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POLITICA

Libertarios y peronistas activaron la rosca por 2027 mientras el bolsillo sufre las penurias de 2026

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“Milei es así”. El ministro no escupió esa frase con enojo, pero había en el tono que usó frente a un grupo de dirigentes violetas una mezcla extraña de aceptación y resignación. Nadie quiso interrumpir sus argumentos y mucho menos discutirle porque el hombre estaba resumiendo, en la intimidad de su despacho, el sentir de buena parte del oficialismo: el primer presidente liberal libertario de la historia es un líder distinto. No es políticamente correcto. Incomoda con sus afirmaciones. Razona como si no le importara el costo social de sus palabras. Y, aunque supo demostrar que puede ser pragmático si el contexto lo requiere, su existencia está atravesada por los dogmas de sus autores predilectos como Murray Rothbard, Ludwig von Mises o Friedrich Hayek. Por eso, aquella tarde en Casa Rosada, la indignación de ese grupo de colaboradores rápidamente se convirtió en una terapia colectiva que derivó en una conclusión tan simple como obvia: “Estas son las reglas, así que hay que seguir para adelante si queremos la reelección”.

El episodio que había desatado el debate interno tenía que ver, como casi todas las discusiones que se dan puertas adentro de Balcarce 50, con la economía cotidiana y las penurias del bolsillo que aparecen como un reclamo de creciente intensidad en todos los sondeos de opinión pública que llegan al corazón del poder. “Quienes se endeudan tienen responsabilidad”, había declarado el primer mandatario en televisión nacional antes de completar su lectura con una pregunta provocativa: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?”. En definitiva, nadie en Argentina debería esperar medidas de alivio para un drama en ascenso: según un informe del Banco Central, la morosidad de los créditos otorgados a las familias ya alcanzó 12,8%, lo que significa el nivel más alto en 20 años. Sin embargo, el rojo con las billeteras virtuales y sus tasas de interés usurarias llega al 30%. El doble clic en el dato es alarmante: buena parte de los pedidos de dinero líquido son para cubrir gastos corrientes y llegar a fin de mes.

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“Javier es un político al que no le importa la política”, explica ante Infobae el mismo funcionario que le dijo a los suyos que “hay que aceptar a Milei como es Milei porque ganó las elecciones justamente por su espíritu genuino”. ¿Y esa actitud lo puede ayudar a quedarse otro período en el sillón de Rivadavia? Ahí brotan los titubeos y los silencios extendidos. También la admisión de que varios ministros recibieron estudios cualitativos que marcan un apoyo menos vigoroso por parte de quienes acompañaron a La Libertad Avanza en la segunda vuelta de 2023. “¡Que tenga más empatía!”, dijo un joven de 20 años del conurbano bonaerense en un focus group llevado adelante por un especialista que es respetado por el ecosistema libertario. Un adulto de 43 desde el norte del país agregó: “Lo de la inflación está bárbaro, pero el tema del día a día se está complicando y no se ve una luz al final del túnel”. Y una mujer de 55 del centro productivo fue todavía más dura: “Al final se volvieron casta y no les importa la gente”. Son individuos que no tienen en claro cómo se van a comportar en el cuarto oscuro, pero que levantan la voz en representación de los desencantados.

Ante este panorama, el Presidente delegó en Karina y en sus súbditos más cercanos la responsabilidad del operativo para repetir la victoria. El verbo “delegar” no es una metáfora: para sorpresa de propios y extraños, Milei está cada vez menos metido en la rosca proselitista. Jamás fue fanático de esa parte de su trabajo, pero quienes lo conocen bien lo ven más “aislado” y “enfrascado” que de costumbre; no sale de la Quinta de Olivos salvo por sus tan venerados viajes al exterior, no habilita el intercambio de opiniones con prácticamente nadie de su entorno y rara vez interviene en asuntos cotidianos. Aparece de nuevo la idea de una figura que quemó los manuales tradicionales a tal punto que, juran a su lado, ni siquiera le importa perder si eso implica abrazarse a concepciones populistas o ceder ante el equilibrio fiscal. “Yo no compito contra otros espacios, yo compito contra mí mismo haciendo cada día un gobierno mejor. Si hacemos un buen gobierno, vamos a lograr la reelección. Y si no hacemos un gobierno que merece ser reelecto, no seremos reelectos”, manifestó hace días con desparpajo.

Karina Milei volvió a llamar a Mauricio Macri

Mientras, la Mesa Política hace “lo imposible para que este modelo se sostenga y fortalezca porque sus beneficios van a terminar llegando”, como suele repetir en privado sin titubear uno de sus miembros más populares.

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“El Jefe”, por acción u omisión de su hermano, está más empoderado que nunca: encabeza las reuniones importantes, hace seguimiento fino de las preocupaciones del gabinete, define la estrategia electoral de los 24 distritos y elabora los mensajes que hay que bajar al territorio. Sin ir más lejos, fue la que decidió citar al último cónclave de la mesa chica a un Federico Sturzenegger al que ahora tiene “con la correa corta”, sobre todo después de que en el Congreso se cayeran tres de los seis capítulos originales del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. “Nunca en la historia una secretaria general tuvo tanto poder”, conceden en la Rosada.

El problema es que semejante despliegue político tiene una condición de posibilidad que excede largamente las habilidades negociadoras de Karina, Diego Santilli, los primos Menem o cualquier otro integrante de la troupe violeta. En el corazón de la Casa Rosada ya no separan la economía de la elección: si la actividad, los ingresos y el empleo no empiezan a dar señales más concretas de recuperación, la erosión de la gestión puede profundizarse hasta volver mucho más cuesta arriba los planes oficiales. Una definición empieza a repetirse en conversaciones reservadas con consultores: una parte de la sociedad ya le “pagó” a Milei en las legislativas de 2025 la baja de la inflación, el superávit fiscal y la poda del Estado. Ahora quiere cobrar en especie, con mejores salarios, más trabajo y mayor capacidad de consumo.

Agustín Laje, uno de los intelectuales más escuchados en el universo libertario desde la dirección ejecutiva de la Fundación Faro, lo explicó esta semana en Infobae en vivo con una advertencia que seguramente no entusiasma en Olivos, pero que no deja de ser un baño de realidad: “Si los gobiernos de derecha no logran cambiarle la vida a la gente, el péndulo se va a ir hacia la izquierda”. Su diagnóstico incluye un asterisco menos dramático: Milei conserva un núcleo duro importante, pero deberá “mejorar formas, aliviar gestos y acercar posiciones” para conquistar a los que todavía flotan en el centro del tablero.

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Agustín Laje aseguró que el Gobierno deberá “mejorar formas, aliviar gestos y acercar posiciones”

Los relevamientos que circulan en los despachos oficiales ayudan a entender la inquietud. AtlasIntel/Bloomberg, especialmente observado por el Círculo Rojo, volvió a ubicar la aprobación presidencial cerca de su piso: 37,1% contra 62,4% de desaprobación. Hay detalles más ásperos: 70% considera mala la situación económica argentina y 60% dice lo mismo de la realidad de su familia. Tampoco sobra esperanza hacia adelante: 56% cree que su metro cuadrado empeorará durante los próximos seis meses.

QSocial llegó por otra vía a una conclusión parecida. Solo 16% califica como buena la situación actual del país y, cuando pregunta cuánto tiempo están dispuestos los argentinos a esperar una mejora personal, la mitad responde que ya no puede esperar más. La consultora incluso cruzó la tolerancia al ajuste con el respaldo electoral y encontró dos curvas que se mueven casi pegadas: en julio, la aceptación de la austeridad cayó al 33% y la intención de sufragar a favor de Milei en 2027 se plantó en 31%. “El voto puede moverse casi 13 puntos según lo que pase con la percepción económica. La economía es la variable dominante”, concluye el estudio.

Casa Tres encontró una manera todavía más brutal de representar el fenómeno: entre quienes debieron resignar consumos, la aprobación de la gestión es de apenas 23%; entre quienes no tuvieron que hacerlo, salta al 74%. Una grieta de bolsillo de más de cincuenta puntos. ¿Qué fue lo mejor que hizo LLA? La baja del Índice de Precios al Consumidor, que según el INDEC se aceleró de 1,9% a 2,1% el último mes, y el ordenamiento del gasto público. ¿Y lo peor? El 60% menciona consecuencias del ajuste: ingresos y consumo, desempleo y estancamiento, problemas para jubilados, la salud, la educación y la discapacidad, además de corrupción, malos modos y una política exterior polémica. La paradoja está a la vista: los argentinos reconocen el éxito que Milei quería conseguir, pero ahora parecen pedirle otro. Para Mora Jozami, titular de la consultora, el desafío es conseguir que el bienestar sea “más homogéneo y transversal” para que más personas puedan decir una frase tan sencilla como electoralmente decisiva: “Ahora a mí también me está yendo mejor”.

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Todavía falta para eso. Zentrix descubrió que 86,6% considera necesarios dos o más empleos o fuentes de ingreso para llegar a fin de mes y que 66% agota sus ingresos antes o, como máximo, el día 20. Entre los jóvenes, el último guarismo escala al 85,5%. Otro trabajo, del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) del cura jesuita Rodrigo Zarazaga, reveló que 57% de ese segmento tuvo que pedir plata prestada o tomar un crédito en su hogar y que seis de cada diez redujeron gastos cotidianos.

Así fue la evolución de la inflación en los últimos dos años

Hay, de hecho, una postal que vale por diez planillas de Excel. El sábado pasado, en la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi de Pilar, volvió a organizarse un Club del Trueque: familias que intercambian bienes y servicios sin utilizar dinero en pleno 2026. Sus organizadores dicen que no será el único evento de esas características que se hará en ciudades populosas.

Hasta sectores naturalmente cercanos al oficialismo empiezan a advertir estas tensiones sociales. El más reciente informe de la Fundación Pensar, la usina vinculada al PRO, incluye un artículo de Hernán Lacunza que reconoce la estabilización, pero pone la lupa sobre los ganadores y perdedores del nuevo esquema. Agro, energía y minería generan en conjunto apenas unos 250.000 empleos directos; en cambio, entre los sectores con turbulencias, industria y construcción concentran casi cuatro millones de trabajadores y el comercio suma otros cuatro millones. La conclusión del reporte es incómoda para los defensores más fanáticos del programa que encabeza Luis Caputo: “La segunda fase es más difícil políticamente: convertir estabilización en bienestar”.

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Lo interesante es que esas críticas aparecen justo cuando el partido que encabeza Mauricio Macri y La Libertad Avanza volvieron a hablar seriamente de convivencia. Karina Milei telefoneó el lunes al ex presidente y charlaron durante cerca de media hora. Es toda una novedad que incluye dos aceptaciones: del lado del dirigente amarillo, que la interlocutora válida va a ser la dama de hierro de esta gestión; del lado violeta, que solos no pueden ganar. El encuentro entre Diego Santilli, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem con Cristian Ritondo y Fernando de Andreis fue apenas el primero de una serie de encuentros que se repetirán, en principio, cada quince días.

El primer encuentro entre Diego Santilli, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem con Cristian Ritondo y Fernando de Andreis

El “borrón y cuenta nueva” aplica también a los gobernadores que se pusieron más duros, como quedó demostrado en la última sesión de la Cámara Alta. El jefe de Gabinete retomó el método Pac-Man: conversaciones constantes, viajes, transferencias, obras, pliegos de jueces e infinitas promesas. En apenas un puñado de jornadas cedió a San Juan la gestión de distintos tramos de rutas nacionales, como ya había hecho con Santa Fe; estuvo en Misiones con los líderes del Norte Grande y viajó a Catamarca para avanzar en una obra de acueductos compartida con Santiago del Estero.

La razón excede cualquier federalismo repentino: el Gobierno necesita votos para el Presupuesto 2027, la reforma electoral y, sobre todo, la suspensión de las PASO, convertida en el primer gran objetivo de Karina para despejar el camino electoral. Estos movimientos de orfebre no significan que los caciques hayan decidido entregar la lapicera: la discusión por las Zonas Frías es el ejemplo que mejor muestra dónde termina la buena onda y empieza la calculadora, ya que algunos mandatarios que acompañaron en Diputados quieren que Economía garantice las compensaciones eléctricas prometidas para las denominadas zonas cálidas antes de la votación en el Senado.

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Del otro lado de la grieta también se activó el despertador electoral. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner volvieron a compartir una mesa después de interminables meses de desconfianzas y reproches, acompañados por gobernadores y jefes parlamentarios. “No estamos ni cerca de ser amigos, pero al menos hubo una primera coincidencia estratégica: defender la importancia de las primarias. No tanto por amor a ese sistema, sino por necesidad. Nos puede ayudar a evitar una fractura antes de llegar a la elección”, resumió uno de los presentes en el convite.

Así las cosas, las tribus políticas de todos los colores e ideologías empezaron a mover las fichas de 2027 cuando todavía falta una eternidad para entrar al cuarto oscuro: 436 días para la primera vuelta. La política ya vive en campaña y hace cuentas de cara al futuro. En paralelo, millones de argentinos hacen una cuenta menos sofisticada y bastante más urgente: cuánto falta para llegar a fin de mes.

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Jorge Macri celebró el fallo que revocó la decisión de la jueza De Marinis: “Si quieren legislar, vayan al Congreso”

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El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, celebró la decisión de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de la Ciudad que revocó el fallo de la jueza Laura Beatriz De Marinis, quien había declarado inconstitucional la aplicación del nuevo Régimen Penal Juvenil y sobreseído a un adolescente de 14 años.

“Un necesario freno al garantismo judicial. La ley está para cumplirse. Si quieren legislar, vayan al Congreso”, publicó Jorge Macri en sus redes sociales después de que se conociera la resolución del tribunal de alzada.

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La Cámara no solo dejó sin efecto la decisión de la magistrada, sino que también dispuso apartarla del expediente. De esta manera, el caso deberá continuar con otro juez, que podrá investigar al adolescente de 14 años por la tentativa de robo.

«Si quieren legislar, vayan al Congreso», señaló JorgeMacri con ironía respecto de la decisión de la jueza De Marinis que suspendía la Ley Penal Juvenil. (Foto: captura X @jorgemacri)

El nuevo Régimen Penal Juvenil, establecido por la Ley 27.801, fijó en 14 años la edad mínima de responsabilidad penal y comenzó a regir el 5 de septiembre.

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El Estado cambia la forma de auditarse: la SIGEN actualizó sus reglas tras casi 25 años

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La Sindicatura General de la Nación (SIGEN) actualizó las reglas que rigen la auditoría interna en el Estado. Después de más de dos décadas de vigencia, las Normas de Auditoría Interna Gubernamental (NAIG) fueron reformuladas para incorporar los cambios producidos en la administración pública, los nuevos riesgos y los avances tecnológicos.

La decisión quedó formalizada a través de la Resolución SIGEN N° 292/2026, que deja sin efecto las normas aprobadas en 2002 y establece un nuevo marco técnico y metodológico para la actividad de auditoría interna en el Sector Público Nacional y las Universidades Nacionales.

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La actualización no supone un quiebre con el modelo anterior. Parte de la experiencia acumulada durante más de veinte años y suma nuevos criterios y prácticas profesionales para fortalecer el sistema de control interno.

Uno de los principales cambios es la concepción de la auditoría como una herramienta que no solo revisa lo ocurrido, sino que también identifica riesgos, anticipa problemas y aporta información para mejorar la toma de decisiones.

Alejandro Díaz, síndico general de la nación

Del control que revisa al control que anticipa

Las nuevas Normas de Auditoría Interna Gubernamental fortalecen la independencia y objetividad de la auditoría interna y amplían su función como instancia de aseguramiento y asesoramiento estratégico.

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El nuevo enfoque pone el acento en la gobernanza, la gestión de riesgos y el control, con una mirada orientada a generar recomendaciones y oportunidades concretas de mejora.

La idea es que la auditoría pueda aportar una visión prospectiva y basada en evidencia sobre el funcionamiento de las organizaciones públicas.

Tecnología y nuevos riesgos

La transformación tecnológica ocupa un lugar central en las nuevas normas.

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Las Normas de Auditoría Interna Gubernamental incorporan el uso de herramientas tecnológicas para la recopilación, análisis y evaluación de información, además de contemplar la gestión de recursos tecnológicos y los riesgos asociados a su utilización.

También se profundizan las capacidades profesionales requeridas para los equipos de auditoría, entre ellas conocimientos actualizados, análisis de riesgos, herramientas de datos y capacidad para comunicar con claridad sus conclusiones.

En otras palabras, si cambió la forma de gestionar el Estado, también tenía que cambiar la forma de controlarlo.

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Un control con mirada productiva

Otro de los ejes de la actualización es la incorporación de un enfoque productivo de la acción pública.

Las nuevas normas establecen que la auditoría debe prestar especial atención a los costos y gastos innecesarios, la calidad de los bienes y servicios, el impacto económico de los controles y los indicadores de desempeño.

En el 2° Congreso Internacional de Control Gubernamental Iberoamérica debatió cómo anticiparse a los errores del Estado

Incluso las recomendaciones de nuevos controles deberán contemplar la relación entre costo y beneficio, y considerar tanto los riesgos que se busca reducir como los posibles efectos sobre los procesos de gestión.

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“La auditoría tiene que ser una herramienta útil para la gestión. Controlar no es poner obstáculos: es ayudar a que las cosas se hagan mejor”, señaló Alejandro Díaz, síndico general de la Nación.

Una agenda que también estuvo en el Congreso

La actualización de las Normas de Auditoría Interna Gubernamental se conoce después del 2° Congreso Internacional de Control Gubernamental, organizado por la SIGEN bajo el lema “La auditoría pública frente a los desafíos del siglo XXI”.

Durante tres jornadas, especialistas, funcionarios y referentes del control de distintos países debatieron sobre innovación, tecnología, gestión de riesgos, calidad y las transformaciones que enfrenta el Estado.

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El encuentro reunió a más de 750 visitantes acreditados, 42 speakers y representantes de 11 países, y recibió más de 60 trabajos en el marco del concurso de ponencias sobre innovación y nuevos desafíos para el control gubernamental.

Durante tres jornadas, especialistas, funcionarios y referentes del control de distintos países debatieron sobre innovación, tecnología, gestión de riesgos, calidad y las transformaciones que enfrenta el Estado

En ese contexto, las nuevas NAIG representan un paso concreto en una agenda que busca adaptar el control público a una gestión cada vez más compleja y tecnológica.

Cinco componentes y 13 principios

El nuevo marco organiza las normas en cinco componentes y 13 principios, que abarcan el propósito de la auditoría, las condiciones para su ejercicio, el gobierno de la función, su gestión y el desempeño de los servicios de auditoría.

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El esquema incorpora, además, criterios de planificación basada en riesgos, gestión de recursos, tecnología, comunicación, calidad y mejora continua.

Las nuevas normas también contemplan requisitos mínimos para un Sistema de Gestión de la Calidad de las Unidades de Auditoría Interna.

Después de más de veinte años, la SIGEN actualiza así el marco que regula la auditoría interna gubernamental y consolida una visión del control como una herramienta para mejorar la gestión, cuidar los recursos públicos, prevenir riesgos y generar valor para el Estado.

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La delgada línea entre el milagro y la catástrofe

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Javier Milei y Axel Kicillof convivieron dos días bajo el cielo de Nueva York sin verse, pero como si se persiguieran con las palabras. Desplegaron un duelo de desmesuras ante inversores y políticos. Donde el presidente libertario ve un boom de crecimiento y consumo, una Argentina a la que “los dólares le salen por las orejas”, el gobernador peronista distingue “una catástrofe”, un desierto de empresas quebradas y desempleo masivo. Lo que dejaron fue una estela de desconfianza, acompañada por una suba del riesgo país hasta el nivel más alto desde abril.

La doble visita resultó una puesta en escena del carácter provisorio de la transformación que experimenta la Argentina. Milei ha optado por aferrarse a la polarización con el kirchnerismo, o sus herederos, y esa decisión lo expone delante de los actores económicos a los que seduce para que se lancen a invertir.

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Su lógica de empujar reformas del 50%, sin buscar mínimos puntos de consenso con una oposición a la que baña de insultos a diario, cubre su programa de un manto de incertidumbre. Lejos de ser una brújula fiable, el famoso “rumbo” queda sometido a un examen permanente de opinión pública. Preso de los resultados de corto plazo. El apego al equilibrio fiscal, la nueva legislación laboral, la apertura comercial, el incentivo a las grandes inversiones del RIGI y el alineamiento geopolítico con Estados Unidos se asumen como decisiones personales de Milei.

Axel Kicillof, en una de sus actividades en Nueva YorkGPBA

“Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, (el riesgo país) sube, obvio”, dijo Milei el miércoles, cuando la tasa ya superaba los 550 puntos. Aludía a Kicillof, por ahora el dirigente que lo sigue más de cerca en las encuestas de intención de voto presidencial, aunque todavía le quede un pedregoso camino para afianzarse como el candidato del peronismo. Lo llamó “enano soviético” y otras lindezas por el estilo ante auditorios que tienen un temor innato a los políticos de inclinación intervencionista.

Agitar el “riesgo kuka” es un cuchillo de dos filos. Agrupa a un sector del electorado al que le causa escalofríos el recuerdo de los gobiernos kirchneristas, pero vuelve conservadores a los que mueven el dinero. Lo sabe el ministro Luis Caputo, que por eso hace tiempo decidió declarar que, a su juicio, es imposible que en 2027 el peronismo vuelva a gobernar el país.

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Pero la tentación de culpar al enemigo es más fuerte cuando la economía no llega al lugar que el Gobierno espera. A estas alturas del año, Milei y Caputo proyectaban que la inflación habría caído por debajo del 1 por ciento mensual y que el crecimiento sería perceptible para la mayoría de la población. Tienen, en cambio, la actividad en retroceso, el empleo planchado, niveles de mora crediticia récord y movimientos de precios que aún impiden un despegue de los salarios.

Como consecuencia de este presente de estabilidad escuálida, el liderazgo de Milei en la carrera presidencial se ha vuelto difuso.

Javier Milei, en Nueva YorkGuillermo Idiart

El ministro de Economía, que llegó a imaginar las elecciones del año que viene como “un paseo por el parque” para los libertarios, se desvive por garantizar un blindaje de reservas que le permita pulsear con el mercado en la temporada de votación. El objetivo número 1 de su gestión es evitar una corrida cambiaria ante el miedo a un vuelco radical en las reglas de la economía. La estabilidad se mantiene como el mayor tesoro a cuidar. La tasa de inflación de agosto, de 1,7% y la más baja en 14 meses, lo invita a perseverar en esa dirección.

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Milei ajusta las promesas al andar. Los “mejores 18 meses” de la historia que según Caputo iban a empezar en abril se mudaron a un futuro hipotético. “Si somos reelectos, el 2028 va a ser el mejor año de la Argentina”, pontificó el Presidente el jueves. Un arquero que no para de correr el arco. Fue otra invitación a que los grandes jugadores del mercado profundicen su inclinación al “esperar y ver”.

El dilema peronista

Kicillof buscó aguarle la fiesta. En sus charlas con financistas y políticos refutó la orientación liberal y desreguladora de Milei. Se presentó como defensor de un rol fuerte del Estado en la economía, habló de una “tragedia educativa” y descalificó la doctrina trumpista de intervención en la región. A su propuesta le falta aún una definición nítida sobre cuál es la receta que lleva al crecimiento. En las últimas semanas mencionó al pasar la necesidad de “orden económico”, sin que surja aún de esas palabras un mensaje explícito contra el prejuicio muy extendido de que un triunfo del peronismo implicaría el regreso de la inflación desbocada.

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La foto con Mamdani: uno de los trofeos que fue a buscar Kicillof a Nueva YorkPrensa Kicillof

Ni él ni ninguno de los integrantes del disuelto Frente de Todos ha ofrecido una explicación concreta sobre por qué fracasó el gobierno de Alberto Fernández y qué se hizo mal para que al entregar el mando la inflación interanual fuera del 211%. Sergio Massa, el ministro de Economía que perdió contra Milei, no volvió a hablar en público sobre su gestión. Cristina Kirchner mantiene la centralidad a pesar de estar en prisión domiciliaria y se limita a recordar que ella señaló en su momento las disidencias con Fernández. Una verdad a medias, porque nunca abandonó en aquellos años la jefatura del oficialismo y el poder sobre áreas centrales de la administración.

La carencia de una autopsia del último gobierno peronista opera como un freno de mano en la renovación opositora. Contrasta con lo que hizo Mauricio Macri después de su derrota en 2019. Él se tomó un tiempo para explicar por qué no había logrado sus objetivos económicos y concluyó que, si tuviera la posibilidad, “haría lo mismo, pero más rápido”. Esa autocrítica desdibujó a Juntos por el Cambio y anticipó a Milei.

Un peronismo sin el vigor de otras épocas, desprovisto de un liderazgo claro y sometido a batallas internas destructivas, le da a Milei oxígeno para pensar cómo salir del laberinto del estancamiento económico. La imagen positiva que perdió el Presidente no engorda a sus rivales. Pero el descontento social y las expectativas menos optimistas respecto del futuro producen efectos inmediatos en el plano político.

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Sin esas condiciones, sería impensable el libertarianismo crítico que ensaya Patricia Bullrich o la candidatura en gestación del economista Hernán Lacunza desde el Pro, a pesar de que, en paralelo, Macri y la hermana del Presidente abrieron la negociación de una alianza de alcance nacional. “Tengo mucha confianza en que los argentinos van a quedarse con la versión del cambio de primera mano, no con la segunda marca o la tercera”, dijo Milei el jueves, en lo que pareció un mensaje a quienes lo desafían desde su andarivel ideológico.

Patricia Bullrich, en la cena que compartió con los integrantes de la mesa política en un restaurante de sushi de Villa Devoto

Los retrocesos de Milei

Esa rigidez narrativa contrasta a menudo con la dinámica real de su gobierno. Milei no pacta de antemano, pero suele retroceder después. Empuja reformas sin acuerdos previos y frena cuando la realidad le pone un límite. Solo lo disimula con una pose dogmática y palabras incendiarias.

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Se volvió el primer malvinero después de la oalista que se impuso a raíz del partido del Mundial entre Argentina e Inglaterra. Tardó en entenderlo y lo asumió cuando debió resignar las modificaciones a la ley de tierras que impulsaba como parte esencial de su revolución. Esta semana, ante la Asamblea General de la ONU, se presentó como el único presidente argentino dispuesto a pasar a la acción para recuperar la soberanía, pese a que su mayor gesto hasta ahora ha sido proponer una versión más dura de una ley vigente desde 2011 para sancionar a las empresas que extraen recursos en las islas y el mar circundante.

Giovani Lo Celso despliega la bandera de Malvinas después del triunfo ante Inglaterra en el Mundial; un gesto que todavía resuena en la política argentinaSHAUN BOTTERILL – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

Otro giro sin sutilezas se dio en la discusión por el financiamiento para el área de discapacidad, al renunciar a los recortes que había impulsado la semana pasada en el texto del presupuesto 2027. La reacción política y social desató un clamor de los propios. El clima ya no está para presumir de crueldad con los más débiles, como solían hacer algunos de los libertarios más conspicuos. Aquellos que desafiaban en redes sociales a un chico autista o usaban como insulto el término “mogólico”.

Los aliados parlamentarios están menos propensos a convalidar nuevos ajustes impopulares. “Hay campo fértil para que nos toreen con leyes que amenazan el superávit fiscal. Ya pasó el año pasado antes de las legislativas”, dice uno de los integrantes de la conducción legislativa de La Libertad Avanza. Milei llama a no ceder, salvo en los casos que lo expongan a una crisis.

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El termómetro del humor social aconsejó también pasar a pérdida a Manuel Adorni, que el lunes explicó ante los tribunales que había hecho su patrimonio gracias a ganancias extraordinarias con criptomonedas que ocultó al fisco durante años. Contó que guardó en su casa casi 600.000 dólares en 2017 y vivió con disimulo, austeramente, hasta que fue designado en el Gobierno, a finales de 2023. Milei no volvió a clamar la inocencia de su amigo. En las redes sociales no hubo ni un “fuerza, Manu”. El vocero Adrián Ravier se limitó a decir que será la Justicia la encargada de determinar si la explicación del exjefe de Gabinete es cierta o no. El último hilo de cortesía con Adorni consiste en mantenerle la custodia y el auto oficial.

Manuel Adorni, cuando era jefe de los ministros, en el auto oficial que todavía usa para moverse por la ciudad

La nueva tierra prometida

El foco del Presidente estaba puesto en la visita a Manhattan. En desplegar otra vez su oferta de una nación abierta a la inversión, destinada a convertirse en un proveedor privilegiado de minerales críticos, energía y espacio físico para el desarrollo de la Inteligencia Artificial. “Argentina es la nueva tierra prometida”, anunció en Nueva York. Explicó que su problema hoy consiste en que no se aprecie más el peso ante el auge de las exportaciones. Ahí encajó su metáfora de los dólares que nos salen por las orejas. Incluso se permitió fantasear con pasiones personales, como cuando dijo que soñaba con tener un Tesla Cybertruck negro con un león dorado para pasearse por Buenos Aires.

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Milei: «Me gustaría comprarme un Tesla Cybertruck»

Pudo celebrar un acuerdo con Estados Unidos sobre proyectos de infraestructura estratégica por 7000 millones de dólares. Es otro triunfo en espera, sujeto a que el péndulo argentino no se active otra vez.

Antes de volverse, Milei describió los éxitos de lo que llama “el milagro libertario”. Refutó a los que, en línea con Kicillof, denuncian una crisis de ingresos. Dijo: “Con la baja de la inflación les devolvimos a los argentinos 100.000 millones de dólares; una inyección de dinero que se siente en el bolsillo”. Las últimas estadísticas oficiales del Indec hablan de caídas del consumo, la inversión y el empleo, y un repunte de la pobreza. Será que prendió el ejemplo de Adorni y todos decidieron guardar el dinero y vivir deliberadamente como si no lo tuvieran.




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