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“Lo sacaron de contexto”: Milei respaldó al vocero Ravier tras la polémica por sus dichos sobre el dólar

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Dos días después de que el vocero presidencial, Adrián Ravier, hablara de la posibilidad de una suba del dólar a $1800, Javier Milei salió en su respaldo y rechazó el riesgo de una escalada cambiaria.

“Lo sacaron de contexto. Que vayan y escuchen la declaración. No dijo eso. Es un profesional increíble, gran persona, y no sabe que los medios son gente, en un 95%, malos”, enfatizó Milei tras ser consultado en Radio Mitre por los dichos de su vocero.

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En ese sentido, el Presidente descartó la posibilidad de una suba del tipo de cambio a esos niveles y sentenció: “Si hace esa apuesta, le puedo asegurar que va a perder, perder bastante”.

La afirmación de Milei llegó días después de que su vocero analizara en una entrevista la política cambiaria del Gobierno. En diálogo con Carajo, Ravier aseguró que si bien consideraba completamente descartada la posibilidad de un salto cambiario abrupto como lo que sucedieron en otras administraciones, “es un posibilidad” que en los próximos meses el dólar llegue a $1.700 o $1.800.

El vocero presidencial, Adrián Ravier, había analizado el escenario cambiario del Gobierno la semana pasada y barajó la posibilidad de una suba del dólar a $1800. (Foto: Presidencia)

Qué había dicho Adrián Ravier sobre el precio del dólar y el atraso cambiario

“No hay temblores posibles como ha pasado en la historia argentina reciente. Después, una muy mala cosecha, una sequía o inundaciones pueden golpear y generar un cambio. Algún analista dirá ‘tenés atraso cambiario y eso puede generar una corrección’. Eso es muy difícil de decir, pero si querés señalar que hay, la corrección que podríamos tener en algún momento es mínima, que no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos”, había planteado el portavoz.

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A su vez, Ravier sostuvo que dado que el Banco Central está comprando reservas y hay superávit en cuenta corriente, “hay muchas buenas noticias que no son compatibles con tener atraso cambiario”. Aún así, argumentó que si se mirara el promedio histórico, hoy le tipo de cambio estaría por debajo, pero que una corrección no sería importante.

Leé también: Javier Milei endureció su postura contra Lula da Silva y acusó al gobierno de Brasil de financiar una campaña contra la Argentina

De esa manera, descartó una suba como la que ocurrió durante la gestión de Mauricio Macri, donde el dólar trepó de $15 a $60. “Cuadruplicar el tipo de cambio significaría que hoy pasamos de $1.500 a $6.000. Si vamos al 2002, donde el tipo de cambio pasó de 1 a 3, sería como que hoy pasara de $1500 a $4500. Nadie ve ese escenario”, remarcó el vocero, y agregó: “Ahora, que el tipo de cambio llegue a $1800, a $1700 dentro de unos meses, es una posibilidad”.

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En paralelo a las declaraciones, el dólar oficial protagonizó tres jornadas consecutivas de alza la semana pasada y el viernes alcanzó un nuevo máximo nominal a $1520 para la venta.

Javier Milei, TNS

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POLITICA

Milei, ante el agónico intento por gobernar expectativas de largo plazo

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Javier Milei cree que cumplió sus promesas de campaña. Enlista que desaceleró la inflación, que tiene estabilidad cambiaria y que bajó el gasto público. La receta seguirá siendo la misma. No muestra en la intimidad nada distinto a lo que dice en público. Deja en claro que no se moverá de sus anclas a pesar de la agotada paciencia social y del riesgo que ven los propios de perder una elección.

La semana pasada, desde Nueva York, reeditó sus plazos y solo atinó a prometer el despegue en el primer año de su segundo mandato. “Si nuestro gobierno es reelecto, 2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina”, lanzó ante inversores, y dijo que ese despegue se vería no solo en “términos financieros sino también en la economía real”. Una admisión de que en 1460 días el modelo no llegó a todos. Ahora pide que le renueven su contrato electoral, con resultados adversos para la micro, en un nuevo intento por gobernar expectativas de largo plazo.

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“Alguna palanca hay que mover”, suele decirle Patricia Bullrich, la única dentro del elenco oficialista que le plantea a Milei un cambio de velocidad. El Gobierno quedó al filo de entrar en recesión técnica con dos trimestres seguidos de caída económica. Agosto y septiembre deberían tener un rebote extraordinario para compensar el desplome de 2,9% con el que terminó julio, la baja más profunda desde la pandemia. Los datos del mes que pasó vienen con una suba parcial que no compensa el sacudón anterior. Las voces críticas insisten en que el discurso de Milei es demasiado optimista. “Choca con la realidad de la gente”, suele decir la jefa del bloque de senadores libertarios, que a los suyos les cuenta que se lo repite al Presidente en cada reunión que puede. La respuesta es siempre la misma. “Yo muero con la mía”, la corta Milei y cierra el debate. No deja lugar para cambios. Tampoco abre la puerta a retoques.

En el Gobierno relativizan los datos económicos de la semana, que cerró con un crecimiento de la pobreza de 4,1 puntos, la caída de la actividad y una sostenida suba del riesgo país que suma incertidumbre a un contexto adverso para el oficialismo. “Le habló a los inversores”, sostiene un funcionario de trato cotidiano con Milei sobre la extensión de plazos que exhibió el Presidente en Nueva York. Pero los inversores no votan. En la Casa Rosada dicen que al electorado le hablás con la inflación y la estabilidad cambiaria.

Fórmulas e internas

Bullrich se negó esta semana a descartar su propia candidatura presidencial. Después de hablar de que ella trabajaría para que reelija el proyecto, ahora sumó este nuevo desafío. Pero lejos de enfrentarse, las diferencias los potencian. En el Gobierno volvieron a hablar de una fórmula conjunta. “Es una posibilidad”, refuerzan, a pesar de la desconfianza de Karina Milei. “El lobby petrolero apoya a Milei y el lobby agropecuario a Bullrich”, amplía un consultor político, que lejos de creer que la disputa los divide, en realidad, los contiene. Es una fórmula que cerraría el círculo de temor para los factores de poder.

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Patricia Bullrich y Diego Santilli mantuvieron un cruce sobre los proyectos del presupuesto.

La mesa política hizo catarsis después de que Bullrich dijera que el nuevo recorte en el área de discapacidad que contenía el presupuesto 2027 no se había analizado internamente. La cruzó Diego Santilli en público con una chicana, al decir que ella no se enteró porque se había ido tres minutos antes de que finalizara la reunión. El martes se dijeron sus verdades en la cara. El jefe de Gabinete insistió con su versión de una supuesta conversación en un pasillo al finalizar el encuentro. “Si fue así por qué no me llamaste y volvía, o hubieras mandado un WhatsApp al grupo para avisar”, le enrostró la senadora. “Los trapitos se lavan en casa”, retrucó Santilli. “Perfecto, pero primero tenés que enterarte de las cosas para operar sobre eso”, siguió Bullrich la discusión. Inserte aquí el meme de excelente clima laboral.

Los reordenamientos internos marcan las dinámicas de la toma de decisiones. En la época de Manuel Adorni, el funcionario llegaba y decía que el Presidente le había dado una orden y tenían que cumplirla. La llegada de Santilli, se suponía, estaba pensada como salida a ese funcionamiento. Nada de eso pasó. Santilli elige jugar la interna y tiene la necesidad de sobreactuar lealtad. Lejos de asumir un rol de amortiguador del caos, se corre de la gestión de crisis. El Gobierno ya lo vivió el año pasado, cuando terminó perdiendo la votación en el Congreso del capítulo que contenía la derogación de la emergencia en discapacidad. Ahora iban de frente a chocarse con el mismo problema.

Las tensiones son tales que Karina decidió no acompañar a Milei al viaje a las Naciones Unidas. Sí lo hará la semana que empieza a París, para la Argentina Week. En un despacho oficial explicaron que la secretaria general se quedó porque había que reencaminar la mesa política, además de ordenar la agenda frente a la confirmación de la agenda del Papa León XIV en la Argentina.

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Esa dinámica oficial traba los acuerdos. La Casa Rosada no logra transmitir confianza para que los gobernadores le den finalmente el voto a la reforma electoral. El proyecto original se está reduciendo a la suspensión de las internas y ya. Pero incluso así al oficialismo le cuesta conseguir apoyos. Karina tiene que garantizar acompañamiento a la reelección de los gobernadores, pero crece la desconfianza. Nadie quiere firmar ahora para llevarse solo una promesa. El calendario le juega en contra al Gobierno. De aprobarse una reforma electoral debería ser este año pero los cierres de lista son el año que viene. El Congreso entra en modo presupuesto y se agotan las instancias de debate.

Más allá de los tiempos, lo que prima o no es cuán generosa termine siendo la hermana presidencial. “No está el número ni para suspenderlas”, se sinceró un senador libertario que participó de la cena que organizó Karina Milei en un restaurante de sushi en Villa Urquiza. Todavía hoy los invitados tratan de entender para qué los citó. Todos coinciden en describir que no hubo una charla política, que fue un encuentro social, y que en todo caso, interpretan que lo que buscó la secretaria general fue mostrar conducción política en momentos en los que la mesa política, que preside, quedó opacada por el propio Milei. “El problema que tenemos es que los aliados confían más en Bullrich que en el resto”, aporta un integrante del bloque oficialista. La intervención vía Eduardo Lule Menem y Martín Menem del espacio en el Senado encuentra su límite en los cada vez más diezmados apoyos extrapartidarios.

El Gobierno enfrenta otro problema. Sacar las PASO implicaría un enorme trabajo de contención electoral para los aliados. Sin esa herramienta, la Casa Rosada también se queda sin vehículo para que los gobernadores jueguen dentro del espacio libertario. Sin internas que integren pensamientos similares, los acuerdos dependerán de cuán dispuesta esté Karina a entregar territorios en los que podría hacer pie. Uno de los casos más emblemáticos es Salta. Así se explican las idas y vueltas del gobernador Gustavo Sáenz, que un día dice que el Gobierno no muestra reciprocidad y se le agota la paciencia y el mismo día vota las leyes del oficialismo. Nadie bajó aún a María Emilia Orozco, la candidata libertaria que el año pasado relegó al gobernador a un segundo lugar en la elección legislativa.

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Casi pobres

El contexto económico se le vuelve cada vez más adverso al Gobierno para conseguir los apoyos buscados. A medida que pase el tiempo le será más difícil sobre todo ante el deterioro social. El dato de pobreza de la semana pasada deja, además de la preocupante suba, una línea a seguir. Cuántos pobres hay realmente en la Argentina.

La consultora Equilibra consideró que, medida con la canasta de consumos de 2017/18 que el Gobierno se negó a actualizar y derivó en la salida de Marco Lavagna, sumado a la corrección por subdeclaración de ingresos, la pobreza no sería del 32,3% que informó el Indec sino del 44,5%. La diferencia abruma y pone en cuestión el sistema estadístico.

Axel Kicillof se reunió con inversores institucionales y empresarios en Nueva York. (REUTERS/Agustín Marcarian)

En esa línea, Alfredo Serrano Mancilla, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), analiza que incluso podría ser de unos puntos más. Según sus datos, se podría actualizar con una canasta 2024/25 que contemple el peso real de los servicios y además, los alquileres. En sus estudios entienden que en la Argentina se aplica una imputación marginal de ese costo. Lo que pone en cuestión es la desaparición de la clase media. Habla de los “casi pobres”, concepto acuñado por el Banco Mundial, que relativiza la salida de la pobreza monetaria. Son los que están apenas por encima del umbral de ingresos donde se hace el corte. En ese universo quedarían incluidos todos aquellos cuyas sumas de ingresos sean dos canastas básicas, alrededor de $3.000.000 por hogar.

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Todavía no están los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para poder sacar un número exacto, pero en el trabajo que hicieron de la medición anterior, esos “casi pobres” representaban un 34,5%, medido con parámetros oficiales, mientras que los pobres eran 22,5%. Con la medición alternativa, los “casi pobres” quedaban en 33,9% y los pobres en 43%. Eso hace que la clase media tenga cada vez menos representación.

El Gobierno sostiene que la suba de la pobreza es coyuntural, y que como el único objetivo de Milei es mantener la desaceleración de la inflación, el próximo semestre podría volver a los valores anteriores. Los indicadores se movieron dispares. Si bien la inflación volvió al sendero descendente, la canasta básica de julio dio una suba de 2,2% y la de agosto fue de 2,6% contra una inflación general para este último mes de 1,7%. Para la consultora Vectorial se da una nueva paradoja. El aumento de la pobreza en el primer semestre confirma que en un año de crecimiento, bajo, pero crecimiento al fin, la pobreza sube. Concluyen: “El modelo dio todo lo que podía dar”.

Ajustado

La semana cerró con un riesgo país por encima de los 600 puntos que alteró al mercado. La consultora 1816 encendió las dudas respecto del programa financiero de Luis Caputo. “Ajustado”, lo calificó y alertó que la presión sobre las reservas, que ya marcaban que era un punto a tener en cuenta, será más alta aún. “En los números oficiales se asumía que el año que viene se usaban USD 3.700 millones del saldo que tendría el Tesoro por el Programa Financiero de este año y que además el fisco le compraba USD 4.900 millones al BCRA. Entre esos números y los vencimientos de Bopreal (de hasta USD 4.000 millones si no se siguen usando para impuestos), la presión sobre las reservas iba a ser de hasta USD 12.600 millones en todo 2027, número parecido al stock actual de reservas netas. Si encima las condiciones de mercado no permiten emitir USD 5.000 millones de Bonares (el supuesto del Programa 2027), la presión sobre las reservas terminará siendo superior. Puede sonar a obviedad, pero no está de más ser explícito: a mayor dificultad para emitir títulos, más relevantes son las compras del BCRA en el Mercado Libre de Cambios. Este año esas compras fueron extraordinarias, pero en septiembre las intervenciones del Central vienen siendo marginales y probablemente eso haya contribuido al sell-off de los bonos”, resume.

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Hay una economía endeudándose en dólares. En ese sentido, 1816 remarca que empresas y provincias ya emitieron deuda por USD 17.200 millones bajo ley extranjera desde octubre de 2024 y solo en septiembre llevan USD 2.650 millones. El economista Jorge Carrera, profesor de Finanzas Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, alerta sobre ese endeudamiento que genera oferta de dólares hoy, pero también necesidad de acceso a ellos mañana, para pagar capital e intereses.

Aprobado pero

Nueva York se convirtió esta semana en vidriera de los dos polos de la política nacional. Milei y Axel Kicillof se enfrentaron al mismo tiempo y en la misma ciudad, en un virtual examen del poder. Aprobados pero, podría ser la calificación para ambas delegaciones, que fueron a buscar un objetivo y volvieron con bastantes respuestas sin dar.

El paso de Milei por Estados Unidos dejó solo una reunión bilateral, con el premier israelí Benjamin Netanyahu. El encuentro careció de una contundente definición sobre el proyecto Sea Lion en las islas Malvinas, cuyo accionista mayoritario es la empresa Navitas, de origen israelí. El Gobierno comunicó que se abordó el tema Malvinas, sin dar precisiones. En el comunicado oficial del gobierno de Netanyahu no se hizo mención al caso.

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Axel Kicillof se reunió estuvo en Nuevo York, donde se reunió con empresarios y con el alcalde Zohran Mamdani

Más allá de Malvinas, la mayoría de los encuentros de Milei estuvieron dedicados a convencer al mercado de su reelección. En sus términos, Milei ratificó su alineamiento a Estados Unidos como su salvoconducto ante cualquier cimbronazo interno. Desde ese punto salió hecho. Hubo una charla que pasó por debajo del radar que dio el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, de la que participaron grupos inversionistas. Allí el funcionario de Donald Trump reiteró que el foco norteamericano está puesto en América latina y que van a seguir apoyando, más allá del resultado electoral, a los países socios. Eso le daría garantías extras a Milei por fuera de los comicios de medio término de noviembre próximo.

Desde esa mirada, el Presidente pasó el examen. Las dudas quedaron en el modelo económico y sus posibilidades de reelegir. Las preguntas giraron siempre en torno a lo mismo. El crecimiento exiguo no alcanza para que el bienestar social le de otro mandato. La duda es si todo marcha acorde al plan. Milei se dedicó a contraponer sus números, como la creación de 500.000 nuevos puestos de trabajo en la economía informal. La preocupación del inversor, según fuentes que participaron de las charlas, sigue siendo la falta de un plan B amigable al mercado. “Eso crea nerviosismo y Milei no fue convincente”, refleja un operador de mercado.

Kicillof aprovechó la vidriera de la cumbre de las Naciones Unidas y armó su propio viaje. “No fuimos a dar examen”, se atajan a su lado. Pero buena parte de los actores económicos que lo escucharon en sus dos reuniones, una con bonistas y fondos de inversión y la otra con empresarios, evaluaron su paso pensando en una futura candidatura presidencial. “Mejor de lo esperado”, fue la conclusión que se escuchó pos encuentros.

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El problema de Kicillof es que dio un paso en una maratón. Y el debe del gobernador es aún más complicado. Lo evaluaron más por lo que no dijo que por lo que dijo. Ese es su principal escollo. No convence porque no dice qué va a hacer. Los inversores esperaban definiciones sobre el futuro del RIGI, si habrá o no renegociación de deuda, cuál será su relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o qué acercamiento tendrá con los Estados Unidos. Este último punto no es un tema menor en función de la dependencia que dejará con ese país el actual Gobierno si Milei no logra reelegir. Entre las definiciones que no dio Kicillof está el rumbo económico, que se presupone opuesto al libertario, pero nadie logra interpretar en qué magnitud, ni tampoco se refirió a qué rol le daría al Banco Central.

Para sacarse el mote de estatista que le pone Milei, el gobernador les recordó a sus interlocutores que a pesar del ahogo financiero de la Nación a la provincia, nunca se había puesto en duda el cumplimiento de las obligaciones de deuda. Había representantes de inversores institucionales grandes como Eaton Vance, GoldenTree y BlackRock. En el ámbito empresarial sobresalió la presencia de José Luis Manzano, uno de los grandes ganadores del modelo de privatizaciones de Milei, además de representantes de compañías como Google, Meta, Microsoft, Mastercard, Dreyfus o MetLife.

Para Kicillof es un ambiente hostil. En ese mismo momento, ante otra audiencia, Milei sostenía que el riesgo país subía porque “aparecen pelotudos hablando en Nueva York”, en alusión al gobernador, al que volvió a llamar “enano soviético” ante inversores. El riesgo kuka que Kicillof trata de desmitificar y Milei agrandar, es el mismo que genera más incertidumbre que certezas para ambos.

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Uno de los asistentes a los encuentros sostuvo que el inversor necesita certezas a largo plazo. Ninguno de los dos pudo garantizarla. ¿Qué los tranquiliza? Gobiernos de coalición. Milei nunca lo aceptó y relegó al Pro a ser el primo segundo. Mauricio Macri le recordó el viernes, en su vuelta a la política local, que lo tiene que escuchar más y puso en duda el mentado superávit fiscal, al que calificó de ser de “baja calidad”. Kicillof navega en la interna peronista con una Cristina Kirchner que lo acorrala todos los días en busca del candidato que lo haga caer. No puede ni con los que deberían ser propios, difícil emprender el camino a un frente más amplio, como prometió en su virtual lanzamiento de campaña.

Los desencantados hacia el ningunismo

La mayoría de las encuestas de los últimos días mantienen a Milei con una imagen en torno de los 35 a 40 puntos, competitivo pero estancado, con un consolidado rechazo a su gestión que bordea el 60%. La última encuesta de TresPuntoZero para Alaska refleja una baja de Milei de 41,6 a 38,4%. Ese sondeo destaca un fenómeno que se viene dando en otros estudios. El sostenido crecimiento del ningunismo.

Ante la pregunta de con qué opción ideológica se identifica, la opción “ninguno” llega al 26,6% y se ubica en el primer lugar de las preferencias, con el peronismo en segundo término con el 24,8%, el mileísmo con el 16,4%, el kirchnerismo con el 10,7%, el macrismo con el 4,9% y la izquierda con el 4,6%.

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La apatía se refleja con los focus group de las consultoras. Infobae participó esta semana de uno de esos estudios en el que se evaluaba qué pensaban los desencantados de Milei. En general son votantes del ballotage. Llegaron a apoyarlo por el rechazo a Sergio Massa. De ahí surge como disparador común la palabra bronca. Entre los atributos que pueden reconocer del Gobierno, que son pocos, destacan la macro casi como palabra sin sentido, la baja de la inflación, la reducción parcial de la corrupción, las importaciones, con su lado bueno y su lado malo, y menos paros y manifestaciones. Los desaciertos salieron con mayor facilidad y el pizarrón no alcanzaba para listarlos.

Hablaron de endeudamiento externo, venta de tierras, quita de subsidios, atraso en los salarios, ataque a la universidad, desfinanciamiento en discapacidad, jubilaciones, educación, indigencia, inseguridad, desempleo, falta de respeto a la institucionalidad, que a nadie le interesa un blanqueo y que manda Karina. Todos tenían deudas personales, pero nadie lo mencionó per se. Solo lo reconocieron ante la pregunta precisa. Levantó la mano uno y se animaron todos. Hubo quien confesó que estaba decidido a endeudarse para las fiestas. No hablaba de comprar televisores, sino la comida y los regalos para su hijo de cuatro años. Eran de Capital Federal, con bastante conocimiento político, mitad empleados y mitad cuentapropistas. Solo para uno Milei podría llegar a ser una opción electoral de última instancia. El resto lo abandonó después de los dos años de mandato. Mieli entró en default con la paciencia social. Dura la mitad del tiempo que ahora el Presidente intenta renegociar.

Javier Milei,Argentina,política económica,gobernabilidad

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Karina Milei se resigna con Patricia Bullrich, pero en el Gobierno hay señales de hartazgo y marcan cuál será el límite

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La frecuencia con la que Patricia Bullrich marca distancia del Gobierno aumenta ostensiblemente a medida que se acerca el año electoral, pero en la Casa Rosada, complicados en el frente económico y social, están inmovilizados frente a sus coletazos y se muestran hasta resignados.

Tras la última seguidilla de desaires de la socia, dicen que hasta tanto no ejecute un corte formal seguirán considerando sus desmarques como una forma de “aportar”. Y harán oídos sordos a las advertencias sobre las intenciones de la ex PRO de desafiar a Milei en unas PASO.

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Es que, en paralelo a la aceleración de la máquina de chocar de Bullrich, para los Milei la necesidad de respaldo de la rebelde senadora crece. El jefe de Estado y su tropa están en un momento delicado, entre la inminencia de una recesión técnica de la economía, la suba de la pobreza, la caída de la actividad, los cierres de industrias, la caída del desempleo. En paralelo, o como consecuencia, observan con inquietud el estancamiento en la imagen del jefe de Estado -o caída, en el caso de algunos estudios de opinión pública-.

Mientras, Bullrich se fortalece en términos de consideración. En tanto “outsider” dentro del Gobierno, no sufre en la misma medida los costos que sí tienen que enfrentar el Ejecutivo y el Ministerio de Economía.

¿Cuántos contrapuntos con Patricia están dispuestos a tolerar los libertarios? Cerca de Karina Milei dicen, hoy, que los que sean necesarios. “Se viene diferenciando desde el día cero. Ella considera que es su manera de aportarle valor al espacio. Es tómálo o déjalo. No te queda mucho ahí. Se zanjaron las diferencias. Ella tiene sus posturas. Y se las respeta, si no… “, dijo un importante funcionario de diálogo diario con la hermana del Presidente.

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Patricia Bullrich envió un mensaje filoso a la interna del gobierno con una canción de Lali Espósito (Red social X)

Por ahora, el límite para la Secretaria General sería un quiebre formal por parte de la senadora. “No rompió ni hizo su bloque ni monobloque. Todo lo que se dice es en off. Podemos estar con esta situación hasta el día de la elección”, dijeron en Balcarce 50, aunque con cierto grado de hartazgo.

Esa es la posición de Karina Milei, pero sus satélites deslizan que el jefe de Estado empezó a perder la paciencia con “la doctora Bullrich”. Le hizo ruido que “rayara” a su rockstar, Luis Caputo, por la falta de preaviso sobre el recorte en el presupuesto para el área de Discapacidad en 2027. Y en la entrevista que le dio a un periodista de la Bloomberg, sin nombrarla, aseguró que sus propios votantes no considerarían apoyar a un “sustituto de segunda calidad”. En el ámbito político todos leyeron el nombre de Bullrich en esa oración. Pero en Gobierno juraron que no se refería a la senadora sino a los otros “outsiders” que analizan postularse.

Hasta ahora, el titular del Ejecutivo aceptó sin chistar sus numerosos cuestionamientos. El año pasado, con el proceso electoral en marcha, por el caso de José Luis Espert; en el verano, con el giro de la reforma electoral; luego, con Manuel Adorni (con éxito, porque lo terminaron echando), y después con la ley de Propiedad Privada. Más recientemente llegó el recorte en Discapacidad. Y esta semana el quiebre pasó por el Poder Judicial: la senadora se opuso a que se someta a juicio político y a jury a las juezas Marta Pascual y Laura De Marinis por sus fallos contra el Régimen Penal Juvenil. Todo esto en medio de las dificultades para aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (que al final tuvo media sanción en la Cámara alta) y las dudas sobre las voluntades para la reforma política.

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Patricia Bullrich

El patrón entre los distintos episodios es el de un ritmo cada vez más acelerado: si antes pasaban varios meses entre un cuestionamiento y otro, entre el planteo por Discapacidad y el impulso al juicio político contra las juezas no llegó a pasar una semana.

Las huestes de Santiago Caputo en redes evitan, cuidadosamente, descargar bombas contra Bullrich. Y, aún en off the record, sus alfiles siempre se encargan de defenderla. De hecho, aclararon a este medio que el faltazo del asesor a la mesa política el martes no se debió a un enojo con ella sino a una reunión que le había encargado Milei, sobre la cual había avisado a Santilli con antelación.

En el círculo karinista están convencidos de que Caputo y Bullrich mantienen un “back channel” aceitado. En el Senado admiten que “se llevan bien”, pero también señalan que “se desconfían”.

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Pero, luego del cónclave de sushi el lunes pasado por la noche con Martín Menem y legisladores libertarios, en Balcarce 50 negaron la posibilidad de sumarla a las instancias de discusión electoral que Karina Milei tiene con los Menem y Santilli. Esto, a pesar de los reclamos de Bullrich sobre que “no se decide nada” en la mesa política.

En el Senado, quienes dialogan con ella a diario y la conocen hace décadas aseguran que “no tiene nada decidido”, que recibe ofertas del círculo rojo. Pero reconocen que no descarta “nada”, inclusive ser candidata a Presidenta en una PASO si Milei “no llega bien” en las encuestas. En caso contrario, estaría dispuesta a acompañarlo en una fórmula presidencial, con vistas a ser “todo menos una Michetti o una Villarruel”, las vices de Mauricio Macri y del propio Milei que tuvieron roles menores o de extrema tensión con sus presidentes.

Patricia Bullrich,Lali Espósito,Javier Milei,Karina Milei

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¿Cuánto pesan los gobernadores en el plan de Milei para 2027?

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El tema es simple. Milei necesita votos en el Congreso y los gobernadores necesitan recursos para sus provincias. Y entre esas dos necesidades se está construyendo una parte central de la estrategia electoral de 2027.

La discusión sobre la reelección de Javier Milei suele concentrarse en dos actores: el Presidente y la oposición más dura. De ahí, a su persistente intento de polarización con el kirchnerismo, a veces personificado en la propia Cristina, otras en el ahora candidato lanzado, Axel Kicillof.

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Pero volvamos al inicio de esta columna y pensemos entonces en el hecho de que hay un tercero que puede terminar siendo decisivo y del que se habla bastante menos: los gobernadores.

Porque si el objetivo de Milei es llegar a 2027 con la posibilidad de ganar en primera vuelta, necesita para ello -por un lado- a un peronismo dividido y -por el otro- una economía ordenada. En ambos objetivos, los gobernadores constituyen un elemento central. Es por eso que Diego Santilli comenzó una ronda de reuniones con los mandatarios provinciales inmediatamente después de que el Gobierno enviara el Presupuesto al Congreso.

Catamarca, Corrientes, Salta y Tucumán fueron parte de la primera reunión. Los gobernadores llegaron con reclamos por rutas, energía, transferencias y obras, mientras el Gobierno buscó apoyo para el Presupuesto y para su agenda legislativa.

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Karina Milei vinculó la estrategia electoral de La Libertad Avanza con el nivel de acompañamiento legislativo de los gobernadores.

La propia Casa Rosada reconoce que los gobernadores son clave para conseguir los votos en el Congreso. Y existe una razón sencilla: muchas de las bancas que necesita Milei no responden a La Libertad Avanza, sino a estructuras provinciales.

Pero acá aparece el problema: los gobernadores no son un bloque uniforme. Algunos son aliados. Otros son dialoguistas. Otros son opositores. Y varios pueden ser las tres cosas dependiendo de la discusión.

Y, sobre todo, algunos de ellos son simultáneamente socios parlamentarios de Milei y potenciales competidores electorales de La Libertad Avanza. Ahí aparece la verdadera tensión.

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Veamos cómo están las cosas…

Salta: Sáenz necesita a Milei y Milei necesita a Sáenz

Gustavo Sáenz es probablemente uno de los ejemplos más claros. El gobernador salteño mantiene una relación fluida con la Casa Rosada y sus legisladores pueden resultar importantes para el oficialismo nacional.

Pero Salta tiene un problema adicional: La Libertad Avanza tiene una candidata propia con posibilidades de competir por la gobernación: Emilia Orozco.

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Orozco es senadora nacional y una de las figuras libertarias con mayor instalación en la provincia. Desde el Gobierno reconocen que su eventual candidatura debe ser analizada en función de la relación con Sáenz. Incluso hubo pedidos del gobernador para que la Casa Rosada moderara los enfrentamientos con ella.

Milei junto a los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones)

Es decir: Milei puede negociar con Sáenz, pero cada concesión política a Sáenz puede tener un costo para el armado libertario en Salta. Y el dilema no es menor. Porque el Presidente necesita los votos de los legisladores salteños hoy. Pero también quiere que La Libertad Avanza crezca en Salta mañana.

En agosto esa tensión quedó expuesta cuando una disputa entre Sáenz y Orozco llegó a poner en riesgo votos que el oficialismo necesitaba para iniciativas de Inocencia Fiscal y reforma del Banco Central.

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El gobernador es un aliado parlamentario. La candidata libertaria es una competidora provincial. Ese es el tipo de negociación que Milei tendrá que resolver en varios distritos.

Tucumán: Jaldo, el aliado que tiene enfrente a Catalán

Aquí el dilema es aún más explícito. Osvaldo Jaldo construyó desde 2023 una relación de colaboración con Milei y aportó votos importantes para el Gobierno nacional. En septiembre volvió a sentarse con Santilli para discutir el Presupuesto 2027.

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Jaldo fue muy claro: Milei necesita tener Presupuesto, pero ese Presupuesto debe tener “carácter federal”. Y puso sobre la mesa rutas, energía y compensaciones para el Norte.

El problema aparece cuando se mira la elección provincial. La Libertad Avanza ya tiene candidato: Lisandro Catalán. No es una posibilidad. Ya fue lanzado oficialmente como candidato a gobernador por el espacio libertario. Entonces aparece una situación casi paradójica: Milei necesita a Jaldo en el Congreso mientras su propio partido trabaja para derrotarlo en Tucumán.

Incluso el Gobierno aceptó que Tucumán desdoblara sus elecciones provinciales, una decisión que inicialmente podía generar tensión con la estrategia nacional.

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La pregunta es inevitable: ¿Hasta dónde puede llegar un acuerdo nacional entre Milei y Jaldo sin perjudicar a Catalán? Y la respuesta puede determinar mucho más que una votación en el Congreso.

Catamarca: cuando negociar no tiene costo electoral inmediato

Catamarca presenta un escenario diferente. Raúl Jalil es peronista, pero mantiene uno de los vínculos más pragmáticos con la Casa Rosada. Apoya buena parte del rumbo económico, defiende la llegada de inversiones mineras y se mostró favorable a eliminar las PASO, aunque reclamó un acuerdo amplio entre gobernadores.

Y hay un dato nuevo que modifica el escenario: Jalil decidió no buscar un tercer mandato y anunció que respaldará a Gustavo Saadi.

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Para Milei, Catamarca es entonces un caso relativamente cómodo. No necesita enfrentar electoralmente a Jalil. Puede negociar con él, buscar sus votos parlamentarios y, al mismo tiempo, intentar construir su propia estructura libertaria sin que esa construcción implique necesariamente una guerra abierta contra el gobernador.

Es probablemente el mejor ejemplo de que no todas las provincias plantean el mismo dilema.

Córdoba: el acuerdo que puede tener mayor costo

Córdoba es diferente. Martín Llaryora mantiene una relación institucional con Milei, pero también forma parte de una construcción política propia. Al mismo tiempo, Córdoba es demasiado importante para la elección nacional como para que La Libertad Avanza simplemente entregue el territorio. Por eso el Gobierno tiene allí un candidato propio: Gabriel Bornoroni, presidente del bloque libertario en Diputados y uno de los dirigentes más cercanos a Karina Milei.

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Martín Llaryora, uno de los gobernadores que mantiene un armado propio de cara a las elecciones del año que viene

La tensión está a la vista. Milei necesita dialogar con Llaryora. Pero no quiere resignar el armado libertario en Córdoba. Y la provincia tiene además un peso parlamentario significativo: entre los legisladores nacionales cordobeses aparecen referentes tanto de La Libertad Avanza como de Provincias Unidas. La propia actividad parlamentaria de Bornoroni muestra la existencia de una bancada libertaria cordobesa con varios diputados.

Por eso Córdoba puede terminar siendo el ejemplo más claro de la pregunta que atraviesa toda esta columna: ¿Cuánto está dispuesto Milei a negociar con un gobernador para conseguir votos en el Congreso si ese mismo gobernador puede convertirse en un competidor electoral?

Santa Fe: Pullaro y el pacto de no agresión

Santa Fe muestra otra variante. Maximiliano Pullaro tampoco es libertario. Forma parte de una construcción federal y mantiene identidad propia. Pero el vínculo con la Casa Rosada mejoró sustancialmente.

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En julio, Pullaro firmó con Nación el traspaso de la administración de la Ruta Nacional A012 a la provincia, que asumió con recursos propios una inversión estimada en 5.000 millones de pesos. El acto tuvo una fotografía políticamente significativa: Pullaro junto a Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo, además de legisladores libertarios.

Y allí estaba también Romina Diez, la principal armadora de La Libertad Avanza en Santa Fe. El Gobierno comenzó incluso a evaluar un pacto de no agresión con Pullaro. Otra vez aparece la contradicción: Pullaro puede ser un socio institucional de Milei sin convertirse en un socio electoral. Y Milei puede necesitar sus votos parlamentarios sin querer entregarle el territorio santafesino.

Entre Ríos, Mendoza, Chaco, Neuquén y el resto

La lógica se repite, con matices, en buena parte del país. Rogelio Frigerio es uno de los gobernadores más cercanos al Gobierno nacional y mantiene una relación de cooperación que ya produjo acuerdos legislativos y políticos. En Entre Ríos, incluso legisladores peronistas terminaron acompañando una reforma previsional impulsada por el gobernador.

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Leandro Zdero, en Chaco, Alfredo Cornejo, en Mendoza, y otros mandatarios radicales o provinciales aparecen también dentro del universo con el que la Casa Rosada busca acuerdos.

Y en la Patagonia la discusión incorpora una variable adicional: energía, minería, rutas y Vaca Muerta. Para Neuquén, Río Negro y Chubut, el Gobierno nacional es un socio indispensable para desarrollar inversiones de enorme escala.

Por eso la negociación no es puramente ideológica. Es económica, institucional y electoral al mismo tiempo.

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El problema para Milei

Acá creo que aparece el verdadero interrogante. Milei necesita que los gobernadores lo ayuden a aprobar las leyes que necesita. Necesita sus diputados. Necesita sus senadores.

Necesita que las provincias no se conviertan en un bloque opositor. Necesita acuerdos territoriales. Y necesita, en algunos distritos, que los gobernadores acepten competir junto a La Libertad Avanza o, al menos, no enfrentarse entre sí.

Pero cada acuerdo tiene un costo potencial para el propio armado libertario. Si Milei acuerda con Sáenz, ¿qué hace con Orozco? Si acuerda con Jaldo, ¿qué hace con Catalán? Si acuerda con Llaryora, ¿qué hace con Bornoroni? Si acuerda con Pullaro, ¿qué hace con Romina Diez? Esa es la paradoja.

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Milei necesita a los gobernadores para construir su poder nacional, pero necesita también construir La Libertad Avanza en las provincias para garantizar su poder nacional. Y ambas cosas no siempre son compatibles. Por eso la negociación con los gobernadores no es un capítulo secundario de la estrategia electoral de 2027. Es una parte central de ella.

La Casa Rosada ya parece haber entendido algo: no todos los gobernadores tienen que ser libertarios. De hecho, el Gobierno estableció distintos modelos posibles de acuerdo: alianzas, listas compartidas, listas separadas o acuerdos de no agresión. Y Karina Milei planteó que las negociaciones electorales estuvieran vinculadas al acompañamiento legislativo de los gobernadores aliados.

Eso cambia la pregunta. Ya no se trata solamente de saber cuántos gobernadores apoyan a Milei. Hay que saber cuántos votos legislativos puede conseguir Milei gracias a cada gobernador y cuánto territorio libertario está dispuesto a resignar para conseguirlos.

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Porque ahí está la verdadera negociación. Los gobernadores tienen algo que Milei necesita: territorio, legisladores y capacidad de negociación. Milei tiene algo que muchos gobernadores necesitan: recursos nacionales, inversiones, obras, estabilidad macroeconómica y, sobre todo, la expectativa de continuidad del poder nacional.

Por eso la relación no es de subordinación. Es de intercambio. Y quizás esa sea la clave para entender la estrategia electoral del Presidente. Milei no necesita que todos los gobernadores sean libertarios. Necesita que suficientes gobernadores quieran que Milei siga siendo Presidente. Y del otro lado ocurre algo parecido. Muchos gobernadores no necesitan convertirse en mileístas. Necesitan que Milei les permita gobernar. Por eso, mientras el Presidente intenta eliminar las PASO para evitar que el peronismo encuentre un mecanismo de ordenamiento interno, simultáneamente tiene que hacer algo bastante más complejo: ordenar su propio mapa territorial.

Y para eso necesita sentarse con los gobernadores. Incluso con aquellos a los que, dentro de un año, podría estar enfrentando en las urnas.

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El problema de Milei no es conseguir gobernadores libertarios. Es conseguir gobernadores que le den los votos hoy sin quitarle los votos mañana.

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