio con su pareja, Lupita. Pero no, ella no era su prima, fue sólo una licencia poética. Es más, Blas Eduardo y Antonio fueron amigos en su juventud y después se reencontraron en México. Con Lupita tuvieron dos hijos, Antonio y Rodrigo, de quien el compositor es el padrino.

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Las Primas, parte de la película Los Colimbas al Ataque

Per volviendo a las protagonistas de nuestra historia, por el comienzo de la canción, el grupo se iba a llamar Las Primas de Antonio. Después quedó solo en Las Primas.

El fenómeno fue tan grande que incluso Alberto Olmedo y Jorge Porcel decidieron incorporarlo en tono de parodia dentro de Rambito y Rambón, primera misión, la exitosa película dirigida por Enrique Carreras. En aquellos años, ingresar a ese universo equivalía a recibir una especie de certificado definitivo de popularidad.

El vínculo entre los humoristas y Las Primas no terminó allí. Un año después fueron convocadas para participar de Los colimbas al ataque, donde interpretaron “Dame una alegría”, uno de los grandes éxitos de su segundo álbum, luciendo los característicos vestidos brillantes que ya eran parte de su identidad artística. Más tarde regresarían al cine en Las locuras del extraterrestre, compartiendo elenco con Emilio Disi, Javier Portales y Gianni Lunadei, donde presentaron “El gitano picarón”. Aquellas participaciones terminaron de consolidarlas como figuras omnipresentes del espectáculo argentino de fines de los años 80.

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Mientras la exposición mediática aumentaba, también lo hacían las ventas. Los discos comenzaron a acumular certificaciones de oro y platino hasta superar el millón y medio de copias vendidas, una cifra extraordinaria para cualquier artista argentino de la época. El fenómeno rápidamente cruzó las fronteras. Las Primas emprendieron extensas giras por América Latina, desembarcaron en México de la mano de Televisa y llegaron al histórico programa Siempre en Domingo, conducido por Raúl Velasco, el ciclo musical más importante del continente. También realizaron presentaciones para la comunidad latina en Estados Unidos, donde sus canciones encontraron un público que seguía con entusiasmo todo lo que llegaba desde la Argentina.

El primer disco de Las Primas vendió un millón y medio de copias. Entre los temas más conocidos estaban "Saca la mano Antonio" y "Lo nene con lo nene"
El primer disco de Las Primas vendió un millón y medio de copias. Entre los temas más conocidos estaban «Saca la mano Antonio» y «Lo nene con lo nene»

Pero su fenómeno iba mucho más allá de la música. También conquistaron al público infantil gracias a su participación junto al entrañable Topo Gigio, con quien compartieron programas de televisión y luego el espectáculo teatral Las Primas del Topo Gigio, presentado en la calle Corrientes. Era la confirmación de que el grupo había logrado un alcance poco habitual: mientras los adultos bailaban sus canciones cargadas de picardía, los más chicos también las adoptaban como propias gracias a la televisión y al teatro. En muy poco tiempo, se habían convertido en una de las marcas más exitosas del entretenimiento argentino.

Como suele ocurrir con los grandes fenómenos populares, el éxito también trajo cambios. La maquinaria de Las Primas funcionaba a un ritmo frenético. Había presentaciones en televisión, giras por el interior, viajes al exterior, grabaciones, teatro y hasta una agenda que, en determinados momentos, obligaba a realizar varios shows en una misma noche. Mantener ese ritmo no era sencillo y las primeras modificaciones en la formación comenzaron a llegar cuando el grupo todavía se encontraba en la cima de su popularidad.

La primera en alejarse fue Liliana Barovero. Poco después, en mayo de 1987, durante una emisión de La noche del domingo, el programa que conducía Gerardo Sofovich, Josefina Stella y Daniela Mori se despidieron públicamente del grupo. En sus lugares ingresaron Lilit y Fabiola Alonso, mientras Liana quedó como reemplazante. Para el público, sin embargo, el cambio pasó casi inadvertido. La marca Las Primas ya había adquirido una identidad propia que trascendía los nombres de sus integrantes.

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Detrás de esa continuidad había una estrategia muy clara. Carlos Gallego entendía que el grupo debía sostener su presencia sin importar las modificaciones internas. Años más tarde recordaría que la figura central era Mónica Garimaldi, la integrante más joven de la formación original, que apenas tenía dieciséis años cuando comenzó la aventura.

Las Primas en el programa Grandes Valores del Tango el 29 de marzo de 1986. Interpretan la canción ‘Cambalache’ en el cumpleaños de Silvio Soldán

“Mónica era la más jovencita, era muy bonita, muy voluptuosa y rápidamente se convirtió en la imagen que más cautivó. Las otras podían cambiar, pero mientras estuviera ella, el público seguía sintiendo que eran Las Primas”, recordaría el productor. Aquella decisión terminó marcando buena parte de la historia del grupo. Mientras las formaciones se modificaban, Garimaldi permanecía como el rostro más reconocible de una marca que seguía llenando teatros y escenarios.

La apuesta, sin embargo, ya no se limitaba a la Argentina. Gracias a la relación que Gallego mantenía con Televisa por sus producciones junto al Topo Gigio, Las Primas desembarcaron en México y el resultado volvió a superar todas las expectativas. Allí también se armó una formación propia encabezada por Fabiola Alonso, que terminó convirtiéndose en la imagen del grupo para el público mexicano.

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“En México pasó exactamente lo mismo. Fabiola terminó siendo la cara conocida allá. Mientras una formación trabajaba en la Argentina, otra recorría México. Después incluso hubo un intento en España. La idea era que Las Primas siguieran creciendo como una marca internacional”, recordaría Gallego sobre un proyecto que, para fines de los años ochenta, funcionaba prácticamente como una franquicia artística.

La intensidad del trabajo era enorme. Las giras se multiplicaban y los escenarios también. En paralelo seguían apareciendo nuevos discos que intentaban renovar el repertorio sin abandonar la fórmula que había convertido al grupo en un fenómeno masivo. Más divertidas que nunca, Somos terribles, Invencibles —grabado junto a Ricky Maravilla—, Haceme zaza-zaza, De fiesta y Ponete el sombrero mantuvieron vivo al proyecto durante buena parte de los años noventa, aunque sin repetir el impacto cultural de aquella primera explosión.

Cuatro mujeres con vestidos de fiesta, dos de pie y dos agachadas, sobre un fondo naranja. El título del álbum Las Primas de Fiesta es visible
Las integrantes del grupo musical Las Primas posan en la portada de su disco ‘De Fiesta’.

Sin embargo, incluso esa etapa menos rutilante dejó una de las curiosidades más llamativas de la música popular argentina. En el álbum De fiesta, publicado en 1991, una joven cantante llamada Miriam Alejandra Bianchi participó realizando coros. En ese momento era apenas una artista que buscaba abrirse camino. Años después, el país entero la conocería con el nombre artístico que la convertiría en leyenda: Gilda.

Mientras el grupo seguía reinventándose, otra de sus integrantes históricas comenzaba a recorrer un camino completamente distinto. Josefina Stella nunca había abandonado del todo su verdadera vocación. En paralelo al fenómeno de Las Primas continuaba desarrollando una sólida carrera dentro de la música lírica y llegó un momento en que ambas actividades se volvieron incompatibles. La exigencia física y artística de sostener las giras, los shows y las grabaciones terminó inclinando la balanza hacia el camino que realmente deseaba seguir.

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El recambio continuó durante los primeros años de la década siguiente hasta que, en 1993, se produjo una salida simbólica. Mónica Garimaldi, la última integrante original que permanecía en el grupo, decidió ponerle punto final a esa etapa de su vida. Con su partida se cerraba definitivamente el capítulo fundacional de Las Primas.

Muchos años después, ya completamente alejada del ambiente artístico, Garimaldi volvería a hablar públicamente sobre aquella decisión en una extensa charla con José María Muscari. Para entonces llevaba décadas trabajando como abogada dentro del Poder Judicial y su vida era radicalmente distinta a la de aquella adolescente que recorría el país bailando sobre un escenario.

Cuatro mujeres, con cabello rubio y castaño, visten tops oscuros y faldas cortas con estampados de leopardo y cebra, posando y sonriendo
Las cuatro integrantes de Las Primas, incluida Fátima Flórez, posan sonrientes para la cámara.

“Yo hace muchísimo que no estoy en Las Primas. Soy abogada y trabajo para la Justicia. Dejé hace muchos años todo lo que tenía que ver con ‘Saca la mano, Antonio’”, contó con absoluta naturalidad.

Lejos de cualquier escándalo, explicó que nunca existió una decepción con el ambiente artístico. Simplemente descubrió que su verdadera vocación estaba en otro lado.

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“Empecé a los dieciséis años. A los veinticuatro me enamoré, quedé embarazada y sentí que era el momento de cerrar esa etapa. Mientras hacía Las Primas seguía estudiando Derecho. La pasé muy bien, viajé muchísimo, conocí lugares increíbles y nunca tuve una mala experiencia, pero cantar nunca fue lo que imaginé hacer toda la vida”.

Su relato también permitió comprender la magnitud económica que había alcanzado el fenómeno durante los ‘80: “Era otra Argentina. Llegábamos a hacer diez, once o doce shows en una sola noche. Arrancábamos en un casamiento en San Isidro y terminábamos a las ocho de la mañana en una bailanta de Merlo. Se trabajaba muchísimo y sí, ganábamos muy bien”.

Las Primas interpretando una nueva versión de su hit, ahora llamado ‘Lava tus manos, Antonio’

Con el paso del tiempo, la distancia con el mundo del espectáculo nunca borró el cariño por aquella experiencia. Garimaldi confesó que todavía hoy se sorprende cuando sus hijos regresan de una fiesta y le cuentan que todos terminaron bailando “Saca la mano, Antonio”.

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“No lo puedo creer. Me emociona muchísimo. También me sigue pasando que la gente me reconoce. Después de tantos años todavía hay personas que se acercan para decirme que se disfrazaban como yo o que crecieron escuchando nuestras canciones. Eso me sigue sorprendiendo.”

Aun así, descartó cualquier posibilidad de regresar a los escenarios: “Fue una etapa hermosa, pero ya pasó. No volvería. Estoy feliz con la vida que construí. Guardo los mejores recuerdos y no tengo ningún sinsabor. Simplemente entendí que mi camino era otro.”

Su historia resume, de alguna manera, el recorrido de todo el grupo: un fenómeno gigantesco que marcó una época, cambió la vida de sus protagonistas y dejó una huella mucho más profunda de la que cualquiera hubiera imaginado en aquellos años de lentejuelas, coreografías y televisión en vivo.

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Las Primas interpretando su tema ‘Lo nene con lo nene’, con la letra de la canción adaptada para fomentar el aislamiento durante la cuarentena.

La historia de Las Primas no terminó cuando las luces de los programas de televisión dejaron de enfocarlas ni cuando la renovación musical de los ’90 desplazó a muchos de los grandes fenómenos de la década anterior. Como suele suceder con los artistas que logran instalarse en el corazón del público, el verdadero legado comenzó mucho después de que pasara el momento de mayor exposición. Porque mientras infinidad de éxitos quedaron atrapados en la nostalgia de una época, ellas encontraron una forma mucho más poderosa de sobrevivir: convertirse en parte de las celebraciones de los argentinos.

No hubo ranking, plataforma digital ni campaña de marketing que explicara ese fenómeno. Simplemente ocurrió. “Saca la mano, Antonio”, “Lo nene con lo nene”, “Dame una alegría”, “Tócame el piripipí” o “El gitano picarón” dejaron de pertenecer exclusivamente a quienes las habían visto nacer, para ser adoptadas por nuevas generaciones que nunca las habían visto en televisión. Las canciones comenzaron a transmitirse de manera casi natural. Pasaron de padres a hijos, de hermanos mayores a menores, de una pista de baile a otra. El trencito del carnaval carioca terminó convirtiéndolas en un clásico absoluto y, cuatro décadas después, siguen apareciendo exactamente en el mismo momento de cada fiesta: cuando la formalidad ya quedó atrás y sólo importa divertirse.

Esa vigencia volvió a quedar demostrada en 2013, cuando varias de las integrantes históricas se reunieron nuevamente sobre un escenario en Córdoba. Más de quince mil personas asistieron a aquel espectáculo que funcionó como una inesperada prueba de cariño. No era simplemente un recital. Era el reencuentro entre un público y un grupo que había acompañado una parte importante de su vida. Los años habían pasado, pero apenas comenzaron a sonar los primeros acordes volvió a producirse el mismo fenómeno de siempre: miles de personas cantando de memoria canciones grabadas treinta años antes.

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El vínculo con el público volvió a renovarse en 2020, durante la pandemia de coronavirus. Mientras el mundo entero buscaba maneras de atravesar el aislamiento, algunas exintegrantes decidieron adaptar aquellos viejos clásicos al nuevo contexto sanitario. Así nacieron versiones humorísticas como “Lava tus manos, Antonio” y “Lo nene en cuarentena”, demostrando que aquellas melodías seguían conservando una capacidad única para conectar con la gente incluso en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente.

Josephina, Natalia, Claudia y Rita, al cumlirse 30 años del grupo
Josephina, Natalia, Claudia y Rita, al cumlirse 30 años del grupo

Entre un acontecimiento y otro también hubo nuevos intentos por mantener viva la marca. A comienzos del año 2000, Norberto Marcos, asociado nuevamente con Carlos Gallego, impulsó otra formación de Las Primas con la intención de relanzar el proyecto. Como había sucedido desde finales de los años ochenta, el nombre continuó atravesando distintas etapas, con nuevas cantantes que mantuvieron vivo un repertorio que ya era patrimonio de la música popular argentina.

Por sus filas pasaron decenas de artistas. Algunas continuaron luego carreras vinculadas al espectáculo; otras eligieron caminos completamente distintos. Entre ellas estuvieron Fabiola Alonso, años más tarde esposa del humorista Miguel Ángel Cherutti, y Karina Ranni, quien también integró una de las formaciones posteriores del grupo, además de Fátima Flórez. Pero, más allá de los nombres propios, Las Primas siempre funcionaron como algo mucho más grande que la suma de sus integrantes. Eran una marca, un estilo, una manera de entender el entretenimiento que logró atravesar generaciones.

Quizá por eso resulte tan significativo escuchar hoy a Mónica Garimaldi hablar de aquella etapa sin nostalgia ni arrepentimientos. La mujer que durante años fue la cara más reconocible del grupo construyó una carrera completamente distinta como abogada, formó una familia y dejó definitivamente atrás el universo del espectáculo. Sin embargo, hay algo que todavía la emociona.

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Cada vez que alguno de sus hijos vuelve de una fiesta y le cuenta que sonó “Saca la mano, Antonio”, siente que aquellas noches interminables de escenarios, viajes y camarines siguen teniendo sentido. Lo mismo ocurre cuando alguien la reconoce en la calle y le cuenta que de chico imitaba sus coreografías o soñaba con vestirse como ella. Son pequeños gestos que confirman que el verdadero éxito nunca estuvo solamente en los discos vendidos ni en los programas de televisión.

Crédito: Silvio Fabrykant
Las Primas en el estudio de la calle Juncal, el inicio de la relación con Leader Music (Crédito: Silvio Fabrykant)

Porque las cifras fueron extraordinarias. Más de un millón y medio de placas comercializadas, discos de oro, discos de platino, giras internacionales, participaciones en películas, presencia permanente en la televisión argentina y actuaciones en algunos de los escenarios más importantes de América Latina. Pero, con el paso del tiempo, todo eso terminó convirtiéndose apenas en una parte de la historia.

Lo verdaderamente excepcional fue otra cosa.

Fue haber logrado que una canción dejara de pertenecer a una época para transformarse en una tradición. Son pocos los artistas que consiguen semejante privilegio. Porque la fama suele ser pasajera, los rankings cambian y las modas se renuevan. Pero cuando una canción logra convertirse en parte de los recuerdos compartidos de un país, deja de pertenecer únicamente a quienes la grabaron.

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Y eso fue exactamente lo que consiguió Las Primas. Sin proponérselo, aquellas cinco jóvenes que irrumpieron en la televisión argentina con vestidos brillantes, coreografías simples y melodías irresistibles terminaron escribiendo una de las páginas más populares del espectáculo nacional. Cuatro décadas después, su nombre sigue despertando sonrisas, sus canciones continúan reuniendo generaciones enteras alrededor de una pista de baile y su historia demuestra que algunos fenómenos culturales nunca desaparecen: simplemente encuentran nuevas maneras de seguir sonando.

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CHIMENTOS

Lali volvió a hacer historia y brilló en su tercer River: Tini vestida de novia, lágrimas y un guiño a Fito Páez

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Lali llegó a su tercer River del año sabiendo que, esa noche, cerraba algo grande. No lo dijo al principio del show, pero lo repitió varias veces sobre el final: ocho estadios en poco más de un año, tres de ellos en el Monumental, agotados todos.

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El 26 de septiembre fue la última fecha de “No vayas a atender cuando el demonio llama” y, como suele pasar con los cierres de gira, funcionó como un resumen de todo lo que la artista viene construyendo desde hace un año y medio: pop de estadio, humor, un poco de escándalo calculado y, esta vez, un momento de una honestidad poco habitual en un show masivo.

Lali Espósito cerró su gira con un tercer show en el estadio de River Plate y completó ocho estadios agotados en poco más de un año (Crédito: RS Fotos)

Toda la semana se había hablado de la posibilidad de lluvia para la noche del show, algo que generaba dudas entre los fanáticos que ya tenían la entrada comprada. Finalmente no sucedió, y Lali no dejó pasar el dato apenas salió al escenario, pasadas las 21: “La buena noticia, entre muchas esta noche, es que no llueve. Vean este clima”. El Monumental, sold out, la recibió con velos de novia improvisados con guirnaldas de luces entre el público (un adelanto de lo que iba a pasar más tarde) y el clásico “ole ole ole, Lali, Lali” que la acompaña desde hace rato.

El show abrió con “Lokura”, bailarines de negro marchando y Lali con un tapado de plumas que se sacó a los pocos segundos. Le siguieron “Sexy”, “Mejor que 2 son 3”, “Tu Novia II” y “N5”, con una coreografía que hizo subir la temperatura desde temprano. Fue un bloque de estética muy cuidada: fuego en la pasarela, pantallas en blanco y negro y unos quince bailarines en escena todo el tiempo. Cuando terminó, corte de luces para el primer cambio de vestuario.

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Lali en River
La cantante despidió la gira No vayas a atender cuando el demonio llama ante un Monumental lleno

Después de un interludio instrumental con cuerdas y vientos, Lali volvió con jean, musculosa blanca y un cinturón de brillos con caída de flecos, en un guiño a la estética dosmilera. Cantó “Obsesión” y “Diva”, más despojada, sin bailarines al principio.

El momento más inesperado del bloque llegó cuando aparecieron el bandoneonista Nicolás Perrone y el cantor Cucuza Castiello para interpretar el tango “Pasional”, de Osvaldo Pugliese, mientras Lali tomaba agua sentada en la escalinata. “Gracias por darle lugar al tango, muchas gracias”, les dijo. Después arrancaron juntos “Morir de amor”, se sumaron dos bailarines de tango y la banda completa, y Lali cerró con un simple “gracias, Buenos Aires” antes de meterse de lleno en “Amor es Presente”.

El tercer bloque cambió completamente de tono. Sonó un teléfono, la voz de Moria Casán preguntó “¿quiénes son?” y Lali apareció detrás de un diario gigante, con un saco de brillos, para cantar entre bailarines vestidos de traje. Dejó que los propios fans cantaran el icónico verso “que si vivo del Estado” de la canción, y entre risas tiró, al pasar, una frase con humor: “Ya me enojé, esta canción me enoja, estoy para una peleíta, eh”. Bajó al pasillo, le dio un beso al escudo de River en la camiseta de un fan y volvió al escenario transformada en boxeadora para “KO”, con guantes, carteles de “round” y una coreografía de golpes coreografiados. El bloque siguió con “Baum Baum” (y el estadio entero saltando) y terminó con Lali sacándose la corbata y abriendo la camisa para mostrar un corpiño negro con strass, después de que el público le gritara que tenía “mucha ropa”.

Lali en River
El público coreó consignas políticas y acompañó a la artista en un bloque temático que incluyó la voz de Moria Casán

Con la luz de todo el recinto apagada y solo el sonido de su voz, Lali reapareció desde una plataforma que subió desde abajo del escenario, vestida de blanco (con el detalle, visible para quien miraba de cerca, de que no había llegado a abrocharse bien el vestido por atrás) para cantar “Boomerang”. Antes de “Incondicional” hizo una pausa larga para hablar: presentó al Cuarteto Divergente, la banda de violines, viola y cello que la acompaña en este tramo del show, y definió la canción como una forma de explicar lo inexplicable: “¿Cómo explicamos ocho estadios en un poquito más de un año? ¿Cómo explicamos tres River en un mismo año? Solo la incondicionalidad, el sentido de amor, de lo colectivo, puede hacer algo así. Yo no lo entiendo, lo vivo, pero no lo entiendo del todo”. En el medio, también aprovechó para saludar el cumpleaños de su baterista Tomi Luján y presentar a la otra baterista, Caro Cohen.

Lo que vino después fue, probablemente, el corazón emocional del show. “Perdedor” bajó la energía con un solo de violín al cierre. Antes de “Ego” (uno de los temas más coreados de la noche) Lali habló de la idea de que cada show deja un momento que la banda y el público “se llevan” para siempre. Pero el quiebre real llegó con “No Hay Héroes”: la presentó diciendo que la escribió pensando en “pasar los 30” y sentirse “adulto y a veces solo”, pidió que el público prendiera las linternas de los celulares y terminó cantándola arrodillada en la pasarela, llorando, con el rostro apoyado en el escenario mientras el Monumental coreaba su nombre.

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El clima cambió otra vez con la aparición de Miranda! para cantar “Mejor Que Vos”. El dúo fue presentado a través de una emisión de “Lali TV”, el formato humorístico y conceptual que Lali usó en sus redes desde el arranque de esta era para anunciar novedades del álbum y la gira (cambios de fecha, venta de entradas, etc.). Le siguieron “Histeria” y “A Bailar” con Lali ya vestida con un body de la Selección Argentina. Pero el momento más viral de la noche llegó minutos después: Lali volvió a aparecer desde la plataforma vestida de novia junto a Tini Stoessel, también de blanco, para cantar juntas “Like a Virgin”. A la escena se sumó Marilina Bertoldi con su guitarra y terminaron las tres con un beso.

Lali Espósito y Tini Stoessel impactaron a sus fans en River Plate
Tini Stoessel compartió el escenario con Lali para cantar Like a Virgin y 1AMOR vestidas de novias ante miles de fanáticos

La puesta en escena recreó, de manera bastante literal, la apertura de los MTV Video Music Awards de 2003, cuando Britney Spears y Christina Aguilera salieron vestidas de novias a cantar “Like a Virgin” y Madonna, disfrazada de novio, las besó a las dos arriba del escenario. El chiste tuvo, además, una segunda lectura: tanto Lali (comprometida con Pedro Rosemblat desde enero) como Tini (que anunció en agosto su casamiento con Rodrigo De Paul) se casan antes de que termine el año.

Arriba del escenario, Tini le agradeció el gesto a Lali. Tomó el micrófono y dijo: “Hola, Buenos Aires, ¿cómo están? Qué hermosura estar acá. Gracias por haberme invitado, por darme tu espacio en tu gran fiesta del pop. Para mí es un gran honor estar acá. Lali, te vimos crecer todos los argentinos, fuiste parte de mi casa, de mi living, de mis meriendas. Me acompañaste en muchos momentos desde que soy muy chiquita, y es un honor estar al lado tuyo, cantando con vos, viendo todo lo que lograste. Realmente es una locura, así que muchas gracias”.

Lali le respondió, emocionada: “Sos preciosa. Esta invitación, como nos dijimos en privado, es por las niñas que fuimos, pero sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos”, antes de tirar otra histórica de sus frases: “Nos enamoramos, taradas”. Después cantaron juntas “1AMOR”, no sin antes sacarse los vestidos en el escenario y quedar con poca ropa.

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Sin Tini, Lali definió el momento con un “el demonio está sacado hoy, eh” y encadenó “Sola” (sin bailarines ni banda, solo con la pista) con “Motiveishon” y “Como Tú”, el tramo más bailable del bloque, que cerró con fuegos artificiales a los costados del escenario.

Lali en River
Dillom subió al escenario para interpretar la canción 33 junto a la cantante en el tramo de mayor pogo del recital

Antes de “Soy”, un video con drag queens invitadas habló sobre la comunidad LGBT+ y el derecho a “festejar y divertirse” en un contexto hostil. Lali salió a cantar rodeada de unas quince drags, con banderas del orgullo en pantalla. En simultáneo, parte del público aprovechó los cortes del show para entonar cánticos con contenido político dirigidos al gobierno de Javier Milei, algo que ya viene siendo habitual en los shows masivos de artistas pop este año, y más con la historia de idas y vueltas entre la cantante y el presidente.

El cierre del show fue el más “rockero”. Antes de “Fanático”, Lali contó que la fecha no era casual: el 26 de septiembre se cumplían exactamente dos años del lanzamiento de esa canción, “la más importante del álbum”, y definió el cierre como una forma de celebrarlo “en el último River, atendiendo al demonio por última vez”.

Le siguió “Plástico” y después “33” junto a Dillom, con uno de los pogos más grandes de la noche: ambos bajaron a abrazar al público y se fundieron en un abrazo arriba del escenario mientras Lali le decía “te amo, gordo, gracias”.

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Antes de tocar “Ciudad de Pobres Corazones” (un cover de Fito Páez que nunca había cantado en un show propio), Lali hizo una pausa larga para hablar de un tema que no suele aparecer en un show de pop de estadio: “Estoy nerviosa porque no la canté nunca en un show, pero se me apareció pensando en este momento. Porque las últimas semanas estuve leyendo, igual que muchos seguramente, una noticia que me inquietó y me entristeció un montón: que Argentina, que tiene tantos récords bárbaros en el deporte y en el arte, tiene uno que no es nada bueno y es muy doloroso”.

Y continuó: “En los últimos años, y en este momento en particular, la Argentina tiene la mayor tasa de suicidios entre personas de 15 y 34 años, que es la edad de muchos de los que estamos acá. Es muy increíble, porque hoy esa es la principal causa de muerte en los jóvenes. Antes eran los accidentes viales, por ejemplo, y ahora es el suicidio. Y obviamente uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad, y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa. Hace dos meses yo perdí a una persona muy, muy querida que se suicidó. Hoy no está acá: en el último River estuvo, y hoy no está acá. Y es muy doloroso que nuestro país esté, lamentablemente, en este ranking del mal. Pensando en esto se me cruzó esta canción tan preciosa, de un artista precioso, y la vamos a hacer para las familias de las personas que lo están pasando mal en esto y en un montón de otras cosas. Por ejemplo, la familia que tiene gente con discapacidad y que se siente muy sola. Así que, desde este escenario, humildemente, le mandamos un beso a las familias que han perdido a alguien que sufrió mucho y que no pudo, y a las personas que están sufriendo todos los días con la dolencia de un ser querido. Para ellos”. El estadio, que un rato antes estaba en pleno pogo, escuchó en silencio.

Después de “Pendeja” y “Payaso”, Lali se despidió con un discurso largo en el que agradeció a la producción, habló de cuánto le “cambió la vida” hacer ocho estadios en un año y cerró con “No Me Importa”, que generó, probablemente, el pogo más grande de la historia del pop nacional argentino, con un guiño final al “Ji ji ji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El video que cerró la noche en pantalla dejó una frase pensada para generar ruido. Con el logo de Lali TV, se vio un televisor antiguo con el símbolo de la gira en la pantalla y al audio: “Aún no sabemos si Lali es la heroína que demanda la era o la mayor delincuente de la que se tenga memoria… y una cosa más, la más importante…”, cortada justo ahí, a propósito.

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CHIMENTOS

La desgarradora despedida de Baby Etchecopar a González Oro: «Momentos y luchas terribles»

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La muerte del Negro González Oro generó una profunda conmoción entre sus colegas y amigos de toda la vida. Una de las despedidas más emotivas fue la de Baby Etchecopar, quien recurrió a X para recordar al histórico periodista. A través de un extenso mensaje, destacó la relación que construyeron durante cuatro décadas. Además, habló del fuerte vínculo que los unió junto a otros integrantes de Radio 10.

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“Negro querido, no sé qué te pasó. Pero a mí los 40 años me pasaron de largo”, comenzó el conductor en su publicación. El conductor reconoció que todavía le cuesta asimilar la partida de quien consideraba mucho más que un compañero. Con palabras cargadas de emoción, explicó que algunas personas terminan formando parte de una familia elegida. Para él, González Oro ocupaba justamente ese lugar.

Baby también recordó los momentos compartidos durante tantos años dentro de la radio. “Me provocaste las mejores carcajadas de mi vida”, escribió en uno de los pasajes más sentidos de su despedida. El periodista destacó aquellas risas que compartieron y que quedaron grabadas en su memoria. Al mismo tiempo, remarcó que esa historia también estuvo atravesada por momentos difíciles y grandes desafíos.

El vínculo entre ambos nació en Radio 10 y se fortaleció con el paso del tiempo. Etchecopar mencionó a Eduardo Feinmann, Daniel Hadad y otros compañeros que formaron parte de aquella etapa profesional. Según explicó, existía entre ellos un sentimiento difícil de comprender para quienes no vivieron esa experiencia. “El amor de la familia, eso es: lisa y llanamente, el amor de la familia”, expresó.

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ASÍ RECORDÓ BABY A GONZÁLEZ ORO

En su mensaje, Baby Etchecopar hizo referencia a las distintas etapas que atravesaron juntos. No solamente hubo risas y momentos inolvidables, sino también enfrentamientos, luchas y situaciones especialmente complejas. “Y también esta familia nos provocó momentos terribles, luchas terribles, enfrentamientos terribles”, escribió. Sin embargo, destacó que mantenerse unidos les permitió superar aquellas circunstancias.

El conductor también reflexionó sobre el paso del tiempo y utilizó una conocida frase para dimensionar lo vivido junto a González Oro. “¿Quién dijo que 40 años no es nada?”, planteó. Para Baby, esas cuatro décadas representaron una parte fundamental de su historia personal y profesional. La partida de su amigo, por eso, significó mucho más que la pérdida de un colega del medio.

Etchecopar aseguró que aquella generación de periodistas construyó un vínculo que trascendió el trabajo cotidiano. En su relato aparecen nombres como Eduardo Feinmann y Daniel Hadad, pero también muchos otros integrantes de aquella recordada etapa de Radio 10. El periodista definió a ese grupo como una verdadera familia elegida. Una familia atravesada por alegrías, conflictos, desafíos y una enorme cantidad de recuerdos.

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Sobre el final de su publicación, Baby dejó una de las frases más fuertes de su homenaje al Negro González Oro. “Porque para nosotros el triunfo es esto: perder media vida al perder a un hermano como vos”, escribió. Luego aseguró que la familia del periodista lo recordará siempre con amor. Así, Etchecopar despidió públicamente a quien durante 40 años fue mucho más que un compañero de trabajo.

 

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Sabrina Rojas contó qué busca en un hombre y no descartó volver con José Chatruc: “Me encaran el de 18 y el de 60 años”

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La conductora habló de la mala experiencia que tuvo en una salida pasada

Sabrina Rojas habló de su vida sentimental, aseguró que no retomaría una relación con ninguno de sus ex y contó que, tras separarse, decidió vivir los vínculos con mayor libertad. En una charla con Andy Kusnetzoff, Sofía Martínez y Yanina Zilli, la actriz y conductora dijo que hoy se siente más selectiva, aunque abierta a conocer personas.

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Rojas recordó que durante años priorizó la mirada ajena y admitió que eso influyó en decisiones personales. “Luis Miguel, cómo me perdí de cenar con él. Pero en ese momento tenía mil fantasmas y pensaba que no debía filtrarse”, señaló en PH Podemos Hablar (Telefe). Zilli intervino para cuestionar esa preocupación: “Siempre se piensa en el qué dirán. Pero qué te importa lo que digan”. “Exacto, eso es lo que aprendí yo ahora”, respondió Rojas.

Ante la consulta de Kusnetzoff sobre su situación actual, Sabrina Rojas se definió como “multitarget” y explicó que comenzó a disfrutar de la soltería después de una extensa sucesión de noviazgos. “Fui muy noviera desde los 15 años hasta que me separé del padre de mis hijos; estuve prácticamente de novia. Es medio engañoso venir acá porque no disfruté tanto como hubiese querido. Si pudiera volver el tiempo atrás, muchos noviazgos hubiesen durado mucho menos y hubiese hecho más lío”, expresó.

Sabrina Rojas explicó que mantuvo noviazgos de forma continua desde los 15 años hasta la ruptura con el padre de sus hijos

La conductora sostuvo que, desde aquella separación, dejó atrás los prejuicios sobre su vida íntima. “Me puse al día de todas esas décadas. Dejé de tener el complejo de que me pongan un mote y soy una mujer grande que elige con quién estar, cuándo y cómo. No me pregunto qué va a pensar alguien: no me importa nada”, afirmó. También describió cómo vive esta etapa: “A esta edad te encara el de 18, 19 o 20 y también el de 60. Tenés un abanico enorme”.

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Sin embargo, aclaró que no busca parejas mucho menores. “A mí me gustan de mi edad. Me gusta el hombre vivido; no me gusta el pendejo. Pero te encara cada nene que decís: ‘¿Cómo hace esta mamá? ¿Sabe que está escribiendo?’”, bromeó.

Consultada por Sofía Martínez sobre dónde recibe esas propuestas, indicó: “Se da mucho en Instagram, que me asombra. También soy muy salidora y pasa en el boliche”. Según precisó, el hombre más joven que la encaró tenía 18 años, aunque aseguró que nunca salió con él. “Para mí es de 30 para arriba. No quiero colágeno, quiero un tipo vivido, con experiencia”, remarcó.

Sabrina Rojas afirmó en el programa PH Podemos Hablar que decidió vivir sus vínculos con mayor libertad tras su separación
Sabrina Rojas afirmó en el programa PH Podemos Hablar que decidió vivir sus vínculos con mayor libertad tras su separación

Zilli observó que desde afuera se percibe que Rojas está bien consigo misma y que eso puede volverla más exigente a la hora de elegir. La actriz coincidió: “No tengo tanto temor a divertirme como antes. Hoy, si alguien me dice ‘salí’, estoy libre y no me importa la opinión de nadie. Lo vivo como un chavón, como un hombre”. Además, definió a Instagram como “un mundo muy espectacular”.

Al ser consultada sobre una posible reconciliación, Rojas fue tajante: “No, con ninguno”. Luego se refirió a versiones sobre un supuesto pacto con Pepe Cachtruc para volver si ambos llegaban solteros a una fecha determinada. “Fue un invento de la prensa. No estaría mal, Pepe; podríamos recalcular y poner una fecha un poquito más para febrero o marzo”, dijo entre risas.

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Más tarde, matizó su respuesta al explicar que no considera a Cachtruc un exnovio porque salieron durante cinco meses. “Para mí, un exnovio tiene que ser alguien con quien estuviste un año o más. Pero si tuviese que volver con alguno, con José es con el único que podría decir hoy: ‘Retomemos’”, sostuvo. Sobre los motivos de aquella ruptura, señaló: “No faltó pasión en la cama, sino en la cotidianidad. Somos adultos, hay trabajos, hijos y cosas que desbordan. Si me pongo de novia, necesito el noviazgo, necesito esa cosita. A lo mejor faltó algo de eso. Él es lo más y lo hemos hablado”.



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